Log 10
Se empeñó todo lo que pudo en meterse en el camino de No.2, a través de señales obvias, interrupciones, intentando sugestionar a No.2 para que se vinculase emocionalmente, todo. Una parte de él anhelaba tiempo. Lo que fuera que pudiera ganar. Tiempo para decidir qué hacer. Pero el tiempo se agotaba. Era hora de iniciar la siguiente misión, y considerando los atentados frustrados de No.2, esa sería la última.
Sin más qué hacer, dividió a los equipos, incluidos a los miembros de la resistencia. Sintió lastima por ellos, quedarían involucrados en una masacre y probablemente, ellos también serían ejecutados.
Observó a todos sus chicos. Admiró sus capacidades. Estaba satisfecho con la fuerza física de No.3, su energía y determinación, podían compensar su impetuosidad. Le tranquilizaba el pensamiento estoico y la seriedad de No.4 hacían una maravillosa mancuerna con su compañero de armas, ya que siempre se preocupaba por la funcionalidad del equipo y su tremenda y versátil habilidad, lo volvían el comodín perfecto.
Le agradaba sin duda su amable sanador No.9, con quien compartía un destino similar, era su devoción a su trabajo lo que había logrado entretejer algunos de los lazos más grandes que formaron sus chicos. Le esperanzaba No.21 sus maravillosas habilidades como escáner y su amplia inteligencia le respaldaban en cada misión. Le reconfortaba la tímida amabilidad de No.22 y su feroz puntería, comprometida a proteger.
Y No.6, su depredador. No pudo evitar que algunas de las imágenes de lo hecho con él inundaran su mente. A nivel emocional se avergonzaba, se arrepentía, no se perdonaba, ni le perdonaba a ninguno de los No.6 del pasado. No obstante, a nivel principios, se alegraba de no haberse traicionado a sí mismo y haber hecho todo lo que hizo por el bien de sus estudiantes.
Quería consolarse y convencerse de que, el comportamiento de No.6 había sido seriamente influenciado por la exposición constante a la guerra. Una parte de él, quiso darle el beneficio de la duda. Después de todo, era él quien había llevado a esos jóvenes al infierno a través del engaño, hasta cierto punto, podría decir que se lo debía, él había sido quien lo había torcido así. No lo odiaba. Definitivamente no sentía interés romántico o sexual por él, pero no lo odiaba. Incluso lo compadecía. Tenía que hacerlo, o no lo soportaría.
Tampoco odiaba a No.2, reconocía que su labor era difícil. Incluso sentía algo de culpa por entrometerse, pero, aun así, seguía anhelando tiempo. ¿Podría corregir algo si tuviera más tiempo?
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Apenas y habían logrado terminar con un cierto monto de máquinas. Se encontró a sí mismo con el bruto de No.3 y los sensuales dedos de No.21 en la nave sin enemigos. No.21 hackeaba puertas en habitaciones vacías. Mientras, él estaba fantaseando sobre cómo lo sometería algún día y cortaría cada uno de sus sensuales dedos, sobre cómo podría ponerse tímido ante él si tan solo daba el incentivo adecuado. Cuanto deseaba estar a solas con él.
De la nada, la voz firme y decidida de No.21 zanjó su fantasía:
— No.3, No.6, voy a irme y planeo llevarme a No.22 y No.9 conmigo.
Esas palabras lo estremecieron, sintió un cosquilleó. ¿Realmente No.21 estaba hablando de traicionar al alto mando? Qué delicia. Definitivamente, el escáner parecía exquisito.
— ¡Infeliz! ¿Planeas traicionarnos?!
El inicio de otra de sus fantasías se vio interrumpido con la voz de No.3, a esas alturas consideraba su voz tan estúpida como su mera existencia. El muy bestia de No.3 había tomado del cuello del uniforme al escáner, precipitándose hacia el para exigirle una explicación. Para él, le fue obvio que el débil cerebro de quien no consideraba su competencia no podría entender nada sin que No.21 o él le dieran alguna pista.
— ¡Es justo lo contrario! ¡El alto mando pretende matarnos!
— ¡¿Qué?! ¡¿Y tú, cómo puedes…?!
— Imagino que también lo habías notado —lo interrumpió. La prisa abundaba.
Volteó a ver a No.6 quien se encogió de hombros en un gesto que le dejaba entre ver lo poco sorprendente que era el dato para él.
