Sirius despide a Remus en la puerta del despacho del profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, después de desayunar, con un par de besos de esos que asegurar que su cerebro se va a quedar con él para todo el día y una palmadita en el culo solo para sacarle un ¡Siriuuus! Y un jijiji

Ugh. Sirius ¡no te puedes quedar su cerebro y mandarlo a clase! De hecho Remus se va cargando sus libros con esta cara de idiota, mírale. Cara de baboso.

Sí que puede, acaba de hacerlo.

—Ugh… ¡ese hombre! —Remus se va tarareando hacia la sala de profes, todo feliz.

Sirius cierra la puerta y sonríe con una sonrisa peligrosa... se pasa una mano por el pelo y luego mira su cajón donde tienen algunas pociones multijugos por usar... y luego se va al baño, donde ha dejado el peine convenientemente limpio para asegurarse que solo quedara pelo... de Remus.

No es difícil pensar que... pelo de Remus, más poción multijugos, más sonrisa traviesa de Sirius Black suman a... un segundo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras saliendo del despacho del susodicho.

La verdad, este segundo Remus se ha negado a llevar ropa rota, aunque si lleva ropa del Remus original. ¿Recordáis ese jersey con el que iban a enterrarlo, que tendrían que arrancárselo de su cuerpo frío y muerto? Bueno, pues ha hecho todas las caras de asco, pero se lo ha vuelto a poner con una camisa debajo, por que pica.

Indefectiblemente el Remus original llevaría su camisa abotonada pulcramente y una corbatita, cosa que este Remus ha decidido pasar de hacer. Camisa todo lo desabrochada posible antes de que el jersey pique, sobresaliendo con gracia de debajo en vez de ir dentro de los pantalones, que son un poco más ajustados de lo que al Remus original le gustaría y resultaría cómodo.

O sea, Sirius se ha vestido de Sirius con Ropa de Remus, vamos.

También se ha arremangado las mangas para darle a todo un aire aún más rebelde y la verdad, se ha arreglado el pelo de una manera que ya quisiera tener Remus el tiempo todos los días para arreglárselo.

Nah, se ve como Remus si Remus fuera... ehm... cool del modo en el que Sirius es cool.

Ya empezamos con eso. El tiempo y la paciencia.

Sale del despacho cerrando la puerta con un golpe de cadera digno de otro personaje, ejem. Y sonríe porque... esto es divertido.

Evocando al otro personaje en su totalidad.

El plan es... ir a hacer de nuevo el mapa del merodeador, al menos de la mayor parte posible del colegio, pero... bueeeeeno, quizás eso pueda esperar un poco y pueda solo... dar una vuelta por el cole a ver cómo está todo.

Manos a los bolsillos... comienza a caminar, la verdad, hacia el lado contrario a donde debe estar el Remus de verdad. Esto es un colegio enorme, ¿quién va a notar que hay dos? Y si alguien lo nota... bueno, sigue siendo un colegio de Magia. Además, Remus, ¿Qué tal que encuentra a Peter en una de estas? ¡Sería perfecto!

Si sabes que Remus está en clase, ¿verdad?

Pues por eso, vamos al otro lado del colegio a ver que encontramos... está bien que le sonrías a las parejitas besándose y a la gente haciendo pellas, pero sé un poco menos obvio, ¡hombre!

Siriuuuuus. Pero venga, los chicos en realidad le sonríen de vuelta porque… suele caerles bien el Profesor Lupin, más aún cuando no les riñe por estar haciendo esto.

Para muy buena suerte de… Remus, debe ver a lo lejos a una figura bastante familiar, caminando rápido por el pasillo.

Este sigue mirando alrededor, está viendo si todavía están grabadas en la piedra su iniciales y las de Rose, su novia del momento, donde las grabó para ella.

Oooojos en blanco con las prioridades

Va a cambiar la inicial del apellido de Rose por una L

Vale, entonces sí puede hacerlo.

Y parpadea porque... ya es una L. ¿Él la cambió? No recuerda haber... no... Pero ella no era... ehm...

Quizás fue Remus adolescente.

Uhm. Vale. Cosas inesperadas. Bueno... veamos que más hay por ahí.

Los gemelos Weasley pasan al lado suyo riéndose y haciéndole burla a un agobiado Oliver que está apasionadamente explicándoles algo de lo muy importante que es ganarle a Slytherin en el próximo partido.

Y por estarlos mirando, casi se tropieza y se cae sobre Hermione, que va corriendo en dirección contraria, pero acaba por esquivarla en el último segundo.

Otros alumnos se ríen un poco de algo a lo lejos haciendo bastante eco en el pasillo y distrayéndole y de repente... ahí está, al fondo del pasillo... con su equipo de Quidditch... JAMES POTTER. Abre y cierra la boca unas cuantas veces como si hubiera visto un fantasma.

¡No es James! Harry está buscando algo dentro de su mochila, LLENO de barro porque el puto clima de Escocia.

Remus levanta las cejas y sonríe de oreja a oreja yendo directo a abrazarle.

Harry parpadea porque… está todo sudado y seguro de que no es el mejor momento para que alguien le abrace.

¡No importa! Es que... se va a poner a llorar, apretándole contra sí.

—Profesor Lupin —interrumpe, como si hubiera aparecido de la nada, Albus Dumbledore—. Veo que no está ocupado, ¿podría acompañarme a mi oficina unos minutos?

Remus no le hace caso, intentando no ser un desastre de mocos y balbuceando algo inteligible.

—Ehm… Profesor… si, eh… —parpadeo, parpadeo de Harry.

—Remus —insiste Albus poniéndole una mano en el hombro.

El nombrado se sorbe los mocos sonoramente y le suelta un poquito.

—Ehm… ¿está bien, profesor? —le pregunta Harry, descolocado.

Remus traga saliva y asiente.

—Perdone, pero… es que tengo transfiguraciones y aún tengo que bañarme y… —sigue Harry.

—Ve, Harry, ve —Dumbledore le sonríe mirándole irse.

