Capítulo 6

En cuanto el señor Bennet apareció en el comedor para tomar desayuno, uno de los empleados de la posada le entregó el mensaje que había llegado para él muy temprano en la mañana. El señor Bennet se sentó, lo leyó y lo guardó en su bolsillo. Lydia había llegado la velada anterior y el coronel Forster le pedía que fuera a buscarla inmediatamente. Él debía estar contento con la noticia porque cuando salió de su casa pensó que sería una verdadera tortura estar fuera de su estudio sin poder pasar el tiempo leyendo y estudiando sus materias favoritas.

Afortunadamente, la experiencia había sido extremadamente placentera y él se estaba divirtiendo mucho. En aquella posada había conocido a muchos hombres interesantes con los que había podido conversar por horas y jugar ajedrez. En aquella posada había conocido oficiales de la marina que habían viajado alrededor del mundo y muchos comerciantes con similares experiencias. Después de la cena, él pasaba horas conversando con sus nuevos amigos y aprendiendo sobre sus interesantes vidas.

Cuando Jane bajó a desayunar, él le dijo que debían ir en busca de Lydia y que al día siguiente regresarían a Longbourn.

Jane se alegró mucho de que Lydia estuviera de regreso en Brighton, pero le dio un poco de tristeza saber que partiría tan pronto. Ella se había acostumbrado a caminar mirando a las olas y conversando con el Capitán Coleman. Lamentablemente, la amistad entre un hombre y una mujer solteros era casi imposible, a ella le hubiera encantado poder mantener correspondencia con el Capitán y poder contarle todas sus penas y preocupaciones para recibir sus sabios consejos. Pero además, ella deseaba poder saber más de él, leer sobre sus aventuras y los hermosos lugares que recorría alrededor del mundo.

Una vez terminaron de desayunar, el señor Bennet y Jane decidieron caminar a casa de los Forster. Eran tan sólo unas pocas cuadras y la mañana estaba muy hermosa, ideal para pasear mirando al mar.

Lydia se había despertado temprano. Ella se sentía llena de energías y estaba tan feliz, que había decidido perdonar a Harriet por haberse comportado de manera tan grosera con ella. Lydia le iba a sugerir a su amiga que organizara una cena e invitara a todos los amigos oficiales. De esa forma, ella podría ver a su amado Wickham y coquetear con todos los otros oficiales. Ella muy pronto sería una mujer casada y no podría hacer esas cosas.

Lydia abrió la ventana de su cuarto para que entrara la brisa marina, y cuando miró calle abajo vio a su padre y Jane caminando rumbo a la casa de los Forster.

'Maldita Harriet, no puedo creer que le hayas dicho a mi padre que me viniera a buscar,' pensó Lydia furiosa, luego cerró la ventana, se vistió y bajó a tomar desayuno.

Cuando entró al comedor, Harriet y el Coronel ya casi habían terminado de desayunar. Ninguno de ellos miró a Lydia con buenos ojos y le dieron los buenos días de una manera bastante cortante.

Lydia se sentó a la mesa y dijo con pesadumbre, "Creo que me he enfermado porque me duele mucho la cabeza. Después de desayunar, me iré a descansar a mi cuarto y permaneceré allí. No deseo contagiarlos porque presiento que tengo un resfrío, como tu madre, Harriet."

"Lydia…" Harriet le iba a explicar que el señor Bennet estaba en Brighton, cuando uno de los sirvientes anunció que él estaba allí con su hija.

Lydia puso cara de sorprendida como si no supiera nada del asunto. El Coronel hizo pasar a las visitas al comedor y los invitó a tomar un té o un café con ellos.

"Te lo agradezco mucho, Coronel, pero hemos venido a buscar a Lydia y no deseamos importunar. Lydia, prepara tus cosas," dijo el señor Bennet muy serio.

"Lo lamento mucho, papá, pero no me siento bien. Creo que tengo fiebre y me duele mucho la garganta. Necesito descansar… Además no sé por qué estás aquí, mi mamá me dio permiso para pasar todo el verano con mi amiga Harriet."

"Soy yo el que manda en nuestra familia, no tu madre. Prepara tus cosas," replicó el señor Bennet enojado.

Lydia comenzó a toser, después a llorar y decir que se sentía muy mal. "No puedo viajar así, no puedes ser tan cruel," decía Lydia entre lágrimas.

