Kanjou ga kirakira ima wa kirakira

(Mis emociones brillan, ahora están brillando)

Anata dake ga subete sa

(Eres mi todo)

Kono amai sekai uso ni naru you na

(Cualquier cosa que haga de este dulce mundo una mentira)

Sore igai no koto nante keshite shimaou

(Borrémoslas todas)

·

Yuru Yuri

·

vǝɿƨión

Hɒppy

ɿɒϱυƧ

Γᴉɻԍ

¸šç®¡ç†ç³»A&£Bd3A]‚ºÁPß统å¿é¡»è¦èƒ½æ"¯fêAÄ•AoBd)¼AÄ•€à5ÚÂf¢cÅù

öTÊÂd¼Á{Â一åŒçš„ç³»ç»AG"ë¯ÂjVAAG"ë¯BcîA^okë©Âb€b=J^Aî=J_Bb€b=

J`Á=J_ÁîA†Ÿå¯ä»¥ç¼©çŸäº§å"推å'市场的æ¶å¹¶¿æ˜¯å®ƒèƒ½å¤Ÿå分

容æ˜"圎£ŸA¶ÇÂ(üÁA]SlA'Â(üÁAXœA'ðÂ(üÁAP¿¥AoLÂ(üÂAE¾ ‰äº

Yυɿυ Yυɿi vǝɿƨión Hɒppy Ƨυϱɒɿ ⅃iʇǝ

·

Suki no pinto ga zurete itte

(Mi visión del amor está cambiando)

Soto no sekai to wa disukomyunikeeshon

(Perdí la comunicación con el mundo exterior)

Ai wo kakushita mune no oku wa dare ni mo nozokasenai

(No dejaré que nadie mire lo profundo de mi corazón donde escondo mi amor.)

Aishitatte dou shitatte

(Te amo, no importa lo que haga)

Nannimo yogore ya shinai yo

(nada lo ensuciará)

Mou tenshi datte akuma datte

(Ni los ángeles ni los demonios)

Koko de wa sasayakanai yo

(te susurrarán algo aquí.)

Seifuku no poketto ni kakushita nibui kodou de

(Con el latido sordo escondido en el bolsillo de mi uniforme)

Anata to nigedashite miyou

(huyamos de aquí juntas)

Eien no imi nante nai kedo sa

(No tiene por qué ser eterno)

"zutto soko ni ite ne."

(Pero quédate aquí para siempre.)

Kanjou ga kirakira anata de kirakira

(Mis emociones brillan, brillan contigo.)

Shiteru ima dake ga atashi desu

(Ahora lo están haciendo)

Kono amai sekai uso ni naru nara

(Si este dulce mundo se vuelve una mentira)

Sore igai no koto nante iranai yo

(no necesito nada más)

Sei woo waratte emooshon

(Say "woo" Ríe con emoción)

Guree na kanjou ima wa iranai

(No necesito sentimientos grises ahora mismo)

Ai wo utatte iyou yo

(Cantemos sobre el amor)

Kono heya no naka nara kitto akarui yo

(Definitivamente este lugar es brillante)

·

Anata to issho ni ai wo mitsuketa

(Encontré el amor contigo)

Kore igai nani mo hitsuyo nai

(No necesito nada más que esto)

Kono sekai wo ima nukedashite miyou

(Escapemos de este mundo ahora)

Capítulo 8: La chica cae en la oscuridad

Estaba lloviendo. Akari miraba por la ventana cómo caía la lluvia. Le parecía relajante aquello.

–Me pregunto si Kyouko-chan habrá podido llegar a casa antes de que empezara a llover.

Sin embargo, Akari no sabía que Kyouko no había ni salido de la casa. El cuerpo inerte de la chica era sostenido por Akane, que se había quedado en la misma posición tras haber acabado con la vida de la rubia.

