Aviso:Este chico se ha resistido más que ninguno a unirse al grupo, por eso este capítulo se ha hecho mucho más largo que los otros y va dividido en dos partes.


Tres años de exilio, que se habían convertido en cinco cuando habían tomado la decisión de quedarse para terminar sus carreras. Lo cierto era, se decía Harry a sí mismo, que no estaba especialmente motivado a volver. La conversación con Draco, la última de muchas, daba vueltas en su cerebro todavía una tarde de octubre mientras ordenaba libros en el despacho de su nueva casa en Brighton, dos días después de su llegada.

— Estos cinco años… hemos sido nosotros dos nada má a Inglaterra puede ser un poco… agobiante, otra vez gente que nos reconoce por la calle, la prensa, tener que socializar. Nuestros amigos quieren estar ahí para nosotros, ser nuestra familia, y francamente yo creo que lo voy a necesitar —le había dicho Draco, sentados en el filo de su cama en Cahors.

— Draco… no tenemos que volver —le recordó, cogiendo su barbilla para que le mirara.

— No me entiendes. —Agitó la cabeza, frustrado— Yo quiero volver, quiero poder visitar las tumbas de mis seres queridos. Quiero que podamos ver crecer a Edward y pasar tiempo con mi tía. Quiero vivir cerca de Theodore, Blaise y Pansy. Y quiero lo mismo para ti, porque aunque el ministerio se portara tan mal, vas a amar poder descubrir realmente cómo es ser un mago inglés. Quiero que puedas saber de dónde vienes y que creemos una familia.

Terminó su discurso bajando un poco la voz. Harry le acarició la cara con la mano libre en la que brilló por un momento el metal de su anillo de compromiso.

— Renunciaste a todo por mí, Harry.

— No es cierto —murmuró, abrazando a Draco contra su pecho y besando su coronilla rubia.

Y no lo sentía así, la decisión de dejar Inglaterra para acompañar a Draco en su exilio había sido natural, orgánica. No se arrepentía, pero estaba de acuerdo con Draco en que iba a ser agradable estar más cerca de su familia y amigos y, sobre todo, de Ted y Andrómeda. A pesar de que abuela y nieto habían viajado a menudo a Francia para pasar tiempo con ellos, Harry sentía que se estaba perdiendo la infancia de su ahijado.

La vuelta había sido relativamente suave, hasta ese momento habían pasado bastante desapercibidos para la prensa. Y ese día era domingo, tenían su primera reunión familiar.

— ¿Estás listo? —preguntó Draco, entrando en el despacho, con paso ligero y nervioso.

Harry dejó los libros que tenía en la mano sobre el escritorio y lo rodeó para acercarse a él. Sin decir nada, lo abrazó estrechamente. De primeras, Draco reaccionó tensándose, como siempre que era abrazado por su prometido en ese estado de ánimo; pasados unos segundos se relajó y apoyó la frente en su hombro.

— Va a ir bien, Draco.

— Es tu familia, y yo te aparté de ellos cinco años.

— No es así y ellos lo saben. Además, tú eres mi familia, ¿recuerdas? —Acarició el anillo de compromiso en su dedo.

— ¿Seguro que quieres decírselo hoy?

— Estará también tu tía, y Ted. Y nuestros amigos. Es matar dos pájaros de un tiro.

Draco se apartó y le miró, como siempre que usaba una expresión muggle. Harry sonrió y le acarició la cara.

— ¿Vas a ir así vestido? —le cuestionó, echando una ojeada a sus vaqueros y sudadera.

— ¿Sugieres que mi atuendo no es adecuado? ¿O es que quieres que me cambie de ropa para tener la oportunidad de verme desnudo? —le preguntó, divertido, cogiendo su mano para ir a su dormitorio.

Recibió un bufido por respuesta, pero no una negativa, por lo que llegaron a la madriguera un poco tarde, pero bastante relajados. Tanto que Draco ni siquiera protestó por el viaje por flu, algo que odiaba casi tanto como Harry la aparición a larga distancia. Se agarró fuerte a la mano de Harry después de hacer un hechizo de limpieza en ambos para librarse de la ceniza, y se dejó arrastrar por su prometido hacia la cocina, de donde salía el sonido de varias conversaciones.

Al atravesar el comedor, se sobresaltaron dos personas que hablaban en el sofá muy cerca la una de la otra. Neville se levantó de un salto y avanzó esquivando muebles hasta sus dos amigos con los brazos abiertos, aunque sus ojos estaban un poco enrojecidos en los bordes. Tras él, Ginny se puso de pie con una sonrisa reservada y se acercó más despacio.

— Gin —La saludó Harry, abrazándola estrechamente.

— Hola, Harry —le devolvió ella el abrazo con calor.

