Hola hermosas, bienvenidas de nuevo a la lectura, espero que todas estén muy bien. Muchas gracias por estar al pendiente.

Les recuerdo que los personajes principales no son de mi propiedad, pero la historia es completamente mía, no es para menores de edad, es sin fines de lucro, lo hago solamente por diversión.

Gracias por su comprensión.

SEPARADOS POR LA SANGRE

Protección de Amor

"Proteger a una persona que amas es intentar alejarla de todo mal, evitarle todo sufrimiento para que siga adelante, sin embargo a veces es imposible proteger eso que amamos, debemos esperar y confiar que sus decisiones fueron las correctas a pesar de nuestros temores. Llega el día en el que ellos vuelan y debemos creer que hemos hecho un buen trabajo".

VEINTISIETE

Anthony no podía creer las palabras de Amelia, ahora muchos de los comportamientos de Terry tenían sentido, ahora comprendía el motivo por el cual deseaba alejar a Candy y no es que lo justificara, sino que creía que debía haber confiado en ella y explicarle lo que estaba sucediendo, en lugar de tomar decisiones que solo los habían terminado dañando.

-¿Qué piensas Anthony? – Preguntó Amelia a su primo.

-Debo hablar con la señora Marlowe. – Dijo Anthony seguro de lo que tenía qué hacer.

-Pero estás consciente que Terry probablemente busque a Candy una vez que se sienta libre de ese compromiso. – Dijo Amelia con el corazón herido. Anthony tragó grueso y asintió a su comentario.

-Es algo que podría pasar, sin embargo no puedo permitir que él destruya su vida por una situación que no estuvo bajo su control. – Dijo sintiendo empatía por su hermano, sabía que la mujer que amaba también estaba muy relacionada con todo ese tema, sin embargo también sabía que a pesar de todo Candy lo amaba por sobre todas las cosas, aunque el temor de saberla molesta con él lo hacía dudar por momentos, más por las negativas a responder las misivas que había estado enviando a distintos lugares de Chicago en los que podría estar.

-Comprendo. – Dijo Amelia bajando su mirada, buscando entre sus manos algo que no tenía.

-¿Sucede algo? – Preguntó Anthony al ver que Amelia estaba triste una vez más. - ¿Qué sucedió el otro día que llegaste llorando? – Preguntó Anthony para saber ahora el problema que tenía ella. Amelia abrió sus hermosos ojos sorprendida por la pregunta de su primo.

-¿Yo? – Preguntó a sabiendas que Anthony ni por enterado había estado de la situación.

-Hablé con Archie… - Dijo Anthony sin mentir. – Él y Stear se sienten responsables de ti ahora que tus padres no están. – Dijo una vez más el rubio para explicar cómo era que se había enterado de su situación.

-Ya no soy una niña. – Dijo Amelia con cierto aire de indignación. Anthony sonrió de lado, él no podía decir lo contrario, Candy era de su misma edad y para él claramente ella era una mujer.

-Sé que no lo eres, sin embargo eres la menor de los tres. – Le dijo el rubio refiriéndose sus hermanos. – Y siempre te veremos como nuestra hermana menor. – Agregó con una sonrisa tierna. Por alguna razón Amelia no se sintió ofendida por ese comentario que lo incluía a él, un motivo más que le confirmaba que sus sentimientos por el rubio habían cambiado sin siquiera esperarlo o habérselo propuesto.

-Lo que sucede es que… - Dijo con nerviosismo, no se atrevía a revelar lo que realmente había sucedido con Terry aquella tarde.

-¿Tuviste un problema con Terry? – Preguntó Anthony perceptivo. Amelia abrió los ojos sorprendida por su pregunta. – Eso es ¿Verdad? – Preguntó una vez más directo.

-No fue un problema como tal… - Dijo Amelia intentando ocultar lo que había sucedido entre ellos.

-¿Y aun así estás dispuesto a ayudarlo? – Preguntó Anthony con interés, buscando en los ojos de su prima la respuesta. La joven miró a Anthony fijamente y por unos segundos su mirada cambió, él pudo ver que ya no se ruborizaba cuando lo tenía frente a frente, pudo ver que su nerviosismo y sus gestos de ansiedad ya no eran dirigidos hacia él. - ¿Por qué no quieres volver a ayudarlo personalmente? – Preguntó Anthony teniendo una clara idea de lo que sucedía ahora en el corazón de la joven Cornwell.

-Él no quiere que lo haga… - Dijo simplemente por respuesta, ocultando su rostro, cosa que hacía que la sospecha que tenía Anthony fuera más certera.

-Antes no te importaba que él no quisiera tu ayuda ¿Qué cambió? – Preguntó tomando su rostro por el mentón obligándola cuidadosamente a mirarlo. Amelia no pudo evitar mirar por unos segundos los ojos de Anthony, pero después giró su mirada hacia otro lado. Anthony sonrió descubriendo la verdad, ella era tan transparente, tan ingenua igual que Candy, que podía encontrar en aquellos ojos azules la respuesta de muchas cosas que ella quería ocultar.

-Anthony yo… - Dijo Amelia apenada, supo que Anthony la había descubierto.

-Tranquila, el amor no es una vergüenza. – Dijo el rubio con tranquilidad, lo único que temía de todo aquello era que Terry seguía enamorado de Candy y tampoco correspondería a los sentimientos de su prima.

-Pero él sigue enamorado de Candy. – Dijo Amelia con dolor, le dolía reconocerlo y se sentía tan mal de que fuera una vez más la rubia obstáculo para su amor. Anthony sonrió de lado.

-Candy no tiene la culpa de ello. – Dijo Anthony intentando que ella no tuviera rencor hacia su pecosa.

-Lo sé… sin embargo no puedo evitar que siga doliendo… - Dijo Amelia sin levantar su mirada del piso.

-Tranquila, solo el tiempo dirá lo que pasará. – Dijo Anthony sin tener una respuesta a la nueva pena de su prima, no podía alentarla para que lo conquistara, sería actuar bajo en contra de su hermano, sería lo ideal pero no lo más leal y él ante todo era un caballero que buscaba jugar limpio, a pesar de que tenía tanto miedo de perder a su pecosa.

