Declaración: Todos los personajes reconocibles de la Saga Harry Potter son propiedad de JKR. Sin embargo, la trama es Total y absolutamente mía y no hay permiso para publicarlo en otro lugar (Texto con Copyright). Esta historia está disponible en Wattpad y fanfiction. net,con la autoría de AliceMlfy (Firma Alice~). Di no al plagio

Los leo abajo


Capítulo 3:

La chimenea crispó cerca de las once de la noche en el 12 de Grimmauld place. Ginny estaba en la cocina con un sándwich de queso en la boca con un jugo de naranja en su izquierda, y asomó la cabeza al recibidor llamada por el sonido de la chimenea.

Ron la miró con los hombros agachados y la cabeza entre los hombros. Harry bajaba la escalera para ver a aquel visitante. Apenas vio a Ron, sacó su varita. El pelirrojo levantó las manos en defensa.

— Vengo a hablar, vengo a explicarme.

— No quiero verte en mi casa, Ronald— dijo Harry acercándose con la varita en alto—. Golpeaste a mi esposa, tu hermana. Dañaste y engañaste a Hermione, mi hermana y ahora vienes a nuestra casa sin ser invitado… eres un cobarde.

— Vengo a explicarme— dijo Ron bajando las manos—. Necesito un consejo, porque no aguanto más.

— Qué diablos quieres, Ronald— preguntó Ginny comiendo su sándwich.

Harry guardó su varita y mostró el sillón a su indeseable invitado. Ron se sentó en el sillón mientras que Ginny y Harry se sentaron en el sofá.

— Sufrí el Clic— dijo sencillamente—. No podía seguir con Hermione por eso.

— ¿De qué diablos estás hablando? — preguntó Harry.

— ¿No lo tuviste con Hermione? — preguntó Ginny sin contestarle a Harry.

— No… pensé que con los hijos de muggle no funcionaba…

— Expliquen— exigió Harry. Ginny lo miró complicada.

— En el mundo mágico, las personas se unen por dos razones; económicas o por amor. Ambas indestructibles. Cuando te casas por amor, es porque sufres el Clic— explicó Ginny—. El Clic es la sensación de electricidad que te da cuando ves a esa persona. La necesidad de estar con ella.

— Cuando eres sangre pura— dijo Ron avergonzado—, el clic se da al ver a esa persona, es instantáneo… te prendes de esa persona y esa persona, inevitablemente, se prende de ti… Cuando son con mestizos o hijos de muggle, no basta con mirarse… es…

— Cuando tienen relaciones sexuales… como a nosotros— dijo Ginny.

— No sé si sentí algo.

— Lo sentiste, porque yo lo sentí— dijo Ginny mirándolo con una sonrisa boba en los labios.

Harry se quedó pensando. Sí, había sentido algo espectacular cuando lo hizo por primera vez con Ginny, algo indescriptible.

— Y no sentiste eso con Hermione— dijo Harry entendiendo—. ¿Por qué la engañaste?

— Nunca la engañe— murmuró. Ginny frunció el ceño—. Cuando vi a mi clic… quedé prendido de inmediato y me pidió hablar. Fuimos a una cafetería y hablamos… solo hablamos. Yo le dije que tenía novia y que no podía terminar con ella de la noche a la mañana. Ella me dijo que también tenía novio, pero que no tenía problemas en dejarlo pues era un arreglo económico y cuando uno de los novios, antes de casarse, sufre el clic, el trato queda anulado. Pactamos un mes. Ese mes jamás, lo juro Harry, jamás me acosté con Astoria… jamás la besé siquiera.

— ¿Y el condón?, ¿y el labial?, ¿y la forma tan despectiva y grosera de hablar de hoy?

— ¿Lo actuaste todo? —preguntó Harry a las preguntas de su esposa.

— Sí… lamento le golpe, Ginny; me desesperé, y merezco las penas del infierno por eso.

— Entonces eres inocente…. ¿por qué diablos decidiste romperle el corazón a Hermione?

— Astoria me dijo lo mismo. Me dijo que no era justo, que había sido cruel. Que sería bueno que ella lo supiera.