Draco y Neville los observaron todo lo que duró el largo e intenso abrazo. Ellos no se habían visto en bastantes meses, Ginny había estado ocupada viajando con su equipo o con la selección inglesa de quidditch, aunque la correspondencia siempre había sido fluida entre Cahors y la casa Weasley.

Finalmente el abrazo se rompió por un grito desde la puerta de la cocina: habían sido descubiertos. Un torbellino pelirrojo con delantal se abalanzó sobre Harry, sollozando su nombre y por un rato la habitación se llenó de confusión. Draco se apartó ligeramente, hasta que su espalda tocó la pared, acompañado de un silencioso Neville.

— ¿Va todo bien? —le preguntó Draco, sin mirarle, con los ojos en la felicidad de Harry.

— No, la verdad.

— ¿Theo?

— Vendrá en un rato.

— ¿El negocio?

— Mi abuela.

Eso sí hizo que Draco dejara de observar a su novio atosigado por un montón de pelirrojos para clavar sus ojos grises en Neville, que apretaba los labios y movía lentamente la cabeza, cortando la conversación. Pero la atención de los pelirrojos se centró en él cuando George dijo, en voz muy alta que se escuchó por encima del jaleo "¿Eso que brilla en tu dedo es un anillo, Harry?"


Fue por casualidad. Estaba recogiendo ropa después de la colada, una de esas tareas domésticas que le gustaba hacer de manera muggle, y al abrir el cajón de la ropa interior de Draco algo le llamó la atención. Curioso, estiró con cuidado de la pieza de lencería roja, con los ojos como platos, jamás había visto eso. Fue cuando lo había sacado totalmente que descubrió dos cosas: no era lencería, sino un antifaz rojo de encaje y una tela que parecía brillar, y tenía una nota.

La tomó y la abrió. No reconoció la letra, era elegante y ligeramente inclinada, tenía un aire a la de Draco. El texto le hizo abrir los ojos bastante de nuevo: "Te dije que le preguntaras a tus amigos, Potter"

Se quedó allí mirando la pieza de tela, perplejo. Un antifaz rojo… el recuerdo de una noche un par de años atrás con Pansy relampagueó en su cerebro. Aquello… no habían apenas vuelto a hablar de esa noche, la siguiente vez que se habían reunido con Pansy y otros amigos Harry se había sonrojado hasta la raíz del pelo, pero ella se había mantenido tan fresca como siempre, con su sonrisa de esfinge y sus altos tacones.

Acabó de recoger la ropa y se guardó el antifaz en el bolsillo. El reloj en su muñeca le recordó que a Draco aún le quedaban un par de horas de trabajo, así que no dudó, caminó hasta el flú, cogió un puñado de polvos y viajó hasta casa de Hermione y Ron.

— ¿Ron? ¿Hermione? —llamó al salir de la chimenea de su salón.

La cabeza pelirroja asomó por la puerta de la cocina.

— Ey. ¿Qué pasa?

Harry sacó de su bolsillo el antifaz y se lo mostró. Ron dejó de sonreír y salió de la cocina, limpiándose las manos en los pantalones. Cogió con cuidado el antifaz y acarició el encaje.

— No había visto esto desde hacía años. ¿Dónde lo has encontrado?

— En el cajón de la ropa interior de Draco.

— ¿Hurgabas en el cajón de la ropa interior de tu prometido? eso no está bien —intervino la voz de Hermione, saliendo también de la cocina.

— Recogía la colada. ¿Me explicáis cómo ha llegado allí y por qué Pansy insiste en que os pregunte por él?

— ¿Has probado a ponértelo? —cuestionó Hermione, sentándose en el sofá y señalando con la mano el sillón.

— No.

— Prueba.

— ¿Con las gafas?

Con un suspiro de cansancio, Hermione levantó la varita para hacer un hechizo de corrección visual temporal.

— Prueba ahora. ¿Qué ves?

— Es… rarísimo —comentó Harry, con un dejo de sorpresa— . Veo a dos personas que no conozco.

— Está hecho para eso.

— No entiendo.

Hermione y Ron se miraron entre ellos. Con el antifaz puesto, vio a dos personas desconocidas cogiéndose de las manos. Se lo quitó despacio y lo dejó sobre la mesa, interrogándolos con la mirada.

— Ese antifaz lo creamos Pansy y yo. Creo que ella te dio a entender que Ron ha estado con otros hombres —respondió por fin Hermione, directa al grano.

— Algo así —contestó Harry despacio, valorando lo que se podía extraer de sus palabras—. ¿Sabéis eso? ¿lo que hicimos con ella?

— Sí. Nosotros… —Ron miró un momento a su novia de refilón antes de seguir hablando— tenemos sexo en grupo, Harry. Con Pansy y más gente. El antifaz lo crearon para nuestra primera vez, para que yo estuviera más cómodo.