El coronel Forster no estaba acostumbrado a lidiar con ese tipo de situaciones y para evitar seguir soportando la pataleta de Lydia dijo muy seriamente. "Bennet, es verdad que tu hija nos dijo que se sentía mal. Es mejor que permitas que Lydia descanse hasta mañana. No creo que haga tanta diferencia el que retrases tu viaje en uno o dos días."

"Supongo que tienes razón, dijo el señor Bennet." A él no le vendría mal unos días más de vacaciones en compañía de sus nuevos amigos y lejos de los incesantes gritos de su esposa. "Está bien, pero en dos días más nos vamos sin importar como te sientas."

"Coronel, señora Forster, si no es un inconveniente para ustedes, yo puedo encargarme de cuidar a Lydia mientras está enferma," dijo Jane.

"Por supuesto, señorita Bennet, puede venir cuando lo estime conveniente," replicó el Coronel. Él se preguntaba cómo una señorita tan educada y amable como Jane Bennet podía ser hermana de Lydia, que era básicamente todo lo opuesto.

"No es necesario, Jane. Creo que dormiré todo el día," dijo Lydia, pero Jane no le hizo caso.

El señor Bennet conversó por unos minutos más con el Coronel y se fue de regreso a la posada. Jane acompañó a Lydia a su cuarto y la obligó a acostarse. Lydia insistió en saber por qué la habían venido a buscar, pero Jane no le dio ninguna respuesta concreta por lo que ella concluyó que había sido Harriet quien los llamó.

Jane se quedó toda la mañana con Lydia, pero a la hora del almuerzo regresó a la posada. Ella no quería causar más inconvenientes en la casa del Coronel. Después de comer y descansar, ella regresaría a la casa de los Forster para cuidar a Lydia.

Por su parte, Lydia aprovechó que Jane la dejó sola por unas horas para hacerle llegar un mensaje a Wickham y decirle que no podrían verse y que deseaba confirmarle que estaría lista para fugarse con él para el fin del día siguiente y llegaría sin falta al lugar que habían acordado.

Después de almorzar, Jane quería hablar con su padre de la situación de Lydia. Ella deseaba explicarle que estaba segura que Lydia no estaba enferma y que algo estaba tramando, pero el señor Bennet le dijo que estaba muy cansado y que deseaba dormir una siesta. Jane sabía que aunque ella insistiera, su padre no escucharía nada de lo que tenía que decir y que todo era una pérdida de tiempo. Por eso, prefirió regresar a casa de los Forster para mantener vigilada a su hermana.

Cuando en camino, se encontró con el Capitán Coleman, y él se ofreció a acompañarla porque quería compartir todo lo que había averiguado en los últimos días. Él le explicó todo lo que había hecho y cómo habían logrado obtener toda la información. Jane le contó que Lydia había regresado a Brighton pero que aún estaba en casa de los Forster porque estaba supuestamente enferma, pero que ella creía que era todo un truco para permanecer más tiempo en Brighton.

"Capitán, mi familia y yo estaremos para siempre en deuda con usted. Gracias por tomarse el trabajo de hacer lo que mi padre debería haber hecho."

"La obligación de todo buen Cristiano es ayudar a nuestros semejantes. Pero no me siga dando las gracias, señorita Bennet porque me hace sentir como si fuera un santo, y créame que no lo soy. Lo importante es que tengo el nombre del canalla que ha estado engatusando a la señorita Lydia. Es el teniente George Wickham, ¿lo conoce?" preguntó Francis al ver la cara de asombro de Jane.

"Sí, lo conozco. Estoy muy sorprendida, ¿está seguro Capitán?"

"No tengo ninguna duda."

"Mis padres recibieron a ese hombre en nuestra casa muchas veces, él era amigo de mi hermana Elizabeth… ¿cómo puede ser?" Jane le contó todo lo que sabía de Wickham y que no comprendía por qué estaba haciendo algo como eso.

"Me temo, señorita Bennet, que Wickham no es un hombre de confiar. Es el típico lobo en piel de oveja. Los hombres como ese no tienen escrúpulos y son capaces de cualquier cosa para conseguir lo que quieren, yo no creería nada de lo que dice."

"¿Pero qué interés puede tener un hombre como ese en mi pobre hermana. Ella es sólo una niña, y ni siquiera tiene una dote."

