Capítulo 9
"Señorita Bingley, le agradezco sinceramente su interés, pero quiero ser bien enfático en decir que no tiene ninguna razón para estar preocupada." El señor Darcy se mantuvo muy serio, él no deseaba decir nada que no fuera necesario.
"Creo que usted no entiende, señor Darcy. Usted y su hermana son personas muy amables y hay gente muy escrupulosa. Espero no se le haya olvidado como la madre de Eliza hizo todo lo posible para forzar a mi hermano a pasar tiempo con Jane. Yo sé que usted cree que Eliza, con sus impertinentes comentarios, puede ser divertida, pero no se da cuenta del peligro que ella significa para un hombre como usted. Por favor, reaccione, señor Darcy. Te aconsejo que te mantengas lo más lejos posible de esa mujer y su familia, y que no permitas que esté cerca de tu hermana."
"¿Eso es todo lo que deseaba decirme, señorita Bingley?"
"Señor Darcy, un día usted nos ayudó a que mi hermano abriera los ojos y se diera cuenta que Jane Bennet no sentía nada por él. Bueno, ahora es mi deber hacer lo mismo por usted. Esa mujer va a hacer todo lo posible para hacerle creer que está interesada en usted, pero le aseguro que lo único que desea es tener acceso a todo esto…"
"Suficiente, señorita Bingley. He escuchado con mucha paciencia todo lo que me ha dicho y no es necesario que siga repitiendo lo mismo una y otra vez."
"Disculpe, señor Darcy, pensé que no estaba tomando en serio lo que le estaba diciendo. Por esa razón estimé necesario darle más argumentos para que comprendiera el peligro en el que está."
"Comprendo. Ahora, si me disculpa, voy a tomar desayuno porque tengo que tengo algo importante que hacer en unas horas más en Lambton."
"Tiene razón, señor Darcy. Es mejor que vayamos a desayunar y nos olvidemos de esta conversación. Si no le incomoda, ¿podríamos Louisa y yo viajar con usted a Lambton? Necesitamos comprar algunas cosas…" Caroline estaba convencida que el señor Darcy había tomado en serio sus advertencias y que no pensaba continuar su absurda amistad con Eliza y su vulgar tío y tía.
"Lo siento, pero voy a cabalgar. Si necesita algo urgente, hable con el señor Johnson, él puede encargarse de preparar un carruaje para usted y su hermana." El señor Darcy deseaba terminar esa conversación sin tener que dar explicaciones, pero Caroline insistía y él estaba a punto de perder la paciencia.
El señor Darcy invitó a Caroline a acompañarlo hasta el comedor y mientras caminaban, ella iba feliz conversando de lo hermoso que era Pemberley y lo mucho que le gustaba pasar tiempo allí.
"Señor Darcy, ¿a qué hora piensa regresar? Louisa y yo tenemos muchas ganas de caminar por el jardín y hacerle algunas preguntas sobre las plantas y flores que allí se cultivan. Usted sabe tanto de todas esas cosas…"
"Lo siento, señorita Bingley, pero no sé cuánto tiempo voy a tardar en lo que tengo que hacer. Si desea saber más sobre el jardín, hable con el señor Johnson y él puede pedirle al jardinero que les de un recorrido por el jardín y les explique todo lo que desean saber." Afortunadamente ya estaban llegando al comedor y él no tendría que soportar más la zonza conversación de Caroline.
"Disculpe, señor, pero ¿qué es eso tan importante que tiene que hacer? Me imagino que un caballero con tanta influencia en esta zona debe estar siempre muy ocupado en asuntos de negocios y asuntos similares."
"Mi asunto es personal, señorita Bingley," dijo el señor Darcy con una sonrisa cínica.
"¿Sí? ¿Y es algo privado o algo que puede compartir con una buena amiga?" dijo Caroline con una sonrisa coqueta. Ella pensó que el señor Darcy estaba feliz compartiendo sus asuntos privados con ella.
"No es privado, señorita Bingley. Iré a Lambton porque quiero acompañar a la señorita Elizabeth Bennet en su paseo matinal y conversar con ella de algunos asuntos muy importantes para mí," replicó el señor Darcy.
"Señor… Yo pensé…" Caroline se sintió como una tonta y no sabía si odiaba más a Elizabeth o al señor Darcy.
"Señorita Bingley, pase usted primero, por favor," dijo el señor Darcy haciendo una reverencia al llegar a la puerta del comedor. Él tuvo que contener la risa cuando vio la cara de Caroline.
