Con dificultad Haruka se abrió paso entre la muchedumbre que atestaba en la zona club dance, decidida a mostrarle su afecto a la chica.
— Linda, al fin has decidido venir, en verdad deseaba que lo hicieras — Aseguró con dulzura mientras se acercaba para besarla, importunadamente justo en ese instante Angélica se ciñe a ella consiente de quien era la joven de cabello turquesa.
— ¿Que pasa amor? ¿quién es ella? — Michiru sintió que se moría cuando reconoció a la voluptuosa mujer.
— Sabes a la perfección quien es, te lo he dicho un millón de veces, también te pedí que dejaras de hablarme de ese modo. — Haruka intentaba desligarse desesperadamente de Angelica.
— Ya veo, es esa noviecita que tienes por ahí, ha de ser muy poco hábil, en especial si tienes que verte de vez en cuando conmigo.
— Amor no la escuches.
— No te preocupes de cualquier forma ya me iba.
— Por favor déjame explicar no es lo que parece.
— No hay nada que explicar, cometí un error al venir, tú quédate de cualquier forma no creo que te estuviera haciendo mucha falta.
— De hecho, niña, interrumpes nuestra diversión — Afirmo Angélica sin dejar de poner sus manos sobre la rubia quien fúrica termina por sacársela de encima con brusquedad.
— ¡Ya sierra la boca! ¡Si vas a dirigirte a mi prometida puedes empezar por hacerlo con más respeto, para ti es la señorita Kaioh! ¡¿Lo has entendido Angelica?!
— Por mi está bien Haruka — Afirmaría Michiru —. No tenía idea que te gustaran las mujerzuelas, y en cuanto a ti "como te llames" quédatela, son tal para cual — Michiru salió del lugar tan pronto como pudo, subió a su auto y se marchó, Haruka la seguiría al instante mientras Angélica quedaría más que satisfecha con lo ocurrido.
Ya en casa, cosas entre la pareja irían de mal en peor.
— Amor por una vez en la vida escúchame nada de lo que dijo es verdad, nunca he tenido nada con ella.
— ¿Cómo puedes ser tan cínica cuando te acabo de encontrar con tu amante celebrando tu cumpleaños?
— No tengo idea de cómo fue a parar a ese lugar, si hubieras llegado un poco antes te habrías dado cuenta de que todo el tiempo estuve sola.
— "¡Ah por supuesto, olvide el mudo de los hubiera!" ¡Ya deja de tomarme por idiota!
— ¿De verdad le vas a creer? ¿No te das cuenta de sus intenciones?
— Me doy cuenta perfectamente, no cabe duda de su interés en ti y no creo que sea sin razón alguna.
— "Vaya que sorpresa", no importa de quien se trate, le darás más crédito a cualquiera antes que confiar en mí.
— No intestes convertirme en la villana aquí, eres tú qu… — De la nada, a Michiru le vendría una especie de mareo acompañado de una extraña pérdida de visión, como si la luz desapareciera de forma intermitente y pronto comenzaría a perder el equilibrio
— ¿Michiru?... — ¡¿Linda que sucede…?! — Desorientada Michiru intenta reponerse, pero simplemente no podía, pronto la habitación comenzaría a girar en torno a ella.
Preocupada por el repentino tono pálido de Michiru, Haruka no tardaría en saber que algo no andaba bien con ella y justo cuando parecido precipitarse al suelo, la rubia se habría acercado. A duras penas lograría sostenerla, pero sería lo suficientemente oportuna como para evitar lo que habría sido una fea caída.
Horas más tarde Michiru despierta desorientada, mira a su alrededor y encuentra a la rubia sentada junto a su cama tomándola de la mano.
— Gracias al cielo estas despierta. — el matiz en la vos de la rubia, daba cuenta de una gran preocupación mientras presionaba el botón para dar aviso al personal medico.
— ¿Esto es un Hospital?
— No te preocupes el doctor dice que estarás bien. — Se acerca un poco más para acariciar su rostro y dejar un breve mino en sus labios
— ¿Qué pasó?
— Te desmayaste, tuve que traerte… ¿Cómo te sientes?
— No muy bien, la cabeza me está matando…
— ¡Buen días señorita Kaioh! ¡Ya veo que está bastante alerta, eso es bueno! — El medico de turno ingresa a la habitación y sin muchos rodeos pide a Haruka le dé un momento a solas con la paciente.
— Descuide doctor Michiru es mi prometida, eso me convierte en la persona responsable de ella. — Afirmó Haruka muy convincente. No obstante Michiru no estaría cómoda con ello.
— Preferirá que esperes afuera.
— Linda, solo quiero asegurarme que no hay nada extraño en tus análisis.
— No te preocupes no tienes que hacerte cargo de mí.
— Amor deja que me quede.
— No sabes cuándo dejarme en paz ¿verdad?
— Por favor, sol quiero saber que estarás bien. — Muy a su pesar Michiru no pudo negarse.
El infinito afecto y preocupación de Haruka por ella sin duda eran genuinos. Podía verlo en sus ojos, en aquella mirada que siempre la había cautivado.
— …Puedes quedarte, solo si prometes dejarme en paz. En cuanto esto acabe quiero que des aviso a mis padres. — Para Haruka, sin dudad lo más importante era el bienestar Michiru y no estaba en posición de negarse a lo que ella le pedía. Muy muy a su pesar, levemente asentiría con la cabeza ciertamente derrotada.
Después de una breve revisión, un par de preguntas y tomar algunas notas el doctor les haría saber la razón por la que la salud de Michiru se ha visto afectada.
— Bien señorita, la mayoría de sus exámenes salieron bastante normales exceptuando aquellos que en resumidas palabras indican que usted no se está alimentando del todo bien, corregiremos eso con una adecuada dieta. Le sugiero que la siga a conciencia, por otro lado, hay algo que debemos preocuparnos mucho más y es el uso exagerado de ciertos ansiolíticos.
