Hola a todos! Perdonen por la tardanza, pero eh estado ocupada en los exámenes finales. Espero disfruten el capitulo y aliento a todos a escribir un review o algún comentario. Todos son bienvenidos. Nuevamente gracias y disfruten. Y si esta historia es SasuHina

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CAPITULO 7: Respira, Inspira, Ignora, y Vive...

La mañana llegaba nuevamente a la aldea oculta entre las hojas, los pájaros cantaban, los negocios abrían, y las personas madrugaban para ir a trabajar. Sasuke abrió los ojos de golpe al sentir como unos brazos le rodeaban la cintura. El Sharingan brillaba buscando al causante de osar en contra de su persona, pero sobre todo de interrumpir sus sueños. De un rápido movimiento tomo la katana que descansaba a un lado de su cama y activando el rinnegan se teletransporto quedando sobre la persona causante, dejando la filosa cuchilla en el cuello del chico mientras lo miraba colérico.

-Vuelve a hacer eso y juro que te mato idiota! -siseo el Uchiha, mirando a Naruto quien parecía confundido cuando sintió el peso sobre su cuerpo. -

Naruto quien limpiaba la saliva de la comisura de sus labios, entrecerró los ojos aun adormilado, pero al sentir el filo de la Katana sobre su cuello. Empujo al Uchiha lejos de él, dando un salto hasta quedar de pie sobre la cama. Colocándose en modo de ataque cuando miro al azabache apuntarle con la intención de blandir su espada.

-Bastardo, ¡baja esa katana! -grito el rubio, pero el Sharingan solamente brillaba más ante la obscura habitación. Pudiendo ver los tomoes girando con rapidez en los furiosos ojos de su amigo- ¡Tenia demasiado frio en la sala, compréndeme! -El Uzumaki trato de explicar, pero el Uchiha dio un paso al frente. -

Sasuke entrecerró los ojos, apretando la mandíbula ante el coraje que sentía. Pero termino cerrándolos, desactivando la línea sucesoria al fin. Dando un suspiro.

-Quita los pies de mi maldita cama y largo de mi casa! -gruño golpeando a Naruto con la parte no filosa de la espada esta vez de forma juguetona. Volviendo a recostarse una vez que el rubio bajo de la cama para cerrar los ojos.

Sasuke aún se sentía desvelado de la noche anterior pues Naruto no había dejado de parlotear acerca del futuro que tendría con la Hyuga o de los mejores momentos en el equipo siete. Habían ido a la cama después de las casi tres de la mañana, dejando que el rubio se quedara en la sala. Recordando que había olvidado darle una cobija y seguramente era la razón por la que había despertado en su cama.

-Sasuke...-se acercó un poco el rubio al Uchiha quien se encontraba recostado, dándole la espalda, pero al ver que no le contestaba dio un suspiro. - tomare ropa prestada. -alzo la voz para que el otro pudiera escucharlo. Al no recibir respuesta lo tomo como algo afirmativo.

Naruto abrió el closet del Uchiha, sorprendiéndose que casi todo era negro o azul marino. Sin importarle mucho se dirigió al cuarto de baño para darse una ducha rápida. De alguna forma le agradecía al azabache por haberlo despertado temprano ya que iría a hablar con Hiashi antes de irse a trabajar a la academia ninja.

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Hinata esa mañana se encontraba cepillándose su largo cabello mientras se miraba en el espejo, pensando en lo que pasaría ese día. Sintiendo una presión en el pecho, conocía muy bien a su padre y no dejaría que Naruto hablara con el tan fácilmente. Aunque los Hyuga habían estado en Konoha por muchas generaciones desde su fundación. Hiashi aun creía en la pureza de la sangre y en que no debía de mezclarse con ninguna otra a menos que tuviera algún beneficio de por medio. Escucho la puerta de su habitación abrirse haciéndola salir de sus pensamientos, al voltear se encontró con Hanabi quien la miraba atentamente.

-Buenos días Hina. -Saludo la Hyuga menor, acercándose a su hermana para sonreírle mientras tomaba asiento en la gran cama. -

-Buenos días. -le regreso el saludo. - y mi padre? -pregunto nerviosa. -

Hanabi inmediatamente supo a lo que su hermana se refería así que se mordió el labio, sintiéndose nerviosa también ante la situación.

- Esta desayunando con Shoto en el comedor. – Hanabi respondió bajando la mirada con un sonrojo en las mejillas.

Hinata la miro por unos segundos, acercándose a la menor para sonríele cálidamente.

-Te gusta mucho, ¿verdad? -pregunto acariciándole el cabello a Hanabi quien asentía varias veces. – es muy atractivo -susurro la Hyuga mayor.

Hanabi se sonrojo aún más para abrazarse a Hinata quien correspondía al abrazo sin dudarlo.

-Me gusta mucho Hina, él es tan lindo y siempre me cuida que no podría ver cómo te casas con el sabiendo lo mucho que lo quiero. -susurro enterrando más el rostro en el vientre de su hermana al estar aun sentada en la cama. -

La Hyuga mayor comprendido el sentimiento de inmediato, ella tampoco podría vivir sabiendo que Naruto podría casarse con alguien más o que su padre no aceptara su compromiso con él. El alma le dolería sin remedio y viviría con el corazón roto toda su vida. Hinata tomo la barbilla de Hanabi, haciendo que ambas miradas se cruzaran. La menor tenía los ojos llenos de lágrimas, así que acorto la distancia entre ambas. Dejando un suave beso en la frente de la pequeña. Para Hinata su hermana era lo más importante en el mundo, haría cualquier cosa por ella, aunque eso fuera interponer su felicidad antes que la suya.

