" Declaración: Todos los personajes reconocibles de la Saga Harry Potter son propiedad de JKR. Sin embargo, la trama es Total y absolutamente mía y no hay permiso para publicarlo en otro lugar (Texto con Copyright). Esta historia está disponible en Wattpad y fanfiction. net, con la autoría de AliceMlfy (Firma Alice~). Di no al plagio "

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Capítulo 6: Ubi Sunt

Unos ojos amarillos lo despertaron en la oscuridad. Su mirada penetrante lo distrajo del sueño con capaz negras y máscaras. El gato estaba parado en dos patas, con sus patas delanteras en su pecho.

Draco estaba levitando. El pitido de su muñequera era casi imperceptible. El gato ronroneó y el bajó tranquilamente hasta su cama.

— Eres muy bueno en esto, Gastón— murmuró Draco para luego acariciar la cabeza del gran animal naranja.

La conversación con su madre había sido por decirlo menos inquietante. Necesitaba hablar con Hermione para advertirle acerca de Skeeter y su conexión con los neo mortífagos. Pero si decía algo, ¿qué le podría pasar a su madre?

Hermione estaba conectada con el ministerio y con el jefe de aurores del mismo, ¿podrían protegerla? Era la madre y esposa de ex mortífagos, ¿la salvarían?

Vio la hora. Eran las 8 de la mañana y le esperaba una última sesión en la universidad, específicamente en el departamento de prácticas. Su proyecto de tesis estaba casi listo escrito en su computador, solo necesitaba la práctica y la guía de algún profesor para que su proyecto tuviese valor. Esperaba que sí.

Se vistió mientras Gastón lo miraba de manera penetrante. Cuando terminó de lavarse y vestirse, se sentó en la cama y el gato se le colocó en las piernas, ronroneando.

— ¿Qué te pasa grandote?, ¿quieres amor? — dijo acariciándole la cabeza— debo irme.

Lo dejó en la cama y vio al gato tocar la pared y desaparecer a través de ella cual fantasma.

Draco sonrió, tomó su chaqueta, las llaves de la casa y su moto y partió a la universidad

OoOoOoOoOoO

Hermione estaba en su escritorio redactando los informes de uno de los mortífagos que estaban llegando en carpetas desde Azkaban. Para ser precisos, estaba ordenando el desastre que Azkaban tenía en los archivos.

Este mortífago en especial estaba vivo, sin mucho más en su cabeza que algo de cordura. Los dementores estaban haciendo meya en él, provocando que el tipo estuviese generalmente en la esquina de su celda, sin nada más que desear la muerte, sin embargo, aunque se rehusara a comer o a beber agua, lo mantenían vivo a punta de hechizos. Sin embargo, en las ultimas semanas, ha estado mucho más interesado en mantenerse en la cárcel que antes. Evita recibir visitas y ruega porque vaya a verla alguien del ministerio.

El expediente decía "De extrema prioridad", y ya veía porqué. El hombre aseguraba que tenía información de los neo-mortífagos que Harry y el departamento habían estado persiguiendo desde hace 3 años completos. Tenía que ir, y estaba esperando que Kingsley les diera la orden. Su puerta se abrió con un golpe de nudillos suave. De inmediato la cabeza de Harry apareció por su puerta.

— ¿Se puede?

— Pasa Harry, ¿cómo estás?

— Bien...

— ¿Qué pasa?

— Nada... son las redadas—dijo vagamente. Harry se sentó frente a Hermione cansado. No le gustaba mentirle a su hermana, pero era por su bien—. ¿Ya llegó Kingsley?

— No. Está en reunión con los ministerios.

— ¿Y tú qué haces aquí? Eres la subministra.

— Lo sé, pero necesitaba que me quedara aquí. Él llegará pronto, espero.

El celular de Hermione sonó. Un mensaje de texto decía todo

Necesito enviarte un correo electrónico. Mi madre me ha dado información y necesito que el ministro lo vea.

Hermione contrajo la cara en una mueca de incertidumbre. Tecleó rápidamente su correo electrónico y dejó el celular en la mesa.

— Era Silvery.

— ¿Ya lo conociste?

— Sí...

— Hermione—llamó desde la puerta Kingsley, interrumpiéndola—, ah, hola Harry. Vamos, abriré la chimenea para entrar a la del alcaide de Azkaban. Harry, te necesito ahí como figura de autoridad.

