Hola y bienvenidos.

Supongo que después de tanto tiempo de no publicar nada en especial de romance muchos de ustedes esperaban algo nuevo de mi parte y créanme, me vi tentada a hacerlo, pero decidí subir primero esta historia ya que no quisiera que se quedara en el olvido absoluto, de hecho, creo que no recuerdo muy bien la razón por la cual la di de baja, pero sospecho que es porque la quería reservar para mi propio y egoísta disfrute (Sí lo sé, es contradictorio) supongo que he cambiado de opinión.

Es simplemente que en verdad le guardo un gran cariño a pesar de sus muchas falencias y de que soy la primera en admitir que no es lo mejor que se ha escrito.

De cualquier forma, agradezco a aquellos que gusten de leerla y dejar su valiosa reseña. Igualmente, para quienes, ya que lo han hecho antes, agradezco también el apoyo que me han ofrecido en su momento y estará bien si en esta ocasión deciden pasar de ella, como ya lo he mencionado, supongo que prefieren esperar por algo nuevo y para mi es suficiente con que no se hayan olvidado de su humilde servidora.

Cabe mencionar que de hecho pienso subir una segunda y tercera parte de "Espectro en el espejo" llevo mucho pensando en si publicarlas o no y has hace muy poco decidí que no quería que se quedaran en el tintero y dar una especie de final a la historia inicial. Creo que ya me excedí de espóiler, así que no diré mucho más al respecto, solo que en lo personal la primera y tercera parte me gustan un poco más.

Sin mucho más que agregar, hago el respectivo disclaimer, aclarando que varios de los personajes aquí mencionados y derechos sobre los mismos pertenecen Naoko Takeuchi y hacen parte de su obra de Sailor moon.


Luz de Dia.

Capítulo 1

Haruka observa la hermosa vista de la ciudad de Bahréin en Arabia, desde el balcón de piso en que se aloja desde hace unos días. A pesar del bello paraje, no es algo que en realidad pueda disfrutar; no deja de pensar en Michiru en lo lejos que está y en lo perfecto que sería estar allí con ella… Suspira y regresa al interior de la lujosa habitación para servirse una copa, quizás el licor le ayude un poco con su soledad.

Minutos después, escucha un llamado a su puerta y atiende no de muy buen gusto.

— Pedí claramente no ser molestada.

— Disculpe señorita Tenou. "Supongo entonces que debo regresar por donde he venido lamento haberla importunado"

— Para la rubia esa hermosa voz era inconfundible. Se abalanzó sobre la puerta, abrió y bio a Michiru a alejándose a escasos pasos de ella. En un ágil movimiento la atraería hacia ella, envolviéndola a su amada en sus brazos. Michiru sonrió radiante y Haruka no pudo más que enmarcar sus labios con un profundo y apasionado beso el cual sin duda sería más que bien correspondido.

— ¿Puedo pasar ahora? — preguntaría la aquamarina, aun le faltaba un poco el aliento después de soltar el beso.

— Desde luego… —. Respondió Haruka mientras la traía consigo al interior de la habitación.

— ¿Cuándo dejaste de aclarar que no recibirás a nadie a menos que fuese yo? —. preguntó Michiru dejando los brazos de la rubia.

— Lo siento es que se supone… no esperaba ¿…? —… Suspira — Estoy feliz de verte. No tienes idea de cuánto te eh extrañado.

— Lo sé, también me haces falta. —. Sonríe. Mientras abría un poco la delicada blusa de lino que lleva y dejaba de lado sus sandalias poniéndose más cómoda; encontró el minibar y buscaría algo para refrescarse.

— Pudiste haberme dicho que vendrías. Cualquiera diría que te gusta hacerme sufrir.

— "Esa es una fuerte acusación" — La expresión de Michiru era ladina y juguetona —. En mi defensa diré que hasta ayer ni siquiera yo lo sabía.

— ¿Cómo está eso?

— Hubo problemas con la organización de mi exposición y se aplazó por unos días, así que me dije "¿Por qué no tomarme un descanso para estar contigo?" y heme aquí. Quería darte una sorpresa, no pensé que te molestaría.

— Lo único que me molesta es no tener algo especial que darte o hacer contigo, cuando menos pude haberte recogido en el aeropuerto. —. Michiru dejo su bebida, tomó un cubo de hielo y lo deslizó sugestivamente por sus pechos mientras acortaba la distancia para luego deslizarlo por los labios de la rubia y le susurraba sensual al oído.

— Seguro habrá algo que pueda gustarnos. —. La rubia siente como todo su cuerpo reacciona ante tal insinuación y aborda los labios de la aquamarina robándole el aliento con un profundo beso, la chica suspira y le mira tiernamente, Haruka estrecha aún más el contacto entre ellas.

— …Te amo, Haruka Tenou... —. Su tono de voz era cada vez más provocativo, los labios de Michiru serian nuevamente asaltados con renovada pasión y acariciaban su cuerpo. Perdida en el frenesí de sus sentidos era sutilmente guiada al cómodo lecho de su sensual antagonista.

Michiru sintió el ardor de su deseo, mientras la rubia solo dejaba sus labios para besar su delicado cuello mientras la despojaba de su ropa. Haruka la deposita delicadamente sobre la cama acariciando cada centímetro de su piel provocando sensuales jadeos en la aquamarina mientras ella suelta los botones de la estorbosa camisa de seda que cubre a su dueña. Haruka la miraba con un amor infinito y le ayudaba con la agradable tarea, Michiru acariciaba la cálida y dulce piel de la rubia mientras esta y juguetea con sus pechos lamiendo y succionando sus delicados pezones para luego deslizar su mano hacia su vientre en una erótica caricia deslizando sus dedos sugestivamente cerca de su intimidad solo para dar un delicioso masaje a la parte interna de sus suaves muslos y regresar a la estreches de su cintura. La sensación del placer que le procuraban incitaría en Michiru el reflejo de un sensual e irrefrenable movimiento de su cadera, era la clara señal de su deseo, pero su viento se negaría a darle lo que pedía. Michiru no soportaría por mucho más el cruel castigo y rompió su silencio con una suplicante y sensual voz… — Por favor solo hazlo amor mío, no me hagas suplicar, te necesito… —. Tras la erótica petición, Haruka lanzaría suaves caricias al clítoris de su sirena sin dejar de atender su la abundante carne de su busto.

