Capítulo 2: Matsuri de año nuevo
Uraraka se encerró en la habitación que le habían prestado, se sentía sumamente avergonzada, sabía que había ido al baño temprano por la mañana y que después fue a dormir sin cerrar nuevamente la puerta, pero al ser dos habitaciones continuas no se fijó bien en donde iba a dormir, se sentía muy cansada y solamente quería volver a la cama, sus piernas se sentían frías por llevar short pero no tuvo la fuerza suficiente para cobijarse. Así que si, en efecto Bakugo la había visto dormir, en la cama del rubio con las piernas casi desnudas.
Más vergüenza de la que había pasado el día anterior no podía seguir ocurriendo. O eso pensaba. Mitsuki le había dicho poco después de ese incidente que irían a un templo cerca de la casa de sus padres, y que en ese templo había un pequeño Matsuri, de ahí irían a visitar a la familia de Mitsuki.
—Me opongo a ir a ver a tu hermano—Dijo Bakugo durante el desayuno a su madre.
—Tienes que ir si no como veras a tu abuela—Grito la madre del rubio.
—Pues le envío una postal—Grito nuevamente Bakugo.
Uraraka por más que intentaba comprender no lograba nada, era un desayuno familiar típico, pero tanto Katsuki como su madre lo habían convertido en un campo de batalla. Pero después del desayuno la rubia había ganado la batalla así que fueron todos juntos en el auto familiar. Uraraka iba conversando con Mitsuki mientras Bakugo llevaba grandes audífonos puestos ajeno a la conversación.
Se sentía bastante abrumado por ver aquella escena, una chica dormida en su cama con las piernas desnudas. En el reflejo de la ventana podía ver las mismas piernas ahora con unos bonitos leggins y el vestido de la noche anterior, y se sentía aún más avergonzado por eso, como demonios iba a estar viendo a una mujer de esa manera.
A su edad era muy común entre los chicos ver ese tipo de escenas, Mineta y Denki lo recordaban todo el tiempo, pero el realmente no tenía ni tiempo ni ganas de estar con esas tonterías, tan solo se quería concentrar en ser el mejor héroe y ella en dos días estaba arruinando sus planes.
Llegaron al templo, no hacía mucho frio era un clima bastante agradable. Después de un pequeño paseo por el tempo, fueron a casa de los abuelos de Bakugo. Quedaba apocas calles de ahí que se fueron caminando. Era una pequeña casa tradicional, como la casa de Todoroki, pero aún más pequeña. Ahí se encontraban los abuelos del chico y un tío más joven que la madre del rubio.
—Vaya, vaya, veo que trajiste una novia—Un hombre bastante alto también de cabellos rubios, al ver a Uraraka al lado de Katsuki.
—Que no es mi novia—Dijo casi en un grito Bakugo
—Qué bueno que trajiste a alguien, no moriré sin haber conocido a la futura esposa de mi único nieto—Dijo una mujer mayor, Uraraka la vio y no parecía tener la edad que le había comentado Mitsuki en el auto, se veía muchísimo más joven, pero creyó que era por el tipo de quirk que tenía.
Mitsuki sudaba glicerina, haciéndola ver aún más joven de lo que era, así que era posible que su madre compartiera un quirk similar.
—¡Abuela que demonios dices!—Grito Bakugo bastante molesto.
—Jeje madre, no es su novia, es su compañera de escuela—Masaru dijo un poco avergonzado esperando que Uraraka no se sintiera incomoda.
—Entonces si moriremos sin conocer a la futura esposa de nuestro único nieto—Un señor mayor se único a la conversación.
—¡Abuelo!—Grito Bakugo ahora al señor.
—Esta linda jovencita es mi invitada por unos días—Mitsuki dijo mientras tomaba de los hombros a Uraraka.
Y fue ahí como pudo presentarse formalmente.
—Mi nombre es Uraraka Ochako, soy compañera de Bakugo en la escuela—La castaña dijo haciendo una reverencia.
—Oh, ya te recuerdo, eres la chica a quien mi sobrino no tuvo la decencia de no golpear en aquel encuentro—Dijo el tío del rubio—Disculpa a mi sobrino es un mal educado.
—Cállate anciano—Dijo Bakugo aún molesto.
