Rosas en la habitación
Capítulo XXIX
¡Feliz Cumpleaños Minako!
Yo soy tachada de estúpida y asquerosa mientras ella es la buena
No importa cuántas veces dispare siempre fallo todo sale bien para todos menos para mi
¿Por qué no me aman? Todos mírenme ¿no es esto hermoso?
Yaten se acercó a la puerta y la abrió de golpe para encontrarse con el pasillo vacío que daba hasta la puerta principal, miro a su hermano quien se levantó y se aproximó hasta él.
-Yo, ya firme Yaten, lo hice ayer por la mañana, sobre lo que hablamos hoy… -cerro sus ojos y suspiro- si lograras ver a Michiru ¿Cuál sería tu objetivo?-el chico de cabellos plateados vacilo un poco antes de dar su respuesta.
-Voy a pedirle perdón, voy a decirle que puedo cambiar que podemos intentarlo una vez más, que voy a esforzarme, Minako no significo nada es más… la mayoría de las veces que tenemos sexo estamos borrachos…-
-y ¿si dice que no? Si te dice que hay alguien más en su vida y que eres cosa del pasado- aquellas palabras parecieron desubicar al hombre miro a su hermano y siguió su recorrido hasta el pasillo.
-Lo sabía, aun no estás listo para verla y recibir un no, Yaten no sigas más, trata de rehacer tu vida, Taiki se va el fin de semana, no volveremos a verlo por un buen tiempo… ¿te dije que Usako y yo viajaremos por el mundo? Nos vamos el próximo mes, tal vez debí hacerle caso y no comprar ese apartamento, en fin todos estamos haciendo nuestros planes, sigue nuestro ejemplo, Minako tiene potencial tal vez se convierta en la nueva Madona, bueno… tu y yo sabemos que en cierta parte eso es cierto. Si te hace feliz de igual manera tendrás que verla, Taiki llego a un acuerdo el 31 de diciembre despediremos el año en un concierto en Inglaterra, Michiru estará ahí, fue la única manera de salvarnos de ir a la cárcel, ella aun no lo sabe así que no compliques más esto. ¿Por cierto ya viste la fecha?, me voy Usako debe estar preocupada- salió de la habitación y se perdió en el largo pasillo.
Cruzo la puerta y vio como el sol comenzaba a salir aspiro el aire fresco por la mañana y miro hacia su lado izquierdo, en el comedor de jardín que Taiki se había encaprichado en comprar se encontraba sentada la chica rubia, sus largos cabellos estaban peinados en una media coleta adornado con un moño color rojo, llevaba una blusa de manga larga de esas formales con botones al frente y una falda roja con tirantes que subían por sus hombros, botines de tacón blancos, inmersa en la pantalla de su celular se veía tan inocente.
-¡Oye!- grito Seiya acercándose hasta donde se encontraba- ¿Qué haces aquí?- llego hasta ella y sonrió.
-ah…esperaba a que dieran las siete y media- dijo con toda naturalidad
-pero si tienes llaves de la casa… ¿Por qué aquí afuera?- la rubia levanto la mirada hacia su lado derecho y se quedó en silencio, volvió su mirada al chico frente a ella.
-Sí, pero tenía que hacer algunas llamadas, ver algunos videos y no quería hacer mucho ruido- Seiya sonrió y levanto sus hombros, volvió su mirada al cielo y negó con la cabeza.
-Bueno, pues el sol apenas está saliendo deberían ser como las 6:40 aproximadamente… pero si te interesa, Yaten ya está despierto…- comenzó a caminar hacia la salida, su apartamento no quedaba tan lejos así que podría llegar caminando, una caminata matutina lo ayudaría a pensar en la plática que había sucedido hace algunas horas con su hermano menor, aquel asunto seguía dando vueltas en su cabeza, estaba a punto de salir por completo del jardín de la propiedad hasta que pareció recordar algo, se giró y encontró a la chica de la misma forma en la que la vio la primera vez-
-por cierto, ¡Minako Feliz Cumpleaños!-Dijo agitando la mano- más tarde paso para entregarte tu regalo.
La rubia sonrió mientras sus ojos se iluminaban, por primera vez estaba emocionada por su cumpleaños, lo que para muchos era una fecha de festejos y diversión para ella era solo un día donde su madre le recordaba lo importante que era apurarse a triunfar, a buscar un marido, novio o lo que fuera que gozará de un estatus económico alto y le diera la libertad de convertirse en una prestigiada señora o señorita de alta sociedad.
Y es que Minako se había criado en un hogar que para ella no fue bonito, su madre era ama de casa y algunas veces tenía que recurrir a negocios externos para que él el dinero no faltara, cocinaba para sus vecinos o inclusive lavaba ropa ajena. Su padre un fanático del alcohol a veces cumplía o no sus obligaciones.
Provenía de una familia humilde, su infancia era algo que no le gustaba recordar sobretodo aquel día en donde ella cumplía 9 años, recordaba como todos sus cumpleaños su madre la levantaba amorosamente, iba a la escuela y al regresar cenaban su comida favorita esperando a su padre quien llegaba con algún pequeño regalo, su madre cada año horneaba a un pastel que decoraba cuidadosamente, ese año no fue la excepción, sólo que el regalo habitual no llegó, esperaron hasta las 09:00 en punto, Minako se sentía cansada, su padre nunca había demorado tanto.