— No— dijo Harry—. Deja que siga pensando en eso hasta que se sane. Luego le dices o algo— dijo molesto—. Fue cobarde, Ronald.

— ¿Ya estás con ella?

— Sí… Mañana nos vamos a Hungría por la mañana… volveremos en 2 semanas.

— En ese tiempo estará mejor— dedujo Ginny pensando en la castaña de su amiga—. ¿Qué quieres?

— Que me ayuden a poder llegar a ella, a que me crea.

— Nos meteremos en problemas con ella— dijo Harry—. Yo no quiero que vuelvas a acercarte a mi hermana, Ronald.

— Entiendo que no quieras ayudarme… pero me siento tranquilo al saber que lo sabes… que me arrepiento de habérselo dicho así, que debí explicárselo mejor, que entienda que la quiero, que la adoro— recalcó—… pero que esto es mayor que yo… no puedo hacer nada— murmuró derrotado.

— Yo hablare con Hermione— dijo Ginny haciendo que Ron levantara la vista—… acerca del Clic… es todo lo que haré por ti, Ronald, porque de verdad Harry tiene razón; no mereces nada en estos momentos.

— Gracias Gin— dijo Ron con sonrisa resignada.

OoOoOoOoOoO

Hermione llegó a su casa con las energías renovadas. Sentía que podía superar todo lo que le estaba pasando. Decidió entonces cocinar algo para comer; algo simple que le permitiera absorber el poco alcohol que había consumido. Un maullido le llamó la atención. Gastón estaba en la barrita de la cocina. Parecía un cachorro de león, mirándola con sus ojos amarillos.

— ¿Qué sucede, cariño? — preguntó Hermione acercándose y besando su cabeza. El gato maulló nuevamente—, ¿quieres que me vaya a dormir? —el gato en respuesta se echó en la barra de la cocina, ocupando fácilmente más de la mitad— Déjame comer y nos vamos a la cama.

Hermione tardó 10 minutos en preparar una pasta rápida. Hizo la cantidad de siempre y más pronto que tarde dedujo que había cocinado para dos. Resignada y con un suspiro, fue a su cama a comer.

Escuchó como la puerta de al lado era azotada. ¿Sería Silvery? Decidió probar suerte y hablarle, pero el piano comenzó a sonar a tiempo que el sonido de una cama chirriante en el piso superior inundaba la estancia. ¿Qué acaso estos tipos tenían un horario establecido para follar?

Pudo identificar la canción como "Can't help falling in love" de Elvis Presley. Pero la melodía era un poco más melancólica. Mientras comía pudo escuchar como Silvery cantaba, sin embargo, el tono deseado no era él que estaba usando.

Mierda…— murmuró Silvery mientras dejaba de tocar.

— ¿Silvery?

¡Goldie! — escuchó decir a tiempo que escuchaba como se acercaba a la pared—, ¿cómo estás?

— Bien…

— Eso no se escucha bien… ¿estás mejor que ayer, al menos?

— Tengo a mis gatos ahora… me siento bien con ellos, así que sí, estoy mejor que ayer.

Amo los gatos. Tenía una compañera de colegio que tenía un gato, bastante feo, por cierto, pero me encantaba… a veces, cuando me lo encontraba, lo acariciaba por largo rato… era suave y me daba paz… una paz que no volví a encontrar de nuevo hasta que llegué a esta ciudad y entré a veterinaria.

— Yo tengo gatos desde que tengo 13. Mi primer gato fue a esa edad… murió en mi último año. Enfermó de no sé qué— dijo triste—. Ahora tengo dos. Un Maine Coon y un gato casero.

Los gatos son geniales— sentenció Silvery.

Ambos escucharon como la pareja de arriba comenzaba a gritar y gemir.

— Los hechizaré, lo juro— murmuró Silvery. Hermione achinó los ojos.

— ¿Y por qué no lo haces? Abra cadabra, patas de cabra — dijo con voz dramática.

— ¿Qué? — preguntó Silvery divertido.

— Nada— dijo Hermione riendo.

Era definitivamente un mago. Todo muggle conocía un abra cadabra patas de cabra.

