Rosas en la habitación

Capítulo XXX

Huracán

Déjame, vas a ver llego hasta el cielo

Mírame, óyeme hasta en el viento

Siénteme soy un huracán.

Buscare, buscare, todos mis sueños

Donde este sé muy bien yo vuelo lejos siéntelo

-Omitió todos los detalles y solo se concentró en contarme la parte que para ella fue más importante- Mamoru y Setsuna yacían sentados en el sofá, algunas latas de cerveza vacías decoraban la mesa de centro. Setsuna suspiro agotada y se recostó en el respaldo mientras terminaba su bebida.

-Tardo mucho en calmarse, yo no sabía qué hacer, me contaba las cosas pero en momentos parecía balbucear, lloraba y entraba en crisis. Traté de llamar a Ami pero no respondía, pensé incluso en meterla bajo el grifo de agua para que se calmara, termino de contarme todo y simplemente se durmió… pero la que no se va a salvar de mi es Haruka, estoy muy molesta con ella- Mamoru palmeo el hombro de Setsuna interrumpiéndola mientras describía el cómo haría entrar en razón a su rubia hija.

-Tu alguna vez fuiste Haruka, ¿te gustaría que te tratarán así? Solo debes darle tiempo de que piense las cosas, ella ama a Michiru pero tiene miedo de no ser un buen ejemplo. Pude ver en sus ojos los nuestros cuando de un día a otro nos convertimos en padres…-la mujer lo miro y una pequeña mueca de molestia se formó en su rostro.

-Hablas como si alguien te hubiera obligado, de los dos creo que fuiste tú el que tuvo la oportunidad de pensar las cosas en frio, tu elegiste ser el padre de Haruka… también fue mi decisión pero digamos que cuando la tome me sentía acorralada… aun así no me arrepiento de nada, aunque hoy sea peor que una migraña al despertar.-

-Tenemos que apoyarla en la decisión que tome, tal vez nosotros elegimos cuidarla pero eso no es excusa para obligarla a hacer algo que no quiera, si ella cree que no es momento deberemos estar ahí para ella. Será muy duro y va a necesitar donde llorar todas las noches- Setsuna se reincorporo y apretó la lata entre sus manos, un hábito que tenía para sacar sus frustraciones algo que conocía Mamoru desde siempre.

-Pero yo alguna vez fui Michiru y sé que Haruka me necesitara pero no voy a dejar a esa chica a su suerte; puedo evitar que se vuelvan a ver si pero no puedo evitar sentirme compasiva a alguien que está pasando por lo que yo pase tantas veces, ese miedo de decir soy madre y saber que todos se van a alejar poniendo excusas estúpidas, porque así son todos creen que ser amigo o pareja de una madre es algo que los detiene o los condena.-

-Entiendo solo quiero recordarte que hay personas que a pesar de todo se quedan, hay personas que la amaran como te aman a ti y aceptaran lo que venga como te paso a ti- ambas miradas se cruzaron, segundos que parecían detener el tiempo y miradas que trataban de descifrar en que momento se habían perdido.

-Yo jamás desperdiciaría la oportunidad de criar a un bebe junto a ti, yo sabía que ibas a ser una excelente madre-

-Y te sentiste tan celoso que corriste a buscarte tu propio bebe y criar a una niña llorona-

-Setsuna estoy aquí y no con ella, entendí que no la amaba y que nunca podría amar de la manera en la que…- Mamoru fue interrumpido por la mano de Setsuna que silenciaba sus labios.

-No Mamoru, no lo digas, ya estamos muy viejos para esto, la relación que llevamos como padres de Haruka ha funcionado y me gusta así- suavemente aparto la mano de la mujer de sus labios y beso su palma.

-Tenemos la vida resuelta, ya no somos dos jóvenes cuidando a un bebe, preocupados por la escuela o por su vestir. ¿Qué nos detiene? ¿Qué podemos perder? Setsu, míranos la vida pasa, Haruka va y viene y nosotros siempre terminamos aquí, sentados en el sofá bebiendo cerveza-

-¿Cuánto tomaste? Debes estar ebrio Mamoru…- el hombre suspiro e hizo un movimiento negativo con su cabeza, tal vez era tiempo de rendirse, tal vez no debía perder su lugar como padre de Haruka y al menos así poder seguir velando por ellas.

-Creo que yo también bebí lo suficiente como para…- exclamo antes de estampar sus labios con los de Mamoru quien a pesar de la sorpresa pudo corresponder el beso, una danza de labios sin prisas, se separaron sonrojados para abrir sus ojos y verse fijamente.

Tal vez era momento de dejar de vivir la vida de su hija, ella estaba lo suficientemente grande para tomar sus propias decisiones, tal vez era el momento de concentrarse en ellos y en lo que siempre evitaron por miedo a volverse a herir, por miedo a perderse, por miedo a fallar y decidir no volverse a ver más.