-Yo haré lo posible porque que tu seas muy feliz a su lado. – susurro- pero no será fácil eso te lo aseguro. -le dio una sonrisa cálida. -

Hanabi cerró los ojos ante las palabras de su hermana mayor, asintiendo. Tampoco se daría por vencida tan fácil. Recordando que aún no había tenido la oportunidad de hablar con Shoto sobre su "relación".

-Gracias Hina. -susurro la Hyuga menor limpiándose las lágrimas. -

-Vayamos a desayunar entonces, porque si llego tarde Uchiha-san hará arder todo el departamento- comento Hinata divertida para salir junto a su hermana de la habitación rumbo al comedor. -

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Sakura entro a la oficina de su antigua maestra mirando como Shizune le daba agua y dos pastillas para la resaca que seguramente estaba sufriendo. Afortunadamente no había tomado tanto como las dos mujeres que tenía en frente, pero se sentía cansada debido al desvelo de la noche anterior. Dejando un pequeño maletín en el escritorio de la Senju, saludando alegremente.

-Buenos días – La Haruno tomo asiento en una de las cómodas sillas que se encontraban frente al escritorio de Tsunade.

-Que tienen de buenos?! -gruño la Senju sosteniendo en su cabeza una bolsa con Hielos. - mejor dime, como les fue anoche? -pregunto interesada.

Shizune quien archivaba unas carpetas, se acercó para entrar en la plática. Tomando asiento a un lado de Sakura. – Hablaron con Sasuke y Hinata? -pregunto más directamente, recargando su mejilla en la palma de su mano. Esperando la respuesta de la peli rosa. -

Sakura se sonrojo ligeramente, llevándose las manos a la cara.

-Creo que lo asuste! -La Haruno emitió un gritito, haciendo que las otras dos se taparan los oídos ante el dolor de cabeza que estaban sufriendo. – lo siento! -se disculpó al darse cuenta de su error. -

-Me asustas muchacha! -siseo Tsunade. - se mas especifica! -exigió. Llevándose un asentimiento de cabeza por parte de Shizune. -

-Naruto como siempre no le dijo nada, pero una vez que lo alenté nuevamente corrió tras Hinata. Tendré que preguntarle cuando vaya a hacer los físicos para los estudiantes. – explico. - en mi caso le dije que no me daría por vencida, que le mostraría que yo era digna de él. -

Shizune alzo una ceja mirando luego a su maestra quien fruncia el ceño.

- Y entonces que te dijo? -pregunto Tsunade cambiando de posición la bolsa de hielos hasta su nuca. -

-Sakura suspiro. – no dijo nada. - admitió evitando la mirada de su maestra. -

Ambas mujeres al escuchar la declaración de la Haruno movieron la cabeza en negativa.

-Como siempre, solo me miro con esos ojos tan fríos. - Sakura seguía hablando como no creyendo lo que Sasuke había hecho. – No sé cómo acercarme a él y cada vez que lo intento, se aleja más. – la Haruno bajo la mirada dejando que las lágrimas salieran libres de sus orbes jade.

Shizune rápidamente abrazo a la chica, acariciándole el cabello de forma maternal mientras Tsunade golpeaba el escritorio en frustración. No con el Uchiha, si no con su exalumna por no entender que Sasuke no quería nada con ella. Llevaba años esperando una oportunidad que probablemente nunca se le fuera dada.

-Sakura! -gruño la Senju. - será mejor que dejes esas lagrimas para cuando me muera! -alzo la voz – Eres inteligente y una de los mejores ninjas médicos de Konoha. Busca un chico que te valore, no tardaras en encontrar a uno, eso te lo aseguro. -comento la Senju.

La Haruno dio un suspiro, secando las lágrimas que seguían saliendo de sus ojos. Olvidar a Sasuke no era una opción para ella, no cuando tenía su futuro planeado a su lado. Tal vez por el momento solo necesitara espacio para pensar las cosas. Así que la próxima vez que lo viera, evitaría ser tan intensa.

-Has pensado en intentar ser su amiga? -pregunto finalmente Shizune. - Digo estuvieron juntos en el equipo siete hace años, luego se fue y volvió hace apenas seis meses. Comienza por una amistad y ya verás como luego se van acomodando las cosas. -

Sakura se incorporó de su asiento como si no hubiera pensado en esa posibilidad antes. Sonriendo.

-Tienen toda la razón! ¡Comenzare por ser su amiga y luego será más fácil enamorarlo! Chaaa! – la peli rosa alzo el puño decidida a todo y tomando el maletín, agradeció a las dos mujeres para salir de ahí con un nuevo objetivo en mente. -

Tsunade miro con reproche a Shizune.

-Que acaso jamás escuchan lo que digo? -pregunto sacando una botella de sake de uno de los cajones de su escritorio. – necesito un trago. - susurro la rubia, haciendo que Shizune solo moviera la cabeza en negativa. Volviendo a lo que estaba haciendo antes.

