Declaración: Todos los personajes reconocibles de la Saga Harry Potter son propiedad de JKR. Sin embargo, la trama es Total y absolutamente mía y no hay permiso para publicarlo en otro lugar (Texto con Copyright). Esta historia está disponible en Wattpad y fanfiction. net,con la autoría de AliceMlfy (Firma Alice~). Di no al plagio
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Capítulo 8: "La sangre es fuerte"
Miró sus muñecas. Ahí estaba el par de círculos rojos escociéndole la pie, del cual uno de ellos habían aparecido dolorosamente la noche anterior, cuando estuvo a punto de decirle a Luna lo que sentía, justo después que ella le dijera que había terminado con Rolf –cara de idiota– Scamander. Y se arrepintió.
No podía entender cómo había podido soportar el no decirle. Era su momento y no lo pudo hacer. Lo peor; había aparecido una nueva marca en su brazo. La primera fue cuando supo que ella estaba de novia con Scamander.
Para ser justos, tampoco había sido idea de Theo el decirle a Luna lo que sentía. Blaise y Pansy habían insistido de lo maravilloso que era el amor, que ellos estaban felices y querían que él se sintiera igual. Theo entendía que ellos eran felices pues cuando Pansy cumplió 15 años, justo a finales del quinto año, el clic con Blaise había sido de inmediato. Recordaba como Pansy había soplado las velas a las 11:59 y todos la habían saludado. El último había sido Blaise, quien al abrazarla y desearle feliz cumpleaños se había quedado mirándola como un idiota, justo cuando el reloj daba a entender que eran las 12. Ella, se tapó la boca y no pudo contener el llanto. Él, hipnotizado; se habían cliqueado, como dijo Draco cuando se dieron un beso de película.
Pero Theo no estaba en esa situación mágica e ideal.
Theodore Nott no creía que Luna fuese su Clic, lamentablemente. Él sabía que su amiga era sangre pura, por lo tanto, al no sentir el clic con ella la primera vez, más que un escalofrío que lo dejó sin respirar como Merlín manda por casi una semana, significaba irremediablemente que su clic estaba en otro lado. Sin embargo, mientras veía en él sus marcas rojas comprendió un par de cosas. Uno, no importaba si Luna era su clic, quería intentar algo con ella. La segunda cosa que percibió, y lo hizo sonreír con tristeza, era que estaba enamorado de su mejor amiga.
Sintió un sonido de chasquido y la puerta de su departamento se abrió. Solo miró la puerta y sabía quién podría ser, sin embargo, nadie entró.
Theo achinó los ojos y sacó la varita. Las únicas personas que tenían lleves de su apartamento eran Luna, Blaise y Hermione. Y estaba seguro que no había sido ninguna llave la que abrió la puerta.
― ¿Eres sangre pura, Nott? — preguntó una voz.
― ¿Quién eres? Revelio— dijo haciendo que apareciera el mapa de su departamento. Junto a él había una presencia, sin embargo, al voltearse podía ver que no había nadie.
― Responde, Nott.
― Lo soy.
― La sangre es fuerte, necesitamos tu ayuda.
― Vete al diablo— dijo a tiempo que se aparecía en el ministerio, directamente en su oficina. Abrió la puerta para salir, pero algo lo paralizó
― Nada te salvará de la sangre— dijo la voz tomando forma corpórea y deforme que Theo pudo vagamente identificar—... la sangre es fuerte—dijo a tiempo que un dolor punzante lo hacía gritar.
A esa hora en el ministerio no quedaba nadie más que el jefe de aurores, quien se había quedado un momento más en el trabajo luego de cenar con su esposa. Escuchó los gritos y rápidamente corrió hacia él con la varita en alto.
El cuerpo de Theodore Nott estaba en el suelo, sangrando por la boca, el pecho y el costado, y con los ojos en el cielo.
― Merlín bendito—dijo Harry al verlo y correr en su ayuda.
Escuchaba el piano de Draco al otro lado de la pared. Estaba acostada en su cama y sonreía escuchando la melodía de Yiruma, "The river flows in you". Sonreía al sentirlo. Tenía a Black en el pecho, aún con ese cono de la vergüenza en su cuello, pero el pequeño gatito ronroneaba en su corazón. A veces sentía que sus gatos intentaban repararla cuando se colocaban así. Gastón llegó luego y tocando la pared que unía el departamento de Hermione con el de Draco, desapareció.