En el comedor estaba el resto de la familia Bingley y Georgiana. El señor Darcy se sentó y se puso a conversar con su amigo y su hermana satisfecho de haber puesto en su lugar a Caroline sin tener que darle ningún tipo de explicaciones.
Por su parte, Caroline no dijo ni una palabra mientras desayunaba. Ella estaba consumida por la rabia y la decepción y no dejaba de pensar que el señor Darcy arruinaría su vida por culpa de esa mujer y ella tendría la satisfacción de haberle advertido.
P&P
"Tío Francis, yo quiero ser Capitán de mi propio barco, igual que tú, y también quiero navegar los mares," dijo el pequeño Ralph.
"Me parece excelente, mi querido Ralph. Pero antes de pensar en unirte a la Royal Navy, debes terminar la escuela. Cuando tengas dieciocho años o más, puedes comenzar tu carrera naval," explicó Francis.
"Pero tú comenzaste a navegar cuando eras un niño, ¿por qué tengo que esperar?" preguntó Ralph ofendido.
Francis sonrió y tomó la mano de su sobrino. Él no podía explicarle que cuando él comenzó a navegar era un niño sin familia y no extrañaría a nadie. "Ralph, no creo que te gustaría estar lejos de tu madre, tu padre y tus hermanos por todo un año."
El niño pensó por varios segundos y dijo un poco preocupado, "No, yo quiero mucho a mi mamá y papá, pero Sarah siempre me dice que tengo las orejas grandes. No me importaría no verla por todo un año."
Francis se puso a reír y abrazó a su sobrino. "No le hagas caso a mi sobrina Sarah, tus orejas son normales."
"Ralph, ve a la cocina porque hay galletas de avena recién horneadas. Nos iremos en unos minutos más y quiero poder hablar con mi hermano," dijo Joseph. "Lo siento, Francis, pero cuando Ralph supo que estabas aquí me rogó que lo trajera. Se moría de ganas de ver a su tío favorito. Cada vez que llega una carta tuya, él se alegra tanto."
"No te preocupes, Joseph, me he divertido mucho hablando con él. Es un niño muy simpático."
"Francis, vine a verte porque quiero invitarte a pasar un día con mi familia. Jonathan y Sarah quieren verte aunque casi no te recuerdan. Hace más de cinco años que no te ven."
"Mañana tengo el día libre, si no tienes problema puedo ir a tu casa y pasar la tarde con los niños."
"Perfecto, te estaremos esperando."
Joseph tenía doce años cuando Francis nació. Ellos nunca tuvieron la oportunidad de vivir juntos y casi no se conocieron. Pero cuando Francis tenía veinte años, tuvieron la oportunidad de pasar un fin de semana juntos en casa de su padre y desde ese día, mantuvieron correspondencia. Aunque no eran amigos, mantenían una relación cordial y se consideraban familia.
Joseph era un buen hombre, buen esposo y buen padre de familia. Pero no tenía ningún talento especial y era más bien tímido. Por esa razón, su padre siempre lo criticaba y lo comparaba con su hijo menor, un hombre exitoso y que se había forjado su propio futuro y había sido condecorado por su valor y aporte al reino.
Lord Evans había pasado toda la mañana en el club conversando con todos sus contactos. Él deseaba ayudar a su hijo, para de alguna forma, ganarse su perdón.
"Francis, te tengo excelentes noticias," dijo Lord Evans entrando al salón. "Joseph, ¿qué haces aquí?"
"Hola padre, vine a invitar a mi hermano a mi casa y traje a Ralph que se moría de ganas de ver a su tío."
"Me alegra que Francis tenga la oportunidad de pasar tiempo con su familia, Joseph, pero ahora tengo algo muy importante que conversar con él," dijo Lord Evans.
"Padre, no tengo problema con que Joseph se entere de mis planes de comprar una finca," dijo Francis. A él no le gustaba la forma en como su padre ignoraba a su hermano.
"No te preocupes, Francis, es hora que Ralph y yo regresemos a casa," dijo Joseph. Él conocía bien a su padre y no le importaba que a veces fuera un poco duro. Él sabía que Lord Evans deseaba reconectarse con su hijo y no deseaba morir sin saber que él lo había perdonado.
Después de que Joseph y su hijo se despidieron, Lord Evans le pidió a su hijo que lo acompañara a su despacho para contarle las excelentes noticias que tenía. Él le contó que su procurador le informó que el señor Newland tenía una propiedad que deseaba vender lo antes posible y que los esperaba en su casa al día siguiente para conversar sobre el tema.