Ambos se conocían bien y al final siempre terminaban como Mamoru lo había dicho, juntos desahogando sus problemas, pero siempre juntos.

XXX

Caminaba por los pasillos despreocupada, extrañaba tanto aquel lugar que se había visto obligada a dejar para salvaguardar su vida, reflexionaba sobre el gran problema en el cual se involucró por elección propia, pero sabía que Haruka lo valía, la rubia siempre estaba para ella, incluso había salido de citas amorosas cuando alguna vez ella le llamaba por cualquier tontería. Al principio pensó que tal vez la rubia tenía algún interés amoroso por ella pero con el tiempo descubrió que sencillamente era una amistad sincera.

-¡Qué bueno tenerla por aquí de nuevo Mizuno!- detuvo su andar e hizo una pequeña reverencia al doctor que la saludaba, abrió sus labios dispuesta a entablar una conversación cuando escucho el alboroto proveniente del inicio del pasillo, se hizo a un lado para dejar pasar a los enfermeros que empujaban una camilla rápidamente, fue su instinto tal vez lo que hizo que mirara detenidamente al herido.

Sus ojos se abrieron a causa del terror que su cuerpo sintió al ver aquel rostro conocido, su cara estaba golpeada y parecía estar inconsciente, fue ese momento en donde todo tu entorno se vuelve en cámara lenta, pero ella estaba a punto de convertirse en médico, no podía dejarse llevar por sentimentalismos, no entendió como pasó pero sus manos se pegaron a la camilla mientras corría de nuevo por aquel largo pasillo.

-Signos vitales- dijo mientras entraban al área de cirugía.

-Muy bajos, la estabilizamos en la ambulancia pero no logra mantenerse, paciente femenino, aproximadamente 23 años, un auto impacto la motocicleta, salió proyectada. Llevaba casco aun así posiblemente haya una contusión. Inconsciente desde el momento en el que fue encontrada.

Amy escuchaba todo mientras se colocaba el atuendo esterilizado para ingresar, su corazón latía aceleradamente, la imagen del rostro de Haruka no podía abandonar su mente ¿estaba en condiciones de ayudarla en ese momento? ¿Qué iba a pasar si no lograba estabilizarla y la perdía en el intento? ¿Cómo iba a decirles a sus padres que la vida de su mejor amiga se le escurrió de entre los dedos?, vio como los enfermeros también se esterilizaban para entrar como sus ayudantes, a un estaba a tiempo de salir corriendo y buscar a alguien más.

-Sus cosas están en trabajo social, intentaran llamar a sus familiares- hablo uno de los chicos rompiendo en trance de la joven doctora, ella solo asintió y termino de acomodar sus guantes.

Cerró sus ojos y suspiro, orando a Dios si es que existía que sus sentimientos no interrumpieran con el trabajo que sus manos habían aprendido.

-comencemos- exclamo mientras miraba a la paciente conectada a esa máquina de línea verde y sonido agudo.

XXX

Estaba frente al espejo, llevaba un vestido negro que había comprado momentos después de tomar aquella difícil decisión, miraba su rostro y sus ojos parecían vidriosos, hacia su mayor esfuerzo para que una lágrima corriera por sus mejillas, lo logro y la limpio delicadamente con un pañuelo.

-estoy tan consternada, estábamos en casa divirtiéndonos por mi cumpleaños, salió por algo de comer y no regresaba, yo me preocupe tanto y entonces recibí la llamada- pauso su monologo y fingió ahogar un grito- pero está en un lugar mejor, yo soy fuerte gracias a ella, su amor me hace fuerte y saldré adelante…- comenzó a llorar sonoramente y vio como las lágrimas caían rápidamente, suspiro- bueno creo que así está bien… que todos se enteren que se fue amándome hasta su último aliento de vida y que agradezca que fui buena con ella después de no tener la sensatez de felicitarme en el día más importante de mi vida, el primer cumpleaños de venus-

Minako limpio descaradamente sus lágrimas y bebió un poco de la copa de vino que permanecía en aquella mesita de centro junto a un pastel.

-Que te costaba haber esperado algunos meses más… yo me habría aburrido de ti y te hubiera cambiado por alguien más… pero no, quisiste venir a cortarme a mí en mi cumpleaños. ¡Ay Haruka! Ese siempre fue tu mayor defecto… querer hacer las cosas bien, aunque no eras tan buena eh, mira que engañarme con… - escucho su teléfono sonar, suspiro y atendió la llamada.

-Diga…-

-Tengo el gusto con la señorita Aino Minako-

-Sí ella habla ¿en qué puedo ayudarle?- sorbió de nuevo la copa de vino que sostenía son su mano.