"Aparentemente, señorita Bennet, su hermana le ha contado a todos los oficiales que tiene un tío que es un próspero comerciante. Mi sospecha es que Wickham quiere forzar a su familia a pagar una buena suma para casarse con la señorita Lydia. Como le dije, tiene muchas deudas y nada de dinero."

"¿Y qué pasa si mi familia no puede pagar?"

"Me temo que abandonará a su hermana sin importarle las consecuencias que pueda tener para ella y el resto de su familia." Francis vio como el rostro de Jane se entristeció y le dieron ganas de tomarla en sus brazos y consolarla. Probablemente, la bella y noble señorita Bennet no era capaz de entender que hubiera personas tan miserables capaces de hacer tanto daño. Sin duda alguna, su hermosa Afrodita había vivido una vida protegida, todo lo opuesto a él, que había visto lo cruel que podían ser las personas desde su más tierna infancia y en su propia familia.

"Yo no voy permitir que eso ocurra, defenderé a mi hermana con todo lo que pueda y aunque mi padre se niegue a escucharme," dijo Jane con firmeza, pese a que la voz le temblaba y no pudo evitar derramar unas lágrimas.

"Y yo la voy a ayudar, señorita Bennet. Aunque al contrario que usted, me ha tocado ver lo peor de la humanidad, me resisto a que canallas como Wickham ensucien mi alma y me hagan pensar que este mundo no tiene salvación. Señorita Bennet, no todos los hombres somos como ese canalla, y su hermana Lydia es demasiado joven e inocente para darse cuenta. Pero no se preocupe, por favor, ese hombre no se saldrá con la suya, se lo prometo por mi honor, que no permitiré que ese hombre arruine la vida de tu hermana."

Jane miró al Capitán por varios segundos y no dudó ni por un segundo que Dios había puesto a ese hombre en su vida. "Capitán… Quiero darle las gracias, pero sé que no desea escuchar eso," dijo Jane riendo. "Quiero ofrecerle mi amistad, y aunque es lo único que puedo ofrecerle, quiero que sepa que siempre estará en mis pensamientos y en mis plegarias y que deseo con todo mi corazón que su futuro esté lleno de todo lo mejor que la vida pueda darle," dijo Jane muy emocionada.

"Señorita Bennet, su amistad es una de las cosas más valiosas que alguien me ha ofrecido, y la acepto con mucha alegría y gratitud. Nos quedan dos cuadras para llegar a casa del Coronel, déjeme que le cuente que tengo planeado para arruinar los planes de esa canalla."

Francis le ofreció su brazo a Jane y ella lo tomó inmediatamente. Al lado del Capitán Coleman, Jane se sentía contenta y protegida. Ella nunca había tenido un amigo y pensaba que no podía haber nada más maravilloso que tener a alguien a quien contarle tus penas y alegrías. Francis pensaba que jamás había estado tan feliz en toda su vida, Jane le había ofrecido su amistad y eso era suficiente para estar feliz por el resto de su vida.

P&P

El señor Darcy sabía que los Gardiners estarían ocupados y que no tendrían tiempo para visitar Pemberley. Sin embargo, él extrañaba tanto a Elizabeth que buscó una forma de poder verla, aunque fuera de manera casual. Además, desde aquella conversación en la biblioteca, él no dejaba de hacer todo tipo de conjeturas sobre la forma en que Elizabeth se había comportado desde que se vieron en la posada hace ya casi dos semanas.

El señor Darcy presentía que aquel accidente de carruaje había sido mucho más grave de lo que le había dicho, y que probablemente había tenido más consecuencias que sólo la lesión del brazo izquierdo de Elizabeth. Sin embargo, él comprendía perfectamente por qué el señor y la señora Gardiner y Elizabeth habían preferido mantener aquella información en privado. Si las personas se enteraran que Elizabeth tenía problemas para recordar, podría generar rumores sobre su salud mental y tener efectos devastadores en su reputación.

La noche anterior, el señor Darcy decidió que cabalgaría a Lambton con la excusa de comprar algunas cosas. Pero su real intención era poder estar en el área donde estaba la posada y acercarse a Elizabeth si la veía salir a caminar o a comprar algo.

El señor Darcy necesitaba conversar con Elizabeth y poder comprender mejor cuál era su real situación. Afortunadamente, no tuvo que esperar mucho porque pasadas las diez de la mañana, vio a Elizabeth salir de la posada y caminar rumbo al río. Ella iba vestida de una manera que sugería que tenía estimado pasear por los alrededores del pueblo, probablemente, antes de acompañar a su tío y tía a visitar algún familiar o amigo.

