Capítulo 5
Francis había pasado gran parte de la tarde con Jane caminando alrededor de la costa. Una vez que ella aceptó recibir su ayuda, pudieron hablar de muchas otras cosas. Él pudo contarle de su vida en el mar y de los hermosos lugares que había conocido recorriendo el mundo. Para él, era difícil creer que ella fuera una persona real. Por tantos años había estado en su mente en la forma de una diosa griega, que a veces tenía miedo de despertar y darse cuenta que todo había sido un sueño.
Aunque Francis no tenía ninguna duda que el parecido de la señorita Bennet con Afrodita había sido lo que primero le había enamorado, después de conocerla, se transformó en algo mucho más profundo. Ella era perfecta en todos los sentidos porque además de ser hermosa, era gentil, amable, se preocupaba sinceramente por el futuro de su familia y deseaba saber más del mundo y aprender nuevas cosas. Francis imaginaba que un futuro junto a Jane estaría lleno de alegría y amor.
Pero para poder conseguir todo lo que deseaba, Francis necesitaba ganarse el amor de Jane y estaba dispuesto a hacer todo lo que fuera necesario por ella. Él había hablado con sus más leales marineros y les había explicado la situación, sin dar nombres ni muchos detalles. Sus hombres eran discretos y no hicieron ninguna pregunta. Ellos sabían que debían indagar y darle una lista con los posibles candidatos, para que él se hiciera cargo de la situación.
En la cantina cercana al puerto se reunían los oficiales del destacamento del Coronel Forster y los marineros que iban y venían. Francis entró a la cantina y fue inmediatamente a hablar con sus hombres.
"¿Han logrado averiguar algo?" preguntó Francis.
"Sí, Capitán, creo que tenemos la información que necesita," dijo Glover.
"Debo reconocer, Capitán, que fue bastante más fácil de lo que estimamos. En la mesa que está cerca de la ventana, están nuestros principales sospechosos," agregó Logan.
"El que está sentado mirando hacia acá es el Capitán Denny, hombre de poca moral y sin escrúpulos." Glover le dijo a Francis todo lo que sabía del oficial y que siempre asistía a todos los bailes que organizaba la comunidad y no perdía la oportunidad de coquetear con todas las señoritas que podía.
"Pero nuestro sospechoso número uno, Capitán, es el hombre que está sentado a la derecha de Denny, el teniente Wickham. Es muy popular con las señoritas y según comentaron otros oficiales, siempre presume de haber arruinado la reputación de más de una señorita." Logan explicó que además, George Wickham era un ludópata y tenía múltiples deudas de juego.
"Les agradezco mucho su ayuda, déjenme invitarlos a beber un buen brandy conmigo," dijo Francis animado.
"No tiene nada que agradecer, Capitán," dijeron ambos marineros.
Glover y Morgan eran un poco mayor que Francis y se conocían de casi toda la vida. Ellos le debían mucho a Francis porque les había dado la oportunidad de tener una profesión y una familia, y además, les había enseñado a ahorrar e invertir su dinero para tener un mejor futuro.
Después de conversar con sus hombres por casi media hora, Francis decidió acercarse a la mesa de juego para saber que se traían entre manos aquellos hombres. Él era bueno para las matemáticas y todos los juegos que involucraban lógica y números se le hacían relativamente fáciles. Además, valía la pena perder algunos chelines con tal de poder ayudar y ver feliz a su querida Jane.
Francis le preguntó a los oficiales si podía jugar con ellos y todos aceptaron. Ellos sabían que los marineros siempre tenían dinero, bebían mucho y perdían todo lo que tenían en las mesas de juego.
En los primeros juegos, Francis decidió que era mejor perder. La cantidad de dinero que estaban apostando era mínima, y bien valía la pena pagar para obtener la información que necesitaba.
"Parece que esta noche la suerte no está de mi lado," dijo Francis para iniciar una conversación. Francis se había presentado sin decir que era el Capitán de un navío, él prefería que sus compañeros de mesa pensaran que era un marinero más.
"No te preocupes, Coleman, todos tenemos alguna vez una mala noche," replicó Denny riendo.
"Y yo estoy en una de mis mejores noches," agregó el señor Wickham. Él estaba feliz porque dispondría de unos chelines extras.
"Dudo que unas cuantas monedas te ayuden a solucionar todos tus problemas, Wickham. Tendrías que ganar durante meses para pagar todo lo que le debes al gordo Joe," dijo Sanderson generando las risas de los otros oficiales que jugaban en la mesa.