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Naruto corría por las calles de Konoha, que para ese momento comenzaban a llenarse de transeúntes. Podía sentir las miradas de algunos y como otros cuchichiaban cosas entre ellos. Haciéndolo recordar aquellos días de su infancia cuando todos lo detestaban por el zorro que llevaba en su interior. Afortunadamente ya no era aquel niño frágil que buscaba atención y ya nada podría afectarlo. Mas seguía sin entender él porque otros lo miraban curiosos cuando el día anterior todo parecía normal. Sin pensar mucho en ello miro la gran puerta que daba entrada al complejo Hyuga. Apretando los puños, reunió el valor necesario para entrar. Era la primera vez que iba a ese lugar y tal como lo esperaba era realmente impresionante. Se adentro entre las grandes puertas de madera, que dejaban ver un hermoso jardín típico japones. Sus ojos azules se perdieron en la estructura que se alzaba con majestuosidad con detalles en madera tallada. Por un momento pensó si sería capaz de darle este tipo de vida a Hinata. Movió la cabeza tratando de disipar esos pensamientos de su mente. Cuando una voz se escuchó detrás de él.

Kō miro al Uzumaki desde la entrada de la casa principal Hyuga, pareciéndole extraña su presencia ahí. Se acerco al rubio haciendo una rápida reverencia.

-¿Buenos días, puedo hacer algo por ti? -pregunto educadamente.-

Naruto parpadeo varias veces ante la presencia frente a él, sintiéndose nervioso ante los ojos inquisitivos del hombre. Rascándose la mejilla con nerviosismo.

-Busco a Hiashi-san? ¿Sama? ¿San? -pregunto el Uzumaki no sabiendo como referirse a la cabeza del clan Hyuga.

Kō frunció el ceño ante la peladez del chico que tenía enfrente, entrecerrando los ojos. Mas no dijo nada, solo dio un suspiro. Dándole la espalda, camino hasta las dos grandes puertas de madera para abrirlas y perderse en ellas. Dejando a un muy confundido Uzumaki.

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Se encontraban desayunando en el comedor Hiashi y Shoto mientras tenían una animada platica.

-Me comentaba Kakashi que saldrás a una misión. -comento el Hyuga mayor mientras dejaba su periódico aun lado y se llevaba a los labios el té para darle un trago.

-Shoto asintió mientras se metía un bocado de arroz a la boca. - así es, partiré por la noche -explico mientras cortaba su pescado a las brasas.

-Hiashi movió la cabeza mientras una pequeña sonrisa adornaban sus labios. – me alegra que estes poniendo el clan en alto. ¿Y dime, cuanto tiempo estarás fuera? -pregunto curioso. -

-Gracias Hiashi-sama -el chico asintió levemente ante el halago del mayor, dándole una cálida sonrisa. – Estaré fuera un mes. - respondió el chico de ojos perla.

En ese momento la puerta se abrió, mostrando a Kō quien rápidamente hizo una reverencia con la cabeza gacha. Ambos hombres lo miraron con atención pareciéndoles extraña la actitud de Kō.

-Hiashi-sama, lamento la interrupción, pero alguien lo solicita en la entrada. – El hombre alzo la mirada esperando instrucciones del Hyuga. -

El patriarca frunció el ceño extrañado, ya que no estaba esperando a nadie.

-De quien se trata? -cuestiono incorporándose de su asiento para ir hasta donde se encontraba el otro hombre bajo la atenta mirada de Shoto.

-Es Naruto Uzumaki, pide hablar con usted. – Kō respondió mirando como las facciones del Hyuga se endurecían, sabiendo lo mucho que le molestaba que alguien simplemente se presentara sin previa cita.

Hiashi no respondió, simplemente camino rumbo a la puerta preguntándose del porque la presencia del Uzumaki en su casa. ¿Acaso seria algún mensaje del Hokage? No, Kakashi típicamente mandaba a algún ANBU o el mismo Shikamaru Nara para eso.

Shoto reanudo sus alimentos cuando escucho el nombre del Uzumaki, casi se atraganto con sus alimentos. Tosiendo un par de veces se puso de pie casi de inmediato para tratar de escuchar un poco más cuando nuevamente se abrió la puerta. Pensando en que tal vez pudiera ser Hiashi, volvió a tomar asiento justo a tiempo.

Hinata y Hanabi entraban al comedor, mirando a Shoto un poco nervioso. Las dos hermanas se miraron y luego sus ojos volvieron al Hyuga quien ahora las miraba alarmado.

-Que pasa? -pregunto Hanabi preocupada por la reacción del chico al verlas. -

-Shoto trago pesadamente saliva antes de hablar. - es Naruto, está afuera. - respondió mirando como el rostro de las dos Hyugas cambiaba a uno de asombro.

Hinata se dio la vuelta queriendo salir de la habitación, pero Shoto se incorporó rápidamente para tomarle el hombro, evitando que lo hiciera.

-Esperemos, no creo que a Hiashi-sama le guste que escuchemos. Igualmente, Naruto te dirá de lo que hablaron cuando se vean. -el Hyuga se dio la vuelta para volver a su asiento, no sin antes picarle la mejilla a Hanabi quien se mantenía expectante. Haciéndola sonreír.

La Hyuga bajo la mirada volviendo a cerrar la puerta. Era verdad, las malas noticias llegaban primero y en cualquiera de los casos. Naruto no se rendiría con un no que le diera su padre o al menos eso es lo que pensaba. Quería creer que sería tan insistente como el día que había decidido traer a su mejor amigo de vuelta a la aldea. Dándose la vuelta, se sentó junto a los otros dos para comenzar a desayunar.

