Año Nuevo

Capítulo 1: La casa de Bakugo

Su madre le había prometido pasar por él a la escuela en víspera de año nuevo, tendrían varios días libres, y descansarían un poco. Pero su madre repentinamente al llegar al carro dijo que hablaría con sus profesores. Se le hacía un poco extraño ya que Bakugo llevaba muy buenas calificaciones, y a pesar de su comportamiento no lo habían reportado. Cuando llego su madre al coche no arranco, incluso se puso a revisar el teléfono.

—¿Por qué no nos vamos? —Katsuki dijo algo molesto.

—Por que espero a alguien—Mitsuki dijo, el rubio pensó que sería algún conocido de ella o algo así.

Después de 10 minutos Uraraka estaba en el estacionamiento de la escuela, el veía por el espejo como si buscara algo o a alguien, y fue cuando todo se puso aún más extraño, su madre bajo del auto.

—Aquí linda—Dijo la rubia hablándole a Uraraka.

—¿Por qué le hablas a la cara redonda? —Bakugo dijo algo molesto.

—Porque la llevaremos—Mitsuki dijo asomando un poco la cabeza.

—¿Y qué la cara redonda no le alcanza para ir en tren? —Bakugo estaba un poco molesto.

—No seas idiota, es tu compañera—Su madre lo regañó.

Mitsuki le ayudo a la castaña a meter una pequeña maleta al maletero del auto, y luego la chica subió al auto con ellos.

—Gracias por invitarme—Dijo la chica haciendo una reverencia sentada.

—Descuida querida, es lo menos que podemos hacer—Mitsuki dijo para después arrancar el coche.

La señora Bakugo estaba bastante emocionada platicando con la castaña, preguntándole cosas que a Katsuki no le interesaban, pero cuando acordó habían ido en dirección a la casa del rubio. Bakugo se sorprendió un poco pero no dijo nada porque su madre estaba muy entretenida hablando con Uraraka. Ochako fue la primera en salir del auto cuando aparcaron a la casa de Katsuki con su familia.

—¡¿Por qué demonios la hemos traído?!—Pregunto algo alterado Katsuki.

—Porque es tu compañera y se iba a quedar sola en los días de fiesta—Dijo Mitsuki un poco alterada—Mientras te esperaba vi como llegaba con una bolsa del convini y ella me saludo, y le pregunte por que no había ido a casa, y ella dijo que por que su familia no tenía dinero para llevarla a casa por fiestas.

—¡Pero no era razón para que la trajeras! Al menos le hubieras dado el dinero para que fuera a ver a sus padres—Bakugo estaba muy molesto a ese punto.

—¿Y el regreso? Tú no piensas, niño tonto, así que te callas porque ella es mi invitada en estas fiestas—Mitsuki dijo mientras salía del auto dando un portazo.

Bakugo las alcanzo después de que saco su maleta del auto, su madre parecía más que contenta con la presencia de la chica, pero realmente Bakugo estaba muy molesto por que su compañera fuese a cenar esa noche...pero por la maleta que llevaba pareciera que se quedaría un par de días con ellos. Era el peor año nuevo que pudiese pasar.

Al llegar Mitsuki le mostro la casa a la chica, y le dijo que ella dormiría en un cuarto pequeño que tenían para invitados, a la castaña no le dio mucha importancia, para después llevarla a la cocina a prepararle el almuerzo. Si, Mitsuki estaba realmente fascinada con la presencia de la chica, ya que siempre quiso tener una hija, pero a Katsuki no le agradaba eso realmente. Los tres comían en la mesa del comedor, y Uraraka estaba encantada por la comida que la señora Bakugo cocinaba.

—Espero que no esté muy picante, a Katsuki le gusta mucho la comida picante.

—Descuide señora, esta exquisito—Bakugo al verla comer le recordaba una pequeña ardilla.

—Por poco lo olvido, podrías llamar a tus padres para hablar con ellos, quisiera decirles que te quedaras conmigo estos días de fiesta—Al ver a su madre Bakugo no la reconocía, parecía una persona totalmente diferente.

—Está bien señora, ya les estuve comentando por mensajes de texto que me quedaría con usted—Uraraka dijo mientras daba otro pequeño bocado.