Michiru jugueteaba enredando sus dedos en aquellos mechones rubios, Haruka descendió nuevamente dejando un caminos de húmedos mimos de su boca y lengua sobre la piel de Michiru hasta llegar a su intimidad y continuar con el estímulo iniciado, lamiendo aquel cálido punto entre los pliegues de su sexo mientras penetraba el interior de la húmeda cavidad de su diosa en busca de aquel lugar que al estimular la haría tocar el cielo, envistiendo cada vez con más ímpetu, los gemidos de placer de la aquamarina incitarían a Haruka hasta el punto de no lograr resistir el deseo de rozar su sexo con el de ella, entrelazo sus piernas situándose levemente enésima meciendo su cadera provocando una erótica fricción entre ellas, la deliciosa sensación las obligaba a aumentar desesperadamente el ritmo y el placer en ellas, la humedad empapaba las sábanas y cuando el goce no podía ser más espléndido la delicada aquamarina llegaría a sentir el tan anhelado orgasmo lanzando un prolongado gemido apretando la cadera de su amada con sus piernas y desencadenando el mismo éxtasis en la rubia, ella arquearía su cuerpo emitiendo un ahogado sonido de incontenible placer quedando en un estado de lasitud y paz para luego descender lentamente hasta quedar en brazos de la aquamarina. Permanecieron inmóviles mientras recuperaban el aliento, tras un último beso Haruka se desliza por sobre la piel de Michiru hasta quedar a su lado fundidas en un estrecho abrazo el cual abrían deseado fuera eterno.

— Ninguna deseaba descansar aun, no parecía correcto hacerlo. Llevaban bastante sin lograr estar juntas y sentían aun la irrefrenable necesidad de perderse la una a la otra en el cálido abrigo de su amor y la piel de sus cuerpos una y otra vez.

— ¿Estas bien? — Preguntaría la rubia cuando al fin parecían haber saciado su instinto y necesidad.

— Estoy contigo. Nada en el mundo me haría sentir mejor. — La rubia conmovida no puede hacer más que besarla en una tierna respuesta a tan dulce afirmación.

— Me refiero a si te sientes bien físicamente.

— Me siento bien ¿Por qué lo preguntas?

— No debe ser nada, solo creo que te vez un poco más delgada y quizás algo cansada.

— Ha sido un largo viaje, aunque más bien creería que es tu culpa.

—¿Mía dices?

— Claro que lo es ¿Te parece poco hacerlo a la par contigo?

— Hablo enserio amor. No quiero que te enfermes.

—También yo hablo enserio —Michiru sonríe —. Cariño descuida, sólo he estado trabajando un poco más de lo acostumbrado y mi manager insiste en que debo mantener cierta apariencia.

— Así que es culpa de ese cretino. En cuanto lo vea le voy a tirar los dientes.

— Tú no harás tal cosa señorita. La ultimas vez tuve la desagradable tarea de mediar entre ustedes y no estoy ansiosa por volver a hacerlo. No sé por qué encuentras tan desagradable a diamante. Él no ha hecho nada para ganase tu antipatía.

— ¿Eso piensas? Ese soquete te seduciría sin pensarlo si tuviera la oportunidad.

— Amor ya te lo he dicho. Nadie en el mundo puede seducirme más que tú. ¿Es que acaso no confías en mí? — Haruka haría un puchero antes de hablar.

— Confió en ti sirena, en quien no confió es en ese idiota.

— Bueno si es ese el problema no tienes de que preocuparte, sé muy bien cómo mantener separados mi trabajo mi vida personal y te aseguro que mi relación con él es tan fría como cualquier relación profesional.

— Suspiro —… Lo sé, es solo que me gustaría estar más al pendiente de ti, creo que debería cuidarte un poco más, mantenerme más cerca de ti.

— Lo harás amor, sé que pronto lo harás, además ¿Por qué crees que he venido? ¿Solo para charlar de diamante? No sabes cuanto necesitaba de tu cercanía Haruka Tenou. — Haruka estrecharía su cuerpo desnudo al de Michiru sintiendo toda la extensión de su cálida y dulce piel.

— También yo te he extrañado enormemente mi dulce, dulce, dulce, sirena. Este es el mejor regalo que he recibido en mucho tiempo.

— Mas te bale que eso sea cierto. — Afirmaría Michiru en tono juguetón — No tienes idea de lo que tuve que hacer para estar aquí. El viaje fue largo y agotador, tuve que tomar el primer vuelo que pude en cuanto salí de la reunión donde después de casi tres horas se decidió la nueva fecha de mi próxima exposición, ni siquiera traje equipaje, ni avisé a nadie para no tener contratiempos.

— Pudiste decir algo. Habría ido por ti.

— Quería sorprenderte aquí. No fue gran cosa. En cuanto bajé del avión simplemente tomé un taxi y ya que debía ser una sorpresa, tuve que ingeniármelas para saber cuál era la habitación de señorita que no quería ser molestada y escabullirme para poder llegar hasta ella, pero al final la recompensa es toda mía.

— Vaya, tantas molestias por mi pequeña persona, me alegra saber que me amas lo suficiente para someterte a todo eso, no tienes idea de lo feliz que me has hecho.

— Entonces, no deberías quejarte, no querrás una novia gorda y enojona. —. Haruka desliaría su libertino tacto acariciando los pechos de la aquamarina.

— Tampoco me molestaría tener algo extra que pellizcar. —. Un dulce beso se suscita desatando una nueva oleada de ardientes caricias, amor y lujurioso deseo.