-Llamamos del hospital general de Tokyo- una sonrisa se dibujó en los labios de Minako, trato de mantener su alegría a raya mientras seguía escuchando a la chica tras el teléfono- Tenoh Haruka sufrió un accidente, ella se encuentra en cirugía- ¿Cirugía? Había dicho que ¿Haruka estaba con vida? Su sonrisa se esfumo, dejo la copa en la mesa nuevamente y se sentó en el sofá.

-¿Está bien?- dijo consternada, ¿cómo era posible que estuviera viva?

-Nuestros médicos están haciendo lo posible por salvar su vida, necesitamos a algún familiar para llenar su expediente, además por sus pertenencias que se encuentran en trabajo social-

-Sí, yo iré, gracias- colgó la llamada mientras sus ojos se desorbitaban, la furia corriendo por sus venas hizo que su rostro se sonrojara, tomo un cojín y ahogo un grito, pataleaba el piso mientras golpeaba el sofá.

Pero tenía que ser inteligente, aun había esperanza que la rubia no sobreviviera, ahora tenía que presentarse en el hospital llorando, claro eso podría ayudarla, la convertiría en una mártir. Todo el tiempo en el hospital llorando por su novia que se debatía entre la vida y la muerte y al final perdía la batalla, pobre chica, claro eso haría, se levantó dispuesta a cambiarse cuando escucho el timbre de la puerta sonar.

¿Quién podría visitarla tan tarde? Dudo un poco mientras se acercaba a la puerta, alguien tocaba desesperadamente, coloco su oído tras la puerta dispuesta a escuchar cuando la persona tras ella se rindiera, pero escucho esa voz que conocía.

-¿Estás seguro que es su dirección? Nadie atiende y todo está muy solo por aquí-

Abrió la puerta de golpe para encontrarse con el hombre de cabellos plateados, quien con su hombro mantenía su celular pegado a su oreja, en una mano un ramo de flores y en la otra una bolsa de mini súper y una pequeña bolsa de papel rojo.

-¡Lo siento!... pero aun no es demasiado tarde, faltan 20 minutos para media noche… Minako ¡Feliz Cumpleaños!- se apresuró a decir mientras la rubia seguía frente a la puerta sin mencionar palabra.

-Sí, lo sé soy un imbécil… hay tantas cosas en mi cabeza que- pero se vio interrumpido por la rubia quien se hacía a un lado permitiéndole pasar, avanzo guiado por la chica hasta la sala, vio aquella copa de vino en la mesa y el pequeño pastel con la vela apagada.

-Estabas festejando…- la rubia suspiro y se sentó en el sofá, Yaten la imito, Minako parecía molesta, tal vez podría sacar todo su coraje con aquel pequeño ser que estaba sentado junto a ella, podría desquitarse y gritarle todo.

Pero a pesar de todo le derretía el corazón verlo ahí, con flores y aquella pequeña bolsa que le intrigaba. ¿Acaso ella merecía solo eso? flores y un pequeño regalo, pero el había salido en medio de la noche y había conducido por si solo hasta su domicilio, sin saber si Haruka estaría o no, él se había arriesgado por ella.

-Minako de nuevo lo siento, te traje rosas, rojas tus favoritas… y traje algo de cenar… es de un mini súper pero…- la rubia tomo las flores cerro sus ojos y aspiro aquel aroma fresco a rosas que la relajaba, ¿acaso su deseo de cumpleaños se estaba cumpliendo tan rápido?

-No te preocupes, todo está bien…-dijo mientras abría sus ojos, sonrió.

-Ah… traje esto…también es pequeño pero prometo recompensarte- dijo mientras de aquella bolsa roja sacaba una pequeña caja blanca con un sello de cera.

-Eh aprendido que… no se necesita una bolsa tan grande para guardar un diamante- sonrió al ver la expresión de vergüenza del chico- No, no, lo siento yo me refería a que las cosas valiosas ósea…

Yaten termino desenvolviendo el papel que envolvía el obsequio y puso frente a los ojos de Minako aquella caja roja.

-Más que un regalo de cumpleaños quiero que sea un compromiso entre tú y yo, no algo romántico sabes… algo más allá… estaremos siempre el uno para el otro, yo haré que Venus brille y tú te aseguraras que esta estrella que está a tu lado no se agote su luz- abrió la pequeña caja mostrando dentro de ella un anillo de oro blanco coronado con un diamante, los ojos de Minako se deslumbraron, su mente parecía explotar, no era ni siquiera capaz de reaccionar.

Todas las mujeres amaban los diamantes, y quien lo negara claro que mentía; Marilyn Monroe decía que los mejores amigos de las chicas eran los diamantes, a Minako le costó entender esta referencia pero ahora que había uno frente a ella lo entendía.

Los diamantes roban miradas, los diamantes nunca te van a mentir ni hacer llorar, los diamantes jamás dejarán de brillar.

-Es el solitario 1985 de Cartier ¿sabes que promete este anillo? Promete un amor brillante e intenso, porque así somos nosotros Minako, más allá del amor somos brillantes juntos- ella solo sonrió y tomo el anillo colocándolo en su dedo, miro su mano contra la luz, no era como lo había planeado pero al fin en su mano descansaba aquella piedra.