Aún recordaba como la puerta se abrió, esa noche su padre estaba ebrio, entró a la casa, su madre lo siguió, pudo escuchar que discutían en la recamara, no se movió de su silla en la cocina su mirada se fijaba en el horno en donde su pastel esperaba para salir y ser decorado, los gritos de su madre se hacían más sonoros, despegó su mirada de la estufa y pudo ver a su padre pasar por la sala con una maleta, su madre tras el lloraba, un olor a quemado comenzó a incomodar su olfato. Aquella mujer que le dio la vida se acercó a ella, miró hacia el horno y lo apago molesta, la tomó por los hombros y le mencionó aquellas palabras que se quedarían tatuadas permanentemente en su mente.
"Minako en esta vida nada es gratis, escucha con atención y no cometas el error de tu madre, no importa lo que hagas pero tienes que conseguir un marido rico, al final todos te van a dejar pero mil veces llorar en una mansión que en una pocilga, tu eres bonita, eres especial, tú vas a ser una estrella y no terminaras como yo..."
Esa fue la última vez que fue gentil a partir de los 10 años los cumpleaños no importaban y desde los 15 cada año su madre le recordaba lo importante que era encontrar quien asegurara su futuro.
Por eso aceptó el trabajo en aquel hotel, sabía que podría estar en contacto con personas adineradas que pudieran asegurarle la vida.
-no termines como yo, ni pobre y mucho menos abandonada-balbuceo Minako mientras miraba como los rayos del sol comenzaban a iluminar- en estos momentos y bajo tierra ¿estarás orgullosa de mi? Madre…
Su estómago comenzó a arder, unas intensas ganas de vomitar se acumulaban en su garganta, era normal sentirse abrumada por aquel día pero las cosas habían cambiado y ella ya no era una vulgar recamarera, ella se había convertido en una estrella en ascenso y nada ni nadie le impedirían que cumpliera sus caprichos sin importar que tan mínimos o exagerados pudieran ser.
XXX
-¿qué pasa? Sabes que puedes confiar en mí, Sirena sabes que tu pasado no importa, que estamos a punto de comenzar nuestro futuro, juntas en libertad- Michiru seguía sentada en la cama, su mirada estaba en el trozo de sábana que mantenía aprisionada en sus manos, su mente trataba de buscar las palabras adecuadas para comenzar con aquel monólogo.
-Es que no sé cómo comenzar... Es algo que nadie sabe...-atino a decir sin despegar la mirada, Haruka coloco sus manos sobre las de ella buscando que el cálido contacto pudiera darle confianza.
La rubia entendía que para Michiru no era fácil contar todo lo que le había sucedido o lo que había provocado alguna vez. Aunque la confesión más reveladora seguía siendo la llamada a escondidas que Setsuna su madre había iniciado cuando Michiru se emborracho, Haruka se sentía preparada para cualquier otra cosa que pudiera escuchar, está vez por la boca de la aguamarina, ya lo habían intentado algunas veces, como cuando bebieron aquel vino ridículamente caro mientras Michiru le confesaba a Haruka apenada que disfrutaba salir de fiesta convirtiéndose en el centro de atención, provocando escenas de celos mientras descaradamente coqueteaba a con personalidades las cuales claramente sabía tenían pareja o cuando llena de curiosidad accedió a mezclar sustancias que la llevaron al infinito y más allá o así es como la chica se había expresado.
Realmente los pecados de Michiru no parecían merecer una penitencia tan grande, la vanidad y la lujuria corrían por sus venas, hasta ese momento sus fechorías habían dañado a terceros, algunas veces se prestó para humillar a las nuevas promesas del planeta del Fuego, alentó el hate a quienes intentaban pasarse de listos con ella como por ejemplo a la modelo que coqueteo con Yaten, se aseguró que no volviera a ser requerida para ninguna pasarela importante de lo cual se arrepentía y por supuesto de lo que estaba más avergonzada era de ayudar a filtrar fotos intimas de algunos desobedientes a la secta que llamaba familia.
Tal vez sonaba a excusa pero para alguien que se sentía intocable, entendía que la situación de Michiru era complicada, era la violinista prodigio, bendecida con el talento de interpretar melodías que lograban transportar a sus escuchas como si de magia se tratara, la reencarnación de Niccolo Paganini como alguna vez la llegaron a llamar y es que no importaba si se esforzaba o no su habilidad con el violín parecía única, ni siquiera la misma Michiru podría explicar cómo lo lograba, pero de algo estaba segura cada que sus dedos tocaban las cuerdas del instrumento, su alma abandonaba su cuerpo y parecía perderse en un campo floreado, donde alguien que se colocaba tras ella la guiaba tocándola sutilmente, Poseída era la palabra que usaba la aguamarina para describir a su propia versión antigua.
-Haruka… aquella vez, cuando me emborrache con vino tinto-sonrió un poco en un acto de intentar darse ánimos así misma-¿Qué fue lo que escuchaste?
La chica cerró sus ojos, seguía acostada el silencio se apoderaba ah no ser por las respiraciones de ambas.
-Yo escuché todo, sé que desde aquel día hasta hoy nunca habíamos tocado ese tema, al inicio si lo medite mucho, pero respeto tu decisión Michiru, a veces tenemos que... Pensar con la cabeza fría y no ser egoístas. - Michiru suspiro y soltó la sabana, tomo un mechón de su cabello y comenzó a jugar con él.