Al final de la comida Bakugo se fue molesto a su cuarto a jugar videojuegos. Después de unas horas salió del cuarto buscando a su madre para pedirle algo, pero al entrar a la cocina tan solo se encontró a su madre.

—Cara redonda—La chica se asustó al escuchar la voz del rubio mal humorado.

—¿Sí? —Dijo bastante nerviosa volteando a verlo, llevaba un delantal de su madre y un tomate en la mano.

—¿Qué demonios haces? ¿Y mi madre? —Pregunto de la misma manera.

—Tu madre salió, le hacían falta ingredientes para la cena—Uraraka se sentía nerviosa y jugaba con el tomate.

—Pero ¿Qué haces aquí? ¿En mi casa? Tú tienes tu casa, tu familia...—Bakugo estaba enojado realmente porque sus únicos días libres los tendría que pasar con Uraraka.

—Yo...no fui con mis padres porque no tenían el suficiente dinero para enviarme a casa, así que me iba a quedar en los dormitorios, pero tu madre al escucharme le pidió permiso a los directivos para que yo estuviera en tu casa.

—¡Pero no te di permiso! —Grito Bakugo molesto.

—Lo sé, le insistí a tu madre que estaría bien, pero ella insistió en que no podía pasar sola año nuevo sola, así que fue a hablar con los maestros—Uraraka estaba asustada por lo que le decía.

—A mí no me importa lo que dijo la bruja tu no...

—¿Katsuki, con quien discutes? —Su padre había entrado a la cocina, había llegado recién de trabajar—Oh vaya tenemos visitas, mucho gusto jovencita me llamo Bakugo Masaru, es un placer tenerte esta tarde.

—Buenas tardes señor Bakugo—Uraraka se sentía muy extraña al decide esas palabras—Me llamo Uraraka Ochako, su esposa me invito esta noche—Uraraka hizo una reverencia.

—Me alegro por ello, ¿Eres compañera de Katsuki, cierto? —Aquel señor de rostro gentil le pregunto a Uraraka.

—Sí, estamos en el mismo salón—Uraraka sonrió.

—Y ahora en el mismo techo—Dijo Katsuki entre dientes algo molesto.

—Ya veo, y por cierto, donde está tu mamá Katsuki—Pregunto su padre.

—Según la cara redonda salió de compras—Katsuki apunto a Uraraka con el pulgar.

—Katsuki no seas grosero con tu compañera, lo lamento fue muy descortés de su parte—El señor Masaru se disculpaba con Uraraka.

—No, no descuide—Uraraka movía sus manos para decir que no había problema—Es más como un apodo de parte de Bakugo, más que un insulto—Bakugo vio como Uraraka ligeramente mentía para encubrir sus malos modos.

—Ya veo, bueno me daré un baño en lo que tu madre llega, y por favor Katsuki deja de molestar a las visitas.

Aquel hombre saludo con la mano para después irse de la cocina.

—¡Tonta no tienes que estarme cubriendo!—Un grito fue lo primero que salió de la boca de Katsuki.

—No te cubría—Dijo con algo de temor cubriendo su rostro con el tomate que antes traía.

—Entonces que fue eso que dijiste—Volvió a gritar el rubio.

—Siempre he sentido que tú nos nombras por apodos, como signo parte de tu carácter más que por estarnos ofendiendo—Bakugo se sorprendió un poco por lo que había dicho la castaña—Excepto cuando nos dices extras.

Jamás hubiera dicho esa frase por que hizo que el rubio se enojara más y aquel tomate terminase explotando en la cara de la castaña. Uraraka sabía que todos esos días serian difíciles para ella y creía que no debió de aceptar la proposición de la señora Mitsuki en primer lugar. Después de aquella escena, Uraraka limpiaba su rostro en el baño, pareciera que tenía una mascarilla de tomate, pero no le importaba mucho.

—¿¡Qué demonios paso aquí!?—Mitsuki había llegado a la cocina y había visto un tomate descuartizado en medio de su cocina.

Uraraka seco rápido su rostro y fue corriendo a la cocina, cuando escucho un nuevo grito.

—¡Katsuki por qué demonios hiciste esto!—Algo tenía claro en las dos horas que llevaba en casa de los Bakugo, les gustaban gritar.