Harry parpadeó varias veces, con una cara de perplejidad tan cómica que a Ron le salió sonreir de nuevo. Volvió a mirar a Hermione y la vio con una expresión similar y supo que los dos tenían la misma idea: "bueno, no ha ido tan mal".

— Vaya —habló por fin, despacio—. No sé qué me esperaba, pero no esto. ¿Desde cuándo?

— Desde nuestro octavo año —respondió Hermione.

— ¿Por qué he encontrado esto entre los calzoncillos de Draco?

— Es una invitación, a uniros —intervino Ron—. Ahora que vais a estar aquí, y viendo que no preguntabas, Pansy perdió la paciencia y se lo envió a Draco.

— No me dijo nada.

— Imagino que Draco eligió como primera opción que pasara esto y vinieras a hablar con nosotros. Planes retorcidos de Slytherin.

— Yo… no sé qué decir.—Estiró la mano para recuperar el antifaz y acariciar la tela, sintiendo la magia familiar de Hermione sobre ella— Sexo en grupo, ¿en serio?

— Pansy dice que fue bien con ella. De hecho sus palabras fueron bastante más explicitas. Nosotros… —Apretó más fuerte la mano de Ron al hablar— hemos querido esto por mucho tiempo, pero entendemos que no es tan sencillo. Solo… háblalo con Draco.

— Ron… —Miró a su amigo— ¿tú estás bien con la idea de tener sexo conmigo? ¿o con Draco? Merlín… no puedo hacerme una idea de como funciona esto. ¿Organizáis orgías? ¿conozco a esa gente?

La pareja se volvió a mirar. Harry fue consciente de que ahí había toda una conversación muda y eso le hizo pensar en cuánto había madurado la relación entre ellos desde el verano después de la guerra.

— No son ese tipo de orgías que estás pensando, es un grupo estable desde la escuela, pequeño. Para nosotros es algo importante, tenemos una relación estrecha, y no estaríamos ofreciendoos que os unáis si no lo tuviéramos claro.


Las últimas palabras de Ron le daban vueltas aún por la cabeza metido ya en la cama por la noche. Draco todavía estaba en el baño, su rutina de skincare era sagrada. Y Harry aún no había sido capaz de contarle su conversación de esa tarde con sus amigos.

Abrió el cajón de la mesilla y sacó el antifaz justo en el momento en el que Draco salía del baño. Su prometido se quedó allí clavado, alternando entre mirar sus manos y su cara.

— ¿Has rebuscado entre mi ropa interior?

— Si no quisieras que lo encontrara, estoy seguro de que no lo habría hecho. Así que puedo suponer que lo hiciste a posta.

— Lo admito. ¿Ya sabes qué es?

Harry asintió y le hizo una seña para que sentara en la cama junto a él.

— Fui a casa de Ron y Hermione. Es surrealista, ¿sabes? Que tus mejores amigos te digan: Bienvenido a Inglaterra, ¿quieres participar en nuestro grupo de sexo? ¿Por qué tú sabías esto y yo no?

Draco se sentó también contra el cabecero y se quitó con cuidado el reloj muggle que Harry le había regalado en su primer aniversario para dejarlo sobre la mesilla, alineado con su varita.

— Ellos querían explicártelo. Es su historia al fin y al cabo —respondió, calmado.

— ¿Desde cuándo lo sabes?

— Ehmmm. Bastante —confesó Draco.

— ¿Espera, fue una prueba? —cuestionó Harry, estrechando los ojos con sospecha— El trío con Pansy, todo eso de hablarme de Ron y Hermione mientras huíamos...

— Un poco.

— ¿Tú quieres esto? —preguntó Harry, sorprendido, agitando el antifaz.

— No he dicho eso.

— Pero tampoco dices que no.

— Harry, yo… voy a casarme contigo —afirmó con suave seguridad, cogiendo su mano.

— Eso no responde a mi pregunta.

— Sí lo hace. Mi compromiso es pasar mi vida a tu lado, es lo que quiero hacer. ¿Tiene espacio en esa vida esta oferta? —Señaló con el índice libre la tela roja— No lo sé, es algo que deberíamos decidir juntos.

— Nunca me había planteado algo así. Quiero decir, aquella noche con Pansy fue genial, pero ni siquiera hemos vuelto a nombrarlo en estos años.

— Podemos hablar de ello. No necesariamente hoy, o mañana. Pero me gustaría que lo consideráramos.

— De acuerdo.

— ¿Así? ¿sin más? —cuestionó Draco, con una delicada ceja arqueada.

— Considerarlo, con calma, con mucha calma, me parece bien.

Draco apretó su mano y besó su mejilla. Sin decir nada más, se levantó para terminar de recoger la ropa mientras Harry se metía bajo las mantas.


