Cenizas de Héroes

Rukbat

En el silencio, era lo único que había en una carpa donde una teraferox disgustada miraba a sus lacayos luego del fracaso de la ultima misión, algo mas que ellos quisieran agregar además de suplicas no había, solo esperar la muerte a manos de la misma Persephone o de sus lacayos.

- Lo sentimos mi lady, pero no fue culpa nuestra. – suplicaba un lacayo payasil.
- ¿Entonces de quien fue? – pregunto molesta Persephone.
- Fueron esos bastardos entrometidos de la Orden del Martillo.
- Con que se dieron a conocer con esos santurrones…

Ella lo pensó y simplemente le pidió a uno de sus guardianes acometer con sangre.

- Valefar. – le llamo Persephone. – Encárgate de culminar con el sufrimiento de este pobre infeliz, lamentablemente no tendrá el honor de ser despedazado por esperanto.
- Como diga mi señora.

Los dos payasos fueron horriblemente asesinados por la guadaña de Valefar, al fondo un tranquilo Mizzlebip miraba atónito… pero no es de ellos quien hablare por ahora.

En otra parte muy lejos de allí… un joven entrena con su espada completamente terminada, ahora con la fuente de poder logra disparar a varios muñecos de prueba volándolos en pedazos, una troll de sangre jade aparece para ver el entrenamiento del chico.

- Veo que te diviertes Amaury. – le dice la chica.
- Se llama entrenamiento Shylia ¿Qué haces aquí?
- Quería saber si podía acompañarte.
- ¿Quieres entrenar conmigo?
- No te aceleres tanto vaquero, se nota que te ha caído de perlas el pertenecer a la Orden del Martillo.
- Se puede decir que sí.
- ¿Qué hay de tu amiga esa con el pelo de tres colores?
- ¿Te refieres a Nidia? No la he visto, solo nos topamos en el colegio.
- No se si te has dado cuenta, pero todos están extrañados.
- ¿Extrañados? ¿A que viene eso?
- Por lo general ella es asocial, evita a la gente, pero tú eres el único que habla con ella, como si hubieses atravesado un campo de fuerza, roto un hechizo o que se yo.
- Solamente fui amable con ella, es todo.
- Si que eres todo un campeón de la modestia.

Y asi estuvieron todo el rato hasta que se fueron a un quiosco donde Amaury cansado compro un par de bebidas para el y para Shylia, antes de que reanudaran la conversación aparecieron Davian Redroy junto a Arceli Thulle.

- Hola "prima". – saludaba Amaury de forma sarcástica.
- ¿Dia ocupado eh "primo"? – respondia Arceli de igual manera.
- Entrenamiento con la espada y dejar que ella observara.
- Me dijeron que al fin esa cosa esta terminada.
- No lo dudo, y hablando de ocupados…

El se quedo viendo a Arceli con Davian juntitos, el sabia que algo pasaba.

- Parece que andas de paseo con Davian.
- Si, lo se. – le responde Arceli a Amaury mientras se ruboriza tomada de la mano con Davian.
- ¿Cómo andas Davian?
- Bien compadre, oye quiero poner a prueba esa espada tuya que fabricaste algún día de estos.
- Solo lleva unas responsivas por si la cosa se pone ruda.
- Yo también quiero practicar contigo primo.
- ¿Y por qué no los dos? A mi no me temblara la mano.
- ¿Piensan hacer un trio? Si me dejan unirme pongo la casa. – dijo burlonamente Shylia.

Entre risas y platicas pasaron el rato los cuatro hasta que apareció la madre de Arceli, la modista Rukbat Arcabi.

- Hola mamá, no pensaba verte por aquí. – le dijo Arceli.
- Ay Arci, quería venir por ti, ya se hace tarde, Davian cuido de ti.
- Usted sabe que puede contar conmigo señora Arcabi. – dijo Davian.
- Mas te vale.

Luego de clavarle semejante mirada asesina a Davian enfoca su vista a Amaury y se queda congelada al verlo, Arceli se queda observando a su madre paralizada.

- Eh… ¿mamá?
- Eh si… estoy bien hija. – dijo Rukbat algo confundida. – Mejor vamos poniendo prisa.
- Adios chicos.

Las dos se despedían dejando a Davian con Amaury y Shylia, Amaury se dirigía al baño y los otros se preguntaban por lo que paso.

- ¿Te diste cuenta? – preguntaba Shylia a Davian.
- ¿De qué?
- ¿Viste como estaba la mamá de Arceli?
- Si, pero no me gustan tan viejas, además mi padre me conto como es ella.
- No animal, me refiero a como se puso cuando vio a Amaury.
- Es cierto, se le notaba que puso la "mirada de los mil metros".
- Esto no había pasado nunca.
- La verdad.