Sabiendo que no podía simplemente dejar a Kyouko ahí, como hizo con esos dos chicos, Akane empezó a pensar cómo lo haría para primero esconder el cuerpo de Kyouko y luego deshacerse de él. Por el momento, enrolló la alfombra de la entrada alrededor de ella, por la altura de la herida, para que la sangre no se esparciera más. Como Akari no entraba a su habitación, pensó en llevarla hasta allí, pero de camino hasta allí tendría que levantarla, por lo que podría dejar caer sangre. Akane entonces pensó en arrastrarla dentro de la alfombra por el suelo hasta el baño, en esa misma planta. Luego, una vez allí, sería más fácil deshacerse de Kyouko si la cortaba en trozos y luego los lanzaba a un río.

Sí, eso es lo que haría. Akane arrastró a Kyouko hasta el baño y allí la encerró con llave en un armario. Como estaba dentro de la alfombra, esta detuvo toda la sangre, por lo que no manchó nada del camino hasta allí. Sin embargo, Akane vio que había algo de sangre en el suelo. No entendía de dónde salía. La chica vio entonces que salía de su mano izquierda, que Kyouko arañó mientras la apuñalaba. Akane entonces se vendó la mano y procedió a limpiar la sangre del suelo, en especial la de la recepción, la cual sí que era de Kyouko. También se quitó su ropa, que había quedado manchada con sangre, y la puso para lavar, y después escondió los zapatos de Kyouko y se los llevó a su habitación, ya que sino Akari se extrañaría de verlos.

Una vez se puso ropa nueva, Akane se sentó en su cama, con la sombra de su pelo tapándole los ojos. La chica intentaba mantenerse tranquila y no perder la calma, para poder pensar con claridad cómo debía hacer las cosas y no cometer ningún error que pudiera delatarla.

Tras un rato, Akane llamó a la puerta de la habitación de Akari, y después entró.

–Akari, la cena ya está lista. – Dijo con una sonrisa.

–¿Eh? Onee-chan, no tenías que hacerla tú sola. Me habrías podido avisar para que te ayudara.

–Perdón, perdón. No quería interrumpirte. La próxima vez te avisaré. ¿Vienes?

–Sí. – Asintió Akari sonriendo.

Después de cenar, ambas hermanas aprovecharon que estaban solas y que el día siguiente era domingo y no tenían que levantarse temprano para ver una película juntas en el sofá. Tras terminar, Akari bostezó.

–¿Tienes sueño, Akari?

Esta asintió.

–Sí. Es un poco más tarde de lo que voy a dormir normalmente.

–Entonces deberías ir a dormir ya.

Akari asintió.

–Buenas noches, onee-chan.

–Buenas noches, Akari. – Dijo Akane con una sonrisa.

Akari se dirigió a su habitación. Cuando Akari desapareció de su vista, Akane dejó de sonreír y abrió sus ojos.

Tras unos cuantos minutos, Akane subió lentamente hacia la habitación de Akari y abrió con cuidado la puerta.

–Akari, ¿estás dormida? – Susurró.

Akari no contestó. En cambio, se podía oír la suave respiración de la chica, por lo que Akane intuyó que estaba dormida. Akane cerró la puerta con cuidado y después fue a su habitación. Allí abrió el armario, dentro del cual había, entre varias cosas, una bolsa con varias herramientas de metal. Akane cogió de esa bolsa una gran sierra, y luego tres bolsas de plástico. Luego se dirigió hacia el baño con la intención de cortar a Kyouko en varios trozos para meterla en esas bolsas y luego tirarla al río. Al cabo de un tiempo llegaría al mar, y si algún día llegasen a descubrir sus restos, no se podría saber quién la mató ni dónde, por lo que no habría motivo para sospechar de ella.

Ya en el baño, Akane abrió el armario que había cerrado con llave, agarró el cuerpo de Kyouko y lo puso en la bañera. Así, toda la sangre que saldría del cuerpo al cortarlo podría limpiarla fácilmente solamente con el chorro de la ducha, o como mucho, frotando un poco. Pero sería mucho más fácil de limpiar que si la cortaba afuera. Akane destinó unos segundos a mirar el rostro de Kyouko, con la misma expresión de terror en su rostro que unas horas antes, pero con su piel más pálida tras llevar varias horas muerta, mientras sus ojos no mostraban ningún tipo de brillo. Finalmente, Akane cogió la sierra y la puso en el cuello de Kyouko para empezar a cortarle la cabeza.

–¿Onee-chan?

