Notas: Sé que aún tengo pendiente terminar Avaricia y Traición. Estoy reescribiendo la historia ya que unos lectores amablemente me hicieron unas correcciones que ameritan hacer unos cambios. En unas semanas voy a republicarla.

Dado que he leído pocas historias que Elizabeth es "amante" del Sr. Darcy, y solo dos o tres con tramas interesantes y "creibles", decidí escribir mi propia historia. Esta historia va a tener dos finales, un HEA y un no HEA. En mi opinión, el final más realista es el no HEA.

PPP

"Sra. Hayes, hay un caballero muy elegante en la puerta. Su nombre es Fitzwilliam Darcy, y desea hablar con usted. ¿Lo hago pasar?"

Muy sorrprendida, Elizabeth fruncio el ceño; hacia más de una década que no veía al Sr. Darcy, y la última vez que se vieron, discutieron acaloradamente.

Lo último que supo de él, fue que unos meses después que ella se casó con el Sr. Hayes, se casó con la hija de un conde.

Varios recuerdos que creía olvidados - la mayoría de ellos muy tristes - acudieron a su mente. Desde su comienzo, su relación con el Sr. Darcy fue muy compleja; si bien no se arrepentía de la decisión que había tomado casi quince años atrás, no deseaba revivir el pasado.

Después de un largo silencio, la Sra. Morris le preguntó, "Sra. Hayes, ¿quiere que haga pasar al Sr. Darcy?"

Elizabeth suspiró y negó con la cabeza. "No, Sra. Morris. Dígale que la Sra. Hayes no recibe visitas. Si regresa, no debe permitirle que entre."

La Sra. Morris asintió levemente, y fue a cumplir las órdenes de su patrona.

Elizabeth cerró los ojos y suspiró. Después de unos instantes subió a la habitación de su hija - Isabella - para ayudarla con sus lecciones..

Isabella tenía diez años, y era fisicamente muy parecida a ella, pero tenia el cabello rubio y los ojos celestes similares a su difunto esposo, mientras que Elizabeth tenia el cabello color castaño y los ojos verde oscuro con destellos dorados.

El Sr. Hayes había muerto hacia tres años, y Elizabeth e Isabella habían heredado la casa donde vivían y unas 4.000 libras, que estaban invertidas al 4% anual. La única sirvienta que tenían era la Sra. Morris. Con el correr de los años y para ahorrar dinero, Elizabeth había aprendido a cocinar, y hacia varias de las tareas de la casa.

Llevaba una vida sin grandes lujos, pero relativamente cómoda. Todos los años, lograba ahorrar algunas libras que las adicionaba para la dote de Isabella.

Con el correr del tiempo, la comunicación con sus hermanas cada vez era más esporádica. Jane se había casado con un caballero de menor rango y vivía en Kent. Kitty se había casado con un abogado conocido de su tío Gardiner, y Lydia había muerto diez años atrás durante su primer parto. Mary aún era soltera, y vivía con sus añosos padres en Longbourn.

Su padre; Elizabeth suspiró al pensar en él. Su imprudencia junto con la de Lydia le había costado muy caro a la familia, y en especial a ella...