Tal y como había ocurrido años atrás con la idea del trío, Draco optó, sabiamente, por dejar el tema tranquilo unas semanas. Sabía perfectamente que presionar a Harry nunca era una buena idea, y menos en algo tan delicado como eso. Mientras, se dedicó a observarle. Parecía que se estaba acostumbrando a la vida en Inglaterra con más facilidad de la que esperaban al plantearse la vuelta.

Estaba feliz por él, pero le intrigaba saber si estaba percibiendo la sutil tensión que había cuando se encontraba con sus amigos. Eran pequeños detalles, toques, conversaciones en susurros a una distancia muy corta, cruces de miradas. Hasta que, una mañana de octubre, llegó una lechuza de Theodore: la abuela de Neville había fallecido.

La pequeña casa de Neville y Theo estuvo llena de gente todo el día. Si a Harry le sorprendió que la reunión fuera allí y no en la casa Longbottom, no dijo nada. Estuvo tratando de ser útil, de acompañar a su amigo. Tampoco dijo nada de los prolongados abrazos de Ron o Hermione a Neville, o de como Pansy había retenido mucho tiempo su mano y le había hablado en voz muy baja con una expresión en la cara que Draco le había visto pocas veces, seria y empática. Pero finalmente, al caer la noche, cuando ya solo los amigos más cercanos quedaban en la casa y estaban hablando de pedir algo de cena, escucharon desde el salón la voz enojada de Harry al entrar en la cocina.

— ¿Qué está pasando aquí?

Las dos mujeres se sobresaltaron por la voz dura y se separaron rápidamente, rompiendo el beso que había sorprendido Harry justo en el momento en el que Draco entraba también por la puerta.

— Harry… —trató de llamar su atención, colocándose junto a él.

— ¿En qué estabas pensando Hermione? —le interpeló Harry, con los puños apretados— Ron está ahí fuera.

Ginny se liberó de los brazos de Hermione y dio dos pasos adelante, con el ceño fruncido, pero Hermione la retuvo por la muñeca y habló antes de que ella abriera la boca.

— Sé perfectamente que Ron está ahí fuera, Harry —contestó sin perder la calma.

— ¡Y aún así estabas besando a su hermana en la cocina! —masculló, en un vano esfuerzo de no gritar y atraer la atención de los que estaban en el salón, consciente de repente de lo pequeña que era la casa y lo alto que había hablado.

— Harry … —volvió a intentar llamar su atención Draco, poniendo la mano en su hombro.

— ¿Cómo puedes…?

— Ya te hablamos de lo nuestro.

Harry se giró para mirar a su mejor amigo, que se apoyaba en el marco de la puerta con los musculosos brazos cruzados sobre el pecho.

— ¿Qué? —cuestionó con voz aguda por la tensión.

— ¿De verdad tú crees que Hermione me engañaría? ¿Con mi hermana? ¿A unos metros de mí?

— ¿Y lo que he visto qué era?

— Era mi amiga consolándome porque he tenido un mal día, hemos perdido un partido y hasta ahora no he podido hablar de ello porque me sentía muy mal por Neville—intervino Ginny por fin—. Salvo vosotros tres —Señaló a los tres hombres con la barbilla— cualquiera de los presentes hoy podría haber sido Hermione, Harry.

— ¿Qué? —preguntó de nuevo, sin entender, con los ojos muy abiertos.

— Oh, por Salazar, Potter, ¿necesitas un diagrama? —intervino la voz impaciente de Pansy desde la puerta, justo antes de que caminara por la cocina hasta abrazar a su compañera—. Tenemos sexo, entre nosotros, todos nosotros. Se suponía que ya lo sabías, ¿a qué viene tanto drama?.

La cocina se quedó en silencio, todos esperando la reacción de Harry.

— ¿Esto es una broma? —cuestionó por fin con voz ahogada.

— Para nada —contestó Pansy, enlazando la cintura de Ginny con el brazo.

— ¿Te acuestas con tu hermana? —preguntó a Ron, que se limitó a negar con la cabeza, con los labios apretados— Yo… —masculló por fin, después de parpadear varias veces—, necesito un momento. Disculpadme.

Y salió por la puerta de la cocina al patio trasero. Los demás se miraron un momento en silencio, hasta que Neville dio un paso adelante, conjurando su abrigo y el de Harry, colgados en el vestíbulo.

— Hablaré con él. Pedid la cena mientras.

Draco levantó la varita para conjurar el suyo, dispuesto a ir también, pero Theo lo sujetó por el hombro.

— Déjale, ha estado en su lugar, sabe lo que hace —le dijo, guiándole de vuelta al salón con los demás mientras la puerta del patio volvía a cerrarse a sus espaldas.

Harry sintió el peso de su propio abrigo sobre los hombros y el hechizo de calor de Neville y se giró un poco para ver el rostro bondadoso de su amigo.

