Este cuerpo no es mío
—Uraraka va hacia ti—Grito Bakugo en medio de la pelea.
Aquel sujeto de apariencia debilucha golpeo a Uraraka directamente en el rostro, Bakugo enfurecido por esta acción, así que también ataco al tipo, pero sin que pudiese esquivarlo también le había dado un golpe en el rostro.
Algunos alumnos del salón 3A, se les encomendó atrapar a un ladrón que merodeaba la zona comercial, Bakugo y Uraraka se lo encontraron asaltando una joyería de alto renombre, pero aquel tipo tenía una apariencia de un debilucho, que no podía dar siquiera un golpe, pero su fuerza era mucho mayor de lo que esperaban.
Bakugo ataco primero pero cada golpe que recibía del sujeto parecía como si alguien de la complexión de Sato lo estuviese moliendo a golpes. Llevaban mucho tiempo peleando, y no recibían ayuda, pero no se iban a dar por vencidos, como héroes semiprofesionales tenían quedar al máximo de sus capacidades.
Aquel sujeto entre más atacaba más fuerza iba perdiendo, y hasta el momento no había mostrado su verdadero quirk. Bakugo por fin lo pudo detener con ayuda de Uraraka. Los dos traían muchos golpes en el rostro, pero algo que no pudiesen solucionar con pomadas.
Esa noche volvieron cansados a sus dormitorios sin pensar mucho en la situación.
Uraraka escucho el despertador en su habitación, pero no era la misma alarma que siempre ponía, tomo su teléfono y vio en la pantalla que eran las 5 de la mañana. Ella no había puesto el despertador a esa hora. Tonto teléfono se desconfiguro nuevamente, pensó la castaña, ya que la alarma no estaba al ahora que ella la había puesto ni era el fondo de pantalla que había escogido. Así que decidió volver a dormir otra hora más, se recostó boca abajo y sintió una incomodidad en su entrepierna...algo que le estorbaba.
Y fue cuando reacciono.
Ella no tenía teléfono inteligente, tenía un teléfono aun de tapita, ese teléfono no era suyo, y que era ese dolor punzante en su entrepierna, encendió la lámpara de noche y se dio cuenta de que no estaba en su habitación, tenía posters de bandas de rock, y una consola en el piso, un uniforme de hombre estaba colgado en la percha de la puerta, y sintió curiosidad que había en su entrepierna, y siguió notando cosas extrañas, no llevaba su pijama de short pequeño y playera de tirantes negra, si llevaba una playera de ese estilo, pero el short era enorme.
Vio sus manos con pequeñas heridas y olían a caramelo algo quemado, no estaban sus almohadillas de los dedos, sus piernas y brazos eran más anchos, y sus piernas estaban sin depilar, comenzó a espantarse, y abrió su short, vio dentro de él y se dio cuenta de la cosa más...extraña que pudo haber visto. Entre sus piernas tenía un miembro masculino erecto.
Grito por la impresión, y lo cubrió nuevamente, pero aun así no se bajaba, no podía hacer que se bajara de inmediato, no sabía por qué tenía ese cuerpo, sus manos comenzaron a sudar y esto provocó chispas que una cayó a la cobija y casi incendia la sabana.
—Bakugo—Dijo a la nada.
Se levantó y fue al baño y se dio cuenta en el espejo que efectivamente, estaba en el cuerpo de Bakugo, veía las facciones del chico y los ojos rubís de él, el cabello esponjado rubio, comenzó a tocar su rostro era bastante atractivo viéndolo desde ese punto de vista y verlo sin su típica expresión de mal humor.
Uraraka no sabía qué hacer, ¿Dónde estaba su cuerpo? ¿Por qué había pasado eso? Y si ella era Bakugo... ¿Bakugo estaba en ella? Muchas preguntas pasaron por su mente en una fracción de segundo haciéndola sudar aún más y las chispas no dejaban de salir de sus manos, así que metió las manos a la llave del agua fría.
