Capítulo 7
Jane estaba muy preocupada porque notaba a Lydia nerviosa y demasiado reservada. Su hermana habitualmente no podía estar tranquila por más de un minuto, pero ahora parecía ausente, como si algo le preocupara. Además, no tenía fiebre y aunque tosía de vez en cuando, la tos parecía forzada y fingida.
Jane estuvo toda la mañana con Lydia y regresó a la posada para almorzar. Ella necesitaba hablar con su padre porque quería pedirle que trajera a Lydia a la posada. Ella no quería que pasara la noche con los Forster, ellos tenían planeado cenar con unos amigos y dejaría a Lydia sola en la casa. Además, al día siguiente ellos partirían rumbo a Hertfordshire, por lo que sería mucho más fácil si Lydia dormía en la habitación con Jane.
Desgraciadamente, para Jane era cada vez más difícil poder hablar con su padre. Él pasaba gran parte del día en la sala de la posada conversando con otros caballeros. Cada vez que ella lo interrumpía para pedirle algo o explicarle lo que estaba pasando, él apenas la escuchaba, le decía que sí y regresaba a hablar con sus amigos. Si él estaba jugando ajedrez, era aún peor, porque no le podía interrumpir hasta que hubiese terminado, y las partidas podían durar horas.
Jane respiró hondo, se acercó al señor Bennet y le dijo con voz suave, pero firme. "Buenas tardes, caballeros. Siento mucho interrumpir vuestra conversación, pero necesito hablar con mi padre."
"Jane, por favor, no puedes esperar hasta más tarde. Mi buen amigo Thompson partirá mañana rumbo a Kent y nosotros a Hertfordshire y necesitamos resolver algunos asuntos. Jane, Thompson tiene una interesante teoría que necesito que me explique con detalles. Él cree que para el final de este siglo el poder que hoy ostenta la nobleza terrateniente se traspasará a quien posea el capital, o sea, a los comerciantes y los hombres de negocios."
"Así es, señorita Bennet. La acumulación de tierra en unas pocas manos ha hecho que nuestro sistema no avance y que la herencia y no el mérito determine la suerte que corre cada persona. En el mundo de los negocios no es así, todo depende de uno y de las ganas que tenga de usar su ingenio y destreza. Le garantizo, señorita Bennet que las cosas serán muy distintas cuando usted tenga mi edad…"
El señor Thompson siguió hablando por varios minutos mientras que el señor Bennet lo escuchaba con mucha atención, y de vez en cuando hacía algunas preguntas. Jane no negaba que aquel caballero decía cosas muy interesantes y hablaba de una manera muy entretenida, pero ella necesitaba hablar con su padre. Entonces no le quedó otra solución que interrumpir nuevamente la conversación.
"Me parece muy interesante todo lo que me ha dicho, señor Thompson, y siento mucho tener que interrumpir nuevamente, pero necesito hablar con mi padre."
El señor Bennet se puso de pie y les dijo a sus amigos que regresaría luego para continuar debatiendo. "Está bien, Jane, qué es tan importante que no podías esperar. Por favor, sé directa y dime que es lo que quieres."
"Está bien, padre. Quiero que me acompañes a buscar a Lydia y que le digas que esta noche tendrá que pasarla en la posada con nosotros. El coronel Forster y su esposa están invitados a cenar en casa de unos amigos y no quiero que Lydia se quede sola. Ella es capaz de hacer una tontería con tal de hacer lo que quiere. Es mejor que esté aquí para que podamos vigilarla."
"Jane, tu hermana está enferma, déjala descansar. Dudo que ganemos nada con traerla aquí con nosotros. Es mejor que aprovechemos este día que nos queda de libertad. Mañana tendré que explicarle a Lydia por qué tuvimos que venir a buscarla y que está castigada y no podrá asistir a ningún baile hasta que cumpla dieciocho años. Jane, sé buena con tu padre y déjame disfrutar estas pocas horas que me quedan de paz." El señor Bennet sonrió y regresó a sentarse cerca de sus amigos para seguir conversando con ellos.
Jane ni siquiera tuvo la posibilidad de explicarle lo que el Capitán Coleman le había contado. Ella estaba furiosa, y no sabía qué hacer. Pero no pensaba darse por vencida. En unas horas más, ella iría a buscar a Lydia con o sin el apoyo de su padre.