— Hace un frío de muerte para estar aquí —comentó, sentándose a su lado, frotándose las manos para calentarlas.

— Vuelve adentro, Nev.

No le hizo caso. Miró un momento el anillo que brillaba en la mano de Harry y luego golpeó sus hombros amistosamente.

— Sé lo que es, el cerebro dando vueltas y saltando a conclusiones, pensando cuántas cosas más han pasado y te las han ocultado. Pero en realidad, es más simple que lo que estás pensando, Harry.

— Ahora me vienen todos esos detalles, lo cercano que parecías a Pansy y Blaise cuando veníais a vernos. El día en casa de los Weasley, Ginny y tu…

— Si hubierais llegado un minuto antes nos habrías pillado como hoy a ella y a Hermione.

— Habías estado llorando —se giró Harry hacia él, suavizando el tono.

Neville suspiró, una nubecilla de vapor salió de entre sus labios.

— Ese día supe que mi abuela estaba muy enferma. Fue un mazazo pensar que quizá no podría despedirme de ella.

Las cejas oscuras de Harry se fruncieron de extrañeza.

— ¿Por qué?

— Mi abuela y yo no nos hablábamos.

— ¿Desde cuándo?

— Desde que empecé a salir con Theo.

—¿Cuatro años? —la voz de Harry se hizo aguda por la sorpresa y sus cejas pasaron de estar bajas a estar arqueadas, estirando su cicatriz.

A pesar del hechizo de calor, Neville se arrebujó en su abrigo, con las manos profundamente metidas en los bolsillos.

— Sí —afirmó también con la cabeza, encogiéndose un poco—. Ella no lo entendió, quería que fuera auror y me casara con una buena chica sangrepura. Y en lugar de eso estudié herbología y me enamoré de un hombre con apellido de mortifago

— Nunca me lo contaste —le reprochó Harry.

— El tiempo que pasábamos con vosotros era tan poco… ¿qué sentido tenía amargarlo?

— Podría haber estado para ti, Neville. Todo este tiempo… tienes razón, estaba pensando en cuántas cosas más me habréis ocultado. Esto parece más que sexo en grupo.

— Siento que creas que lo hice mal, sólo pensé que ya tenías bastante saliendo adelante los dos solos en otro país.

— Ellos estuvieron contigo —señaló Harry con la barbilla hacia la casa.

— Claro, son mi familia.

El rostro de Harry se contrajo y volvió a desviar la vista al frente, los ojos fijos en el pequeño invernadero al fondo del patio.

— Esa cara… si no supieras que tenemos… contacto físico, te parecería tan normal considerarlos mi familia, como haces tú con los Weasley. — Neville hizo una pausa, esperando algún cambio en Harry, pero él siguió obstinadamente con la mirada fija al frente y la mandíbula apretada— Al principio yo tampoco lo entendía y le pregunté a Theo desde cuando hacían esto. Me dijo que se habían acercado mucho desde final de cuarto curso. En quinto comenzaron a dormir juntos, porque les confortaba. Y cuando empezó sexto, después de un verano terrible, fueron evolucionando. Era confort y cercanía, y una manera de liberar el stress y la tensión. Dime que no pensaste en algo así cuando huíais los tres.

Harry tuvo que darle la razón en eso, recordando la conversación con Draco tiempo atrás.

— Lo de Pansy… lo sabíais todos —preguntó al cabo de un minuto en silencio, un poco avergonzado.

— Sí. Cuando Draco le escribió para proponérselo, ella nos contó y nos pidió permiso para contarle lo nuestro.

— Y no os molestó.

— ¿El qué? —cuestionó sacando una mano del bolsillo para juguetear con la cremallera del abrigo.

— Que se acostara con nosotros estando con vosotros.

Neville negó con la cabeza y cambió un poco de postura, cruzando los tobillos con las piernas estiradas

— No funciona así. Cada cual tiene su vida y se acuesta con quien quiere.

—Theo y tú… ¿hacéis esto con más gente?

— No, y creo que tampoco Hermione y Ron. —Se detuvo para examinar su rostro con sus pacientes ojos claros— ¿Qué es lo que te está molestando realmente?

— Siento que no os conozco —explotó Harry por fin, frotándose los ojos con fuerza—. ¿Por qué nadie me contó nada?

— Pansy quería hacerlo, desde el principio. Pero en un momento dado dejó de ser solo sexo y empezó a ser mucho más dificíl de explicar.

— Pero ella ha dicho que…

La cabeza rubia volvió a negar, recogiendo un poco las piernas.

— Pansy tiene esa manera de exponer las cosas, puede quererte hasta la muerte, pero no te lo diría ni bajo tortura. Empezó siendo sexo, y luego dormíamos juntos, todos. Ahora es una relación. Extraña y fuera de toda etiqueta convencional, supongo que por eso nos cuesta hablar de ello, nos preocupa que nos juzguen, como estás haciendo ahora tú.