Poco después salió de la habitación a hurtadillas, la erección estaba cediendo un poco, y fue a su propia habitación abriendo con sigilo. Ahí se encontraba ella dormida, boca abajo mostrando las piernas y parte de su trasero, no sabía cómo demonios funcionaba el cuerpo de un chico, pero al verse así misma en esa posición hizo tener una erección nuevamente y no sabía qué hacer.
—Bakugo—Susurro la chica ante ella misma. Se acercó y pico sus mejillas, eran suaves ante el tacto del rubio, ahora entendía por qué adoraba molestarla pellizcándole las mejillas o picándoselas—Bakugo despierta.
—No molestes—Dijo adormilado el rubio...castaño, mejor dicho.
—Bakugo es hora de entrenar, son las cinco—Dijo Uraraka para ver si el chico se despertaba.
—La maldita alarma no ha so...—Bakugo abrió los ojos viéndose a el mismo delante.
Se sorprendió tanto pensando que era un sueño o una pesadilla e hizo lo más lógico que le pareció, hacerlo explotar, pero sus manos no producían chispas. Tal vez estaba cansado aun, así que volvió a intentar, pero no pasó nada. Vio sus manos y se dio que sus manos eran más pequeñas y delgadas, y tenían unas extrañas almohadillas que comenzó a tocarlas unas con otras y sintió como si tuviese patitas de gato.
Volteo a ver a la persona que tenía enfrente y era el mismo, con una expresión preocupada, comenzó a hiperventilarse, no sabía si era un clon o alguna alucinación, y fue cuando se levantó y se le fue al cuello tumbándolo al suelo, Bakugo estaba sobre Uraraka tomándola del cuello y con la mano libre amenazándola como si tuviese su propio poder. Pero al poner los cinco dedos en el cuello de Uraraka los dos comenzaron a elevarse hacia el techo. Bakugo se sorprendió lo que pasaba.
—Junta tus dos manos—Uraraka dijo para después abrazarlo para que no cayera de golpe.
—¿Uraraka?
—Si—Bakugo no entendía que pasaba como esto pasaba, hizo lo que dijo la castaña...rubia y entre los dos cayeron al suelo como si fuesen un costal de papas—¿Estas Bien?
—Qué demonios está pasando—Grito Bakugo hasta que se dio cuenta de que estaba sobre sí mismo, y el en el pecho sentía algo blandito así que bajo la mirada y vio dos grandes pechos.
Parecía que rebotaban un poco, así que se incorporó sin dejar de estar sobre sí mismo y se estiro un poco la playera para ver debajo de ella, y en efecto él tenía dos grandes pechos sin sostén, parecían suaves y esponjosos.
—No mires pervertido—Grito Uraraka colocando sus manos en el pecho...en sus propios pechos.
Bakugo sintió extrañas sus propias manos sobre el cuerpo ajeno, y sintió una enorme ira de repente.
—No me estés tocando—Y fue ahí que le dio una bofetada a la castaña pintándole la mano en su propia mejilla.
Se levantó de ahi y se subió a la cama un poco asustado. Tenía pechos, y manos pequeñas, no podía creer que estuviera en el cuerpo de Uraraka. La chica se subió a la cama con Bakugo sentándose en la orilla.
—Tu... ¿Me viste...ahí? —Pregunto Bakugo bastante preocupado.
—Bueno...yo...
—Me viste o no—Grito molesto.
—Sí, si te vi, me dolía mucho en la mañana, no sabía que era, y me asusté, por eso vine a ver qué era lo que pasaba—Uraraka se tapó el rostro con sus manos oliendo nuevamente el olor a caramelo que despedía la nitroglicerina del cuerpo de Bakugo.
—No podemos salir así—Dijo Bakugo—No podemos dejar que nadie nos vea hasta que encontremos una solución.
—¿Pero qué solución hay? No sabemos por qué estamos en este cuerpo.