Remus, que había abierto la boca, se calla y se le muere el "Te quiero" que iba a decirle en los labios. Siriuuuus…. Vengaaaa. Pat Pat

—¿Estás bien, Remus? —pregunta Albus Dumbledore, tomándole del hombro y haciendo que se tense al notarle. No nos olvidemos de cuál es su boggart.

Albus le sonríe mientras le da unas palmaditas en el hombro esperando respuesta.

—Uhm... P-Profesor —Remus saca un pañuelo del bolsillo, sonándose los mocos intentando recomponerse un poco y carraspea.

—Me alegra que no estés en clase, pensé que tenías con quinto… quizás vi mal el calendario —sigue Albus, sonriendo un poquito todo tranquilo, pensando que quizás vió el de otro año, la verdad… y mirándole como si le estuviera haciendo rayos x con los ojos.

—A-Ah, sí, no. Estaba yendo para allá. Ehm...

—Necesito hablar contigo un momento. Si quieres hablamos de camino.

—Oh... uhm... —se lleva una mano a la nuca, nervioso—. Ehm, sí, vale.

—Muy bien… sinceramente, quería saber cómo estabas con todo este asunto de Sirius Black…

—Ah... eso. Uhm... Bien, bien—se encoge de hombros y no le mira.

—¿Estás seguro? Pareces… —Albus hace una críptica pausa

—Ehm... sí, claro. Seguro ya te has enterado que estoy... saliendo con alguien y todo eso. Una chica. Muy bonita. Rubia y con unas grandes... ehm, personalidad.

Siriuuuus!

—Ohh… ¿con una chica? ¿Quién es?

—Es... francesa. Estudió en Beuxbatons. Lo que digo es que S-Sirius es solo... algo del pasado.

—Mhm…. Entiendo. Entiendo… En sí, quería… —se detiene de caminar como si estuviera tomando un descanso y hace una pausa de hablar para forzar a Remus a mirarle, mientras le mira el por encima de las gafas.

—¿Estás... ehm... bien? —Remus le mira solo un instante antes de desviar la mirada de nuevo.

—Sí. ¿Hay algo que quieras contarme?

—¿No eras tú el que quería hablarme? —responde un poco agresivamente y aun sin mirarle, porque alguien aprendió a evitar que su padre le hiciera legerimancia bastante pronto en la vida.

Albus le sigue con la mirada, notando la absoluta defensiva.

—Yo confío plenamente en ti, Remus, y sé que serías incapaz de ayudar a Sirius Black a hacerle daño a Harry. Pero si hay algo que quieras contarme, quiero que sepas que estoy aquí para escucharte y ayudar.

Remus está a punto de contestar algo violento sobre que todo el mundo está demente de pensar que quiera hacerle daño a Harry y que si solo hubieran hablado con él... si solo ÉL hubiera hablado con él... se calla a si mismo frunciendo el ceño al recordar eso.

—Solo quería... darte las gracias otra vez por esta oportunidad que me estás dando. Ojalá hubiera más personas dando oportunidades a otros como yo en vez de abandonarlos.

—Me alegra que estés tomando está oportunidad —Albus sonríe con eso pero no es el tema que quiere tratar—. Por cierto… ¿no te ha intentado contactar Sirius?

—No. Y espero que así siga.

—Mmm… tenía la impresión… —Albus levanta las cejas con eso.

—La verdad, ojalá haya conseguido dinero de algún modo y a estas alturas esté tomando piñas coladas en una playa paradisíaca en las Seychelles —asegura como Remus le contó que le había dicho a Filius.

—Quizás consiguió dinero en su casa en una de las cajas fuertes de su familia…

Le mira con eso otra vez abriendo un poco la boca. Albus vuelve a hacer una pausa y siente que podríamos cortar el aire con un cuchillo.

Remus hace oclumancia con eso de manera automática, de nuevo, como si esto fuera un encuentro con su padre. El pánico.

—No creo que haya podido entrar a su casa, me parece que los aurores del ministerio la tienen custodiada.

—Eso dicen, sí…

—Tampoco creo que quiera volver a ella. No se llevaba bien con su familia y aborrecía ese lugar.

—Justo por eso… lo digo — tal cual… lo dice. Crípticamente. Mirándole por encima de los lentes.

—¿Qué es lo que dices? —frunce el ceño sin entender.

—Solo me pregunto cómo será su vida.

—No creo que muy feliz. Y ahora si me disculpas...

Albus suspira porque esto es un poco desastroso. Remus, la verdad, se larga corriendo y se va a meter a la clase del Remus original, escondiéndose tras la puerta.

Oh, my… ¿y no hay alumnos?

Sí. Y el Remus original también.

Todos… parpadean.

El segundo Remus se queda boqueando unos instantes en la puerta, hace una sonrisa con una pequeña reverencia a todos.

—Ehm... Esto es... Un nuevo... esto... transfiguración. Soy Minnie y ehm. L-La profesora McGonagall. Por favor, no se alteren, me marcho por donde he venido —asegura saliendo de nuevo por la puerta.

Eres un desastre "Soy Minnie".

El segundo Remus está seguro de que hoy van a matarlo entre todos, así que corre raudo como el viento hacia otro lado y vuelve a chocarse con Hermione. Maldita sea con esta niña que parece estar en todas partes... ¿no que hacer poción multijugos era súper difícil? Deben ser gemelas.

Sí lo está, sí, sí está en todos lados, Hermione, pero nadie lo sabe.

Va a estrellarse de frente en una esquina con Pomona. Porque con alguien tiene que estrellarse

Remus piensa que... ojalá fuera con los ojos abiertos, a lo mejor así duraría vivo al menos hasta la hora de la cena.

Pues... La cosa es que no va así, por lo visto. Consigue entonces hacer una explosión de Pomona y los cosas que traía en las manos. Incluyendo varias macetas con tierra y un par de plantas.

—Oh, Fuck! P-Perdón. Perdón.