"Señorita Bennet," dijo el señor Darcy mientras caminaba a toda prisa para alcanzarla.

"Señor Darcy, qué sorpresa verlo aquí tan temprano," dijo Elizabeth muy sorprendida.

"Tenía algunas diligencias que hacer en el pueblo y quiero comprar un regalo para mi hermana que llega mañana. Tal vez usted podría ayudarme con eso, si no es mucho pedir."

"Me alegro que pronto pueda reunirse con la señorita Darcy. Yo iba a caminar alrededor del río por unos minutos. Es un lugar tan bonito."

"¿Qué le parece si me permite acompañarla en su caminata, y cuando regresemos, si hay tiempo, me acompaña a la tienda a ver un regalo para mi hermana. Está muy cerca de la posada."

"Me parece una excelente idea."

El señor Darcy le ofreció su brazo a Elizabeth y emprendieron rumbo hacia el sendero que bordeaba el río. El señor Darcy estaba un poco nervioso porque no deseaba incomodar a Elizabeth y no sabía muy bien cómo y de qué hablar con ella.

Por su parte, Elizabeth estaba tan o más nerviosa que el señor Darcy. Él estaba tan guapo aquella mañana y cada vez que la miraba lo hacía con una mezcla de ternura y preocupación. Elizabeth no podía negar que cada día, sus sentimientos hacia aquel caballero eran más confusos y pasaba incontables horas del día tratando de recordar qué había pasado entre ellos y por qué él deseaba disculparse con ella.

"Georgiana debe llegar mañana pasado el mediodía. Si no tiene inconvenientes, me gustaría visitarla el día después de mañana para poder presentarlas."

"No tengo inconvenientes, después de mañana estaremos libres. Nos quedan pocos días y queremos aprovecharlos al máximo. Los amigos y la familia de mi tía son muy simpáticos y nos han recibido con mucho cariño."

"Me alegra saber que se ha divertido tanto y que este viaje ha sido una buena experiencia para usted." El señor Darcy pensó que si no hablaba de una vez, perdería el valor. Entonces se detuvo, miró a Elizabeth a los ojos y le dijo con mucha emoción, "Señorita Bennet, necesito saber si ha encontrado en su corazón la capacidad de perdonarme. Pese a que expresé mis sentimientos hacia usted de una manera atroz, todo lo que le dije era y sigue siendo cierto. Mis deseos y mis sentimientos siguen siendo los mismos, pero una palabra de usted será suficiente para que yo nunca más vuelva a importunarla con mis…"

"Señor Darcy, yo…"

"¿No recuerda nada de lo que sucedió en Kent?"

Elizabeth bajó la cabeza, ella estaba tan confundida, pero a la vez sabía que no podía seguir mintiendo. "No, señor, no recuerdo… En lo que respecta a mí, yo lo conocí hace dos semanas en aquella posada."

"Señorita Bennet, por favor no se ponga triste…"

"Lo siento, señor Darcy, pero me desespera mucho no poder recordar eventos, que al parecer, fueron importantes. Señor, yo no deseo causarle problemas… Yo no sé qué va a ser de mi vida y si algún día podré recuperar aquel año que no puedo recordar," Elizabeth se detuvo en medio del pequeño puente que estaba cruzando y se quedó mirando al río.

"Si usted lo desea, yo puedo contarle todo lo que le dije y cómo reaccionó usted…"

"Prefiero que no haga eso, señor Darcy. No quiero recuperar mis recuerdos a través de los pensamientos de otra persona, quiero tener la oportunidad de recordar por mí misma, y si no puedo, construir nuevos recuerdos."

"Comprendo, y creo que tiene razón, señorita Bennet. ¿Qué le parece si nos sentamos en aquella banca y me permite contarle mis recuerdos? Yo sólo hablaré de mis experiencias."

"Supongo que no hay nada de malo en eso," dijo Elizabeth.

Ellos terminaron de cruzar el puente y se sentaron en una banca a la sombra de un árbol justo en frente de la iglesia del pueblo. Entonces, el señor Darcy empezó a narrar su historia desde el principio, desde el momento que su amigo Bingley le contó que había alquilado una finca en Hertfordshire.