En la casa de Arceli las cosas marchaban tranquilas, madre e hija cenaban en lo que por la cabeza de Rukbat los pensamientos rápidamente la abrumaron.

- Madre ¿te sucede algo? – preguntaba Arceli algo preocupada.
- Eh no, nada, estoy bien hija.
- Te quedaste congelada en el parque.
- Te digo que estoy bien Arci, no te preocupes.
- Bueno, si tu lo dices.
- Oye por cierto ¿Quién era ese chico con el que platicaban?
- ¿Quién? Ah, es Amaury, un amigo.
- ¿No es el chico nuevo de la escuela? Dicen que comparten algo tu y el.
- Si, solo es el apellido, el también es un Thulle.

Con oír esa palabra Rukbat se paraliza, suelta el tenedor y de nuevo tiene esa profunda mirada de los mil metros, Arceli se empieza a preocupar.

- Mamá ¿te sucede algo?
- Di… dijiste ¿Thulle?
- Si, es apellido Thulle.
- Ok… que bonita elección.
- Eso fue idea de su Ilustrísima lady Kylean.

De nuevo queda en trance y da por terminada la cena, recoge la vajilla y la comida sobrante termina en el refrigerador, pasado el rato ella se queda mirando la televisión observando a Nybras y sus poco divertidos chistes referentes a la autolesión, pensando en todo lo que le dijo Arceli.

- ¿Y si en verdad será él? ¿Qué se tramaba Kylean? ¿Quién será ese chico? Se parece bastante…. Será…

Repentinamente se levanto del sillón y se quedo contemplando fijamente el retrato de Gideon Thulle que esta sobre un altar dedicado a él, de pronto comienza a imaginar a Amaury en ese mismo retrato y queda con mas dudas en la cabeza, simplemente no puede aguantar y corre a su habitación, cierra la puerta con seguro y de su cómoda saca un objeto que ella usa para "auto placer" de la cual omitiremos toda descripción, ella se echa a la cama y con ese objeto dentro de su cuerpo se toca y deleita toda la noche pensando en su amado que se encontraba ahora a la diestra del Sinsigno, pero de pronto empieza a pensar en la otra persona y se pona un poco mas salvaje casi gritando por ello, lo que hacia estaba mal pero le encantaba. A la mañana siguiente agotada y con la cama mostrando signos de líquidos derramados solamente abre los ojos que sucumben ante el sol y los sonidos de la puerta tocando.

- ¿Eh mamá? ¿No vamos a ir a la escuela? – preguntaba Arceli al otro lado de la puerta.
- Eh si hija, dame un segundo.

De inmediato se levanto y se cambio las ropas para luego llevar a su hija a clases, Arceli la notaba algo cansada y agitada.

- ¿Tuviste una noche difícil? – pregunto Arceli.
- ¿Qué? Yo… si, un poco.
- Mamá me preocupas, ayer te pusiste toda rara.
- No es anda hija, solo son cosas que pasan, es todo.

Al llegar al colegio la chica se baja y la despide, pero en eso aparecía también Amaury acompañado de Charles Belle, Rukbat se queda viendo al joven Thulle y luego de dejar a su hija arranca y regresa a casa, nuevamente se detiene ante el altar de Gideon y de nueva cuenta procede a tomar su artefacto de autosatisfacción donde pasa toda la mañana entre gemidos, se da una pausa y piensa ahora en Amaury, pero a diferencia de lo de anoche ella se detiene en seco y arroja el juguete al suelo, se hace bolita desnuda en la cama y procede a llorar por un buen rato.

En la bañera mientras estaba ambientada por la música clásica y acompañada de un patito de hule reflexiona acerca de todo lo que está pasando.

- ¿Por qué? ¿Por qué se parece tanto a él? ¿Qué tanto me ocultaran Kylean y los demás? ¿Por qué pienso en el cuando quiero… eso? ¡¿Qué putas me está pasando?!

Luego de finalizado el baño se dirigió rápidamente al palacio pontificio, si alguien tenia respuestas era Kylean, a pesar de los esfuerzos de los guardias por detenerla finalmente llega a donde estaba Kylean acompañada de Cestus Acktau, Issa Belle y por supuesto de Alister Exilien, una molestia se notaba en la cara de Rukbat ante las cuatro chicas presentes en la capilla.

- ¿Rukbat, que haces aquí? ¿No ves que estamos en una ceremonia? – preguntaba un poco molesta Issa Belle.
- Calla Issa, esto no te incumbe, quiero hablar con Kylean inmediatamente.
- Ni siquiera agendaste cita mujer. – dijo Cestus.
- Dije que quiero hablar con "Su Santidad", no con sus lacayas.
- Oye mas respeto, estas en suelo santo. – reprendía Alister.