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Naruto espero pacientemente en el enorme jardín, pensando en que tal vez a Kō se le había olvidado anunciar que estaba ahí. Pero al ver como las enormes puertas de la casa se abrían, sus nervios volvieron a recorrerle el cuerpo. Comenzando a sudar frio pues se rumoraba que el Hyuga era de carácter fuerte, sabía lo que Neji y Hinata habían sufrido por lo exigente que el hombre podía ser. Por un momento pensó en su mejor amigo y rival, Sasuke Uchiha quien era bastante disciplinado. Haciéndole recordar el cómo las memorias del Uchiha le habían pasado frente a sus ojos en la última batalla. Ahí pudo darse cuenta de que había vivido bajo la sombra de su hermano y lo exigente que había tenido que ser desde pequeño para que su padre lo reconociera.

Hiashi frunció el ceño cuando miro al Uzumaki en su propiedad, pareciéndole extraño por qué llevaba ropas obscuras en vez de su típico color naranja de siempre. Hizo una pequeña reverencia cuando estuvo frente a él, mirándolo expectante.

-Vienes a traer algún mensaje? -pregunto rompiendo el silencio incomodo entre ambos. Mirando luego a su lado, observo como Kō aún seguía ahí para hacerle una ceña, permitiéndole volver a sus labores.

-El Uzumaki miro directamente al hombre a los ojos, decidido de lo que haría. Sus labios temblaron ligeramente, tragando saliva, y apretando los puños. Suspiro. – No, mi visita es porque me gustaría hablar en privado con usted. – su voz sonaba decidida.

Hiashi levanto ambas cejas impresionado, pero si el chico que tenía en frente no venía a traerle ningún mensaje. Entonces solo venía a quitarle su tiempo.

-Te daré dos minutos exactamente y aquí a fuera. No es negociable. -siseo cruzándose de brazos. -

Naruto escucho aquellas palabras que pretendían ser hirientes, pero decidió ignorarlas.

-Quiero pedirle la mano de Hinata. – respondió sin más. -

Hiashi escudriño al Uzumaki antes de darse la vuelta, no solo había comprobado que el chico había ido a su casa a quitarle el tiempo. Si no que parecía completamente fuera de sí.

-No. -el Hyuga camino a la puerta. -

-Porque no? -gruño el rubio. – por ahora no tengo mucho que ofrecerle, pero seré Hokage y entonces le daré la vida que tiene ahora.

-Hiashi detuvo sus pasos. - Si hubiera la remota posibilidad de que eso pasara, también diría lo mismo. Puedes ser el héroe de esta aldea, pero para mí sigues siendo el mismo huérfano con un demonio dentro. -el Hyuga lo miro de reojo. – además, te rodeas con traidores.

Naruto abrió mucho los ojos ante la declaración del hombre, hacia tanto tiempo que nadie le hablaba de esa manera. Que sin querer una vieja herida se abrió en su interior. Había ido con la intención de pedir la mano de Hinata, no de ser humillado. Sus puños se apretaron más fuerte que antes al igual que su mandíbula. Si antes pretendía ignorar sus insultos, ahora no.

-Tal vez pueda ser un huérfano con un demonio dentro, pero le recuerdo que mis padres murieron por esta aldea que seguramente hubiera sido destruida, si no fuera por los que llama traidores. Itachi dio su vida, Sasuke y yo perdimos un brazo. – Naruto se acercó al hombre con una mirada fría. – usted que ha dado por mantener la paz? porque solo veo que infringe odio y no la paz por la que hemos luchado tanto. – gruño dándose la vuelta. – no me daré por vencido, Hinata será mi esposa aun si la deshereda. -

El Hyuga se dio la vuelta para encarar al adolescente que había desafiado su autoridad y en su propia casa. Mirando aquel símbolo en su espalda, solo pudo sentir más colera.

-Largo de mi casa Uzumaki! -grito el de ojos perla lleno de ira. – No solo vienes a mi casa a decir sandeces, si no que vienes con esas ropas a retarme. Sobre mi cadáver dejaría que mi hija se relacionara con tu tipo de gente. – Hiashi entro a la casa, cerrando la puerta de un portazo.

El rubio se quedó mirando la puerta confundido ante las palabras del Hyuga. Sabía que con traidores se refería a Sasuke, pero no había sufrido tres años en traerlo de vuelta solo para escuchar ese tipo de cosas. El Uchiha había sido una víctima más de las circunstancias, pero había tomado un camino de venganza que le había traído muchos problemas y dolor. Mas no lo justificaba. Ahora menos sabiendo que estaba purgando de alguna forma todos sus actos.

Entendía que no sería fácil convencer al Hyuga de que aceptara el compromiso con Hinata. Tenía mucho camino por delante antes de que el matrimonio se llevaba a cabo. Hablaría con ella sobre las opciones antes de decidir algo. Además ¿Que tenían que ver sus ropas con lo que le había dicho? Se pregunto mientras caminaba fuera del complejo Hyuga.

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Hinata, Shoto, y Hanabi se miraron entre si cuando escucharon los gritos que venían de afuera de la casa al igual que el portazo que había dado Hiashi al entrar. Llenando la propiedad de una pesada aura. Hinata se mordió el labio ante la preocupación, pues a juzgar por el comportamiento de su padre nada había ido como esperaba. Sus ojos buscaron a los de Shoto quien se encontraba pensativo.

El Hyuga miro a ambas chicas una vez que salió de sus pensamientos, enfocando sus ojos en los de Hinata. Su presentimiento había resultado cierto. Si Hiashi buscaba un futuro líder, no buscaría a nadie fuera del clan si no a alguien quien pudiera seguir la línea de sangre

- será mejor que vayas a trabajar, esperaremos a que Hiashi-sama diga algo para poder hablar con el cuándo este más tranquilo. – Shoto rompió el silencio. -

Hinata asintió e incorporándose de su asiento y recordando que tenía que darse prisa. Se despidió de ambos para salir de ahí con rumbo al departamento del Uchiha.