Francis recibió dos mensajes esa tarde. Uno era una muy buena noticia, pero el otro lo dejó bastante preocupado. Entonces, decidió ir inmediatamente hacia la posada para explicarle a Jane y al señor Bennet cual era la situación. Cuando entró al salón principal de la posada, vio a Jane sentada al lado de la ventana mirando hacia la playa.
"Señorita Bennet, me da mucho gusto verla. Tengo importantes noticias que compartir con usted, pero necesito hablar con su padre también."
"Capitán, que bueno que lo veo. Estoy haciendo tiempo para ir a buscar a Lydia porque quiero que pase la noche aquí conmigo. Mi padre está allí conversando con sus amigos. Intenté explicarle todo lo que usted me contó y pedirle que me acompañara a buscar a Lydia, pero está demasiado ocupado hablando con sus amigos," dijo Jane sin poder ocultar lo molesta que estaba.
Francis había tenido la posibilidad de interactuar con el señor Bennet por más de una semana y creía conocerlo muy bien. Aunque no le parecía una mala persona, él había notado que era bastante egoísta y que privilegiaba su bienestar personal por sobre el de sus hijas. "No se preocupe, señorita Bennet. Espero aquí, yo convenceré a su padre que nos escuche."
Jane miró como Francis se acercaba a su padre y que después de decirle algo, él se había puesto de pie y ambos caballeros caminaron hasta donde ella estaba sentada. Jane pensó que no era posible que el Capitán Coleman mostrara mucho más interés en proteger a Lydia que su propio padre. Sin duda alguna, ella estaba muy decepcionada del señor Bennet, y pensó que, si algún día tenía hijos, le gustaría que el padre de ellos fuera un hombre como Francis y no como su padre. El señor Bennet se sentó al lado de Jane y Francis se sentó en la silla en frente de él.
"Espero que lo que me tenga que decir sea realmente importante, Capitán. No me gusta que me interrumpan cuando estoy en medio de una interesante conversación." El señor Bennet estaba muy molesto y no comprendía por qué todos insistían en interrumpirlo.
"Lo que tengo que decirle se relaciona con su hija Lydia, señor Bennet." Francis le explicó lo que ya le había contado a Jane. "Siento mucho tener que decirle esto, señor Bennet, pero el comportamiento inapropiado de su hija Lydia es comentario entre todos los hombres poco honorables del regimiento del coronel Forster. De esta forma llegó a mis oídos el rumor que ella mantiene amoríos con el teniente George Wickham. Ese hombre le dobla la edad a su hija, y aunque oculta muy bien su verdadera naturaleza, es conocido por su falta de honor y múltiples deudas."
El señor Bennet no supo que decir por varios segundos. Él sintió mucha vergüenza, pero también rabia por la forma en la que Lydia se estaba comportando. "Le agradezco mucho toda la información que me ha proporcionado, Capitán, sé que puedo contar con su discreción. Mañana cuando vaya a buscar a mi hija a la casa de Forster, informaré al Coronel sobre el comportamiento de ese hombre, y por supuesto, que me encargaré de que Lydia no lo vuelva a ver nunca más."
"Señor, creo que el asunto es aún más grave. Si he venido hasta aquí con tanta urgencia es porque le tengo muy malas noticias." Francis hizo una pausa y continuó con su relato. "Uno de mis hombres me ha confirmado que esta noche su hija tiene todo listo para fugarse con el teniente Wickham. Él se la llevará de la casa de los Forster con la promesa de que se casarán en Gretna Green. La verdad es que él no tiene intenciones de casarse con ella, a menos que usted y su cuñado estén dispuestos a pagarle diez mil libras."
Jane no podía creer lo que estaba escuchando. Su pobre hermana era tan tonta e inocente que estaba a punto de caer en las redes de un canalla sin escrúpulos que sólo le iba a causar desgracia y dolor. Por su parte, el señor Bennet por primera vez se preocupó y se sintió culpable.
"Jane, dame cinco minutos para ir a buscar mi sombrero. Iremos a buscar a tu hermana inmediatamente."
"Señor Bennet, me gustaría explicarle algo, si es que me puede dar cinco minutos más de su tiempo. Por favor, no se preocupe por su hija. En este momento cinco de mis hombres de mi absoluta confianza están vigilando la casa de los Forster."
"Explique qué es lo que necesita, Capitán."
"Señor Bennet, creo que es mejor que podamos atrapar a Wickham y su hija con las manos en la masa. De esa forma, ella no podrá negar lo que pensaba hacer, y Wickham no tendrá tiempo de huir."
"¿Lydia no correrá peligro?" preguntó Jane.