En unos segundos Rukbat se lanzo encima de Alister derribándola y luego tomándole la garganta asfixiándola, Cestus e Issa tratan de tranquilizarla, pero Rukbat se resiste.

- ¿Pero que putas te pasa Arcabi? – preguntaba Alister asfixiada.
- Tu no me digas nada perra ¿crees que he olvidado lo que pasaba entre Gideon y tu en la Cruzada Eterna?
- ¿Vienes a matarme solo por eso? Si te sirve de consuelo maldita loca si, hubo algo, solo le tome la mano.

Eso no consuela nada a Rukbat y sigue apretando la garganta de Alister mientras le azota la cabeza contra el suelo, Cestus e Issa siguen sin poder separar a ambas chicas hasta que Kylean pone orden.

- ¡¿Quieres calmarte de una puta y santa vez maldita zorra celopata ninfómana?! – bramaba Kylean en voz alta.

Las cuatro chicas se detuvieron, Rukbat se detiene y se para delante de Kylean de modo desafiante.

- Quiero respuestas y me las dirás ahora porque se que tu tienes mucho que ver en esto. – le exigía Rukbat.
- ¿Sobre qué?
- Amaury.

En eso Kylean se da la vuelta y mirando un par de retratos de Sirius y Gideon le da las respuestas que quiere.

- Sabia que tarde o temprano este día llegaría. – comento Kylean.
- ¿De que hablas?
- De que me pedirías que hablara sobre Amaury.
- Dímelo todo sobre el ¡¿Qué es eso de que lleva el apellido Thulle?!
- Hace trece años, cuando los Thulle murieron sentí que aun tenían otra oportunidad en este mundo.
- ¿A que te refieres?
- Se que lo que te diré es algo cuestionable pero… tome material genético de cuando tú te revolcabas con él.
- ¿Qué carajos?
- Culpa a Lordee por decirme que guardabas la cubeta con la que tuviste tu primer apareamiento con Gideon.
- Que hija de puta esa Kyreen.
- Prosigo… antes de que la nostalgia me volviera loca tome un poco de ese material y acudí ante la Larva Madre que las Sagradas Nodrizas custodian y pues así surgió un Thulle, surgió Amaury.
- ¿Me estas diciendo que tomaste el material de esa cubeta y engendraste a Amaury?
- En efecto, quería darle otra oportunidad a Sirius y a Gideon en este mundo y el chico es quien lleva esa carga.
- Ok eso es raro, aunque eso responde a las dudas que tenía.
- Si, se que lo que hice esta mal, pero ambas sabemos que en algún momento nuestros corazones nos harían hacer alguna locura por la ausencia de Gideon o de Sirius.
- ¿Y que tienen que ver tus doncellas en esto?
- Ellas son sus nodrizas, lo cuidan al igual que yo, pero al ser yo la suma sacerdotisa de la Iglesia del Sufridor mi tiempo con el es limitado.
- Esta bien.
- Listo, ahí tienes tus respuestas, espero haberte aclarado la mente.
- Si… gracias… eh santidad… y Alister… lo lamento…
- No te preocupes maldita loca. – contestaba Alister.

Aunque ya tenia una cosa menos de que preocuparse Rukbat de inmediato abandono el palacio y condujo rápidamente al colegio para recoger a su hija, justo a tiempo ella aparecía en el paradero y Rukbat bajaba para recibirla.

- Hola mamá ¿ya estas mejor? – preguntaba Arceli.
- Si, mejor, no te preocupes hija.

Antes de que dijera otra cosa aparecía Amaury con un libro para Arceli.

- Eh Arci, se te cayó esto. – le dijo Amaury con un libro en mano.
- Oh gracias Amaury.

De nueva cuenta Rukbat quedo congelada, pero logro sobreponerse y dirigió su atención a Amaury.

- Tu debes ser Amaury Thulle. – le decía Rukbat.
- Es un honor señora…
- Arcabi, Rukbat Arcabi.
- Señora Arcabi, disculpe si no me quedo a conversar, pero Charles y yo haremos la tarea en su casa, con su permiso y me dio gusto conocerle.

Amaury se retira y ella no le quita la mirada de encima, Arceli se queda confundida ante lo que ve y mejor sube al auto, Rukbat se muerde los labios y una sensación extraña recorre todo su cuerpo, algo pasa con ella cuando ve al chico ¿acaso será cierto lo que dijo Kylean? Algo peligroso podía ocurrir.