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Sasuke se dio la vuelta para acomodarse mejor en la cama, pero el goteo constante de la regadera lo hizo fruncir el ceño lleno de molestia. Al idiota de su amigo se le había olvidado cerrar bien el grifo de la regadera y ahora nuevamente su sueño se veía interrumpido. Emitió un gruñido, decidiendo salir de la cama finalmente. Sintiendo la resaca. Haciéndose un recordatorio mental de no tomar por un buen tiempo o por lo menos no desvelarse. Busco en su closet algo de ropa al recordar las diligencias que tenía para ese día.

Una vez que entro al cuarto de baño admiro la ropa del Uzumaki por todas partes, haciéndolo cerrar los ojos con fastidio. Y una se hizo una nueva nota mental de no permitir que el rubio tomara duchas en su casa, pues como siempre era un desastre. Como pudo se quitó el yukata, colgándola en el perchero de la puerta. Giro la llave para meterse bajo la regadera, sintiendo como el agua fría caía sobre su cabeza y cuerpo. Se sentía tan malditamente bien que el recuerdo de la figura de la noche anterior inundo su mente. Analizando la situación no estaba dormido, tal vez su vista estaba cansada por leer, pero no lo suficiente para alucinar. Había sido tan real, pero no era posible. Itachi estaba muerto, él lo había visto desvanecerse en aquella luz después de la batalla con Kabuto.

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Sakura caminaba por las calles, admirando a lo lejos la academia ninja que se encontraba llena de niños corriendo por doquier. Aun podía recordar sus días ahí, las amistades que había hecho y sobre todo los días en el equipo siete junto a Sasuke. El tiempo había pasado tan rápido que ahora con casi 18 años, una carrera bastante exitosa como médico se sentía feliz de haber elegido ese camino. Aunque en el fondo aun sentía que le faltaban más cosas por lograr, pero sobre todo ansiaba experimentar el amor. Ahora que algunos de sus excompañeros como Shikamaru, Sai, Hinata, Naruto, e Ino estaban a punto de dar el siguiente paso. Creía sentirse lista también para la siguiente etapa de su vida, una donde el noviazgo la hiciera soñar despierta, para luego dar paso a los hijos y la vida en matrimonio le trajeran estabilidad.

Naruto quien también venia llegando a la academia, miro a la Haruno quien parecía perdida en sus pensamientos. Acercándose a ella, le tomo el hombro para llamar su atención.

-Buenos días, ¡Sakura-chan!-Saludo alegremente el Uzumaki-

Sakura sonrió ante el saludo, pareciéndole extraño que el rubio llevara colores obscuros en sus ropas.

-Buenos días, Naruto, ¿estas bien? -pregunto un tanto preocupada. -

El rubio miro a su amiga por unos segundos antes de llevar ambas manos atrás de su nuca sin quitar la sonrisa.

-Si, ¿por qué? -pregunto curioso, ya que las miradas de la gente eran cada vez más visibles.

-Por tu ropa, jamás usas esos colores. -la peli rosa examino mejor el atuendo.

Sakura pudo darse cuenta de que las ropas eran color negro, la camisa tenía mangas largas con cuello en v y los pantalones eran del mismo color. Llegándole casi hasta las sandalias ninja que portaba el Uzumaki. Tomándole los hombros, le dio la vuelta. Comprobando lo que había estado teorizando desde que lo vio. Naruto estaba utilizando la ropa del Uchiha.

Naruto la miro confundido, pero al verse a sí mismo, comprendido porque la gente lo miraba extraño. Riendo por lo idiota que había sido, todo ese tiempo había pensado que los aldeanos habían decidido tratarlo como cuando era niño. Pero simplemente se encontraban confundidos del porque llevaba el símbolo del clan Uchiha en su espalda. Y de golpe recordó lo último que Hiashi le había dicho. llevándose la palma de la mano a la cara, se di un golpe. Siendo el turno de la Haruno en verlo confundida.

La peli rosa ante la risa del Uzumaki le jalo el cabello.

-¿Porque estas actuando como un idiota en media calle y lo más importante, porque llevas la ropa de Sasuke? -gruño la Haruno.

Naruto se quejó ante el jalón de cabello mientras se rascaba la mejilla.

-volví después de hablar con Hinata y termine quedándome en su casa. -Explico el rubio, reanudando ambos su entrada a la academia.

Sakura ante la explicación solo movió la cabeza en negativo, en definitiva, su amigo jamás cambiaria. Pero ante cambio de tema, le tomo el brazo al chico.

-Tienes que contarme todo lo que hablaron! -la Haruno dio un gritito emocionada.

Naruto miro a Sakura a los ojos y una sonrisa zorruna apareció en sus labios. Por un momento había olvidado que ahora tenía novia. Cuando se disponía a contarle, una voz se escuchó al fondo del pasillo. Haciendo que ambos voltearan al recordar sus días en la academia.

Iruka se acercaba a sus dos exalumnos con un semblante serio.