― ¡Oye, Gastón, ven!
Escuchó al gato maullar largo y tendido al lado y el piano de Draco se detuvo. Hermione bufó justo cuando la pareja de arriba comenzaba a follar.
― ¿Goldie?
― Hola Silvery
― Gastón está conmigo.
― Espera, aléjate un momento—Hermione sacó la varita y puso su pared transparente. Draco estaba con el enorme gato en brazos, con una camiseta y unos pantalones de pijama.
― Eso es útil.
― Gastón, no tienes que irte así— regañó Hermione tratando inútilmente de evitar el sonrojo de sus mejillas. ¿En qué estaba pensado?, ¡el chico podría haber estado desnudo! El gato maulló en los brazos de Draco haciéndolo reír.
El platino se sentó en su cama y tocó la pared, aún con el gato entre sus brazos. Hermione hizo lo mismo, colocando su mano sobre la de Draco y sonrió. Pasaron unos minutos cuando el teléfono de Hermione comenzó a repicar.
Pidiendo disculpa de manera tácita, Hermione contestó.
― Hola Harry... ¡¿qué?!, voy para allá... ok, le aviso.
― ¿Qué pasó? — preguntó Draco mientras veía que Hermione se levantaba apurada, dejando a Black en la cama y tomando su bolso, revisando una libreta.
― Theo tuvo un accidente en el ministerio.
― ¡¿Pero cómo?!, ¿está bien?
― No lo sé, pero lo averiguaré. Llevo el celular, te llamaré al saber algo— y desapareció ante sus ojos.
Draco tomó su celular a tiempo que la pared volvía a su estado normal. El sonido de los tipos follando arriba no lo distrajo, y tecleó rápidamente el número de Blaise, sin embargo, este nunca contestó.
En el piso de San Mungo comenzó a mancharse de abundante sangre a tiempo que un desesperado "Ayuda" de la garganta de Pansy desgarraba las paredes. Su esposo estaba en el piso sangrando, tanto de a boca como de un costado, y ella, con su embarazo algo avanzado, sangraba de un brazo; se había aparecido en conjunto con él y había sufrido la despartición de su brazo derecho.
Hermione llegó a tiempo para ver como la mujer gritaba por ayuda y los medimagos corrían en su encuentro. La castaña corrió en la misma dirección, asustada al ver a sus amigos en el piso, a tiempo que se los llevaban, dejándola cerca del charco de sangre que Pansy y Blaise habían hecho.
― Es el tercer ataque esta noche—dijo una voz conocida para ella. Al voltear pudo ver a Padma Patil a su lado.
― ¡Padma! — dijo Hermione abrazándola. La morena sonrió dándose unos segundos para disfrutar el ver a una de sus heroínas favoritas—. Por favor, ayúdalos.
― Es mi trabajo. Nott también está aquí.
― Es por él que estoy aquí. Acabo de ver a los Zabini… Merlín— murmuró—. ¿Y quién el otro?
― Neville—dijo complicada—, él ya está un poco más estable y Hanna está con él. Voy de inmediato a atender a Nott y a los Zabini. Harry está haciendo el papeleo. Te recomendaría que hagas el de los Zabini si sabes sus datos.
― Los sé.
Padma asintió y corrió en dirección a la sala donde los Zabini habían sido llevados.
Caminó hacia la recepción. Ahí Harry y Ginny la esperaban.
― ¿Qué diablos pasó? — preguntó Hermione a tiempo que Harry la abrazaba.
― Estaba patrullando en el ministerio y escuché un grito desgarrador. Cuando llegué Theo estaba tirado en el piso, sangrando de una cuchillada en el estómago y por la boca, y quizás con qué maldición. Acabo de avisarle a Luna porque no sabía si tú tenías los datos exactos de Theo.
― Tengo los datos de todos en caso de emergencia, como ellos tienen los míos— dijo Hermione sacando la libreta de su bolso.
― ¿Qué fue el grito que escuchamos? —preguntó Ginny desde su asiento
― Los Zabini— dijo Hermione complicada—. Pansy sangraba.
― Dios mío— dijo Harry tocando su frente—, ¿ellos también?
― ¡¿Dónde está?!— dijo Luna apareciendo por la mampara.
― Lunita, tranquila—dijo Hermione abrazándola.
― Sólo sé que sangraba y estaba inconsciente—dijo Harry tranquilo—. Está vivo, así que tranquila.
