¿Qué creen que vaya a pasar con Marco y Star en este capítulo? uwu

Disclaimer: La serie Star Vs. Las Fuerzas del Mal fue creada por Daron Nefcy, su empresa productora es: Disney Television Animation y los episodios se transmiten en Disney XD. Sus personajes no me pertenecen yo solo los utilizo por diversión, queda claro que si yo fuera dueña de tan maravillosa serie estaría en estos momentos engordando como vaca por comer pizza. También quiero dar créditos al creador de la hermosa imagen que uso para identificar la historia.

Enjoy.


Capítulo 6:

Marco abrió la puerta y Star le sonrió tímidamente, después de todo sí había asistido. El chico sonrió feliz y la invitó a pasar. La joven llevaba un vestido corto celeste y unas botas felpudas de color blanco, su cabello caía libre sobre su espalda y el chico sintió que volvía a enamorarse de ella. Vestida así, lucía mucho más joven y hermosa.

— Te ves preciosa

— Gracias… —murmuró ella avergonzada— Siento que he vuelto en el tiempo

— Yo también, es exactamente así como te veías cuando salíamos…

— Bueno, ahora las cosas son diferentes y yo he tenido que hacer cambios en mi aspecto físico

— ¿Estás cómoda con eso? —preguntó él y ella suspiró

— Cuando eres Reina, la comodidad no es una prioridad…

Marco asintió y no la presionó más. Entendía que ella había tenido que hacer muchos sacrificios por su reino, desde su relación hasta su forma de llevar el cabello que era mucho más formal, con aquellos recogidos elegantes, o como en la feria, con su larga trenza.

— Bueno, no hablemos de eso. Te invité a pasar un rato agradable y eso haremos —dijo él y la llevó hasta el centro de la habitación

Star soltó una exclamación de asombro al ver una manta de picnic en el suelo con cojines. Había una cesta con comida y frente a ellos, ya una película estaba puesta y lista para comenzar.

— ¡Marco, esto es genial! —soltó ella contenta

— Y espera a que pruebes la comida, te hice nachos —dijo el joven y le tendió una taza

Star sonrió y se llevó uno a la boca, ella suspiró de placer y se sentó al lado de su mejor amigo.

— Definitivamente acabo de volver al pasado… —dijo ella

— ¿Quieres seguir regresando? —preguntó él

— Esta noche quiero permanecer en él, contigo —musitó

— Yo igual

Marco puso a correr la película y Star se maravilló una vez más al ver que era la favorita de ambos. Comieron y bebieron vino mientras volvían a reírse con las ocurrencias de los protagonistas. Star se sintió bien de nuevo y ahí con Marco se olvidó de todos los problemas que tenía. La película acabó y entonces, como en los viejos tiempos, ambos se recostaron entre los cojines a hablar de todo lo que les había pasado. El chico le contó a ella sus primeras experiencias tocando en vivo y ella sintió tristeza por no poder estar ahí en primera fila apoyándolo. La chica a su vez le comentó algunos de sus trabajos siendo reina y lo agotador que era. Entonces, al igual que ella, Marco quiso haber estado a su lado dándole ánimos para que no decayera.

El chico en un momento de la noche, sacó una guitarra y como solía hacer en el pasado, tocó y cantó algunas baladas para Star. Ella sonrió y lo acompañó en las canciones que recordaba y todo una vez más fue perfecto.

— ¿Y cómo está el Reino ahora? —preguntó él y ella se tensó

La chica comenzó a jugar con el sencillo anillo de compromiso mientras intentaba encontrar una respuesta a la pregunta de él que no llegara a preocuparlo.

— Star, puedes contarme lo que sea… No te voy a juzgar —murmuró el chico y Star no pudo evitar que una lágrima abandonara sus ojos

— El Reino está fatal… Y todo es mi culpa —confesó en un murmullo

— Star, no digas eso… —dijo y la abrazó

— Es la verdad —contestó— Cuando terminamos, regresé a Mewni y todo estaba perfecto, mis padres me coronaron y me entregaron el Reino, se fueron a disfrutar su nueva libertad y yo me quedé sola, pero todo empezó a ir mal. Las cosechas comenzaron a morir, la sequía agotó nuestras reservas de agua y todos nuestros aliados al ver la miseria en la que se sumía mi dimensión comenzaron cortar lazos. El descontento de los mewmanos se hizo presente y yo ya no sabía qué hacer…

— Pero lo que pasó no es tu culpa, tú no controlas la naturaleza ni lo que hace en un lugar…

— Esto no tiene que ver con la naturaleza, es una maldición… —explicó ella— Cuentan las historias que el Reino de Mewni siempre deberá tener dos reyes, nunca uno porque sino la dimensión caería en desgracia… Yo desde un principio me negué a casarme, no quería a nadie que no fueses tú, pero mientras más me resistía a propuestas de matrimonio, más cosas negativas llegaban

Star se limpió las lágrimas, acababa de confesarle a Marco todos los problemas que llevaba, sintió como se quitaba un peso de encima, pero a su vez había involucrado mucho a su mejor amigo que sabía intentaría ayudarla.

— Entonces, ¿por eso te casas con Zed?

— Él fue el único de mis aliados que no me abandonó, cuando todo se vino abajo él me ayudó no solo económicamente sino como un amigo… Luego, vino su propuesta de matrimonio y acepté

— Pero, no lo amas… ¿o sí? —preguntó él

— Marco… —expresó ella con pesar

— Contéstame por favor… ¿Lo amas o solo te casas con él por agradecimiento y para salvar el Reino?