—¡Ugh! —protesta Pomona desde el suelo que no sabe qué le ha pasado por encima. Remus se acerca a ella para tenderle la mano y levantarla caballerosamente.

—Ohh… Remus, muchacho, ¡hay que ver por dónde anda uno!

—Lo siento, lo siento —recoge un par de macetas y le hace una sonrisa de angelito.

—Uff…. —Pomona se sonroja un poco, y es que mira que su sonrisa de angelito es útil….

—Te... ¿ayudo con esto? Ibas a los invernaderos, ¿verdad? —le muestra las macetas.

—Sí, sí, iba a los invernaderos. Y si que vas a tener que ayudarme porque… mira que desastre.

—Vamos —asiente, sonriendo.

—Y a dónde ibas con toda esa prisa.

—Eh... la verdad, estaba huyendo.

—¡Hombre! Eso empieza a hacer más sentido. ¿De quién huías? ¿De Sirius Black? —se ríe con la broma recurrente últimamente… y luego vacila. Remus se humedece los labios y la mira de reojo.

—Peor. De Albus Dumbledore.

—Uuuuh! ¿A esa velocidad? ¿Por?

—Es... complicado. No sé a estas alturas si huiría de Sirius o le pediría que me llevara a las Bahamas con él... —suelta en un suspiro.

—No parece que esté muy interesado en ir a las Bahamas.

—Pienso que podría convencerle fácilmente... y me convertiría en un héroe nacional, ¿no? —Propone riendo un poco—. Ventajas para todos.

—En realidad… Si lo miras bien, no suena a la peor de las ideas. ¿Qué tan probable es que quiera irse contigo?

Remus vacila, porque tiene que decir lo que diría Remus y no la puñetera verdad, suspira.

—Quizás no tantas...

—Ahh… Remuuuuuus —le toma del brazo haciéndole carita de desconsuelo.

—Tú eres la que siempre tiene mil novios —la mira de reojo y le sonríe—, no me digas que nunca has tenido a un ex presidiario fugado intentando colarse a tu trabajo a matar a gente. Incluidos, aparentemente, los hijos de tus mejores amigos... Venga, no puedo ser yo él único.

—Tengo otros casos pero no ese exactamente…—Pomona se muere de risa con eso—. ¿Le echas de menos?

—¿Quieres oír mi discursito ensayado para eso? —se humedece los labios y sonríe un poquito.

—Yes.

—Tengo hasta una versión especial para Sniv... Snape.

—Ohh, quiero oír las dos.

—¡No! Pfff... Claro que no le echo de menos, hace mil años de eso y además se volvió un mortífago y... parece olvidar todo el mundo que me traicionó a mí también —pone hasta un poco de voz en falsete para burlarse de Remus.

—No suenas muy convincente.

—¿No? ¡Maldita sea! ¡Me había esforzado mucho con este!

—Suena a lo que diría alguien que le quiere pero debe convencer a los demás de que no.

—Ahm... y eso que no has oído la versión para Snape —igual desvía la mirada y se sonroja un poco porque sí le ha oído tener ese discurso.

—¿Y cuál es?

—Algo así súper sarcástico y culpable... "Pues claro que yo le ayudé a entrar al castillo y le tengo escondido en mi despacho, Severus. Si no ha matado aun a Harry es porque estoy yo intentando matarlo a polvos, ¿no ves lo feliz que estoy últimamente?" —sonríe fingiéndose enfadado—. Este suena más realista porque algunos dirían que es más un deseo que sarcástico...

—¡Remuuuus! —Pomona se ríe—. No conocía este ángulo tuyo. ¿Era tan bueno en la cama?

—¡Pomona! —Remus se ríe también—. Haces que me sonroje. Sí —suelta, porque lo cortés no quita lo valiente

—¡Uuuuh! ¿Sí?

—No voy a admitir que lo he dicho —Carraspea porque aunque Remus no lo admitiría nunca... Ejem.

—¡Pero lo has hecho! —Pomona se ríe otra vez—. Bueno, seguro el piensa lo mismo de ti, eh!

—Ah, no creo que piense mucho en mí ahora mismo...

—Todos tienen esas necesidades….

—Ya, no, bueno... y más aún él específicamente, siempre fue muy... Bueno, ya sabes lo que digo. Pero aun así. De veras espero que... Ugh, este rehaciendo su vida o lo que sea.

—Pues no lo parece mucho… perdona que te pregunte pero, ¿estuvo aquí y no te contactó? ¿Estás… bien?

—Sirius... Ha cambiado mucho desde que íbamos a la escuela. ¿Quién iba a pensar que... haría nada de lo que hizo? Siento que ya no le conozco en lo absoluto —admite mirándose las manos y los tiestos que está dejando en el invernadero, apretando un poco los ojos.

—Ya... es increíble lo que la gente puede hacer. Nos pasa muy a menudo aquí con los alumnos, ¿sabes? Chicos que parecen de una forma y que terminan creciendo para ser completamente diferentes de lo que uno espera.

La verdad, Remus le mira un poco desconsolado, porque en serio piensa eso de él... no pensaba que la opinión de sus antiguos profes fuera a ser tan importante. Si pudiera ahora, bajaría las orejas.

—Aun así, jamás en mi vida hubiera pensado que Sirius Black sería capaz de traicionarnos a todos de esa manera. No lo sé, es una de esas personas que quisiera sentarme con ellos y tener una conversación de frente en serio de... ¿De verdad hiciste eso? ¿Cómo? ¿Cuándo? Es... Recuerdo entonces, cuando pasó. Minerva, por ejemplo, estaba extruida. No podía creerlo. De hecho, a la fecha, creo que ella aún piensa que hay algo más en la historia que lo que uno ve y alguna razón parecía que tenía hasta que uno escucha que además, está AQUÍ en el colegio intentando matar a Potter.

Le vas a hacer llorar. Un pucherito sí que hace y se sorbe los mocos sonoramente

—El caso de Sirius es una de esas cosas que creo que vamos a mori… ohhh ¡Remus! Ven acá, chico. Lo lamento muchísimo —Pomona le abraza.