Mitsuki y Bakugo tuvieron una pequeña discusión por aquel tomate reventado, y también por la presencia de Uraraka en la casa, la chica los veía con asombro, Bakugo Katsuki era la misma copia de su madre, pensaba Uraraka.

—Descuida, si no hubiera sido por esto hubieran peleado por cualquier cosa—Escucho la voz del padre al lado de ella.

—Creo que debiera regresar a la academia—Dijo Uraraka bastante avergonzada.

—No claro que no, mi esposa te invito, no te preocupes, no es tu culpa esta discusión—El señor Masaru decía algo avergonzado por la actitud de su esposa y de su hijo.

Minutos más tarde Uraraka regreso a la cocina junto con Mitsuki, la rubia estaba más calmada después de aquella pequeña pelea con su hijo.

—Lo lamento, a veces Katsuki un poco...

—Explosivo...—Dijo Uraraka sin pensarlo—Lo lamento no quise decir eso—Uraraka decía avergonzada

—Es exactamente esa palabra que buscaba—La mirada de Mitsuki se apagaba un poco entre más hablaba—Katsuki fue un niño que se le dio todo, y creció con un mal carácter, y ahora se comporta bastante problemático con sus compañeros.

—Pero eso es bueno—Uraraka dijo, Mitsuki volteo a verla con cara de sorpresa—Porque es uno de los más fuertes en el salón, y es uno de los que tienen más carácter al momento de combatir...puedo decir que al principio da miedo, pero eso lo hace fuerte para pelear contra los villanos—Uraraka dijo con una amplia sonrisa.

Mitsuki se sorprendió de las palabras que le había dicho aquella jovencita que apenas conocía, y recordaba aquella batalla que ambos tuvieron, ella no paro de pelear hasta que no pudo más, sentía bastante coraje hacia su hijo por como la trato, pero al escuchar que ella no le tenía rencor e inclusive hablaba bien de él, la hacía sentir más tranquila.

—Señora—Dijo Uraraka ahora sin verla.

—Dime cariño—Mitsuki dijo con una amplia sonrisa.

—Creo que debería irme.

—¿Pero por qué cariño? si aún no hemos cenado—Mitsuki estaba confundida por la decisión de Uraraka.

—Es que siento que estoy incomodando aquí, y hace poco cause una pelea.

Mitsuki como su le hubiesen contado un chiste que Uraraka no entendió.

—Cariño yo peleo con ese muchacho todo el tiempo, porque es una persona muy difícil de tratar. Descuida—La rubia le dedico una sonrisa bastante gentil

Sin embargo, ninguna de las dos se había dado cuenta de que Katsuki estaba tras el pilar de la cocina escuchando toda la conversación. Bakugo no había pedido ninguna disculpa por aquel incidente del festival deportivo, y no la pediría nunca, sin embargo, sabía que si hubiese sido cualquier otra persona a esas alturas del año seguiría enojado y rencoroso con él, sabía que Todoroki lo estaba pero lo disimulaba bien. Pero ella no, ella era fuerte y no tenía rencores, y eso de algún modo lo hizo sentir bien, también estaba aunado el hecho que hablaba bien de su forma de pelear algo que a el mismo le subió el ego.

Más tarde Mitsuki le dijo a Uraraka que podía utilizar el baño para prepararse para la cena de año nuevo. Uraraka se encerró en el baño pensando en que, si haría bien en seguir ahí, también pensó en el hecho de que al día siguiente podría volver a la escuela, pese a que regresaba oficialmente el día 3 de enero. Salió de la ducha con una toalla en los hombros, pantalones deportivos y una pequeña blusa de tirantes que utilizaba bajo el uniforme, cuál sería su sorpresa que en el pasillo se encontraría a Bakugo.

El rubio la vio bien, y la castaña tenía una cara nerviosa, goteaba aun el cabello y varias gotitas pequeñas resbalaban desde su cuello hasta su escote, haciendo que Bakugo ahora fuese el quien se pusiera un poco nervioso.

—La...la bruja...tiene una secadora de pelo—Fue lo único que dijo para ahora el encerrarse en el baño.

Uraraka no entendió bien por qué se encontraba nervioso, y cuando se secó con la toalla el escote húmedo entendió que iba de manera un poco provocativa, haciendo que la Uraraka se pusiera nerviosa y se encerrara en el cuarto que le habían prestado.