-¿Buscarás a Candy? – Preguntó Amelia para saber qué haría Anthony.

-Primero tengo que arreglar el asunto de Terry. – Respondió Anthony seguro de ayudar a su hermano a sí él no lo quisiera. - Y después saber dónde se encuentra... - Pensó para sí mismo con una profunda melancolía en su pecho.

-Gracias… - Dijo Amelia agradecida con Anthony. A pesar de que sabía que él podría ir en busca de Candy, había aprendido igual que Anthony que no podía forzar las cosas, contrario a cuando había estado enamorada de él ella estaba dispuesta a ayudar a que Terry y Candy se reencontraran con tal de que el rubio quedase libre. Anthony sonrió y salió del solario, le dolía estar ahí sin ella.

Albert venía llegando a la mansión, de inmediato se topó con Anthony quien venía saliendo del solario.

-Buenas tardes Anthony. – Saludó a su sobrino con una sonrisa. Anthony correspondió a su sonrisa.

-Buenas tardes William. – Le dijo con respeto, aún no se acostumbraba a llamarlo tío como lo hacían los Cornwell. Albert pudo ver detrás de Anthony la silueta de Amelia que salía igual del solario, pero se iba directo hacia las habitaciones.

-¿Sucede algo? – Preguntó al ver que su sobrina estaba muy seria. Anthony giró su rostro para ver el motivo de su pregunta, observando como Amelia subía las escaleras, motivo por el cual Albert concluyó que habían estado hablando.

-Archie dice que Terry vino a buscar a Amelia. – Dijo Stear quien venía de hablar con Archie.

-¿Estuvo aquí? – Preguntó Anthony, Amelia no le había dicho nada de ello.

-Dice que vino a pedirle disculpas por haberla ofendido. – Dijo Stear molesto, no le gustaba que Terry se hubiera atrevido a ofender a su hermana.

-¿Cómo qué ofendido? – Preguntó Albert igual de molesto con el actor.

-Amelia no quiso decir más. – Dijo Stear realmente molesto, miró a Anthony y este tampoco sabía lo que estaba sucediendo.

-Tampoco me dijo nada al respecto. – Dijo Anthony al ser cuestionado por su tío. – Hablé con ella acerca de un problema que tiene Terry, me pidió que lo ayudara. – Dijo de nuevo el rubio, revelando que la joven tampoco había confiado en Anthony el motivo de su llanto.

-¿A pesar de todo pide que lo ayudes? – Preguntó Stear confundido por la actitud de su hermana. Anthony asintió y Albert sonrió negando la situación.

-En el corazón no se manda. – Dijo Anthony al ver que Albert había dado en el clavo también.

-¿Insinúan que Amelia está enamorada de Terry? – Preguntó Stear con sorpresa.

-Es una posibilidad. – Dijo Anthony sin querer delatar la confianza que la joven había puesto en él.

-Eso explicaría la repentina labor social que demostró por él los últimos días. – Dijo Albert un tanto conmovido por los sentimientos de su sobrina.

-¡Pero Amelia no puede estar enamorada de Terry! – Dijo Stear realmente preocupado. – Él está enamorado de Candy y jamás… - Dijo callando de pronto al darse cuenta de lo que había dicho. – Lo siento… - Dijo apenado mientras miraba al rubio.

-No… tienes razón… - Dijo Anthony no podía negar lo que era evidente.

-¿Qué harás Anthony? – Preguntó Albert al rubio. - ¿Qué es lo que Terry necesita? – Preguntó una vez más el patriarca.

Anthony comenzó a explicar el motivo por el cual Amelia había solicitado la ayuda de Anthony y tanto Stear como Albert se sentían sorprendidos por lo que estaba haciendo Terry, y ambos al igual que Anthony comenzaban a comprender muchas de las actitudes del actor, no las justificaban, sin embargo podían comprenderlo.

-Pero Terry no ha pedido tú ayuda, incluso no quería la ayuda de Amelia. – Dijo Albert seguro que Terry se negaría a aceptar la ayuda de Anthony.

-Lo sé, pero no me parece justo el pago que tiene que hacer para agradecer un acto de heroísmo que él no pidió. – Dijo Anthony seguro que debía de hacer algo por él.

-Anthony tiene razón. – Dijo Stear estando de acuerdo con él.

-Bien. – Dijo Albert comenzando a ver las cosas como sus sobrinos. – Supongamos que vas y hablas con la señorita Marlowe. – Dijo una vez más el mayor. - ¿Qué le vas a decir? Me parece justo que Terry se haga cargo de sus necesidades. – Dijo de nuevo el patriarca, estaba de acuerdo en que Terry debía apoyar a ambas mujeres.

-Estoy de acuerdo. – Dijo Anthony sin poder negar que creía que eso también era justo.

-Pero una cosa es ayudar con ciertas necesidades y otra obligarlo a que cubra ¡Todas sus necesidades! – Dijo Stear refiriéndose a que la joven exigía casarse con Terry.

-¡Stear! – Le llamó la atención Albert.

-¿¡Qué!? – Dijo Stear con seriedad, sabía bien que era cierto. - ¡No es correcto obligarlo a casarse con ella como pago por su favor! – Dijo nuevamente Stear.

-Es verdad William, la señora Marlowe o la señorita Malowe, aún no lo sé, están obligando a Terry a cumplir un compromiso que es simplemente inaudito. – Dijo Anthony seguro que no le parecía correcto lo que intentaban hacer aquellas mujeres.

-Tal vez Terry lo mal interpretó. – Dijo Albert poniendo en duda lo que según lo estaban obligando a hacer. – Tal vez él quiso adquirir ese compromiso como agradecimiento por salvar su vida. – Dijo nuevamente el patriarca.

-Tal vez. – Dijo Anthony pensativo, podía ser una posibilidad, pero aún no comprendía cómo era que Terry hubiera preferido quedarse junto a la señorita Marlowe en lugar de quedarse con Candy, a quien proclamaba como la mujer que amaba. – Eso lo tengo que averiguar. – Dijo de nuevo el rubio.

-¿Qué es lo que harás? – Preguntó Albert a Anthony.

-Primero que nada iré a hablar con mi padre, estoy seguro que él tampoco sabe nada de esto. – Dijo Anthony caminando hacia la salida.