— ¿Dónde estudiaste? — preguntó Hermione sacando la varita murmuró un hechizo de protección a su alrededor.

— En escocia— dijo complicado—. Debo irme, Goldie… cuídate

Y sin decir más se escuchó cómo el muchacho se alejaba de la pared.

— Silvery… lo siento, ¿incomodé en algo? —preguntó Hermione deshaciendo el hechizo.

Los años de colegio fueron algo dolorosos— dijo Silvery luego de un rato—, aún duele todo el daño que hice.

— ¿Eras un bully?

Sí… y nunca me lo perdonaré. La pasé bien, pero me avergüenzo de ello. No soy una buena persona, pero Rachel decía que todo lo que había sido en el pasado me hacía más fuerte ahora. Ella decía que era una buena persona.

Se escuchó un golpe en la pared, como cuando uno se apoyaba en ella. Hermione hizo lo mismo.

— Eres buena persona. Te gustan los gatos— dijo Hermione haciendo reír a Silvery.

No quiso preguntar quién era Rachel, ni porqué ese "decía" le provocaba tanta tristeza. Apenas se dijeron buenas noches, Hermione quiso dormir. Abrazó a Black y Gastón se acurrucó como siempre en la almohada, arriba de la cabeza de Hermione. Con el ronroneo al fin pudo dormir en paz.

OoOoOoOoOoO

Odiaba los inter feriados… esos malditos días en que te levantas temprano, te levantas tarde te vuelves a levantar temprano para que llegue después el fin de semana… ¿por qué diablos no existían los puentes en los trabajos? Ah, claro, trabajadores públicos, no hay descanso… ni siquiera para la mano derecha del ministro de magia.

Tenía una taza de café en la mesa, humeando con un hechizo para mantenerlo a punto, mientras revisaba los expedientes de los magos condenados hacían ya casi una década. Tenía un montón de ellos. El ministerio pedía revisarlos pasado cierto tiempo, pero los datos entregados desde Azkaban a la dirección general del primer ministro se demoraba años. Abrió el primer expediente; el nombre de Bartty Crouge Junior apareció con negro, una foto de su cara escuálida y debilucha y un timbre gigante que decía "Muerto" y el año, un poco más pequeño, 1994 bajo esta palabra. Hermione bufo, sabía que estos expedientes debían archivarse, no pasárselos a ella. Con un bufido aún más irritado lo lanzó a un lado para archivar y pasó a la siguiente carpeta.

Lucius A. Malfoy

Hermione torció el gesto. Antes de que lo abriera, un golpe en la puerta la sacó de su cavilación.

— Buenos días a la flor más hermosa, y soltera, del departamento de justicia.

— Deja de coquetear, Blaise, o le contaré a tu esposa.

— ¿Quieres que me castre? — dijo el hombre de sonrisa brillante sentándose cruzando una pierna sobre la otra, mirando a Hermione quien asentía alegre—. Estoy de buen humor, y la visión de una amenaza de castración de mi querida y embarazada Pansy no me arruinará el día.

— Como sea— dijo Hermione rodando los ojos con una sonrisa—. ¿Qué necesitas?

— La verdad— Blaise se sentó derecho y tomó las manos de Hermione—, quiero saber cómo estás— susurró—. Sabes que Weasley no era mi persona favorita del mundo, pero sé cuánto lo quieres. Quiero que sepas que tienes todo mi apoyo para lo que necesites, un amigo, un abrazo, un matón para romperle las piernas… eso cobro doble porque Theo me acompaña— dijo Blaise serio haciendo reír aún más a Hermione.

— Lindo… lo aprecio mucho, de verdad, pero estoy bien— dijo sonriendo y acomodándose en la silla—. Cada día es un poco menos duro. De verdad estoy bien.

— Me alegro. Theo está preocupado allá abajo. Me ha pedido de ayer que viniese a verte, pero ya sabes…

— El trabajo allá es de locos. Gracias Blaise por hacerte cargo tan bien de mi ex trabajo.

— Sin Theo nada sería lo mismo— dijo Blaise a lo que Hermione asintió concediéndolo.

