Capítulo XI

¡Feliz Cumpleaños!

Parte II

Yo no tengo la culpa

De haberte visto tarde al pasar

De que el viento no nos puso en el mismo lugar

De que ya hubo alguien, que te hiciera soñar

- Yo lo siento, esto no está bien - la aguamarina se alejó de la rubia asustada, Haruka solo sonrió y la miro, aquellos ojos verdes hacían que Michiru cediera ante cualquier cosa, ambas se miraban fijamente, sin hablar, tratando de controlar los impulsos que sentían, tratando de extinguir el fuego que comenzaba a encenderse dentro de sus corazones, dentro de su cuerpo. Pero era inútil intentar reprimir esos sentimientos, era inútil seguir negando lo que había renacido en el instante que se vieron por primera vez, era inútil negar las mariposas que revoloteaban en sus estómagos la primera vez que sus labios tuvieron contacto. Estaban a punto de pasar aquella línea delgada que las separaba de volverse amantes, lo que las podría llevar a arruinar su amistad ¿Realmente valía la pena arriesgarlo todo por obedecer al corazón?

- Tú lo vales - dijo Haruka mirando los indecisos ojos de Michiru, fue entonces que la aguamarina comprendió lo que sucedía y se abalanzo de los labios de la rubia besándola frenéticamente como si su vida dependiera de ello. Las manos inquietas de Haruka pasaron por la espalda de la aguamarina bajando lentamente el cierre del vestido, teniendo acceso a su desnudez la cual al sentir contacto con su piel se erizo por completo.

XXX

Yo sé que soy poco superficial

Y que me manejo en la promiscuidad

Bajaron del auto riendo como locos, caminaron torpemente hasta la puerta, El chico tomo la llave y tontamente la introdujo en la cerradura, la casa estaba en completa oscuridad y el silencio reinaba en ella.

-No es tan tarde ¿O sí? – pregunto Minako en voz baja mientras caminaba detrás del chico.

-No, pero Taiki es un amargado ya debe estar dormido- habló Yaten invitando a pasar a su habitación a la chica.

- ¿Te divertiste, Yaten?

La verdad, si… y sobre todo me impresiona ver cuánto bebiste y sigues tan entera- Minako sonrió al comentario y negó con la cabeza

-Yatencito, y lo que te falta por ver, te digo el tequila para mí es como agua-

-Deberíamos seguir la fiesta aquí ¿puedes quedarte esta noche? - la rubia asintió a las palabras de su jefe, tomo su celular, lo coloco en su oído y salió del cuarto por un momento, intentaba localizar a su novia pero el teléfono simplemente sonaba y la dirigía al buzón.

¡Hola Amor! Espero y estés bien, hoy ha sido un día complicado en el trabajo, tendré que quedarme hasta tarde, no me esperes, te veo en la mañana… te amo- dejo aquel mensaje y regreso al cuarto.

XXX

Si aún no estás segura

Te invito a que hagas lo que yo

Imagina que en ti está la decisión

Ahora abre los ojos, aquí estás

Y aquí estoy

No había vuelta atrás, las prendas de ropa fueron cayendo de la cama una a una, Haruka se colocó encima de la aguamarina, se miraron fijamente, la rubia llego hasta el oído de Michiru y suspiro.

- ¿Estas segura? Por qué si seguimos no podré detenerme después - La aguamarina trago saliva y aspiro el olor de aquella única chica que la hacía volverse loca.

- No quiero que te detengas, tómame, hazme tuya, quiero gritar tu nombre -hablo la aguamarina sonriendo pícaramente. La rubia comenzó a besar el cuello de la chica, besos cortos y pequeños que hacían que Michiru se estremeciera con cada uno de ellos, sus manos se encontraban en el corto cabello de la rubia, pasaba sus dedos entre los mechones y la apegaba más a su cuerpo.

Poco a poco Haruka fue bajando sus besos hasta aquellos pechos con pezones erectos como resultado de la excitación, besó cada pecho alrededor de la aureola, Michiru arqueaba su espalda de vez en cuando y apretaba los labios en búsqueda de mantenerse callada, pero fue incapaz de lograrlo, un pequeño gemido escapo de sus labios al sentir como la rubia aprisionaba uno de sus pezones en su boca, Haruka al escuchar aquella sinfonía que estaba por comenzar, bajo una de sus manos tocando sutilmente las piernas de aquella chica que tanto deseaba.