—Si no me equivoco, el quirk de aquel tipo de ayer nos hizo esto—Bakugo dijo mordiéndose el pulgar.
—No te muerdas mis uñas, batallo mucho para que me crezcan—Uraraka le quito la mano de la boca—Entonces que hacemos—Pregunto la castaña a punto de llorar.
Bakugo al verla así en su cuerpo se dio cuenta de que realmente era temible la chica, de por si no era una chica frágil, en ese cuerpo menos lo era.
—Está bien, vamos con la vieja para que nos ayude en esto—Dijo Bakugo saliendo de la cama y dirigiéndose a la puerta.
—Ponte un sostén—Bakugo se detuvo en seco al escuchar eso.
—Como que ponerme un sostén.
—Sí, no vas a salir sin nada, te...me van a ver—Dijo con un sonrojo Uraraka.
Se levantó de la cama fue a su cajonera buscando un sostén y se lo entrego, Bakugo lo miro y no entendió como se ponían.
—No tienes uno deportivo—Dijo viéndolo como si fuera la cosa más extraña del mundo.
—Están todos sucios, ¿Por qué?
—No sé cómo se pone esta cosa—Dijo avergonzado de sí mismo.
Uraraka intento por todos los medios enseñarle a ponerse un sostén, incluso con el cuerpo de Bakugo se puso uno, pero el chico no podía simplemente ponérselo correctamente, incluso en una ocasión lo puso al revés. Cuando al fin pudo ponérselo correctamente traía la parte de atrás doblada y los tirantes enrollados, Bakugo salió de ahí molesto mientras Uraraka iba acomodándole bien los tirantes, estaban en el elevador haciendo eso cuando llegaron al piso de abajo y se encontraron a Midoriya e Iida que iban a subir a sus habitaciones.
—Buenos días, compañeros, ¿Listos para sus ejercicios matutinos? —Iida dijo animosamente.
—Cállate cuatro ojos, y quítate de mi camino maldito nerd—Bakugo dijo haciendo que ambos chicos se sorprendieran mucho.
—¿Te sientes bien Uraraka? —Pregunto Midoriya mientras intentaba sacar de un shock a Iida.
—Lo siento por eso Midoriya—Uraraka dijo provocándole un infarto al pecoso.
Uraraka jalo a Bakugo de la mano dejando ahí de lado a sus dos compañeros, salieron del edificio y fue cuando Bakugo le reclamo.
—Por qué demonios le dices Midoriya al estúpido nerd.
—Porque tú no debiste decirle así, no saben que estamos en un cuerpo diferente, mientras menos hablemos con las personas será mejor para nosotros—Bakugo gruño haciendo que le pareciera lindo a Uraraka, ahora él era más pequeñito que ella.
Los dos llegaron a la enfermería y Recovery Girl no había llegado aún, así que decidieron esperar...y esperar...y esperar, casi a las 9 de la mañana llego la ancianita, y por obvias razones no fueron a clases.
—Tan temprano aquí muchachos—Dijo entre risas la señora abriendo la puerta del consultorio. Los dos chicos entraron tras ella—Y ahora que les ocurre.
—Tuvimos un accidente—Bakugo dijo en el cuerpo de Uraraka.
La señora los vio y resoplo molesta.
—Le dije al director que esto estaba mal, que deberíamos darles educación sexual, sabes cuantos de tercero vienen a verme, y cuantos de primero vienen a verme por esos "accidentes"—Recovery Girl decía más para sí misma que para los chicos, abrió una gaveta y saco unas pastillas—Tomate esto, una hoy y la otra mañana—Le dio un Paquete de dos pastillas a Bakugo en el cuerpo de Uraraka.
—¿Y esto nos volverá a la normalidad? —Pregunto Bakugo.
—Si normal te refieres a no quedar embarazada cariño, si, los volverá a la normalidad.
—¡¿Embarazada?!—Dijo Uraraka un tanto preocupada.