-Yo tengo una amiga, se llama Elza Gray, es Doctora y tiene una asociación para víctimas de violencia de cualquier tipo, dentro de sus instalaciones hay área médica, pero no como en un hospital es más como un dispensario, como una base de socorros como las de Cruz roja-Haruka abrió sus ojos y la miró intrigada-
-Yo no salí de Inglaterra rápidamente como todos creen, yo estuve casi un mes escondida ahí porque... Estaba recuperándome.-Miro como su acompañante se sentaba en la cama prestándole atención, aquella inquietante mirada verde sobre ella la hacía sentirse nerviosa.
-Yo... Creí que...-
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::FLASH BACK::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
El dolor pareció calmarse un poco, miro las sabanas teñidas de carmín, sabía lo que estaba pasando ella misma lo había pedido ¿no era así?, había escuchado la voz de su novio decirle que su estadía en aquel viaje de negocios se alargaría, tal vez no se encontraba en las mejores condiciones pero tenía que salir huyendo de ahí.
Tomo valor y se levantó de la cama, tomo la maleta que ya se encontraba hecha con motivo del viaje al que se negó a ir, la abrió y comenzó a guardar lo que para ella le parecía indispensable, se acercó al tocador y saco algunos sobres amarillos, ¿Cuánto dinero había ahí adentro? Esperaba que el suficiente para permitirle escapar.
Estaba a punto de salir cuando otro dolor la hizo retorcerse, tomo aire y como pudo empujo la maleta y tomo el bolso deportivo que parecía explotar al encontrarse tan sobrecargado de cosas, salió del edificio hasta encontrarse con un auto esperándola, una mujer bajo de él y comenzó a guardar el equipaje en la cajuela, después de cerrar la puerta por donde antes había abordado Michiru, subió en el asiento del piloto.
-¿podría darme la dirección para colocarla en el GPS?- hablo la chica mientras la miraba por el retrovisor.
-por favor no lo coloques en el GPS, escucha…vamos con Elza-dijo mientras contenía el aire una rara forma que hacía que el cólico que tenía en ese momento disminuyera un poco.
-Srta. Michiru ¿está bien?- hablo a la chica mientras encendía el auto- ¿quiere que pasemos primero por un hospital, una farmacia?
-No… solo por favor conduce hasta ahí- la aguamarina se quitó los zapatos, se sentía sofocada, colocaba una mano en su vientre y cerraba los ojos, los cólicos parecían aparecer cada ciertos intervalos de tiempo, el dolor duraba algunos segundos, luego parecía desaparecer.
- Akiko… ¿es tu nombre verdad?- la chica tras el volante sonrió y miro fugazmente por el retrovisor.
-si-
-yo también soy Japonesa, es muy lindo tu nombre… Akiko escuche que renunciaste ¿es cierto?-
-ah… si, solo estaré hasta fin de mes con ustedes-
-¿Por qué?- Michiru trataba desesperadamente de distraerse, los dolores comenzaban a aumentar, si bien su umbral del dolor era alto comparado con el de muchas personas que conocía, el hecho de tener conciencia de lo que su cuerpo estaba experimentando hacían disminuir rápidamente su valentía, algo que había entendido es que la psicología o la mente influía tanto en lo que podemos oler, sentir y hasta ver y era una lástima que lo hubiera entendido tan tarde, de haberlo sabido antes tal vez algunos hechos pasados podrían haberse evitado en su vida, pero eso ya no importaba.
-ahh bueno, yo me voy a Australia…-
-Con tu novia ¿verdad?, no te preocupes, sé que a veces parezco perderme en mi propio mundo pero siempre intento estar pendiente de todo ¿ella esta allá no? – Michiru se retiró los lentes de sol y clavo su mirada en el retrovisor del auto, volvió a entrecerrar los ojos y coloco las manos en sus piernas apretándolas intentando fallidamente controlar el dolor.
-Sí, es veterinaria y ya consiguió trabajo seguro, así que volare con ella ¿en serio se encuentra bien?-
-Akiko… escúchame si con atención, no regreses con Yaten, vas a dejarme en la asociación de mi amiga, vas a regresar a tu casa, harás tus maletas y te iras con tu novia- Akiko arqueo una ceja, realmente la chica estaba loca, algunas veces había escuchado al hombre de pelo blanco referirse así a ella pero siempre creyó que era una expresión inofensiva.
-Si es por dinero no te preocupes, escucha te daré lo suficiente para que puedas irte mañana mismo, pero necesito que nunca jamás vuelvas a tener contacto con Yaten, Taiki o Seiya. Te prometo que en algún momento te lo compensare, ya no lo soporto- Michiru se arqueo hacia adelante coloco sus manos en el pecho y su respiración se agito.
-No quiero asustarte Akiko, pero necesitas acelerar esta cosa… por piedad…-el camino se había vuelto eterno, los dolores habían aumentado en su escala duraban casi un minuto y esta vez ni siquiera la respiración o el cambio de posición podían ayudarla.
Tomo su celular con esfuerzo, llamo un número que conocía, no saludo y desesperadamente le informo a su amiga que estaban por llegar, Akiko revisaba frecuentemente por el retrovisor, las lágrimas ya corrían por las mejillas de Michiru.