Poco apoco el tiempo y el agotamiento pasaría la cuenta a Michiru quedando plácidamente dormida en brazos de su amada rubia, una infinita paz se apoderó de ellas, una que solo podían sentir cuando estaban juntas.

Al día siguiente Haruka despierta y de inmediato busca a su prometida, pero no está junto a ella, sin preocuparse deja el dormitorio y perezosamente camina en dirección a la piscina, conociendo a Michiru sabía que lo más seguro es que estuviera allí. Nadar es casi lo único que podía estar haciendo amén de que ello la relajaba en demasía, de modo que no desperdiciara una linda alberca privada.

En efecto allí la encontró. Qué se podía decir, nadie conocía mejor a la aquamarina como ella. Se quedó observado su bella desnudez por unos minutos hasta que Michiru se percató de ello y salió del agua cubriéndose con una linda bata que pertenecía a la rubia, se dirigió a ella con una sonrisa un pequeño beso y un simple… — Buenos días amor.

— Buenos días —. Respondió con ternura y tomándola por la cintura.

— De haber sabido que nadarías desnuda, habría venido contigo.

— Con esa forma de dormir ni un maremoto te habría despertado —. Ríe burlonamente.

— "Ja, ja, ja, que chistosita" pero no importa, de todos modos, voy a tenerte todo el día así —. Repuso Haruka, triunfante.

— Me temo que eso no será posible señorita Tenou, ya pedí algo de ropa a la boutique del hotel, en cuanto llegué, usted y yo nos vamos de paseo. Quiero conocer la ciudad, además, usted ya antes me ha tenido desnuda días enteros, o es que sufre de amnesia.

— Como quieras —. Respondió la rubia casi molesta, se podría decir.

Tras varios días juntas y las dos bellezas la pasaron de maravilla. Recorrieron cada rincón de la ciudad, fueron de compras y sobra decir que disfrutaban de hacer el amor cada vez que se les antojaba. Por desgracia su felicidad no duraría demasiado. Haruka, encontró a la aquamarina pensativa con el teléfono en la mano.

— ¿Sucede algo?

— Era Albert, dice que si no tomas un avión hoy mismo a Indianápolis tendrás dificultades. —. La rubia se acercó tomándola por la cintura y acarició suavemente su rostro.

— ¿Y a eso se debe esa carita que ahora tienes?

— ¡Sabes que si no cumples tu contrato con la escudería tendrán la libertad de obligarte a prorrogarlo dos años más! — visiblemente molesta Michiru soltaría el agarre de la rubia — ¿Cómo piensas que estaremos juntas si te ves obligada a seguir compitiendo?

— ¡Vamos linda no es para tanto! ¡Albert siempre exagera, además nada es más importante para mí que estar contigo! —. La rubia quiso besar a su prometida, pero ella la evade.

— ¿Qué es lo que sucede Haruka? Dime.

— Decidí terminar el contrato con Ferrari y mi acuerdo Con Albert, después de todo si ya no voy a correr para que tener un representante solo debo ir a firmar algunas formalidades eso es todo.

— ¿Terminar tu contrato? No puedes hacer seméjate tontería esa gente va a demandarte, echaras a perder tu carrera no quiero que renuncies todo lo que has logrado, se lo mucho que te ha costado llegar hasta dónde estás. Incluso has sacrificando nuestra relación.

— Y es por eso que quiero renunciar, ya no quiero estar lejos de ti.

— Si lo haces habrá sido en vano y no voy a permitir que lo mandes todo a la basura todo cuanto amas solo por mí.

— No me importa mi carrera, mi único deseo es estar a tu lado tu eres lo único que realmente amo.

— Y qué hay de todo este tiempo ¿Acaso lo desperdiciaste por nada? ¿Solo dejaras que te señalen como una fracasada?

— Entonces es eso lo que te preocupa ¿Qué los demás digan que no soy más que un fracaso? O más bien que tus padres lo sepan y te digan que siempre tuvieron la razón.

— No se trata de mis padres, no tienen nada que ver en esto.

— Entonces ¿Por qué te preocupa tanto?

— Porque te amo y quiero que hagas tu sueño realidad, tu carrera apenas comienza no puedes dejarla, no quiero que un día te arrepientas y me culpes por ello.

— Esta vez Haruka selló los labios de la chica con un apasionado beso del que Michiru quiso liberarse, pero le fue imposible la rubia sabía cómo dominarla y no tuvo más opción que dejarse llevar. Al terminar Michiru no sabía si enfadarse o no, después de todo había disfrutado la cálida energía y el delicioso roce de su lengua rosando la de Haruka, la forma en que ella incursionaba en su boca explorando su suavidad exigiendo todo de ella, aunque al principio haya sido sin su consentimiento. Después, sólo se apartaría un poco en silencio con un dejo de tristeza en sus ojos.

— No te enfades, lamento haber traído a colación a tus padres, no quise ofenderte, solo no me sermonees por querer estar contigo ¿sabes cuánto te amo? —. Michiru vuelve a la seguridad de los brazos de su amor quien la recibe brindándole esa seguridad que solo ella puede hacerle sentir

— Dime que no ha sido en vano separarnos tantas veces… tanto tiempo.

— Haruka no tuvo respuesta, solo recordaba que durante los últimos dos años no ha visto a su sirena más que una o dos veces por mes y que lo único que hacía era pensar en ella cuando estaba lejos, entonces respondido con gran seguridad.

— De lo único que me podría arrepentir es de no haber estado a tu lado tantas veces. No vamos a separarnos nunca más por ningún motivo y mañana mismo viajamos a Roma para tu exposición no me importa a quien le guste o no y en cuanto a Albert, será él quien tendrá problemas, se arrepentirá por haberte angustiado de esa manera. — La rubia llevó su sirena a la habitación para hacerla suya tierna y apasionadamente hasta verla dormir en sus brazos.

Roma.

