Actualización para el #MartesRosa.
Tervetuloa
Se encontraban parados en la puerta abierta de una nueva habitación.
— ¿Qué? ¿Por qué?
— No puedes seguir durmiendo en mi cama.
— ¿Tu- t- tu cama?
De alguna manera justo en ese momento cayó en cuenta que todo el tiempo que estuvo inconsciente durmió sobre la cama de la extraña chica. Aunque no fue en un sentido íntimo o sexual aún así se sonrojo hasta las orejas.
— Así que esta será tú habitación de ahora en adelante. Si necesitas algo sólo llamame y por favor no vuelvas a salir hasta que estés recuperado.
— ¿De quién es esta habitación?.
— Era de mi abuelo. Ahora descansa. — fue una orden si alguna vez entendió una.
La habitación era sencilla, sin decoraciones extravagantes solo un futon alto o cama como ella lo llamaba. Una mesa a un costado, un mueble grande con muchos cajones y un espejo. Y con todo esto seguía siendo mucho más lujo de lo que estaba acostumbrado. La mayor parte de su vida vivió sobre árboles y dentro de cuevas. Esto se sentía discordante.
Cuando ella se dio la vuelta para irse no pudo resistir la necesidad de retenerla. La tomó de la muñeca esperando que ella se estremeciera y rechazará su toque pero sus ojos solo mostraron curiosidad y nunca rompió su contacto.
— Necesito saber quien eres… ¿Por qué no preguntas nada? ¿Por qué me ayudas así?
— Si te soy sincera, esperaba que tú decidieras hablar. — lo miró a los ojos con seriedad — No quiero ser invasiva y en caso de que fueras perseguido no quería saberlo.
— Quiero entender…
La chica dio un profundo suspiro antes de cambiar su agarre. Tomó su mano y lo condujo hacia la cama donde se sentaron uno junto al otro.
— Mi nombre es Kagome Higurashi. Este es el santuario de mi familia, yo soy la encargada de cuidarlo ahora, ya que mi abuelo murió hace un par de años. Se suponía que mi padre sería quien lo heredaría y después mi hermano, pero una enfermedad truncó todos sus planes hace mucho tiempo. Mi hermano menor recibió una beca para estudiar en una prestigiosa escuela y quiere ser deportista. Este es un pueblo pequeño que no tiene muchas oportunidades, así que tuvieron que emigrar por unos años a una ciudad más grande junto con mi madre. Así que solo quedé yo. — se encogió de hombros— Este lugar es importante para nuestra historia familiar, así que abandoné la universidad y regresé. Vivo aquí sola por lo que fue una sorpresa verte tirado en mi patio bañado en sangre. Los demonios son raros y prácticamente un mito ahora, los santuarios son refugios seguros para todos en especial para quienes son parte del folklor y las leyendas. Pensé que venías buscando asiló.
— ¿De qué mierda estás hablando? No estoy entendiendo nada de tus locuras. ¿Pueblo? ¿Uni-qué? ¿Los demonios son raros? ¿Debajo de qué roca vives? Los demonios pululan por todo el bosque, atacan aldeas, matan humanos. ¿Cómo es posible que no me tengas miedo? o ¿ Por qué no asesinarme si eres una sacerdotisa?
Ella parecía tan confundida como él con todo este intercambio.
— ¿Aldeas? Hablas tan extraño. Pero pensándolo bien, tu ropa, tu cara de desconcierto con todo… ¿De qué época vienes? ¿Estabas encerrado o sellado?
— ¿Época? Creo… que los humanos la llamaban Sengoku.
El ceño de Kagome se frunció en concentración y lo miro directamente a los ojos, como si estuviera buscando algo. La realización llegó después de poco tiempo y sus bonitos ojos grises se abrieron con incredulidad.
— ¿Estás bromeando? ¿Vienes de más de 500 años en el pasado? ¿Cómo es eso posible?
— ¡¿QUE?! ¡¿500 AÑOS?!
Gracias por seguir acompañandome cada martes.
Poco a poco veremos un avance en Inuyasha, confíen, nuestro niño no sufrirá demasiado por mucho tiempo, aunque las cicatrices que él tiene son difíciles de sanar de un dia para otro