— Doctor, mi prometida no tomaría esa clase de basura. — afirmaría Haruka, incrédula. — ¿Está usted seguro de lo que dice?
— Son los resultados de laboratorio señorita Tenou.
— Está diciendo que esa esa es la razón de su malestar. ¿Qué tanto debería haber tomado como para que le afectara de ese modo?
— Haruka, ese ya no es tu problema. Y ya deja de afirmar que soy tu prometida. No sé tú, pero a mí ya no me parce tan apropiado que lo digas.
— Por favor linda, solo quiero saber qué es lo que sucede. — Michiru resoplaría con disgustó. Qué más daba ya que Haruka supiera su afición por los medicamentos cuando ella ya se había hecho a la idea de alejarse de su lado.
Luego de la corta, aunque incómoda pausa, el medico daría continuidad su explicación.
Habrá que hacer algunos análisis más, solo para dar un mejor diagnóstico, pero eso dependerá del tiempo que lleve tomando estas medicinas.
— Doctor déjese de rodeos y sea más claro ¿Por qué lo dice como si creyera que fueran mucho tiempo?
— Le pido que se calme señorita Tenou, debe comprender que esto es un tema delicado, quizás sería mejor que la señorita Kaioh le confié esa información en privado si ella lo desea.
Lo único que puedo agregar es que debe suspender de inmediato la ingesta de estos compuestos. Los barbitúricos y benzodiacepinas, son medicamentos muy fuertes y no debería estar mezclándolos, si lo desea puede pedir exámenes nuevos para asegurarse de que no hay algún tipo de error…
— Sin dar demasiadas vueltas más, el galeno se retira dejándolas a solas.
Haruka está simplemente desconcertada después de enterarse de lo mucho que su prometida había descuidado de su salud durante los últimos dos años, dejando de comer y tomados tranquilizantes sin prescripción médica y de forma descontrolada.
Al parecer Michiru estuvo bajo bastante presión por mucho tiempo, el exceso de trabajo, la ausencia de Haruka y los problemas con su familia la llevaron al abuso de medicamentos, sus recientes problemas de pareja solo aumentaron su necesidad de usarlos, forzosamente el resultado de todo aquello terminó por pasarle la cuenta quebrantando su ya de por si frágil estado de salud.
—Yo habría dejado todo para cuidarte como era debido ¿Por qué nunca dijiste nada?
— No tendré esta discusión contigo. Llama a mis padres tu responsabilidad llega hasta aquí.
— Michiru no me hagas esto. Sé que estas molesta y con razón, pero quiero estar a tu lado, cuidarte, solo dame la oportunidad de mostrarte cuanto me importas, además si tus padres se dan cuenta de nuestros problemas podrían estresarte aún más. Estoy segura de que no querrás preocuparlos, cuando menos dame algo de tiempo y en cuanto te sientas mejor podrás hacer lo que creas más conveniente para ti.
— después de sopesarlo un largo tiempo, Michiru se dio cuenta de que la rubia podía tener razón, al menos hasta cierto punto, lo último que necesitaba era una intromisión más de los Kaioh en su vida y no estaba en condiciones mucho menos de humor para de lidiar con ello.
En cuanto la dieron de alta, la joven pareja regresaría a casa. Haruka contrató los servicios de una enfermera y un ama de llaves para que su novia estuviera bien atendida, no porque no pudiera cuidarla ella sola sino porque sabía que la aquamarina no iba a aceptar sus atenciones y menos su cercanía. Sin embargo, cuando Michiru se sintió mejor prescindió de los servicios de ambas personas.
— ¿Segura que estarás bien? — Le pregunto Haruka no muy convencida de aquella decisión.
— No me gusta tener gente desconocida en la casa y menos todo el día.
— Lo sé, a mí tampoco me gusta, pero se trata de tu salud.
— Puedo cuidarme sola.
— Si así fuera no te habrías enfermado en primer lugar.
— Ese es mi problema y no creo que estés en posición de hablarme de ese modo.
— Perdona… no quise que sonara a reproche, pero tienes que comer bien y no excederte con los calmantes; yo te puedo ayudar si me permites hacerlo.
— Estoy mucho mejor, ya puedes dejar de preocuparte por mí.
— Hacerlo sería tanto como dejar de quererte.
— Entonces estoy de suerte porque no creo que eso sea tan difícil para ti.
— ¿Cuándo vas a entender que no tuve nada con ella?
— No me importa, lo que quieras hacer o decir guárdatelo y en lo que a mí respecta no quiero seguir cerca de ti. Regresaré con mis padres y en cuanto a la casa puedes quedártela si quieres.
—Te lo suplico. Sé que no soy perfecta pero no puedes hacerme esto. No tienes idea de cuanto te amo Michiru. Sabes bien que es verdad.
— Fuiste tú quien lo hizo, entiende, lo nuestro se acabó. — Sin duda a Haruka le rompía el corazón cada palabra de la aquamarina y deseaba convencerla de su error, pero temía que al intentarlo ello la alterase de más y su salud se viera nuevamente afectada, obligándose a dejarla tranquila.
En efecto Michiru comenzaba a sentirse algo indispuesta y sin dejárselo saber a la rubia, se retiraría a su a su habitación, para descansar.
Unas horas después y sintiéndose mejor, bajaría a la cocina en busca de algo para comer, al escucharla Haruka saldría a su encuentro salió a su encuentro.
— ¿Qué quieres ahora?
— Saber si estás segura de lo que has dicho.
— No cambiare mi decisión te aseguro que no habrá vuelta atrás.
— No intento hacerte cambiar de parecer, solo quiero estar segura al decir adiós, ojalá llegue el día en que recuerdes lo nuestro y te des cuenta que quizás no fue tan malo porque nunca deje de amarte a pesar de lo que pensabas.
— No tengo idea de lo que sientes por mí, pero no fue suficiente para conformarte conmigo tú necesitabas más, quizás tu idea del amor es diferente de la mía.