― Se pondrá bien.
― Me muero si le pasa algo—dijo Luna llorando—. ¿Dónde doy los datos?
― A recepción.
― Te acompaño, tengo los de los Zabini—dijo sacando una libreta de su bolso.
Mientras Hermione y Luna hacían el papeleo de sus amigos, Harry suspiró pesadamente y Ginny tomó su mano.
― Están reclutando— murmuró Harry. Se recostó en su hombro y susurró en el oído de su esposa—. El elfo doméstico de la señora Malfoy murió hoy por estar expuesto a una gran cantidad de energía maligna.
― ¿Crees que… eso… esté en esa casa?
― La está dejando ciega—dijo Harry de la misma forma—, estoy seguro que ahí está... necesito destruirlo.
― Necesitan depurarlo primero, o te puede dejar peor— dijo Ginny sonriendo y subiéndole los lentes que estaban en el puente de su nariz—. Llamaremos a Billy.
― Sí, buena idea. Necesitamos toda la ayuda—Harry volvió a su posición cuando Hermione y Luna aparecieron cerca—. ¿Tuvieron alguna información?
― Theo está en un sueño inducido. No sé cómo está Blaise pues recién llegó y Pansy está en la sala de recuperación. Voy a verla ahora.
― Te acompaño— dijo Harry. Luego se volteó a su esposa—. Ginny, ¿puedes quedarte con Luna?
― Claro, cariño.
Se acercó a besar sus labios y caminó con Hermione a la sala de recuperaciones, con el pase de la enfermera mientras Luna se sentaba junto a Ginny y ésta la abrazaba.
Caminaron hacia el box indicado y llegaron a una llorosa Pansy con un bazo vendado y su mano en el vientre.
― Hola Pansy—dijo Hermione llegando a su lado para abrazarla y acariciar suavemente su panza— hola pequeño Draco— susurró.
― Ay, Hermione, fue horrible. Llegué a la casa y él gritaba. Escuché una voz horrenda a mi lado y con el pánico corrí junto a Blaise y me aparecí aquí... tenía tanto miedo.
― ¿Qué dijo esa voz? — preguntó Harry a tiempo que Hermione sacaba su libreta y comenzaba a escribir, sentándose a los pies de la pelinegra—, ¿puedes recordarlo?
― Sí... dijo, la sangre es... No recuerdo bien... la sangre es…
― ¿La sangre es fuerte? — preguntó Hermione achinando los ojos.
― Sí... la sangre es fuerte—dijo recordando.
Harry se tocó la barbilla y pensó. ¿Había escuchado ya esa frase?
― Un tipo en Azkaban dijo algo así y me quedó rodando en la cabeza— dijo Hermione despertando a Harry de sus cavilaciones.
― Tendremos que volver a ver a ese tipo—dijo Harry mirando a la castaña quien asintió.
― ¿Se puede saber quién es? Tal vez escapó y le hizo esto a Blaise— preguntó Pansy acariciando su vientre con el ceño fruncido.
― Morrigan, uno de los seguidores de Voldemort. Está en Azkaban y estamos seguros que no puede salir de ahí, ¿lo conoces?
― ¿Conocerlo? — preguntó Pansy para luego bufar—, mi padre quería que me casara con él. A pesar que le dije que estaba cliqueada con Blaise y que evidentemente no me gustaba.
― Pero él podría ser nuestro padre, Pansy, ¿en qué pensaba el tuyo? —dijo Hermione con asco. Pansy se encogió de hombros con la misma cara de desagrado.
― A mi padre no le importaba; mientras más dinero tuviese, mejor. Él decía que la sangre era fuerte, ahora que recuerdo...
― ¿Qué significaba? — preguntó Harry
― Por lo que me explicó una vez, significa que los sangre pura, de una u otra forma, serán los dueños del mundo. No por pensamiento, sino porque sus genes piden eliminar todo rastro de impurezas. Una idiotez a mi parecer, pero una que los puristas de la sangre llevan arraigado.
― Voldemort pensaba eso y era mestizo—dijo Harry.
― Y eso confirma mi teoría; los que piensan así son idiotas—dijo la pelinegra.
Una enfermera entró y le dijo que pasaría la noche en el hospital, pues querían monitorear al pequeño Draco Zabini. Pansy prácticamente acribilló en preguntas acerca del estado de Blaise. La enfermera solo pudo decirle que estaba en sueño inducido. Luego de despedirse de la señora Zabini, Harry y Hermione se dirigieron cuatro boxes más adelante, donde Neville estaba en reposo.