-¡Gracias, era justo lo que merecía!- acto seguido beso los labios del chico.

-Minako, quedamos en ser discretos y…- miro hacia la puerta que podía apreciarse desde la pequeña sala, la rubia tomo de nuevo el vino que casi terminaba cuando fue interrumpida por aquella desagradable llamada, saco la botella de aquella graciosa tina con hielos que la mantenían fresca y vertió más liquido en su copa, meneo la copa disfrutando el aroma y después bebió un sorbo.

-Si tienes miedo de que Haruka entre por esa puerta es no pasará… ella tuvo un...inconveniente- Yaten miro extrañado a la chica que se colocaba frente a él, observo aquel vestido negro corto y entallado, un escalofrió recorrió su cuerpo y no era capaz de comprender si se trataba de miedo o emoción, observo como la chica bajaba lentamente los delgados tirantes y sonreía llena de lujuria.

-Ella esta… siendo muy bien cuidada por los médicos así que… puede esperar al menos hasta que termine mi cumpleaños… y sabes me gustaría otro regalo- dejo caer su vestido provocando al hombre que parecía hipnotizado con su imagen, a Minako la había probado ya muchas veces atrás, pero esta vez había algo diferente en ella, era acaso estar dentro de la casa que compartía con la aun novia de la chica o el descaro de Minako con su confesión a la cual le restaba importancia. Pero esa chica volvía a descolocarlo de sus casillas y él al menos hoy no iba a hacer absolutamente nada para controlarse.

XXX

-¿Aún no viene nadie?- exclamo la chica mientras firmaba una hoja, dos mujeres frente a ellas que terminaban su turno como recepcionistas negaron a la pregunta.- Es muy extraño ¿si llamaron a sus familiares?-

-Si, llamamos a su novia-

-¿a su novia?-

-Si, la influencer, Aino Minako-

-Pero… ¿no llamaron a sus padres?…- la chica dejo los papeles que firmaba y saco el celular de su bolsa rápidamente.

Marco una vez más sin éxito que la llamada conectara, miro la pantalla de su móvil y suspiro, volvió a colocar el teléfono en su oreja mientras se perdía en el pasillo blanco.

-¡Mamoru!, sí, regresé... hace dos días, si, es que…-

XXX

Algunas prendas se encontraban en el suelo, Setsuna miraba sonriendo al hombre a su lado quien atendía el teléfono, juguetonamente recorría su pecho con uno de sus dedos, escucho aquel nombre tan familiar y entonces su rostro se ilumino aún más.

-Quiero saludarla- dijo extendiendo su mano y tratando de tomar el móvil.

-Sí, estoy en su casa, está aquí a mi lado, quiere saludarte-

-No espera, no le pases el teléfono tengo algo serio que decirte, y creo que eres el más indicado-

-Entiendo…- desvió su mirada a Setsuna y se reincorporo.

-Mamoru, Haruka sufrió un accidente, tuvo una contusión y tuvimos que inducirle el coma para estabilizarla, hay un buen diagnóstico a futuro, esperamos despertarla en uno o dos días, aun así es importante que vengan…- Setsuna se reincorporo al ver como Mamoru cambio su expresión, parecía no escuchar, su respiración se agito y sus ojos se quebraron.

-Sí…- fue lo único que pudo articular, su mente estaba en blanco, la calma amenazaba con salir de su cuerpo.

-Hospital General de Tokyo, pueden preguntar por mí- fue lo último que escucho, volvió su mirada a Setsuna y una lágrima corrió por su mejilla.

-¡¿Qué paso Mamoru?!- hablo presa de la desesperación mientras uno de sus brazos se aferraba al del hombre quien seguía en silencio con la mirada perdida en ella.

-¡Mamoru habla! ¿Es Haruka verdad?, ¿está bien verdad?- su angustia y desesperación la hicieron intentar levantarse de la cama pero ahora era Mamoru quien tomaba sus brazos fuertemente y la obligaba a quedarse ahí.

-Escucha Setsuna- la mujer trato de calmarse, pero Mamoru era tan lento al a hablar, sus muñecas estaban sostenidas por él y cada segundo apretaba más.

-¡Ya habla, maldita sea!- grito enfurecida y a la vez llena de pánico.

-¡Tienes que Tranquilizarte Mujer!- grito esta vez el mientras suavizaba su agarre, su mente trataba de encontrar las palabras correctas para dar la terrible noticia, suspiro y la miro a los ojos, ella se concentró en su mirada a la vez que sus ojos se quebraban, su intuición se lo decía, se trataba de Haruka, ella no volvería.