-Naruto, Sakura. Tenemos diez minutos para comenzar con los físicos. - Miro luego al Uzumaki. – Reúne a tus alumnos. -indico recibiendo un asentimiento por parte del rubio quien se despedía, haciendo lo que se le había pedido. El Umino luego miro a la peli rosa. No sin antes darle una mirada confundida al chico cuando miro su espalda. - te mostrare donde puedes instalarte. -le sonrió cálidamente-

-Gracias Iruka-sensei -la Haruno siguió al hombre por los pasillos. Pensando en lo que se sentiría llevar ese símbolo en su espalda y sobre todo el peso que conllevaba ser una Uchiha. -

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Sasuke se encontraba saliendo de la regadera con una toalla sobre su cintura, maldiciéndose mentalmente por no esperar a la Hyuga ya que ante el movimiento forzado de su hombro le había traído un dolor punzante en este. Las gotas de agua caían aun de su cuerpo, delineando aún mas los músculos del Uchiha quien movía la cabeza de un lado a otro tratando de secar un poco su cabello. Cuando en ese momento la puerta se abría, dejando ver a una muy apurada Hinata quien se quedó congelada al verlo. Sasuke pudo ver como las mejillas de la chica se coloreaban de carmín al igual que su mirada gacha para evitar verlo. Dejando que una sonrisa de medio lado apareciera en sus labios, carraspeo un poco. Provocando que la Hyuga alzara la mirada solo para volver a bajarla, haciéndolo reír burlonamente.

-Llegas tarde. -reprocho el Uchiha dándose la vuelta para adentrarse a su habitación. – te desvelaste con…- espero unos segundos antes de volver a hablar. – Naruto-kun? -hizo un intento de imitar a la Hyuga. -

Hinata se llevó las manos a la cara ante lo vergonzoso que podría resultar lo que estuviera pensando Sasuke. Obviamente no había pasado la noche con el Uzumaki y de solo pensar en lo que eso conllevaba, no supo dónde meterse. El Uchiha parecía no tener ningún tipo de filtro cuando se trataban de esos temas. Decía las cosas como eran, aunque pudieran resultar hirientes. Lo que la mayoría del tiempo hacía, era tan frio y calculador que le recordaba a un felino. Siempre buscando a una presa a la cual atacar o jugar para su beneplácito. Dio un suspiro.

-lo siento, no fue mi intención llegar tarde. -se adentró al cuarto, sintiéndose aliviada al ver que Sasuke ya se había puesto los pantalones y tomando la toalla comenzó a secarle el cabello de una forma casi maternal.

-Hn…-Sasuke no respondió, tomo asiento en la cama y simplemente se dedicó a colocar las vendas que cubrían desde sus tobillos hasta la mitad de la pantorrilla.

Sasuke podía sentir la calidez de la Hyuga al secarle el cabello, sus movimientos eran cortos y se fijaba en hacerlo con cuidado. Algo que hizo al Uchiha cerrar los ojos ante lo bien que se sentían que sin darse cuenta dejo de poner atención a lo que estaba haciendo. Dejando que su mano se deslizara hasta la cadera de la chica, pero cuando se dio cuenta la retiro casi de inmediato. Hinata se tensó ante el toque, pero no dijo nada pensando en que tal vez el Uchiha necesitaba apoyarse. Pero eso no evito que sintiera un estremecimiento recorrerle la espalda. Sonrojándose, alejándose al final de forma sutil.

-Tienes hambre Uchiha-san? -pregunto Hinata mientras salía de la habitación con rumbo al cuarto de baño con la intención de colgar la toalla húmeda en uno de los percheros de la puerta.

La Hyuga miro las ropas del Uzumaki aun en suelo. ¿Acaso él rubio había estado ahí? Se pregunto mentalmente mientras las tomaba del suelo con la intención de llevarlas a lavar, pero cuando se dio la vuelta, Sasuke ya estaba en el marco de la puerta. Haciéndola dar un brinquito.

-Comeremos luego. - respondió el Uchiha mirando las ropas de su amigo y luego alzando la mirada se encontró con la de Hinata. Alzando una ceja. - Si quieres puedes quedártelas. – Sonrió de medio lado al ver el enorme sonrojo que la Hyuga portaba en sus mejillas ante su comentario. Haciéndolo reír entre dientes. - Eres tan predecible Hyuga. -movió la cabeza en negativa. -

-como po..podría hacer eso? -Hinata tartamudeo ante el nerviosismo. – Naruto-kun las necesita. -susurro bajando la mirada.

El Uchiha esta vez alzo la ceja, mas no dijo nada. Simplemente alzo la capa que traía en la mano. Dándole a entender a Hinata que le ayudara a colocársela. Y de inmediato, la de ojos perla la tomo para extenderla. Colocándola alrededor de su cuello mientras él se agachaba un poco hasta quedar casi a su altura, pues la diferencia era bastante marcada. Los ojos de Sasuke se cubrían por el cabello aun húmedo, pero podía ver claramente a la mujer frente a él. Fijándose mejor en el color de los ojos de Hinata los cuales tenían destellos violetas. La Hyuga por inercia busco la mirada del Uchiha, pero este ya tenía los ojos cerrados. Sin pensar mucho en ello, abrocho el único botón para cubrirle los hombros.

-Bien entonces llevare la comida que traje. -Hinata sonrió, palmeándole ligeramente el pecho al Uchiha para darle a entender que había acabado, provocando que el azabache se irguiera con un gesto de dolor ante el hombro lastimado. Junto al dolor que sentía por haberlo usado durante su ducha. Algo que no pasó desapercibido por la Hyuga.