XXX

Sé que quieres, yo también

Te pongo a sudar y lo finges bien (Sí, te voy a hablar con la verdad)

Si quieres prudencia a nadie le diré

Y con elegancia yo te lo daré (Para no perder el tiempo más)

Al entrar Yaten le ofreció una copa de vino y encendió la música, le ofreció la mano a la chica invitándola a bailar, ambos comenzaron a dar vueltas sin sentido mientras reían a carcajadas, Minako perdió el equilibrio y derramo el líquido sobre la camisa blanca del chico.

¡Lo siento, en verdad lo siento! - exclamo la rubia asustada, Yaten solo sonrió

No te preocupes, no pasa nada- Yaten comenzó a desabotonarse y aventó la camisa detrás de él, Minako se sonrojó al observar el musculoso pecho del chico, intento disimular y al subir su mirada se encontró con aquellos ojos verdes esmeralda, Yaten dio un paso hacia delante quedando aún más cerca de la chica. Las risas se apagaron, la música seguía y la tensión en el ambiente aumentaba drásticamente.

-Yo… no puedo- Yaten coloco su dedo en los labios de la rubia haciendo una señal de silencio y comenzó a besarle el cuello.

Entonces ¿me detengo? - La rubia suspiro y paso sus manos por el cuello del chico, lo miro detenidamente y sin pensarlo dos veces se apodero de aquellos labios que la invitaban a pecar

XXX

Vivámoslo, no perdamos más el tiempo

Acéptalo, también sientes lo que siento

Escúchame, olvida el mundo, esto es de dos

La rubia iba preparando el terreno para ir más allá de besos y caricias.

Michiru sentía como una corriente eléctrica recorría todo su ser, su respiración se agitaba cada vez más, el sudor estaba comenzando a resbalar en ambos cuerpos, Haruka comenzó a bajar mientras besaba cada parte del cuerpo de la chica, llego hasta su vientre y pudo notar como la aguamarina separaba poco a poco sus piernas permitiéndole acceder hasta su intimidad.

Una sonrisa se dibujó en los labios de la rubia, aquella acción era la señal perfecta de que estaba lista, bajo por completo y comenzó a recorrer con su lengua aquella húmeda vulva, los tímidos quejidos de Michiru se convirtieron en sonoros gemidos que armonizaban el silencio de aquel lugar.

La aguamarina tenía sus manos en la cabeza de la rubia, la cual presionaba impulsivamente, Haruka introdujo uno de sus dedos dentro de Michiru, separo su cara y subió hasta la aguamarina, con su otra mano apoyada en la cama podía admirar la cara sonrojada de aquella sirena, sus ojos cerrados y su boca medianamente abierta del cual escapaban sonidos que eran como notas musicales para la rubia.

- ¿Te gusta, Sirena? - cuestionó la rubia, Michiru abrió los ojos y pudo encontrarse con la mirada atenta de la rubia, sonrió coquetamente y con sus manos la atrajo hasta ella comenzando a besar su cuello.

XXX

Sé que me quieres tener

Y yo te prometo

Prometo no hablarte de amor

Me quieres tener

Tu cuerpo descomunal

Sin indumentaria

Lo quiero, con todo respeto, palpar

El chico la tomo por la cintura sin romper el beso, de una manera desesperada sus manos buscaban bruscamente el cierre de aquel vestido rojo, cuando al fin lo encontró lo bajo con tal desesperación que rasgo por completo la tela, termino de romper el vestido. Minako se separó y al hacerlo aquella tela cayó dejándola solo en ropa interior.

- mi vestido- dijo la rubia, Yaten volvió a aprisionarla con sus brazos atrayéndola hacia el desde la cintura sin delicadeza, se acercó al oído de la chica y mordió su oreja.

-No te preocupes por lo material… yo me encargaré de ello- aquellas palabras hicieron que la rubia se derritiera, no sabía si era aquel buen formado cuerpo, la adrenalina en su cuerpo por ser algo prohibido o aquella frase que la hacía recordar todo el dinero que estaba bajo el nombre de aquella súper estrella lo que le excitaba más.

La guio hasta la cama sin dejar de besarle el cuello, besos apasionados acompañados de pequeños mordiscos, la empujo fuertemente y Minako cayó pesadamente en aquel colchón tan suave, pudo notar como el chico desabrochaba y quitaba su pantalón antes de colocarse encima de ella.

XXX

Vivámoslo, la vida es solo un momento

Atrévete, pocas veces pasa esto

Acuérdate, que vida solo hay una amor

O nos ponemos cobardes

O le hacemos caso al corazón

- Quiero más…- Haruka sonrió ante aquella nueva faceta de su mejor amiga que estaba comenzando a conocer, introdujo un dedo más y sin darle oportunidad, introdujo uno más. Los ojos de aquella aguamarina se pusieron en blanco, su respiración comenzó a acelerarse aun más, La rubia comenzó a aumentar el ritmo, ayudada de sus caderas, haciendo que pudiese llegar más profundo.