"No, le doy mi palabra, señorita Bennet."
"Está bien, Capitán. Creo que tiene razón, Lydia intentará negar todo si puede. Pero esto se termina aquí, no permitiré que esa niña irresponsable arruine la reputación de mi familia y el nombre Bennet. Todo esto es culpa de tu madre, Jane. Ella siempre ha consentido a Lydia y le ha permitido que haga lo que quiera."
"No padre, esto no es sólo culpa de mi madre, también lo es mía y tuya. Todos hemos visto por año como Lydia se comporta y todos hemos decidido no hacer nada," dijo Jane. La voz le temblaba, pero ella no iba a permitir que su padre delegara toda la culpa en la señora Bennet.
"Tal vez, tienes razón, Jane. No me di cuenta cuando te transformaste en una señorita sensata y reflexiva, hija. Me da mucho orgullo saber que, al menos una de mis hijas, es toda una dama.
Francis estaba muy orgulloso de que Jane le haya dicho a su padre lo que necesitaba escuchar. Una vez aclarado todo entre ellos, él les explicó su plan para arruinar los planes de Wickham.
P&P
Georgiana estaba muy emocionada porque tendría la oportunidad de conocer a la señorita Elizabeth Bennet. Su hermano le había hablado mucho de ella, y aunque no se lo dijo explícitamente, ella estaba segura de que su querido hermano estaba enamorado de ella. Entonces, ella iba a ser muy amable para tener la oportunidad de conversar con ella y conocerla mejor.
Por su parte, el señor Darcy miraba al paisaje, pero sin ver absolutamente nada. Su mente estaba muy lejos de allí, y la media hora de viaje en carruaje se le iba a hacer eterna. Él y Georgiana se habían levantado temprano y le habían dicho a la señora Reynolds que los excusaran con las visitas porque habían tenido que hacer una diligencia urgente.
El señor Darcy había preferido no contarle a su amigo sobre la presencia de Elizabeth en Lambton. Él sabía que el señor Bingley habría insistido en acompañarlos y él quería que Georgiana tuviera la posibilidad de hablar con Elizabeth sin interrupciones. Además, ella no recordaba a nadie de la familia Bingley y podía sentirse muy incómoda si su amigo comenzaba a hacerle preguntas que no sabía cómo responder.
En Lambton, el señor Darcy ayudó a su hermana a descender del carruaje y le dijo al cochero que regresarían en una hora. Cuando llegaron a la posada, Elizabeth los estaba esperando y les dijo que los Gardiner habían ido a la iglesia, pero que retornarían en cualquier momento.
En cuanto Georgiana vio a Elizabeth, inmediatamente le agradó. Ella era muy bonita, pero ella sabía que su hermano había conocido a otras mujeres bonitas. Lo que llamaba la atención en ella, era lo cálido de su sonrisa y sus hermosos ojos que reflejaban bondad y alegría.
Elizabeth le contó a Georgiana sobre los lugares que habían recorrido y lo mucho que le habían gustado los jardines y el parque que rodeaba a Pemberley. Además, le preguntó sobre su afición por la música y sus planes para el resto del verano.
El señor Darcy se limitó a observar y sentirse feliz y satisfecho de que las dos mujeres que más amaba se llevaran tan bien. Además, él veía a Elizabeth mucho más tranquila y confiada y estaba seguro de que la conversación que habían tenido hace dos días había tenido el efecto que él esperaba.
Los Gardiner llegaron a los pocos minutos después de los Darcy y se alegraron mucho de conocer a Georgiana. Ellos hablaron de todo lo que habían aprendido de la historia de Derbyshire y Pemberley.
El señor Darcy aprovechó que su hermana estaba entretenida conversando con la señora Gardiner para decirle algunas cosas a Elizabeth. "Señorita Bennet, esta tarde Bingley y yo iremos a cabalgar. Pienso aprovechar la oportunidad para decirle que he tenido la posibilidad de pasar las últimas dos semanas en compañía vuestra compañía. Pero también quiero disculparme por haber interferido en sus asuntos y no dejarlo tomar sus propias decisiones."
"Espero que después de aquella conversación, la amistad entre ustedes se vea fortalecida. Señor Darcy, creo que hace muy bien dejando que su amigo se haga responsable de lo que hace. Es una responsabilidad muy grande tener el control de la vida de otra persona, y tener parte de responsabilidad en asuntos ajenos."
"Tiene mucha razón, señorita Bennet. No quiero nunca más tener que sentirme culpable por asuntos que no debieran ser de mi incumbencia."