"La primera vez que la conocí, señorita Bennet, fue en una asamblea y me temo que causé una pésima impresión en usted, su familia y todos sus vecinos."

"¿Por qué crees eso? Aunque debo reconocer que lo poco que escuché hablar de usted no lo dejaba bien parado," dijo Elizabeth con una sonrisa triste.

"Desde que asumí el control de Pemberley mucha gente ha querido acercarse a mí para pedirme u obtener algo. Eso me ha hecho bastante desconfiado de las intenciones de los otros hacia mí. Además, no soy el tipo de caballero que puede hablar con facilidad con personas que no conoce, aunque me he hecho el propósito de practicar," agregó el señor Darcy sonriendo. "Además, en nada ayudó que en cuanto entré a aquel lugar, los asistentes a la asamblea comenzaron a rumorear sobre mi fortuna y mi Pemberley."

¿"Pero no cree que es natural que en un pueblo pequeño, donde pasa muy poco, alguien como usted y el señor Bingley generen curiosidad?"

"Sí, lo sé, pero debo reconocerle, señorita Bennet, que el estar constantemente rodeado de personas siempre dispuestas a agradarme me hizo tener una alta opinión de mí, y de estar muy consciente de mi rango y el lugar que ocupo en la sociedad."

"¿Usted pensó que mis vecinos y yo no merecíamos su atención?"

"Sí, eso es exactamente lo que yo pensaba en ese momento. Mis padres me enseñaron buenos principios, pero nunca corrigieron mi personalidad altanera y arrogante."

Elizabeth escuchaba muy atenta como el señor Darcy le narraba parte de lo que pasó los días que ellos convivieron bajo el mismo techo en Netherfield. Aunque el señor Darcy narraba sólo lo que había pasado desde su punto de vista, ella pudo comprender que la relación entre Jane y el señor Bingley había sido bastante más profunda, y que tal vez su hermana aún seguía enamorada de él y por esa razón aún estaba tan triste.

"En la medida que tenía la oportunidad de conocerla más, más me agradaba su personalidad, señorita Bennet. Me gustaba mucho el hecho de que no tuviera miedo a expresar su opinión de una forma firme, pero respetuosa al mismo tiempo."

Después, el señor Darcy le contó a Elizabeth todo lo que había ocurrido en el baile de Netherfield y como la familia había decidido dejar Hertfordshire y no regresar.

"Señorita Bennet, para ese momento, yo me sentía muy atraído hacia usted y decidí que no era prudente prestarle tanta atención y generar expectativas que no podía cumplir. Con vergüenza debo reconocer que ayudé a las hermanas de mi amigo Bingley a convencerlo de que su hermana no era la mujer apropiada para él."

"¿Qué clase de hombre permite que su amigo y sus hermanas tomen decisiones por él?"

"No sea injusta con Bingley, señorita Bennet. Él es un joven muy bueno y noble, y por esa razón, a veces le cuesta mucho tomar decisiones porque nunca quiere herir a nadie."

Elizabeth pensó en Jane, y en cómo muchas veces callaba y prefería aguantar las tonterías de la señora Bennet, los sarcasmos del señor Bennet y los comentarios malintencionados de algunos vecinos. Tal vez el señor Bingley era como Jane.

Finalmente, el señor Darcy llegó a la última parte del relato, de su vista a Kent. "Lady Catherine es una mujer de un carácter bastante difícil. Ella siempre desea saberlo todo y controlar a todos. Todos los años, mi primo y yo visitamos Kent en abril para ayudar con los asuntos de la finca. A principios de marzo, mi tía me escribió y me comentó que usted estaba visitando a su amiga, la señora Collins. Entonces, yo pensé que era buena idea viajar y volver a verla para cerciorarme que lo que había sentido por usted en Hertfordshire era cosa del pasado. Debo confesarle que estaba muy equivocado."

Elizabeth estaba ansiosa por saber qué había ocurrido en Kent y cómo había terminado toda su historia con el señor Darcy. Ella pensaba que tal vez, al igual que Jane, ella había sufrido mucho con la partida abrupta del señor Darcy.

"Después de pasar tiempo juntos, de caminar por los alrededores de Kent y visitarla en la casa parroquial me di cuenta que era inútil luchar contra mis sentimientos y le propuse matrimonio."