—¡¿Estas embarazada cara redonda?!—Bakugo se sorprendió.
—No, pero no sé qué hiciste anoche con mi cuerpo ni con quien—Uraraka dijo asustada.
—Yo no hice nada pervertida—Bakugo resoplaba.
Pero Recovery Girl no entendía la discusión de los dos jóvenes
—¿Me pueden decir que es lo que ocurre? ¿Lo hicieron con protección o no?
—Mire anciana.
—Ochako-chan nunca me habías hablado así—La señora se asustó.
—Ese es el problema, no soy la cara redonda soy Bakugo Katsuki en el cuerpo de la cara redonda—Bakugo estaba a ese punto molesto.
Uraraka en el cuerpo de Bakugo le conto lo que pasaba, y lo que había pasado el día anterior, Recovery Girl escuchaba atenta a los dos jóvenes, viendo como los dos la pasaban mal.
—Bien, sabiendo ahora esto, vamos a hacer algo, llamaré a la comisaria, preguntare por el ladrón de joyas y con forme eso veremos cómo podemos solucionar su problema.
Los dos chicos suspiraron aliviados un instante, porque al concluir la llamada las noticias no eran buenas, Recovery Girl dijo que, en efecto, era un efecto de un Quirk, y tenía efecto de 24 horas, dese el momento en que los toco.
—Bueno, nos atacó el tipo como a las 4 de la tarde...son las 9:30, si puedo aguantar en el cuerpo de la cara redonda unas 7 horas más.
—Vayan a su habitación, hablare con Aizawa para ver como lo solucionaremos.
Los dos chicos se fueron al edificio, ya ninguno de sus compañeros se encontraba ahí, así que decidieron comer algo, pero durante ese tiempo se encontraban callados, no decían nada, estaban bastante preocupados por los efectos secundarios. Al terminar Bakugo se fue de ahí.
—¿A dónde vas?—Uraraka le pregunto algo preocupada.
—A mi habitación, no voy a estar aquí esperando todo el día, y a quitarme esta maldita cosa, ¿Como la aguantas todo el maldito día?—Bakugo quería desasirse del sostén lo más pronto que pudiese.
—Desde los 11 años lo uso, así que ya estoy acostumbrada—Uraraka dijo avergonzada, viendo como Bakugo se iba a su habitación.
Nunca había faltado a clases, en los tres años que estudiaba ahí, y ahora por efecto de un quirk tenía que dejar las clases. Bakugo entro a su habitación, tomo unas tijeras y corto el sostén para poder quitárselo y se sintió mucho mejor al quitarse esa horrible prenda. Se vio en el espejo y se dio cuenta de que Uraraka tenía un bonito cuerpo, y muy suavecito, no entendía por que en muchas ocasiones le llegaba a decir que estaba gorda, si tenía mejillas grandes, pero solo eso.
Tocaron la puerta y sabía que era Uraraka, así que le abrió, la chica grito al ver que su sostén estaba mutilado en el suelo, así que comenzaron a discutir por eso.
—Y a todo esto ¡¿Qué demonios haces aquí cara redonda?!—Dijo Bakugo malhumorado.
—Pensé que querías vigilar tu cuerpo todo el tiempo—Dijo la chica, pero se dio cuenta de que era ella quien quería vigilar su cuerpo
—Pasa—Dijo sin ánimos, de todos modos, estaba aburrido y no le iba a hacer nada malo
Uraraka llevaba dos sodas y una bolsa de papas picosas como las que le gustaban a Bakugo. Al principio Uraraka estaba jugando un jueguito en el celular cuando Bakugo le dijo que jugaran con la consola. Faltaba mucho aun para que dieran las 4 de la tarde, Bakugo estaba bastante aburrió, pero vio como la castaña en su cuerpo estaba bastante deprimida.