—No lo hare, porque es la verdad no tuviste consideración con ella.
—Se equivoca—Uraraka dijo captando la atención de todos—Bakugo dio pelea, demostrando que no se rendiría ante cualquiera—Uraraka dijo con bastante determinación haciendo que el rubio se sonrojara.
—Oh ya veo así que es eso—La voz de aquel hombre sonaba un tanto picara
—Cállate, puedes molestar a mi hijo todo lo que quieras, pero con mi hija no te metas—Mitsuki dijo defendiendo a Uraraka.
La castaña se sintió un poco abrumada por el hecho de que la considerara parte de su familia, y aún más abrumada por lo que acababa de decir. Aquel hombre comenzó a reír.
—Está bien, está bien, veo que le tienes mucho aprecio Mitsuki, porque no vamos todos a comer—Dijo aquel hombre entre risas,
Bakugo se sentía bastante avergonzado por lo que había dicho la castaña. Fue una comida bastante tranquila, sin contar el hecho de que le hacían preguntas personales todo el tiempo a la castaña, y sin contar que todo el tiempo le hacían preguntas sobre la relación (Inexistente) de ambos adolescentes.
Bakugo estaba bastante molesto por ese tipo de preguntas, recalcando todo el tiempo que no salían, que no eran ni siquiera amigos, que tan solo a su madre se le había ocurrido llevarla a casa por un par de días. Uraraka estaba aún más incómoda por esas preguntas, eran solamente compañeros de clase, y con ello confirmaba que a Bakugo le caía mal ella. Pero después de unos minutos y una eternidad de preguntas incomodas dedujo que el tío del rubio solamente lo hacía para molestarlo.
—Por qué no van a pasear al Matsuri—Dijo la abuela después de un tiempo viendo como ambos jóvenes se encontraban bastante incomodos con los comentarios de su hijo.
Uraraka dio un suspiro de alivio, aunque Bakugo no estuviese con ella en el Matsuri se sentiría aliviada de que no le preguntaran cosas que no sabía cómo contestar.
—Ten, lleva a la linda chica pasear, aunque no sean novios invítale algo—El abuelo dijo entregándole a Bakugo un sobre con el dinero de año nuevo.
Bakugo iba a protestar cuando el padre del chico le puso una mano en el hombro, el rubio volteo a verlo mientras veía como su padre asentía.
—Gracias...abuelo—Uraraka lo había visto por primera vez en su vida de lo más tranquilo posible.
Bakugo salió de la habitación sin siquiera decirle nada a Uraraka, su madre fue quien le hizo una señal para que lo siguiera. Se lo encontró abrochándose sus botas en la entrada de la casa.
—Cara redonda date prisa y vámonos—Dijo con un mal humor.
Uraraka se sentó al lado de él y comenzó a ponerse los tenis rosados que llevaba. Salieron de la casa, la castaña no conocía esa parte de la ciudad, el festival y la casa de la familia de Bakugo se encontraba casi a las afueras de la ciudad. Uraraka caminaba dos pasos atrás de Bakugo quien llevaba los audífonos puestos y no le prestaba mucha atención, solamente caminaban sin decir palabra alguna. Bakugo por su parte se sentía bastante frustrado, por tener que ir con la cara redonda a un lugar al que primero no quería ir y segundo no quería ir con ella.
Llegaron al Matsuri donde había varias atracciones y varios puestos de comida, Uraraka dijo que iría a pedir una plegaria para sus padres, pero a Bakugo simplemente no le importo y dejo que se adelantara. Realmente no sabía que hacia ahí con ella, solamente quería escapar de las burlas de sus familiares.
Se sentó en un lugar bastante visible para que la chica lo pudiese ver cuando regresara, se colocó los audífonos como lo habían estado haciendo esas ultimas horas y se perdió entre la música y el vaivén de las personas. No supo cuánto tiempo estuvo ahí esperando pero de la nada salió un plato con brochetas de camarón picantes, levanto la vista y se encontraba Uraraka con su bonito rostro delante de él.
—Ten—Dijo la chica sonriendo.
—¿Y esto?—Bakugo tomo el plato con bastante extrañeza.