Remus la abraza de vuelta llorándole un poco encima y Pomona, que no es buena para otras cosas pero sí lo es abrazando, le achucha contra sí, acariciándole la espalda.

—Yo lo sé, yo lo sé.

Le llora un poco más porque es que nadie le cree y nadie le entiende y todos creen que es un monstruo. Pomona le abraza con fuerza y la verdad, ayuda bastante. Gracias.

—Nadie te da el mérito suficiente por estar pasando todo esto, pero sé que es más difícil de lo que parece —le susurra ella.

¡Ya estaba parando de llorar un poco! Bueno, pues ya no.

Aish.

Pueees...Vale, tras un poco empieza a calmarse de nuevo.

—L-Lo siento…

—No tienes que pedir disculpas, venga… todo está bien —le asegura ella sonriendo ligeramente.

—No, no quería... No debería ponerme a llorar. L-Lo siento.

—No pasa nada, no pasa nada.

—Estoy... bien. Estoy bien —carraspea un poco y se limpia los ojos.

Pomona le saca un pañuelo… un poco roto y percudido pero limpio.

Remus se suena los mocos con un estruendo y luego la mira. Pomona le está sonriendo como si fuera una mamá.

—Le... di un anillo —empieza, a cuento de nada, pero siente que tiene que contárselo a alguien, que alguien debería alegrarse por esto aunque no entienda del todo lo que implica—. Y no porque él me lo pidiera. Y... n-nunca creo que... Ya no creo que se pueda, pero igual lo hice.

—Ohhh! ¿De verdad? ¿Y él que dijo? Por Merlín —le pone una mano en el antebrazo y se lo aprieta un poquito.

—Q-Que s-sí.

—Awww! Remus! Es que sí que te quería… no has… ¿No has pensado en buscarle tu para hablar?

Niega con la cabeza.

—Venir a trabajar aquí es una oportunidad única y no podría... ponerla en peligro por eso —explica.

—Ugh, puede que tengas razón —Pomona suspira.

—Y tampoco sé qué me encontraría si fuera con él.

—Esto es un desastre —Pomona bufa con eso.

—Lo siento —baja la cabeza.

—No, no, no… pero no es tu culpa.

—Lo sé... —asiente.

—Es culpa en general de… la vida que es injusta. Venga, alégrate un poco que es verdad que este es un buen trabajo. Estás aquí y todo mundo está muy feliz contigo.

—En realidad... tienes razón—vuelve a sonreír.

—Los alumnos están encantados con tus clases.

—¿De veras?

—Están motivados, hacen preguntas —Pomona asiente.

—S-Soy... bueno en esto, ¿verdad? Se me da bien y creo que lo disfruto.

—¡Eres muy bueno en esto!

—Debería... debería poder hacerlo todo el tiempo, aun sin necesitar el dinero —suspira.

—¿Estás planeando dejar de necesitar el dinero?

—¿Eh? Ah, o sea... no me refiero a... o sea... O-Ojalá.

—Honestamente espero que te quedes como parte del equipo de base.

—Yo también —la mira y asiente—. Aunque ya sabes lo que dicen de DCAO.

—Ya lo sé… no pensemos en eso —Pomona suspira—. ¿Estás bien?

Remus asiente y sonríe un poco tristemente porque seguro acaba siendo su culpa que el Remus de verdad no pueda... ser profe y todo eso y cumplir sus sueños.

Yo diría que de Voldemort.

—Todo esto es súper dramático —suspira él.

—Sí que lo es y especialmente cruel para algunas personas.

—¿Te... puedo preguntar algo?

—¡Claro!

—Yo era tu favorito, ¿verdad?

—Ohhh! —Pomona se sonroja y se ríe—. Ugh, ¡Remus!

—Venga, admítelo —le sonríe con la sonrisa de chico fatal que a Remus nunca le ha salido bien del todo.

Pomona le mira la sonrisa y en general… le MIRA por primera vez hoy y es que ¡mira que guapo se ve! El pelo lo trae súper arreglado y la ropa, y LA SONRISA que pone. Uff... Y es que Sirius SIEMPRE fue el favorito de Minerva, siendo encantador para ser un Black. Debe decir que Peter siempre le dio más penita, más aún por cómo acabaron las cosas. James está muy divertido y Remus era también el favorito de Poppy con las horas que lo cuidó, pero era tan mono y educado que…

—Un poquito…

—¿En serio? Pensé que lo era Sirius...

—Sirius lo era de mucha gente, pero tú eras muy mono.

—La verdad... siempre pensé que... —se lo piensa—. A Minnie le gustaba muchísimo James, el genial jugador de Quidditch y está claro que Lily era la favorita de Slughorn, a Filius siempre le podía el perfecto R... o-o sea yo. Y tú eras más de Sirius.

—Nah, Sirius era el absoluto favorito de Minerva. Tenía todas las debilidades posibles con él… Pero siempre te va a decir que no. ¡No se lo digas a ella! La verdad es que a los cuatro les queríamos mucho, James era su estrellita del Quidditch y tú el perfecto prefecto.

—S-Sirius ¿q-qué? Pfffff... ¡Claro que no!

—Te digo que sí es verdad. ¿Quién conoce mejor a Minerva?

—No, pero... ¡No puedes decirme eso! —protesta riéndose un poco—. ¿Sabías que... tuve un crush tremendo con ella durante la escuela? Y ahora resulta...

—¡¿Con Minerva?!

¡Siriuuuuus! WTF

—Mjm —aprieta un poco los labios, sonriendo.

—Uy…

—No... se lo digas a ella —se encoge de hombros y le guiña un ojo—. No quiero que sea incomodo el resto del curso.

—Ehh… haré lo posible.

—¡Pomona! —aprieta los ojos porque eso no suena muy prometedor—. Venga, por favor... —pucherito.

—No, hombre, no… no le diré nada —ella se ríe un poco—. No soy tan mala.

Le sonríe y levanta una mano para hacerle un cariñito en la cara.