"Además, el gordo Joe no perdona y te anda buscando, Wickham," dijo Turner.
Los oficiales seguían haciendo bromas al señor Wickham que le dieron la oportunidad a Francis de enterarse de muchas cosas. Por ejemplo, que Wickham había dejado muchas deudas sin pagar en Meryton, que tenía deudas con gran parte de los comerciantes de Brighton y que tenían deudas de juego con un pandillero muy peligroso en Londres.
"Sé que les encanta reírse de mí porque tengo mucha suerte con las damas. No como ustedes que sólo tienen la oportunidad de disfrutar de la compañía de mujeres viejas y feas," replicó Wickham haciendo que todos los hombre que jugaban se rieran con ganas.
"Yo no soy tan selectivo como tú, Wickham. Si una mujer quiere mi compañía, no puedo negarme. Aunque debo decir que últimamente te he visto muy bien acompañado de una dama, que ciertamente es muy atractiva, aunque demasiado joven y tonta para mi gusto," dijo Denny.
Francis creyó que en ese momento había encontrado al hombre que buscaba, pero necesitaba cerciorarse. "¿Te gustan las niñas tontas, Wickham?"
"Si una dama tiene más de quince años, cuerpo de mujer y coquetea descaradamente con todos los oficiales, nadie puede decirme que es una niña," replicó Wickham.
"Si es así, supongo que tienes razón. Disculpa si estoy siendo entrometido, pero qué interés puedes tener en una señorita que tiene tan poco para ofrecer. Supongo que no eres tan poco honorable como para querer arruinarla." Francis quería saber que tan cínico Wickham podía ser.
Al señor no le gustó que Francis lo criticara y respondió con arrogancia como lo hacía siempre que alguien osaba cuestionar su comportamiento. "Coleman, creo que no deberías meterte en asuntos que no te incumben."
"¿Siempre eres tan insolente, Wickham o sólo te pones así cuándo alguien te gana?" preguntó Francis. Luego hizo una jugada y ganó la última partida.
Wickham estaba furioso porque Francis lo había dejado sin dinero y además lo había ridiculizado en frente de todos sus amigos.
"No creo que tu linda señorita pueda ayudarte con tus problemas de dinero, Wickham," dijo Sanderson.
"Deberías buscarte una mujer vieja y fea, pero con dinero," agregó Turner mientras todos los que estaban en la mesa reían de buena gana.
"Ustedes no tienen idea de lo que están hablando," dijo Wickham y se puso de pie. Él no deseaba ser el centro de todas las burlas y se fue a la mesa de otros oficiales.
"Es bastante sensible, este Wickham," dijo Francis. "Me pareció muy sensato el consejo que le diste. Si tiene problemas de dinero, es mejor que se busque una mujer que lo pueda ayudar y deje de perder el tiempo con niñas."
"Es que al parecer, esta niña tiene familia que puede ayudarlo," dijo Denny.
A esa altura de la noche, todos los oficiales estaban un poco borrachos y Francis ordenó otra botella de vino para mantener el ánimo alegre. De esa forma, él se enteró que Lydia le había contado a todos que tenía un tío rico que tenía un gran almacén en la ciudad y que la próxima temporada la pasaría en Londres.
"Qué les parece si mejor seguimos jugando y nos olvidamos de Wickham y sus líos con las damas. No vale la pena seguir hablando de ese mal perdedor," dijo Denny.
"Me parece muy bien," replicó Francis. Luego, llenó las copas de sus nuevos amigos y jugó por media hora más a las cartas con ellos. Después, pidió al cantinero que trajera otra botella de vino y se despidió de los oficiales y se acercó a sus amigos.
"Turner, Glover, hicieron un trabajo impecable. Tengo toda la información que necesito. Necesito dos hombres de confianza que puedan viajar mañana mismo a Londres, ¿pueden hablar con el resto de la tripulación?"
"No es necesario, nosotros podemos hacer el trabajo," dijo Glover inmediatamente.
"Perfecto, mientras caminamos de regreso a las barracas les diré lo que tienen que hacer."
Francis había ideado un plan para detener a Wickham y necesitaba ponerlo en marcha lo antes posible para que todo resultara como él deseaba.