Haruka se mostraba orgullosa de su prometida. La reconocida Galleria nazzionale d´artemoderno llevaba a cabo la exposición dedicada al trabajo de Michiru quien no podía estar menos que feliz pues no solo estaba consagrándose como pintora a tan corta edad, sino que tenía al amor de su vida junto a ella compartiendo el éxito por el que tanto había luchado. Segura de que pronto estarían en casa, lejos de la vida agitada que habían llevado hasta ahora, disfrutando de todo el tiempo del mundo juntas y recuperando el tiempo perdido.

Así fue durante dos hermosos meses, todo perfecto, tardes de sol en el parque, salidas a clubes, al cine, días enteros de ocio y amor en la privacidad de su bello hogar donde solo aparecían de vez en cuando un par de empleados para mantener al día el buen aspecto de su casa. Nada podía hacerles pensar que el hermoso sueño podría gradualmente convertirse en pesadilla.

La chica de cabello color turquesa regresaría a casa después de visitar a sus padres en la lujosa mansión de su propiedad donde suelen hospedarse cuando están en Tokio. Al verla, su amor la recibe con un cálido beso.

— Te extrañe mucho amor. —. Aseguró la rubia

— Solo me ausente un par de horas.

— Para mí fueron eternas. Dime ¿Qué tal ha ido las cosas?

— Bastante bien, considerando que no quisiste acompañarme.

— Por favor linda no me reproches lo mismo de nuevo, sabes que no le agradó en absoluto a tu padre y en cuanto a tu madre a duras penas me soporta por cariño a ti. Estar juntos en el mismo lugar es tan incómodo para ellos como para mí.

— Tal vez, pero al menos ellos lo intentan. Cómo crees que me sentí cuando preguntaron por ti y tuve que explicar tu ausencia.

— La verdad no creo que les haya molestado que no te acompañara. Más bien buscan pretextos para hacerte discutir conmigo justo como ahora.

— Nadie está discutiendo, en todo el tiempo que llevamos aquí no has querido verlos y soy yo quien debe dar excusas para justificarte.

— Yo no te he pedido que lo hagas.

— ¿Cómo puedes ser tan majadera?

— Majadera ¿Es así como ellos te enseñan a tratarme? No tengo por qué soportar esto, ni a ellos, cuándo desde siempre no han hecho más que mostrarme su desprecio. Intento mantenerme al margen de ellos para no tener esta discusión contigo, pero al parecer ya ni siquiera eso funciona. Dime ¿Qué otra cosa esperas tú de mí?

— Solo que entendieras un poco más mi posición, que trates de acercarte más a ellos. Después de todo son mis padres y los amo y una forma de demostrarme que me aman es aceptar mi relación contigo, aunque no les guste.

— ¿Y tú en verdad les has creído?

— Por supuesto que lo hago, son mis padres, ellos solo quieren verme feliz, es más, insistieron en que fuéramos a cenar mañana. Quieren limar asperezas contigo. Comenzar de nuevo.

— ¡Qué! ¿No habrás aceptado o sí?

— Desde luego que acepte. Haruka no has querido verlos en casi tres años, antes podía atribuirlo a tu trabajo, pero ¿y ahora? No hay excusa para que no aceptes una simple cena con ellos.

— Lo siento, pero no tengo por qué asistir.

— ¿Por qué Haruka? Ellos se esfuerzan por conocerte mejor y tú siempre estás a la defensiva.

— Y no es para menos, a tu madre la puedo tolerar, pero tu padre no desaprovecha un segundo para insultarme con sus indirectas, menospréciame o hacerme quedar mal contigo.

— ¿No crees que exageras un poco?

— ¡No, no lo hago! ¡Y en cuanto a mañana tendrás que acudir sola! — Haruka no tenía idea de cuanto le rompía el corazón a Michiru.

— Está bien, si quieres que sigan teniendo una mala imagen de ti no vayas. De cualquier forma, ya me eh acostumbrado.

— No seas injusta conmigo Michiru.

— ¿Injusta yo? Eres tú quien me obliga a escoger entre ellos y tú.

— Jamás te he pedido que dejes de verlos para que estés conmigo ni nada parecido. Son ellos quienes siempre te han insistido en que me dejes que busques a algo mejor, alguien que si te merezca ¿me equivoco?

— Y jamás me han hecho siquiera considerarlo, eso debería importarte más. Pero cada vez que pasa algo como esto siento que eres tú quien me pide que me aleje de ellos solo porque no te agradan. Por favor Haruka ven conmigo mañana —. dijo suplicante la joven de ojos azules.

— ¡Déjame en paz! ¡Al diablo con ellos no puedes obligarme a tener que soportarlos! — Respondió Haruka tajante y alzando la voz. Michiru no pudo soportar más el menosprecio de Haruka. De inmediato se retiró mientras la rubia se quedó molesta y pensando en cómo hacer que su prometida entendiera que la relación entre ella y sus padres jamás funcionaria.

Mas tarde y ya más tranquila, tomaría su lugar en la cama, sintiéndose terriblemente mal por haber gritado a la su bella sirena, abrazándola en un intento por enmendar su imperdonable error…

— Lo siento, son tus padres y sé que debería ser más comprensiva… por favor perdóname. — Haruka le dio un beso en la mejilla, pero no obtuvo respuesta, la aquamarina aún le daba la espalda guardando silencio y cerrando los ojos para ocultar su tristeza. Al sentir que no podría contenerse quiso levantarse y salir de la habitación, pero antes de poner un pie en el suelo la rubia la detuvo atrapándola entre sus brazos.

— ¡Suéltame no quiero dormir contigo déjame en paz! —. Dijo sollozando.

— Amor escúchame, sé que no debí gritarte, me siento terrible por eso, solo deja tu enfado y escúchame, te amo y si tengo que soportar a tus padres entonces lo haré si tú quieres, pero no te alejes de mí por ellos.