"Hermano, ¿qué te parece si invitamos a la señorita Bennet y sus tíos a cenar hoy con nosotros? La señora Gardiner me contó que regresarán a Londres en muy pocos días y quisiera tener la oportunidad de compartir un poco más de tiempo con ellos."
"Esta velada no tenemos planes, señorita Darcy. Será un honor poder acompañarlos a cenar," replicó la señora Gardiner.
"Pemberley es uno de los lugares más hermosos que hemos tenido la oportunidad de visitar durante nuestras vacaciones. Nos sentimos sinceramente honrados por su invitación, señorita Darcy," agregó el señor Gardiner.
La señora Gardiner ordenó té y ella y Elizabeth les sirvieron a sus invitados. Ellos siguieron conversando por varios minutos más, hasta que fue la hora de despedirse y decir hasta más tarde. En el camino de regreso a Pemberley, Georgiana le comentó a su hermano lo mucho que le había agradado Elizabeth y los Gardiner.
"Son personas muy educadas y tan amables. William, debo reconocer que son muy diferentes a la mayoría de las personas que frecuentas."
"¿Lo dices porque el señor Gardiner es comerciante?"
"No, sabes que esas cosas a mí no me importan. Lo digo porque son la señorita Bennet y su tía y tío son sinceramente amables y hablan de cosas interesantes, no de cuánto dinero tienen o de lo importante que son sus amigos."
"Tienes razón, ellos son muy diferentes a los Bingley y los Hurst. A propósito de ellos, quiero pedirte que no les comentes nada de nuestra visita."
"¿Por qué? Los acabamos de invitar a cenar."
"Es una historia muy larga, pero para resumirla, te diré que a la señora Hurst, y en especial, a la señorita Bingley, no les agrada la señorita Bennet." El señor Darcy aprovechó el resto del viaje para contarle a su hermana todo lo que había pasado en Hertfordshire y las razones porque aquellas mujeres no toleraban a la familia Bennet.
Georgiana estaba segura de que el desagrado de Caroline hacia Elizabeth se relacionaba con su hermano. Seguramente ella había notado el interés del señor Darcy por Elizabeth y se propuso separarlos.
El único que supo de la presencia de Elizabeth y su familia antes de la cena fue el señor Bingley y se alegró mucho de saber que volvería a verla. Él pensaba hacerle preguntas sobre su hermana Jane. Después de escuchar a su amigo Darcy, pensó que tal vez no era mala idea regresar a Netherfield. Él aún recordaba a la hermosa Jane Bennet y no había logrado encontrar a ninguna mujer que le hiciera sentir tan feliz y en paz como cuando estaba junto a ella.
P&P
Lydia estaba en éxtasis. Todo estaba saliendo como ella lo había planeado y en pocos minutos más estaría con el hombre que amaba y que muy pronto sería su esposo. Cuando escuchó que los Forster dejaron la casa, sacó una pequeña bolsa que tenía escondida en el armario con lo esencial para viajar unos días y con todo el dinero que le quedaba. Luego, se aseguró de que nadie la estuviera viendo, y se escabulló por la puerta trasera de la casa. Luego, ella corrió hasta la plaza de la esquina.
El señor Wickham estaba furioso. Él llevaba quince minutos esperando a Lydia y le había repetido más de una vez que fuera puntual. Él había conseguido que un comerciante que iba a rumbo a Londres los llevara por una módica suma de dinero y si Lydia no aparecía, el carruaje que esperaba dos cuadras abajo, se iría sin ellos.
"Buenas noches, Wickham, ¿cómo estás?" dijo Francis. Él iba acompañado de Glover, Logan y otros tres marineros.
"Lo siento, Coleman, pero no tengo tiempo para conversar. Tengo muchas cosas urgentes que hacer."
"¿Coleman? No sea insolente, Wickham. ¡Para ti es Capitán Coleman!"
"No sé quién eres y no me importa. Pueden dejarme en paz," dijo Wickham mirando hacia la calle por donde Lydia debía aparecer.
"David Aaron Logan, un excelente marinero. Esa no es forma de hablarle a mi amigo," dijo Glover.
"Caballeros, no tengo tiempo para sus juegos. ¿Por qué mejor no siguen su camino y me dejan en paz?"
"Wickham, creo que tienes razón, mis hombres han sido muy impertinentes contigo. Seré más claro y quiero una respuesta directa. ¿Qué estás haciendo aquí solo y a esta hora?" preguntó Francis muy serio.