P&P
El Coronel Forster le había contado a Wickham que esa tarde su esposa y Lydia regresarían a Brighton. Su situación era cada vez más precaria y necesitaba conseguir dinero a como fuera lugar. Su plan era engatusar a Lydia para que huyera con él, llevarla a Londres y exigir al señor Bennet y al tío comerciante que le pagaran diez mil libras para casarse con ella. De lo contrario, la abandonaría a su suerte, dañando para siempre la reputación de Lydia y todas sus hermanas. Por esa razón, Wickham estaba al frente de la casa de los Forster para poder intentar conversar con Lydia.
Después de dos días de viaje, Lydia por fin regresó a Brighton. Ella estaba ansiosa de poder ver a todos los oficiales y participar en bailes y reuniones en casa de sus nuevos amigos.
Cuando Lydia se bajó del carruaje, vio al señor Wickham en la vereda del frente. Él le hizo una seña que la estaría esperando en la pequeña plaza que estaba al lado de la casa de los Forster.
"Harriet, he estado todo el día sentada en este carruaje. Necesito caminar por unos minutos."
"Haz lo que quieras, Lydia. Pero si no llegas a la hora de la cena, te irás a dormir sin comer. Además, le pediré a Harris que deje tu baúl en tu habitación, pero tú tendrás que organizar tu ropa y el resto de tus cosas." Harriet no soportaba ni un día más a Lydia. Ella había sido una excelente amiga a la hora de divertirse, ir a bailes y jugar a las cartas. Pero en el momento que ella necesitó un poco de apoyo con la situación de su madre, Lydia se había convertido en una verdadera pesadilla.
"Le daré unas monedas a una de las sirvientas y estoy segura que ellas se encargarán con gusto de organizar todas mis cosas," replicó Lydia petulantemente. Ella no comprendía por qué Harriet estaba cada vez más odiosa.
Lydia caminó hasta la pequeña plaza y Harriet entró a su casa. El coronel Forster se alegró mucho al ver a su joven esposa y la recibió afectuosamente. Ella le contó que su madre estaba mucho más recuperada y que no habían tenido ningún inconveniente en el viaje.
"Me alegra mucho saber que todo está bien con tu madre. Te prometo, querida, que para el otoño podré tomarme varias semanas libres y podremos pasarlas con tu familia. Querida, ¿dónde está Lydia?"
"Fue a caminar un poco, dijo que necesitaba hacer ejercicio porque había pasado todo el día encerrada en el carruaje."
"Comprendo. Querida, espero que la noticia que tengo que darte no te desanime. El señor Bennet y la señorita Bennet están en Brighton. Vinieron a buscar a Lydia para llevarla de regreso a su casa." El Coronel no deseaba ver a su esposa triste porque sabía que se había hecho muy buena amiga de Lydia Bennet.
"Querido, hace mucho tiempo que no recibía tan buenas noticias," dijo Harriet y abrazó a su esposo. "Acompáñame a mi cuarto y te contaré la razón por la que no quiero ni un día más en mi casa a esa pequeña víbora."
El Coronel estaba bastante sorprendido, pero en la medida que su esposa le relataba todo lo que había ocurrido en casa de sus sueros, comprendió perfectamente porque su esposa ya no consideraba a Lydia su amiga.
"Mi querida Lydia, no sabes lo difíciles que fueron estos días sin ti," dijo Wickham acariciando el rostro de Lydia.
"Oh, Wickham, yo también te extrañé tanto. Fue horrible tener que estar una semana en ese lugar cuidando a esa señora. Pero afortunadamente ya estamos juntos nuevamente."
"Precisamente de eso quiero hablarte, mi amor. Yo no me conformo con tenerte sólo por unos momentos. Lydia, quiero que estemos juntos todo el tiempo. Querida, me harías el hombre más feliz del mundo si aceptaras ser mi esposa."
"Wickham, mi amor, acepto," dijo Lydia y abrazó a su prometido. Luego, comenzó a hacer toda clase de planes y no paraba de hablar. "Seré la primera de mis hermanas en casarme. ¡Me muero de ver la cara de Lizzy cuando nos vea salir de la iglesia convertidos en marido y mujer. Tengo que escribirle a mi madre para que comience a planear la boda, y tú debes hablar con mi padre…"
"Lydia, ¿no te das cuenta que si hacemos eso tus hermanas harán todo lo posible por separarnos? O es posible que convenzan a tu padre de que eres muy joven para casarte y tengamos que esperar años para estar juntos."
"Tienes razón, Jane y Lizzy jamás permitirán que yo me case antes que ellas. Siempre dicen que soy muy inmadura y me critican por todo. Wickham, ¿qué podemos hacer entonces?"