Blaise miró el archivo en la mesa y gruñó.

— ¿Aún se revisan a delincuentes como ese? — preguntó Blaise con los dientes apretados.

— Pensé que tenías compasión por los caídos en la guerra, Blaise, en especial por el padre de uno de tus mejores amigos— dijo Hermione picándolo.

— Créeme; le tendría más compasión a Bellatrix que a ese hijo de puta.

— Blaise, ese vocabulario— dijo riendo—, ¿por qué?

Blaise sacó la varita y cerró la puerta, insonorizándola de paso.

— Ese desgraciado obligó a Cissy y a Draco a hacer todo lo que hicieron. Draco estaba ido cuando hacía lo que hizo en sexto año. Cuando fue su juicio, también estaba ido, ¡y aceptó toda la culpa! Menos mal que Wizengabot le tuvieron consideración y no le dieron el beso del dementor— explicó Blaise molesto mientras Hermione miraba los registros de Lucius Malfoy.

El hombre estaba embarrado hasta el cuello. Condena por sedición, tortura, terrorismo, asesinato a sangre fría, tanto muggles como a seres mágicos, corrupción y soborno en el ministerio. Lo condenaron al beso del dementor a finales de mayo de 1998 con condena de su cuerpo de por vida. Por lo que ella recordaba, un día antes había sido condenado Draco Malfoy por casi los mismos cargos, declarado culpable y enviado a Azkaban de por vida. Un día después, Narcissa Malfoy, gracias a Harry, había sido liberada de todo cargo y enviada a casa en vigilancia por un año.

— ¿Qué has sabido de la señora Malfoy?

— Cissy es un cuerpo vacío. No tiene a su hijo, no sabe dónde está… está desesperada.

— Espera— dijo Hermione interesándose en el relato—, ¿cómo que no sabe dónde está? Él fue condenado a Azkaban de por vida.

— Pues parece que no te enteraste… bueno, no me sorprende. Esta sentencia se la dieron solo a Cissy… por eso insonoricé, soy un puto genio, deberían ascenderme.

— Blaise, concéntrate.

— Perdón. Draco está en el mundo muggle.

— Pero…

— Fue desterrado. Su sentencia fue revocada, pues descubrieron que Draco estaba bajo la maldición Imperius cuando aceptó la culpa. Como estaba consciente de todo lo que había hecho, gracias al hechizo de Lucius, es condenado culpable de sedición y terrorismo. Al ser menos de edad cuando lo reclutaron, el ministerio le concedió dar…

— Los exámenes libres— dijeron ambos al unísono. Una Hermione muy preocupada lo miró.

— Exacto. El ministerio le dijo que estaría en el mundo muggle apenas diera sus pruebas finales. Le entregaron una cantidad de dinero limitado para que empezara (Dinero de las arcas Malfoy, por supuesto, el ministerio no gastaría por él), y lo dejaron sin varita, y sin nadie que lo conociera en el mundo muggle. No sabemos si está vivo o muerto, si encontró trabajo, si esta… no sabemos nada— dijo Blaise angustiado—. Le colocaron un aparato para que sintiera dolor cada vez que se acercaba a un ser mágico, para que no tuviera magia. Narcissa piensa que, a estas alturas, debe estar muerto aun no entiendo por qué lo dice.

— Por qué estaría— dijo Hermione. Luego de un segundo abrió los ojos desmesuradamente—… oh por dios, Obscurial

— ¿Disculpa?

— Un Obscurial, Blaise… Cuando un mago retiene su magia, por cualquier abuso o miedo, puede desarrollar un Oscurus.

— Pero Hermione—dijo Blaise riendo—, eso ocurre con los niños, no ha pasado en años…

— ¿A no? — dijo Hermione abriendo un cajón y sacó tres archivos—. Albert Rowlly, Jacob Montage y Bladimir Karkarov. Fueron condenados exactamente a lo que me dices que condenaron a Malfoy… duraron 2 años fuera y se convirtieron en obscurials. No duraron ni 2 años como muggles…

— Dios— dijo Blaise tomándose la cabeza. Luego la levantó esperanzado—. El expediente de Draco aún no llega, ¿cierto?