-Es Haruka... ella Está bien, ok, pero sufrió un accidente y debemos ir al hospital- No necesito decir más para ver como Setsuna se levantó inmediatamente de la cama al sentirse liberada de sus manos y corrió hasta el baño

Despertó asustada mientras el silencio se veía interrumpido por los gritos, era de madrugada su cabeza volvía a doler como si fuera a explotar. Se levantó de la cama y abrió la puerta para encontrarse con las luces encendidas y un pequeño escándalo que venia del cuarto de Setsuna, probablemente la puerta se encontraba abierta, se esperó un poco antes de salir completamente de su habitación, no era una discusión era tal vez la voz entre cortada, camino dispuesta a la habitación pero se encontró con Setsuna saliendo apresuradamente.

-¡Michiru!- grito alarmada deteniéndose en seco para no impactar con la chica.

-¿Todo bien?- había algo de tensión en el ambiente, los ojos de Setsuna y Mamoru se encontraban llorosos; ninguno de los dos contesto simplemente se miraron entre sí como cómplices.

-Entiendo- exclamo sintiéndose excluida, tal vez las cosas serían así desde ahora y después de tanto pensarlo ella había llegado a la conclusión que no podía seguir aferrándose a seguir encerrada en su propio mundo, el momento de luchar con sus propias uñas había llegado y aunque no se sentía ni bien ni preparada le haría frente a todo lo que viniera.

-¡Michiru!- escucho la voz de Mamoru que la trajo de vuelta a la realidad, ambos la miraban con ternura e incluso ¿lastima? Su corazón se aceleró, sabía que una mala noticia venia en camino, cerró sus ojos esperando el golpe mientras sus oídos comenzaban a descifrar aquellas palabras que parecían balas directo a su corazón.

-Haruka está en el hospital, sufrió un accidente, te mantendremos informada- pero ella ya no quería tener el alma en un hilo presa de una llamada telefónica, ¿Qué iba a pasar si Haruka moría? acaso se perdería los últimos minutos de su vida, merecía que sus ojos la vieran así fuera por última vez.

-¡Por favor, yo iré con ustedes, solo tardare 5 minutos!- con sus ojos vidriosos y un grito ahogado corrió por ese pequeño espacio que separaba las habitaciones, parecía tan largo el recorrido, fue lo más rápida que podía, el miedo de salir y que Setsuna y Mamoru se hayan marchado se desbloqueó en su mente, pero no le importó ella seguía cambiándose lo más rápido que sus manos le permitían.

XXX

El aire frió avisaba que el otoño estaba por concluir, Mamoru se las arregló para que el traslado al hospital fuera rápido, el silencio dentro de aquel auto era sepulcral, los pensamientos dispersos de todos no les permitían comenzar una conversación y era mejor así.

Acomodo su cabello dentro de la capucha de aquella hoodie negra, la misma que la rubia le había ofrecido cuando a escondidas por la madrugada la llevo a mc donalds y luego a la playa, su esencia aún seguía impregnada en ella, abrió la puerta trasera del auto y sus pies pisaron el asfalto, sintió la mano de Setsuna palpando su hombro, para confortarla para darle su apoyo.

Caminaron por el largo pasillo blanco, la mañana apenas iniciaba había tranquilidad, la sala de espera casi vacía, Mamoru se acercó a la recepción después regreso hasta ellas, las palabras seguían presas dentro de sus gargantas, ese peculiar aroma a hospital entraba por su nariz y se estancaba en pulmones, odiaba ese aroma, odiaba los hospitales porque siempre que estaba ahí algo malo pasaba, los evitaba todo el tiempo, esas estúpidas supersticiones la acompañaban siempre.

-¡Tenoh Haruka, Tenoh Haruka!- se escuchó una voz chillona, ahí estaba en recepción aquella chica rubia mientras su escándalo irrumpía con la tranquilidad del lugar. Frente a ella se sentó mientras limpiaba sus lágrimas, no iba a juzgarla no esta vez, sintió alivio tal vez era esa la calamidad que guardaba aquel hospital para ella, sin que Minako pudiera imaginarlo frente a ella estaba sentada la amante de Haruka Tenoh, la rubia levanto la mano y después un hombre se sentó junto a ella.

Su corazón se detuvo, el aire parecía pesado para poder respirar y sus manos comenzaban a sudar el tiempo parecía pasar lento, escuchaba una conversación banal entre esos dos, ¿Cómo tenían el humor para conversar? ¿Por qué se veían felices?, quería pararse frente a ellos tomarlos del cuello y gritarles que se callaran, que la angustia la estaba matando, pero ese hombre de cabello plateado frente a ella sentado al lado derecho de la rubia sonriente, jamás se había preocupado por su angustia ¿Por qué lo haría ahora?

-Ahí esta Amy- las palabras al fin escaparon de los labios de Mamoru, Minako quien estaba ajena a todo lo escucho, había sido tan descuidada frente a ella estaba sentado Mamoru y no lo noto, se levantó al mismo tiempo que aquellas personas.