— No se ofenda, señor, pero usted es el ministro de magia; usted es la máxima autoridad.

— Dije "figura de autoridad" no que lo fueras, Potter— dijo Kingsley sonriendo—, vamos.

Los más jóvenes se levantaron y siguieron al ministro caminando por la broma. Pasaron por su oficina y entraron por la chimenea activada.

Luego de sentir el tirón en el estómago, Hermione entró a la oficina del alcaide, siendo seguida por Harry quien se arregló las gafas y se quedo al lado de su hermana.

— Vaya, dos de los tres héroes de guerra. Harry Potter y Hermione Granger.

— Disculpe, pero muchísimos fueron héroes de guerra, comenzando por el profesor Snape— dijo Harry condescendiente.

— Lo sé muchacho, lo sé, pero aquí, ustedes dos son la razón por la cual las celdas de Azkaban están repletas. Tú por ser auror, y la señorita Granger por ser la abogada fiscal del ministerio... aunque ahora sea la viceministra.

— Vamos al punto, Gordon— dijo Kingsley con el ceño fruncido—, ¿Morrigan está esperando?

— Sí, señor... Está muy ansioso y muy débil. Solo les pediré que sean rápidos.

Los más jóvenes fruncieron el ceño mientras Kingsley asentía. Harry lanzó de inmediato un patronus el cual se colocó frente a ellos para iniciar la caminata.

Comenzaron a caminar por un frío pasillo mientras el patronus de Harry caminaba elegante frente a ellos. Hermione miró su celular y pudo ver que no tenía señal. Tendría que esperar hasta llegar al ministerio para hablar con Draco.

Abrieron una puerta. Un hombre de cabello largo y rubio les devolvía una mirada asustada.

— ¿Son ellos?, ¿de verdad son ellos? — preguntó con la voz rasposa.

— Sí, Morrigan, son ellos.

— Por favor, hagan algo, han venido a amenazarme. Sé que no me queda mucho tiempo aquí adentro, pero no quiero salir— dijo el hombre asustado.

— ¿No quieres salir? — preguntó el ministro.

— No...

— Según su expediente— dijo Hermione haciendo aparecer la carpeta—, usted cumple condena por encubrimiento y sedición contra el ministerio. Se le ha condenado a 10 años en Azkaban, sin embargo, y bajo la premisa de buen comportamiento, su sentencia se ha rebajado a 7 usted pidió que se la subieran. Nuestra pregunta es, por qué.

— Porque si no lo sabías, pequeña sang...— Harry alzó la varita ante él—, niña... hay una horda de neo mortífagos afuera esperando por cada uno de nosotros. Quieren que nos unamos a ellos y volver a revivir al lord tenebroso.

— Quédate tranquilo. Ya no puede hacerlo— relajó Kingsley.

— Antes lo hizo, porqué ahora no.

— Porque nosotros mismos destruimos cada pedazo del alma de Voldemort— dijo Harry serio.

— Estúpido niño... quedó uno. O al menos eso cree el líder de esto.

— ¿Quién es el líder? — preguntó esta ves Gordon.

— No lo sé. Solo los mortífagos lo saben. A mí vino el hijo menor de Mulciber, Renan, diciendo que esperaban que me uniera a las filas apenas saliera, porque si no, sería mi familia la que pagaría. Solo tengo una hija, pero no la he vuelto a ver desde que la pequeña tenía un año. Me fui pues el lord había resucitado. Debe estar por entrar a Hogwarts este año... no quiero que la dañen.

— Entonces prefieres no inmiscuirte y quedarte aquí como seguridad, tanto para ti como para tú hija— dedujo Kingsley.

— Así es...

— Si quieres seguridad tendrás que darme algún otro nombre.

— No tengo más nombre que el de Mulciber.

— ¿Alguien sabe de esta conversación? — preguntó Kingsley a Gordon; él negó con la cabeza—, ¿estás completamente seguro?

— Absolutamente. Lo trajimos alegando que lo llevaríamos a la celda de castigo por no querer alimentarse.

— Pues que se quede ahí— pidió Kingsley—, ahí estará seguro y sin visitas.

— Gracias— dijo el hombre.

— Se acabó el tiempo. Vamos— dijo Harry abriendo la puerta.