— ¿A eso le llamas disculpa? No te preocupes no tienes que sacrificarte por mí, y no estoy molesta sino triste de ver como la persona que amo odia a quienes me dieron la vida y no entiendes que no puedo escoger entre ellos y tú. No sé cómo puedes decir entonces que me amas.

— Entonces enséñame a ser la persona que quieres que sea, enséñame las cosas buenas que tienen ellos para entenderlos para no volver a hacerte llorar y sobre todo enséñame a amarte mejor para hacerte feliz

— No puedo enseñarte nada. Esas cosas deberían nacer en ti de forma natural gracias a tu supuesto amor por mí.

— Lo sé, y odio que ellos tengan razón quizás no te merezco, pero aun así no quiero perderte no podría vivir sin ti. —. Haruka beso a su sirena quien no parecía corresponder el gesto y al sentir esa fría respuesta la rubia no tuvo más opción que dejarla ir de sus brazos.

— Amor no sé qué hacer, cada cosa que digo y hago, solo empeora las cosas y lo único que se me ocurre es hacerte mía para ver si puedo al menos ganar algo tiempo. Me da miedo perderte.

— Michiru, notó la sincera preocupación en la voz de la rubia

— No digas eso no me vas a perder, aunque quisiera no podría dejarte, pero no quiero estar contigo ahora solo quiero ir a otra habitación. No quiero tener que tragarme mis sentimientos solo para que no me veas llorar por ti no tienes idea de lo humillante que es.

— ¡Lo dices como si yo disfrutara ver tus lágrimas, te juro que no es así! —. Un arrebatado impulso llevo a la rubia junto a Michiru, la acogió en sus brazos con tan infinito amor… El calor de su cuerpo su dulce aroma, caricias y la seguridad que solo ella le hacía sentir, desvanecían poco a poco el dolor de la aquamarina relajando lentamente su cuerpo. El cambio gradual en su estado de ánimo se haría evidente para la rubia que no pudo más que seguir su instinto. Esta vez Michiru correspondería a su afecto, rindiéndose al poder de sus besos y caricias. Ambas se habían cansado de la discusión y decidieron resolverlo si decir una sola palabra más, el fuego provocado por cada roce por cada sensación se encargaría de enmendarlo todo.

La noche siguiente la bella pareja se encontraría en la mansión Kaioh y tras una aparente calma al terminar la cena se retirararia de la mesa y fueron a la sala para continuar con la visita. Hasta ese momento todo parecía normal, de hecho, marchaba atípicamente bien. Mejor de lo que Haruka e inclusive Michiru habría esperado.

— Por cierto, te felicito por tu triunfo Haruka, no cualquiera gana el título de campeón de fórmula tres veces siendo apenas un novato. — Apuntaría la madre de Michiru.

— Gracias señora, la verdad no fue lo fácil, aunque por fortuna tenía muy buenos compañeros y un gran equipo que me ayudaron, pero en especial y más importante es que aún conservo a Michiru a mi lado, ella es la principal razón que tengo para lograr cualquier cosa que me propongo.

— Es una pena que decidieras dejar Ferrari a mitad del campeonato, muchos aseguraban que podías repetir tu proeza este año, supe que aun así te ofrecieron un contrato en otro equipo, pero que tampoco lo aceptaste, espero que tu carrera no se mal logre por eso —. Añadió el padre de Michiru que al escucharlo miró extrañada a la rubia. De inmediato la rubia tomó de la mano a su prometida y respondió mientras la veía a los ojos.

— Tuve que rechazarlo, no podía aceptar cuando su hija esperaba que volviéramos a la vida tranquila que solíamos tener, ya habrá tiempo para correr de nuevo, de momento prefiero pensar en nuestro matrimonio y unas muy merecidas y largas vacaciones. —. Una leve sonrisa aparece suavizando la expresión de Michiru, sin embargo, el señor Kaioh aún no terminaba.

— Pues ha de ser una gran pena para la fórmula uno, pero en lo que a mí respecta me alegra que finalmente te hagas cargo de mi hija y no andén con una disque relación a distancia ya bastante particular es la de ustedes.

— Por favor papá no empieces de nuevo.

— Solo estoy diciendo que me alegro por ustedes, no debes tomártelo a mal, ni siquiera tu prometida lo hace ¿No es verdad Haruka?

— Desde luego señor, de hecho, me alegra saber lo que piensa.

— ¡Así se habla muchacha! ¡Esta noche es para celebrar a gusto su merecido descanso y futuro matrimonio! — La visita continuó bastante normal. Al final de la velada, ya al despedirse, el señor Kaioh le entregó a su hija una revista de opinión y variedades diciendo que deberían leer juntas el artículo sobre Haruka. Era de unos meses atrás, de cuando Haruka ganó aquella copa de campeonato, pero estaba seguro de que Michiru no la había leído.

La pareja recibe la publicación y se marcha.

Ya en casa y en la comodidad de su habitación buscan el artículo que citaba.

— ¨La estrella del automovilismo y emperatriz de las carreras (seudónimo que se ha ganado con creces) Haruka Tenou, miembro del equipo Ferrari y ganadora por tercera vez consecutiva de la copa de fórmula uno, entre otros grandes logros como el de ser la novata más rápida de la historia y la campeona más joven de la copa mundial f1 con tan solo veintiún años siete meses y trece días, superando al conocido Sebastián Vettel. Hoy, sigue dando de qué hablar dentro y fuera de las pistas.

La talentosa corredora, se vería bastante animada en la celebración del título obtenido no solo por su gran éxito sino por la compañía de la también célebre corredora de f1 Angélica Benson.

La pareja festejó hasta altas horas de la noche sin separarse un solo momento hasta que Tenou, abandonó el evento seguida al poco tiempo por Angelica…" — Un fragmento más insinuaba. — "Mientras Haruka Tenou se esfumo de entre las cámaras ni sus compañeros o amigos se percataron de en qué momento abandono la celebración, luego antes de que alguien advirtiera su ausencia, Benson sin más argumento afirmó tener que retirarse del evento… no es la primera vez que se les ve tan cercanas de hecho en los últimos meses Angélica no ha tenido problemas en admitir el interés de su escudería, Lotus, en firmar un contrato con la talentosa corredora Tenou, no obstante algunos afirmarían que es más que un interés profesional.