— ¡Yo no estoy juzgando nada! solo…

Le interrumpió poniendo una mano sobre su antebrazo y apretando.

— Que lo entiendo, — Su voz era comprensiva y empática, dos cosas que Harry no se sentía en ese momento— Harry, nosotros hemos necesitado años para darle un lugar a todo. ¿Puedo contarte como fue para mí?

Harry asintió, removiéndose en su asiento, consciente de repente del frío que realmente hacía ahora que su enfado estaba bajando.

— Los Weasley me invitan a las celebraciones familiares desde la guerra, ¿lo sabías?

— No. Pero no me sorprende —inevitablemente sonrió al pensar en su familia.

— Hubo una reunión familiar, unos meses después de que Theo y yo nos uniéramos a los demás. Por fin le había dicho a mi abuela que estaba con Theo y bueno, se puso feo. Yo… —carraspeó para aclararse la garganta— ese día Molly estaba muy cariñosa, no sé si Ron o Gin le habían dicho algo, pero cuando me abrazó al llegar, me rompí y empecé a llorar.

—Oh, Nev.

Esta vez fue Harry el que apretó sus hombros para reconfortarle.

— He descubierto en estos años que soy un llorón, qué te parece... El caso es que Ron me sacó de la cocina, subió conmigo a su habitación y, sentados en su cama, me abrazó. Me susurró palabras de consuelo, acarició mi pelo… fue cariñoso de una manera que nunca habría esperado y eso me hizo darme cuenta de la intimidad que habíamos desarrollado. El estar acostumbrados a ser táctiles en el sexo nos llevó a quitarnos las barreras que creamos para la amistad y eso ayudó a redimensionar todo.

— ¿Es posible? ¿Querer a más de una persona?

— Bueno, posible es, pero cada relación es distinta. Yo… Amo a Theo, él lo sabe, pero Ron, Hermione y Gin son importantes para mí, más allá de la amistad que tengo con Luna o con Dean y Seamus. Blaise y Pansy son… ellos quieren de otra manera, feroz y divertida, demuestran pero nunca hablan de sentimientos.

— No sé qué hacer ahora con todo esto— admitió Harry al cabo de un minuto de reflexión.

— Somos las mismas personas que esta tarde cuando no lo sabías. ¿Por qué estaba bien que Hermione y Ron te hablaran de su vida sexual pero está mal que seamos nosotros precisamente?

— Creo que voy a irme a casa, si no te importa —se puso en pie, pateando contra el suelo helado para que los pies le entraran en calor.

— Pero no te enfades con Draco, por favor. —Le detuvo Neville, agarrando la manga de su abrigo—. Fuimos nosotros los que decidimos que sería más fácil explicarlo cuando estuvierais aquí.

Harry lo miró y cabeceó un débil asentimiento. Luego metió las manos en los bolsillos y caminó hasta la puerta del jardín para poder desaparecerse.


Draco entró al día siguiente al dormitorio con una nota en la mano y gesto grave.

— El funeral es mañana y Theo quiere saber si vamos a ir, cosas de protocolo sangrepura —explicó por la mirada confusa de Harry, sentándose junto a él en el borde de la cama—, ¿qué le contesto?

— No sé… —respondió su prometido, mirándose las manos.

Con un suspiro, Draco le pasó el brazo por los hombros.

— Todo esto es una tontería. Son nuestros amigos y nos necesitan.

— Se tienen entre ellos.

— Te estás comportando como un crío —le reprochó con suavidad.

— Por eso a mí no me lo contaron y a ti sí.

Molesto, Draco lo soltó y lo cogió con ambas manos por los hombros para que se girara a mirarle.

— Yo no sabía que su relación había tomado este cariz, Pansy solo me dijo que se acostaban ocasionalmente. ¿No crees que deberíamos estar felices por ellos? En lugar de enfurruñarnos porque no nos lo han contado, tampoco creo que sea algo fácil de contar, la verdad.

— Pero…

— ¿Cuánto tardaste tú en hablarles de mí? Neville ni siquiera lo sabía y vi la cara de sorpresa de Ron y Hermione en mi juicio cuando tus recuerdos mostraron nuestros comienzos. ¿Se enfadaron ellos contigo por ocultárselo? Tampoco les hablaste de nuestro compromiso hasta que llegamos aquí, y habían pasado tres meses. Temías ser juzgado como lo temían ellos ahora. Lo entiendo, pero es hipócrita, Harry.

Los ojos verdes de Harry se clavaron en él durante unos segundos. Por una vez, Draco, que creía conocer todas las expresiones de su novio, no pudo leer lo que estaba pensando.

— Gracias.

— ¿Por qué?