—Eres más de lo que puede haber deseado, aprender a amar a tu lado y ver lo maravillosa que eres fue lo mejor que pudo haberme sucedido, pero decir que te amo ya no significa lo mismo para ti y no entiendo el por qué.
— ¿De verdad no te das cuenta de tu cinismo?
No solo fueron las endemoniadas fotos de aquella revista. En las que porciento te veías más que a gusto con ella.
Ocultaste que estaba aquí y como si eso no fuera suficiente esa noche en el club vi cómo te arrinconaba dejándote sus baboseos en la boca sin que pusieras mucha resistencia. Te conozco y por más que lo intentes, sabes que ella despierta algo en ti, y no puedes simplemente negarlo.
— Sé que he cometido errores, pero es ella quien no me dejaba en paz.
—Sabes que eso no justifica tu comportamiento, no sé qué fue peor si creer que estabas con otra o darme cuenta de que se trataba de la misma mujer sobre la que negaste todo desde un principio. — Michiru realmente tenía motivos para dudar del afecto y fidelidad de la rubia y negarlo simplemente empeoraría las cosas.
Haruka en el fondo sabía que su adorada sirena no se equivocaba. En Angelica había un no sé qué, que a ella, simplemente le fascinaba. Ella, no merecía el amor de Michiru
—…No quería lastimarte, pero es algo que no entenderías.
Quizás y tengas razón… ojalá encuentres a alguien que te valore tanto como mereces… — Haruka abandonó la casa aquella misma tarde.
Días más tardes dejaría las escrituras de la propiedad a nombre de Michiru, no tenía sentido conservarla cuando en principio la había adquirido para que fuera su hogar permanente junto a la mujer que se convertiría en su esposa.
A pesar del rompimiento Haruka, continuaba al pendiente de la aquamarina a través de amigos y conocidos en común. Al principio la distancia era algo casi tolerable, pero después de un tiempo aquello ya no era suficiente la extrañaba necesitaba verla, aunque supiera que Michiru rechazaría su presencia. En repetidas ocasiones llego a merodear su antiguo hogar con el ánimo de verla, pero no fue posible, finalmente decidió acercarse y tocar a la puerta, lo haría más de una vez, pero no parecía tener suerte, hasta darse cuenta de que Michiru ya no estaba allí y nadie parecía saber nada al respecto.
Preocupada, se vio obligada a buscar la ayuda de Hotaru, la única persona de la familia Kaioh que alguna vez mostro un verdadero aprecio por la rubia.
En efecto Haruka encontraría respuestas con la joven.
Realmente no había de que preocuparse, Michiru estaba bien simplemente decidió quedarse un tiempo con sus padres, por supuesto Haruka ya la había intentado saber algo de ella en su hogar paterno, pero como era de esperarse no obtuvo nada.
El que Michiru se encontraba bien, ciertamente fue un parte de tranquilidad. En contraste, aun necesitaba verla y saber que su desagradable familia ni siquiera haya tenido la delicadeza siquiera de decirle la verdad la molestaba en sobremanera "¿Qué diablos les costaba decirle que Michiru estaba bien?" Como siempre, la consideraban tan poca cosa que ni eso merecía y muy seguramente les alegraba que ya no estuvieran juntas, pues bien, ahora les causaría un ataque de bilis ya que no se iría hasta poder hablar con ella.
Los habitantes de la residencia Kaioh comenzaban a perder la paciencia, Haruka llevaba más de veinte minutos tocando el claxon de su vehículo, sin dejar de lado el timbre y el intercomunicador a afueras de la suntuosa residencia Kaioh insistiendo en ver a Michiru y que no tradarian en desconectar. Poco le importó a Haruka el que los empleados de la casa le pidieran que se marchara en más de una forma o amenazaran con llamar a la policía e incluso un gorila saldría para intimidarla, pero, si hay algo que la rubia sabe es que a los Kaioh no les gustaría ver su imagen afectada por algún bochornoso episodio público con policías involucrados mucho menos verse demandados por que alguno de sus empleados agrediese a nadie.
Finalmente, Katashi se apersono del asunto resuelto a deshacerse de la molesta intrusa.
— ¡¿Acaso no tiene vergüenza?! ¡Largo, no tiene nada que hacer aquí!
— No me iré hasta poder verla y no crea que para mí es muy placentero tener que estar aquí para tratar con usted o siquiera ver su desagradable cara.
— Cuantas veces tengo que repetirle que no está aquí y aunque así fuera mi hija no quiere tener nada que ver con usted.
— Entonces que sea ella quien me lo diga. Se perfectamente que se está alojando con ustedes.
— ¿Acaso es sorda? Ella no tiene nada que hablar con usted ¿Qué fue lo que no le quedó claro cuando su absurda relación terminó?
— E imagino que usted está más que satisfecho con eso patán insufrible. Pero eso no significa que no me preocupe o no pueda intentar llévame en buenos términos con ella.
— Hágase a la idea Tenou, a mi hija no le interesa tener ningún trato con usted. — La rubia desvía un poco la mirada sonriendo con arrogancia.
— ¿No me diga? ¿Y por qué viene justo en esta dirección? — Katashi ve sobre su propio hombro… se sorprende.
— Hija regresa, no tienes que soportar esto.
— Puedo lidiar con ella padre, por favor déjanos a solas.
— ¿Estas demente? Por supuesto que no lo hare, ya bastante daño te ha hecho.
— Papá, o nos dejas para que hablemos aquí o me voy con ella para poder hacerlo, no me importa si tengo que saltar la cerca. — Katashi no tuvo más opción, su hija era tan necia como él y sabía que no bromeaba con irse para poder estar asolas con la rubia. De muy mala gana las dejaría a solas.
— ¿Crees que nos deje en paz?
— Yo no me preocuparía, hace ya mucho entendió que no podía controlarme y menos cuando de ti se trata.
