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Disclaimer: La serie Star Vs. Las Fuerzas del Mal fue creada por Daron Nefcy, su empresa productora es: Disney Television Animation y los episodios se transmiten en Disney XD. Sus personajes no me pertenecen yo solo los utilizo por diversión, queda claro que si yo fuera dueña de tan maravillosa serie estaría en estos momentos engordando como vaca por comer pizza. También quiero dar créditos al creador de la hermosa imagen que uso para identificar la historia.

Enjoy.


Capítulo 5:

A la mañana siguiente, Marco se despertó al oír la familiar campanilla que avisaba que era hora del desayuno, tomó una ducha rápida y se vistió con una ropa de trovador que habían dejado para él junto a una nota que explicaba que el vestuario formaba parte de la actividad que los novios planearon para ese día. Janna llegó minutos después vistiendo un precioso vestido largo color purpura mientras se quejaba de que con aquella falda tan grande no podía caminar con libertad, Marco soltó una carcajada y juntos salieron a desayunar.

La actividad consistía en una feria con temática medieval por eso Marco vestía de trovador y Janna como una doncella, a eso de las 11 A. M. Entre trompetas y aplausos hicieron su gran entrada Star y Zed, la primera llevaba un vestido azul real y su cabello estaba recogido en una trenza larguísima la cual tenía una corona de flores en la cima. Zed por otro lado vestía como un caballero y venían riendo. Hacían una pareja perfecta, los dos eran guapos y de la realeza.

Marco sintió celos de inmediato y quiso correr a donde estaban la pareja para llevarse a Star consigo pero se controló, no podía actuar como un idiota y menos frente a tantas personas, él todavía tenía modales. Janna sugirió que probaran los distintos puestos de la feria para entretenerse mientras esperaban la atracción inicial de la feria que consistía en una prueba para caballeros. Ambos estuvieron vagando por el lugar comiendo mazorcas de maíz caramelizadas, ganando premios en retos de puntería y subiéndose a distintos juegos. La feria medieval era muy divertida y Marco momentáneamente se olvidó de por qué estaba allí, la boda de Star, la salud de la reina y sus sentimientos fueron opacados a medida que veía al pueblo de su amiga disfrutar de la festividad. Se veían contentos y esperanzados por algo que el chico desconocía pero prefirió averiguar luego.

Janna lo encontró cuando estaba a punto de ganar una corona de flores purpuras que pensó le quedarían bien a la joven por su vestido, el tiro estaba fácil para él porque con Star solía ponerse a practicar su puntería con ballestas, arcos y piedras, era una especie de hobby que tenían en común y era un experto, tanto así que hubiese ganado la corona de flores de no ser porque su amiga lo zarandeó justo cuando estaba lanzando la pelota contra la diana. Erró el tiro y el vendedor se carcajeó.

— ¡Marco debes venir conmigo! —soltó la chica jadeando porque había estado corriendo hasta donde se encontraba su amigo

— ¡Demonios, Janna! —chilló él— Estaba a punto de ganar esa corona para ti

— Gracias al cielo que no te dejé hacerlo, odiaría parecerme a una princesa —espetó y el chico gruñó

— ¿A qué has venido?

— La atracción inicial va a comenzar pronto, es tiro con arco —comentó

— ¿Y eso qué?

— Creo que deberías entrar —dijo Janna con una sonrisa

— No, gracias… Me quedo por aquí —sentenció el joven sin darle importancia

— ¿Seguro? —inquirió la chica— ¿No te gustaría ganar un beso de Star?

— Espera, ¿qué? —profirió él anonadado

— Pues lo que oíste —contestó ella riéndose— Solo te voy a decir que la prueba está muy difícil pero si ganas, Star tendrá que besarte

Marco no tuvo que oír nada más, echó a correr directo al puesto donde varios caballeros estaban inscribiéndose para entrar al juego. Le tomó menos de dos minutos rellenar el formulario y hacerse con el arco y las flechas que usaría para ganarse ese beso. Como mencionó su amiga, la prueba estaba difícil pero no lo sería para él que llevaba años practicando puntería y justo con la rubia que venía con su propio arco directo a donde estaban ellos. Al ver a Marco entre los que concursaban por su beso ella sonrió ligeramente sonrojada pero se repuso pronto y comenzó a dar las instrucciones.