Se estacionó frente a la puerta en donde ya esperaba una persona con una silla de ruedas, Michiru seguía casi en cuclillas dentro del auto, tomaba grandes bocanadas de aire que dejaba salir lentamente.
-llegamos, voy a ayudarla a bajar- hablo Akiko asustada, los ojos de ambas se encontraron a través del espejo retrovisor en un momento en el que el tiempo pareció detenerse y fue roto por la voz quebrada de la aguamarina.
-Akiko, podrías en este momento llamarle a Yaten, contarle todo lo que está pasando e incluso que te ofrecí dinero a cambio de ocultarlo, Estoy dejando mi vida en tus manos, sin importar la decisión que tomes- pauso sus palabras, otro dolor comenzaba a apoderarse de su cuerpo, desde su espalda y acalambrando sus pies.
La chica salió del auto sin responder y abrió la puerta de la cual Michiru se encontraba más cerca, con ayuda lograron colocarla en la silla de ruedas.
-Deja mis cosas en la recepción- Akiko asintió mientras veía como aquella enfermera corría empujando la silla con Michiru dentro del lugar.
-Michi ¿dónde te duele? ¿Alguien te lastimó? - hablo Elza mientras dirigía a la persona dentro de una habitación.
-Elza... Yo aborte- La doctora no disimulo su asombro a la noticia, aunque no era la primera vez que veía un caso parecido, el lazo sentimental que la unía con la paciente la cual pasaban a una camilla le hacía experimentar sentimientos encontrados.
-OK… entiendo Michiru… ¿cuándo pasó? - Michiru se retorcía mientras intentaba responder las preguntas.
-Hoy por la mañana, hace dos días me hice una prueba salió positiva y hoy estoy sangrando-
-¿sabes cuantas semanas tenías? - la aguamarina miro a su amiga molesta y tomo aire.
-Yo que se Elza, era una de esas que marcan dos rayita sola mente, ¡haz que pare este jodido dolor!-comenzó a gritar, los calambres ya no se detenían y sentía como su tiempo se prolongaba más, podría jurar que algo dentro de ella se desgarraba.
-haremos un ultrasonido para ver si hay residuos y en caso de que existan los extirparemos- hablaba la mujer de cabello rosado mientras un cuerpo de 3 enfermeras trabajaban rápidamente, Elza tomo el transductor y vertió un helado gel en el vientre descubierto de la paciente.
-¡Mierda, esa cosa esta helada!- grito molesta, acostumbrada a las reacciones desesperado por el dolor la Dra. Ignoro el comentario mientras seguía deslizando el aparato, Elza guardaba silencio y deslizaba más de una vez por la misma zona, su cabeza se movía de forma negativa, no podía estar pasando.
-¡Necesito ir al Baño!- Michiru respiraba agitada, gotas de sudor comenzaban a resbalar por su frente. La mujer se levantó y se acercó al rostro de Michiru.
- Escucha Mich, si necesitas orinar hazlo en la camilla- Miro a las enfermeras que seguían atentas a los signos vitales de la violinista.- está en labor de parto.
Las enfermeras asintieron y rápidamente comenzaron a preparar la sala, habían escuchado a la chica hablar sobre un aborto, tal vez algún medicamento que había ingerido estaba provocándole un aborto espontaneo y era dentro de lo que cabe normal sufrir contracciones antes de expulsar el producto.
-¡No Elza, no necesito orinar, voy a llenar tu cama de excremento si no me ayudas a ir al baño!-Michiru parecía estar ajena a la situación que vivía, el dolor intenso que experimentaba hacia que sus sentidos se entorpecieran por minutos, no entendía que pasaba lo único que entendía era lo que podía sentir y ella simplemente sentía que moría.
Era acaso este su castigo por intentar huir, era acaso aquella fuerza sobrenatural a la que algunas veces rezó quien le infringía tanto dolor, todo comenzaba a ponerse borroso escuchaba la voz de la doctora un poco más lejana.
-Michiru ¿me escuchas?- Elza veía como la chica asentía levemente, poco a poco se calmaba- Michi estas en labor de parto, tu embarazo llego a término, vas a tener un bebe ¿comprendes lo que digo?
-Dra. Su presión está muy baja-hablo una enfermera mirando el monitor al que anteriormente había conectado a Michiru.
-Resiste Mich, ¡vamos a darle la bienvenida a un nuevo ser, chicas a trabajar!- La voz de su amiga Elza se alejaba aún más, Michiru sentía como el dolor desaparecía poco a poco, la luz se apagó por completo.
El aire fresco revoloteaba sus cabellos, miro a su alrededor era aquel campo de rosas blancas que conocía, ya había estado ahí dos veces más para ser exactos, escucho su nombre como si el viento la llamara, frente a ella pudo ver aquella figura, la luz que emanaba alrededor de ella lastimaban un poco sus ojos, aquella mujer piadosa en posición de oración, sus cabellos rojos como el fuego ardiente resaltaban ante aquel pulcro escenario.
-Estoy ¿muerta?- Le hablo a la mujer tratando de acercarse a ella, pero simplemente parecía no avanzar, entre más caminaba aquella pelirroja se alejaba, abrió sus ojos y su mirada se incrusto en la mirada azul de Michiru.