Muchos creen que quizás la actual relación de la corredora con la talentosa creadora de arte contemporáneo, compositora y musico del violín, Michiru Kaioh, probablemente no dure mucho más (si es que no ha terminado aun) ya que al parecer Tenou "probablemente tenga ya fijada su meta en un próximo trofeo"

— No era necesario leer todo el texto, las fotografías abalaban por si solas, lo suficiente para despertar los celos de la aquamarina.

— Linda ya sé lo que…

— ¿Es eso lo que haces cuando no estoy contigo? —. La interrumpió Michiru, sin duda furiosa.

— No es cierto lo que escriben no puede ser que creas esas tonterías.

— No tengo que hacerlo las fotografías son bastante obvias, "Tú sí sabes divertirte Haruka Tenou"

— Apenas si la conozco estuve con ella tanto como con cualquiera que hubiese estado en esa fiesta, acepté su compañía porque simplemente no quise parecer grosera.

— ¡¿Y por qué le deberías tanta cortesía a alguien que apenas conoces?! ¡¿Te das cuenta de a humillación publica a la que me has sometido?¡

— ¡Lo ves, esa era la intención de tu padre, sabía que terminaríamos discutiendo por esto, ya se me hacía raro su buen comportamiento!

— No cambies el tema y no metas a mi padre en esto ¡Lo que hizo fue porque considero que algo no andaba bien y no es para menos, se supone que vamos a casarnos! ¡Dime ¿tuviste algo con ella?! "¿O solo pasaron el rato?" —. El tono irónico y alzando de Michiru provocó que Haruka terminará por enfadarse.

— ¡Si fuera así, habría aceptado la propuesta de su equipo, pero no lo hice porque para mí era más importante la promesa que te hice y eso lo decidí esa misma noche en la en la que imaginas paso quién sabe qué cosa, ni siquiera fui a la cita donde se me haría el ofrecimiento formal del contrato, porque estaba contigo en Roma y no te lo dije porque tienes la tonta idea de ser un obstáculo para mi carrera!

— Entonces debo agradecer por algo que no pedí y de lo que ni siquiera tenía idea y aparte me lo vienes a echar en cara justo ahora, jamás te pedí que lo hicieras, gracias, pero no necesito tu lastima ni tus favores por mí puedes trabajar cuanto quieras y con quien quieras, tienes toda la libertad de irte con tu amante.

—. La furia que reflejaban los ojos de Michiru desconcertaba a la rubia, le dolía su actitud, no quería que la discusión fuera demasiado lejos, pero pensar que Katashi su desagradable suegro se saliera con la suya la sacaba de sus casillas.

— No tengo nada con esa mujer, pero obviamente te encanta darles gusto a tus padres, te felicito seguro eres la hija que siempre han querido y tu único defecto es estar conmigo así que por mi está bien. —. Haruka abandonó la habitación, le irritaba que Michiru dudara de sus sentimientos por ella.

No era la primera vez que Katashi (Padre de Michiru) hacia algo así, obviamente nunca aprobó la relación entre ellas y las cosas con Nozomi. (madre de la aquamarina) no eran mucho mejor. Si de verdad iba a casarse con Michiru aquello debía terminar, Haruka no toleraría por más tiempo que siguieran inmiscuyéndose en sus vidas.

Al salir se quedó por un momento junto a la puerta escuchado como la aquamarina sollozaba, pero esta vez Haruka no daría su brazo a torcer, pensaba que la mimaba demasiado y que por eso se portaba de esa manera cada que tenían un inconveniente, finalmente se retiró para quedarse en otra habitación.

En la mañana Michiru bajo para desayunar, la rubia ya se había adelantado, sin darle importancia se sirvió algo y pasó de largo Haruka no terminó su café y salió al comedor principal.

— "Buen día señorita Kaioh". —. Saludó con sarcasmo y ciertamente no obtendría respuesta por parte de a la aquamarina. — ¿Acaso olvidaste saludar? Que yo recuerde no dormimos juntas.

— Pues qué alivio. Espero que siga siendo de ese modo. Ahora ¿Te importaría dejarme sola? me encantaría terminar en paz mi desayuno.

— No me voy hasta aclarar lo de esa ridícula revista.

— Gracias, pero no se me antoja escuchar tus mentiras. — La chica intentó retirarse, pero la rubia lo impediría reteniéndola bruscamente del antebrazo.

— No deberías ponerte así por revistas idiotas. — La voz profunda de Haruka adquiría cierto matiz demandante.

— ¿Te parece poco? ¿Darme cuenta así de tus amoríos con otra? Y quién sabe si es la única, tuviste mucho tiempo para hacer lo que te diera la gana.

— No eres más que una niñita caprichosa y consentida que piensa que tiene la razón siempre y se llena de celos cuando ve a la persona que cree que controla cerca de otra. Pero eso se acabó, estoy harta de ser tu perrito faldero. Eres mi prometida y me debes respeto y vas a dejar esa ridícula actitud y a dejar de pórtate como una niñita celosa.

— ¿Eso crees? ¿En verdad piensas que voy a dejar que me humilles acostándote con otra y aceptarlo silenciosamente? Olvídalo Haruka Tenou, eres tú quien debería mostrarme algo de respeto.

— No hay nada que aceptar jamás te he sido infiel, pero si es lo que has decidido creer bien por ti hecha a la basura nuestra relación y dale la razón a tu querido padre. Dale el gusto de verte fracasar porque no serás feliz si no es conmigo y luego ve a lloriquear porque por más que te pese si sientes celos es porque de cualquier forma sigues queriéndome —. Haruka esbozó una sonrisa burlona la cual desapareció cuando de la nada recibió una fuerte cachetada. De inmediato tomaria a Michiru de los brazos inmovilizándola

— ¿Qué diablos te pasa? ¿Por qué me tratas así?