Akane se horrorizó al escuchar la voz de Akari. La chica giró lentamente su cabeza viendo a Akari claramente en shock. Akari había bajado para ir al baño, y Akane estaba tan concentrada pensando con qué hacer con Kyouko que no la había oído. Ambas hermanas estaban con los ojos abiertos como platos y claramente asustadas, aunque por motivos diferentes. Akari, por el shock, casi se desmaya, perdiendo la fuerza en las piernas, por lo que cayó de rodillas al suelo.

–A-Akari…

Akane se acercó a ella. Pero entonces Akari recobró de pronto sus fuerzas.

–¡No! ¡No te me acerques! – Gritó levantándose y empezando a correr.

Akane reaccionó inmediatamente persiguiéndola. Entre que Akari estaba claramente impactada, por lo que no coordinaba bien sus piernas y no corría bien, y que Akane era más alta que ella y sus piernas más largas, por lo que podía dar zancadas más grandes, Akane terminó atrapando a Akari en la entrada, agarrándola del brazo.

–¡No! ¡Suéltame!

Akari quería huir, por lo que Akane se puso delante de la entrada, bloqueando la puerta.

–¡Akari, espera!

–¡No! ¡Suéltame!

Akari consiguió librarse del agarre de Akane, y empezó a correr hacia su habitación, ya que Akane bloqueaba la entrada. Akane la siguió rápidamente, consiguiendo atraparle la pierna en las escaleras, pero Akari reaccionó golpeándola con el pie en la cara, más por acto reflejo que por haberlo pensado. Aquello dio un par de segundos de ventaja a Akari, que consiguió llegar a la habitación y cerrar su puerta con pestillo justo antes de que llegara Akane, que intentó abrir la puerta durante unos segundos, sin éxito. Entonces empezó a llamar.

–¡Akari! ¡Akari, escúchame!

–¡No! ¡Has matado a Kyouko-chan! ¡La has matado!

–¡Pero no es por lo que crees! ¡Lo he hecho por ti! ¡Por nosotras!

–¡Cállate! ¡Te odio, onee-chan!

Aquello dejó en shock a Akane, como si le hubieran atravesado el corazón con una flecha. La chica perdió el brillo en sus ojos y se dejó caer de rodillas al suelo, y después cayó de lado en este, sin ninguna fuerza.

¿Eh? ¿Por qué? ¿Acaso hice algo malo? ¿Qué pudo ser?

(¿En serio?)

Akane estaba quieta en el suelo, sin moverse.

¿Eh? No puedo pensar en nada más después de lo que dijo. Sus palabras recorren todo mi cuerpo. Mi corazón… Mi cabeza se saldrá de control. ¿Por qué…? No puedo dejar de temblar. Me falta azúcar. Tengo miedo. Siento asco. Estoy perdiendo la cabeza. Este sentimiento… ¿Esto es… Desesperación? No tiene sentido. Una vida sin Akari… No tiene sentido. Solo vivo porque estoy con Akari. Si no estoy con ella… No tiene sentido seguir viviendo.

En ese momento fue como si a Akane se le cruzaran los cables. Sin cambiar lo más mínimo su expresión, la chica empezó a sonreír.

Claro… Eso es… No tiene sentido seguir viviendo. – La chica se levantó, con los ojos completamente abiertos y con una gran sonrisa perturbadora. – ¡No tiene sentido! ¡No tiene sentido seguir viviendo!

Akari, en su habitación, estaba llorando de rodillas al lado de la cama, con la cabeza apoyada en esta. Estaba completamente desconcertada. Akane, su dulce y querida hermana, había matado a Kyouko. No podía entender por qué, y no podía evitar quitarse de la cabeza la imagen de Akane con una sierra a punto de cortar a Kyouko. Cada vez que pensaba esto o en los motivos que Akane pudiera tener, el llanto de Akari aumentaba. Tuvieron que pasar más de 10 minutos para que Akari pudiera ordenar mínimamente sus sentimientos.

Kyouko-chan… Onee-chan… La ha matado… ¿Por qué?

Akari no podía entenderlo. No podía creer que su hermana fuese una asesina. La chica vio entonces su móvil en el escritorio.