-¡Contéstame por una maldita vez!, Te ofrecí su vida por la mía… ¿eso es lo que te gusta no? Llevarte a inocentes, ¿Acaso un cordero vale más? ¿Eso debí hacer, matar a un puto cordero?- la aguamarina cayo de rodillas, se sentía molesta las lágrimas de frustración caía rápidamente, golpeaba con sus puños el suelo.
-yo siempre quise ser madre, gracias- volvió a cantar el viento, las flores del campo fueron tornándose color carmesí, Michiru se levantó rápidamente, el calor comenzó a inundar el lugar, aquella paz parecía escapar rápidamente, se vio rodeada de llamas, su corazón se aceleraba y sentía como aquella imagen frente a ella se volvía sombría, sentía como algo abandonaba su cuerpo.
Sentía que el aire le faltaba, abrió los ojos de golpe y observo el rostro de una mujer desconocida mirándola.
-¡Ya regreso!- escucho decir y de nuevo aquel dolor que la hizo perder la conciencia llego apoderándose de todo su cuerpo rápidamente ¿Qué estaba pasando?
-¡Michiru necesito que pujes!- escucho la voz de su amiga ¿pujar por qué?, pero su cuerpo era más sabio y necesitaba expulsar lo que sea que habitaba en él.
La aguamarina pujo mientras un grito desgarrador cruzaba por su garganta, se detenía un segundo mientras tomaba aire y no sabía de donde venía aquella fortaleza que la obligaba a seguir, un grito más y sintió como un objeto de gran tamaño salía de su cuerpo dejando un dolor desgarrador.
-No está respirando- Escuchó mientras el cansancio hacia que sus ojos se cerraran.
Un sonido de goteo le quitaba la tranquilidad que sentía, quería estirar su cuerpo, se sentía agotada, abrió los ojos tratando de reconocer el lugar, vio su mano conectada a un catete que subía hasta una gran bolsa de suero, encontró al dosificador como el causante de la interrupción de su descanso.
-¿eso fue un sueño?- lleno sus pulmones de aire y vio como por la puerta entraba Elza, su habitual vestimenta de vestir bajo aquella bata blanca le hacían ver que seguía en horarios laborales, claro ella le había pedido a su chófer Akiko que la llevara con Elza, pero se sentía tan mal que probablemente se desmayó y por eso se encontraba atada a aquel perturbante sonido.
-¿Cómo te sientes?- Tomo lugar en una silla al lado de su cama, Michiru la miro y soltó el aire que antes había tomado.
-Muy cansada, como si un tren hubiese pasado sobre mí…-
-¿Recuerdas por qué estás aquí?- pregunto Elza, la calma en la habitación era tanta que incluso hacia que ambas se sintieran incomodas.
-Escape de Yaten, vine a refugiarme aquí y tú me ayudaste con algo que mi cuerpo no pudo terminar solo-
-Michiru…, ósea si viniste aquí escapando y si te ayude en algo ¿recuerdas algo más?-
-Todo esta borroso, tuve un sueño horrible… en donde sentía un dolor que me partiría por la mitad-
-No fue un sueño Michiru… Michiru diste a luz a un bebe- los ojos de la aguamarina se desorbitaron.
-No…Elza, No…yo vi la sangre, Elza yo nunca pude haber estado embarazada tanto tiempo, yo tenía mis periodos normales, Elza yo bebía, siempre atravesaba momentos de estrés, Si aumente dos kilos pero también comía comida chatarra ¿entiendes que yo no pude tener un bebe sin saberlo antes? – balbuceaba mientras la desesperación aumentaba
-Tranquila, no es normal pero es posible, Tu anemia pudo haber escondido el embarazo, tal vez tenías síntomas que no notabas…-Michiru llevo sus manos a la frente, trataba de procesar la información que estaba obteniendo.
La puerta volvió a escucharse y una enfermera entro mientras sostenía un pequeño bulto en sus brazos, Michiru la miro y negó asustada.
-No, no quiero verlo, no lo quiero… Elza ¡Esto no puede estar pasando!- La enfermera se quedó en la puerta sin seguir avanzando, Michiru tapo sus ojos.
-Sandy, si quieres puedes llevar a la bebe a que descanse, ¿sí?- dijo Elza mientras miraba la reacción de su amiga, la enfermera se retiró y volvieron a quedar solas en silencio.
-Tienes idea de lo que va a pasar si Yaten se entera… peor aun es una niña… podría hasta venderla- Elza sonrió levemente, sabía que lo que había en Michiru era solo miedo y sabiendo un poco de su historia ella en su lugar también lo tendría.
-Pero Yaten no lo sabe, ni lo sabrá… eres libre… la chica que te trajo dejo un mensaje con Shanie, Dijo que tomaría el dinero y que no te preocuparas que de ella no vuelve a saber nadie y que muchas gracias…-Michiru sonrió volvió su mirada a Elza y suspiro.
-¿Qué voy a hacer?...-
-Mi consejo como Amiga es decirte huye y no miras hacia atrás… mi consejo como profesional es pedirte que te quedes aquí al menos hasta que te recuperes, física y psicológicamente debes de ser fuerte. En ese mes podríamos idear un plan de escape perfecto…-Michiru asintió a las palabras de su amiga mientras seguía mirando a la puerta por la que antes aquella enfermera había salido.
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::Flash End:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
El silencio tras su relato la estaba matando, Haruka seguía con la mirada hacia una pared, ella había esperado algunos minutos para que cualquier palabra saliera pero parecía imposible.