— Niña Granger— dijo el hombre mirando a Hermione. Esta le devolvió la mirada—, la sangre es fuerte. Ten cuidado, estás primera en la lista.

— Tranquilo, Morrigan; sé defenderme.

Y salieron de aquel espantoso lugar, seguido siempre por el gran ciervo caminando frente a ellos.

Hermione miraba el cielo de la cárcel y muchos dementores estaban rodeando la instalación, tanto por fuera como por dentro. No podía imaginar cómo Draco había pasado un año encerrado en aquel asqueroso lugar.

En silencio entraron al despacho de Gordon, se despidieron y llegaron al despacho del ministro, donde él, con un ademán amable de manos, los invita a tomar asiento frente a él.

— La situación es complicada. Si los neo mortífagos aseguran tener una parte del alma de Voldemort me preocupa.

— Creo que tienes que quedarte tranquilo, no hay más partes, los hubiese sentido— dijo Harry serio.

— Harry, disculpa que discrepe, pero recuerda que Voldemort mató esa parte de él que había en ti. Ya no puedes hablar con las serpientes, ya no lo sientes. No tienes una parte de él y por eso la cicatriz ha dejado de doler... no podemos saber si es cierto o no.

— Piensa en esto, Hermione... si fuera así, ya habría vuelto.

— ¿explícate? —pidió Kingsley

— Tiene muchos seguidores... han pasado 7 años desde que murió. Si tienen una parte de Voldemort ya habría resucitado. Vi el ritual, vi cómo revivía, me lo sé de memoria. Y no ha pasado. Solo hay un grupo de imbéciles que se creen superiores por ser sangre pura y atacan a hijos de muggles. Los ataques son los menos. Vivimos en la época de Voldemort. Ya habría hecho algo.

— Tienes razón— dijo Kingsley—, pero no podemos actuar como Fudge... debemos estar preparados en caso de que el tal Mulciber haya mentido. Harry, necesito que organices a los aurores, tanto nuevos como antiguos, para hacer redadas más seguidas.

— Como ordene.

— Hermione, necesito que te mantengas a mi lado y poner ojo en especial a los condenados al exilio.

— Sí señor— Harry la quedó mirando extrañado.

— Vayan a almorzar, muchachos. Ese lugar enfría el corazón. Yo me quedaré aquí. Hermione, ¿podrías traerme un chocolate caliente de esa cafetería muggle que tanto me gusta?

— Claro.

Los jóvenes se levantaron y salieron del salón.

— ¿A qué se refería Kingsley de los condenados al exilio? — preguntó a boca jarro.

— Invítame a cenar esta noche y te contaré todo. Necesito a Ginny ahí también.

Harry asintió. Tal vez era mejor contarle lo de Ron esta noche mientras ella estuviese de "buen humor". Tenía que hablar con su mujer.

OoOoOoOoOoO

Luna Lovegood era una muchacha divertida. Le gustaba salir al aire libre, hacer algún deporte, pero generalmente salía a correr a un gran parque muggle que estaba cerca de su casa. Había cambiado de ambiente y se había ido a vivir a un departamento en el barrio muggle bastante respetable. Estaba con un peto color rosado y unos pantalones de buso gris. Llevaba en el cinto un personal Stereo y unos audífonos en los oídos. Su cabello rubio había crecido desde el colegio y lo llevaba hasta la cintura, aunque ahora estaba en una coleta alta. Se movía con cada pisada.

Cerca de ella, sentado en una banca leyendo, se encontraba Theodore Nott. Estaba comiendo un sándwich mientras intercalaba sus ojos entre la figura de Luna y su lectura. Aunque estaba seguro que tendría que volver a leer ese capítulo pues sus ojos se perdían en el movimiento del cabello de Luna.

Eran solo amigos. Él era el pañuelo de lágrimas de Luna y sabía que no podía ser nada más, aunque él estaba consciente que la quería con el alma.

En Hogwarts le llamaba la atención. Luego, cuando comenzó a hablar con ella le gustó, y mucho. Cuando se hicieron amigos comenzó a quererla y así desde ese día la quería. Estaba seguro que no estaba enamorado. Para él, amar a alguien tenía que ver con compartir mucho más que besos y abrazos.

