Tengo la costumbre de responder los reviews al final de cada actualización, pero como he subido varios capítulos de forma seguida. Estaré contestando todo para el siguiente cap que por cierto, será el final. También pienso hacer un epílogo pero aún no lo escribo.

Disclaimer: La serie Star Vs. Las Fuerzas del Mal fue creada por Daron Nefcy, su empresa productora es: Disney Television Animation y los episodios se transmiten en Disney XD. Sus personajes no me pertenecen yo solo los utilizo por diversión, queda claro que si yo fuera dueña de tan maravillosa serie estaría en estos momentos engordando como vaca por comer pizza. También quiero dar créditos al creador de la hermosa imagen que uso para identificar la historia. (Ya sé que debo cambiar el disclaimer pero honestamente me dá flojera... De todas formas, ustedes saben que Disney XD ya no existe y que posiblemente STVOE lo pasen en Disney o quizás ya no, idk)

Enjoy.


Capítulo 12:

Star abrió los ojos con esfuerzo, adaptándose a la intensa luz que entraba a raudales de lo que parecían ser las ventanas de su habitación, no el cielo o el reino de Tom, su recámara. Ella estaba viva. Aunque parecía que su cuerpo había sido arrollado por una manada de guerricornios y todo en ella se sentía doloroso, la sensación de no haber muerto la hacía sentir una inmensa gratitud.

Intentó mover su mano derecha pero algo pesado la sostenía, movió su cabeza para observar qué era y su corazón dió un vuelco cuando notó que lo que se aferraba con fuerza era la mano de él quien dormía en una silla al lado de su cama. Sus ojos se llenaron de lágrimas y soltó un jadeo, Marco también estaba a salvo, vivo y a su lado.

— ¿Star? —llamó el moreno irguiéndose con rapidez para estar más cerca de ella

— Estás bien... —pronunció la reina, su voz rasposa y débil pero llena de alivio

— Oh, cariño... Ahora que despiertas, lo estoy

A Star le dolía cada extremidad pero por él hizo un esfuerzo para levantarse y enredar sus brazos alrededor de su torso. Marco la acunó en su rechazo con una gentileza que entremeció su corazón y quiso quedarse así con él para siempre.

— Lo siento —susurró la reina, sentía que se lo debía, los había puesto a todos en peligro y él aún así seguía a su lado, preocupado por su bienestar. No lo merecía

— ¿De qué hablas? No tienes que pedir disculpas por nada

— Los puse en peligro, todo esto es mí culpa, lo lamento —explicó avergonzada

— No, escúchame, si hay algún culpable aquí es Zed y ya Tom se está encargando de él. No debes culparte ya por nada... —tranquilizó el moreno sin apartar los ojos de ella

— Gracias por ayudarme entonces, por quedarte y luchar incluso cuando no debiste —murmuró la rubia agachando la cabeza, no importaba lo que él dijera, aún le pesaba haberlo puesto en peligro

— Para empezar nunca debí irme —confesó y la obligó a mirarlo levantándole el mentón. Janna tenía razón, debía decirle todo— La música dejó de tener sentido después de que rompimos, todo lo que me hacía feliz dejó de tener importancia porque tú no estabas ahí. Perdón por darme cuenta tan tarde, yo te amo... Nunca dejé de hacerlo

Star sintió un escalofrío recorrer su cuerpo ante la confesión. Es exactamente justo como ella vivió su vida luego de la ruptura, todo dejó de tener una razón de ser, solo encontraba cierta tranquilidad cuando dormía porque a veces en sus sueños podía verlo y estaban juntos, y eso para ella fue la manera dolorosa que tuvo de evadir su nueva realidad.

— Yo también te amo —suspiró— No debí irme tampoco pero ahora sé que quiero estar a tu lado y lucharé por eso, Marco Diaz

El chico esbozó una sonrisa. Estaban juntos en eso y a diferencia de la última vez, él no se iba a rendir. Encontrarían la manera de hacerlo funcionar, juntos. Star también sonrió y esa fue su señal para apretar su boca contra la de ella sellando la promesa de un futuro que construirían uno al lado del otro.