"Podemos fugarnos y casarnos en Gretna Green. Después, yo iré a hablar con tus padres, pero tú ya serás la señora Wickham y nadie nos podrá separar."
"¡Pero qué excelente idea! Aunque quieran, nadie nos podrá separar."
"Prométeme que tendrás todo listo para fugarnos mañana en la noche."
"Te lo prometo, mi amor."
Lydia abrazó al señor Wickham feliz. Ella no podía creer que todos sus sueños se estuvieran haciendo realidad: iba a ser la primera en casarse de todas sus hermanas y su prometido era un oficial guapo y encantador. Sin duda alguna, sus hermanas y todas las mujeres de Meryton y Brighton le envidiarían.
P&P
En los últimos días, el señor Darcy había tenido la posibilidad de recorrer muchos lugares acompañado por los Gardiners y su hermosa sobrina. Aunque habían pasado mucho tiempo juntos, él y Elizabeth no habían tenido la oportunidad de conversar de manera más privada, y él aún no había podido pedirle disculpas por su comportamiento y la forma en como la trató en Kent. Además, él había notado que aunque ella parecía disfrutar de su compañía, siempre evitaba hablar del pasado.
Los Gardiners y Elizabeth estarían ocupados en los próximos días visitando amigos y familia y además, en pocos días más llegaría Georgiana y los Bingley. El señor Darcy sabía que debía aprovechar el poco tiempo que le quedaba para hablar con Elizabeth, entonces los invitó a almorzar con él a Pemberley y les prometió mostrarle la biblioteca y sus principales colecciones. Las dos veces que habían estado en Pemberley, ellos se habían dedicado a recorrer el parque y los jardines y sólo habían estado por unos segundos en aquel lugar lleno de enciclopedias y libros que era muy difícil de encontrar en otros lugares.
La señora Reynolds había organizado un delicioso almuerzo en la terraza principal con vista al jardín y se había preocupado hasta del más mínimo detalle. Ella sabía que para su joven máster los Gardiners y su sobrina eran visitas muy importantes y no quería que él tuviera ninguna queja.
Los invitados llegaron un poco antes del mediodía. El señor Darcy los recibió con mucha alegría y los invitó a pasar a la terraza. A los pocos minutos, comenzaron a conversar de todo lo que habían hecho en los últimos días recordando cada uno de los paisajes que recorrieron.
La señora Gardiner había notado el especial interés que el señor Darcy mostraba en Elizabeth y estaba un poco preocupada. Después de discutirlo con su esposo, ellos acordaron que lo mejor era que el señor Gardiner hablara con el señor Darcy para aclarar algunos puntos importantes antes de hablar de temas personales.
Por esta razón, antes de que comenzaran a cenar, el señor Gardiner buscó una excusa para poder hablar de manera más privada con su anfitrión.
"Señor Darcy, si no abuso de su buena voluntad, me gustaría que me mostrara el invernadero. Sólo quiero verlo desde fuera para poder apreciar mejor su arquitectura y poder describirla a uno de mis amigos que es amante de este tipo de cosas."
"Por supuesto, señor Gardiner," replicó el señor Darcy. Se puso de pie y le mostró el camino a su invitado.
Cuando ya estaban lejos de las damas, el señor Gardiner decidió ser sincero. "Señor Darcy, aunque es verdad que me gustaría apreciar la arquitectura de su invernadero, hay otro tema que me gustaría aclarar con usted." El señor Gardiner le explicó al señor Darcy todo lo que Elizabeth les había contado sobre él cuando fueron a pasar las fiestas de fin de año a Longbourn.
"Señor Gardiner, es cierto que la señorita Bennet y yo no siempre hemos sido buenos amigos, pero hemos logrado aclarar gran parte de nuestros desentendidos. Creo que no queda duda que hoy somos amigos."
"Por supuesto que no, de otra forma, nosotros no estaríamos aquí. Lo que me preocupa es de una naturaleza bastante más grave que si usted quiso o no bailar con mi sobrina en un baile o asamblea. Señor, me refiero a lo que el señor Wickham dijo sobre su persona y su carácter."
El señor Darcy respiró hondo y pensó por unos segundos. Tal vez Elizabeth no había dicho nada sobre el tema por miedo a comprometer el honor de Georiana. "Señor Gardiner, yo aclaré ese asunto con su sobrina, pero este es un tema sensible y tal vez ella no se sentía cómoda hablando de esto."