— Hola a todos, vamos a dar comienzo a la prueba de puntería de la feria. El ganador recibirá un beso de mi parte y eso solo lo tendrá quien realmente lo merezca pues desde ya les aviso que este juego va a estar complicado —dijo la chica y todos murmuraron con curiosidad

Star se acercó hasta donde estaban los concursantes y al primero le sacó una de las flechas que tenía en su bolsa, la apuntó en su arco y en cuestión de segundos la flecha atravesó el centro del blanco con una perfección que dejó a todos boquiabiertos. Con el siguiente competidor hizo lo mismo hasta que llegó hasta donde Marco, le ofreció una sonrisa y con la misma precisión, la flecha entró en la diana. Todos le aplaudieron y ella inclinó la cabeza con modestia.

— Cada uno de nuestros concursantes deberán asestarle un tiro perfecto en el centro de las quince dianas que tenemos disponibles justo como yo lo he hecho y solo quien lo logre, podrá tener un beso mío —espetó la reina con suficiencia y con una sonrisa triunfante agregó— Mucha suerte, caballeros

A Marco le daba vergüenza ajena ver como todos los concursantes intentaban igualar los tiros perfectos de la chica sin suerte, algunos llegaban cerca pero nunca asestaban al centro. Poco a poco fueron saliendo de la competencia y cuando fue su turno de lanzar las flechas, la multitud estaba totalmente aburrida pues la mismísima reina les había dado una paliza a todos los chicos del reino. Cuando Marco se acercó a su lugar dando cara al primer blanco, se detuvo un momento para mirar a Star quien le devolvía la mirada con un brillo en sus ojos. Una minúscula sonrisa se marcó en su rostro y él no pudo evitar sonreírle con diversión.

La primera flecha que lanzó atravesó la que Star había tirado primero y escuchó murmullos crecer en la multitud, nadie aplaudió porque estaban totalmente estupefactos ante la increíble hazaña y al chico no le importó, sacó otra flecha y la cargó en su arco; apuntó y volvió a atravesar la diana justo en el centro.

Star se mordía el labio inferior mientras veía una y otra vez a su mejor amigo sacar flechas de su carcaj, ajustarla en el arco y en escasos segundos soltarla para ver como entraba en la diana de forma perfecta. Llevaba seis y la multitud enloquecía apoyando al chico, ella sintió orgullo desatarse en su pecho al ver que él no había olvidado las prácticas que habían tenido en el pasado, cuando lanzó la décima flecha la gente coreaba su nombre y la chica sintió la excitación recorrer su cuerpo, faltaban pocas flechas y sabía que las asestaría todas.

— Es demasiado bueno, no me habías dicho eso —comentó Zed en un murmullo molesto

La reina se obligó a apartar la vista de Marco para mirar a su prometido, estaba ligeramente enfadado pero no le importó. Era una competencia justa y su mejor amigo no tenía la culpa de ser tan jodidamente bueno en el tiro con arco o quizás sí debería atribuírsele algo a ella porque después de todo fue su idea la de tomar la puntería con distintos objetos como su hobby compartido. Sin embargo, el hecho de que Marco aún estuviera en forma era simplemente cosa suya, porque al parecer no había dejado de practicar a pesar de su ruptura.