— Aun cree que eres una niña.
— Es mi padre supongo que siempre lo seré para él. — Michiru sonaba displicente.
— Te vez mucho mejor.
— Eso no debería importarte, menos después de haberte ido.
— Fuiste tú quien así lo quiso.
— Y para ti no fue difícil aceptarlo.
— No linda, lo hice porque tú ya no eras feliz a mi lado. Eso no significa que ya no me importes.
—"Y tu relación con esa mujer no tuvo nada que ver ¿o sí?"
— Hablar de ella es perder tiempo y energía. No vine para discutir.
— Es más que eso Haruka, no hay razón para que me busques.
— Claro que la hay, necesitaba verte, desde luego mi idea no era hablarte atreves de un enrejado. Ven conmigo intenta escucharme.
— ¿Por qué lo haría?
— Porque sé que tampoco deseas que terminemos como dos personas que se odian.
— Habla por ti Haruka Tenou, tú no tienes razones para odiarme en cambio yo — La voz de Michiru se tornaba quebradiza no pudo terminar lo que decía. —… regresa por donde has venido y no vuelvas a buscarme. — Michiru simplemente daría vuelta y regresó al interior de la propiedad.
Una cosa era que Michiru ya no quisiera estar con la rubia (era comprensible) y otra muy diferente saber que en verdad la odiaba, aquello fue suficiente para que Haruka decidiera alejarse por completo, el problema era encontrar algo con que llenar el vacío que ahora sentía.
Su resentimiento por Angélica se había hecho aún mayor. Aspiraba algún día humillarla, decirle cuan equivocada estuvo al involucrarse con ella y que de ninguna forma podía haber llegado a sentir algo por ella. Ciertamente algo como eso habría sido satisfactorio, pero estaba lejos de ser suficiente, hacerlo no le devolvería a su prometida.
Con forme pasaba el tiempo sus ideas se hacían más mezquina, quizás Angélica debía ser expuesta públicamente (como bien dijo Michiru, la mujerzuela que era) No obstante, esto podía traer consecuencias, la dignidad de la aquamarina. Su dignidad quedaría en entredicho si lo ocurrido salía a la luz pública sin mencionar que aun debía cuidar su propia imagen en caso de que se decidiera a volver a correr, después de todo era lo único que aún le quedaba luego de que se malograse aquella boda que nunca se realizó.
El Campeonato Mundial de Fórmula uno (F1) terminó. Después de la dura temporada, Leonard tendría un tiempo libre para ver a su familia en Düsseldorf y darse un merecido descanso.
Angélica por su parte y sin muchas explicaciones iría a Tokio y si bien no tardó en buscar a la joven de cabello rubio a diferencia de lo que Haruka habría esperado, Angélica dejó de lado su atrevido cortejo asegurando lamentar su comportamiento.
Desde luego la rubia no caería en aquel embuste y continuaba mostrando su rechazo hacia la responsable por el fracaso de su relación, aun así, no tardaría en entender que Angélica podía estar ofreciéndole una oportunidad de oro.
Deseaba obtener su revancha a como diera lugar y si para ello tenía que hacerle creer a la bella morena, que había ganado, lo haría. Planeaba enamorarla y jugar con ella, aprovechar sus influencias para conseguir su retorno al automovilismo y una vez que así fuera, desecharla como se desecha un paño después de limpiarse la nariz.
Sin duda Haruka ya no era la chica inocente que un día se enamoró y juró casarse con Michiru, ahora que había recorrido el mundo y probado sus vicios sabía que nadie podía mantenerse del todo limpio y que ella no era la excepción.
La rubia se puso en contacto con la hermosa corredora de cabello ébano y como era de esperarse no fue difícil que aceptara verla.
La citaría en un bar de ambiente bastante íntimo. Ya en el lugar después de unos pocos minutos Angélica se mostraba sensual y animada con su anfitriona. A pesar de su propósito, Haruka se dio cuenta de que en el fondo se mantenía viva aquella fascinación hacia Angélica, la misma que en su momento le costó su relación.
—… Dime ¿Por qué ese cambio repentino en ti?
— Me di cuenta de que tenías razón al decir que Michiru y yo éramos demasiado jóvenes y que casarnos podía ser algo prematuro.
— No debí decir esas cosas, estaba molesta, celosa por cuan enamorada parecías estar de ella. Se que no es excusa, pero en aquel momento no supe manejarlo. Espero sepas que lo siento en verdad.
— Aun así, fue cierto, tenías razón. Como también lo es el hecho de que me gustas y a diferencia de ella para ti no tengo ningún defecto, nada de lo que soy te resulta inconveniente. — Haruka miraba a su bella acompañante con ojos de seducción.
— ¿Estás diciendo que deseas intentarlo conmigo?
— Claro, si aún sientes algo por mí.
— Sabes que te amo Haruka, pero no quiero te acerques a mí por simple atracción física o despecho.
— Ya sostuve una relación por disque amor y no resultó, es momento de probar algo diferente quiero estar contigo conocerte y que me conozcas tal cual soy quiero saber lo que es estar con alguien que no te exige ser diferente o reprimirte para poder estar con ella, o que le importe más lo que otros piensan y no lo que sientes… si llega a resultar ¿Cómo no podría enamorarme de ti?
La velada continuó en medio de besos y roces insinuantes, la joven de ojos color esmeralda bebía de más, trataba de ahogar el recuerdo de su verdadero amor y para cuando se embriagó lo suficiente ya acariciaba las piernas de su acompañante introduciendo su lengua en aquella deliciosa boca que correspondía de la misma forma. Haruka en verdad comenzaba a disfrutar de la situación y el licor ayudaba bastante ahogando el recuerdo de Michiru y acentuando las evidentes cualidades físicas de Angélica.
Entre más contacto físico había menos descabellado parecía empezar una relación con aquella belleza, a pesar de su propósito se dio cuenta de que en el fondo mantenía viva aquella fascinación por Angélica, la misma que en su momento le costó su anterior relación.