— Me estas lastimando ¡suéltame!

— ¿Por qué crees que te engañaría?

— Se lo coqueta que eres y no resistes un bonito rostro ¿Qué puedo esperar de ti estando lejos?

— Que te amo y nunca te engañaría que si me aleje fue para que tuvieras tiempo de realizarte como artista y pudieras decir algo con orgullo a tus padres ya que siempre parecía que te avergonzaras de mí ante ellos. Si me hiciera falta estar con otra simplemente terminaría contigo y no regresaría.

— Nunca te pedí que lo hicieras y no trates de confundirme tu sueño siempre fue ganar ese ridículo trofeo, tuve que llenarme de trabajo para no extrañarte todo el tiempo mientras tú te divertías y sí, estoy celosa, pero no vale la pena no lo mereces.

— Si no quieres creer en mí es tu problema, por lo menos ahora sé que perdí el tiempo, que nada de lo que haga llenará tus expectativas para ti y tu familia un corredor de autos es poca cosa, mis sentimientos son tan pocos que puedo olvidarte cuando me da la gana y que por más que lo intente nunca será suficiente. Felicidades tu padre tenía razón mereces algo mejor.

—Haruka salió de la casa mientras Michiru se quedó angustiada pensando en que en verdad la estaba perdiendo, pero no la detendría, si es verdad que su viento la quería la mitad de lo que decía, regresaría por ella.

La rubia conducía sin rumbo, poco después se detuvo para así poder secar la humedad en sus ojos. Sollozar no era algo normal en ella, pero aquella mañana no pudo evitarlo, no solo por cómo estaban saliendo las cosas con Michiru, sino porque tal vez lo que dijo era cierto y tenía razón, ella no valía la pena… no cuando recordaba lo que sintió esa noche con Angélica como le gustaban sus insinuaciones, su sensual forma de bailar y cálida cercanía. Le excitaba la idea de poder estar con una mujer experimentada segura de sí misma que conoce su esencia y no tiene miedo de disfrutarla y compartirla con el mundo. Esa mujer tan interesada en saber de lo que a la rubia le gustaba y parecía dispuesta a dárselo sin importar que, y cumplir cualquier capricho que tuviera, una mujer que sin duda compartía sus mismas pasiones, esa de la que tuvo que salir huyendo por temor de hacer algo de lo que más tarde podría arrepentirse...

¿Acaso sentía algo por Angélica? Haruka se negaba a aceptarlo, Michiru era la única mujer que podía amar, pero entonces… ¿por qué no podía sacarse a Angélica de la mente? Sin duda se sentía culpable y se preguntaba si separarse durante tanto tiempo debilitó sus sentimientos y los de su novia y a eso se debían sus frecuentes disgustos.

Michiru apenas si saldría de la casa esperando a que la rubia regresara. Finalmente, tras varios días. En medio de una lluviosa una tarde, escucho un auto estacionarse y la puerta que se abría.

Salió del estudio para comprobar de quien se trataba y al ver a la rubia, Michiru sentiría un inmenso alivio. Haruka, estaba de nuevo en casa.

— ¿En dónde estabas? me tenías preocupada.

— No estaba con nadie si es lo que te preocupa.

— ¿Volviste para pelear?

— No. solo quiero descansar en mi casa sin oír reproches, claro si es que tú me lo permites.

— Este será tu hogar siempre que tú lo desees —. Ambas, darían por terminada la conversación retirándose a lugares distintos de la casa.

Los días pasaban y las circunstancias no cambiaron. Evitaban coincidir en el mismo sitio o hablar mucho, y ninguna salía de la casa por mucho tiempo tampoco. Michiru pasaba el tiempo leyendo o con su música, sin un ápice de humor para sus pinturas. En cuanto a Haruka, se ocupaba de los trámites para su regreso a la universidad y retomar sus estudios de ingeniería.

La distancia entre ellas parecía obvia, aunque en realidad la enorme chispa que solían compartir difícilmente desaparecería, algo que por pequeños momentos se hacía evidente, como aquella ocasión en Michiru salió de la ducha para vestirse. La habitación estaba a medio cerrar por lo que Haruka al pasar frente a la misma, sin proponérselo logró ver a la chica y lo que hacía, de inmediato se detendría y descaradamente abrió la puerta que estaba a medio cerrar para quedarse mirando, sorprendiendo a la bella mujer que apenas si se había puesto su ropa interior e intento cubrirse los pechos con sus manos, sin mucho éxito realmente…

— ¡No puedes entrar así en mi habitación, mucho menos cuando me estoy vistiendo!

— ¿Qué pasa? ¿Después de seis años te da vergüenza que te vea?

— No… pero las circunstancias no te permiten hacerlo.

— Cuando menos deberías estar satisfecha, ya que, si según tú no te quiero, cuando menos me sigues pareciendo irresistible —. Aseguro Haruka al tomar una bata para cubrirla mientras discretamente acariciaba su piel, provocando de cerca sus labios. Luego, se retiraría cerrando la puerta tras ella y dejando a Michiru visiblemente sonrojada y con el contradictorio deseo de que se hubiese atrevido a más.

Los días avanzaban, Haruka desayunaba cuando Michiru por primera vez desde la discusión, tomaría lugar en la mesa junto a ella, minutos después se animaría a dirigirle la palabra.

— ¿Harás algo para mañana? — La rubia la miro extrañada y rápidamente volvió a su desayuno en un intento por mostrar indiferencia.

— Nada en especial —. Respondió sin mucho entusiasmo.

— ¿Nada? ¿Olvidaste tu propio cumpleaños, o no quieres decirme lo que harás?