-¡Amy! ¿Cómo está mi Haruka?- se apresuró la rubia con voz chillona llamando la atención de la joven doctora quien miro a los presentes, sus ojos reflejaron sorpresa y espanto al ver a la persona incógnita que acompañaba a los padres de su amiga, ella y Minako en el mismo lugar y al parecer ni siquiera lo habían notado.

-Minako…- atino a decir la chica mientras miraba a los presentes, Mamoru intento acercarse pero esta vez Setsuna impidió que avanzara con su brazo y ella se colocó frente a Amy de lado de Minako, carraspeo su garganta para llamar la atención de las presentes.

-Setsuna, ella sufrió un accidente- hablo la chica dirigiendo su mirada a la mujer mayor, Minako escucho aquel nombre y entonces recordó alguna de las tantas platicas de Galaxia, Setsuna era el nombre de la madre de Haruka o al menos eso era lo que la investigación de Nyanko había arrojado, si tan solo Haruka hubiese tenido el valor y la decencia de haberlas presentado, no hubiera pasado por alto su presencia.

-Si, lo sé…-respondió sarcásticamente, Amy suspiro tal vez no conocía completamente a Setsuna pero Haruka siempre le hablaba de ella, el sarcasmo era el mayor escudo para protegerse cuando estaba a punto de romperse o al menos esa era la conclusión a la que ambas chicas habían llegado.

-se diagnosticó un Traumatismo encefalocraneano grave, la sometimos a intervención quirúrgica, realizándole craneotomía y evacuación de hemorragia intracerebral-

-¡Va a morir!- afirmo Minako llevando sus manos a la boca ahogando un grito, aquellas palabras entraron por los oídos de Michiru quien dio un paso atrás tratando de mantener la compostura, su cuerpo se sentía pesado pero no podía desvanecerse en ese momento.

-Te voy a pedir un enorme favor señorita- Setsuna miro fijamente a la rubia, sus ojos ardían de desesperación y cólera, quería tomarla y estrujarla hasta callarla, pero no perdería los estribos en un momento como este.

-Deja que la doctora Mizuno quien es experta en esto nos explique el estado físico de ¡mi hija!, si no entiendes algo preguntas al final, así que por favor guarda silencio- Termino la mujer y dirigió su mirada a Amy quien se encontraba nerviosa por la tensión del ambiente.

Setsuna y Mamoru tenían licenciaturas en el ámbito médico, a pesar de que el destino los llevara por la rama hotelera, siempre trataban de mantenerse actualizados, los muertos tiempos en el hotel a veces significaban tomar algún curso extra o leer las buenas nuevas dentro de la medicina.

-Tuvimos que inducirle el coma fue por aproximadamente 8 horas… así que debería despertar entre hoy y mañana- se apresuró a decir mientras veía los puños de Setsuna apretados.

-Va a estar bien, tranquila, confiamos en Amy ¿no es así?- Mamoru se acercó a Setsuna mientras la abrazo, las lágrimas de la mujer rodaban sin restricciones por sus mejillas.

-Los pacientes en esta condición a veces pueden escuchar e inclusive en algunos casos se han brindado estímulos de los familiares, como hablarles, cantarles, leerles ect… y los pacientes han respondido de manera satisfactoria, han mostrado mejoría o incluso despertado. Haruka además de ser paciente es mi amiga y voy a agotar hasta el último recurso que exista para traerla de vuelta. ¿Quieres verla?- esta vez la pregunta fue directamente a Setsuna ella solo asintió.

Minako miraba la escena en silencio ¿Qué se creía esa señora hablándole así? Claro era la madre de Haruka pero eso no le daba el derecho de tratarla como si no valiera nada. Además ella aún era la novia de Haruka, si la habían cortado pero nadie se había enterado, era también su derecho verla en su lecho de muerte ¿no?

-Amy, yo también quiero verla, quiero hablarle… sé que si escucha mi voz…- sintió la mirada de Setsuna sobre ella, volvió su rostro para encontrarse de nuevo con aquellos ojos color rubí.- es una lástima que tengamos que conocernos de esta manera Señora, mi nombre es Aino Minako, soy la novia de Haruka… vivimos juntas y se lo íbamos a decir pero… no habíamos encontrado la manera de hacerlo. Realmente Haruka estaba muy preocupada porque no lo supiera, lo siento.-

Vio la reverencia que Minako hacía, intentaba ser amable pero su intuición no la dejaba, tal vez tenía razón tal vez esa rubia frente a ella de sonrisa engreída y humor pesado era la chica que Haruka había elegido para compartir su vida y eso no lo sabría hasta que su hija despertara, aun así había algo en esa chica que no le gustaba para nada.

-Primero iremos nosotras, después podrás pasar tú-

-No quiero parecer una irrespetuosa pero, yo vivo con ella, creo que tengo derecho de pasar primero- no era su apuro de verla era la necesidad de demostrar que no podrían pasar encima de ella, debían de respetarla.

