yi jeong

Sin esperar a lo que Ji hoo tenía que decir salí a toda prisa de la mansión. Necesitaba encontrar a Chu Ga Eul con urgencia, el simple hecho de saber que estaba con otro me incomodaba, no me gustaba para nada el hecho de que hayan salido ellos dos a quien sabe donde... —tengo que encontrar a mi paleto de campo — Me digo a mí mismo.

Recorro la mansión por fuera sin éxito alguno y justo cuando estoy por llamar a Ga Eul para exijirle una respuesta escucho su voz a lo lejos. Y ahí está ella. En un lugar muy escondido de la mansión... tan escondido que no recuerdo haber estado ahí antes.

—Me acerco sigilosamente y logro captar una parte de la conversación. Y ahí mismo mi visión se vuelve roja y por fin salgo de mi escondite.

—Yo no haría eso si fuese tú— Digo finalmente preparado para darle un golpe a ese atrevido de Hee Chung o como se llame.

Ga Eul no es nada para mí. Me recuerdo a mi mismo, solo la estoy protegiendo... ella es tan inocente, sí... definitivamente es solo por eso.

Se que suena contradictorio decir que le iba a dar una oportunidad hace unas semanas. Pero es claro que mis términos con ella iban a ser los mismos. Cero exclusividad y solo diversión.

Definitivamente la idea lo emocionaba más de lo que quería admitir. Le atraía su inocencia. Su belleza y sobre todo su valentía, le intrigaba de gran manera todo lo que concierne a su adorable Chu Ga Eul. Que ahora mismo estaba recibiendo una propuesta comprometida por el amigo de Joon hee.


Ga Eul

Necesito un momento para recuperar la compostura al escuchar tus vos y cuando logro voltear hacia él no puedo evitar sentirme furiosa. ¿Con que cara se atreve a venir aquí luego de besar a esa perra?

—Que necesitas— Trato de actuar lo más desinteresada posible.

—Escuche que te fuiste de la fiesta y quería comprobar que estuvieras bien, estas fiestas no son tu estilo—

—Esta bien… ya me viste. Puedes irte ahora—

—Chu Ga Eul necesito hablar contigo a solas—

Un carraspeo se escucha al lado de los dos y de pronto se acuerdan que no están solos...

—Creo que es hora de que me vaya. Espero haber ayudado en algo señorita, estoy seguro que nos volveremos a ver muy pronto— Chung Hee se fue despreocupado finciendo no darse cuenta de ciertos ojos oscuros que lo observaban como un alcon.

—No necesito hablar contigo, he dejado mis puntos claros la última vez que nos vimos. Hablo sonando exasperada

—Puede que tú hayas dejado tus puntos claros, pero yo tengo mucho que decirte Ga Eul. Tengo una propuesta para ti—.


Chu Ga Eul

Por más que Ga Eul quisiera negarse, termina rindiendose a lo inevitable. Ahora están de camino a su estudio, para hablar de lo que sea que tenga en mente, y se recuerda a sí misma que tiene que ser fuerte y no débil.


En el estudio

— ¿Quieres un poco de té?

—No gracias, estoy bien. Solo necesito saber lo que tengas que decir y terminamos con esto de una vez—.

—No me agradan las exigencias, he dejado que las hagas hasta ahora, pero no me gusta que me presionen. No se lo permito a nadie—. El tono serio de su voz hizo que Ga Eul desconociera aún más a este Yi Jeong que tenía enfrente.

—Te recuerdo que fuiste tú el de las exigencias. El que me arrastró hasta acá— Ga Eul por fin levantó la voz.

La tensión entre ellos era tanta que necesitaba salir de aquí de una vez por todas.

—Mi dulce Ga Eul. Voy a permitir tus exigencias por hoy... Esta bien, te diré.—

—He decidido que quiero tenerte— Con total seriedad So Yi Jeong no dudo en expresar su deseo.

— ¿Estás loco? ¿borracho? O a que diablos te refieres con tenerme. Acaso sabes con quien hablas, ¿crees que soy una puta acaso?—

Definitivamente se esperaba esa reacción y él estaba más que preparado.

— ¿No querías salir conmigo acaso? Ese soy yo, esan son mis reglas, yo no tengo relaciones como las que tu sueñas... si quieres tener algo de mí, tienes que aceptar lo que te ofrezco. Nada más.

—Nos gustamos Ga Eul— Me acerco a ella y la tomó del mentón.