— Por tener razón. Dile a Theo que vamos los dos. ¿Qué debo ponerme? —preguntó, poniéndose de pie y abriendo el armario— No he estado nunca en un funeral sangrepura.

Ahora que sabía lo que se cocía entre sus amigos, se sentía estúpido por no haberse dado cuenta antes, los detalles habían estado ahí todo el tiempo. Incluso en el mismo funeral, en el que los asientos estaban cuidadosamente colocados, Theo se había asegurado de situarlos a todos en la fila de detrás de la que se sentaban él y Neville, fuertemente cogidos de la mano. La actitud de todos ellos era protectora, se traslucía en sus miradas, sus gestos y sus posturas. No miraban al oficiante, ni al féretro, miraban a su compañero. Incluso Blaise, sentado muy tieso junto a Pansy, tenía los puños apretados sobre los muslos y estaba sentado ligeramente inclinado hacia delante, como si se estuviera conteniendo de poner las manos en los hombros de Theo y Neville para reconfontarlos.

Al terminar la ceremonia, a la que habían llegado con el tiempo justo, se acercaron a saludar a los demás. Vio los abrazos, las palabras susurradas al oído, las pequeñas sonrisas… el confort.

— ¿Has estado dudando hasta el último momento si venías? habéis llegado tarde —le sobresaltó junto su oído la voz de Ginny.

— Asumes que ha sido culpa mía y no de que Draco haya necesitado más tiempo para peinarse —trató de bromear, aunque no tuvo efecto, la pelirroja seguía mirándolo con fiereza.

Con un bufido, Ginny lo agarró del brazo y lo arrastró lejos del resto de la gente, a través de las lápidas del viejo cementerio mágico de Londres, hasta quedar detrás de un mausoleo.

— ¿Te das cuenta de que acusaste a Hermione de engañar a Ron? ¿Sabes lo dolida que está? tus prejuicios han hecho daño a alguien que te adora. Y te presentas aquí sin haberte disculpado.

— Estaba en shock. Yo… no esperaba verte con ella y… ¿te acuestas con tu hermano?

— ¿En serio eso es lo más importante?

Harry arqueó una ceja y ella bufó.

— En primer lugar, no. Ambos tenemos sexo con las mismas personas, pero no interactuamos entre nosotros. Y en segundo, ¿por eso reaccionaste así? ¿Por nosotros dos?

— Sí. No. —Se pasó los dedos por el pelo— Me dejasteis fuera de algo que es importante para vosotros —consiguió explicarse por fin.

— El mundo no gira a tu alrededor, Harry. —Le golpeó el pecho con el índice— Tú nos dejaste fuera durante meses y entendimos que le protegieras y que quisieras irte con él, pero los que nos quedamos también necesitábamos apoyo y consuelo. Lo que tenemos… nos ha ayudado a todos a reconstruirnos y salir adelante. Tomamos la decisión de guardar nuestra relación para nosotros porque no confiábamos en que la gente lo entendiera.

— Neville me dijo lo mismo. ¿Crees que os dejé fuera? No fue mi intención.

— Le elegiste, a él, al enemigo. Le pregunté a Hermione después de que os fuerais de dónde había salido eso, como había ocurrido. Ni siquiera ella lo sabía, ella —Señaló con el brazo extendido hacia donde los amigos seguían agrupados alrededor de Neville— que había pasado meses huyendo contigo no sabía lo que estabas pasando. Por un momento, se me ocurrieron las ideas más descabelladas, que te hubiera dado una poción o estuvieras hechizado, pero entonces ellos fueron a veros, justo antes de empezar el curso, y dijeron que erais felices juntos, que sonreías todo el rato y buscabas su mano. —Ginny hizo una pausa y sacó la varita para hacer un hechizo silenciador a su alrededor— Me enfadé, Harry, porque yo había querido eso de ti mucho tiempo, ¿sabes? Y una noche, al principio de curso, me encontré con Pansy en un pasillo vacío. Ella pagó el pato, salieron de mi boca cosas que me avergüenzan ahora.

Harry parpadeó, sorprendido, y dejó vagar la mirada entre las tumbas. Hasta que se lo habían hecho ver sus amigos y su novio, no había sido consciente de que había hecho eso, había dejado fuera a su gente, no había confiado en ellos. Ginny se acercó un poco más y le puso la mano en el hombro para que le mirara.

— ¿Sabes qué hizo? ¿Cuando acabé de hablar, llorando de rabia? Me besó. Me besó de una manera… nadie me había besado así.En ese momento yo no lo sabía, igual que tú no sabías que tu primer beso con Draco lo cambiaría todo. Pansy redimensionó mi mundo en ese momento y me abrió la puerta a lo que tengo ahora. —Por primera vez desde que lo había arrastrado hasta allí, Ginny sonrió— Tengo paz, Harry, y amor, mucho amor. Incluso mi relación con mi hermano es… quiero a todos mis hermanos, pero la conexión con Ron es única y me siento orgullosa de que lo que empezó siendo sexo loco de desahogo haya terminado siendo esta familia.