"Es una propiedad que Newland heredó de una tía y que no tiene tiempo ni ganas de administrar. En los últimos años ha alquilado la finca a posibles compradores pero ninguno se ha interesado en comprarla. Entonces, él tiene que estar cada dos o tres años buscando posibles compradores y haciéndose cargo de todo. Newland tiene mi edad y su hijo prefiere heredar dinero para invertir en la finca familiar que más tierras que no va a tener tiempo de administrar. ¿Qué te parecen las noticias, hijo?"
"Me parece muy bien, padre. Me gustaría poder tener la oportunidad de conocer el lugar antes de tomar cualquier decisión."
"Por supuesto, hijo. En este momento la finca está alquilada a un señor, hijo de un rico comerciante, que desea transformarse en caballero y tener su propia tierra. Pero Newland está seguro que él no está interesado en comprarla porque dice que abandonó la finca y no ha sabido nada de él. ¿Estás interesado?"
"Sí, me parece una excelente oportunidad, pero antes de dar una respuesta definitiva me gustaría saber un poco más de la propiedad."
"Por supuesto, hijo. Por esa razón le pedí a Newland que nos recibiera mañana. Él te va a mostrar los planos de Netherfield y contarte un poco más de las tierras y la comunidad donde está localizada."
"Me parece muy bien, padre. Te agradezco mucho que me hayas ayudado con todo esto," dijo Francis sinceramente agradecido.
"Si la propiedad te gusta y la quieres, hijo mío, te prometo que haré todo lo que esté a mi alcance para que sea tuya lo antes posible." Lord Evans se acercó a su hijo y le dio un abrazo. La adquisición de esa finca era lo que iba a hacer posible que su hijo se acercara a él, y eventualmente, lo aceptara como su padre.
Por su parte, Francis estaba ansioso por saber más de Netherfield. Si la finca estaba cerca de Longbourn, viajaría inmediatamente a Hertfordshire. Él tendría la excusa perfecta para visitar al señor Bennet y ver a su querida Jane. Él sabía que sólo tenía unos pocos meses para conseguir que ella lo aceptara e intentar ganarse su amor.
P&P
Elizabeth estaba cruzando el puente cuando vio al señor Darcy cabalgando rumbo hacia donde ella estaba. Ella estaba un poco nerviosa porque no quería hacerse ilusiones. Aunque ella sólo recordaba muy poco sobre sus pasadas interacciones con el señor Darcy, sentía que él era muy importante en su vida. Ella no comprendía por qué lo había rechazado cuando le pidió matrimonio y le costaba mucho que una persona cambiara tanto en tan poco tiempo.
"Señorita Bennet, me da mucho gusto verla," dijo el señor Darcy y desmontó su caballo. Él estaba muy nervioso pero sabía que no debía dejar pasar la nueva oportunidad que la vida le estaba dando.
"A mí también me da gusto verlo, señor Darcy. ¿Qué le parece si caminamos por este sendero? Me gustaría mucho ver aquellos árboles del otro lado del río."
"Por supuesto, señorita Bennet," dijo el señor Darcy emocionado. Él le encargó a un muchacho del establo del pueblo que cuidara de su caballo, le ofreció su brazo a Elizabeth y ambos caminaron por el sendero que bordeaba el río.
El señor Darcy escuchaba atentamente como Elizabeth le contaba lo que harían ese día y sobre los preparativos para regresar a Londres en pocos días más. "Mi tía me dijo que quiere que pase unos días con ellos en Londres. Mi madre no sabe lo de mis problemas de memoria y a veces pierde la paciencia cuando le digo que no me acordaba de algo," explicó Elizabeth sonriendo. La verdad era que eso hacía que ella se pusiera muy nerviosa y el doctor había recomendado tranquilidad y paciencia durante el periodo de recuperación.
"Comprendo, y estoy de acuerdo con la señora Gardiner. Usted necesita paz y sentirse segura para poder recuperar aquellos recuerdos que aún están escondidos en su mente."
"A veces me pregunto qué pasaría si nunca puedo recordar aquellas cosas que se borraron de mi memoria."
"Son algunos pasajes de su vida que no recuerda, señorita Bennet. Créame, usted tendrá la oportunidad de reemplazarlo con otros recuerdos, que espero estén llenos de alegría y cosas placenteras."