Elizabeth quedó muy sorprendida. ¿Estaban comprometidos y ella lo había olvidado? "Señor Darcy, por favor créame que yo no recuerdo nada de eso y…"

"No se preocupe, señorita Bennet… Usted me rechazó. Cuando le propuse matrimonio estaba seguro de que usted me aceptaría y me preocupé más de remarcar todas las razones por las cuáles un hombre de mi estatura social jamás debería haber considerado casarse con alguien como usted, que de explicarle por qué la admiraba tanto."

"¿Esa es la razón por la que estaba tan ansioso por disculparse?"

"Sí, porque comprendí que lo que hice estaba equivocado. Señorita Bennet, yo le escribí una carta que contiene algunos secretos bastante delicados concernientes a Wickham."

"No se preocupe, yo siempre he sido muy cuidadosa con esas cosas. Si no la destruí, debe estar muy bien guardada. La última vez que vi a ese señor, noté algo en él que no me gustó. Si algún día lo consideré un amigo, ya no."

Elizabeth estaba muy sorprendida con todo lo que el señor Darcy le dijo y creyó que recordar algo de manera abrupta. "La carta está en el bolsillo de mi pelliza de invierno que está guardada en el armario de mi habitación. Estoy segura de que está allí," dijo Elizabeth muy emocionada. Era el primer recuerdo que tenía desde el accidente y se emocionó mucho.

"Me alegro de que pueda recordar algunas cosas."

"Yo también… Le agradezco mucho que se haya tomado el trabajo de explicarme todo. Señor Darcy, le pido disculpas si mi rechazo le hirió."

"Me hirió, pero no por lo que usted me dijo si no por lo que yo hice. Señorita Bennet, cree usted que sea posible, tal vez algún día…"

"Señor Darcy, yo estoy muy confundida… Pero no puedo negar que desde que lo conocí en aquella posada, usted me ha agradado mucho. Desgraciadamente, mi cabeza es un torbellino y no quiero decir o hacer cosas y cambiar de idea cuando recupere mis recuerdos. Por el momento, yo sólo puedo ofrecerle mi amistad."

"Y yo la acepto, me encanta conversar y pasar tiempo con usted," dijo el señor Darcy. Elizabeth le estaba dando una segunda oportunidad y él no dejaría pasar la oportunidad.

"Lo siento, señor Darcy, pero prometí a mi tía que regresaría antes del mediodía. Me temo que no podré ayudarle con el regalo para su hermana."

"No se preocupe, señorita Bennet. Ha sido un placer poder conversar con usted, y por favor no dude, que siempre puede contar conmigo y mi amistad."

Elizabeth miró al señor Darcy y tuvo que bajar la cabeza. Ella sentía que no podía respirar de la emoción cuando él era tan gentil y considerado con ella. Además, le avergonzaba mucho que él notara que se había sonrojado. Ese hombre amable, cariñoso y tan guapo estaba enamorado de ella. Tanto que le había propuesto matrimonio, y que pese a que ella lo había rechazado, estaba dispuesto a hacer todo lo posible por ganarse su cariño. Eso la hacía sentir muy especial, pero le asustaba al mismo tiempo.

"Bueno, debo irme… Nos veremos en dos días más entonces. Tengo muchos deseos de conocer a su hermana."

"Y ella de conocerla a usted, señorita Bennet."

Elizabeth hizo una reverencia y corrió de regreso a la posada. El señor Darcy tuvo ganas de correr tras ella y acompañarla, pero se dio cuenta que ella se sentía abrumada y que probablemente quería estar sola para ordenar sus pensamientos.

'Cada día te siento más cerca de mí, mi querida y amada Elizabeth,' pensó el señor Darcy mientras caminaba hasta el establo en busca de su caballo.

P&P

Caroline Bingley estaba feliz cuando vio desde la ventana del carruaje la imponente mansión. Pemberley era el lugar más bello del mundo y ella estaba segura que muy pronto sería suyo.

'No dejaré pasar esta oportunidad. Estoy segura que esta vez el señor Darcy se dará cuenta que estamos hechos el uno para el otro,' pensaba Caroline mientras imaginaba lo feliz que estaría el señor Darcy cuando la viera.

P&P

Mis sinceros agradecimientos a todos los que se toman el tiempo y el trabajo de dejar comentarios.

En el próximo capítulo Caroline Bingley y el señor Wickham se llevarán una desagradable sorpresa😀.

¡Nos vemos pronto!

Saludos,

Yo