— No.

— ¿Podemos acelerar el proceso?

— Sabes que es ilegal, Blaise, y soy la mano derecha del ministro; sería más que ilegal, perdería mi trabajo y mi oportunidad de ascenso.

— Lo sé, lo sé… Dios— Blaise se pasó la mano por su sudada frente—. Por favor, si sabes algo, llámanos. Dios… Draco está en peligro.

— Lo sé— dijo Hermione seria.

Malfoy no era santo de su devoción. Todo este tiempo había pensado que el muchacho platinado estaba en Azkaban, compartiendo celda con el cuerpo sin alma de su padre… ¿cómo sería Draco Malfoy con los muggles?

OoOoOoOoOoO

En la universidad de Londres, Draco aminaba por el campus con una sonrisa radiante; había sacado una A+ en el último examen. Un paso más para poder tener su título.

Tenía una condena de por vida. Sabía que moriría antes de que cumpliera los 35 años. Habían pasado 7 años desde que se fue, y los efectos de estar lejos de la magia le estaban comenzando a pasar la cuenta. Tenía problemas para respirar y a veces levitaba en las noches, cuando soñaba con su madre. Pensaba que había durado tanto pues al primer año de estar en el mundo muggle conoció a Rachel. Gracias a ella no necesitó magia, pues ella era su magia. Cuando murió, hacia un año, la necesidad de magia volvió, y comenzó a sentirse mal. Su madre estaría regañándolo por ser tan débil.

¿Cómo estaría ella? Sufriendo. Su esposo como un cadáver eterno en Azkaban y un hijo que ni siquiera puede enviarle una lechuza. Había intentado entrar a la calle por donde vivía, peo el reloj en su muñeca comenzaba a pitar a una cuadra de su casa. Era ahí cuando daba media vuelta y se alejaba. Ningún muggle podría ver la mansión Malfoy así que era inútil enviar una carta por correo postal.

La sonrisa se le cayó de la cara al recordar a su madre. Luego a Granger. Ella sería su única esperanza. No quería volver al mundo mágico. Su vida estaba ahora en el mundo muggle, en Londres, no quería dejarlo… pero deseaba tanto hablar con su madre, con sus amigos… ¿qué sería de Blaise, Theo y Pansy? ¿Y de su pequeña y consentida Astoria?, ¿se habría casado con Goyle? Llegó hasta el salón de medicina interna II. Era su último ramo para luego, el siguiente año, presentar la tesis y hacer el internado de medicina veterinaria, producción animal y medicina preventiva. Esperaba que todo terminara pronto. Las vacaciones de verano estarían muy pronto y ahí podría trabajar un poco más para ahorrar. Tenía el proyecto de cambiarse de departamento a uno menos ruidoso o a una casa, según lo que le alcanzara. Lamentablemente, los bancos muggles no reconocían el apellido Malfoy a la hora de solicitar un crédito hipotecario.

— ¡Malfoy! — escuchó tras de sí. Draco se dio vuelta y sonrió. Dalto llegaba corriendo—. Oye, ¿irás hoy a la noche de novatos, cierto?

— Por supuesto. Granger estará ahí.

— ¿Cómo puedes estar tan seguro?

— Es una corazonada— dijo guiñando un ojo—. Debo irme.

— Éxito en el examen.

— ¡Gracias! — dijo Draco desde la puerta.

OoOoOoOoOoO

Hermione revisaba el expediente de Lucius Malfoy. Era un vegetal. Sus funciones básicas estaban siendo suplidas por magia. Si bien era un cascarón vacío, tenía condena perpetua en la cárcel. No había nada bueno en ese cascarón como para investigar e indagar.

— Con él es inútil— dijo Kingsley sentado frente a Hermione.

— También lo creo— dijo Hermione con el sello de rechazado en la mano—. ¿lo hago?

— Hazlo. No debe quedarle mucho tampoco— dijo para que Hermione marcara la carpeta color amarillo opaco, con los expedientes de Lucius Malfoy, como "Denegada".

