Holisssss, pido disculpas por abandonar la historia o en todo caso la plataforma ya que he estado actualizando los capítulos en Wattpad donde empecé a subirla hace unos meses.

Agradezco mucho a los lectores que aún me siguen y que al día de hoy continúan disfrutando de lo que escribo. Desde el fondo de mí corazón, los quiero y me hacen muy feliz 3

Enjoy.


Capítulo 4:

— ¡Les he pedido que por favor salgan! —espetó una voz desconocida

— ¡No me iré de aquí hasta verla despertar! —exclamó un chico

— El estrés la tiene así, si siguen acá perturbándola no mejorará

— ¡Ya deja de decir que es estrés! —chilló una joven— ¡Ella está enferma y ustedes son unos incompetentes!

— Janna, son los mejores médicos que hay… —intentó mediar un joven

— No lo son si siguen diciendo que es estrés

— Le han hecho exámenes… —dijo el mismo chico y Janna se exasperó

— ¡Quiero verlos, ahora!

Star se despertó, Janna estaba dirigiéndose a sus médicos exigiéndoles los exámenes, su futuro marido asentía y Marco, sonrió cuando ella se encontró con sus ojos.

— ¡Ha reaccionado! —exclamó contento

— ¡Oh, Star! —gritó Janna aliviada y abrazándola

— Mi cielo, me alegro que estés bien —dijo Zed tomándola de la mano

— ¿Qué me pasó?

— Te has desmayado pero ya estás bien —dijo una enfermera

— Por suerte Marco estaba contigo y buscó ayuda —agregó su prometido agradecido

— Gracias… —musitó

— Nos diste un susto terrible, pero tranquila… Yo daré con la respuesta a lo que te está pasando, lo prometo —afirmó Janna con decisión

— En un momento te traerán los estudios que le han hecho, todo parece normal pero espero que tú encuentres algo —dijo Zed mirando a Janna esperanzado

— Lo hará —habló Marco— Pero ahora creo que Star debe descansar

— Tiene razón —asintió Janna y abrazó a su amiga— Vendré a verte mañana, ¿sí?

— Vale —contestó la rubia débilmente

— Bueno, salgan todos y dejen a la Reina dormir —ordenó la enfermera y todos salieron de su habitación

La chica de bata blanca le sonrió y acercándose a ella le colocó una inyección.

— Descanse, su majestad

Star asintió y el sueño la volvió a invadir.

En otra parte

Janna se paseaba por la habitación mordiéndose las uñas, estaba muy preocupada por Star, lo que le ocurría era grave y todavía no le habían mostrado los exámenes para verificar que en efecto, no mostraran alguna anomalía.

— Janna me estás poniendo más nervioso de lo que estoy, ¿quieres sentarte?

— ¡No puedo! —espetó— Estoy muy preocupada por ella

— Yo también, pero debes calmarte y pensar todo con cuidado

La chica de cabello corto suspiró asintiendo, Marco tenía razón, no podía perder el control. Ella se sentó en el sofá de la enorme habitación de su amigo y cerró sus ojos contando mentalmente hasta diez para serenarse.

— Dentro de poco me traerán los exámenes, afortunadamente Zed los conseguirá para nosotros y espero encontrar algo que nos diga lo que tiene

— Seguro que sí, algo como eso no puede pasar desapercibido en sus estudios —dijo el chico— Es decir, la vi empalidecer, sudar y desplomarse… Algo en ella no está nada bien

— Lo sé, estuve pensando y… Cabe la posibilidad de que tenga cáncer —comentó Janna por lo bajo

— ¿Cáncer? —inquirió Marco empalideciendo— ¿Quieres decir que se va a morir?

— Bueno, a todos nos tocará algún día… Tal vez, a Star antes que a todos —musitó y la visión de que así fuera la deprimía

— No, no, no… De ninguna manera

— Oye, tranquilo… —dijo la joven— No lo sé, solo barajeo posibles opciones. No estaré segura hasta que revise esos exámenes

Marco asintió, sombras de preocupación reflejándose en su cara. Unos golpes se escucharon en la habitación provenientes de la puerta y Janna dio un respingo.

— Yo voy —dijo él

El joven se levantó del sofá y abrió la puerta, fuera estaba Zed con una carpeta color azul. Se le veía cansado.

— Hola, Marco. Aquí están los exámenes de Star —dijo

Janna saltó del sillón y corrió a su encuentro, tomó la carpeta y la estrechó entre sus brazos.

— Gracias, alteza. No descansaré hasta dar con la respuesta que necesitamos

— Te lo agradezco mucho, Janna —dijo mostrando una sonrisa— Por favor, avísame si necesitas o encuentras algo

— Lo haré

— ¡Ah, por cierto!

El príncipe extrajo del bolsillo de su pantalón un pequeño broche de oro y piedras de colores que juntos hacían el escudo de Mewni.

— Este broche te permitirá la entrada a cualquier parte del castillo y la disposición de cualquiera del personal —explicó— Star y yo creímos conveniente dártelo pues podría ayudarte en tu investigación

— ¡Oh, alteza! Muchas gracias —exclamó la chica aceptando el broche y colgándoselo en la ropa

— No es nada, la verdad… Solo queremos hacerte todo lo más fácil posible, Star y yo confiamos en ti, Janna

— No se arrepentirán

Marco se despidió del príncipe y junto a Janna volvió a sentarse en el amplio sofá de su cuarto. La chica abrió la carpeta y se encontró con múltiples exámenes, todos del mismo mes. Los fue revisando uno a uno y a medida que se iban acabando, su preocupación iba creciendo.

— ¿Qué ocurre? —preguntó el moreno

— Nada…

— ¡Janna, tengo derecho a saberlo por más malo que sea!