-¿Ahora? Es muy tarde ya. – Dijo Albert no estando seguro si era lo mejor.

-Es mejor de una vez. – Dijo Anthony sin detener su paso, quería investigar lo que sucedía con respecto a su hermano, se sentía ofendido por creer que estaba siendo obligado a tomar un lugar que solo debía dar el amor y no la obligación.

Anthony manejó hasta la mansión de su padre, estaba seguro que existía la posibilidad de encontrarse con Terry, sin embargo no le importaba, lo único que quería era advertir a su padre en el problema que su hijo menor estaba metido y el cual él sentía debía cuidar.

-Buenas noches Jake. – Saludó al mayordomo quien con la amabilidad que lo precedía recibía al rubio en la entrada de la mansión.

-Buenas noches joven Anthony. – Saludó con cortesía mientras hacía una venia de respeto.

-¿Se encuentra mi padre? – Preguntó el rubio, sabía que era un poco tarde y que tal vez Vincent ya se había retirado junto a Eleanor a su habitación.

-El señor Vincent se encuentra en su despacho. – Respondió Jake seguro que su jefe seguía solo en el despacho.

-Gracias. – Dijo Anthony agradeciendo que su padre no se hubiera retirado, odiaba pensar que podría interrumpir la intimidad con su esposa.

Anthony caminó directo hasta el despacho de Vincent, sabía que cuando se encerraba hasta altas horas de la noche en ese lugar era porque había algo que lo estaba molestando. Tocó la puerta con determinación para anunciarse ante él.

-Adelante. – Respondió Vincent simplemente, tal vez pensando que era Jake el que lo buscaba.

-Buenas noches padre. – Dijo Anthony entrando al recinto que servía como refugio a su padre cuando se sentía abrumado.

-¡Anthony! – Dijo Vincent sorprendido por la llegada de su primogénito. – No esperaba que fueras tú. – Dijo acercándose a él para darle un fuerte abrazo. Anthony se dejó abrazar por su padre y correspondió con la misma fuerza y entusiasmo que él le proporcionaba.

-¿Sucede algo? – Preguntó Anthony a sabiendas que su padre siempre que lo pasaba mal se encerraba en su despacho. Vincent lo miró con preocupación, sabía que Anthony lo conocía mejor que nadie, incluso mejor que Eleanor.

-Es Terry. – Respondió Vincent con cierta indecisión, no quería que Anthony pensara que solo se preocupaba por él. – Pero ¿Tú cómo estás? – Preguntó Vincent sin ahondar en el tema de su otro vástago.

-Aquí estoy padre. – Le dijo Anthony sin querer aclarar que estaba destrozado por dentro, sin querer decirle que deseaba salir corriendo como loco detrás de ella y rogarle lo perdonara, sin querer decirle que su alma se encontraba vacía por la pérdida de su gran amor. Vincent sonrió con nostalgia, sabía que no la estaba pasando para nada bien, pero contrario a la reacción de su otro hijo Anthony era un poco más centrado e incapaz de perderse en el vicio del alcohol. - ¿Qué sucede con Terry? – Preguntó imaginando que tal vez su padre ya estaba enterado del problema en el que se encontraba.

-Hace un par de días se fue de la mansión y no sabemos dónde está. – Respondió Vincent nervioso, estaba preocupado por él.

-Él está bien, no te preocupes. – Respondió Anthony seguro que así era. – Por lo menos físicamente está bien. – Agregó para comentar lo que había ido a hablar con Vincent.

-¿Cómo lo sabes? – Preguntó Vincent con interés a su mayor.

-Porque Archie dijo que hoy había ido a ver a Amelia a la mansión. – Respondió Anthony para tranquilidad a su padre.

-¿A Amelia? – Preguntó Vincent con mayor calma. Anthony asintió. – Esa chiquilla ha sido como un ángel guardián para mí. – Dijo Vincent más tranquilo, ya que Amelia había estado para Anthony cuando más la necesitaba y ahora había hecho lo mismo con Terry.

-Amelia es una gran mujer, y precisamente estoy aquí gracias a ella. – Dijo Anthony una vez más. Vincent lo miró extrañado.

-¿Qué sucede? – Preguntó Vincent con intriga. - ¿Le pasa algo a Terry? – Preguntó una vez más preocupado por aquel que sabía se la vivía en las cantinas.

-Físicamente está bien. – Dijo Anthony para no preocuparlo. – Pero si hay algo que está atravesando y creo que necesitamos ayudarlo. – Dijo de nuevo a su padre. Vincent no comprendía lo que Anthony quería decir, sabía que Terry con su carácter fuerte y poco flexible podría llevarlo a cometer muchas locuras y errores.

-¿Se metió en algún lío? ¿Qué fue? ¿Apuestas? ¿Una pelea? – Preguntaba Vincent preocupado, mencionando los problemas más comunes en los que podía recurrir un alcohólico cuando estaba vencido por el vicio. Anthony negó para alivio de Vincent.

-Es un problema que no tiene nada que ver con su problema de alcohol, bueno sí pero…

-¡Explícate Anthony! – Dijo Vincent interrumpiendo a su hijo porque quería saber de inmediato qué estaba pasando con Terry.

-Hace unos meses Terry estuvo a punto de sufrir un accidente en el teatro. – Dijo ante el asombro de Vincent. – El accidente no pasó a mayores para Terry gracias a una joven actriz que en ese momento sería la protagonista de la obra que está montando, ella se arrojó sobre él y lo salvó de una muerte segura. – Vincent abría los ojos sorprendido por lo que decía Anthony, quien continuaba hablando explicando lo que estaba viviendo su hermano. – La joven fue la que recibió el reflector sobre una de sus piernas y esto ocasionó que tuvieran que amputarla, quedando incapacitada para caminar o incluso para seguir actuando. Al parecer la madre de la señorita Marlowe ha pedido que Terry se haga responsable de su hija. – Dijo Anthony a su padre. Vincent asintió.

-Me parece justo que Terry responda apoyando a la joven. – Dijo Vincent también agradecido con aquella jovencita que había salvado la vida de su hijo.

-Al parecer las cosas van más allá de un simple apoyo. – Dijo Anthony nuevamente. Vincent lo miró poniendo atención a lo que diría el rubio.