—Los vi, y pensé que podrían gustarte, ¿Te encanta la comida picante no?—Uraraka se sentó al lado de el con una bolsa de papel, después saco un mochi y comenzó a comerlo alegremente—Es una forma de agradecer que me aceptaras estos días en tu casa.
Aquellas brochetas parecían bastante jugosas y Bakugo se le hizo agua la boca y no reparo en empezarlos a comer. Amos estaban en silencio como lo habían estado durante todo el día cando su paz fue interrumpida por el sonido del teléfono de la chica.
—Mamá—Dijo con bastante alegría.
Bakugo pensó que tal vez se podía sentir sola por estar en una celebración importante lejos de su familia, la chica hablaba con bastante alegría y con cierta flaqueza en su voz, intentaba esconderlo dándole pequeños mordiscos al mochi que tenía ahí. Después de un par de minutos colgó.
—Mi madre manda saludos a tu familia—Dijo Uraraka viendo a Bakugo con una enorme sonrisa.
El rubio hizo un sonido con la garganta mientras continuaba comiendo la brocheta.
—Es el primer año que no estoy en casa—Dijo la castaña.
"Y que importa" Pensó el chico.
—Y que te importa verdad—Uraraka dijo como si le estuviese leyendo la mente sin siquiera verlo.
—¿Es verdad lo que dijiste?—Pregunto el rubio sin mirarla.
—¿De qué hablas?—Pregunto la chica tallándose un poco los ojos.
—A mi familia, de que había sido bueno contigo después de aquel encuentro—La voz de Bakugo sonaba bastante tranquila, cosa que le sorprendió a Uraraka haciendo que se sonrojara un poco.
—Si...demostraste que no te dejaras de cualquier persona por más fuerte o débil que sea—Después de eso le sonrió —Serás uno de los mejores héroes.
Bakugo vio la hermosa sonrisa que le dedico haciendo que le rubio se ruborizara un poco desviándole la mirada. No sabía por qué se sentía nervioso al estar al lado de ella, creía que era porque estaba siendo elogiado como siempre pero las palabras de ella hicieron resonar en su pecho. Lo hicieron sentir realmente bien, no orgulloso como siempre se sintió al decir que era el mejor, si lo hicieron sentir contento de alguna forma rara.
—Tú no eres débil, cara de mochi—Dijo casi entre dientes.
Cara de mochi, era la primera vez que le decía así, Uraraka sintió que era un sobrenombre más lindo que cara redonda, haciendo que le sonriera aún más por dicho elogio.
—Gracias—El rostro radiante de Uraraka hacia que Bakugo se sintiera realmente incómodo.
—Vamos—Bakugo se levantó de la banca caminando dos pasos delante de ella sin verla como ya era costumbre—Tengo ganas de una crepa.
Uraraka no entendió la invitación del rubio pero se levantó tras él. Lo siguió por varios minutos hasta que dieron con un puesto de crepas, Uraraka contaba el dinero que llevaba y si compraba algo mas ya no tendría suficiente dinero para el resto de la semana, lo que había comprado antes era relativamente barato pero comprar una crepa si era un poco más costoso. Así que se quedó al margen mientras Bakugo ordenaba, pero se dio cuenta de que el rubio había pedido dos crepas y le había regalado una.
—Es por las brochetas picantes—Dijo Bakugo lo más calmado posible—Además el abuelo te preguntara si comiste algo—Uraraka tomo aquella crepa y se dio cuenta de que había un ligero sonrojo en las mejillas del rubio.
Después de entregarle la crepa continuo caminando sin siquiera esperarla. Ella lo siguió por el puro instinto de seguirlo, ella se encontraba sola en esa parte de la ciudad desconocida para ella, y regresar a la casa de Bakugo sería un poco difícil. Se encontró al chico unos metros más adelante viendo unos colgantes de súper héroes y colgantes de la buena suerte pero no vio si compro uno o no.
Continuaron paseando en silencio tan solo en la compañía del otro mientras comían crepas. No necesito hablar para sentirse realmente cómodo al lado de la castaña, era la primera vez en su vida que se sentía realmente en paz con alguien, y no necesitaba decir nada. Su corazón estaba acelerado cuando ella hablaba o se emocionaba por ver algo, tenía que calmar esos pensamientos.