- Haru…ka - las cuerdas vocales de la chica estaban cansadas, comenzaba a sentir espasmos dentro de su ser, quería retorcerse, pero el peso de la rubia encima de ella no le permitía moverse, su cuerpo estaba experimentando un montón de sensaciones que años atrás no se había imaginado, se aferró a la espalda de Haruka, con sus uñas recorrió toda la piel, rasguños que se convertían en señales de que su cuerpo estaba apunto de explotar, el ardor de aquella herida punzante en su piel lejos de imposibilitar o distraer a la rubia la excitaba aun más.

- ¡Haruka!

- ¡Michiru!

Ambos nombres resonaron al mismo tiempo, aquellos cuerpos desnudos y bañados en sudor habían explotado, solo quedaba aquel tibio liquido que recorría las piernas de ambas chicas. La rubia se dejo caer aun lado de la aguamarina, las sabanas habían quedado empapadas de sudor y fluidos.

XXX

Tengo que advertirte, tienes que saber

Que igual y no estaré al amanecer (Quiero dejar algo en claro, ya)

Crees que sólo te quiero para una vez

Pero, ¿sabes qué?, dos estaría bien (Deseo hacerlo todo, nada más)

Yaten besaba y mordía cada centímetro de aquella tersa piel, Minako se aferró a la espalda del chico, y un sonoro gemido escapo de sus labios al sentir al peliblanco entre sus piernas, la saliva del chico se mezclaba con el líquido que comenzaba a fluir desde lo más profundo de la chica.

¿En qué momento habían llegado hasta ahí? No lo sabía y tampoco le importaba, lo único que necesitaba era disfrutar cada segundo la sensación de las salvajes embestidas mientras el chico la tenía en cuatro. Yaten tomaba el cabello de la chica y lo estiraba mientras aumentaba el ritmo de sus movimientos, sus manos se aferraban a las sabanas. Los bruscos movimientos la hacían sentir pequeñas arcadas, sus piernas no resistieron más y se dejó caer, no había nada más que hiciera que Yaten llegase a su límite que el ver como la chica caía en la cama exhausta y sin voz. Se separó de la chica y se dirigió al baño dentro de la habitación.

XXX

Eres la persona correcta

En el momento equivocado

Pero también eres

Lo más bonito que me ha pasado

La aguamarina se recostó en el pecho de la rubia, una sonrisa tonta estaba dibujada en sus labios, las respiraciones agitadas que intentaban controlarse era el único sonido que podía escucharse en la habitación.

Haruka abrazo a Michiru acomodándose y quedando frente a ella, la junto hasta su pecho y beso su cabeza.

-Ni siquiera en mis más locos sueños, existía la posibilidad de que este momento se hiciera realidad… tengo miedo de despertar y que no estés aquí…- dijo la rubia mientras hundía su cabeza en el cabello de la aguamarina.

-Si tú te quedas aquí, no volveré a irme jamás…-susurro la aguamarina, sus parpados se sentían pesados, su cuerpo estaba agotado, se acurruco aún más en el pecho de Haruka y dejo que el sueño la venciera. Aquellas palabras habían regresado a la rubia a la realidad que tanto le costaba, porque en realidad no sabía si tendría el valor para quedarse ahí.

XXX

Y yo te prometo

Prometo no hablarte de amor

La rubia se quedó acostada tratando de asimilar lo que había pasado, él había terminado y no se había acostado inmediatamente a su lado como a lo que estaba acostumbrada, no había recibido un beso para finalizar el acto, probablemente mañana todo seguiría su rumbo y no se hablaría de esta noche y eso extrañamente no la hacía sentirse mal, no se sentía usada, no se sentía abusada, simplemente se sentía viva, incluso podría volver a hacerlo si se presentaba la oportunidad.

Vio como el chico salía del baño mojado, sin preocuparse por su desnudez, se dejó caer en la cama aun lado de la chica, no la miro, simplemente fijo sus ojos en el techo, Minako quien no se sentía culpable ni un poco se incorporó y miro alrededor del cuarto.

-Es una habitación muy bonita, nunca había tenido el placer de entrar- Yaten salió de su trance y miro a la rubia quien era bañada por la luz de la luna que se colaba por el gran ventanal.

-Si trabajas duro y eres inteligente podrás tener una igual o mejor… solo es cuestión de esforzarte un poco más en tus labores diarias aunque vas muy bien. ¿Quieres conocer la regadera y refrescarte un poco?- Minako asintió levemente, se levantó de la cama y contorneando sus caderas se dirigió hasta la habitación, dejo la puerta abierta y se introdujo en la regadera.