—¿Q-Qué te hiciste hoy que pareces…? —Pomona hace una pausa y se ríe un poco, sonrojadita. ¿Podrías dejar de liarla, Sirius Black?

Este le guiña un ojo porque hace mucho que no hace esto y... aun le sale, no solo porque Remus es Remus y bueno, él no cuenta.

—Venir a verte —se encoge de hombros y luego aparta la mirada.

Es que claro que le sale, otra risita idiota. Remus vuelve a mirarla y a sonreír.

—Solo puedo decirte que... estás equivocada —tan seguro de si mismo la señala a ella y luego a si mismo—. Te hubiera gustado más... si las cosas hubieran sido diferentes. Pero ante gustos — se humedece los labios y se le muere en la boca un "sin no hubiera ido a prisión" suspira y se encoge de hombros.

—¿Di-Diferentes?

—Si solo fuera yo un poco más mayor, hubiéramos sido dinamita. No te hubiera dejado ni respirar.

—Venga ya, ¿qué tonterías estás diciendo? —Pomona protesta un poco x sonrojándose y sonriendo.

—La verdad, eso sería un problema... de hecho creo que nos parecemos bastante en eso y seguro acabarías siendo más compatible con él. UGH —sigue valorando, él solo, pensando en Remus.

—¿Con quién?

—Pues... con... otro. Uhm.

—¿Con que otro?

—Solo pensaba... tú lo has dicho, son tonterías —sonríe.

—Nah, nah, tú sigue diciendo.

—Solo... No sabía que era tu favorito. Aunque yo era el favorito de todos.

—Eh, eh… tampoco te pongas tan así.

—Ah, no, no... No es una cuestión narcisista. Es objetivo.

—No me… pues ahora mismo sí que eres tú el que lo es.

—Y también de niños, siempre me esforzaba más que ellos y era el más listo de los cuatro.

—Pero eso no siempre… o sea los cuatro tenían cosas. ¿No extrañas a Peter a veces?

—No —se le ensombrece la mirada de golpe.

—¿Por?

—Echo más de menos a Lily y James. Peter no... Nos distanciamos un poco al final.

—Esa época fue terrible. Todos desconfiábamos de todos y…. Bueno, no sé. Supongo teníamos razón. Bueno, vamos, no hagamos más drama innecesario —le sonríe.

—Es como... Snape, ¿en qué momento dejó de ser un mortífago?

—Uff… no lo sé. Yo no estaba muy de acuerdo en que viniera a trabajar aquí pero en realidad debo decir que no es mal compañero de trabajo.

—¿No? ¿Y no se come a los niños?

—Pues no es muy bueno con los niños, pero en el fondo tiene buen corazón.

—Mmmm... Bueno, supongo que si algún día alguien necesita un trasplante...

—Ya sé, ya sé que no se han llevado bien nunca —Pomona se ríe y él se encoge de hombros—. Pero te está haciendo él las pociones, ¿no? Se queja de ello pero la hace bien…

—Ah, sí... Eso. Sí.

—Ya le agarrarás cariño.

Ojos en blanco porque... no cree y ahí se abren las puertas de par en par.

—¡POMONA! —Minerva entra con el ceño fruncido.

—¡Wah! —Ay, ay, ay… el infarto. Hasta se le cae una maceta.

Remus también tensa la espalda como si les hubieran pillado besuqueándose. Hasta da un paso atrás.

—¡Yo no fui! —asegura Pomona por si acaso. ¿No fue qué? Ni idea, pero lo fue ella.

—Ya, ya, ¡eso ya lo veo! —sigue riñéndola la profesora de Transfiguraciones, acercándose a ellos.

—Ugh, p-pero ¿qué pasa? —pregunta Pomona mirándola.

—Pues ¿no habías dicho que vendrías por mí a esta hora?

—Ohhh… ohhh! Pe-Pero ¿ya es hora?

—De hecho, llevo como veinte minutos esperándote —se cruza de brazos.

—Ah, P-Pro... Minerva, no te enfades con ella, ha... sido mi culpa, yo la estaba distrayendo —interviene Remus, nervioso.

—Estábamos aquí hablando y… se me pasó el tiempo —agrega Pomona asintiendo.

—Gracias, querido, pero esto no va contigo... —le responde en un tono de voz más dulce a Remus, que suele ocupar solo con ciertos alumnos y luego se vuelve de nuevo a la profesora de Herbología en su tono duro habitual—. Ugh, Pomona.

—No te enfades, ¡Remus me estaba explicando cosas importantes!

—Es que cuando no es Remus, es Filius o es Poppy o es cualquier otro.

—Min, pero… es que discúlpame. Era una conversación muy seria

—Minerva —la corrige mirándola unos segundos y luego se vuelve otra vez a Remus, preocupada—. ¿Va todo bien?

—Ah... —Remus vacila, nervioso—. Ehm... S-Sí, sí. Hablábamos... uhm... de Sirius Black.

Pomona Mira a Minerva con cara de ¿VEEEES? Minerva suspira con eso y mira a Pomona, incómoda.

—Estábamos… Bueno, Remus y yo estábamos recordando buenos tiempos —complementa Pomona. Remus asiente y sonríe un poquito.

—Uhm... que... bien. Bueno, entonces...—vacila ella

—Estaba explicándome cómo eras tú su profesora favorita…

—¡P-Pomona! —protesta Remus y se ríe.

—¡Lo era!

—B-bueno, sí que lo era —Remus le sonríe a Minerva que... carraspea un poco nerviosa.

—Ehm... Gracias, Remus —le sonríe un poco tensa.

—Aunque Sirius… —empieza Pomona y ambos la miran—. También tenía sus seguidores…

—Sobre todo seguidoras —asegura Remus encogiéndose de hombros y sonriendo.

Minerva siente que Pomona espera que le diga algo concreto a Remus pero no sabe él qué y probablemente en un rato va a tener que volver a oír el discursito sobre la empatía y quién sabe qué más. Ojos en blanco.

—Esas más que ninguno… no hemos tenido a otro alumno así desde entonces, ¿no Minerva?