-Haruka yo…- La rubia hizo una señal de silencio con su mano, negó con la cabeza y volvió su mirada a ella, aquellos ojos parecían vacíos era una mirada que a un no conocía.
-No entiendo ¿Cómo puedes hacerlo?- su voz ronca se incrusto por los oídos de la chica de mirada azul.- ¿Cómo puedes mentir sin remordimientos? ¿Cómo puedes fingir que todo está bien? ¿Por qué esperaste hasta este momento para contármelo?-
-Es que… tenía miedo-
-¿Miedo? ¿Michiru, acaso no te eh demostrado suficiente que soy una persona de fiar?-
-Entiéndeme…-
-Siempre intento eso, con cada relato siempre digo ponte en los zapatos de Michiru, Imagina que eres Michiru, Pero aun así sigues sorprendiéndome… Planeamos una vida juntas y es solo que... Tú ¿podrías ponerte en el mío ahora? - la aguamarina miro a Haruka asustada.
-No debería afectarnos mira, yo te prometo-
-No, no quiero que prometas algo ahora, yo necesito pensar las cosas... Esto es algo más allá...-
-Haruka no...Por favor…tu no -
-Escucha haremos esto, yo regresaré mañana con una respuesta ¿sí? Solo necesito procesar todo esto y…- La rubia se levantó de la cama y se acercó a la puerta, Michiru la siguió rápidamente
-Haruka por favor-la aguamarina se dejó caer de rodillas al suelo, la rubia abrió la puerta de golpe, frente a ella estaba Setsuna apuntó de tocar, abajo al pie de las escaleras se encontraba Mamoru con una taza de café.
-Venía a ver si despert... ¿Pasa algo? - pudo ver los ojos nublados de Haruka, tras ella Michiru arrodillada con la cabeza baja.
-Haruka... No te vayas por favor- imploraba Michiru aun de rodillas en el piso, bajo la cabeza dispuesta a hacer una reverencia.
-perdóname Sirena-la rubia pasó de largo a su madre quien seguía sin entender la escena, bajo los escalones rápidamente donde su paso fue interrumpido por Mamoru, mientras le brindaba una mirada desaprobatoria.
Setsuna entró a la habitación y se agachó hasta Michiru mientras la rodeaba con sus brazos.
-Tranquila ¿qué paso?- Hablo olvidándose un momento del disgusto que mantenía con la chica.
-se fue, me dejó, me dejó... Se acabó-
-Tranquila, ¿pelearon?...-Michiru miró a Setsuna y volvió a bajar su mirada.
-¿Podemos hablar antes de que te vayas?- Mamoru le señalo un camino a la rubia quien recién terminaba de bajar las escaleras, suspiro y siguió a su padre.
-¿Qué paso?- Cuestiono mientras la llevaba hasta el estudio y cerraba la puerta tras él.
-Pues, resulta que ella tiene un bebe de su ex - dijo mientras comenzaba a jugar con sus dedos.
¿Y eso es un problema por qué?...- Mamoru volvió a beber de su taza de café tranquilamente
-pues, no lo sé, es que yo no lo sabía es que no creo que sea algo que se deba esconder…-
-si te lo hubiera dicho desde un principio… ¿hubieras tomado el mismo camino que tomaste?- Haruka ladeo su cabeza tratando de acomodar sus pensamientos, camino de un lado a otro y miro al hombre frente a ella, se veía tan tranquilo bebiendo café.
-sí, creo que volvería hacer lo mismo… es Michiru-
-¿Entonces por qué importa que te lo haya dicho hasta hoy?-
-porque eso me pone a pensar que ella es tan hábil para mentir, para ocultar cosas… ¿Qué más me ocultara?-
-Te voy a dar un consejo que di hace mucho tiempo, 17 años atrás… vaya… si que es mucho tiempo-Mamoru divago un poco mientras veía como Haruka se relajaba un poco más- Bueno, a esa persona también le habían ocultado un bebe… una niña de 6 años, recuerdo que llego llorando hasta mí y me dijo casi lo mismo que tú, se preguntaba ¿Qué más le ocultaban?, creo que tampoco puedes estar ahí diciéndole a todos tus intereses amorosos que eres madre o padre le dije, no desde la primer cita, primero debes de conocer a las personas, creo que cuando revelas ese secreto es cuando estos se terminan, es cuando esa persona al fin confía plenamente en ti.
Haruka se quedó en silencio repasando esas palabras, veía como los rayos de sol comenzaban a entrar por la ventana de aquel estudio, sonrió un poco y volvió su mirada al suelo.
-Amo a Michiru de eso estoy segura…pero no sé si yo sea lo que ella necesita, necesita un proveedor, alguien fuerte que pueda apoyarla no solo a ella si no al bebe y es que a mí nunca me paso por la cabeza tener uno… no sé ni siquiera si sea el ejemplo que debería tener un infante…-
-Te estas adelantando… al igual que tú mamá…- Haruka levanto la vista al escuchar aquellas palabras, No desconocía la historia sobre su origen pero tampoco había indagado en ella, recordaba haber llorado tantas veces al no volver a ver a su padre biológico después toda esa tristeza se convirtió en un profundo desprecio, tal vez odio.
Odiaba el hecho de que una persona que dice amar a sus hijos, que dice dar la vida por ellos simplemente se esfumara y eso no era tan diferente a la decisión que Michiru había tomado, tal vez por eso se sentía así.