Era el último de la tarde. En dos semanas recién tendrían nuevos expedientes y también tendrían nuevos antecedentes de muchas muertes de condenados al mundo muggle ocurridas en los últimos 7 años. Cuando un mago moría, el expediente cambiaba automáticamente, por lo que no era necesario saber el paradero exacto del mago o bruja condenado.

— Kingsley, ¿puedo preguntarle algo?

— Puedes preguntarme lo que quieras, Hermione.

— Hoy hablé con Blaise… Dios, ya lo delaté…— murmuró.

— No te preocupes… ¿de qué te habló?

— De la condena de Draco Malfoy.

— Ah, sí. Lamentable. Ese pobre chico fue víctima de las manipulaciones de su padre y el amor que le tenía a su madre. Hizo todo para mantenerla a salvo y lo logró. El problema con este caso, Hermione, es que yo no estaba de ministro cuando la sentencia se llevó a cabo; lo único que se pudo hacer por él fue mandarlo al mundo muggle.

— Pero, señor… ¿no habría posibilidades de que él testificara?

— No puede acercarse al mundo mágico, Hermione. Es regla. ¿y desde cuando te preocupa Malfoy?

— No me preocupa él… es… bueno, Blaise y Theo están muy afectados. La mujer de Blaise, Pansy, está embarazada, y siempre quiso que Draco fuese el padrino de su hijo. De hecho, creo que lo llamarán Draco en su honor.

— Pues tendrá que buscarse otro.

— ¿Y lo de los obscurials?

— Pues… eso me tiene preocupado. No podemos dejar a un grupo de condenados pierdan el control en la ciudad y maten a quizás cuántos civiles.

— ¿A quién se le ocurrió la idea de mandarlos al mundo muggles sin contacto mágico?

— La sub secretaria Umbridge.

— Ella es sádica, señor.

— Lo sé… por eso, Hermione, te pedí que revisaras los expedientes. Contigo no nos demoramos más de una semana en revisar lo que los perezosos de Azkaban nos mandan. Necesitamos que los expedientes de los condenados entre el año 1998 y 2000 sean llevados a juicio de nuevo, para quitarles ese horrible castigo. Tenemos que hacer algo, pero no podemos alterar el orden burocrático.

— Señor… ellos saben que son una bomba de tiempo mágica.

— No… pero, si lo que Nott y Zabini me han contado de Malfoy, estoy seguro de que el muchacho ya lo sabe… y si está arrepentido, sería una pérdida enorme.

— Si es que ya no está muerto.

— Si es que ya no está muerto— concedió Kingsley.

OoOoOoOoOoO

Hermione llegó a su casa y se sacó los zapatos para luego colocarse las pantuflas mullidas. Había leído tantos registros que lo único que quería era una taza de té. Miró la barrita de la cocina y vio que lo único que tenía para sentarse era una silla alta, la cual venia con el departamento. Transfiguró la silla haciendo otra igual y utilizando esa copia para crear un sillón que cupiera en el espacio tan reducido de su departamento. Inmediatamente después de eso, Gastón y Black corrieron a subirse al sillón, aprobándolo. Hermione sonrió. Se sentó entre los dos gatos y vio por el ventanal la tarde morir. Se sintió, por primera vez en días, tranquila. Respiró hondo y sonrió. Black emitió un pequeño maullido tipo gruñido y saltó en el acto al lado más cercano de Gastón.

— ¿Qué pasó? — preguntó Hermione a su gato quien se lamía la cola frenéticamente.

Cerca de él, una araña de patas largas caminaba rápido por el sillón. Hermione tomó su pantufla y aplastó al animalejo.

La araña quedó muerta y tendida en el sillón. Hermione, achinando los ojos con sospecha, tomó su varita y guardó la araña en una toalla de papel. Cuando el bicho estuvo lejos de ella y de sus gatos, comenzó a revisar a Black. Tenía una mancha muy pequeña y roja, pero el gato se veía bien.

— Las arañas no son peligrosas, ¿o sí? — se preguntó repasando un poco en su cabeza los tipos de arañas que había en Inglaterra. Su resultado dio negativo—. Tranquilo, Black, estarás bien.