Draco le había dicho que había sufrido el clic. Él decía que era imposible. El clic era bilateral. Ella habría sentido algo por él y habrían podido estar juntos. Y por lo que Theo sabía, Luna era sangre pura.

La muchacha se detuvo con un suspiro y se sentó al lado de Theo. El muchacho le tendió una toalla.

— 40 minutos, 20 kilómetros. Estas en buenas condiciones.

— El sexo ayuda a estar en buena forma— dijo riendo contagiando a Theo.

— Te creo— dijo terminando su sándwich—. Debo volver al trabajo.

— Lo sé. Gracias Theo por acompañarme a correr.

— Solo te miré y cuidé tus cosas— dijo Theo asintiendo.

— Lo sé. ¿Vienes esta noche a mi casa?, bebamos un vino y yo hago la comida— dijo levantándose junto al alto muchacho.

— Está bien, peor yo llevo el vino. ¿Scamander vendrá?

— No. Dijo que tenía cosas que hacer, así que seremos solo tú y yo.

— Está bien. Nos vemos, cuídate— dijo besando la mejilla de Luna.

— Cuídate— murmuró la rubia viéndolo partir.

Porque sí, ella era mucho más emocional. Lo amaba. No era gusto, no era deseo (solamente), era amor. No podía vivir sin su presencia, pero estaba segura que Theo estaba muy enfocado en su trabajo y que ella no era más que una amiga. Pero mientras estuviesen juntos, comiendo pasta, tomando vino, y a veces viéndolo dormir, le era suficiente. Hacía un par de días que había terminado con Rolf y esta noche se atrevería; le diría a Theo toda la verdad, y se arriesgaría. Eso haría.

Asintió con el ceño fruncido, tomó sus cosas y se fue caminando hacia su casa.

OoOoOoOoOoO

Eran las 5:30 de la tarde cuando Hermione decidió revisar su correo electrónico. Había una dirección que no conocía que decía dragonsly. Rodó los ojos sabiendo que era de Draco y abrió el correo.

"Hermione, mi madre me ha contado acerca de los neo mortífagos. Dice que por esa razón la casa parece abandonada, pues tiene miedo que le hagan algo, más ahora que sabe que estoy vivo. Necesito protegerla de alguna forma. Me dijo que Skeeter es la responsable de todo y quieren que la mansión sea la sede nuevamente. Por favor averigua algo. Intenté llamarte, pero tu celular estaba apagado. Llámame a penas puedas. Besos de gato. "

Hermione frunció el ceño, pero no dudó. Corrió hacia la oficina de Kingsley y golpeó la puerta.

— Adelante— dijo desde adentro. Hermione entró y con la varita silenció la habitación—. Hermione, ¿qué sucede?

— Tengo información. Draco dice que su madre le ha dicho que Skeeter es la responsable.

— Espera, espera— dijo sonriendo por la manera atropellada que hablaba—, respira y dime, qué pasa.

— Ayer domingo puse en contacto a Draco con su madre, como habíamos acordado. Theo le compró un celular y han estado hablando. El asunto es que la señora Malfoy informa a su hijo que los neo mortífagos han intentado reclutarla, y utilizar la mansión Malfoy de casa central del lord, por lo que leí en el correo. Además, dice que Rita Skeeter es la responsable de esto.

— Sabes que no podemos hacer caso a dichos de ex mortífagos... entiende Hermione— detuvo a Hermione quien había abierto la boca molesta—, ¿cómo decir esto sin poner en peligro a Draco y a Narcissa? Primeramente, pondremos a la señora Malfoy en un lugar seguro. Y segundo... debemos decirle a Harry sobre Draco. Deben hablar.

— Como ordene. Se que Draco no tendrá problemas.

OoOoOoOoOoO

— Por ningún motivo— dijo el rubio frunciendo el ceño.

— ¡¿Por qué no?! Necesitamos que Harry hable contigo para proteger a tu madre.

— Debe haber otra forma, Goldie, no quiero hablar con Potter.

— Pues no la hay— dijo Hermione frunciendo el ceño—. Fuimos a ver a un mortífago, Draco. Me llamó sangre sucia, nos dijo que se están juntando, que hay una parte de Voldemort dando vueltas por ahí que Harry no puede sentir y que los neo mortífagos están reclutando gente, y tú, por problemas del pasado con Harry ¿no quieres juntarte con él para poder salvar tu vida y la de tu madre? ¿Es real?