-Ya veo… vive contigo ¿hace cuánto? Porque por lo menos yo la eh tenido semanas enteras en mi casa, ¿segura que no mal interpretas las cosas y solo son roomies?, Haruka suele ser muy coqueta a veces y confunde a las chicas. Además es extraño que no nos haya hablado de ti-

-Setsuna- interrumpió Mamoru, pero no lo escucho, ya no soportaba más a esa chiquilla.

-Haruka suele contarnos todo, pero entiendo que la quieras y te preocupes por ella, nosotros entraremos primero- Setsuna tomo del brazo a la ausente Michiru quien se mantenía en silencio pero alerta en todo momento.

Minako clavo sus ojos en aquella persona vestida completamente de negro, había estado callada todo el tiempo ¿Quién se supone que era? Pero maldita sea no sabía nada de la familia de Haruka, ¿Era conveniente seguir actuando como la novia territorial o debía calmarse y ceder a los caprichos de aquella mujer?, no quería ser la última en salir de aquel cuarto, solo necesitaba algunos minutos junto a la convaleciente rubia y una burbuja de aire.

Se sintió traicionada y humillada al ver como aquella estúpida chica de cabello azul guiaba a Setsuna y su acompañante dentro del pasillo en donde solo el personal médico o autorizado podían cruzar, necesitaba gritar y patalear, hacer uno de sus habituales berrinches pero ahí estaba el mirándola fijamente, juzgándola en silencio.

-Minako ¿verdad?- se calmó y sonrió fingiendo estar apenada.

-Eres amiga de Usagi ¿no?- otro nombre que no deseaba escuchar ¿Por qué todos tenían que relacionarla con ella? Siempre era fulanita y Minako, sultanita y Minako pero nunca era Minako solo así.

Sonrió educadamente y volvió a sentarse se estaba cansando de fingir, Mamoru pareció sonreír engreídamente se acercó a recepción y después abandonó la sala de espera.

El silencio era brevemente interrumpido en fracciones de segundo por el sonido de la respiración sonora y calmada que resonaba en eco por toda la habitación, después le seguía aquel molesto sonido agudo de los monitores que mantenían el registro de sus signos vitales, entraron ambas vestidas de azul con aquellas batas de hospital desechables que parecían papel, gorros recogiendo sus cabellos, guantes y cubre bocas.

La desesperación por tener tantas prendas encima no era ni un cuarto de lo que sentía por ver a su única hija en aquella cama, se acercó y acaricio lentamente su cabello, no podía hablar porque extrañamente su garganta dolía, sus ojos se humedecían mientras que intentaba contener que las lágrimas no rodaran fuera de sus ojos.

Quería quedarse ahí todo el tiempo solo viéndola, le dolía verla conectada a una serie de mangueras que intentaban ante todo seguir manteniéndola con vida.

Un grito ahogado llamo su atención junto a ella Michiru luchaba con todas sus fuerzas no quebrarse, incluso con su rostro casi cubierto Setsuna podía adivinar la expresión de su cara, por primera vez ambas estaban sintiendo lo mismo, tomo la mano de Michiru quien puso resistencia, hizo que tocara la mano de la rubia que descansaba a un costado de su cuerpo.

Se moría por tumbarse encima de ella, gritar, llorar, se moría por ver de nuevo esos ojos abiertos, el contacto con la mano inerte de la chica la hizo palidecer incluso sin importar los guantes de por medio podía recordar su piel tersa en conjunto con la de ella.

-Ha…ru...ka- susurro en un intento de hablar, Setsuna pudo observar aquellos ojos destrozados, aquel brillo azul apagándose aquella voz desgarrada.

Se hizo a un lado dejando que la joven pudiera pasar, dio un último vistazo a su hija y suspiro.

-Voy a darte unos minutos a solas con ella, estaré quitándome el equipo de seguridad- le susurro mientras se alejaba.

Michiru acaricio la frente de la rubia y una lágrima resbalo de su mejilla al ver los hematomas en su rostro.

-Aun así te ves guapísima…-susurro- Haruka yo sé que puedes escucharme tienes que quedarte, sé que mereces descanso y te prometo que después de esto lo tendrás. Mi haru... si tú decides quedarte junto a mi prometo que serás la mujer más feliz en todo el mundo, prometo que me convertiré en la mujer que mereces, en alguien valiente. No importa que tan doloroso pueda ser también te prometo que yo no me voy a interponer más en tu camino si es que esa es tu decisión, pero quédate aquí por favor, el mundo es algo maravilloso cuando estas con personas que realmente te aman eso me lo enseñaste tú. Quédate… por favor- Sintió como su mano era tomada con delicadeza y vio como Amy la miraba apenada, Michiru solo asintió.