-Te duele Uchiha-san? -pregunto Hinata alzándole la capa al azabache para tener acceso al hombro herido

Sasuke abrió los ojos, dejando que la chica revisara la zona. Solo asintiendo ya que el dolor comenzaba a ser agudo. Hinata rápidamente irradio chacra verde de sus manos, colocando ambas sobre el hombro del azabache quien se mantenía quieto. La razón por la que en el hospital se daban medicamentos cuando se podía curar por medio de chacra, era porque querían conservarlo para casos críticos. Pero como la Hyuga se encontraba en un caso particular, entonces podía hacer uso de el libremente. Sasuke sintió una sensación caliente que poco a poco iba desvaneciendo el dolor que sentía hasta convertirse en solo cosquilleo que rápidamente desapareció. Ambos se miraron y Hinata comprendió que era la forma del chico frente a ella de decirle "gracias".

El Uchiha se alejó del marco de la puerta, permitiendo que la Hyuga pasara. Mirando como tomaba un bolso de tela con lo que dedujo era la comida. Salieron ambos del departamento rumbo al complejo Uchiha.

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Hiashi Hyuga entraba en la torre hokage hecho una furia, aun con el coraje a flor de piel ya que aún no podía creer que él lo que había pasado horas antes con Uzumaki Naruto. Había tratado de hacer una cita con Kakashi para una junta extraordinaria, pero Shikamaru le había dicho que estaba muy ocupado. Así que había optado por darle una visita.

El consejero del Hokage quien venia de tomar una siesta en su oficina, miro al Hyuga para suspirar con pesadez mientras estiraba los brazos. El hombre había estado toda la mañana mandando mensajes, pero a su ver la razón no era importante así que lo había evitado a toda costa. Tuvo el impulso de esconderse, pero Hiashi ya lo había visto.

-Buenos días Hyuga-san. ¿Puedo ayudarlo en algo? -pregunto el Nara suprimiendo un bostezo. -

Hiashi miro a Shikamaru con un claro gesto de disgusto en su rostro, evitando cualquier contacto con él. Simplemente abrió la puerta de la oficina del Hokage, irrumpiendo en ella con intención de cerrar tras de él, pero el Nara coló un pie antes de que el Hyuga lo hiciera.

-Hiashi-san! No puede…-forcejeo con el hombre para que le permitiera entrar en la oficina. - hacer... eso!-gruño el Nara con fastidio. -

El Hyuga por su parte siguió ejerciendo fuerza contra la puerta.

-Este no es tu asunto Nara! ¡Largo de aquí! -grito el de ojos perla, cerrando por fin la puerta para recargarse en ella. Dando un suspiro.

Kakashi quien había mirado toda la escena entretenido, rio ante el gesto infantil del Hyuga, pero al cruzar miradas solo carraspeo.

-También me alegra verlo Hiashi-san -El Hatake sonrió bajo la máscara, invitando al otro a tomar asiento frente a él. - Dígame que puedo hacer por usted? - pregunto recargándose en su cómoda silla. -

Hiashi asintió levemente la cabeza para tomar asiento frente a Kakashi, no sabiendo como el hombre frente a él podría tomar la petición que le haría ya que el Uzumaki había sido su alumno después de todo.

-Necesito que controles a Naruto Uzumaki. – la voz del Hyuga era exigente y cargada de coraje. -

Kakashi abrió los ojos sorprendido ante la petición de Hiashi.

-paso algo con Naruto? -pregunto acomodándose mejor la mascara mientras fijaba la mirada en los ojos perla del Hyuga.

Hiashi se acomodó mejor en su asiento ante la pregunta.

-No solo se ha atrevido a poner los ojos en Hinata, si no que ha osado a pedirme su mano y no contento con eso me ha insultado. Podría hacerte una lista larga de lo que pienso de él, pero necesito que lo alejes de la aldea por un tiempo. -el Hyuga se puso de pie, golpeando el escritorio con ambas manos. Provocando que Kakashi se hundiera más en la silla. – por lo menos lo suficiente como para que se le pase la calentura. -susurro lo último. -

El Hokage se rasco la nuca incomodo ya que el sabia lo importante que era la presencia de Naruto en la aldea y aunque se encontraban en un periodo de paz entre las naciones. También era un recordatorio constante de que Konoha contaba con los mejores shinobi. Además, el Uzumaki era una de las razones por las que contaban con una fuerte alianza con Suna. Sin contar que el kazecage mandaba suministros constantemente a la aldea.

-No crees que esta exagerando? Digo es normal en los jóvenes. - Kakashi alzó los hombros como restándole importancia. -

- No, además te recuerdo que Hinata está comprometida con Shoto. -declaro el de ojos perla. -

Kakashi suspiro recargando los codos en el gran escritorio de madera cuando el Hyuga volvió a tomar asiento.

-No quiero ser imprudente, pero yo creo que Hinata también corresponde a ese sentimiento. - se atrevió a comentar. -

El Hyuga volvió a ponerse de pie mientras se tapaba la boca completamente enfadado y sin creer lo que Kakashi le estaba contando. Tal vez no había prestado la suficiente atención todos estos años a sus hijas como hubiera querido, pues siempre trato de enfocarse estrictamente en su educación. Hiashi camino a la ventana, admirando la aldea para tratar de calmarse.

-Él no tiene nada que ofrecerle, jamás estará a su altura. -declaro. - Y menos cuando se relaciona con el Uchiha. -siseo el patriarca, fijando luego su mirada en el Hatake quien ahora parecía molesto. -

Kakashi en ese momento tuvo suficiente, entendía que Sasuke no era amado por todos, pero al igual que Naruto era indispensable para la aldea. El Uchiha se arrepentía de sus acciones pasadas y ahora se encontraba tratando de reconstruir su vida. Al contrario de lo que pensaba el Hyuga, Naruto había sido una buena influencia para el azabache. Podría meterse con cualquiera, pero no con sus alumnos más queridos.