— ¿Quieres ir a mi departamento?
— El mío está más cerca. — Respondió la de ojos esmeralda.
No pasó mucho antes de que estuvieran en el auto impacientes por saciar su deseo, probablemente Angélica al ser mayor debía ser más experimentada pero una vez más fue sorprendida por la energía y dominio de Haruka quien no reparó en tener sexo allí mismo. De momento fue suficiente al menos hasta llegar al lugar en que continuarían la faena… primero en el sofá y luego en la habitación de la rubia.
Al despertar y verse sola, Angélica se cubre con una de las sábanas para ir al encuentro de la rubia… la sorprende rodeando su cintura por la espalda.
— Puede asustarme al despertar en un lugar desconocido si ti a mi lado para protegerme. — bromeó Angélica
— No lo creo, anoche sabías bien lo que hacías ¿Por qué no te arreglas y salimos para desayunar?
— ¿Qué sucede? ¿No te gusta cómo luzco? ¿O quizás te falto algo anoche? — Angélica parcia haber vuelto a ser la mujer seductora y atrevida de antes.
— Lo de anoche fue perfecto, no quise sonar mal, pero no quiero que te ilusiones demasiado.
— Lo de anoche como tú lo llamas es lo único que no había podido dejar de desear. Se por lo que estás pasando y sé bien lo que soy para ti, no tengo problema con eso, pero no quieras apartarme de ti después de hacerme sentir que en verdad podemos tener algo.
— Sin duda me siento bien contigo, pero no sé si de verdad resulte. — Haruka es atraída a los labios de Angélica…
— Ayer parecías estar más segura de ti y de lo que hacías, no debes preocuparte sé bien a qué debo atenerme… — Lograr que Angélica cayera en sus manos fue más sencillo de lo que Haruka pudo imaginar, a pesar del trato frio e incluso despectivo por parte de la rubia, la mujer no tardo en comenzar a ceder a cada capricho que se le imponía con tal de complacerla, incluso aceptaría mantener su relación oculta a los medios.
A cambio, el único interés que Haruka demostraba era el de llevarla a la cama, no desperdiciaba ninguna oportunidad para aprovecharse de su juguete tal vez esa era la mejor parte de Angélica con ella podía dar rienda suelta a sus deseos más oscuros, dominar cada aspecto de ella sin reproches y compartir las mismas paciones era realmente liberador.
Lamentablemente la rubia comenzaba a bajar la guardia, estar sola no le sentaba nada bien apenas si conversaba con su mejor amigo y Angélica era la única persona que parecía mostrar un genuino interés en ella más allá que por ser la corredora que hasta no hacía mucho era el centro de atención en artículos de presa y del mundo del automovilismo.
Pensó mucho en lo sucedido, si bien había tratado de alejarse fue angélica quien no quiso dejarla en paz a sabiendas de que tenía un noviazgo. La rubia no era del todo inocente pues no había duda de que la mujer provocaba una fuerte atracción en ella.
Sí, perdió a la mujer que amaba, pero ¿acaso era eso tan malo? Después de todo su familia nunca vio con buenos ojos aquella relación, según ellos Haruka había corrompido a su joven heredera, de otra forma no se habría involucrado con una mujer, mucho menos con una vulgar corredora de autos o incluso menos pues al conocerse apenas si eran estudiantes de preparatoria y desde luego Michiru partencia a un círculo social muy superior.
Tal vez su amor no era realmente amor sino el simple primer apego entusiasta entre dos adolescentes cuyas mentes decidieron idealizarlo de forma desproporcionada gracias a su inocente visión del mundo y de la vida, condenado a terminar como toda fantasía, o al menos eso quería creer pues aún le dolía inmensamente y en cuanto a Michiru era cierto lo que le dijo aquel día, merecía algo mejor, alguien que para empezar su familia aprobara.
Después de una buena temporada en casa, Leonard no se quedaría tanto como los suyos esperaban, decidió ir a Tokio antes de lo previsto. Después de hablar con la rubia supo que las cosas no andaban del todo bien. Aun así, Haruka no parecía muy interesada en hablar respecto a su vida amorosa y no había razón para creer que Michiru lo hiciera, pero estaba seguro de que, si ofrecía su amistad a la aquamarina, lograría demostrar ser alguien de confianza y con algo de suerte ella le explicaría la razón de su ruptura con la Haruka.
El joven sentía que estaba obligado a hacerlo, después de todo intuía que ella seguía siendo lo más importante para su mejor amiga Haruka y estaba seguro de que al cuidarla estaría haciéndole un favor. Aunque de momento no hablaría al respecto con Haruka. Quería que fuera ella quien tuviera la confianza de decir algo acerca de su rompimiento no quería agobiarla preguntándole sobre algo de lo no estuviera lista para hablar lo mejor era darle un tiempo.
En medio de una aburrida tarde Michiru decide ir de compras en compañía de Leonard. Para el no sería el mejor plan ya tenía experiencia con sus primas, hermanas y novias a lo largo de los años, aun así, acepto acompañarla.
Pasada una extenuante inspección de tiendas, entre vestidos blusas faldas jeans y cuanto accesorio o prenda femenina imaginable hubiera, Leonard decide que es hora de tomarse un descanso. Se bebió casi en un solo trago la malteada que acababan de ponerle en frente soltándose un feo eructo.
— ¡Buah!¡Pero qué asco Leonard!
— ¡Perdón! ¿sí? ¡Se me salió y ya, yo no quería! — Por la cara que traía el tipo no, solo parecía hacerle gracia el "incidente" más bien parecía haberlo hecho a propósito.
— No es cierto eres un grandísimo cochino. — El tipo se echó a reír al ver la cara que ponía Michiru — ¿De verdad te hace gracia? ¿No te da vergüenza? dudo mucho que alguien aquí no te haya escuchado.