Gastón en cambio estaba inquieto. Tomó a su hermano entre sus patas y lo lavó frenéticamente, como queriendo hacerlo sentir bien. Hermione acarició a sus gatos y partió a su habitación. Hoy era noche de novatos en el agujero negro y tenía unas ganas enormes de ir y tomarse un vodka naranja.

OoOoOoOoOoO

La entrada de The Black Hole estaba completamente atiborrada de gente. Hermione hizo fila como el resto de las personas y esperó paciente su turno. Cuando llegó a la puerta, vio una mesa cerca al escenario que estaba vacía. Le preguntó a un mesero si podía sentarse ahí, y el muchacho, muy amablemente, le indicó que sí. Apenas se sentó, las luces bajaron y un hombre de traje apareció en el escenario.

— Buenas noches, queridos amigos, bienvenidos nuevamente a una edición más de la "Noche de novatos"— muchos aplausos y silbidos llenaron el local. Hermione los acompañó con las palmas—. Nuestro show comenzará en 5 minutos, pónganse cómodos mientras los meseros pasan para ver quién se atreve. Esta noche, acompañarán Emilia con voz y Dragón con el piano— muchos gritos de niñas se dieron al conocer el nombre de "Dragón".

Un mesero se acercó a Hermione. El mismo que la última vez que había estado ahí le había traído el vodka naranja.

— Señorita…

— Granger… Hermione Granger— dijo Hermione sonriendo.

— Señorita Granger, ¿se anotará en la noche de novatos?

— Creo que no… no soy buena cantando.

— Nadie lo es— dijo alzándose de hombros—, es solo para divertirse… ¿se anima?

— Mmm… está bien. ¿qué podría pasar? Nadie me conoce.

— Esa es la actitud.

— Mientras pienso mi canción, ¿podrías traerme algo de beber?

— ¿Vodka naranja?

— Sí, por favor. Gracias.

El mesero se retiró y Hermione comenzó a entrar en pánico. ¿Qué diablos iba a cantar? Recordó la canción fallida de Silvery la noche anterior y se decidió por esa. Cuando el mesero volvió con el trago, Hermione le dio el nombre de "Can't help falling in love" de Elvis Presley, pero especificó que sería acompañada con el piano.

El show comenzó y varias parejas llegaban a cantar. Los que llegaban solos, lo hacían de manera maravillosa y los demás, lo tomaban como un karaoke más.

— Y nuestro último nuevo talento, nos cantará una canción hermosa que no necesita presentación. Simplemente, dejaré que la escuchen. ¡Hermione Granger! ¡Un aplauso para ella!

La gente comenzó a aplaudir a tiempo que Hermione se colocaba de pie y se colocaba sobre el escenario. Botó un poco de aire contenido y miró al frente. El piano comenzó a sonar. Era exactamente la misma melodía que había escuchado la noche anterior. Ese era Silvery. Se dio media vuelta para mirar a Dragón, pero este tenía la cabeza agachada, y una capucha cubría su cabello.

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Hermione comenzó a cantar, suave, llenando el lugar con una atmósfera exquisita. La gente cerraba los ojos al escuchar la particular letra y el sonido acompañado del piano. Hermione simplemente se sintió encantada. En la última estrofa de la canción, se dio la licencia de improvisar en el tono.

Like a river flows surely to the sea
Darling so it goes
Some things are meant to be just…
Take…. my …hand, take my whole life too
'cause I can't help falling in love with you
'cause I can't help...

(minuto 2:43)

Falling in love / Hermione se dio media vuelta para poder ver al pianista.

I can't falling in love / Dragón alza la vista y la mira. Ella está con los ojos cerrados

With… you / abre los ojos y se dá cuenta, con el sonido de la última tecla, quién era el pianista.


Por Dios! ya se vieron! ¿qué creen que pasará? déjenlo en los comentarios. MUCHISIMAS GRACIAS a todas aquellas personitas que han apoyado este proyecto. De verdad se los agradezco de corazón.

Creo que ya estoy saliendo del hiatus que estuve por tanto tiempo... las vacaciones hacen milagros XD

Besos!

Alice~

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Click si quieres saber qué pasará ahora que se vieron.