Ella lo miraba con la barbilla alta, orgullosa de sus palabras, de sus certezas. Esa era la Ginny que le había gustado en algún momento de su adolescencia, antes de que Draco lo eclipsara todo. Inseguro, rascó un poco con el dedo la piedra del mausoleo.

— ¿Entonces tú… cómo es para ti? ¿Estás con Pansy? ¿Y qué papel tiene Blaise? ellos viven juntos, ¿no?

Ginny sonrió y se colocó el pelo tras la oreja con el mismo gesto que tenía de niña.

— ¿Estás… preocupado por mi? —preguntó, un poco enternecida.

— Sí. No. Mierda, quiero entender.

Ella rio y enlazó sus brazos para caminar despacio, con el Muffliato aún a su alrededor.

— Ellos viven juntos porque durante la guerra, la madre de Blaise liquidó todo lo que tenía aquí y se fue a Italia. Al acabar la escuela, Blaise no quería separarse de nosotras y se fue a vivir con ella.

— Pero tú vives con tus padres.

— Oficialmente sí, me está costando marcharme y dejarlos solos. Suelo dormir en casa de Pansy un par de veces a la semana.

— Y sois… ¿pareja las dos? ¿los tres?

— ¿Tienes la necesidad de ponernos una etiqueta? No somos como mi hermano y Hermione o como Theo y Neville, si es lo que quieres saber. ¿Tenemos algo los tres? Sí, ¿es tan indefinible como lo que tenemos como grupo? También. Yo sé que su casa es mi refugio cuando lo necesito, pero también puedo ir a refugiarme a los brazos de Hermione o a los de Nev. Ya lo viste. En resumen, tengo sexo con quien me apetece y luego tengo sentimientos por varias personas. Es difícil de etiquetar.

Harry se mordió la mejilla por dentro y Ginny supo que estaba midiendo sus palabras antes de soltarlas.

— ¿Y tú eres feliz con eso?

— ¿Lo haría si no lo fuera?

— Ya. Es cierto.

— ¿Era más fácil entender que tuviéramos sexo entre todos que el asunto emocional? Nosotros lo hemos vivido tan natural que cuesta ahora separarlo todo.

— ¿Tu familia no sabe nada?

— No, demasiadas explicaciones. Mi madre alguna vez me dice que invite a Pansy y a Blaise, ella se huele que hay algo ahí entre los tres, pero lo demás es complicado. ¿Te imaginas que es ella la que me pilla besando a Hermione? ¿O Percy?

Ambos se estremecieron alunísono al imaginar cómmoreaccionaría el pomposo y recto Percy, que después de cinco años aún seguía sin digerir lo de Harry y Draco.

— Lo que me sorprende es ver a Ron en medio de todo esto.

Ginny sonrió y buscó con la mirada a su hermano, que estaba a unos metros, con el brazo pasaado por el hombro de Hermione, hablando con Blaise .

— Ya. A veces bromea con que cuando se casen tendrá que invitarnos a todos a la noche de bodas. Y creo que en el fondo lo dice en serio. Es muy feliz, de verdad. Me preocupaba al principio que lo hiciera por Hermione.

— Mientras huíamos… yo no les había contado lo mío con Draco. —Se mordisqueó el labiio al admitir esto en voz alta— ¿Sabes que discutimos y se fue?

— Sí.

— Fue por celos, porque él creía que estábamos engañándole. Aunque entendimos que era por la influencia del Horrocrux, cuando volvió yo le conté que estaba con Draco. Pero cuando Rita escribió aquello… me preocupé, la verdad, y resulta que mientras él estaba teniendo una relación múltiple.

— Pensamos que podía funcionar si os uníais para una noche y veíais la dinámica —comentó Ginny después de caminar unos segundos en silencio, ambos con la mirada atenta a los baches del suelo—. Funcionó así con los demás.

— ¿Y si hubiéramos accedido para una noche y el resto no hubiera surgido? Sexo es sexo, pero los sentimientos…

— Creo que habríamos trabajado alrededor de eso y ya está. No son sentimientos nuevos, es simplemente la amistad que se amplía, pero cada cual lo gestiona distinto. Y ese sigue siendo el plan, Harry. La oferta está ahí, pack completo. No es algo para mañana, ningún tipo de presión. —Lo detuvo tirando del brazo que aún tenian enlazado— No para eso al menos, pero discúlpate con Hermione o te daré una patada en tu culo de héroe.

Harry asintió, con una pequeña sonrisa. La fiereza de Ginny para proteer a su familia transmitía más que todas las explicaciones que pudieran darle.