-Deja de pensar en esas cosas, lo pasado se quedó ahí, Setsuna tampoco tenía idea de cómo cuidar un bebe y no era solo un bebé era un ser humano que tenía conciencia de las cosas, era una pequeña que lloraba todas las noches por su padre, Ella también tenía todo en su contra, sus padres le cerraron las puertas y le retiraron su ayuda, fue un escándalo a nivel familiar y algunos que otros amigos. Entonces tu madre decidió mantener un perfil bajo y no exponerte, se podría decir que también fuiste su pequeño secreto, después te convertiste también en el mío. Haruka quiero que entiendas que a veces los padres hacen lo que ellos creen es lo mejor para sus hijos y si Michiru creía que tener a ese bebe escondido hasta que ella pudiera al menos ofrecerle un lugar seguro era lo mejor, debes respetar su decisión, así como Michiru deberá respetar sea cual sea tu elección. Bueno eso era lo único que quería decirte, ya puedes ir a perderte en el viento- Mamoru tomo el picaporte de la puerta listo para salir de la habitación.
-Gracias… papá- le dijo Haruka casi en susurro, Mamoru sonrió mientras esas palabras en su mente los transportaban a cuando la rubia era pequeña.
XXX
-¡Buenos días!- Minako entraba animada al comedor en donde Taiki y Yaten se encontraban desayunando, ambos chicos hicieron una pequeña reverencia para corresponder el saludo de la chica.
-¿Qué haces aquí?- le dijo Taiki mientras comía apresuradamente.
-Tenemos mucho trabajo con Venus, hoy vamos a definir el concepto visual de su sencillo y programar contenido para sus redes, esta vez tengo que trabajar mucho… no voy a volver a fallar- Interrumpió Yaten mientras le hacía una señal a la rubia para que tomara lugar en la mesa. Minako comenzó a servirse un poco de fruta pero de nuevo las náuseas se apoderaron de ella respiro hondo y alejo el plato de fruta.
-¿Qué sucede?- el mayor de los Kou observo esta peculiar escena, Minako nunca perdía el tiempo si de comer junto a ellos se trataba, siempre estaba tomando fotografías de sus alimentos, su instagram era 50% comida.
-Nada solo que no me apetece…- dio un sorbo a una taza de café tratando que el sabor amargo de la bebida pudiera llevarse aquella molestia, era entendible no dormía bien, pasaba comiendo en pequeñas porciones y los niveles de stress estaban aumentando en este día en particular, su cabeza seguía trabajando en la información que hace algunas horas había escuchado, era hora de tener un plan B.
Todo el tiempo parecía ausente, asentía a las ideas de Yaten y tomaba nota, su mirada se perdía en aquel hombre hablando frente a ella, mostrándole en aquella pantalla colores, peinados y atuendos, se veía tan emocionado y ella se sentía tan vacía.
-para que mi debut cause mucho más escándalo, creo que podríamos hacer publica nuestra relación- Interrumpió de golpe viendo como la sonrisa en la cara del chico disminuía lentamente, una expresión que había visto anteriormente varias veces, volvió a divagar dentro de su mente mientras escuchaba las deplorables y ridículas excusas que Yaten le daba para negarla.
¿Qué importaba si la llamaban zorra, gata o cualquier otra vulgar palabra para referirse a una Amante?, eso era lo que más emocionaba a las masas, el morbo, la posibilidad de culpar a otros por errores que ellos también han cometido, mientras la criticaran o alabaran su nombre estaría presente.
-No te preocupes Yaten…entiendo-dijo mientras fingía sonreír, sintió como su celular vibraba, aquel número que estaba evitando aparecía en la pantalla, dejo que la llamara se perdiera como siempre lo hacía, no es como que tuviera mucho tiempo sin verla, se veía veces por semana, a veces comían juntas, a veces se topaban cuando alguna iba de salida y otra de regreso, pero siempre evitaban hablar, tal vez ambas dudaban de las decisiones que podrían tomarse.
Su celular seguía sonando insistentemente, siempre de rendía a intento pero esta vez ya eran 6 llamadas perdidas, veía como Yaten parecía por concluir con aquel discurso de cómo se volvería con su ayuda la reina del mundo, sonrió educadamente y espero pacientemente que el hombre que días atrás le aseguro estar enamorado de ella, defenderla ante todos y comenzar reinado juntos, mencionara algunas palabras especiales que por su puesto ella se merecía en ese día.
-¿Es todo?- dijo suspirando y viendo como su celular no paraba de vibrar.
-Sí, ¿Qué opinas?- Minako lo miro y luego se levantó de aquella cómoda silla.
-yo confío en ti… sabes que mi carrera y mi corazón están en tus manos- Yaten solo sonrió y bajo la mirada.
-Sobre eso… Minako debemos de ser precavidos, no es bueno que tengamos un escándalo… ¿podemos mantenerlo como hasta ahora verdad?-
-Claro Yaten… yo entiendo- Sonrió y cansada de esperar salió de la habitación, camino por el largo pasillo lentamente con una última llama de esperanza en su ser pero a diferencia de su hermano el pareció ni siquiera seguirla y el estúpido teléfono no dejaba de vibrar.