—Siempre hay alumnos más populares que otros —ella se cruza de brazos.

—Sirius era el más popular —insiste Pomona.

—No creo que fuera más popular que tú en tus tiempos —asegura Remus para Pomona y ella se ríe un poco.

—Min no estará de acuerdo contigo.

—¿Qué opinas tú? —Remus se gira a Minerva.

Ella mira a uno y a otro... porque no aprobaba ninguno de ambos comportamientos.

Pomona hace los ojos en blanco, sonriendo.

—Probablemente... ella era peor, pero siendo una chica me parece más fácil, así que no es muy justo valorarlo —valora Minerva

—Nota cómo dice "peor" —se ríe Pomona en complicidad.

—Ya, ya, ya sé que concepto tiene de esto —asiente Remus en el mismo tono.

—En realidad, pensé que tú también lo tenías

—Ah... B-Bueno, no lo aprobaba mucho en Sirius, supongo que eran... algún tipo de celos —sigue Remus, nervioso ahora.

—Ajá, ajá… ¿Y tú, Minerva? ¿Cuál es tu pretexto?

—Cordura —replica ella escuetamente.

—¡Venga ya! —Pomona se ríe.

—No deberías estar tan orgullosa de ello —la riñe Minerva.

—Bueno, ella no aprueba la mitad de las cosas que le gustan. Es un poco así también con Albus Dumbledore, ¿no? —comenta Remus.

—Uy… No, no empecemos con Albus que ese tema…

—No... No es... ¡¿De dónde sacas eso!? —protesta Minerva a Remus

—Touché —Pomona se ríe.

—Pues... le riñes todo el tiempo.

—De una manera ESPECIAL —agrega Pomona.

—No es... no... No es cierto. Le riño por lo que hay que reñirle.

—Minerva, quizás ha llegado el momento de contarle a Remus…

Minerva mira a Pomona y está le sonríe.

—¿Contarme qué? —pregunta Remus.

—Bueno, no sé… Minerva es quien debe contártelo —sigue Pomona pensando que cualquier cosa que cuente Minerva ella dirá que es justo lo que estaba pensando.

La verdad, Minerva tampoco sabe de qué habla ella.

¡Pues de que está con Albus!

—No sé de qué hablas, Pomona.

—Pues de contarle a Remus uno de los secretos mejor guardados del castillo…

Minerva levanta una ceja.

Pomona suspira porque podrían perfecto tomarle el pelo a Remus con algo o contarle algo y hacer un poco más de equipo y relación con él, pero Minerva suele ser muy sería para este tipo de cosas

—No lo sé, ¿un secreto grande del staff… ? —Guiño, guiño, codazo, codazo.

—Cuéntaselo —decide Minerva porque de verdad no sabe qué quieres que le cuente.

La verdad, Remus las mira a una y a otra con curiosidad.

—Ohh… pero ¿no te enfadas? —Pomona sonríe de oreja a oreja con esto, dando una palmadita y mirando a Remus porque siempre ha querido contarle esto así a un ex alumno.

—Eso no lo voy a prometer hasta que no oiga lo que dices.

—Ugh. Bueno… Tampoco creo que sea un secreto tan grande. Seguro ya lo sabe. Remus… Minerva y Albus...

—¡Pomona! —protesta Minerva interrumpiéndola y Remus levanta una ceja.

—Ugh. Pues eso —Pomona suspira.

—¿Qué? —pregunta Remus sin entender.

—Eso… eso. Albus y Minerva. Suficiente he dicho ya —asegura Pomona

—No entiendo a qué te refieres. ¿Les pasa algo? ¿Se mueren? —sigue Remus, sin entender.

—Lentamente, como todos.

—¿Entonces qué?

Pomona mira a Minerva.

—Es absurdo todo esto, Pomona —bufa ella.

—No lo es. Es un colega profesor que debería estar informado de esto en caso de cualquier emergencia.

—¡No hay nada de qué informarle!

—A Minerva le da vergüenza —Pomona suspira.

—No entiendo... —sigue Remus—. ¿Van a casarse? ¿Está embarazada?

—¿QUEEEÉ? —chilla Minerva.

—Están juntos —Pomona se ríe por lo bajini.

—Ah... ehm... ya ¿Y?—Remus vacila—. Digo... hace mucho de eso ¿no?

—No sé... ¡Remus! —chilla Minerva con eso—. ¡No sé qué os estais imaginando!

—Veo que las cosas como son con bastante precisión —asiente Pomona—. Ninguna novedad, entonces. Yo que quería contarle un gran chisme y ¡ya lo sabía!

—La verdad... —Remus le tiende las manos a Minerva para que se las tome y cuando ella lo hace, él la abraza—. Felicidades, Minerva, me alegro mucho.

—Aww… —Pomona les mira toda feliz con esto.

Minerva levanta las cejas hasta el cielo, tensa como un palo porque... sinceramente no recuerda una sola vez en la que Remus le hubiera abrazado antes.

No creo que vuelva a pasar. O... bueno, no sé, con tanto muerto posterior, quizás sí. Disfrútalo por el momento.

Y además... Remus se desmorona un poquito en este abrazo, temblando.

Pomona le hace gestos a Minerva de… VENGAAAAA ABRÁZALE.

Ella vacila un poco e incómodamente le da unas palmaditas a la espalda.

Pomona niega con la cabeza y le hace gestos de que lo abrace. ¡Andaaaa!

—E-Esto es... es mucho menos... es... —protesta un poco pero es que no puede evitar abrazar más a Remus al sentirle temblar, para consolarle.

Remus la abraza más fuerte y llora un poquito. Pomona les mira con los ojitos llenos de lágrimas.

Minerva parpadea con eso mirando a Pomona sin entender qué le pasa a Remus, pero sin soltarle, acariciándole un poco el pelo.

—Venga, venga, ya está, ya está. Todo está bien...

—Toda esta situación nos tiene muy emocionales a todos…

—E-Estoy bien... —Remus se separa un poco, limpiándose los ojos y aun sollozado un poquito.