Debería… Llamar a la policía…

Akari se levantó como pudo y fue hasta el escritorio para coger el móvil. Lo abrió y llamó al número de emergencias.

El teléfono móvil al que llama está apagado o fuera de cobertura en este momento.

–¿Eh?

Akari volvió a llamar.

El teléfono móvil al que llama está apagado o fuera de cobertura en este momento.

–¿Qué es esto?

De nuevo.

El teléfono móvil al que llama está apagado o fuera de cobertura en este momento.

–¡¿Qué es esto?!

De nuevo volvió a llamar y de nuevo el mismo aviso. La chica entonces probó a enviar un mensaje a Yui. Sin embargo, el mensaje ni siquiera salía de su teléfono.

¿Por qué? ¿Qué ocurre?

Akari entonces miró la conexión de su teléfono. No estaba conectado a ninguna red ni tenía cobertura.

–No puede ser…

Akane estaba en la entrada de la casa, en el cuadro eléctrico, después de bajar los plomos expresamente, dejando sin luz al router de la casa, al que estaba conectado la línea telefónica, dejando la casa sin internet y sin teléfono. Akane seguía con esa expresión perturbadora.

Akari… Esta vida ya no tiene sentido. Así que… Vamos a morir para que podamos estar juntas en otra vida.

Al día siguiente, por la mañana

Hacía un sol tan brillante que parecía mentira que esa noche hubiera llovido. Ayano estaba en el parque, apoyada en una farola, esperando a Kyouko, algo nerviosa. En ese momento llegó Yui.

–Hola, Ayano.

Esta se sorprendió un poco.

–Ah, hola, Funami-san. ¿Qué haces aquí?

Yui se extrañó.

–¿Qué quieres decir? Hemos quedado con Kyouko, ¿no?

–¿Eh?

–Kyouko me dijo que este domingo iríamos las tres juntas a divertirnos.

Ayano se quedó con sus ojos sin brillo.

–"Las tres juntas"… "Las tres juntas"… "Las tres"… Ya veo… Así que no se refería solo a nosotras dos…

Yui vio que de pronto Ayano se había desanimado.

–Ayano… ¿Te pasa algo?

–No… Nada. – Dijo de la misma forma.

Yui, con una gota de sudor, aunque veía claramente que Ayano no estaba bien, decidió no insistir.

–Bueno, ahora solo queda esperar a que venga Kyouko.

–Sí…

Pasaban los minutos y Kyouko no aparecía. 10 minutos.

–Kyouko llega tarde…

–Jo… Es ella misma quien nos cita y no es capaz de llegar puntual.

–Ya… Qué vamos a hacer con ella…

Tras un cuarto de hora, las chicas empezaban a preocuparse.

–Ha pasado más de un cuarto de hora… – Dijo Ayano.

–Es muy raro, a lo mejor le ha pasado algo…

Eso asustó un poco a Ayano.

–¿Qu-Qué dices…?

–Voy a llamarla.

Yui llamó a Kyouko.

En casa de Akari, Akane estaba llevando a Kyouko, arrastrándola por los pies, desde el baño a su habitación. En ese momento, el teléfono de la chica sonó. Akane se sorprendió un momento, pero luego sonrió de la misma forma perturbadora que antes y siguió arrastrando a Kyouko pasando olímpicamente del sonido.

En el parque

–No responde… Voy a llamarla otra vez. – Yui volvió a llamar, obteniendo el mismo resultado. – No contesta…

Las dos chicas empezaron a ponerse algo nerviosas.

–¿Crees… Que le ha pasado algo? – Preguntó Ayano con algo de miedo.

–No lo sé… Voy a llamar al fijo de su casa para preguntar si ha salido.

Yui llamó al fijo de la casa de Kyouko, contestando su madre.

–Residencia Toshinou, diga.

–Hola, ¿es la madre de Kyouko?

–Sí. ¿Eres Yui-chan?

–Sí. Llamaba para preguntar si Kyouko ya ha salido de casa.

–¿Eh? ¿Qué dices? ¿Kyouko no está contigo?

–¿Eh? – Se extrañó Yui. – No.

–¿C-Cómo que no? – Se asustó la madre.