—¿Y si no volvemos? —Pregunto sin decir mas
—Claro que volveremos, es un quirk, tiene efecto de tiempo—Dijo Bakugo sin siquiera verla, pero al verla de reojo se daba cuenta de que se veía triste.
Y le causo mucho conflicto eso de verse triste, así que se sentó frente a ella, y la tomo por las mejillas colocando sus diez dedos sobre el rostro de la chica.
—Volveremos cara redonda, así que deja esa maldi...—Y fue entonces que se dio cuenta de que había activado el poder de Uraraka haciendo flotar a la chica.
—Otra vez, junta tus manos—La chica dijo desde el techo Bakugo obedeció, haciendo caer a la chica como costal de papas sobre él.
—Bájate de mí, estas pesado
—Es tu cuerpo, tú eres el pesado—Dijo Uraraka dijo riendo, pero haciendo lo que el chico le pedía.
Bakugo se indignó porque lo llamo gordo, él no era gordo, él tenía buen cuerpo y estaba en buena condición física. Uraraka se sentó nuevamente en el piso aferrándose a sus piernas guardando su rostro entre ellas y se quedó callada por varios minutos.
—Siento...que no te conozco Bakugo—Dijo viendo a la nada la chica.
—Claro que me conoces tonta, somos compañeros de clase—Bakugo dijo con fastidio para después ver su teléfono.
—No, solo somos compañeros, pero nada más, no sé qué te gusta y no sé qué te disgusta. Aunque eso último es más fácil de deducir.
—¿Y a ti?—Bakugo pregunto—Estamos en las mismas condiciones, solo sé que te gusta el maldito de Deku y ya.
—No, no me gusta el, solo somos amigos. Yo puedo decirte que me gusta y que me disgusta, ¿Pero tú? —Uraraka se sentía mal por estar en el cuerpo ajeno y no saber nada sobre él.
—Me gusta la comida picante—Dijo Bakugo sin pensarlo—Colecciono también cosas como Deku de All Might, pero no las traje a la escuela por vergüenza—Dijo con la cara roja Bakugo—Pero si le dices a alguien te juro que te romperé la cara—Gruño después el chico.
—No diré nada de acuerdo—Dijo Uraraka con una sonrisa—A mí me gustan los mochis y me gustan las cosas adorables.
—Vaya entonces eres una chica de cosas tiernas—Dijo Bakugo algo avergonzado—Lamento lo de tu sostén, le diré a mamá que te compre uno.
—No hace falta.
Y por primera vez en años, Uraraka sintió que realmente estaba conociendo al verdadero Bakugo Katsuki, hablaron por mucho tiempo, olvidándose por completo de su condición, hablaron de sus miedos, de sus aciertos, de su vida, hablaron de aquella vez que Bakugo descubrió su quirk y de por qué Uraraka dormía con guantes. También hablaron lo que les atraía de una persona, y sin quererlo se dieron cuenta de que los dos compartían cosas que la otra persona buscaba en una pareja, pero ante una situación incómoda, no hablaron sobre ellos mismos como pareja.
También ambos confesaron que tenían miedo sobre no volver nunca a su cuerpo, y sobre qué harían si no volverían, Uraraka estaba más asustada que Bakugo...así que el rubio...castaño la abrazo. No supieron en qué momento ambos se quedaron dormidos sentados al lado del otro, pero cuando abrieron los ojos Uraraka se dio cuenta de que habían cambiado...realmente habían cambiado.
Despertó a Bakugo animosamente, Bakugo estaba feliz de poder volver a ser el mismo, pero tenía una sensación de vacío en su vientre, ahora que había vuelto a ser el mismo sentía que ya no tenía caso volver a hablar con Uraraka, pero se sentía vacío al pensar en eso... la castaña también pensaba igual.
Creo que este fue uno de los fics que mas tarde en escribir, tenia la idea pero no sabia como plantearla, en su momento no me gusto, creo que estaba muy saturada con eso, pero ahora releyendo me parece divertida. Los estaré leyendo.