En otra parte

Janna se encontraba mirando el imponente paisaje que ofrecía el reino de su mejor amiga a través de la ventana de su suite. Estaba agotada, los últimos tres días apenas había dormido y ahora que por fin Star despertó, se encontró a sí misma exhausta y aliviada, todo a la vez.

No le dió tiempo de preocuparse por sus propias heridas, toda su atención se volcó en ayudar a su amiga con el antídoto antes de que fuera demasiado tarde y funcionó, aunque tardó en reaccionar, ahora Star estaba estable y arreglando las cosas con Marco, por fin podría relajarse un poco. Todo empezaba a encarrilarse y parecía perfecto pero a Janna le faltaba algo, o quizás alguien, pensó mientras miraba el brazalete con el sifón rojo en su muñeca.

Aunque Tom la salvó y ayudó increíblemente consiguiendo el antídoto, había estado ausente los últimos días mientras se encargaba de Zed y sus secuaces, al menos los pocos que sobrevivieron y no fueron incinerados cuando fue herida.

— Ahí estás —saludó con voz grave

Ella apartó la mirada de la ventana para mirar al recién llegado sin saber qué se sentía más intenso, si los latidos freneticos de su corazón o su estómago revolviéndose ante su presencia.

— Hola... —susurró, cohibida. Por lo general ella era muy valiente pero cuando Tom estaba cerca era un manojo de nervios, ¿desde cuándo había empezado a tener tanto poder sobre ella?

— Qué raro que no estás con Star —mencionó Tom acercándose como si quisiera también observar el paisaje a través del cristal pero sus ojos solo la veían a ella

— Por fin despertó y está teniendo un momento con Marco, realmente no quiero estar ahí para ver eso —expresó y Tom soltó una carcajada

— ¿Cómo sigue tu herida? —preguntó él y una sombra cruzó su mirada al recordar cómo la lastimaron

— Está sanando más rápido de lo que pensé —respondió Janna y él asintió, aún con la gravedad reflejada en sus ojos

— ¿Puedo ver? —pidió, señalándola

Ella asintió dándole la espalda lo suficientemente rápido como para que no se notara que se había sonrojado. Los dedos de Tom rozaron su cadera poniéndole la piel de gallina cuando tomó el dobladillo de su camiseta para deslizarla unos centímetros más arriba, exponiendo la cicatriz rosácea que se elevaba a la altura de su cintura.

— Malditos imbéciles, te prometo que no volverán a hacerte daño...

Janna se mordió el labio ante sus contundentes palabras. Creía en él y aunque su promesa era valiosa, ella solo deseaba que él volviera a tocarla, no le importaban sus agresores porque sabía que estaban muertos. Lo que la chica quería era volver a sentir las yemas de sus dedos recorriendo su piel desnuda. No debería sentirse así, Tom probablemente estaba lejos de sentirse igual, ella y sus pensamientos se estaban saliendo de control. Tenía que ponerle fin así que se apartó y volvió a su tarea de mirar el horizonte.

— Está bien, estoy bien... Ya viste que está sanando —dijo apresuradamente

— Sí, está sanando rápido —carraspeó Tom y Janna por el rabillo del ojo pudo ver que se metía las manos en el bolsillo en una actitud desenfadada pero ¿acaso lo que vio en su rostro fue un rubor? Duró apenas un segundo pero hizo saltar su corazón— Es porque eres mitad demonio, tus defensas ahora trabajan mucho más rápido para sanarte

Ella no contestó. Lo había pensado antes y tenía sentido ya que una puñalada de arma blanca de ese calibre hubiera necesitado puntos pero cuando recuperó la consciencia horas después, apenas le dolía y la herida se había cerrado. Aunque no había nada de qué preocuparse, despertar con Tom cuidándola había sido agradable. Solo eso, no debía pensar mucho al respecto, ni siquiera en el sifón que él le había dado para que pudiera protegerse, eran gestos de un buen amigo y mientras más pronto lo entendiera, mejor. De hecho, ahora que Janna volvía a pensar en eso, quizás ya iba siendo hora que devolviera el brazalete.