Mientras salía cambiada cruzo su mirada con la rubia quien entraba para cambiarse, por primera vez en tanto tiempo sus ojos se encontraron sin barreras, pero la rubia no pareció importarle, tal vez Minako realmente se encontraba enamorada de Haruka y ¿si realmente era cierto cuando entre lágrimas que parecían falsas según a su criterio le contaba a su acompañante sobre como ellas estaban festejando su cumpleaños, cuando Haruka decidió salir por algo de comer?

Se colocó a un lado de la camilla y miro hacia el techo encontrando su objetivo, había una cámara de seguridad que probablemente podría alcanzar toda la habitación sin puntos ciegos.

-Maldición- murmuro mientras se acercaba más a la chica dormida, pasó su mano por la frente de Haruka, no podía negar que sentía un poco de pena al ver a la chica, pero cuando recordaba lo poco que vivió junto a ella y el cómo prefirió mentirle antes de salvarla del peligroso mundo al que se acercaban simplemente le causaba nauseas.

-Siempre complicando las cosas Haru, el trato era simple, entregábamos a Michiru y salíamos del país, pero no… nunca cooperaste y pensé bueno no importa conseguí un trabajo ahorrare dinero y nos fugaremos juntas y no, pusiste la estúpida excusa que aquí tenías tu vida… claro porque ya la tenías escondida para ese entonces ¿verdad?, ¿acaso crees que soy tan tonta? Note las señales y sabía que te acostabas con ella, creí que era solo eso una amante más, pero entonces me entere de todas tus mentiras. Resulta que tus padres son asquerosamente ricos y tu jamás lo habías mencionado, tú que sabias que yo amo los lujos, sabias que merecía ser una Reyna… ahí me di cuenta que eso estaba en mi futuro sabes… porque hasta cuando intente comenzar con alguien como tú resulto que eras un princesa… pero eso sí hay algo que si me enseñaste, a ganarme las cosas por mi propia cuenta, fue entonces que comencé a hacer exactamente como que tú, pero mientras tu protegías a la violinista, yo... yo Haruka Tenoh... Me protegía sola, me reconfortaba sola, me amaba sola. Y así como yo fui una ficha en tu plan porque estoy segura de eso, tú fuiste una en el mío pero ¿Qué crees? Las cosas cambiaron y ahora ya no te necesito más. Enserio espero que no vuelvas a despertar jamás, que ardas en el infierno, que tu muerte vuelva locas a todas las personas que te aman. Y no…yo no me voy a ensuciar las manos, confió que el destino me dará lo que merezco y espero que en algunos días pueda estrenar aquel bonito vestido negro que compre para la ocasión…- tomo la mano de la chica que yacía en la cama y la apretó con todas sus fuerzas, aunque era inútil porque Haruka no tenía dolor en esos momentos, quería al menos aliviar su dolor del alma.

Su cuerpo se estremeció preso de la furia cuando la mano de la rubia de cabello corto en respuesta al estímulo apretó levemente la mano de Minako,

-Mi… ch…- la boca de Haruka se abrió levemente

¿Por qué su primera palabra era ese estúpido nombre? Entonces recordó aquella mirada con la que se cruzó antes de entrar a la habitación, por un momento pensó en conocerla pero desistió tal vez por el disgusto, salió rápidamente deshaciéndose de la vestimenta quirúrgica tratando de pasar desapercibida, paso por la sala de espera llamando la atención de Yaten quien esperaba por ella.

Una vez en el pasillo corrió lo más rápido que sus piernas le permitían y pudo ver como su objetivo estaba por abordar un auto, la vio ahí y sin pensarlo con todas sus fuerzas bajo la capucha negra que escondía su cabello, dejando caer los rizos aguamarina por el largo de su espalda, Michiru al sentir esto se quedó inmóvil.

Se sentía descubierta, expuesta, voltio asustada y vio a Minako furica mirándola retadoramente, pero en la mente de la rubia había comenzado una pelea, ¿por qué lo hizo? acababa de exponer a Michiru, era una estúpida acababa de entregarle la joya que Yaten tanto buscaba.

Un impulso de furia la había obligado tontamente a cometer algo que se salía completamente del plan.

Notas de la autora.

¡Olitas de mar! Espero que se encuentren muy bien, aquí estoy yo con un nuevo capítulo largo como el anterior, no recuerdo si lo había mencionado pero nos encontramos en la recta final de esta historia, tengo un montón de sentimientos encontrados ahora mismo por la escena final, si esa donde descubren a Michiru, porque fue la primer escena que escribí cuando decidí retomar la historia con este nuevo rumbo y dentro de todo lo que pasaba creí que no podría usarla nunca y aquí esta, saliendo a la luz para ustedes.

Yo podría seguir y seguir hablando de lo que me causo escribir esto pero tardaríamos una eternidad…

Espero que este capítulo haya sido de su agrado.

¡Los espero en el próximo capítulo!

Con Amor Michiru Asami