"Le agradezco mucho lo que me ha dicho, señor Darcy. Me deja mucho más tranquila pensar que tengo la oportunidad de crear nuevos recuerdos," dijo Elizabeth sonriendo. Ella miraba como los rayos del sol iluminaban las aguas del río y no podía evitar pensar en lo hermoso que era ese lugar. Pero además, ella no podía negar que caminar del brazo del señor Darcy la hacía sentir muy contenta, pero sobre todo, en paz.
"Si le soy sincero, señorita Bennet, me gustaría que pudiera recordar todo, menos mi atroz propuesta matrimonial." El señor Darcy se detuvo y miró a Elizabeth con ojos anhelantes. "Señorita Bennet, me gustaría quedar grabado en sus recuerdos como el hombre que conoció hace unas cuantas semanas en aquella posada."
Elizabeth no pudo evitar sonreír al verlo tan serio. "Señor Darcy, todos cometemos errores, todos nos equivocamos porque somos humanos y está en la naturaleza humana errar. Pero por favor, usted nunca debe olvidar que cambiar y admitir que nos hemos equivocado es algo que muy pocas personas hacen o están dispuestas a hacer. El señor que he conocido en estas semanas es alguien amable, considerado y muy cariñoso, y es lo único que importa ahora. Mi tío y mi tía también creen que usted es muy encantador, y ellos son personas muy sabias y raramente se equivocan."
"Estoy de acuerdo con usted, el señor y la señora Gardiner son personas muy sabias y me siento honrado de poder haberlos conocido y considerarlos mis amigos," dijo el señor Darcy sinceramente. Luego, él tomó la mano de Elizabeth entre las suyas y dijo con voz temblorosa, "Señorita Bennet, todo este cambio, esta nueva persona que soy hoy, es gracias a usted. Fue usted la persona que me hizo ver lo estúpido y arrogante que podía ser. Yo pensaba que por fortuna y posición social sería admirado y respetado, pero me di cuenta que a las personas verdaderas, como usted, no le importaba. Me di cuenta que para poder ganarme el derecho a ser su amigo, yo debía esforzarme… Señorita Bennet, yo aún la admiro y la amo, creo que incluso más que antes… Yo, me gustaría saber si existe la posibilidad de que usted aceptara…"
Elizabeth se sonrojó mucho y replicó con mucha emoción, "Señor Darcy, me siento muy feliz y honrada y quiero decirle que yo… Yo siento algo muy fuerte por usted, algo que no sé como describir. Pero me da mucho miedo porque hay cosas que no recuerdo y…"
"Señorita Bennet, no es mi intención hacerla sentir incómoda o presionarla. Él saber que usted siente algo por mí me llena de esperanzas. Yo sólo deseo preguntarle si acepta que pueda cortejarla. Sólo quiero tener la oportunidad de poder estar cerca de usted, de que me conozca mejor y tal vez, algún día pueda aceptar mi cariño y protección."
"Me encanta saber que existe la posibilidad que nos sigamos viendo. Quiero tener la oportunidad de conocerlo mejor, señor Darcy. Además, me gusta mucho pasar tiempo con usted… Acepto," dijo Elizabeth emocionada.
El señor Darcy besó la mano de Elizabeth y luego le acarició la mejilla por unos pocos segundos. Él sabía que estaban en un lugar público y que no podía exponer de esa manera a Elizabeth. Entonces, le ofreció su brazo nuevamente y ellos continuaron caminando felices y emocionados. Elizabeth sentía como su corazón latía cada vez que el señor Darcy la miraba y le sonreía. Por su parte, él estaba tan feliz que si hubiera sido por él, se hubiera llevado a Elizabeth a Gretna Green y la hubiera transformado en su esposa.
"Mi querida Elizabeth, ¿no te molesta que te llame así cuando estamos juntos y no hay nadie presente?"
"No, me gusta que me llames por mi nombre. Si quieres, puedes llamarme Lizzy."
"Lo siento, pero me gusta mucho tu nombre Elizabeth. Mi querida y amada Elizabeth… No te imaginas cuantas veces he dicho tu nombre y he pensado en ti," dijo el señor Darcy y besó la mano de la mujer que amaba.
"¿Cómo debo llamarte? ¿Fitzwilliam o Darcy? Ambos me parecen muy formales."
"Darcy me llaman mis amigos, los hombres del club… No me gustaría que tu me llamaras así. ¿Qué te parece William? Así me llama mi hermana."
"William… Sí, me gusta. Así te llamaré, William."
