Los papás de Sakura estaban a unos metros, estaba dentro de la aldea, me podía meter en problemas en cualquier momento y se me hacia tarde para regresar a la guarida de Orochimaru.

Pero ...

Pero seguia embriado en él calor de Sakura y la tenia a mi merced, no iba a desperdiciar esta oportunidad. No cuando me había pasado teniendo sueños húmedos y recuerdos constantes de nuestra primera vez.

La cólera me había nublado el sentido común, aún no me daba respuestas, aun no abría esos jades que eran mi perdición. Pero la sentí vibrar en el beso, sus pezones estaban erguidos apuntandome, así que quien era yo para ignorales, para no darle lo que ella también estaba necesitando. Después de que acabara con ella, me iba a decir todo. Así que lo demás podía esperar.

Pedí a la pequeña serpiente enroscada en sus pies, que los dejara libres, que se pusiera como especie de vigía en la puerta. Si oía que gritaban y se asustaban era hora de huir, solo esperaba poder callar a la ruidosa de Sakura. O que los Señores Haruno no escucharan nuestro alborotó.

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--Kakashi--

Me sentía sucio, había tenido una excelente sesión de sexo con Ayame. La castaña era bonita, apasionada, y creativa. Pero la culpa venia después del acto, (siempre era así) porque ella esperaba algo más. Y yo no me creía capaz de dárselo.

-Ayame, no estoy seguro que esto funcione- susurré rascandome la cabeza.

- Creo que me estas mal entendiendo- dijo sonriendo.

Estaba sentada desnuda en mi cama, tapándose con la sabana hasta los pechos. Muy buenos pechos por cierto.

-Disculpa - dije tratando de concentrarme en lo que decía y no en mirarle los pechos.

- Yo quiero que esto siga, no necesito citas formales, tal vez sea mejor algo casual. Cualquier mujer debería estar loca, como para tener algo formal con un Ninja- me dijo.

Se había empezado a levantar, yo seguía decidiendo entre ir a la cocina o seguir como estatua donde estaba. Tomo su ropa, se enrollo en la sabana y se perdió por el pasillo rumbo al baño. Acaso ella ¿estaba diciendo que yo no era un buen partido?

-Ayame- la volví a llamar.

-Dime Kakashi- su voz sonaba amortiguada por el agua.

Se metió a bañar sin mí, me pregunta que pasaría si irrumpiera en en baño y le pidiera que me explicara que demonios quería decir con eso de casual y estar loca...

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Estaba desayunando solo con unos pantalones, solo también porqué Ayame se fue después de bañarnos, tenía que trabajar. Entonces tendríamos algo casual, hasta que la relación no diera para más y me quedara solo de nuevo.

Era algo que me sucedía cada cierto tiempo, nunca he estado seguro de querer una familia, no quisiera volver a pasar por la perdida o causar el sufrimiento de la perdida. Aunque si quisiera que hubiera alguien esperándome en casa y comer o cenar acompañado. Aunque eso a veces se cumplía con Naruto y Sakura.

Hablando de Naruto hoy teníamos que ir a recibirlo junto a Sai y Yamato.

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--Sakura--

Sasuke le estaba mordiendo toda la piel a su paso, en especial se tardó un poco mordiendo por encima de su clavícula, esa maldita serpiente no la dejaba mover las manos. Y él desgraciado de Sasuke, la había tomado de las piernas, se colocó entre ellas, dejándole sentir su erección y luego las piernas se las coloco en su espalda, le estaba dando pequeñas estocadas a su centro y estaba demasiado sensible.

-Puedes cerrar los ojos todo lo que quieras, igual tu cuerpo me va a responder- le susurró al oído.

Su aliento le hacia cosquillas y ahora entendía lo que Tsunade -Sama le había dicho: "Cuando un hombre y una mujer comparten sus primeras experiencias, esto termina siendo una conexión imborrable"... Debía haber evitado esto, pero estaba tan ansiosa por verlo, por entenderlo y hacerle saber que aún lo amaba. Que había corrompido todo por él.

-Ya dejame-solte.

- ¿Por qué?- pregunto roncamente.

- No hay razón específica, solo no necesito esto- jadee cuando él se empujo contra mi centro.

-¿Segura?- volvió hacerlo.

-Ahhh - no pude evitar gemir.

-Shhh o nos van a escuchar tus papás- me mordió de nuevo el seno derecho. - Tus razones no tienen que ver con Kakashi ¿verdad?- preguntó.

Y aunque parecía una pregunta cualquiera, la forma en la que me estaba tocando se había vuelto hosca y ruda. Y aunque no se podía decir que conocía todo de la sexualidad de este hombre, al menos conmigo no se había portado así en las ocasiones anteriores.

-¿Cuál es tu fijación con Kakashi? Sasuke- exigí.

- No me gusta tu forma de tratarlo-

-¿De que diablos hablas?- lo iba a golpear de verdad que si.

- ¡Solo peleas conmigo y te pones en esa actitud, cuando se trata de él!- me reclamo molesto.

Sentía el aroma a café de su aliento muy cerca de la cara y ya no pude seguir cerrando los ojos, lo mire directo sin importarme el peligro, solo la intensidad con la que me estaba fulminando.

-Estas loco Sasuke- le dije.

Me apretó muy fuerte de la cadera y me tomo del mentón para mantenerme la mirada.

-Estoy loco, pero hace un par de horas estabas en sus brazos, me vas a explicar en este momento de que trata eso de roomie Sakura- siseo.

Me sentí golpeada por la sorpresa de saber que era él, él que me estaba observando cuando corrí hacia la aldea.

- Las ro...cas, fuis...te tú- logre decir.

-No cambies el tema- dijo sobre mi garganta.

-Fuiste tú, él de las rocas en mi trampa fuiste tú, él que me estaba observando fuiste tú- reclimine -¿Que demonios te pasa?- le rete.

- Te hice una pregunta- dijo volví a apretarme la cadera y el agarre de la serpiente se hizo más estrecho.

- No te interesa Sasuke, es asunto mío- dije lo más segura que me permitía los embistes que me estaba haciendo.

Se levanto de la cama y pensé qué se iría, mi corazón se oprimió un poco. Pero lo vino quitándose la ropa por completo.

-Vistete Uchiha, no vamos a estar juntos- le dije volviendo a cerrar los ojos.

-Hmp-

Sentí su peso, su piel, la fragancia que desprendía y la calidez de su cuerpo abrumarme, suspire solo de tenerlo encima. Pero Claramente no se iba a conformar con esto, me bajo la ropa interior y rozo la punta de su pene en mi clítoris y no pude retener el gemido de placer. No quería que me llevara tan rápido a esa zona de placer sin retorno, le iba a replicar, pero me beso, metiendo su lengua en mi boca de forma brusca y pasional y al mismo tiempo me penetró sin miramiento.

- Tú eres asunto mío- me dijo al oído - Tu boca puede decir tonterías, pero tu cuerpo no- declaró.

Me tomo de los glúteos, se levantó conmigo y su bendita serpiente apretando un poco menos mis manos y comenzó a penetrarme mientras me besaba.

- Si no te has dado cuenta, me perteneces- dijo.

Y era cierto, para bien o para mal, le pertenecía de verdad.