-¿A qué te refieres? – Preguntó intrigado.

-A que Terry adquirió un compromiso formal con la joven, es por ello que había decidido alejar a Candy de su vida, así él podría hacerse cargo de la señorita Marlowe y su madre. – Dijo Anthony con seriedad. – Es por ello que él ha estado refugiándose en el alcohol desde entonces, simplemente porque no la ama y no puede pagar esa deuda de esa forma. – Dijo Anthony de nuevo. Vincent se quedó en silencio por unos momentos.

-Por eso su repentino cambio. – Dijo Vincent comprendiendo el comportamiento de Terry antes de que Anthony tuviera algo que ver con la rubia. Anthony asintió. – Y yo que creí que era porque había descubierto lo tuyo con Candy… - Mencionó el mayor con seriedad.

-Creo que todo eso empeoró su problema de alcoholismo. – Dijo Anthony con pena, sabía que él había contribuido mucho en lo que estaba sucediendo.

-Nadie lo sabía. – Dijo Vincent intentando no hacerlo sentir más mal por ello, conocía a Anthony y sabía que estaba sintiéndose culpable. – De lo único que eres responsable es de tener una relación con Candy. – Dijo de nuevo el mayor. Anthony se tensó por lo dicho por su padre.

-Padre, Candy y yo nos amamos. – Dijo Anthony seguro de sus sentimientos.

-¡Pero eso está mal Anthony! – Dijo Vincent convencido que así era. - ¡Ella era novia de tu hermano! – Dijo de nuevo intentando ver que su primogénito recapacitara.

-¡Yo la amé antes! ¡Antes de saber que habías tenido un hijo con otra mujer! ¡Antes de que él la conociera siquiera! – Dijo Anthony con la misma desesperación que tenía su padre en ese momento. Vincent sintió remordimiento con sus palabras porque sabía que eran verdad.

-¡Pero eso ya no importa! – Dijo Vincent recomponiéndose a su sentir, seguro que ahora estaban separados y que no había razón para que arreglaran sus diferencias.

-¡Importa para mí padre! – Dijo Anthony con verdadero dolor en su voz, importaba para él porque su alma estaba muriendo al sentirse separado de la mujer que amaba.

Vincent suspiró con tristeza, le dolía ver a sus hijos enfrentados por la misma mujer, pero al mismo tiempo quería ganarse la confianza de Terry y le dolía tener que ponerse en contra de Anthony. En el pasado no había tenido qué elegir con quien quedarse, pero ahora debía hacerlo, era como si esa cuenta sin pagar le estuviera mostrando la factura que aún debía y con bastantes intereses.

-Tenemos que ayudar a Terry. – Dijo Vincent dejando de lado aquella conversación, sabía que lastimaría a uno u a otro de sus hijos si se decidía a apoyar a cualquiera de los dos. Aunque fuera difícil tenía que mantenerse al margen de la situación.

-Estoy de acuerdo. – Dijo Anthony seguro de ayudar también a su hermano.

Vincent asintió y miró a Anthony conmovido, a pesar de todo él estaba dispuesto a no dejar a Terry con su problema y eso lo hacía sentirse aún más culpable, temía reconocer quién era el merecedor de ese amor que afortunadamente para él era correspondido, pero no podía engañarse, Anthony era el favorito de Candy.

Anthony se retiró de la mansión de su padre, ya era tarde, sin embargo aún no tenía sueño. Habían quedado de verse otro día para visitar a la señorita Marlowe, él debía preguntar a Amelia la dirección de aquella joven ya que seguramente ella sabría dónde localizarla.

Los pensamientos de Anthony siempre estaban en Candy, en Terry, en su padre, en cómo no solo era la sociedad la que los juzgaría, sino que su padre era uno de los principales opositores a que realizara su amor. Anthony podía comprender su situación, comprendía que no podía ponerse de un lado o de otro, pero le dolía saber que a pesar del tiempo que habían vivido juntos no le era suficiente para tenerle por lo menos un poco de consideración.

La mañana llegó sin esperarla, no había dormido nada, se sentía cansado, deseaba dar un paseo a caballo y salió directo a las caballerizas, todo estaba en silencio, aún era muy temprano incluso para el personal de servicio. Ensilló él mismo su caballo y lo azuzó para que comenzara su cabalgata matutina, el noble corcel obedeció la orden y comenzó su travesía por los grandes jardines de la mansión.

-¿Cómo estarás pecosa? – Se preguntaba Anthony mientras aspiraba el aroma fresco de las hojas de los árboles, era otoño y estas se habían comenzado a caer, dejando ver a los grandes robles completamente desnudos, los cerezos habían perdido sus flores y simplemente las ramas sin hojas dejaban pasar los primeros rayos del sol. El ruido de las hojas se escuchaba mientras las patas del caballo recorrían los alrededores. Todo era calma en esos momentos, la vida en la ciudad aún no comenzaba, tal vez era la única hora del día en donde el silencio era el único compañero de aquel joven que buscaba un poco de paz en su alma, sin embargo aquel llamado era en silencio, un llamado que su alma no comprendía porque seguía sintiéndose vacía e incompleta. Regresó para el desayuno después de una hora de recorrido, los empleados comenzaban sus labores y las hojas que habían caído durante la noche eran recogidas por los jardineros, quienes lo saludaban amables ante su paso.

-Buenos días. – Saludó a Elroy cuando entró a la mansión, como siempre era la primera que se levantaba después de él, acostumbrada a tomarse una taza de té antes del desayuno mientras leía un poco.

-Buenos días Anthony. – La anciana lo observó detenidamente, sabía que estaba sufriendo y eso la hizo sentir culpable. - ¿Cómo estás? – Preguntó por primera vez preocupada por su nieto, jamás les preguntaba cómo estaban porque ella creía que un Ardlay siempre debía estar bien a pesar de lo que sintiera en su pecho, sin embargo el semblante de Anthony le decía que no estaba para nada bien aunque él se lo dijera. Anthony la miró con frialdad, sus ojos no tenían expresión alguna de bondad en esos momentos, era como si él mismo la culpara de la decisión que Candy había tenido que tomar obligada por las circunstancias.