Draco frunció el ceño y reprimió un ruidito de frustración. Luego se sentó en el sillón de Hermione y acarició a Black para luego asentir en dirección a la muchacha quien sonrió.

Hermione llamó a Harry, pidiéndole que viniese a su casa a cenar junto a Ginny. Cuando acordaron la dirección y el cómo llegar, Draco se acercó a Hermione.

— Lamento la rabieta— susurró—, solo que tengo algo de nervios de verlo de nuevo.

— Siempre supe que lo amabas en secreto— dijo Hermione de broma. Draco lo entendió.

— Era quien me quitaba el sueño— dijo Draco poniendo los ojos en blanco-. Oye, ¿de verdad te dijo sangre sucia?

— Intentó. Harry lo detuvo a mitad del sucia.

— Sabes que no es así, ¿verdad?

— Sí— dijo Hermione sonriendo acercándose.

— Yo aprendí que la sangre es igual. Da igual tu "linaje". Tú en especial eres increíble. Una persona y bruja increíble.

Había algo que los llamaba. Una fuerza extraña que los llamaba. Ella podía sentir el aroma de su perfume mientras él sentía el cabello de ella alcanzando su nariz. El salto hacia atrás de Draco les hizo darse cuenta lo cerca que estaban.

— Lo siento.

— Disculpa— dijeron al unísono.

— Em... tenemos que hacer algo para cuando ellos lleguen— dijo Hermione separándose y sacando la varita—. Siéntate en el sillón— dijo a lo que Draco obedeció. Hermione hizo un movimiento con su varita y creó una caja transparente alrededor de Draco. Este miró su reloj el cual pitó un momento.

Hermione comprobó el cubo el cual tenía paredes transparentes, sin embargo, se notaba que era un cubo en la sala. Lo tocó y pudo traspasarlo sin problemas.

— Ok. Mientras no lo toquen no te pasará nada... en teoría.

— Genial. En teoría me siento en Azkaban— dijo Draco.

— Pero en Azkaban no tenias una vista tan linda— dijo Hermione tomando a Gastón en brazos y mostrándoselo.

— Cierto... esta cárcel es mucho más bonita— dijo mirando la sonreía de Hermione quien besaba la mejilla del gran gato.

Y Gastón miró a su ama y a Draco y achinó los ojos como comprendiendo algo que ni ellos podían. Lamió la cara de Hermione y esta lo dejó en el suelo.

El timbre sonó y Hermione abrió la puerta con nervios. Gastón se colocó frente a Draco y este pudo ver como el gato Maine Coon mágico crecía el doble de su tamaño; supo que Gastón lo estaba protegiendo.

— Te compraré una lata de atún solo para ti, campeón.

El gato ronroneó con un maullido a tiempo que la puerta se abría. Los muchachos contuvieron la respiración a tiempo que Draco miraba su muñequera.

— ¿Por qué tan repentino el cambio de... lugar? — dijo Ginny fijándose en el rubio sentado en el sofá, dentro de una caja de cristal transparente.

— Por eso— dijo Hermione dejando pasar a la pelirroja con un suspiro y tras ella a Potter quien estaba muy calmado.

El pelo negro cerró la puerta y saludó a Hermione con un beso en la mejilla, mientras que Ginny aún miraba atónita a Draco. Hermione beso la cabeza de su amiga como saludo.

— ¿Ahora soy cosa? — dijo Draco cruzándose de brazos y riendo ya relajado.

— ¿Por qué está encerrado? — pregunto Ginny aún catatónica.

— No puede estar cerca de sangres puras o mestizos— dijo Hermione—, por favor no toquen el cubo. Puede ser peligroso para él

— Tanto tiempo, Malfoy— dijo Harry sacándose la chaqueta—, un placer verte de nuevo.

— Lo mismo Potter. Tú no te impresionas con nada, ¿he?

— Créeme que cuando Kingsley me contó me impresioné.

— Aún causó impresión en ti. Me siento alagado, Potter.

Draco reía holgadamente viéndolos cerca. La verdad era que estaba feliz de ver gente mágica. El ambiente se había cargado de un aura mágica que le daba paz a su atormentado y creciente oscurial.

— Bueno. Cambié la cena porque quería que nos ayudaran. Los dos.