— ¿Y a ti no te da pena que te estén escuchando?
— ¿Sabes qué? La próxima vez que te ofrezcas a acompañarme te voy a mandar a freír estragos.
— ¡Ay por favor Michiru acéptalo fue gracioso!
— Claro que no, fue horrendo.
— Pues todos los hombres lo hacemos con ganas y nos parece muy chistoso, hasta hacemos concursos para ver a quien se le oye o le dura más.
— ¡Que asqueroso, eso tampoco es cierto!
— ¿Ah no? ¿Y tú qué sabes?
— Qué no todos son como tú y que hay algo a lo que se le llama modales, pero obviamente es algo que desconoces por completo.
— Y me imagino que el tipo con el que saliste el fin de semana es de esos.
—… No me digas que toda esta cochinada fue solo para saber acerca de Seiya.
— Tal vez
— ¡Pudiste simplemente preguntar!
— Okay. ¿Quién es ese monguito con el que anduviste el fin de semana?
— ¿Le vas a ir con el chisme a Haruka?
— Nop, mis labios son una tumba.
— "Vaya que lastima"… Es un amigo de la adolescencia fuimos juntos a la misma escuela hasta que se mudó a Norteamérica
— Se comporta como si fuera más que tu amigo, cualquiera diría que te pretende.
— De hecho, así es, siempre es más que lindo conmigo y la verdad es que me hace sentir mejor conmigo misma.
— ¿Entonces a ti si te gustan los…?
— ¡Qué bobo! ¿Qué pregunta es esa? — La chica hace un gesto sonrojado.
— Es que siempre he creído que eres igual a Ruka.
— No me parezco a ella en nada y ya que tanto te interesa sí, me gustan los hombres, incluso si nos fueras tan tonto podrías gustarme, la verdad no eres nada feo.
— Ya sé que te gusto no tienes que disimularlo.
— Dije que podrías no que así fuera, prefiero a los hombres más educados y mucho menos gorrinos que tú.
— "Mucho menos gorrinos que tu — "la imitaría Leonard" — Entonces si te gusta ese afeminado.
— Para empezar Seiya no es ningún afeminado y aunque es más guapo y civilizado que tú, no me interesa más que como amigo ¿Feliz?
— La verdad es que no, ese tipo no me agrada, a leguas se nota que es un taimado no deberías dejar que se te acercara tanto.
— Apenas si lo viste, no creo que eso sea suficiente para que puedas saber qué clase de persona es.
— Créeme soy muy bueno juzgando a las personas, Haruka estaría de acuerdo conmigo.
— Leonard ya deja de mencionarla cada que puedes, no me interesa lo que ella pueda hacer decir o tan siquiera pensar y si fueras tan bueno juzgando a otros deberías saber la clase de persona que es tu amiga.
— Sé que no hay justificación para nada de lo que haya hecho, pero estoy seguro de que Haruka te sigue queriendo.
— ¡Por favor Leonard! ¡¿Cómo puedes decir seméjate estupidez cuando ahora esta con Angélica?!
— Oye una cosa es que Haruka se haya equivocado una vez y otra muy diferente que sea tan tonta como para meterse de nuevo con ella.
—No fue una vez fueron muchas y me sorprende que no sepas de su actual relación.
— ¿De dónde sacas eso? No hay nada entre ellas, Haruka detesta a esa mujer.
— De Angélica justamente
— ¡Oh vamos lida! No creerás en los sus embustes de esa…
— ¡Huy perdón se me olvida que estoy hablando de tu querida amiga y su pareja! ¿Por qué no mejor la molestas a ella y a mí me dejas en paz? — Michiru dejo el establecimiento seguida del castaño
—… espera linda… Tienes razón — Le dijo al darle alcance —. lo siento si dices que están juntas no tengo por qué dudar es solo que me cuesta creer que Haruka fuera capaz de tanto.
— Lo mismo dijiste la primera vez.
— Lo sé, es que no tenía idea Haruka ha estado muy distante últimamente, lo único que hace es ir a la universidad y encerrarse en su departamento ya prácticamente no hablamos... Lo que tendría mucho sentido si… Dios Ruka ¿Qué estás haciendo?
— Ve y pregúntale y cuando lo sepas por favor guárdate los detalles porque no me interesan.
— Está bien soy un tarado, ya no diré una sola cosa más al respecto si no quieres, pero no te enfades conmigo. Anda regresemos al crepes — Michiru no parece muy convencida
— ¡Vamos linda! dejaste todas tus compras allá además me salí si pagar, hay que volver.
— ¿Seguro dejaras el asunto en paz? — Leonard levantó la mano derecha a modo de juramento
— Lo prometo, es más te doy mi palabra de caballero.
—… Tú no eres ningún caballero, pero está bien, solo porque en verdad quiero ese vestido… — Un par de horas después Michiru está de regreso en casa acompañada aun por Leonard … Mientras ella sube para dejar las compras en su habitación, un folleto de Princeton University llama la atención del joven, al tomarlo se da cuenta de los documentos de solicitud que están bajo el mismo.
— No sabía que también te gustar husmear. — Resalta Michiru quien lo atrapa infraganti.
— Perdón es que… no sabía que quisieras volver a la universidad.
—Tengo que, si quiero graduarme.
— ¿Para qué? ¿No se supone que eres una especie de prodigio del arte?
— Aun así, lo necesito.
— No creo que necesites un diploma para certificarlo ¿No basta con los reconocimientos que has obtenido?
— Muchos creen que no los merezco y estoy harta de escuchar que ni siquiera pase del tercer semestre.
— Son un montón de idiotas, un genio no necesita un estúpido papel que lo certifique. — Michiru le arrebata le folleto
— No lo entenderías.
— Probablemente, pero creo que le das demasiada importancia a lo que los demás puedan pensar de ti.