-Vivo. – Le respondió únicamente, su respuesta fue tajante sin querer ofender a la mayor, quien simplemente suspiró con remordimiento.

-Anthony. – Llamó a su sobrino nieto con calma. – Sé que en este momento todo debe de estarte abrumando, pero te aseguro que pronto podrás ir con ella. – Le dijo intentando hacerlo sentir mejor. Anthony sonrió con ironía.

-No sé si pueda perdonarme esta vez. – Dijo sintiéndose culpable por haberla alejado de su vida nuevamente, las semanas alejada y el silencio que obtenía lo hacía pensar que ella no regresaría.

-Candy debe de comprender que…

-¿Comprender qué tía abuela? – Preguntó Anthony sin importar interrumpir a la vieja Elroy. – ¿Comprender que estar lejos de mí es lo mejor para su sociedad? – Preguntó de nuevo dejando claro que a él cada vez le importaba menos lo que la gente pensara.

-¿Entonces por qué aceptaste separarte de ella? – Preguntó una vez más Elroy. Anthony la miró fijamente.

-Por amor. – Dijo Anthony con dolor en su alma. – Ella no tiene que pasar el dolor de sentir que separa a dos hermanos, ella no tiene que sufrir con la decisión de elegir con quien quedarse, tarde o temprano ella misma elegiría irse para no causar un enfrentamiento entre nosotros y eso nos hubiera lastimado más a ambos. – Dijo con la mirada fija en la nada. – Tía abuela la sociedad a mí no me debe nada, así que yo no le debo nada a ella, pero es injusto que tomen el valor de una persona tan valiosa como Candy a partir de una situación que usted misma pudo haber evitado. – Dijo Anthony mirándola ahora fijamente.

-¿Yo? – Preguntó Elroy sin comprender a lo que se refería su nieto.

-Usted fue la que dijo que yo estaba muerto. – Dijo Anthony con el rencor renacer en su pecho, se sentía tan dolido por todo que ahora aquella mentira tenía más peso para él. – Ella lloró mi muerte y se vistió de luto por mí, estoy seguro que si ella hubiera sabido que estaba con vida hubiera corrido a mi lado. – Dijo nuevamente seguro de sus palabras.

-Tal vez. – Dijo Elroy sintiendo esa culpa en su pecho. – Pero ella hubiera dejado de vivir. – Dijo mirando a Anthony con amor. Anthony la miró sorprendido, era algo que no podía negar.

-No sé qué hacer tía abuela. – Dijo Anthony sintiéndose abatido, las dudas giraban en torno a él por primera vez en su vida.

-Por supuesto que lo sabes, siempre lo has sabido, eres el único de mis nietos que jamás ha tenido duda acerca de lo que quiere. – Dijo Elroy demostrando que ella siempre había confiado en él. - ¿Qué quieres hacer? – Preguntó Elroy segura de aceptar lo que él pidiera, era todo un hombre y no quería verlo sufrir.

-Quiero estar con ella, quiero que me perdone y que regrese a mi lado. – Dijo Anthony mirándola a los ojos, Elroy sonrió de lado mientras asentía estando de acuerdo, ella sabía bien que Anthony siempre había elegido amar a Candy antes que a nada y lo hacía una vez más.

-Entonces búscala y sé feliz hijo. – Le dijo acercándose a él para darle un beso en la frente, sabía que para eso tenía que pedir perdón pero ella no estaba lista para escuchar que su familia se humillara, eso no era aún algo que Elroy Ardlay podría soportar.

-Primero tengo que arreglar un asunto. – Dijo Anthony seguro que en cuanto arreglara lo de Terry se iría a Chicago en busca de Candy. Elroy sonrió y aceptó el brazo que su nieto le ofrecía para acercarse al comedor, eran casi las siete de la mañana y los demás no tardarían en bajar.

Albert, Amelia y Stear llegaron a la hora exacta de servir el desayuno, Archie y Annie continuaban tomando sus alimentos en su habitación, el embarazo de la pelinegra avanzaba y Archie se desvivía por atenderla.

Anthony preguntó a Amelia si sabía dónde encontrar a Susana Marlowe y tal como se había imaginado la joven sabía el lugar en el que estaba viviendo después del accidente.

-¿Irás hoy a verla? – Preguntó Albert a Anthony.

-Quedé de ir con mi padre para hablar con ella y su madre. – Respondió Anthony mientras se preparaba para salir.

-¿Qué le dirás? – Preguntó Albert, sintiéndose extraño por no resolver los problemas de la familia, sin embargo comprendía que esta vez Anthony representaba a la familia Brower y no a los Ardlay.

-Primero tengo que averiguar qué es exactamente lo que quieren de Terry. – Dijo Anthony sin querer adelantarse a lo que había pensado, no quería hablar y descubrir que su solución no era justa o apta para alguna de las partes.

Vincent y Anthony llegaron a media mañana a la dirección que Amelia les había facilitado, ambos estaban serios, ninguno sabía qué esperar de las mujeres que verían. Anthony fue el que llamó a la puerta y junto a su padre esperó la respuesta.

-Buen día. – Saludó la mujer que abría la puerta. Era una mujer sencilla y de buen porte, era de edad mediana, podía verse en las ropas que en el pasado había pertenecido a una buena familia, sin embargo ya no era el caso. - ¿Puedo servirles en algo? – Preguntó extrañada al ver a los caballeros frente a ella, quienes la miraban con amabilidad.

-Disculpe usted. – Dijo Anthony con una venia caballerosa ante ella sin olvidarse de sonreír cordialmente. – Estamos buscando a la señorita Susana Marlowe. – Dijo de nuevo el rubio para informar a la que suponía era la madre de Susana el motivo de su visita.

-¿Ustedes buscan a Susy? – Preguntó la mujer con confusión.

-Mi nombre es Vincent Brower. – Se presentó Vincent de la misma manera, educado y sin dejar de sonreír. La señora Marlowe los veía confundida. – Y él es mi hijo Anthony Brower. – Agregó presentando a su primogénito.

-¿Qué es lo que quieren ver con mi hija? Ella está indispuesta y no recibe visitas más que las de su prometido. – Explicó la mujer siendo amable pero con cierta desconfianza en ambos caballeros. Ambos Brower se sorprendieron por la certeza de llamar a Terry su prometido.