Había llegado primero, a las 5 de la tarde, y Hanna la había encontrado tendido en el piso, sangrando, igual que a Theo y a Blaise. Los doctores habían tardado en estabilizarlo, sin embargo, y por lo que había dicho la enfermera, gracias a ello ahora estabilizar a Theo y a Blaise había sido más rápido. Tenían, los tres, una maldición de nombre. Se trataba de una maldición muy simple pero muy poderosa. Al reconocer al 100% al atacante el cuerpo comenzaba a colapsar. El efecto secundario era, simplemente, la pérdida de memoria de las últimas 12 horas, contando como última hora el momento después de caer al suelo, por lo tanto, la maldición provocaba una huella digital del atacante, pero que a la vez era borrada al quitar la maldición. La enfermera le explicó que estaban estabilizando a Blaise y a Theo pero que se recuperarían pronto. Neville reposaba tranquilamente, vendado, y a su lado Hanna Abbott.
― Buenas noches Neville—dijo Harry llamando la atención de los dos jóvenes.
― ¡Hey! — dijo Neville con la voz rasposa, sonriendo débilmente—, bienvenidos.
― ¿Cómo estás?
― Bien... desmemoriado, pero bien.
― No hay nada en tu cabeza acerca del ataque, ¿no es así? — preguntó Hermione tomando asiento junto a Hanna en una silla cercana.
― Nada. Absolutamente nada. Y la verdad, con lo adolorido que estoy, lo prefiero así.
― Hanna, si no es mucha molestia, ¿podemos hacerte algunas preguntas? — preguntó Harry a tiempo que Hermione sacaba su libreta y daba vuelta la hoja en la que se titulaba "Pansy" para escribir "Neville" en la nueva.
― Todas las que quieran—dijo la rubia.
― Encontraste a Neville. ¿Pudiste escuchar algo?
― Nada. Cuando llegué de las compras, Neville estaba en el piso botando sangre por la boca.
― ¿No había alguna marca?, ¿algo que te hiciera sospechar?
― Solo la puerta que estaba abierta.
― ¿La tocaste?
― No. Recuerdo muy bien nuestros años de colegio y aquellas clases que nos daba Snape acerca de las maldiciones en los artefactos, así que utilicé un bastón de madera que hay al lado de nuestro cerco y empujé, mientras que con la otra sostenía la varita con un revelio activado. Cuando entré Neville estaba así, de manera que me aparecí de inmediato con él en San Mungo.
― Comprendo.
― ¿Saben algo de esto? — preguntó Neville tomando la mano de su mujer.
― Estamos investigando.
― He escuchado acerca de los neo mortífagos. ¿Es real? — preguntó Hanna.
― ¿Dónde lo has escuchado? — preguntó esta vez Neville.
― De eso hablábamos antes de irme de compras. Habías dejado de revisar los ensayos de los niños cuando te comenté lo que me contaron los chicos en el bar. Un grupo de tipos que siempre van a Hogsmeade a beber al bar me contaron que había un grupo denominado "Neo Mortífagos". Me recomendaron que tuviese cuidado, porque soy mestiza, y los sangre pura están atacando a hijos de muggle y gente como yo. Me dijeron "Señorita Abbott, anda gente muy mala y peligrosa, y ya sabe lo que todos están diciendo, la sangre es fuerte". Le comenté a Neville esto y me iba a explicar qué significaba, pero me vinieron ganas de ir al baño — dijo sonrojándose—, y luego me fui al mercado para hacer esa compra. Me dijo que después me explicaba qué era lo de la sangre. Me dijiste—dijo mirando a Neville—, que cuando llegara me darías una sorpresa y bueno... sí que me la diste.
― Lamento no recordar querida—dijo Neville—. ¿Está pasando? Lo de los neo mortífagos, me refiero.
― Sí. Están reagrupándose. Estamos con redadas y los aurores estamos muy ocupados por ello.
― Si fuese auror tal vez no me hubiese pasado eso.
― Eres sangre pura. Están reclutando al parecer a todos los que pueden, y por lo que nos dijo la enfermera, es alguien que conoces o que al menos ubicas— dijo Harry. Neville torció el gesto preocupado—. ¿Qué es eso de la sangre es fuerte?