— No creo que te importe mi cumpleaños, no te preocupes no tendré una cita con nadie… bueno Leonard quería que fuéramos a algún sitio con él y unos amigos, pero le dije que no estaba de humor para fiestas. —. Leonard solía ser un gran amigo y compañero de equipo de Haruka al que Michiru conocía poco y que obtuvo el contrato que la rubia rechazo en la escudería de Angelica, se encontraba en la ciudad debido a que sería allí donde se prepararía con Angélica para competir en la f1 aunque esto último no se lo mencionó a la chica.

El desayuno término y no volvieron a cruzar palabra, al día siguiente Haruka encontraría un obsequio y una tarjeta de cumpleaños en su auto, obviamente de parte de Michiru. Regreso a la casa y la encontró leyendo en el jardín de atrás.

— Buenos días linda —. Michiru sintió como una cálida cesación recorría su cuerpo al escuchar que la rubia le hablaba nuevamente con afecto.

— Hola… respondió llanamente en lo que notaba el obsequio que había dejado a la rubia abrigándola sobre sus hombros, una simpática bufanda roja con dispersos cuadritos azules. — Al parecer te ha gustado tu regalo.

— Cómo no habría de gustarme si has sido tu quien me la ha obsequiado. Se que no tenías por qué molestarte. Así que gracias, en verdad lo aprecio.

— No es nada, después de todo hasta tu mereces un obsequio de cumpleaños.

— Sabes, estoy pensando en aceptar la idea de Leonard y me pregunto ¿Si tal vez quieras venir? después de todo la invitación es para las dos.

— No quisiera dañar tu festejo.

— …Lamento haberme portado como una idiota todo este tiempo y no quiero seguir peleando. Por favor no será lo mismo si no estás conmigo.

— No sé. no creo que sea oportuno no me sentiría cómoda. Pero tú sí deberías ir y despejarte un poco, necesitas salir pasar tiempo con otras personas.

— Solo puedo celebrar si vas conmigo o mejor celebramos a solas —. La hermosa rubia tomó de la mano a su bella prometida, quedándose muy cerca lanzó esa mirada con la que acostumbraba derretirla.

— ¿Por qué me haces esto? —. Michiru se aferró a la rubia confundida por su dolor y el amor que sentía. — ¿No has sido ya lo bastante cruel? — Incapaz de sobreponerse a su dolor, Michiru se alejaría de la rubia y regresó al interior de la casa encerrándose en su habitación. La joven rubia, esperó durante horas, pero Michiru no salió, ni siquiera cuando ella tocó a la puerta, al no recibir respuesta abrió con la llave.

— ¡Creí haberte dicho que no podías entrar así!

— Amor cálmate, te lo suplico deja de pelear, solo ven conmigo esta noche.

— ¿De verdad crees que es tan fácil arreglar las cosas?

— Está bien. — Recapacitaría Haruka — Solo recuerda que te amo y quiero estar cerca de ti para demostrártelo… es la dirección del lugar donde estaré. — Afirmó dejado un papel sobre el tocador. Solo di tu nombre y que estoy esperándote, te dejarán pasar.

Ya en el exclusivo club, Haruka bebía junto a algunos de sus amigos, a diferencia de ellos no parece divertirse y ni siquiera notaron cuando dejo la zona "Club dance" y regresar sola a la meza reservada en la el área VIP.

Minutos después, aparece una bella mujer de cabellos ébano y ojos color zafiro. Sin perder el tiempo se acercó a la rubia y con muy poco pudor se acomodó sin dejar espacio entre ellas, insinuante, deslizo sus manos por el busto de la rubia ascendiendo hasta asirse a su cuello, con suavidad, se aproximó rosando su mentón provocándola hasta encontrar sus labios dejando un sensual beso en ellos...

— Feliz cumpleaños amor.

— Deja ya de llamarme se esa forma, te he dicho hasta el cansancio de mi compromiso.

— Eso no es algo que te haya detenido antes.

— Angélica, te lo abierto, déjame en paz.

— ¿Qué pasa? ¿Temes que pueda vernos? — Haruka parecía agradablemente inquieta por la sensual y evocativa forma en que Angelica la tocaba… — para ser sincera, me encantaría que pudiera vernos.

— Lamento decepcionarte, pero por fortuna no está aquí.

— "Qué pena, no vino para celebrar tu cumple" supongo que las cosas con la princesita no andan bien.

— Supones mal Angélica, simplemente tuvo que salir de viaje necesitaba atender un asunto más que urgente.

— Entonces hay cosas más importantes para ella que tú. De cualquier forma, pudiste acompañarla, más aún si estas arruinado tu futuro para estar con ella.

— Ese no es asunto tuyo.

— Te equivocas, cualquier cosa que tenga que ver contigo me interesa, aunque por otro lado tienes razón, lo que ella haga o deje de hacer me importa muy poco. Mejor que se quede donde sea que este siempre y cuando yo pueda tenerte solo para mí. — Angélica deslizaría su mano bajo la mesa y acaricia descaradamente cerca de la intimidad de Haruka — Aun no dejo de pensar en ti y lo mucho que me gusta tenerte cerca.

— Creí que te había quedado claro, no me interesa tener nada contigo. —. Afirmó la rubia, apartando la atrevida mano de Angelica.

— ¿Olvidaste lo bien que la pasamos la última vez? ¿Cuándo me besabas rodeando mi cintura mientras bailábamos? Morías por llevarme a la cama, no entiendo por qué te fuiste cuando dije que deseaba hacerlo. —. Angélica era más que persistente, sus sensuales caricias descontrolaban a la rubia, abordo sus labios mientras ella por un instante pareció corresponder con cierta excitación. Por fortuna aquello no duraría mucho y Haruka recuperó la cordura apartando bruscamente la mujer para luego dejar la mesa, caminó un par de metros antes de poder ver a Michiru en el primer piso, enseguida apresuraría el paso para salir de la zona VIP e ir a su encuentro.


Gracias a todos por su valiosa lectura, espero que allá sido cuando menos un poquito de su agrado.

Para todos y todas, un enorme abrazo y un cálido hasta pronto. :)