-Me disculpo por no haber avisado de nuestra visita, sin embargo me gustaría hablar con la señorita Marlowe respecto a lo sucedido con mi hijo Terry hace unas semanas. – Dijo Vincent buscando iniciar la conversación con la mujer.

-¿Su hijo? – Preguntó la mujer sorprendida por lo dicho por Vincent. El mayor asintió. – Pasen, por favor. – Dijo haciéndose a un lado para permitir su entrada.

-¿Qué sucede madre? – Preguntó Susana quien se desplazaba en una silla de ruedas. Había escuchado el sonido de la puerta y al escuchar su nombre y el de Terry decidió salir a averiguar lo que estaba sucediendo.

-Buen día. – Saludó Anthony al ver a la hermosa joven aparecer rodando las ruedas de su propia silla, su madre de inmediato avanzó hacia ella y la ayudó a llegar hasta donde se encontraba Anthony y Vincent. – Señorita Marlowe. – Dijo Anthony acercándose hacia ella para besar el dorso de su mano y presentarse formalmente frente a ella. – Soy Anthony Brower, y el caballero es mi padre Vincent Brower. – Ahora fue el turno de Anthony de presentar a su padre.

El rostro de Susana era de confusión y en el rostro de su madre podría verse la preocupación por el problema de su hija.

-No quisiéramos ser inoportunos. – Dijo Vincent sintiendo cierta compasión por la jovencita que estaba en silla de ruedas, era obvio que era una muchacha demasiado joven y verla en aquella situación lo conmovía. – Pero acabamos de enterarnos de lo que sucedió en el teatro. – Mencionó de nuevo el mayor.

-¿Su hijo no le dijo nada? – Preguntó la señora Marlowe con desconfianza, si era su padre cómo era que no sabía lo que había pasado. Vincent negó con tranquilidad.

-Terry es muy reservado en sus asuntos. – Respondió simplemente Vincent. - Estamos aquí, primero que nada para agradecer el acto heroico que tuvo señorita Marlowe para salvar a Terry. – Dijo de nuevo el mayor, mientras Anthony observaba en silencio a la joven actriz, no podía dudar que era una joven hermosa y de clase, sin embargo había algo más en ella que estaba seguro había visto en los ojos de Candy cuando lo miraba a él.

-¿Acto? ¿Cree usted que lo que hizo mi hija fue un simple acto heroico? – Preguntó la señora Marlowe con impaciencia, podían notar que la señora estaba sufriendo por lo que su hija pasaba. - ¡Mi hija se sacrificó por su hijo! – Dijo levantando un poco la voz, podía escucharse que había frustración y dolor en su timbre de voz. - ¡Ella es lo único que tengo! – Dijo mirando a Vincent con angustia. – Gasté todo el dinero que mi esposo nos dejó en sus estudios de teatro. – Decía con nerviosismo, no sabía qué esperar de aquella gente que habían llegado a invadir su espacio por así decirlo. - ¡Ahora no puede actuar! – Dijo nuevamente.

-Lamentamos mucho lo sucedido. – Dijo Anthony atreviéndose a hablar, Vincent se había quedado sin palabras. – Sin embargo estamos aquí para ofrecer nuestra ayuda sincera para usted y su hija. – Susana levantó la vista sorprendida y miró a Anthony a los ojos.

-No es necesario, su hijo se comprometió a velar por el bienestar de Susy. – Dijo la mamá de inmediato, no quería que pensaran que eran unas personas oportunistas en busca de dinero porque esas no eran sus intenciones.

-Eso es lo que escuché. – Dijo Vincent recobrando la palabra. – Y por supuesto que estamos dispuestos a servir de apoyo económico para que puedan salir adelante sin problema alguno. – Ofreció Vincent para salir de aquel problema y liberar a Terry de tan incómodo compromiso.

-Terry ofreció casarse con Susana. – Dijo de pronto la señora Marlowe. Anthony miró a Susana y esta bajó la mirada avergonzada.

-¿Él te lo propuso? – Preguntó Anthony a la joven, quien abrió los ojos sorprendida.

-Él prometió que se quedaría a mi lado por siempre. – Dijo Susana nerviosa por los dos caballeros.

-Mi hijo tenía una relación con otra joven ¿Sabía usted eso señorita Marlowe? – Preguntó Vincent y Susana abrió los ojos sorprendida una vez más, ella sabía que así era, muchas veces había discutido con Terry por culpa de Candy. Anthony se sintió incómodo por lo dicho por su padre.

-Él me aseguró que había terminado con ella. – Dijo Susana con nerviosismo. – Yo no lo obligué a terminar con ella. – Dijo de nuevo con angustia.

-No estamos por eso aquí señorita Marlowe. – Dijo Anthony para evitar que se pusiera mal. – Estamos aquí porque ambos conocemos la actitud que Terry ha tenido los últimos días. – Mencionó Anthony, sabía que no había forma amable para abordar el tema. Susana bajó la mirada con nerviosismo.

-Es lo que yo he hablado con Susy. – Dijo la mamá de Susana. – El joven Terry es una persona de carácter difícil, claramente se ve que no está listo para un compromiso. – Dijo la señora externando que estaba preocupada por la relación que veía entre él y su hija.

-Creo que estamos de acuerdo en que un compromiso matrimonial entre ellos no sería lo más conveniente. – Dijo Anthony aprovechando que la señora había dado su opinión.

-¡Pero él me lo prometió! ¡Él dejó a Candy y se comprometió conmigo! – Decía Susana con nerviosismo.

-Susy hija…

-¡No madre! – Decía Susana con miedo, tenía miedo de enfrentar el mundo sola, no era lo mismo tener un empleo seguro que depender de alguien más para salir adelante, sin embargo su nueva capacidad motriz le impedía valerse por sí misma y hacerse cargo de su madre.

-Señorita Marlowe, entiendo que se sienta insegura por el futuro. – Dijo Anthony con tranquilidad. – También entiendo que usted está enamorada de Terry. – Le dijo con delicadeza. Susana abrió los ojos y pronto se inundaron de lágrimas. – Sin embargo también es necesario que sepa que un matrimonio sin amor no será fácil para ninguno de los dos. – Dijo captando la atención de la joven una vez más.