"Yo no tengo por qué darle explicaciones a ninguno de ustedes. Déjenme en paz de una buena vez o le diré al Coronel Forster que los reporte a sus superiores."
Francis iba a decirle a Wickham que no perdiera su tiempo, pero Lydia llegó corriendo y dijo sonriendo. "Mi amor, estoy lista para que comencemos nuestro viaje. ¿Quiénes son estos hombres?"
El señor Wickham se puso muy nervioso y no supo qué decir. Él presentía que la situación se iba a complicar mucho más de lo que había calculado. "Lydia…"
"Buenas noches, señorita Lydia, soy el capitán Francis Coleman y estos son mis hombres. Hace unos días atrás tuve el placer de conocer a su padre y su hermana. Si me permite darle un consejo, usted está aún muy joven para perder su tiempo con canallas como este," dijo Francis indicando al señor Wickham.
"Pues a mí no me interesa su opinión, Capitán. Wickham creo que es mejor que nos vayamos, no me gustan tus amigos," dijo Lydia petulantemente.
"Tú no vas a ningún lado, Lydia," dijo el señor Bennet con voz autoritaria. "No puedo creer que hayas estado a punto de arruinar tu vida, tu reputación y la de toda tu familia."
Lydia estaba muy sorprendida, pero no estaba dispuesta a que nadie le arruinara sus planes, ni siquiera el señor Bennet. "Lo siento mucho, padre, pero ni tú ni nadie va a detenerme. Tendrán que aceptar mis decisiones aunque no les gusten."
"Si te vas con este hombre, estarás muerta para nosotros. No permitiré que nunca más pongas un pie en Longbourn y le diré a todos los que quieran escucharme que yo sólo tengo cuatro hijas. Y tú, Wickham, si decides llevártela, tendrás que hacerte cargo de ella por el resto de tu vida y me encargaré de que todo el mundo sepa la clase de canalla que eres y no conseguirás crédito en ningún lugar. Además, no recibirás ni un centavo mío y de nadie de mi familia. Ustedes no existirán para nosotros. ¿Qué dices, Wickham."
George Wickham sabía muy bien que ningún padre arriesgaría la reputación de cuatro hijas para salvar a una. Además, la situación era demasiado compleja y tenía claro que debía cambiar de planes. "Lydia, creo que es mejor que te vayas con tu padre y te olvides de mí."
"No, Wickham, no me importa mi familia. Podemos ser felices sin ellos… Yo quiero ser tu esposa y la primera en casarme de todas mis hermanas…"
"Lo siento, Lydia, pero no insistas, esto se terminó," replicó Wickham con frialdad.
El señor Bennet tomó a Lydia del brazo y la llevó hasta el carruaje donde la esperaba Jane. Ella no paraba de llorar y Jane hizo todo lo que pudo para consolarla, pero Lydia no paraba de decirle a su padre que lo odiaba y que le había arruinado la vida.
"Bueno, creo que ya lograron lo que se proponían. Es hora que regresen a sus asuntos," dijo Wickham mirando desafiantemente a Francis. "Coleman, tengo muy buena memoria y te aseguro que esto no se quedará así."
"No te tengo miedo, Wickham. Sé muy bien cómo lidiar con los de tu clase, y si no hubiera otra persona interesada en hablar contigo, podríamos resolver esto aquí y ahora."
"Lo siento, Coleman, pero no pienso seguir escuchando tus tonterías," dijo Wickham. Luego intentó alejarse de allí, pero alguien lo tomó por el brazo.
"No vas a ser tan mal educado y te vas a ir sin saludar a un viejo amigo," dijo Joseph Harris con una sonrisa malévola.
"Wickham, te iba a presentar a este señor a quien tuve el gusto de conocer unas horas atrás, pero veo que se conocen," dijo Francis mientras sus hombres se reían al ver la cara de horror de Wickham.
"¿Qué pasa, Wickham, no te alegras de ver al señor Harris?" preguntó Glover.
"Mis amigos me dicen gordo Joe, oficial Glover. Ustedes me han ayudado a encontrar a mi querido amigo Wickham, y pueden ver lo emocionado que está de verme."
"Es hora de irnos y dejar que estos dos excelentes amigos puedan conversar privadamente. Fue todo un desagrado conocerte, Wickham, y te aconsejo que nunca más vuelvas a cruzarte en mi camino," dijo Francis amenazante.
"No te preocupes, Capitán, después de conversar conmigo, Wickham aprenderá a ser mucho más amable y menos travieso."