— ¡Es que no le pasa nada! —soltó ella desconcertada— Según todos estos estudios, Star está sana y perfecta… Sus valores están bien y no presenta ninguna enfermedad…

— Pero, ¿cómo es posible?

— No lo sé… —suspiró la joven y volvió a leerlo todo

Janna se frotó la sien, esos exámenes no tenían sentido. ¿Cómo una persona que se desmaya y siente dolores de cabeza tan fuertes podría dar resultados positivos en sus estudios? A menos…

— ¿Y si los exámenes no son suyos? —susurró, una nueva idea moldeándose en su mente

— ¿Crees que podrían haber dado exámenes falsos?

— Tiene sentido, Star está mal pero sus estudios no muestran nada… ¡Tal vez, los han cambiado! —soltó Janna

— ¿Pero quién? ¿Los doctores? —inquirió Marco

— No lo sé, pero debemos salir de dudas. Tenemos que hacerle nuestros propios estudios a Star

— ¿Qué pretendes hacer?

— Me colaré en su habitación, pero necesito que distraigas a los guardias

— Cuenta conmigo

Star dormía plácidamente gracias a los somníferos que le administraban. Ya no tenía insomnio ni pesadillas, solo era ella y aquella bruma que la envolvía cada vez que se tomaba la pastilla. Odiaba depender de tantos medicamentos, sobre todo cuando antes nunca fueron necesarios. Sin embargo, los prefería sobre las pesadillas, las jaquecas y todos los males que la aquejaban, por eso seguía tomándolos.

Usualmente cuando ingería su somnífero dormía hasta al día siguiente de un tirón, otras veces, era su enfermera que la despertaba para administrarle otra de sus innumerables píldoras. Pero esta vez, cuando abrió los ojos, no se encontró con los ojos azules de Gretel y su cabello rubio pulcramente recogido, a su lado se encontraba su mejor amiga sonriéndole con dulzura.

— ¿Te han dicho que te pareces a la Bella Durmiente?

— Marco solía decírmelo, pero nunca supe por qué —contestó la reina suavemente

— Pues, ha de ser algo de princesas porque cuando duermes, sigues luciendo perfecta, una en cambio babea y se despeina —contó Janna y Star soltó una débil carcajada

— ¿Qué haces aquí tan pronto? —preguntó con curiosidad

— Pues, he venido a tomarte una muestra de sangre… Marco está entreteniendo a los guardias y tu enfermera está dormida, pero no por mucho…

— ¿Harás otro examen? —inquirió cerrando los ojos con pesar

— Si no fuera necesario, ni te lo hiciera… Lo prometo —dijo Janna apretándole la mano

— Está bien, es solo que ya estoy un poco cansada de las inyecciones… —dijo y suspiró

— Tranquila, si todo sale bien ésta será la última —prometió Janna y Star asintió extendiendo su brazo

Janna se mordió el labio cuando recogió la manga del vestido de su mejor amiga y expuso su piel, tenía muchos rosetones y heridas por donde habían introducido una gran cantidad de jeringas. La chica entendió perfectamente por qué Star le tenía pavor a hacerse otro examen, su piel inmaculada estaba ya muy maltratada.

— Mejor te tomaré una muestra del otro brazo —dijo y Star le sonrió con gratitud

Janna fue rápida y Star solo sintió el familiar pinchazo de la aguja. Agradeció que su amiga fuese mucho más suave con ella y estuviera parloteando de cosas sin importancia mientras extraía la sangre.

— Listo, ya la tengo —soltó Janna y le mostró el frasquito con sangre— Has sido una excelente paciente

— Mi doctora también es maravillosa —contestó la joven y Janna sonrió tendiéndole una chupeta

— No creo que deba comerme esto…

— Pues, acá tu doctora te da permiso de hacerlo

— Gracias, Janna

— Agradéceme poniéndote mejor —suspiró la chica abrazando a su mejor amiga

— Haré mi mejor esfuerzo, lo prometo

Janna asintió con una sonrisa y silenciosamente salió del cuarto, Star escondió el caramelo y se volvió a sumir en un sueño profundo.

Tiempo después

— Me alegro que la consiguieras —comentó Marco

— Yo también, al principio creí que la enfermera no se tomaría el té con el somnífero pero lo logré y pude sacarle una muestra

— ¿Ya la enviaste al laboratorio?

— Sí, mis amigos tendrán listos los nuevos exámenes para mañana

— Bien, hasta entonces no podemos hacer nada —musitó Marco y bostezó

— Vamos a dormir, es muy tarde —dijo Janna y él asintió

La chica se levantó del sofá y despidiéndose de Marco se fue a su cuarto, dentro la esperaban los ratones que el joven había traído, había separado a tres de ellos en otra jaula, los observó y les dio de comer un trozo de panecillo que llevaba en el vestido, cuando hubo terminado, la chica sonrió y se echó en la cama. Estaba a punto de dormirse cuando recibió un mensaje de Tom.

"Te siento agotada, descansa y cuida a tus nuevas mascotas. ¿Por qué no pudiste adoptar a un animal más común?"

"Lo dice el chico que tiene un perro de tres cabezas…"

"Sigue siendo un perro, y además te ama más que a mi"

"¿Me lo prestas para pasearlo?"

"Ya te dije mil veces que no, ahora ve a dormir"

"Esto me sigue pareciendo tan extraño"

"A mi igual, pero acostúmbrate… Este vínculo es para toda la eternidad"

"¡Qué horror!"

"Ignoraré que gritaste eso, salúdame a Star y dile que me encantaría estar allá"

"Vale, Rey del Inframundo. Descansa"

"Tu igual, pequeña demonia"

Janna negó con la cabeza y con una sonrisa se durmió.