—¿Seguro? Oh, Remus…

—L-Lo siento. Estoy bien —asiente y les sonríe lo mejor que puede, carraspeando un poco.

—Venga, no pasa nada —Pomona le conforta.

—¿Qué ha pasado? No he visto el periódico últimamente —Minerva mira a Pomona de reojo a ver si ella sabe algo.

—No, no... nada. Solo estábamos hablando de esto y supongo que... me pone un poco emocional. Lo siento —insiste Remus.

—Solo es difícil la época y lo que está pasando… —Pomona riñe un poco a Minerva.

—Supongo que no tengo esto tan superado como pensaba...

—Estarás mejor cuando le atrapen —intenta confortarle Minerva, haciendo su mejor esfuerzo y fallando miserablemente.

La cara de Remus, toda desencajada con esa idea de Minerva.

—Ufff.. —Pomona aprieta los ojos—. Eso será un problema también.

—¿Te parece? —ella le pregunta a Pomona.

—Pues… para alguien que no tiene esto tan superado como pensaba, sí —la fulminación.

—Pero no dijo Filius... —empieza a preguntar Minerva, que sigue sin saber que ha hecho mal.

—Ehm... Bueno, insisto que esperemos que se vaya lejos y haga su vida... —resume Remus, sonándose los mocos.

—¿Filius? —pregunta Pomona.

—Dijo que... ¿Estaba saliendo con alguien? —Minerva mira a Remus a que le confirme porque igual y ha metido la pata.

—Ah, eso. S-Sí. Lo hago. Es... es muy serio, estamos muy enamorados —asegura Remus.

—Ufff… Eso suena menos… —Pomona levanta una ceja.

—No, Pomona... de verdad. Así que más vale que no me metáis en problemas. Ninguna de las dos —señala a Minerva que parpadea.

—¿Problemas?

Le guiña un ojo y Minerva parpadea, cruzándose de brazos con eso.

—Igualmente podríamos querer conocer a la novia —pide Pomona.

—Ah, eso... —risa nerviosa de Remus—. Es... un poco pronto, pero tal vez algún día... ehm... ¿después de Navidad?

Pomona mira a Minerva, que levanta una ceja porque no se esperaba eso. Remus parece siempre muy discreto con estas cosas, ¿a qué viene esto ahora?

Si te consuela, Minerva, el Remus de verdad va a matar a Sirius.

—Es una chica... Ehm, muy bonita. Creo que os caerá bien.

—¿Si? Oye, no sabía que fueras bi —Pomona le mira—. Yo lo probé un par de veces con chicas y… no.

—¿Crees que nos caerá bien... porque es bonita? —Minerva frunce el ceño.

—Ahm... Eh... Sí, siempre he sido bi. Oh, no, no... o sea, tiene una... gran personalidad.

—¿Cómo Sirius…? —pregunta Pomona.

—Sí. Eh... o sea... ¿Cómo?

—Que me parece coincidente que te gusten los súper guapos que consideren que… Por esa razón nos va a caer bien —Pomona le sonríe.

—¡No creo que os vaya a caer bien solo por su belleza!

—Supongo que habrá algo más que te importe... —le riñe Minerva.

—¡Claro que lo hay!—protesta con eso porque el Remus de verdad nunca se habría metido en este berenjenal.

—Tsk tsk tsk —Pomona de ríe un poco—. Completamente superficial.

—¡Que no es eso! —protesta Remus—. ¿Os parecía superficial lo de Sirius?

—Contigo probablemente… no.

—Tú... podrías haber elegido mejor —suelta Minerva toda tsundere.

—Uff… y dale con eso —protesta Pomona—. No la escuches, así es ella

Remus mira a Minerva todo desconsolado con eso.

—Solo digo —ella levanta las manos

—Ella te va a decir eso siempre de Sirius… y de Albus —insiste Pomona.

—¿Y qué tendría que haber hecho Sirius? —se humedece los labios, encarándola.

—¿Él? ¿Me preguntas qué tenía que haber hecho él? —Minerva le sostiene la mirada, parpadeando, porque nunca en la vida Remus le ha hablado así.

—Pues si lo hizo tan mal… es buena la pregunta —Pomona asiente.

—Sí. Suena como que no era lo bastante bueno para mí. ¿Tendría que haberse quedado yendo de chica en chica? ¿O tendría que haberse quedado solo para siempre por... explorar un poco? ¿eh? ¿Qué tendría que haber hecho según tú? —pregunta de un modo un poco violento.

—No dejarse atrapar y encerrar —suelta Minerva la muy cínica y Remus parpadea unos instantes antes de volver a sonreír. Maldita sea, Minerva, le caes bien.

—Ugh —protesta y se ríe porque contra eso no tiene respuesta y ella sonríe vencedora.

Y es que además con… El cinismo absoluto de reírse el muy babas.

Pues porque le ha hecho gracia su respuesta.

—¿Es verdad lo que dice Pomona de que él era tu favorito? —le pregunta Remus directamente.

Siriuuuuuus queriendo que le endulcen los oídos.

—Claro que no lo era... y si lo fue alguna vez dejó de serlo cuando hizo todo eso. En realidad entiendo cómo te siente Remus, solo estaba bromeando —suspira ella porque igualmente es que... traicionó a James y a Lily.

—A ratos me da curiosidad y quisiera hablar con él, eso le explicaba yo a Remus. ¿No te pasa? —interviene Pomona. Minerva asiente a eso.

—¿Q-Qué... qué querríais preguntarle? Obviamente no de esto, porque... yo tampoco sé, pero... quizás podría contestaros a alguna otra cosa.

—Pues que... ¿qué estaba pensando? Sobre todo —suspira Pomona.

Remus la mira con eso porque eso es... relativo a esto y no puede contestar a ello.

—Si fue mi culpa... de algún modo —confiesa Minerva, mirando al suelo—. O sea, no mi culpa porque yo no lo hice pero... si le orillamos a ello de algún modo. Presionándole o no... dándole bastante cariño o lo que le faltara.