— Era bueno —contestó ella y volvió a mirar al moreno quien se preparaba para asestar la penúltima flecha— Pero ha mejorado mucho, supongo que ha estado practicando

— No esperé que nadie te besara hoy, es todo —dijo el príncipe suspirando y en ese momento la decimocuarta flecha atravesó el centro de la diana

— Es solo un beso… —murmuró Star con indiferencia

Mentirosa dijo una vocecilla en su interior y ella negó con la cabeza, sí, era una mentirosa que realmente estaba a punto de besar a su ex novio que por cierto, aún amaba y acababa de decir que solo sería un beso cuando era más que obvio que era todo lo contrario. Mentirosa… Marco sacó una flecha de su carcaj. Mentirosa, Marco tensó su arco con la flecha en el medio a punto de salir disparada. Mentirosa. Repitió su voz interior y él soltó la flecha. Mentirosa. Los músculos tensos de su mejor amigo se relajaron y su flecha hizo astillas la suya cuando volvió a dar en el blanco. Mentirosa. La multitud estalló en vítores y Marco le sonrió. Mentirosa, era una completa mentirosa al sentir su corazón latir con fuerza sin poder evitarlo mientras tenía al lado a su prometido.

Ella aplaudió con una sonrisa acallando la voz interior y tomó una manzana del cesto de frutas que habían puesto a su lado. Sujetó la manzana mientras la giraba entre su mano, a Marco le brillaron los ojos entendiendo lo que pensaba la chica en su menté, se acercó a la barandilla del balcón y se colocó la manzana en la cabeza, su pueblo se llevó una mano a la boca y Marco se dobló de la risa mientras ella le sonreía con desafío. Cuando eran jóvenes y súper insensatos, solían jugar a ponerse manzanas en la cabeza como blanco, en ese entonces su arma favorita para darle a la manzana era ballestas o piedras pequeñas pero una flecha sería igualmente sencillo para Marco dadas sus increíbles habilidades con el arco.

— Una última prueba, aséstale a la manzana y reclama tu beso… —dijo ella y la multitud chilló, enloqueció y comenzó a invocar a sus dioses

— Star, cariño… —empezó a decir Zed pero ella lo acalló con un ademán

Marco sacó una última flecha del carcaj, apuntó y Star creyó oír como la respiración de todos se cortaba cuando la manzana atravesada por la flecha se clavaba en la pared de madera tras ella. Todo quedó en silencio por unos segundos antes de que comenzaran a gritar con euforia ante lo que acababa de ocurrir. Marco le guiñó un ojo y comenzó a acercarse a la reina que lo esperaba inclinada sobre el balaustre de madera que había en el toldo de colores festivos que estaba preparado para la realeza.

Star vio a su mejor amigo dar un salto con gracia y subir por el balaustre aterrizando a su lado, su cabello estaba despeinado y sus ojos brillaban como las estrellas, se permitió perderse en aquel efímero momento donde solo fueron ellos dos. Marco tomó su rostro y lo inclinó hacia él, se acercó tímidamente a ella y la besó con dulzura, rozando sus labios y succionando con delicadeza. Lo que más quería el chico era perderse en ese beso, pero se obligó a hacerlo de forma casta por respeto a su pueblo y al prometido de la chica que los observaba. Cuando se separó, vio que Star lo miraba con anhelo y haciendo acopio de todas sus fuerzas para no tomarla entre sus brazos y llevársela de aquel lugar, tomó sus manos entre las suyas y dejó un rápido besó mientras depositaba un papel en su palma de forma discreta.

— Ha sido un honor, su majestad —dijo y se fue del lugar en medio de aplausos y vítores

Star regresó con su prometido, su corazón bailaba en su pecho con ganas de salir. Se obligó a adoptar una máscara de indiferencia aunque por dentro sus sentimientos eran un caos. Cuando Zed se levantó de su lado para ir a disfrutar de algunos puestos de la feria, Star sacó el trozo de papel que había estado guardando, lo abrió con disimulo y leyó rápidamente lo que su amigo le había escrito. Se mordió el labio y supo de inmediato que tendría que deshacerse de todo su personal para esa noche pues la nota rezaba:

Quiero verte a solas, te espero hoy a las 8 P. M. en mi suite. Prometo dejar las preguntas estúpidas y hacer lo posible para que la pases bien.