— ¿Y tú no? Tu carrera depende en gran parte de tu imagen, creo que si hay alguien que debería preocuparse por lo que los demás piensan de si, eres tú, en especial cuando no tienes que ir cinco o seis años a la universidad para conducir un monoplaza.
— ¡grrrr! detrás de esa carita de ángel hay una fierecilla al asecho. Ese fue un golpe bajo… — Sonríe Leonard — Entiendo a lo que te refieres lo que no entiendo es por qué quieres inscribirte en una universidad al otro lado del charco, cuando aquí puedes perfectamente escoger una.
— ¿Recuerdas que dijimos que no volveríamos a tocar el tema Haruka y Angélica?
— Ya veo entonces se trata de…
— Correcto hablar del por qué, sería volver a lo mismo así que déjalo así.
— Solo dime que no te iras con ese afeminado.
— De hecho… lo haré, tener un amigo cerca no solo será agradable sino muy ventajoso.
—¡Seguro que si! ¡El problema es que ese tipo no quiere ser tu amigo! ¿No te das cuenta de que solo quiere aprovecharse de ti?
— ¿Lo dices por experiencia?
— De hecho, sí y no por Ruka como has de querer insinuar.
— Da igual y a diferencia de lo que crees él ha sido muy sincero en cuanto a sus sentimientos por mí, no es ningún taimado como dices.
— Espera linda ¿No estas considerando aceptar un noviazgo si te lo propone?
— ¿Por quién me tomas, por Haruka?… Seiya es un buen amigo, por eso quiero ir con él y puedes decírselo a tu amiga, seguro le sentara bien un poco de su propia medicina.
— Entonces por ahí va el asunto. Linda no tienes que hacer algo tan drástico solo porque quieres algo de revancha no vale la pena. — el rostro de Michiru se ensombrece e intenta ocultar su tristeza de a los ojos del castaño.
— Estoy harta de ser su burla y ahora tener que soportar su relación con a Angélica… No es justo, si es verdad lo que dices y aun le importo quiero que se imagine lo peor cuando se entere de que me iré con Seiya.
— ¿Y si te digo que no tienes que llegar tan lejos para darle celos? Incluso puedes ver su cara cuando se crea que de verdad que tienes algo con el monguito. Seguro eso será mejor que solo imaginar que le afecta.
— ¿Y cómo se supone que haría algo así? No puedo pedirle a Seiya que finja una relación para darle celos a mi ex.
— "Uy si a él le chocaría verdad" de cualquier forma no tienes que hacerlo, al igual que con lo del viaje él no tiene que saberlo.
— … Se que no debería rebajarme pero… ¿Que se supone que haría?
— Tú déjalo en mis manos, pero tienes que hacer algo por mí.
— ¡Tenía que ser!
— ¿Por qué eres tan negativa? aun no te digo lo que es.
— Siempre y cuando no sea que vuelva con tu amiga está bien.
— ¿Lo prometes?
— Sí
— ¿De verdad?
— ¡Solo dime que cosa y ya!
—… Promete que no te iras con ese tipo.
— ¿Por qué te importa tanto?
— Es que no quiero que cometas un error, si voy a traicionar a Haruka quiero que sea por algo que valga la pena.
— ¿Traicionar? Se supone que también soy tu amiga ¿De verdad no crees que se lo merece al menos un poco?
— De hecho, creo que se lo ha ganado apulso y no puedes decir que no me importa tu amistad.
— Siempre he creído que te acercas a mí porque de alguna forma crees que haces o puedes hacer algo por Haruka.
— Admito que en buena parte es así, pero definitivamente me agradas y de verdad soy tu amigo… o eso intento.
— No sé sí que de verdad quieres evitar que cometa un "error" como dices, o porque no quieres que me vaya lejos de Haruka.
— Ambas son muy buenas razones.
— … Tú ganas, me quedo para ir a la universidad aquí y a cambio me das la oportunidad de aleccionar a Haruka.
— ¡¿Así nada más?! Creí que sería más difícil ¿Estás segura?
— Nunca dije que me urgiera irme, pero si por ver el orgullo de Haruka menoscabado.
— Hablas como si de verdad la odiaras no me gusta oírte hablar así.
— ¿De qué otra forma puedo hacerlo? Entiende lo que fue descubrir que la persona a la que ame por tanto tiempo simplemente jugó conmigo.
— Cada vez tengo menos argumentos para defender a Ruka pero estoy convencido de que Angélica no merece estar con ella, será divertido ver cuando se dé cuenta de cuanto le importas aun.
— ¿De modo que también se trata de usarme para tu venganza personal?
— No podrás quejarte, también recibirás dos por uno, estoy seguro de que ver a Angélica muerta de celos también te gustará.
— Haruka en verdad tiene mucha suerte, nunca vi a nadie tan interesado en el bienestar de un "amigo". — Michiru usaba cierto toque de sarcasmo en sus palabras
— Puedes irte acostumbrando porque cualquier día hare lo mismo por ti, o incluso más.
— "¡No me digas!"
— Sipi, Para que veas qué bonito soy.
— Y que estés enamorado de Haruka no tiene nada que ver ¿verdad? —Los colores se le subieron al muchacho antes de que pudiera negar algo.
— ¡Que ridículo! ¿Cómo crees que voy…? Si así fuera no me preocuparía por volver a unirlas o por ayudarte ¿Quién sería tan patético?
— No eres patético, es solo que tus sentimientos hacia ella no te permiten más que desearle lo mejor, como su felicidad. Por eso nunca le has dicho nada y solo te conformas con ser su mejor amigo. Eso es algo que siempre he admirado de ti.
— Por favor no le digas a nadie si ella se entera no podría volver a darle la cara.
— ¿A quién crees que se lo diría? Y de cualquier forma no creo que fuera tan malo que lo supiera.
— ¿Tienes idea de lo incomodo que eso sería? — Michiru ríe con bastante gana.