— ¡No me digas que están juntos! — dijo Ginny impresionada. Hermione y Draco rodaron los ojos.

— Amiga, ¿qué parte de no puede acerarse a gente mágica no entendiste? él no puede estar en la misma habitación con ustedes. A mi no me puede ni tocar. ¿Cómo estaríamos juntos?

— No se, digo, amor romántico e imposible. Es un tópico literario, Hermione.

— Pues no somos ese tópico literario, querida mini Weasley— dijo Draco alzando una ceja divertido—. Somos más bien un "Beatus ile" con un poquito de "Ubi sunt" y un exceso de "Dum vivimos, vivamus".

— Estúpido— dijo Hermione riendo y caminando a la cocina.

— ¿Les ayudo a cocinar? — pregunto Harry.

— No. Será rápido amor— dijo Ginny a tiempo que este besaba su frente.

— No lo mates— amenazó Hermione a su hermano antes de irse con Ginny a la cocina haciendo reír a Harry.

Cuando quedaron solos Harry reparó en Gastón, quien estaba sentado en sus patas traseras frente a Draco quien lo miraba a él con una sonrisa.

— Kingsley me dijo que estabas exiliado, Malfoy. ¿Cómo vas?

— Bien. Aunque estoy muriendo.

— Oscurials, me dijo.

— Sí, pero lo tengo medianamente controlado.

— ¿Por qué Gastón está gigante?

— Piensa que me dañarás... Gastón, ven aquí— llamó dando golpecitos al sillón.

El gato, que ahora parecía un gran león, caminó hacia el cubo y entró en él. La pared cedió ante el gran gato como si estuviese hecha de agua, provocando hondas en la superficie, como las que hace una gota cayendo en la superficie de un lago, colocándose en el regazo del rubio justo después de volver a su porte normal.

— Es raro que Gastón se encariñe con alguien más que Hermione. Con Ron se llevaba bien pero jamás se comportó así de cariñoso.

— Salvé la vida de su hermano. Creo que es eso. Además soy mucho más apuesto que tu anterior dueño, ¿no es así? — dijo Draco apuntando a Black con su collar isabelino aún puesto a tiempo que Gastón se levantaba en dos patas y daba un golpecito en la mejilla de Draco con su gran cabeza.

— ¿Por qué Hermione quería hablar con nosotros?

— Porque necesitamos ayuda para poner a salvo a mi madre. Está en grave peligro. Te contaremos en detalle más tarde.

— Entiendo entonces tu preocupación— dijo Harry—. Soy huérfano; sé lo importante que es una madre. Si yo la tuviera la defendería con uñas y dientes.

— ¿Me ayudarás?

— Soy autor, Malfoy; es mi trabajo y un placer.

— Te debo la vida entonces, Potter.

— No te preocupes. Tú mantente en el anonimato y todo saldrá bien.

— ¿A qué te refieres?

— Si los neomortifagos saben de ti querrán reclutarte. Y si saben que estás en el mundo Muggle, correrás peligro de muerte— dijo Harry llegando a las conclusiones adecuadas—. Tuviste suerte de tener a Hermione de vecina.

— Ni que lo digas. Me da desayuno— explicó Draco riendo haciendo que Harry rodara los ojos.

— La cena está lista— dijo Ginny desde la cocina.

Se sentaron en la sala. Hermione tomó su plato y el de Draco y traspasó el cubo que había hecho. Le entregó el plato de pasta a la carbona a su compañero y se sentó a su lado. Harry y Ginny se miraron y volvieron a mirar a la pareja. Se sentaban relativamente cerca, pero sin tocarse. Gastón a un lado de Draco lavaba la cabeza de Black.

— ¿Cómo es eso de que no puedes estar con magos ni brujas, Malfoy? — pregunto Ginny.

— Mi condena dice que debo estar en el exilio durante 20 años— explicó Draco comiendo—. No puedo utilizar magia, ni tener contacto con magos y brujas. Si eso ocurre, esto — dijo levantando su mano para mostrar su muñequera—, comienza a pitar y me da una descarga eléctrica bastante fuerte. Extrañamente puedo estar en la misma habitación con los hijos de Muggle, pero no puedo tocarlos.

— Ya intentamos tocarnos una vez— dijo Hermione. Harry alzó la ceja, pícaro—. Me refiero a que lo toqué...— Harry siguió riendo—. ¡Harry!