–¿Por qué cree que estaría conmigo?

–Porque muchas veces va a tu casa a dormir. A veces sin avisar y todo. Siempre le digo que me avise cuando lo haga, pero pasa de mí y muchas veces no me lo dice. Pensaba que era una de estas veces.

–Pues no. Kyouko no está conmigo.

–Lo dices en serio, ¿verdad? Piensa que si es una broma no hace ninguna gracia.

–¡No es ninguna broma! Habíamos quedado con Kyouko hoy en el parque, pero no ha venido. He intentado llamarla, pero no contesta…

–Espera, ¿no contesta al móvil?

–No, por eso he decidido llamar aquí.

La madre empezó a asustarse de verdad.

–Puede que le haya pasado algo…

Yui no dijo nada, debido a que también estaba asustada. Tras unos segundos, la madre volvió a hablar.

–Voy… A llamar a la policía para que la busquen. Si sabes algo házmelo saber, ¿de acuerdo?

–Por supuesto.

Dicho esto, la madre colgó. Aunque Ayano no había oído lo que decía la madre, solo con oír a Yui tuvo suficiente para entender lo que pasaba.

–No… No está en su casa, ¿verdad? – Yui negó con la cabeza. – Dios mío, ¿y si le ha pasado algo grave…?

Yui, aunque también estaba algo asustada, intentaba mantenerse calmada. De pronto, Yui recordó algo.

–Ah, la última vez que supe de ella iba a casa de Akari. Voy a llamarla a ver si ella sabe algo.

Yui llamó a Akari.

El teléfono móvil al que llama está apagado o fuera de cobertura en este momento.

–¿Eh?

Yui volvió a llamar.

El teléfono móvil al que llama está apagado o fuera de cobertura en este momento.

–¿Qué… ¿Qué ocurre aquí? – Dijo Yui empezando a asustarse más.

–¿Q-Qué pasa? – Preguntó Ayano.

–No hay línea.

–¿Qué?

–Aquí pasa algo muy raro… Voy a casa de Akari.

–¡E-Espera! ¡Te acompaño!

Habitación de Akane

Akane había puesto la silla de su escritorio en el centro de la habitación y sentó a Kyouko ahí.

–Bien. Ahora solo queda una cosa.


Mientras tanto, en casa de Chinatsu, esta estaba revisando su móvil para ver si Kyouko le había enviado alguna foto de la habitación de Akane, pero no tenía ningún mensaje nuevo, por lo que la chica estaba entre molesta y extrañada.

–Kyouko-senpai aún no me ha enviado ninguna foto. ¿Por qué? – Tras unos segundos decidió dejar el móvil. – Bueno, ya se la pediré mañana.


Casa de Akari

Akane había colocado velas por diferentes lugares de la casa, y las había encendido. Akane, en la entrada de la casa, miraba con una sonrisa las velas que había colocado por allí. Ya habiendo decidido lo que iba a hacer, la chica amplió su sonrisa.

·

·

Hareta senaka no kasabuta

(Hay una herida hinchada en mi espalda)

Chigireta hane ga haeteita ato

(Ahí es donde solían estar mis alas rotas)

Kizu wo egutte wa tashikameta

(Me abrí la herida para asegurarme)

Mada chi wa akai koto

(De que mi sangre todavía sigue roja)

Mamorenai chikai de yogoshita atorie

(En el estudio mancillado por una promesa que no pude mantener)

Anata to deai tada sore dake de futto kuzure ochita

(Te conocí y eso fue suficiente para hacerme desmoronar suavemente)

Amakute itakute nomikomenai hodo no

(Es dulce pero tan doloroso que no lo puedo asimilar)

Hajimete no kimochi ni anata no namae wo tsukeyou

(A este sentimiento que nunca antes había conocido le pondré tu nombre)

Awakute morokute tokete shimai souda

(Es fugaz y frágil, como si se pudiera derretir en cualquier momento)

Yagate owaru no nara watashi no inochi wo ageyou

(Si tiene que terminar algún día, daré mi vida por ello.)

La-la-la, la-la-la

La-la-la, la-la-la

La-la-la, la-la-la

La-la-la, la-la-la