— ¿Cuándo comenzará No.2 su ataque?
— ¿Qué? — volteó No.3 confundido a ver a No.6 y luego a No.21.
A No.6 le fue difícil ignorar a No.3. Para él, nuevamente el débil mental demostraba que no podía seguir el ritmo de una conversación. Deseaba que dejara de interrumpir con sus idioteces.
— Entonces ya sabes que se trata de él — confirmó No.21, pese a sus dudas, había hecho bien en incluir a No.6 en su plan.
— Era algo que sospechaba.
— ¿De qué están hablando?
No.6 giró los ojos con hartazgo y continuó hablando con No.21, ignorando completamente a No.3 y alentando a que No.21 continuara con un comentario.
— Nuestro lindo instructor actúa diferente desde que llegó ese tipo.
— Estuve buscando en los archivos más recónditos del servidor.
Eso llamó la atención de ambos atacantes, esperaban un veredicto que ya sabían.
— No somos más que ratas de laboratorio. No.2 fue asignado para destruirnos a todos, fue por eso por lo que el tiempo en el que llegó y el lugar en donde lo encontramos fueron tan extraños.
— ¿Qué estás diciendo, No.21?
— Designación No.2 tipo E.
— ¿E? Él dijo que era tipo D, un defensor.
— ¿No lo entiendes, estúpido? Esa era una fachada — reprendió No.6 tratando de evitar que No.3 hablara y pudieran seguir hablando del tema.
— En los archivos de alta confidencialidad venían sus especificaciones, es un tipo E. Una unidad de ejecución. Fue creado para depurar otros androides que el alto mando considera un peligro. Androides como nosotros.
— Ni siquiera sabía que existían tipo E.
— Creo que es obvio de por qué no querían que alguno de nosotros lo escucharan, No.3 ¿no podrías mantenerte callado por un momento?
— ¡Perdón por no ser tan listo como tú, enano engreído! No.21, ayúdame a entender ¿qué es lo que va a pasar?
— Como bien sabes, nos mandaron como un grupo experimental de control. Desde el inicio no pretendían que pudiéramos superar las misiones, ellos querían probar cómo reaccionábamos al estrés y si era viable que produjeran más androides masculinos en el futuro. Ya decidieron que no somos necesarios.
— ¿El instructor Black lo sabe? — inquirió No.3 con una expresión rígida y casi cadavérica.
— También intervine su correo. Él sabía todo.
— ¡Ese maldito traidor! — dijo No.3 chocando su puño con la palma de su otra mano
— Desconozco si estaba de acuerdo, solo sé que él tenía órdenes. Pero también sé que él mandó cada una de nuestras solicitudes de apoyo y de abortar misiones. Todas fueron denegadas.
No.3 bufó.
— Es decir, que cabe la posibilidad de que él también sea una víctima cumpliendo con su deber.
La asociación del instructor con la palabra víctima detonó un recuerdo más en No.21 y se dirigió entonces a No.6
— No.6, en sus reportes e historial de búsqueda, había mucho sobre ti.
No.6 escuchó con mayor atención y placer, mientras veía con detenimiento los labios de No.21 moverse.
— El instructor escribió y controló muchas cosas sobre ti y tu memoria. Al parecer, hizo muchas cosas con varios tú que ya no existen. Fue tanta su intromisión que no me extrañaría que fuera una de las razones por las que cancelaran ya el experimento y no después.
No.6 bufó nuevamente. Si bien, desconocía las cosas que el instructor hizo con sus yos pasados, lo molestaba ya no ser aquella persona que había tenido un dulce tiempo a solas con su instructor. El intervalo entre el guardado de datos y su muerte, eran periodos de vida que para él no existieron. Eran secretos que su cuerpo tenía para sí mismo. Para él, siendo un atacante y teniendo un fabuloso control sobre sus músculos, era frustrante no tener esa memoria muscular.
En cambio, Black sí era la misma persona, en su cuerpo yacían todas las memorias de las que había sido privado. Se mordió el labio, tratando de reprimir el cosquilleo en su abdomen. Pensó en cómo Black se mantenía dominándolo más duramente que a los demás desde hace un tiempo. Sonrió. El comportamiento de su instructor, sugería que era su dominio excesivo era para sobrecompensar lo muy dominado que se sentía por todos sus yos pasados. Era una idea deliciosa el saber la mucha influencia que tenía sobre el instructor, pero era desagradable saber que no se debía a su yo actual. Y en ese momento, lo que más deseaba era ver a Black suplicando.