—Sientes lo mismo que yo, pero no puedo ofrecerte más, acepta mis términos y podremos tenernos por un tiempo indefinido—.

Los dos se miraron en silencio por lo que fueron minutos. Sus miradas expresaban lo que no podía decirse.

—Entonces So Yi Jeong...

¿Me permitirás ser parte de tu vida?— Estúpida Ga Eul por qué siempre tienes que ceder.

-Lo haré. Lo prometo. Sólo déjame estar contigo como mi corazón y cuerpo anhelan—. Trato de no sonar tan desesperado, al final de cuentas ella solo será una aventura. Me recuerdo a mi mismo.


Mi corazón golpeaba con fuerza ¿Acaso era un paro cardíaco? Pero de pronto no estaba sola y mi cuerpo se encontraba debajo de un cuerpo musculoso y ¿acogedor?

—Sus labios eran tan suaves y nuestras lenguas entrelazadas de una manera tan deliciosa que de un momento a otro todo pudor en mí fue olvidado— .

No tengo idea de en qué momento nos movimos a la habitación del estudio y mucho menos cuando quedamos atrapados bajo el cuerpo de Yi Jeong.

—Ga Eul— su voz salió tan seductora que la humedad traspasó mi panty.

Seguimos con nuestro beso frenético hasta que de un momento a otro sus manos descendieron hasta mis pechos —Algún hombre te ha tocado aquí tesoro?—

No puedo responder y está ahí cuando se escucha el desgarro de lo que fue mi vestido. Debería sentirme enojada porque arruinó un vestido tan caro pero él de admitir que me siento muy caliente, así que agradezco la intervención ya que no soporto el calor.

Lo siguiente en desaparecer de mi cuerpo y ser brutalmente arrancado es mi sujetador quedando la parte superior de mi cuerpo completamente expuesta.

—Me encantan tus tetas. Son tan suaves —Dice mientras se lleva una de ellas a la boca, luego la otra—

No puedo evitar mis gemidos, son tan fuertes pero me importa un comino deseo esto y quiero que siga.

Sus manos están... descendiendo hasta ese lugar que nadie a tocado antes y que ahora mismo quema como el infierno.

—Estas tan mojada tesoro, puedo olerte desde aquí ¿Te gusta lo que hago? —acaricio con cuidado el forro de su ropa interior de encaje—.
— ¿Debería acariciarlo? —Susurro en su oído—

—Desnudo—.

—Hazlo, porque hablas tanto maldita sea solo hazlo —Por fin he podido hablar y expresar lo que siento—

De pronto se escucha otro sonido de desgarro y ya me importa un carajo mi ropa y realmente me importa un carajo cuando siento sus dedos en mi coño desnudo.

Su pulgar en mi clítoris y demás dedos frotandome... es una sensación que no quiero perderme nunca.

—Estás tan buena. ¿Te lo han dicho antes? —introduzco dos dedos en su vagina y empiezo a bombear. Su humedad suena con cada introducción.

—ahaah hmm ahh —Más rápido Yi Jeong aahah por favor los haces tan bien.
—Solté entre Jadeos—

Yi Jeong amaba este momento. Dios es tan hermosa, quien diría que la dulce Ga Eul era ruidosa en el sexo.

Inevitablemente tengo que probar su coño así que sin pedir permiso desciendo hasta llegar a su hermosa vulva.


Ga Eul

Siento su aliento sobre mi coño y dejo de respirar y luego me encuentro retorciéndome de un lado a otro hasta que mi habilidoso amante me sujeta por el vientre y levanta brevemente su vista.

—No te muevas tanto, haces que sea difícil disfrutar de mi coño tesoro—

—Lo siento es que... no puedo evitarlo. Se siente tan bien.

—Quiero que te sientas así, al carajo muévete todo lo que quieras.

—Sin decirme más volvió a atacar mi coño y usando su lengua, sus labios, succionando mi clítoris y fue demasiado. En pocos minutos todo mi cuerpo empezó a temblar, tener un orgasmo no es algo nuevo para mí. Me he dado muchos, cortesía de mi propia mano pero esto es diferente.

Arqueo la espalda hasta que ya no toca el colchón y gimo como una puta a la que no se han cogido por años.

Cuando salgo de mi aturdimiento veo a Yi Jeong quien con una mirada de suficiencia me observa triunfante.

Y ahí me doy cuenta de mi error.

Deseos inevitables me han hecho cometer un delicioso error.