Mientras caminaban, el señor Darcy le contó todo lo que sabía del canalla de Wickham, manteniendo el nombre de su hermana en secreto. "Lamentablemente, mi padre nunca supo quien era el verdadero Wickham y lo apoyó hasta el último día de su vida."
"Entiendo, señor Darcy, pero usted sí sabe muy bien quién es ese hombre, y aún así permitió que se acercara y entablara amistad con mis sobrinas y otras señoritas," dijo el señor Gardiner enojado.
"Tiene razón, señor Gardiner, y créame que estoy consciente que no hice lo correcto. He estado pensando mucho al respecto en los últimos meses y en mi próximo viaje a Londres he decidido hablar con mi procurador para que me sugiera la mejor forma de obligar a ese hombre que no siga manchando mi honor con sus intrigas y alertar a las autoridades sobre sus malas costumbres."
"Si necesita ayuda con eso, señor Darcy, no dude en pedírmela. No quiero a ese hombre cerca de Lizzy o mis otras sobrinas."
"Como le dije, la señorita Elizabeth está al tanto de todo esto."
"Sí, claro," dijo el señor Gardiner un poco nervioso. Él no podía decirle que su sobrina no recordaba aquella parte de su vida.
El señor Darcy nuevamente notó algo raro, él no tenía ninguna duda de que le estaban ocultando algo, pero no sabía que podía ser. Él estaba seguro que Elizabeth no le había contado a nadie sobre su fallida propuesta matrimonial. Además, por lo que él había logrado conocer a los Gardiners, sabía que eran personas honorables. Entonces, si le estaban ocultando algo era porque no tenían la libertad de discutirlo o porque era un tema de cierta gravedad que no se podía revelar a alguien que recién estaban conociendo.
"Señor Gardiner, la señorita Bennet me comentó sobre el accidente que había tenido y quedé bastante preocupado. Espero que nadie más de su familia haya resultado herido."
"Fue un desafortunado incidente que nos tuvo a todos muy preocupados. Cuando Jane y Lizzy regresaban a Longbourn, después de pasar unos días en mi casa, el carruaje en el que viajaban se volcó. Lizzy hizo todo lo posible por proteger a su querida hermana y por eso sacó la peor parte. Jane sólo sufrió algunos rasguños, pero Lizzy se hirió el brazo y sufrió un golpe en la cabeza…" El señor Gardiner notó la mirada curiosa del señor Darcy y prefirió no dar más detalles. "Pero todo está bien ahora, mis dos sobrinas están recuperadas y con excelente salud."
"Me alegra saberlo, señor Gardiner," replicó el señor Darcy. Él sintió mucha angustia al enterarse que su querida Elizabeth había estado herida y él ni se había enterado.
Cuando los caballeros regresaron a la terraza, los empleados sirvieron el almuerzo y se mantuvieron cerca por si alguno de los invitados necesitaba algo. Además, el señor Gardiner le hizo una seña a su esposa para darle a entender que todo estaba bien y que había logrado aclarar lo que les preocupaba.
"Hay tantas cosas deliciosas que no sé qué elegir. Es increíble, pero no hay nada que no me guste," dijo Elizabeth mientras miraba la variedad de platos y frutas disponibles.
El señor Darcy tuvo ganas de decirle que él se había preocupado de tener todo lo que le gustaba, pero no quiso ponerla incómoda. "Señorita Bennet, le sugiero que saque una pequeña porción de todo lo que le gusta, y así puede probar todo."
"Muy buena idea, señor Darcy," dijo Elizabeth.
"Tan buena idea, que me permitiré copiarla," agregó el señor Gardiner.
"Señora Gardiner, me imagino que debe estar muy emocionada de pasar tiempo con familia y amigos a los que no ve hace tanto tiempo," dijo el señor Darcy.
"Me fui de Lambton cuando tenía trece años y hay algunos amigos a los que no he visto desde ese tiempo." La señora Gardiner le contó al señor Darcy sobre las personas que iba a visitar y los planes para los próximos días.
Después de que terminaron de comer, y tal como lo había prometido, el señor Darcy invitó a sus huéspedes a pasar a la biblioteca. Él les contó un poco más sobre la construcción de la primera biblioteca y de la última ampliación que había hecho su padre antes de morir para acomodar las nuevas colecciones de libros que la familia había adquirido.