Francis invitó a sus hombres a beber una copa del mejor brandy que tenían en la cantina del pueblo. Por su parte, por primera vez en su vida Wickham estaba verdaderamente asustado.
"Joe, déjame ir. Te prometo que para el fin de este mes te habré pagado todo lo que te debo."
"Wickham, soy gordo pero no inocente. Sé muy bien que eres un mentiroso profesional y no creo nada de lo que me dices. Quiero que sepas que me había olvidado de ti, no suelo perder mi tiempo con ratas como tú, pero cuando los hombres del Capitán me contaron que pensabas desgraciarle la vida a una señorita, decidí que me cobraría todo lo que me debes."
La hermana gemela de Joseph Smith había muerto a los quince años por complicaciones del parto. Ella se había enamorado de un canalla que la hizo creer que se casaría con ella y después la abandonó. Pese a su juventud, Joe crió a su sobrino como si fuera su hijo y lo había hecho un hombre de bien.
Joe y sus hombres subieron a Wickham a un carruaje y se lo llevaron a Londres para hacerle trabajar hasta pagar todas sus deudas. Él intentó huir, pero fue imposible y no tuvo más remedio que resignarse.
P&P
Caroline Bingley miraba a su alrededor y soñaba con el día que todo eso fuera suyo. Lo primero que haría, sería remodelar todo y comprar nuevos muebles. Su futuro esposo tenía tanto dinero que ella podría darse el lujo de comprar todo lo que se le diera la gana.
El señor Bingley estaba ansioso de poder conversar con Elizabeth y preguntarle sobre su hermana. Él necesitaba saber cómo estaba todo en Hertfordshire antes de tomar una decisión.
Louisa y el señor Hurst conversaban con Georgiana mientras Caroline caminaba alrededor del salón. Ella no entendía por qué el señor Darcy estaba tan nervioso y no dejaba de mirar por la ventana. Por lo que ella había averiguado, los invitados vivían en un pueblo cercano y ella asumió que eran el párroco o el doctor del pueblo y su familia, o sea, nadie importante que a ella le interesara conocer.
"Señor Darcy, lleva mucho rato mirando por la ventana. ¿Tiene miedo que sus invitados se vayan a perder?"
"No, señorita Bingley, ellos han venido otras veces. Quiero tener la oportunidad de ver el carruaje para poder ir a recibirlos, eso es todo."
"Esas personas deben ser muy especiales para usted."
"Lo son. Si me disculpa, señorita Bingley, el carruaje acaba de entrar a la propiedad," dijo el señor Darcy. Luego, le pidió a Georgiana que lo acompañara para recibir a las visitas.
Caroline se sentó a lado de Louisa y dijo con algo de disgusto. "Espero que esa gente no sean unos simples pueblerinos aburridos. Yo vine a Pemberley para pasar tiempo con los Darcy y no me interesa conocer a nadie más."
"No te preocupes, Caroline, seguramente se irán muy luego."
El señor Darcy y Georgiana recibieron a sus invitados con mucho afecto, y el señor Darcy le ofreció su brazo a Elizabeth para escoltarla hasta el salón donde estaban el resto de los invitados. Por su parte, Georgiana no quería interrumpir a su hermano, por lo que caminó al lado de los Gardiner.
"Señorita Bennet, si necesita ayuda, sólo tiene que mirarme y yo iré en su ayuda. Las hermanas de Bingley pueden ser bastante intrusas y desagradables cuando se lo proponen."
"Lo tendré en cuenta, señor Darcy. La verdad es que me pone un poco nerviosa pensar que me van a hablar de cosas que no recuerdo."
"Todo va a estar bien, confía en mí."
Cuando Georgiana entró con los invitados, Caroline inmediatamente reconoció a la señora Gardiner. Pero antes de que pudiera hacer cualquier pregunta, el señor Darcy entró en el salón con Eliza Bennet tomada de su brazo y sonriendo.
P&P
Mis sinceros agradecimientos a todos los que dejan comentarios y siguen la historia con entusiasmo. Este capítulo es el último de la primera etapa. Esta historia tiene dos partes, por lo que estamos en la mitad. Como les dije antes, es una historia corta de unos quince capítulos y alrededor de 60.000 palabras.
En el próximo capítulo Caroline intentará hacer todo lo posible por demostrar que es mejor que Elizabeth. En la otra parte de la historia, Jane se despedirá de su nuevo amigo y Francis viajará a Londres.
¡Nos vemos pronto!
Saludos,
Yo