Después de unas horas regresaron a casa de la familia de Bakugo, pero esta vez el rubio decidió caminar al lado de ella. Al entrar a la casa su tío no lo fastidio con la chica parecía que ese asunto había terminado. Más tarde los padres de Bakugo les dijeron a los chicos que volverían a casa.
El camino a casa había sido bastante calmado la chica solamente respondía algunas preguntas que Mitsuki le hacía sobre como la habían pasado y si se había divertido en el Matsuri, Bakugo apago la música de sus audífonos, por alguna razón quería seguir escuchando la voz de Uraraka.
Al llegar a la casa Bakugo se encerró en su habitación, pensando en esa tarde, porque tenía que estar pensando de esa manera en Uraraka, una extra...una extra fuerte...una extra fuerte con una sonrisa bonita...debía estar completamente loco.
Escuchaba en el piso de abajo como su madre se encontraba bastante emocionada con una plática con la chica. Inclusive escucho como su padre le hablaba para que bajara a ver una película con ellos, algo que realmente le gustaría, pero estando la castaña ahí se sentía bastante abrumado. Que ni siquiera contesto. Unos minutos después escucho como tocaban la puerta de su habitación insistentemente, se arto del golpeteo y salió de ahí furiosamente.
—¡¿Qué?!—Grito a quien estuviese del otro lado de la puerta, pero vio a una asustada Uraraka que dio dos pasos atrás—Que quieres cara de mochi—Dijo Bakugo un poco más calmado.
—Tu...tu... tus padres dijeron que si querías ver una película con nosotros...hice palomitas—Dijo Uraraka un poco asustada.
Bakugo dudo un minuto de lo que estaba haciendo la castaña en su puerta, pero parecía que sus padres insistían en que pasaran todos juntos un momento familiar pese a que Uraraka se encontrara ahí.
—Bajo en un minuto—Dijo entre dientes Bakugo, haciendo que la castaña se parara de puntitas y diera un brinquito con una sonrisa.
Y salió corriendo de ahí, bastante contenta, escucho como le decía a sus padres que iría, se escuchaba bastante feliz. Bajo unos minutos después para ver una película. Sus padres estaban acurrucados en el gran sillón mientras Uraraka estaba en el piso muy entretenida viendo la película, mientras él estaba en el sillón pequeño observándola todo el tiempo. No entendía por qué se la pasaba viéndola.
Estaba Uraraka muy emocionada viendo la película en la televisión sin prestarle atención a nadie más, pero de repente sintió que la mirada del rubio estaba sobre ella, comenzó a ponerse nerviosa, no quiso voltear por que le daba miedo que el rubio estuviese viéndola de manera aterradora como solía verlos a todos. Sus nervios fueron tales que más de la mitad de la película no presto atención.
Al finalizar la película la madre del chico les dijo que se prepararan para la cenar. Bakugo lo primero que hizo fue ir a su habitación quedándose encerrado ahí durante la cena.
—Debería dejar ese berrinche de una vez—Dijo Mitsuki mientras cenaba con su esposo y Uraraka
—Debería ir a hablar con el—Masaru le secundo, a lo que su esposa negó.
—No, déjalo, se le va a pasar—La rubia protesto
—A...yo creo que debería irme mañana por la mañana—Menciono por primera vez la castaña—Creo que he causado muchos problemas—Uraraka bajo la mirada mientras la pareja se veía mutuamente.
—No, no querida, es este chiquillo que tiene que aprender que no solamente existe el en el mundo, hay más personas—Comento Mitsuki tocándole el hombro a Uraraka.
—Además tu eres la invitada de mi esposa, ¿Qué harás en la escuela tu sola por dos días más?, es mejor que estés aquí—Le sonrió Masaru.
Uraraka realmente se sentía mal por todos los problemas que le había causado a Bakugo, y se sentía mal por todo lo que estaba pasando, por más que le insistía al matrimonio Bakugo ellos le decían que era lo mejor estar acompañada en estos días de fiesta que estar sola. Así que aún le quedaban dos días más en ese lugar.
Hola a todos nuevamente, les traigo el segundo capitulo, este es el penultimo ya que es un fanfic bastante corto, espero les guste, los estare leyendo