― Los sangre pura tienen en el ADN, en la sangre, un gen que los hace superiores a todas las demás razas. Esta premisa la clocó Grindelwald en la primera guerra mágica, por lo que todos los sangres puras están destinados a sobrevivir pues su sangre es más fuerte que la del resto… una estupidez que decía mi abuela.
― Lo mismo nos dijo Pansy— dijo Hermione a tiempo que anotaba lo que Neville le había entregado.
― Están reclutando sangres puras…— dedujo Neville—, y no les importa si son detractores de Voldemort o adherentes.
― ¿Estos serán los únicos casos? —se preguntó Harry. Hermione se alzó de hombros—, tenemos que averiguar, pues si no hubiese porque Pansy fue más rápida, la hubiesen dañado también.
― Les da igual si son hombres o mujeres— dedujo Hermione—, mientras sean sangre pura califican.
― Señores, disculpen—dijo una voz desde la entrada. Era la enfermera—. Me temo que el horario de visitas se ha terminado. Les recomiendo que dejen al señor Longbottom descansar. Señorita Abbott, puede quedarse si gusta, o descansar en su casa.
― Si me lo permite invocaré algunas cosas de casa para estar cómoda.
― Como desee.
― ¿Podrías invocar mi chaqueta marrón, cariño?
― ¿Por qué?
― Ahí tengo una sorpresa para ti— explicó Neville sonriendo, aún adolorido.
― Los dejamos. Cuídate Neville. Y Hanna, gracias por cuidarlo— dijo Harry sonriendo.
― Es un placer y un alivio. Y cualquier chisme que sepa se los haré saber.
― Muchas gracias—dijo Harry caminando hacia la salida junto a la castaña.
Si bien la visita de Neville y la de Pansy no dieron mucho fruto, sacaron algo en claro; debían ir a visitar a Morrigan.
La puerta de al lado se abrió y Draco se despertó de inmediato. Tomó su pantalón, a Gastón y salió de su departamento con las llaves y el celular. Tocó en la puerta del lado y esperó.
Hermione abrió la puerta con desconfianza y con la varita tras de sí. Cuando vio a Draco suspiró y se acercó, sin embargo, se detuvo. Quiso abrazarlo para sentir que la tensión se iba.
― Me alegro mucho de verte— dijo la muchacha con los ojos húmedos—. Quiero un abrazo— dijo al fin poniéndose a llorar.
Draco sintió el alma desgarrada y le entregó a Gastón quién la abrazó fuerte.
Hermione abrazó a su gato y caminó dentro del departamento siendo seguida por Draco. Se sentaron en el mismo sofá, muy cerca.
― Theo fue atacado por alguien, al igual que Neville. Y Blaise también fue atacado; casi atacan a Pansy.
― Pero cómo— dijo Draco impotente al no poder reconfortarla—, ¿por qué los atacaron?
― No tenemos idea. Solo sabemos dos cosas; una, están atacando Sangres puras detractores de Voldemort, dos, por consiguiente, están reclutando.
― Mierda… ¿qué han sabido de Skeeter?
― Mañana se va a interrogatorio. No sabemos qué diablos está tramando. Solo tenemos la pista que nos dio tu madre.
Draco tomó uno de los cojines del sillón y se lo puso en el hombro.
― Intentémoslo— pidió—. Recuéstate.
― Pero te puedo quemar…
― Si lo haces nos separamos, pero si hay algo entre nosotros…
Hermione se acercó un poco más. Podía sentir en Gastón el perfume de Draco y colocó su cabeza en el cojín. Pudo estar cómoda reposando en el hombro del rubio quien apoyó su cabeza en cerca de la de Hermione, sintiendo el perfume de ella.
Hermione sollozaba, de miedo y de impotencia por lo que estaba ocurriendo. Draco miraba el cielo, rogando para que todo acabara pronto.
hola! me he demorado mucho, ¡lo siento!, pero los niños al fin se fueron de vacaciones y tengo ratos muertos (muy muertos) en el trabajo, así que aproveché para terminar este capítulo.
Aquí podemos resolver en algo la duda que nos plantó Morrigan en los capítulos anteriores, donde nos dice "La sangre es fuerte". espero que haya resuelto en algo sus preguntas.
¡Besos gigantes a todas!, y en la próxima entrega tendremos un poquito más de Dramione y música.
besos!
Alice~
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