"Elizabeth, me gustaría hablar con tu tío. Ahora que sé que vas a pasar tiempo en Londres, viajaré para allá con Georgiana y podré visitarte en casa de tu tío, si él no tiene inconveniente."
"¿Siempre eres así, William?"
"¿Cómo?"
"¿Siempre tienes todo pensado y planificado?" preguntó Elizabeth con mirada curiosa.
"Sí, siempre intento hacer todo lo posible para conseguir lo que deseo, aunque no siempre me resulta," respondió el señor Darcy con una sonrisa coqueta.
"Me sorprende mucho escuchar eso, señor Darcy. Para alguien que todo lo planifica debe ser toda una derrota que algo no funcione."
"No niego que me cuesta aceptar la derrota, pero también me hace luchar con más fuerza para conseguir lo que deseo, sobre todo cuando sé que la recompensa final será la mayor felicidad que jamás haya sentido o vivido."
Elizabeth sintió que le faltaba la respiración. Ella sabía que él estaba hablando de ella y eso la emocionaba de una forma que no era capaz de controlar. Ella no sabía cómo iba a hacer para no arrojarse a los brazos de él y pedirle que la besara y le dijera que la amaba. Llevaban media hora de cortejo y sentía que sus sentimientos por él le nublaban la mente y no la dejaban pensar correctamente.
"Me parece muy buena idea que hables con mi tío. Aunque no sé si debas hablar con mi padre, también. Creo que es mejor dejar ese asunto en manos de mi tío, él te dirá lo que debes hacer."
"Estoy de acuerdo, haré lo que el señor Gardiner me aconseje. Ahora, mi querida Elizabeth, déjame contarte lo que me dijo esta mañana la señorita Bingley."
El señor Darcy le contó a Elizabeth el incidente con Caroline y ella quedó muy sorprendida por el atrevimiento de esa mujer.
"Y qué le dijiste?"
"La escuché, le di las gracias, y después le dije que vendría a visitarte."
"¿En serio? ¿Y que te dijo?"
"Creo que quedó tan impresionada que no se atrevió a decir nada más. Espero que haya comprendido que nada de lo que ella pueda decir, u otra persona pueda decir, me alejará de ti. La única que puede hacer eso, eres tú, mi querida Elizabeth."
Elizabeth sonrió, se tomó más fuerte del brazo del señor Darcy y ambos caminaron conversando animadamente rumbo a la posada. Ellos sentían tanta felicidad que no notaron como muchos los miraban con cara curiosa. Todos comenzaron a especular que, al parecer muy pronto, Pemberley tendría una nueva patrona.
P&P
Francis respiró hondo, se arregló la chaqueta, se quitó el sombrero y golpeó la puerta. Él había dejado el carruaje que su padre le prestó en el establo de la posada de Meryton y había cabalgado hasta Longbourn.
Cuando la puerta se abrió, el mayordomo lo hizo pasar y él le entregó su tarjeta y le dijo si podía hablar con el señor Bennet. El señor Hill le dijo que esperara y fue hasta el despacho de su máster.
"Señor, un caballero me entregó esta tarjeta y me dijo que deseaba hablar con usted."
"Hill, debería haber dicho que no estaba en casa," dijo el señor Bennet. Él estaba muy entretenido leyendo un libro que le había llegado ayer y no deseaba que nadie lo interrumpiera.
"No se preocupe, señor, le diré al caballero que está muy ocupado."
"Espera, dame la tarjeta." Cuando el señor Bennet vio el nombre, inmediatamente se alegró. "Hill, dile al Capitán que lo recibiré con mucho gusto."
Mientras Francis esperaba, miraba a su alrededor con curiosidad. La casa de los Bennet era bastante bonita, aunque no se podía comparar con las propiedades que tenía su padre. De repente, sintió una voz melodiosa que cantaba una bella melodía. Cuando se volteó, vio a su hermosa diosa Jane bajando la escalera.
"Capitán Coleman," dijo Jane muy sorprendida.
"Señorita Bennet," respondió Francis con una sonrisa que iluminaba su rostro.
P&P
Muchas gracias a todos los que dejan comentarios y siguen la historia con entusiasmo. Les pido disculpas por no actualizar tan seguido, pero como les expliqué, estuve enferma y ahora estoy con mucho trabajo acumulado debido a los días que no pude trabajar.
En el próximo capítulo Francis tendrá la oportunidad de conocer mejor a la familia Bennet y se encontrará con más de una sorpresa.
¡Nos vemos pronto!
Saludos,
Yo