-¿Quieres venir a enseñarme a como abrir la regadera?- hablo juguetonamente desde el baño, una sonrisa se dibujó en los labios de Yaten, se levantó de la cama y fue en ayuda de la damisela en apuros.

XXX

Déjame repeat, hmm
Para volver a sentir nuestros besos a destiempo
Lo que hablamos en silencio
No, no hacer que nunca pasó

-y pues aquí es…-frente a ellos había una enorme casa, Usagi saco sus llaves.

-¡wow! Bombón, es una casa enorme…-Usagi rio a carcajeadas y negó con la cabeza, le señalo al hombre unas escaleras que llevaban a un segundo piso.

-No no, toda la casa no es mía, yo rento un… departamento aquí, ven-ambos subieron por las escaleras y entraron a un pequeño cuarto, dividido por un pequeño desnivel en el suelo que formaba como un escalón, de un lado se encontraba una pequeña mesa y una silla, encima de la mesa una pequeña estufa eléctrica, cajas y bolsas acomodadas en el suelo, del otro lado un colchón en el suelo que fungía como cama, una televisión en una pequeña mesa.

-Bueno... pues aquí es...-hablo nerviosa la chica mientras entraba y cerraba la puerta tras ella, Seiya sonrió y miro a su alrededor.

-Es muy acogedor, pero... ¿no te da miedo estar aquí solita bombón?- Usagi sonrió melancólicamente, se sentó con cuidado en el colchón y suspiro.

-A veces…te acostumbras a eso- Seiya se sentó junto a ella en silencio.

-Supongo que no es a lo que estás acostumbrado ¿verdad?- Seiya solo sonrió y negó con su cabeza.

-No es eso bombón, es solo que… vi que era un barrio peligroso y tú a veces sales muy tarde del hotel, realmente me preocupa que estés sola aquí, me preocupa tu seguridad- Usagi miro al techo, suspiro y se dejó caer en el colchón.

-Si tú no te metes con nadie, nadie se mete contigo…

-¿Tu novio está de acuerdo que vivas aquí, sola?

-Seiya, yo no tengo novio desde hace más de 2 años, de echo fue muy poco después del concierto, Mamoru y yo nos dimos cuenta que queríamos cosas diferentes. Quedamos bien, bueno eso creía pero me ha costado un poco superarlo, fue mucho tiempo con él y pues… me acostumbre- Seiya se recostó aun lado de la chica, tomo suavemente su cabeza y la coloco en su pecho, comenzó acariciar su cabello en silencio.

-Él me dijo que todo lo que habíamos vivido era muy lindo, pero él estaba en la universidad y yo en preparatoria, yo era una adolescente con mucha energía, quería salir de fiesta todos los fines de semana, mis temas de conversación era sobre cantantes y que vestido me iba mejor en cambio él hablaba de lo caro que se ponía todo, de lo difícil que era encontrar trabajo sin buenos estudios, así que se la pasaba estudiando, haciendo tareas y las pocas veces que salíamos por las noches él ponía todo de su parte para no sentirse cansado, después consiguió un trabajo que demandaba mucho su tiempo, siempre tenía regalos bonitos de su parte, pero muy pocas veces lo tenía a él.- los ojos de la chica comenzaron a ponerse vidriosos, se reincorporo y se sentó en el suelo tomando aire, Seiya se levantó también y la miro sintiéndose culpable por provocar el llanto de aquella chica que tanto le gustaba-

-Lo peor de todo es que siempre tuvo la razón y aunque yo lo veía no quería aceptarlo. Aunque nuestra separación fue tranquila y después de terminar algunas veces salimos, yo a veces lo extraño, aunque no sé si lo extraño a él o a no estar tan sola.- las lágrimas ya corrían por las mejillas sonrojadas de la rubia, Seiya se acercó a ella hincándose en el suelo, puso una de sus manos en la mejilla de la chica limpiando un poco sus lágrimas.

¡Bombón… déjame reemplazarlo! O al menos déjame demostrarte cuanto me gustas, cuanto te quiero, déjame mostrarte que alguien puede amarte de verdad- Habló el chico mientras abrazaba a Usagi y hundía el rostro de la chica en su pecho.

Notas de la autora.

Este capítulo me dio mucha guerra, pero considero que era muy importante poner a todos los personajes aquí presentados en estas situaciones. Espero lo disfruten, no soy nada buena con el lemon pero es trabajo honrado. Quiero agradecer de nuevo a mi novia por ayudarme con mis crisis donde la inspiración parece abandonarme. Muchas gracias a mis lectorcitos hermosos espero sus comentarios.

¡Nos vemos la próxima semana!