Uraraka no era de las chicas que solían arreglarse mucho como Mina, ni de las chicas que usaran vestidos costosos como Momo, pero en su cumpleaños Toru le había regalado un bonito juego de maquillaje en forma de huevito, traía un labial rosado que le gustó muchísimo, se delineo un poco los ojos y se puso aquel labial casi transparente, se colocó una blusa negra, unos leggins y un vestido rosado también. Por el largo de su cabello no pudo hacer mucho y solamente se colocó un pasador en forma de luna.

Se sentía un poco incomoda vestirse tan presentable para cenar en casa de perfectos desconocidos, aunque a Bakugo Katsuki lo conociera desde hacía un año estar ahí le hacía sentir bastantes nervios. Tocaron la puerta y era Mitsuki.

—Cariño...—Hizo una pausa dramática para verla bien—Te vez increíble, estas hermosa—La señora Bakugo lo primero que hizo por instinto fue pellizcarle las mejillas.

—G... gracias...—Dijo nerviosamente Uraraka.

—Acabo de hablar con tus padres al número que me diste, están contentos que la pases con alguien en año nuevo y no sola en la escuela. Mañana por la mañana iremos al templo, así que no te preocupes por nada, hasta que tú y Katsuki vuelvan a clases te llevare a la escuela.

Uraraka se sorprendió mucho, cuatro días en casa de Bakugo sería una tortura para el rubio, pero su madre no dejaba de insistir que ella estuviese con ellos. Así que no le quedo más que asentir con la cabeza.

En la cena Bakugo la vio como conversaba y charlaba con sus padres. Ella parecía bastante contenta, y se dio cuenta por primera vez en su vida que Uraraka tenía un rostro muy bonito, y una figura bonita. Se dio una cachetada mentalmente, como podía estar pensando en esas cosas. Mientras cenaban no pudo evitar pensar en que la chica realmente se veía adorable comiendo. No paro de mirarla de reojo durante toda la noche que estuvo con sus padres conversando y jugando varios juegos de mesa. Después de año nuevo, Bakugo y Uraraka fueron enviados a dormir por la madre del primero. Bakugo pensó que sería una noche tranquila como cualquier otra, pero saber que en la habitación de al lado se encontraba Uraraka lo hacía sentirse intranquilo.

Por la mañana el rubio salió a correr para no perder su rutina de entrenamiento, eran casi las siete de la mañana cuando salió de su habitación, al mismo tiempo que salía una castaña un tanto despeinada con una playera rosada enorme tallándose los ojos.

—Buenos...días...—Dijo la castaña aun dormida.

—Vuelve a la cama—Bakugo dijo un tanto molesto.

—Tengo que ir al baño—La postura encorvada de la chica, los mechones revueltos y la larga playera hizo que Bakugo saliera sonrojado y corriendo de ahí..

Cuando volvió un par de horas después se encontró con que la castaña estaba dormida en su habitación con la puerta abierta.

—¡Tonta despierta que haces en mi habitación! —Grito Bakugo para que la castaña despertara, y fue ahí cuando se dio cuenta, aquella gran playera era lo único que usaba, vio sus piernas desnudas, o eso creyó—Sal de aquí—Dijo Bakugo bastante molesto.

Uraraka despertó sobresaltada, viendo como Bakugo estaba en ropa deportiva de invierno.

—¡¿Que?!—La chica vio a su alrededor y se dio cuenta de que no era la habitación que le habían prestado—¡¿Cómo llegue aquí?!—la castaña se levantó de la cama bastante apenada.

—Yo que sé, cuando regrese ya estabas tirada en mi cama.

—Lo siento.

La castaña hizo una reverencia y salió huyendo de ahí. En definitiva, serían unos días muy largos de vacaciones en la residencia Bakugo.


Hola a todos nuevamente, aquí traigo otro fic de Kaachako, espero que les guste. También me gustaría comentarles que si no les gusta este Shipp están en todo su derecho de no gustarles, pero por favor no seamos ofensivos con los shipps que les gustan a los demás, yo respeto tus shipps y tu respeta los míos. Así que los estaré leyendo. nwn