-Eso no es del todo cierto…-comenzó. - Cuando Naruto decida casarse, la propiedad y el dinero que dejo el cuarto hokage será para él. -el Hatake sonrió finalmente al ver como el rostro del Hyuga cambiaba a uno sorprendido. - Además, el será mi sucesor y usted lo sabe perfectamente Hiashi-san. -

El Hyuga se quedó callado como analizando la situación, más solo cruzo los brazos recargándose en el ventanal.

El peliblanco hizo girar la silla, lo menos que podía hacer por Naruto era darle un final feliz a su vida.

-Haremos esto. No puedo hacer que Naruto se aleje de Hinata, ni tampoco lo puedo mantener fuera de la aldea como usted ya sabe. -miro directamente al de ojos perla, su mirada no era amistosa.

Hiashi se sintió incomodo ante el acto del Hokage, pero no dijo nada. Simplemente asintió, esperando a que el otro continuara hablando.

– Pero los exámenes chūnin están a la vuelta de la esquina y como se llevaran a cabo en Suna, hare que Naruto sea embajador por los tres meses que dure el evento. ¿Qué le parece? -pregunto finalmente el Hatake. -

El otro hombre volvió a mirar la hermosa vista de la aldea desde la torre hokage.

-Sera suficiente para quitarle de la cabeza esa tontería de casarse con mi hija. -susurro-

Kakashi se puso de pie y caminando hasta el Hyuga, le puso la mano en el hombro para llamar su atención.

-En ese tiempo me gustaría que pensara mejor las cosas, Naruto será hokage. Eso se lo aseguro y que mejor que su hija se case con él. -se acercó un poco más. - piense en un Hyuga con innumerables reservas de chacra, siendo nieto del relámpago amarillo de Konoha. – el Hatake alzo los brazos como vendiéndole la idea al mayor. -
El Hyuga miro a Kakashi como si le hubiera abierto los ojos a nuevas posibilidades. Mas no le respondió, simplemente se dio la vuelta y salió de la habitación con ese pensamiento en mente. El Hokage por su parte volvió a sentarse en la silla completamente exhausto.

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Sasuke caminaba por las calles de la aldea junto a Hinata, sintiendo las miradas curiosas de los aldeanos sobre ellos. La Hyuga miro de reojo al Uchiha tratando de descifrar si era algo que le importaba al chico, pero tal como pensó. El azabache estaba tan acostumbrado a llamar la atención no solo por parte de las féminas que para él era como respirar. Sin querer se fijó mejor en él, era un hombre que no solo causaba miedo como oponente. Era alguien cuya presencia imponía respeto, pues caminaba tan erguido y orgulloso que entendía las malas miradas de los hombres a su alrededor. Al darse cuenta de lo que hacía, bajo la mirada avergonzada.

Sasuke miro curioso a Hinata quien parecía sonrojarse de la nada, pensando en que tal vez había visto a Naruto por los alrededores. Mas era imposible ya que tenían tiempo de haberse alejado del bullicioso centro de Konoha. Sin pensar demasiado en ello miro la entrada al antiguo barrio Uchiha, lo único que había dejado en pie y que daba paso a nada más que un terreno vacío. O bueno así era como lucia la última vez que había estado ahí, ya que la construcción había comenzado hacia semanas atrás.

Hinata por su parte miro la entrada del lugar, dándole cierta melancolía. ¿Qué hubiera pasado si su clan hubiese sido exterminado por alguien de su familia? Era doloroso pensar en todas las vidas perdidas no solo de adultos si no de niños. La de ojos perla sintió unas irremediables ganas de llorar, pero una voz lo saco de sus pensamientos.

A lo largo de su vida, Uchiha Sasuke había recibido toda clase de miradas que iban desde el enojo hasta el miedo, así como las positivas que llegaban hasta la lujuria. Y otras tantas cuando era niño de denotaban compasión, pero esta era diferente. Por primera vez había recibido una mirada de empatía. El azabache miro el semblante de la Hyuga por unos segundos provocando que mirara a la chica confundido. Esa mirada le produjo una punzada incomoda en el pecho que lo hizo cruzar finalmente la entrada tratando de no darle mucha importancia.

-Te vas a quedar ahí parada todo el día Hyuga? – siseo el Uchiha rompiendo el silencio entre ambos.

Hinata parpadeo un par de veces, apresurándose para volver a colocarse a un lado del chico.

-Lo siento Uchiha-san…-susurro la Hyuga. -

Ambos chicos miraron la construcción que se estaba llevando a cabo en medio del campo abierto, varios trabajadores caminaban de un lado a otro llevando los materiales que necesitaban. Sasuke había decidido que la nueva casa seria exactamente igual a la antigua y su decisión había sido basada en memoria de sus padres. Por ahora solo contaba con la estructura de madera, pero esa simpleza trajo una pequeña sonrisa en los labios del Uchiha. Algo que no pasó desapercibido por la chica a su lado quien también sonrió.

-qué tal si comemos aquí? -pregunto al aire, esperando a que Sasuke aceptara. -

El pelinegro la miro de reojo, llevaban bajo el cálido sol de primavera por varios minutos y si no fuera por la resaca que traía encima. Tal vez no hubiera aceptado, pero que mas daba.

-ya que disfrutas tanto visitar el lago, vayamos a comer ahí. – propuso el Sasuke riendo entre dientes ante el sonrojo que causaba en la de ojos perla. -

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Fin del capítulo siete.

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