Los Gardiners se interesaron mucho en una antigua colección sobre la historia de las principales fincas de la zona, mientras Elizabeth recorría la sección de autores clásicos. El señor Darcy aprovechó de acercarse a ella para poder conversar de manera más privada.
"Señor Darcy, si mi padre entrara a esta biblioteca no podríamos sacarlo nunca más, creo que instalaría su cama aquí," dijo Elizabeth riendo.
"Cuando yo era niño, en los días fríos de invierno, siempre me venía aquí a leer."
"Yo hubiera hecho exactamente lo mismo, señor Darcy. En un lugar como este es imposible aburrirse." Elizabeth estaba fascinada revisando cada una de los títulos de los libros.
"Señorita Bennet… Yo… Quiero decir que… Me gustaría tener la posibilidad de poder hablar con usted de una manera más privada. Tal vez, más tarde, pueda invitarla a caminar por el jardín. Yo quisiera poder disculparme antes de presentarle a mi hermana…"
Elizabeth una vez más se puso nerviosa. '¿Por qué razón este caballero tiene que disculparse conmigo? ¿Qué pasó entre él y yo?' se preguntaba Elizabeth con desesperación.
"Señor Darcy, me encantaría poder caminar con usted por el jardín, pero creo que una vez terminemos de recorrer su hermosa biblioteca tendremos que irnos. Por favor, no se preocupe por nada, yo no soy una persona rencorosa."
"Lo sé, señorita Bennet, y esa es una de las razones porque la admiro tanto. El señor Gardiner hoy me preguntó por Wickham, por lo que asumo que usted no le ha contado nada. Aquella carta, que debo admitir, escribí cuando estaba enojado y herido, es otra de las razones por las que debo disculparme."
'¿Una carta? ¿Qué carta? ¿Por qué el señor Darcy me escribió una carta y por qué estaba enojado y herido? ¿Qué le dije o qué hice?' se preguntaba Elizabeth casi con desesperación.
"Señor Darcy, ¿qué le parece si en vez de preocuparnos por el pasado mejor disfrutamos de esta entretenida tarde en este lugar fascinante. Piense usted que es la primera vez que tenemos la posibilidad de pasar tiempo en una biblioteca. No perdamos el tiempo discutiendo del pasado, mejor cuénteme más sobre esta colección de libros."
El señor Darcy sonrió aunque quedó aún más confundido de lo que estaba. "Disculpe, señorita Bennet, pero esta no es la primera vez que pasamos tiempo en una biblioteca. Espero no se haya olvidado de aquella vez que pasamos juntos por lo menos media hora en la biblioteca de Netherfield. Debo reconocer que yo no hablé mucho pero usted…"
El señor Darcy iba a decir que él no habló pero que Elizabeth también hizo todo lo posible por ignorarlo. Pero Elizabeth, conociendo como ella actuaba en situaciones como esa, dijo algo que sorprendió mucho al señor Darcy.
"Y yo hablé de un montón de cosas que a usted no le interesaban y usted no tuvo más remedio que decir que estaba de acuerdo conmigo. Estoy muy tentada a hacer lo mismo, por ejemplo a decirle que este libro debe ser uno de los mejores que escribió Shakespeare, y usted tendrá que decir que piensa lo mismo," dijo Elizabeth sonriendo.
"Por supuesto, yo jamás me atrevería a contradecirla," dijo el señor Darcy.
Mientras Elizabeth hablaba sobre sus libros favoritos y los que aún no había leído, el señor Darcy no dejaba de preguntarse qué estaba pasando. Sin duda alguna, Elizabeth no recordaba lo que había ocurrido hace sólo unos meses atrás en la biblioteca de Netherfield.
'¿Hay algo más que no recuerdas, mi querida Elizabeth? ¿Tendrá algo que ver aquel accidente en carruaje con que no recuerdes cosas que pasaron hace tan poco tiempo?'
El señor Darcy creía comprender por qué Elizabeth actuaba de una manera tan extraña, y por qué los Gardiners parecían ocultar algo. Él se había propuesto llegar hasta el fondo de ese asunto lo antes posible. Él necesitaba saber qué estaba pasando antes de poder hacer planes para el futuro.
P&P
Mis más sinceros agradecimientos a todos los que siguen la historia y dejan comentarios.
En el próximo capítulo, el señor Darcy intentará llegar a la verdad y Lydia se llevará una gran sorpresa cuando vea a su padre.
¡Nos vemos pronto!
Saludos,
Yo