-Terry es un caballero. – Dijo Susana sin confiar en lo que decía, ella misma había sido la víctima de los incontables arranques de ira que el rebelde expresaba.

-Pero cualquier persona que se precie de tener sangre en las venas puede dejar de serlo si se le obliga a hacer algo con lo que se siente presionado. – Dijo nuevamente el rubio. Susana lo veía con dolor en sus ojos, ella sabía bien que era así, Terry llegaba con aliento alcohólico a visitarla, se quedaba serio por mucho tiempo y cuando se iba era el único momento que podía decirse que se veía feliz.

-¿Qué vamos a hacer? – Preguntó la señora Marlowe con preocupación, ella sabía que lo que decía Anthony era cierto y comprendía que no era justo obligar a Terry a casarse con su hija a pesar del compromiso que había adquirido con la joven.

-Si ustedes me lo permiten quisiéramos ayudarlas. – Dijo Anthony seguro de ofrecer algo que no pareciese una limosna a ambas mujeres.

-¿De qué manera? – Preguntó la mujer con preocupación. – Susy era actriz y ningún empresario estará dispuesto a contratarla nuevamente. – Dijo mirando a su hija quien no hablaba por el momento, porque sabía que era una realidad.

-¿Sabes tocar el piano? – Preguntó Anthony mirando a la joven, no quería tratarla con lástima, quería tratarla como una joven capaz de salir adelante por sí misma sin el yugo de un matrimonio que no la haría feliz en ningún momento.

-Cuando era niña aprendió a tocar. – Dijo la mamá rápidamente sin comprender la pregunta.

-Hace mucho tiempo que no lo hago. – Respondió Susana triste.

-Es algo que no se olvida tan fácil, es cuestión de practicar un poco y…

-¿Qué es lo que quiere decir con eso? – Preguntó la señora Marlowe, aún no comprendía lo que decía el rubio.

-Disculpe mi descuido, lo que sucede es que tengo un instituto de música y hay ocasiones que no tengo el personal suficiente para cubrir las demandas de los alumnos. – Dijo sincero, desde que Annie trabajaba solo unas horas y lo había dejado con los alumnos que antes tenía, había incrementado considerablemente su trabajo.

-¿Me está ofreciendo un trabajo? – Preguntó Susana sorprendida por aquella propuesta que no esperaba en absoluto.

-Es un trabajo sencillo que estaría dispuesto a darle si usted quiere. – Dijo Anthony seguro de capacitarla para dar clases.

-No lo sé… - Dijo Susana con tranquilidad. – Tendría que hablarlo con Terry. – Dijo segura de hablarlo con el actor.

-Hable con mi hijo, estoy seguro que sería una buena opción para su problema económico, usted tendría su propio dinero sin creer que lo está recibiendo gratis. – Dijo Vincent esperanzado que la joven aceptara y dejara en libertad a su hijo.

-¿Y mi compromiso con él? – Preguntó Susana con impaciencia al recordar la promesa dada.

-Eso es algo que ustedes deben de solucionar. – Dijo Anthony sin querer que sintiera que la estaba obligando a dejar a Terry, era algo que ellos debían decidir aunque esa había sido su primera idea antes de llegar ahí.

-De todas formas decidan lo que decidan, les ofrezco además una pensión económica que le permitirá a usted disponer de estabilidad económica sin preocupación. – Dijo Vincent a la mamá de Susana.

-No es necesario, no quiero que piense que lo único que buscamos es el dinero de su hijo. – Dijo la mujer sintiéndose claramente ofendida por lo dicho por Vincent.

-De ninguna manera es mi intención ofenderla señora Marlowe, es una forma de mostrarle mi gratitud por haber salvado la vida de mi hijo. – Dijo Vincent con una sonrisa amable. La señora Marlowe agradeció el gesto del capitán.

Momentos después padre e hijo salieron del departamento de las Marlowe, quienes se quedaban pensativas, sobre todo la madre de Susana, quien ahora se sentía más segura de que su hija no se casara con un joven que visiblemente tenía problemas con el alcohol.

-Creí que le pedirías a la señorita Marlowe que no se casara con Terry. – Dijo Vincent un tanto confundido con Anthony.

-Padre, si algo he aprendido a conocer a Terry, te puedo asegurar que por darnos la contraria es capaz de casarse con ella solo por demostrarnos que nadie puede decidir en su vida. – Dijo Anthony palmeando el hombro de su padre.

-Creo que lo conoces mejor que yo. – Dijo Vincent con melancolía, le dolía no haber resuelto el problema de Terry. - ¿Crees que acepten? – Preguntó una vez más.

-No lo sé padre… - Dijo Anthony sin saber bien si aquella joven decidiría aceptar un empleo con el cual podría vivir decentemente u obligar a Terry a cumplir con ese compromiso, de cualquier forma él había expuesto su ayuda y esperaba la tomara.

Continuará…

Hermosas hemos llegado al final por el día de hoy, sé que se estarán preguntando por Candy, pero la pecosa se sigue escondiendo hasta de mí, espero pronto podamos localizarla. Muchas gracias por estar pendiente con la lectura.

Rose1404:

Hola hermosa!

Como siempre un gusto saber que están muy bien, sobre todo saber que estás al pendiente de cada actualización.

Todavía ando buscando a Candy, no dejó dicho en donde se metería y al parecer no la ha localizado ni Albert, es bien sabido que cuando Candy se quiere esconder lo hace muy bien.

Creo que Archie no lo tomará muy bien el día que se entere de que su hermana está enamorada de su acérrimo enemigo jajaja.

Anthony ya habló con Gusana (como tú le dices) Y espera haber contribuido algo en la solución del problema de Terry, todo está en manos de las Marlowe.

Hermosa, te mando un fuerte abrazo muchas gracias por leer y comentar.

TeamColombia:

Hola hermosas! Espero que estén muy bien, también espero que con este capítulo estén un poco menos intensas y me escriban con más calma, hasta se comen palabras jajaja. Aún no se sabe en dónde está Candy, eso se sabrá más adelante, por lo pronto Anthony está arreglando todo para solucionar los problemas e irse ligero de carga.