— Eso no importa… —masculló

— ¡Me importa a mí! —exclamó él, dolor reflejándose en su voz— Me importa porque yo aún te amo y ahora sé que tú también sientes lo mismo…

— ¿Y qué hacemos con eso? —protestó ella rindiéndose— ¿Acaso olvidas por qué terminamos? ¿Te has olvidado lo diferente de nuestros mundos? Tú tienes sueños que yo no pienso impedir… Y tengo responsabilidades que no puedo eludir

La chica se levantó dando por terminada la discusión pero Marco la sujetó por el brazo.

— Podríamos hacerlo funcionar… —dijo él y Star negó sonriendo con tristeza

— Me has contado todo lo que has logrado, lo feliz que te hace ser músico… Yo jamás me perdonaría quitarte eso…

— Lo sé… Aunque el amor es sacrificio…

Star se mordió el labio y volvió a negar con la cabeza. Lágrimas saliendo a borbotones de sus ojos.

— Pedirte que dejes una parte importante de tu vida es muy egoísta de mi parte y lo sabes…

— Siempre has sido tan justa...

— Y tú muy correcto…

— Sí, pero esta noche hemos vuelto al pasado y por una vez, seré un completo irresponsable

— ¿Qué quieres decir?

Marco se acercó a ella, la sujetó por la nuca atrayéndola hacia su cuerpo y la besó. Este beso a diferencia del otro que habían compartido en la feria, era demandante, apasionado y desesperado. Las manos de ambos recorrían sus cuerpos con ímpetu descartando sus prendas de ropa como si quemaran, se entregaron y unieron sus cuerpos olvidándose del mundo, sus problemas y el pasado. Volvían a ser los adolescentes de diecisiete años que se amaban con locura y pasión. Fue una noche mágica y efímera, Star tuvo que recurrir a todas las fuerzas que tenía para levantarse de la cama, vestirse y salir de aquella inmensa habitación que había sido testigo del amor que aún sentía él.

— ¿Me ayudas? —el chico se acercó y abotonó su vestido y antes de terminar dejó un beso en su espalda

— Te amo, Star —murmuró y la chica no pudo evitar derramar una lágrima

— También te amo, Marco Diaz —susurró y salió a hurtadillas de la suite

Al día siguiente Marco se despertó entre sábanas revueltas que aún tenían el ligero perfume de Star, los tazones donde había servido la comida la noche anterior se encontraban todavía intactos en el suelo junto a los cojines y su guitarra, al menos esta última logró meterla en su estuche antes de perderse en el cuerpo de su mejor amiga. Se frotó la cara y gruñó desesperado, no sabía qué hacer; ella era muy importante para él y no concebía la idea de perderla, no ahora que sabía que se amaban pero era demasiado complicado y la reina tenía otras prioridades, estaba sacrificando su felicidad por su pueblo. ¿Cómo podría él impedírselo? Estaba siendo muy egoísta por quererla solo para sí mismo.

El chico se levantó de la cama y se fue a duchar, se vistió con un suéter gris y pantalones desgastados. Afuera llovía y hacía frío, parecía que el clima de Mewni se había puesto en sincronía con su estado de ánimo. Recogió todo y ordenó su suite, tenían servidumbre que se encargara de eso pero no quería que se enteraran de lo que había ocurrido esa noche. Cuando hubo terminado, se echó en su cama y decidió saltarse el desayuno pero Janna apareció tumbando la puerta de su cuarto y no le quedó más remedio que abrirle a su amiga.

— ¡No tiene nada! —espetó la chica desconcertada mientras agitaba una carpeta azul

— ¿De qué hablas? —preguntó el chico

— Ayer mis amigos me entregaron los exámenes de Star y al igual que los que nos dio Zed, no muestran que nuestra amiga tenga una enfermedad —explicó la morena y se tiró en el sillón

Janna tenía ojeras y Marco notaba que la chica se estaba trasnochando al tratar de revelar lo que sea que tuviera Star. Se notaba su frustración pero sabía que no se rendiría hasta dar con una respuesta.

— ¿Y ahora qué? —inquirió Marco cruzándose de brazos

— Ahora solo vamos a esperar —respondió con pesar

— ¿Esperar qué?

— Que me entreguen otros exámenes… Si estos no nos dicen algo con respecto a la salud de Star, no sé qué voy a hacer —contestó

— ¿Cuándo los tendrán listos?

— Para la tarde deberían dármelos

— ¿Quieres ver una película mientras tanto?

— Bien —cedió Janna— ¿Qué tal tu noche con Star?

— ¿Cómo te enteraste? —soltó él mirándola

— Eres muy predecible, sabía que intentarías un movimiento luego de ese beso —contó y Marco negó con la cabeza

— No ha sido lo que esperaba…

— ¿Por qué?

Marco comenzó a contarle todo a Janna y se sorprendió cuando su amiga lejos de burlarse de su estúpido plan de conquista fallido, lo consoló y le dio palabras de ánimo.

— Se va a casar en dos días… —murmuró afligido— Ya no creo que pueda hacer nada

— Tranquilo, no debes perder la esperanza… No cuando sabes que te ama —contestó ella

— Da igual si me ama, ella escogió a su pueblo y no entiende que estaría dispuesto a dejar mi vida para estar juntos

— Entiéndela tú, ella te ama tanto que prefiere dejarte ir para que te dediques a lo que te gusta

— Lo sé, pero la música era colorida para mí ¿sabes? Era de tonos vibrantes y era hermosa, la sentía en mi corazón, la disfrutaba…

— ¿Ya no?

— No… —confesó— Ahora, solo es música… Ya no es especial para mí, porque Star hacía que lo fuera y ya no la tengo

— ¿Se lo dijiste? —preguntó la chica

— ¿Haría alguna diferencia?

— Yo creo que sí…

Marco negó y se sentó junto a Janna tratando de ver aquella película pero sin suerte, no paraba de pensar en la rubia y en los exámenes que pronto les diría qué tenía su amiga realmente.