Otra cosa que pudo percibir en su última conversación, fue que su adorable instructor se empeñara en no pensar lo peor de él. Seguramente, en la mente de Black, albergaba alguna tontería sentimental como que su pensamiento se había torcido por la guerra. ¡Vaya estupidez! El siempre había sido así, y sin duda, su yo actual también deseaba su tiempo a solas con él, era su turno. Él sería el ultimo en tenerlo. Finalmente, dijo:
— Obviamente tienes un plan y me estás diciendo esto porque consideras importante que yo lo sepa para llevarlo a cabo.
— ¿Qué? ¿Cuál? — intentó seguirlos No.3
— Las tierras de la noche ¿no?
— Así es. Como les dije, voy a llevarme con No.22 y No.9. Ahí el alto mando no nos perseguirá. Les invito a venir conmigo. Además, quiero ofrecerles lo mismo a No.4.
No.3 asintió de inmediato, lo único que no permitiría sería dejar a No.4 atrás sin saldar su cuenta pendiente con él.
— Y también al instructor Black si ambos están de acuerdo.
No.6 sonrió. No había forma en que pudiera perder con ese plan. Si Black aceptaba, podría tomarse su tiempo para hacer suyo al instructor. Si Black rechazaba la propuesta, sería su oportunidad para tener ese dulce tiempo a solas ahora.
— Bien, intentémoslo — aceptó No.3.
El sonido de la puerta abriéndose, les permitió pasar a otra sala vacía con otra puerta más. Nuevamente, era tarea de No.21 ocuparse el abrirle camino a los demás. Él no tenía mucho por hacer, más que pensar y fantasear en las posibles respuestas del instructor.
— ¿No.6? ¿Está bien?
— Por supuesto.
— Me alegra contar con ustedes.
— ¿Cuándo nos iremos? — preguntó No.3
— Hoy. Aprovecharemos el transporte que robaremos ahora.
— ¿Tan pronto? ¿Los demás ya lo saben?
— Eres realmente un imbécil ¿no? — dijo No.6 con desdén, parecía no poder soportar ni un sol comentario más del otro atacante— Nuestro ejecutor llegó, incluso ahora es mera suerte que todavía no mate a No.9.
No.3 sujetó del cuello del uniforme a No.3, quien estaba ya al límite de su paciencia.
— ¡No me digas imbécil, engreído! ¿Qué te hace pensar que atacaría justo ahora en plena misión? ¡Estamos en territorio enemigo! ¿Cómo se te ocurre que pensará en atacarnos sin antes él asegurar su propia salida?
— Porque de ser él, yo lo haría.
La honestidad y la sonrisa siniestra de No.6 hicieron a No.3 soltarlo y retroceder un paso. Apretó los dientes y sujetó su espada, tenía la intención de volver a acercarse. Entonces, No.21 volvió a hablar.
— Él también podría ser parte del experimento como sujeto de pruebas y no como experimentador. Si es el caso, su vida es tan prescindible como la nuestra. El mejor movimiento es hacerlo en el aire. Estando ahí, al menos tendremos sobrevivir como objetivo común.
No.6 escuchó el dulce parloteo del escáner. Realmente era un tipo serio, en apariencia estoico, y encontraba sumamente entretenido como su voz comenzaba a distorsionarse por el estrés de tener que contestarle al imbécil de No.3 y tener que ocuparse en el hackeo.
— No hemos tenido la oportunidad de ver todas las capacidades de No.2, pero al ser una unidad diseñada para destruir a otras, debe tener una fuerza bruta equiparable o mayor a la de No.3 y debe mínimo, ser tan rápido como No.6. Además, no creo que sea una mentira de que su resistencia sea alta, después de todo se estaba haciendo pasar por un modelo defensor. Lo primero será asegurar a No.9
El atacante de baja estatura meditó en las habilidades de No.2 las probabilidades de que se divirtiera con él eran altas. Era un tipo serio, parecía que odiaba a Black pero que tenía una cierta debilidad por el siempre dulce No.9. ¡Qué divertido! Siendo el caso, había más de un par de cosas que se le ocurría, podrían hacer juntos los tres. Un escalofrío recorrió su nuca y entonces, se abrió la puerta revelando otra habitación sin enemigos y con una puerta cerrada, era hora de continuar.
