Todo lo que hemos visto, todo lo que hemos conocido ahora nos hace gritar, en nuestros sueños ahora están...
Abre la caja, llenate de descargas que ya no se detendrán...
Alas...
Corazones...
Algunas cosas están destinadas a ser destrozadas.
Fe...
Esperanza...
Algunas cosas están destinadas a estar rotas.
Ahora solo mata a la mariposa...
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En alguna parte de la ciudad de Townsville, se encontraban tres pequeños chicos cañminando bajo el cielo nublado, la temporada de lluvias había llegado, el agua se hacía presente todos los días y hoy no sería la excepción.
Caminando sin rumbo alguno, sin tener a donde ir. Niños de esta edad normalmente se encontrarían jugando, riendo, bromeando, compitiendo entre ellos.
Pero no, ellos no.
No tenían ganas, no estaban de humor, de hecho no recuerdan la última vez que se sintieron genuinamente felices o animados por algo, hacía años ya que su preciada infancia les fue cruelmente arrebatada, las heridas y manchas de un pasado tormentoso los cubrían por completo y sus rostros reflejaban a kilómetros que se esforzaban por sobrellevarlo, pero realmente no funcionaba.
Deambulando cabizbajos en la ciudad, sin decir palabra alguna, sin levantar la mirada...
Solo escuchando el sonido de sus pasos mezclados con el ruido de los coches y el bullicio de la gente.
—Hermano, tengo sueño.— Se quejaba un pequeño niño rubio de ojos oceánicos y pecoso, frotaba sus ojitos bostezando y hacia un esfuerzo para mantenerse de pie.
—Es tu turno.— Indicó un pelirrojo con ojos de sangre a su hermano mediano, quien le miro con cierto recelo.
—Adelante...— El hermano de coleta azabache y un solo ojo funcional soltó un suspiro de fastidio antes de hincarse y permitir que su pequeño hermano se montara en su espalda. —Cada día te vuelves más pesado, deberías hacer ejercicio en vez de quedarte dormido cada dos minutos.— Le dijo al rubio, quien soltó una risilla a lo dicho.
Los tres siguieron caminando sin rumbo fijo, al poco rato el menor quedó completamente dormido, siguieron así durante un par de horas, vagando y explorando aquel lugar, hasta que las gotas de agua hacían presencia, indicando el comienzo de la lluvia.
—Genial, ¿Y ahora qué?— Preguntó a su hermano mayor deteniendo su paso, esperando su respuesta.
—Solo camina.— Respondió, saco una gorra roja que llevaba haciendo bulto en su suéter y se lo puso a su pequeño hermano, siguió el paso aún cabizbajo, el mediano lo miro de reojo y no dijo nada.
Continuaron así un rato más, tratando de cubrirse con los techos de los locales, hasta encontrar un callejón al cual la lluvia no llegaba, después de inspeccionar el lugar, el pelinegro acostó con cuidado a su pequeño hermano en el suelo quitándose su suéter para ponérselo encima y que no sintiera frio, después de todo él era muy sensible.
Acomodó la gorra que momentos atrás le habían dejado y lo observo por un momento, suspiro y se sentó a su lado recargándose en la pared, pronto sintió como algo caía sobre él, era el suéter de su hermano mayor.
—Evita resfriarte, será difícil continuar si te enfermas.— Dijo antes de sentarse de cuclillas a su lado, el de coleta lo miró, no dijo nada y acomodó el suéter tal cual cobija para posteriormente cerrar los ojos y descansar.
El mayor observo por un momento a sus hermanos, su rostro era inexpresivo, su mirada era cansada, el ambiente en esos momentos se sentía mal, se sentía pesado, se sentía triste, contrario a lo que esperaba que fuera.
La noche empezó a caer y la lluvia no cesaba, se quedó despierto unos momentos más cuidando al par a su lado, se encontraba perdido en sus pensamientos repasando una y otra vez los sucesos de los últimos días, pronto empezó a sentir sus parpados pesados y poco a poco se fue quedando dormido, estaban sumamente cansados, ese no había sido ni por lejos el mejor día de sus vidas que planearon tener, estar enfrentando con eso por mucho tiempo realmente los ha dejado agotados.
Así que aquí se encontraban, en un momento de mínima paz al fin, descansando, intentando calmar sus pensamientos e intentar dejar todo para la mañana siguiente.
Finalmente, Brick durmió...
—ZkootArt/Zeta D'Rowdy