-Hola- dijo poniendo el aparato en su oreja
-¿Dónde estás?, necesito hablar contigo- aquella voz que aun erizaba su piel respondía aceleradamente
-Estoy un poco ocupada ¿tiene que ser hoy?- mordió su labio inferior mientras su corazón latía aceleradamente
-Estoy en casa, aquí te espero-
-No sé cuánto tarde-
-ok, aquí estaré-
Su cabeza era un lio, no se suponía que fuera así su cumpleaños ¿Cómo podría sentirse orgullosa su madre de ella?, tal vez era el momento de crecer, tal vez el destino le estaba diciendo que sus objetivos no eran tan claros, tal vez debería de comenzar a pensar en ella y en nadie más.
Había desperdiciado todo su día y ahora estaba frente a la casa que creyó vería todos sus sueños hacerse realidad, dio una leve mirada y en la acera de enfrente había un auto color negro estacionado, un hombre salió y encendía un cigarrillo, sus miradas se cruzaron y ella solo asintió levemente y entro.
Miro a su alrededor y la vio ahí sentada en el sofá, una colilla de cigarrillo adornaba la pequeña mesa de centro, vio un par de maletas tras el sofá y la mochila que la rubia siempre cargaba esta vez llena de lo que probablemente sería ropa, No saludo solo tomo asiento a un lado de ella.
-Minako yo…- comenzó Haruka sin verla a los ojos
-Podrías por lo menos mirarme, quiero ver al menos por primera vez como se ven tus ojos cuando eres sincera- levanto su cara para encontrarse con aquellos ojos azules que parecían tan diferentes a los que recordaba.
-Esto ya no está funcionando, vamos en direcciones diferentes desde hace mucho tiempo y no puedes negarlo-
-Yo voy en la misma dirección… desde siempre-
-Perdóname Minako, yo debí tener valor y no llegar hasta hoy-
-lo que más me lastima es que mi vida pudo estar en tus manos y demostraste que no apostarías por mí, preferiste correr a los brazos de quien alguna vez te hizo daño… no sabía que esa era la forma para logar ganar tu amor y yo de tonta tratando de ser dulce y comprensiva-
-Minako…-
-¿Enserio lo vas a negar?... si te vas a ir al menos dime a la cara la verdad…-
-Es la persona a la que más eh amado-
-Di su nombre… ¿o tienes miedo que ocurra alguna tragedia al mencionarla?, sabias que no es la persona que aparenta ser, nadie puede ser tan buena y no romper ni un plato-
-Minako mereces a alguien que te amé-
-Haruka tú me amabas-
-Pase lo que pase, digas lo que digas esto ya no tiene solución-
-¡Quiero oírlo Tenoh!, no seas cobarde dilo- grito desesperada mientras se levantaba
-Mañana vendrá alguien por mis cosas- Minako se acercó y estampo su mano en la cara de Haruka quien no hizo nada para detenerla, aferro sus manos a la chamarra de quien se convertía poco a poco en su ex novia.
-al final todo lo que decían de ti era cierto, no puedes vivir con alguien que puede llegar a ser más que tú, no aceptas los errores que cometes, quiero verte cuando descubras la verdad sobre ella pero es una lástima que eso no va a pasar…- Haruka tomo molesta su mochila dispuesta a irse, Minako se puso frente a ella y la jalo agresivamente hasta apoderarse de sus labios, un beso que no fue correspondido, la rubia de cabello corto la alejo agresivamente mientras salía rápidamente.
De nuevo el celular en su oído mientras corría hasta la ventana para ver como la rubia se colocaba el casco.
-Que sea rápido- dijo apenas escucho una respiración que indicaba la llamada estaba en curso mientras veía como la motocicleta arrancaba para ser seguida por el auto negro.
Miro la bolsa que había dejado en el sofá cuando se sentó en el, la tomo y saco un pequeño pastel, mientras pensaba que ella no merecía estar con alguien que no podía recordar su cumpleaños, no merecía rogarle a alguien que no tuvo la delicadeza de al menos respetar su cumpleaños antes de cortarla, ella podría tenerlo todo si se lo proponía, tal vez era tiempo de convertirse en la villana que todos creían que era, tal vez era el momento de demostrarles hasta donde era capaz de llegar Minako Aino, coloco una vela y la encendió.
-Feliz Cumpleaños Minako- cerró sus ojos mientras le pedía al fuego que se llevara este amargo adiós, rogaba que la Minako que estaba ahora sola muriera y que en su lugar se quedara aquella personalidad que estaba comenzando amar, quería dejar de luchar entre ser ella o Venus, soplo lentamente mientras sus ojos se abrían para ver como el fuego de las velas desaparecía al igual que la tristeza que sentía.
Yo soy la protagonista nunca moriré
Incluso si eso significa que tendrás un final triste…
(Villan Never Die by (G)iddle)
Notas de autor:
¡Hola! Bienvenidos a la recta final de esta historia, pondré todo de mi parte para darles un excelente final, son 6,786 palabras y me siento complacida por que pude dejarlo todo en un solo capitulo, me siento muy orgullosa de este capítulo es como lo que siempre estuve imaginando mientras planteaba la historia, de verdad espero que lo hayan disfrutado.
Una disculpa si existe algún error, algunas partes están escritas en el bloc de notas del celular y a veces el autocorrector me juega mal…
¡Los espero en el próximo capítulo!
Con Amor Michiru Asami