— Ella tomó mi muñeca para avisarme lo de Black y me dejó los dedos marcados por culpa de la quemazón. Este aparato además de darme la descarga eléctrica quema mi piel. Y créeme que duele mucho.

— El problema con esto es que se está formando un Oscurial dentro de él— explicó Hermione—, y a pesar de que Draco lo ha mantenido a raya, es potencialmente muy peligroso.

— ¿Qué te mantuvo vivo? —preguntó interesada Ginny mientras seguía comiendo.

— Mi novia, creo— dijo Draco imitándola y alzándose de hombros.

— ¡¿Novia?!, espera... ¿Muggle?

— Sí, mini Weasley, muggle.

— ¿y dónde está? Quiero conocer a la mujer que ablandó el corazón del príncipe de las serpientes— dijo Ginny mirando a todos lados y sonriendo.

— ... murió— dijo.

— Am... lo siento— dijo la pelirroja sonrosada.

— No hay problema.

— El punto aquí es que debemos mantener a la madre de Draco a salvo— dijo Hermione desviando la tensión—. Ella está siendo amenazada por los neo-mortífagos y está tratando de salvarse. Necesitamos ideas para mantenerla a salvo y mantener a Draco a salvo también.

— Nadie puede saber que Malfoy está vivo— dedujo Ginny dejando su pasta de lado—. Hermione, ¿cuántos han muerto en exilio? Tú llevas esos casos, ¿no?

— Tres. La idea es que sean cuatro— dijo la castaña.

— ¿qué dices?

— Fingir tu muerte, Draco, es la única manera que tenemos de mantenerte a salvo.

— Ok, lo entiendo— dijo colocando su mano en su frente—, ¿qué pasará con mi madre?

— La enviaremos a Azkaban— dijo Harry—, no realmente. Dejaremos caer el rumor de que tu madre tiene objetos oscuros. Diremos que está en Azkaban aislada por ser un reo de prioridad. Mientras ella se mantenga en la mansión Malfoy, podremos mantenerla a salvo.

— Sabrán que es mentira— dijo Draco frunciendo el ceño—, ¿y si van a Azkaban? Estoy seguro que hay más de un auror corrupto en esa maldita cárcel.

— Lo sabemos, por eso es que ya hay un plan ejecutándose— dijo Harry mientras sacaba la varita y calentaba el plato que ya se estaba enfriando.

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Las cadenas sonaban en los pisos de Azkaban. Narcissa Malfoy caminaba penosamente por los pasillos de Azkaban. Todos los presos pudieron verla caminar con la cara completamente envejecida, el cabello largo sin atadura le llegaba a la cintura. Muchos de ellos la conocía, y jamás la habían visto así, tan asustada y tan nerviosa. Algo muy grave debió haber hecho Narcissa Malfoy para quedarse en esa cárcel.

La llevaron directamente a la sala de castigo. Pidieron aislamiento total y custodia 24/7 para la señora Malfoy. Cuando pudieron entrar al fin, la cara de Narcissa cambió. Su cabello se acortó y su cabello rubio se oscureció un poco. La cara de Morrigan solo mostraba alivio al estar en ese lugar, custodiado y preso.


uff! qué está pasando aquí? Lograrán poner realmente a salvo a Narcissa?, podrá Draco vivir sin que la comunidad mágica sepa de su existencia? Hermione podrá algún día ser elocuente con sus dichos hacia los hombres?, podrá Harry comer su pasta caliente? cómo lo hará Hermione para no tocar a este bombom?! Esto y mucho más en el siguiente capítulo.

Muchísimas gracias por esperarme, de verdad ha sido un año... uf... demasiado intenso. Espero poder salir del bajón emocional en el que me encuentro. Gracias por el apoyo queridas mías (L)

Besos

Alice~

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Ubi Sunt: Dónde están. Draco se refiere a lugares y situaciones del pasado en el que era más feliz.

Beatus ile: "dichoso aquel que..." Draco lo usa pues todos aquellos a quien tiene en frente usan magia y él no.

Dum Vivimus, Vivamus: "Mientras vivimos, vivamos", hace alusión al oscurial que amenaza su vida. Draco quiere disfrutar su vida mientras pueda hacerlo.