— No te preocupes nadie lo sabrá, si nunca he dicho nada no tengo porque hacerlo ahora. — El joven sonrió como dando las gracias, sentía que se quitaba un peso de encima cuando al menos alguien sabía de sus sentimientos sin tener que avergonzarse por ello.
Leonard, Michiru y Seiya, se encontraban en la pista donde hacían pruebas a los vehículos que Lotus usaría para el siguiente año, pruebas a las que Leonard estaba seguro Haruka asistiría. Obviamente Angélica se percató de la presencia de Michiru y no dudó en reclamar a su compañero de equipo.
— No tenía idea de que traerías a Haruka, pero probablemente sea algo bueno para ti.
— ¿En qué universo crees que es bueno que ellas estén en el mimo lugar? — objetaría Angélica.
— En este ciertamente ¿Vez al muchacho que la acompaña? Es su novio y cuando Haruka lo sepa. Bueno tendrá una razón más para no acercarse a ella digamos… nunca. — La noticia del supuesto novio dejo más que feliz a la mujer y solapadamente dejó que Leonard se lo dijera a la rubia.
El muchacho tuvo razón, ni siquiera se saludaron a pesar de que estaban muy cerca y se cruzaron en varias ocasiones, pero eso cambiaria en cuanto Angélica subió a su f1 para dar unas vueltas.
La rubia se acercó a su amigo para preguntar por el baboso confianzudo, que estaba con su princesa.
— Te lo digo como amigo, déjala en paz ella también tiene derecho a estar con alguien más.
— Entonces sí tiene algo con ese idiota ¿verdad?
— ¿Para qué te mortificas? Disfruta de la tarde, escuche que harás algunas pruebas ¡Anímate! ¡Muéstrales de que estas hecha!...
— El plan de Leonard resultó mejor de lo que esperaban, Michiru no podía estar más satisfecha, Haruka no podía quitarle los ojos ni a ella ni a su acompañante, parecían estar disfrutando bastante de la ocasión hablando con los demás corredores y personal del equipo incluso Leonard se las arregló para que la supuesta pareja se dieran un par de vueltas en uno de los monoplazas. Haruka por el contrario fue un desastre en cuanto a su desempeño sobre la pista. Lo peor era que todo mundo sabía que Michiru hasta no hace mucho fue pareja de la rubia y se daban cuenta de la situación.
Al final la conciencia le pesaba al castaño pensando en que se le había ido la mano, por otro lado, la cosa tampoco le resulto tan satisfactoria a Michiru, si bien Angélica se vio más que molesta por que Haruka no le quitaba los ojos de encima, no se sentía tan satisfecha como esperaba estarlo en cuanto al escarmiento de Haruka, en especial cuando no le fue tan bien en las pruebas probablemente a causa suya.
Michiru se ausento un momento, quería tomase un respiro sin saber que lo que en principio pareció una buena idea se tornaría en su contra cuando al ir de regreso con Seiya la rubia se cruzaría en su camino.
— Te felicito, se ve que estás mucho mejor sin mí, es una pena que tengas tan pésimo gusto para los hombres.
— No tienes derecho a dirigirme la palabra, mucho menos a reprocharme nada mejor resérvate tus supuestos celos.
— No me molesta aceptar que estoy celosa, lo que me molesta es que hayas venido hasta aquí nada más que para mostrarme la clase de tarado con quien estas.
— Te das demasiada importancia simplemente aceptamos una invitación de Leonard, quise rechazarla, pero, ni modo, a Seiya le entusiasmo demasiado la idea.
— Cuando menos te hubieras buscado uno que me diera a los tobillos.
— Seiya es mucho mejor que tú en cualquier aspecto, estoy feliz de estar con él, mucho más de lo que pude haber estado contigo — El comentario no le gustaría nada a la de ojos esmeralda y hábilmente bordeo la cintura de su ex con la intención de besarla. — ¿Estas segura? ¿En todo?
— No te atrevas Haruka Tenou — Sin duda a Michiru le preocupaba el no poder controlar el dulce fenecí que le provocaba la cercanía de la rubia.
— ¿Qué pasa? ¿Temes que te guste otra vez? Seguro que ese idiota no te hace sentir ni la mitad de lo que yo.
— ¿No te importa que tu novia pueda darse cuenta?
— Nadie tiene por qué saberlo no hay razón para estar tan nerviosa. — Afirmó la casi al puto de rosar los labios de Michiru
— ¿Por quién me tomas? Si te queda algo de respeto por mi vas a soltarme ahora.
— Tú te lo buscaste.
— Puedo hacer que ella lo sepa.
— Hazlo, la verdad me importa muy poco.
— ¡Ya basta déjame! — La rubia contempló los ojos de la que fue su prometida descubriendo en ellos diminutos cristales de húmeda que poco a poco se hacían más evidentes.
— No importa cuánto intentes olvidarme Michiru Kaioh, siempre vas a ser mía, como mi corazón es y seguirá siendo tuyo. — Sin decir más Haruka libera a su dulce cautiva con el corazón hecho un desastre.
Michiru desapareció sin dar aviso, solo quería alejarse lo más posible de su adorado tormento.
Ok mis queridos lectores gracias por su compañía y lectura. Con enorme satisfacción he encontrado que no son pocos quienes están siguiendo la historia y esto me anima un montón espero no decepcionarlos y aprovecho como siempre para instarlos a dejar algún comentario, una crítica o congratulación por pequeño o simple que parezca, para mi todos son más que importantes, anímense y dejen lo que se les antoje. Por lo general aprovecho este especio para responder a ellos 😊 … lo que me recuerda por cierto saludar de manera muy especial a alguien que se ha animado a dejarme algunas palabrillas por ahí.
Lolita, encantada de leer tu reseña, muy observadora y siendo tuya la primera, he de mencionar que publico este capítulo antes de lo planeado dedicado a ti, espero haya sido de tu agrado, de mi parte recibe un enorme abrazo.
Para todos y todas, una vez más, gracias y hasta un próximo capitulo. 😊