—No. No, no, no, no. Para nada. No. Nunca. No fue culpa de nadie en la escuela, eso seguro —responde Remus, muy seguro.

—Es que parecía auténtico… todo lo que decía que no era como de su familia —interviene Pomona.

—A veces pienso que no le hicimos el suficiente caso aquí tampoco y pensó que... quizás se sintió también abandonado —explica Minerva.

—No, no, no... en serio, NO. Vosotras... vosotras lo hicisteis genial, de verdad.

—Es que además, si hubiera habido un juicio o algo… —sigue Pomona.

—Bueno —Minerva suspira de nuevo—, es absurdo todo esto y es absurdo pensarlo, ahora es ahora y... tú deberías centrarte en esta chica tuya que por lo visto solo es muy bonita.

—Cuéntanos en dónde se conocieron —pide Pomona riéndose de ese comentario de Minerva.

Remus vacila con eso porque cuanto más se invente, luego más difícil le va a ser a Remus ajustarse a la versión.

—En... bueno, un lugar para gente guapa, claro, no sé por qué tengo ese imán para esa clase de personas —bromea con lo que ha dicho Minerva, haciendo que ella ponga los ojos en blanco.

—¿Qué lugar es ese? —pregunta Pomona con curiosidad.

—¡Pomona! ¡Tú deberías saber perfecto que lugar es! Me extraña que no te inviten cada semana —le vueeelve a guiñar el ojo.

—¿Aquí o en London? —Pomona se ríe.

—Estoy bromeando —asegura—. De hecho... creo que voy a dejaros por ahora porque... tengo clase, sep.

—Ohh… mira que bueno para huir de las cosas —Pomona se ríe de nuevo—. Está bien.

—Y aprende algunas cosas sobre ella que sean importantes más allá de su belleza para la próxima vez —le riñe Minerva.

—Lo haré. Pregúntamelas la próxima vez. ¡Ah! Y por cierto... Este niño... Ron Weasley... Tiene una rata, ¿verdad?

—Sí —responde Minerva.

—Sí, ehm... El otro día estaba en clase y la rata estaba vomitando amarillo. Creo que se comió algo de comida de uno de mis... de los... que les enseño a los chavales en clase. Quizás sería buena idea pedirle a Ron que la lleve al veterinario antes de que envenene a algún alumno sin querer cagando en la cocina. O podéis mejor traérmela a mí, si quiere, yo le... daré un remedio.

—Ohh… Hagrid quizás sabría también que hacer —comenta Pomona.

—Quizás, pero mejor traédmela a mi si le veis, por favor. Solo para asegurarnos.

Pomona mira a Minerva de reojo y asiente.

Minerva asiente también.

Remus las mira desde la puerta del invernadero... le da unos golpecitos con la mano abierta al marco de la puerta y asiente sonriendo antes de irse.

Ahora por favor no te metas en más líos.

Ahí va, Snape, saliendo de una clase rumbo al aula de profesores caminando a buena velocidad haciendo que, como siempre, la capa le vuele a la espalda y se lo cruza mientras se toma un par de tragos más de la poción multijugos.

—Ugh… Lupin.

—Oh... Sn... Snape.

Remus le llama Severus siempre… solo dato curioso.

Tienes suerte que no le ha llamado Snivellus.

—¿No estabas en clase?

—He salido un momento.

—Bien… —no suena muy bien, cara de asco—. ¿Has encontrado lo que buscabas?

—Te he encontrado a ti, así que diría yo que definitivamente no —se cruza de brazos haciéndose el muy listillo.

—Me refería al boggart que estabas buscando —frunce el ceño.

—Venga, eres feo, pero no te llamaría yo Boggart... a la cara.

Snape frunce el ceño aún más.

¿Sirius, podrías no insultar al hombre que me hace las pociones?

Remus le sonríe, porque solo estamos bromeando, hombreee... así nos llevamos siempre.

No parece.

—Yo optaría por ser cuidadoso, Remus —Snape le sigue mirando con el ceño fruncido.

—¿Por? ¿Planeas esconderte en mi armario? No creo que quepas, con Sirius ahí dentro. Probablemente tampoco te lo pases bien, aunque nunca nadie se ha quejado de pasar siete minutos en el paraíso con él.

—Sabes que te hago la poción correctamente por los alumnos, pero insisto que tendrías que ser más cuidadoso.

—Venga, hombre, ¿qué vas a hacer? ¿Envenenarme? ¡Relájate un poco!

—Estoy relajado, Lupin —protesta pensando que podría escupirla en la poción.

Si lo que quieres es un beso, Snape, pídelo, no te limites a besos indirectos...

—Y tú... encontraste... ¿Lo que sea que buscabas? Que seguro me dijiste y no me tomé la molestia de oír...

What the heck?! Yo no buscaba nada.

—Quizás justo ese es el problema...

—No hay ningún problema, Lupin. Te recomiendo que dejes de hacerte el gracioso.

—Tú me has parado para hablar conmigo.

—¿Yo? No. Solo te he encontrado.

—Pues yo he tenido esa mala suerte, sí.

—Todos hemos tenido esa mala suerte —Severus da un pasito hacia él, medio imponentemente—. ¿Qué te pasa hoy, Lupin?

—Solo soy un poco menos dulce de lo habitual porque... —Remus se muerde la lengua para no decir tu nariz monstruosa no me deja seguir caminando.

—¿Aja?

—Pues... tengo que irme.

—Lupin, no tiene gracia alguna nada de todo esto —Snape parpadea.

—Ya me imaginaba que tú no sabrías verla. Margaritas a los cerdos.

Severus frunce más el ceño porque hay ALGO que no está bien aquí.

Remus hace un gesto con dos dedos en la frente para saludarle, yéndose.

—Voy a hablar con el director... —refunfuña Severus yendo para allá, el muy quejicus.

—¡Salúdale de mi parte!

—Jum!

Y ahí se va Remus a empezar a hacer lo de la copia del mapa.