— Ten —ofreció quitándose la pulsera y sintiendo como si una parte de ella también se la hubieran arrebatado pero no debía darle importancia a eso, lo superaría al igual que su extrañó enamoramiento por Tom— Creo que ya no lo necesitaré más y tal vez es mejor así porque...

— ¿Eso quieres? —cortó él enfrentándola

No miró la pulsera, ni siquiera lo tomó. Toda su atención estaba fija en ella y en la corta distancia que ahora los separaba. ¿Cómo habían llegado a esa posición tan cercana? Podía sentir la calidez de su respiración mezclándose con la suya pero lo que le parecía aún más importante: ¿por qué Janna sentía que su pregunta no iba dirigida hacia el brazalete específicamente? Tragó saliva.

— Yo...

— Dime, Janna... ¿Qué quieres realmente? —susurró, sus palabras una caricia que envío cosquillas por toda su espina dorsal

¿Qué quería? ¿En serio? Por el Inframundo, si Tom supiera lo que ella deseaba no estaría haciendo esa pregunta. Para empezar ella quería saber qué se sentía besarlo, conocer la sensación de enterrar sus dedos en su cabello, descubrir si el resto de su piel era tan cálida como sus manos y sobre todas las cosas: Janna anhelaba que él también se sintiera igual.

La chica bajó la mirada. No podía decirle todo eso a Tom, ni siquiera podía sostenerle la mirada porque temía que él descubriera sus intenciones. Ella podía vivir con aquellos sentimientos en secreto hacia él pero no creía ser capaz de soportar su rechazo. Después de todo, ¿quién era ella? Una simple humana con gusto por las cosas paranormales y con quién le tocó compartir vínculo por aquella apuesta. Detrás de Janna había estado Star y probablemente muchas otras chicas realmente geniales, ella no se sentía particularmente merecedora de su atención, debía apreciar las cosas que él hacía por ella sin ilusionarse, a la larga le dolería menos.

— Janna... —llamó Tom deslizando sus nudillos por su mandíbula incitándola a mirarlo, a responder su pregunta

— Quiero ver a Star —soltó repentinamente mientras daba un paso hacia atrás— Sí, eso es lo que quiero...

La chica no lo miró, así que no se dió cuenta que Tom parpadeó confuso y bastante decepcionado. ¿Acaso había hecho algo malo? Por un minuto pensó que Janna estaba empezando a sentir la misma necesidad que él de eliminar toda distancia entre ellos pero parece que lo malentendió todo. Se sentía muy estúpido, claro que no quería eso, era Janna: era demasiado increíble para él.

Sacudió la cabeza apartando cualquier pensamiento que involucra besarla hasta saciarse porque claramente no era eso lo que su amiga quería. Había sido demasiado imprudente, casi lo jodía todo con ella, cuando se acercó otra vez fue para tomar el sifón que aún colgaba de sus dedos y con eficacia volvió a atarselo en la muñeca.

— Es tuyo —anunció— Te lo entregué y te pertenece al igual que el acceso a mis poderes

— Tom... —murmuró ella queriendo decir algo más pero él negó con la cabeza

— Ve con Star, pequeña demonia. Estoy seguro que desea verte —dijo él y Janna asintió sin querer irse

— También querrá verte a ti—comentó ella, esforzándose por alargar el momento, era una idiota

— Yo la visitaré más tarde, tengo algunas cosas que hacer primero

Y así sin más despedidas, Tom desapareció en un chasquido dejándola vacía y arrepentida por no expresar libremente lo que sentía por él. Tal vez debía empezar a aceptar que eso era lo mejor para ambos.


¿Qué creen que pase con Janna y Tom?

¿Qué pasó con Zed?

¿Star y Marco por fin serán felices?

Si yo escribo un fanfiction de Phineas e Isabella, ¿ustedes lo leerían?

Estaré pendiente de sus respuestas uwu

P. D. Los invito a darle amor a mi nueva historia Crónicas de una Elemental en Wattpad, por allá me consiguen como somershilly. Me estoy esforzando mucho para que quede bonita. Si te gusta el slow burn, Tinkerbell y las historias de high fantasy, seguro te va a gustar esa :3