Hermosas muchas gracias por dejarme sus comentarios, les agradezco que se den ese tiempo para dejar su opinión.

Saludos!

Cla1969:

Ciao meraviglia! Grazie mille per aver letto e soprattutto per aver commentato, spero che questo capitolo vi sia piaciuto.

Alla fine Amelia ha parlato, non voleva più continuare a cercare di sistemare il mondo dalla trincea principale, ha deciso di passare il testimone ad Anthony per vedere se poteva fare qualcosa a riguardo, non si sente in grado di farlo, speriamo che ciò che ha fatto Anthony è utile.

Grazie mille per tenere d'occhio ogni aggiornamento. Ti mando un grande abbraccio amico!

Mayely León:

Hola amiga! De nada por la "ayuda" ya llegó tarde jijijiji.

Amiga, Anthony aún tiene algunos detalles qué arreglar y sobre todo tiene que saber en dónde está Candy, creo que eso es un factor importante, lo único que sabemos es que el tiempo pasa y no la puede olvidar, creo que la trae en sus pensamientos constantes...

Muchas gracias por escribir amiga, te mando un fuerte abrazo como siempre.

P.D. Hay que variar o declinar.

ViriG:

Hola hermosa! ¿Cómo estás? Espero que muy bien.

Creo que difiero en eso de que se dieron su primer beso, más bien Terry le dio el primer beso a Amelia y ella ni siquiera pudo saber si le gustaba o no hasta que ya había llegado a su habitación y lloraba desconsolada poniendo en orden sus ideas jijijiji. Creo que la pobre se centró mucho en ayudar al rebelde, fue la única que se enteró de todo lo que estaba pasando y no quiso dejarlo solito, creo que ya le gustaba aunque decía que no... ¿Tú que crees?

Terry comienza a pensar más en Amelia, pero no sabe si es la culpa por lo que hizo o porque estaba acostumbrándose a tener a ese mosquito rondando cerca de él, que si bien no le hacía mal o bien, si le hacia compañía y lo retaba cuando se portaba mal.

Amelia tenía su plan entre manos, por eso se acercó a Terry en un principio, ella quería arreglar la relación de Candy y Terry, para evitar que estuviera con Anthony, que aunque es su primo dijo, "A mi primo... me le arrimo" jajaja, pero no se le hizo, lo bueno que se salvó de cometer sacrilegio jajaja.

Mil gracias por continuar leyendo amiga, espero que tus contratiempos se hayan solucionado, te mando un fuerte abrazo hermosa!

gidae2016:

Hola hermosa!

También espero que con la plática que ha tenido Vincent y Anthony con Susana todo se aclare y el pobre rebelde deje esa vida que no desea, no te creas poniéndose en el lado de la mamá de Terry yo si tiraba a dar por salvar a mi hijo de un par de viejas lagartonas jajaja.

La verdad es que aún no se sabe a dónde fue Candy, siempre es muy alocada esta muchacha y se tira a perder sin avisar, siempre tan sacrificada y hasta a veces dramática jiijijijiji.

Ya no puedo decir que no lo haré sufrir, me lo pidieron tanto al principio que ya no puedo hacerme para atrás jajaja.

Amiga te mando un fuerte abrazo, muchas gracias por leer y comentar.

Luna Andry:

Hola Luna hermosa!

No te creas aquí estoy con bajo perfil, solo salí a publicar el nuevo capítulo para que la historia avance y pronto lleguemos a la pecas y así se calmen un poco los ánimos jajaja (espero).

Me encantó eso del CV: Terry Graham Experiencia: Soy un gran besador, sobre todo en robar el primer beso, jajajaja si es! jajaja.

Verdad que sí? Todos lo ven como el ángel vengador o el solucionador de problemas, creo que es por la madurez que siempre ha demostrado en su actitud, pero el pobre también tiene sus problemas y no piensan en ello pues, ahora Amelia está preocupada por Terry, la pobre mujer se la pasado sufriendo o preocupada por alguien que no le corresponde.

Archie es un amor! por fin maduró y sabe lo que quiere, así que está enfocado en conseguirlo, por ese flanco esta bien cubierto, el que dejó desprotegido es el de la hermana quien esta enmorándose de su nemesis, definitivamente también creo que serán excelentes cuñados.

Luna bella, te agradezco mucho tu comentario y estar pendiente a la lectura, te mando un fuerte abrazo hermosa!

María José M:

Hermosa! hace mucho que no escuchaba esa expresión! Te juro que la leí como mis amigos en la prepa jajaja ¡Que buenos recuerdos!

Creo que Terry se lleva las palmas en "robador de besos primeros" lleva a Candy ya a Amelia? que yo sepa, quien sabe en el castillo a cuantas les habrá robado un quico, o quien fue la que se lo robó a él? creo que la tal Florencia? o se habrá dedicado a besuquearse con todo el personal de servicio? El femenino claro, sabemos lo hombre que es Terryito jajaja.

Anthony por lo menos intentó ayudar su hermanito de las garras de las Marlowe, sin embargo como dice, si Terry se entera que quisieron meterse en su vida él mismo empuja la silla de Susana y la lleva hasta el registro civil jajaja.

Espero que no hayas extrañado a Candy y te acostumbres a su ausencia hasta que regrese de nuevo o hasta que sepamos dónde se encuentra, lo que suceda primero.

Te mando un fuerte abrazo mi hermoso diablo de hombro izquierdo!

Julie-Andley-00:

Hola Julie hermosa! ¿Cómo estás? Espero que muy bien.

Por fin la única que sabía el secreto de Terry ha hablado y confesó lo que estaba pasando el rebelde, le pasó la batuta a Anthony porque no se sintió segura de continuar con la tarea que se había encomendado ella sola, le dolió ese enfrentamiento con el rebelde y darse cuenta que está enamorada de él.

Esperemos que pronto Terry y Amelia puedan hablar para así aclarar lo que está sucediendo entre ellos.

Amiga hermosa gracias por comentar y por leer, te mando un fuerte abrazo.

Muchas gracias a todas y cada una de las lectoras silenciosas en esta historia, gracias por estar pendiente de la actualización, espero que estén muy bien. Les mando un fuerte abrazo a cada una de ustedes.

GeoMtzR

08/05/2024.