Ya habían pasado prácticamente dos semanas desde que Gohan y los demás iniciaron su entrenamiento. Yo también decidí iniciar con el entrenamiento.

Intenté acercarme a Raditz en varías ocasiones, pero prácticamente me corría con la mirada de pocos amigos. Lo he dejado solo durante estas dos semanas, ya debería estar más tranquilo.

Me molesta que siga tratando me como basura, ya estoy que me rindo con intentar de ayudarlo, pero ya es mi responsabilidad porque lo dejé con vida, hice un suspiró largo ante aquel pensamiento.

Me da curiosidad el hecho de que, no se haya movido de aquel lugar, se que Raditz es impulsivo según lo que han mostrado de él, pero que actúe de ese modo, me da hasta escalofríos. Sé que debo tomarlo con calma, pero me desespera y quiero un compañero con quien entrenar.

Así que, hoy sí insistiré establecer una conversación aunque me insulte en el proceso...

Después de algunas horas de caminata por fin logré divisar la cascada en que ha estado Raditz desde hace algunos días. Al llegar no vi por ningún lado a aquel hombre. Decidí buscarlo mediante el ki y sentí que había varías presencias débiles cerca de él, eso quiere decir que, se ha ido a una ciudad cercana de este bosque. ¡Mierda! Creo que piensa hacer un desastre.

Salí disparado como una bala al cielo para ir a buscar a Raditz con la esperanza de que no hubiera matado a nadie o hecho un destrozó.

Por favor no hagas que me arrepienta, no quisiera romper la promesa que le hice a tu hermano menor, solo espero que no haya hecho algo que llamará la atención de los demás guerreros.

Al llegar a la ciudad observé que todo estaba en buen estado. Aterricé en un edificio esférico e inicié una búsqueda con los ojos Faila.

- ¡Vamos! ¿Dónde pudo haber ido? – Dije entre dientes luego escuché una explosión a los lejos. – Ese debe ser él. – Murmuré, mientras emprendía vuelo al humo que empezaba a salir de alguna parte de la ciudad.

Al llegar pude notar que era una joyería en la que proviene el humo. Dudo mucho que Raditz haya entrado en ese lugar, descendí rápidamente más fue mi sorpresa ver al pelilargo dentro de aquella joyería ¿Pero que mierda? ¿Qué hace aquí? ¿Acaso ahora quiere ser un delincuente? Me acerqué a pasos apresurados, lo bueno es que la policía no se ha presentado aún.

-¡Hey, Raditz! – Volteó a mirarme con una ceja arqueada. - ¿Ahora te dedicas a robar? No te basta con la paliza que te dio tu hermano menor por secuestrar a su hijo. – Dije sin rodeos, me parecía extraño que hiciera aquello.

- ¿Qué dices? Metete en tus asuntos. Yo no he hecho nada. – Defendió mientras fruncía el ceño y se colocaba de frente a mi.

Amigo claramente te estoy viendo que estás en una joyería que acaba de explotar y tienes una bolsa de joyas llenas en tu mano. ¡¿Y me dirás que no haces nada?! Decidí arrebatarle la bolsa y él se molestó por el hecho.

– Ven conmigo, entrenaremos. Quise darte unos días para que asimilaras tu supuesta depresión, pero veo que estás en buen estado. – Reclamó. Él me dio una sonrisa maliciosa.

-Nunca pedí tu ayuda, maldito bastardo. – Dijo aquel hombre alistándose para pelear. ¡Oh! ¿Se nos pondrá difícil el hombrecito?

-¡¿Entonces vas a querer las cosas así?! ¡Por mi está bien! – Exclamó.

Escuché las sirenas de los cuerpos de policía, pero aún así eso no nos detuvo para establecer una batalla de miradas mientras nos posicionamos para poder pelear. Nos mirábamos de manera amenazadora, si él no entendía con palabras entenderá a los golpes. Trataré de sacar la pelea de aquí para que las personas de esta ciudad no sufran daño alguno por nuestra culpa.

Cuando iba a decidir atacar. Ambos nos detuvimos en secó al oír la puerta de la bóveda de aquel lugar abrirse bruscamente con una patada, ambos nos quedamos mirando de manera extraña a la persona que salía de aquella bodega de manera tranquila era una chica de cabello rubio, ojos verdes y un listón rojo.

Creo que he visto esa mujer en algún lado. Jalaba dos bolsas llenas de joyas, hasta sus expresiones se notaba que aquellas joyas pesaban, de pronto su mirada se fijó en nosotros y la arrugó a más no poder e incluso sentí miedo, esa mujer es Lunch, pero en su forma malvada. ¡¿Qué hace aquí?!

- ¿Qué haces ahí parado, maldito imbécil? Te dije que recogieras las cosas brillantes. – Ruge la mujer.

Me quedé congelado porque estaba hablando con nosotros, miré a Raditz que estaba al frente de mí y noté su faz con algo de miedo y de pronto aquella mujer sacó una ametralladora y empezó a dispararnos. Ambos gritamos ante los disparos repentinos de aquella mujer, estos rebotaban en nuestro cuerpo, pero aun así no pudimos evitar espantarnos por las balas.

- ¡¿PERO QUÉ TE PASA, MUJER LOCA?! – Gritó Raditz.

¿Cómo carajos se conocieron estos dos? Se que la sangre saiyajin atrae a mujeres de carácter fuerte, pero este sujeto atrajo a la más peligrosa de todas y creo que la más inestable. Lunch puede ser tierna como letal también.

- ¡Te he dicho que recogieras las joyas! ¡QUE ESPERAS! – Mandó la mujer. Mientras se acercó de manera amenazadora a Raditz y le gritaba.

Esta mujer tiene los ovarios bien puestos para gritarle a un mercenario intergaláctico de esa forma. Establecieron una discusión, se me hace raro que Raditz no le haya hecho algo.

Raditz la empezó a insultar y pude notar las mil venas sobre salidas de su cabeza y volvió a dispararnos sin importar lo que nos pasará. No, nos lastimará, pero aún así le teníamos miedo, seguía gritando que agarraramos las joyas, ¿Ahora cómo salgo de esto? Miré a Raditz en busca de respuesta y el muy cabrón se encogió de hombros. ¡Desgraciado, por tu culpa tengo lidiar también con esta loca!

Lunch se molestó por nuestras miradas desconcertadas y nos volvió a apuntar con su arma, exigiendo que le hiciéramos caso. Raditz y yo solo atinamos a levantar una ceja ante su petición amenazadora.

-¡LES DIJE QUE RECOGIERAN TODO, SABANDIJAS! - Ruge la mujer.

Y vuelve con sus balas. Y como si fuera accionado un botón para nuestro funcionamiento, Raditz y yo con nuestra velocidad sobrehumano dejamos limpias las mesas en que se exhibía las joyas y posteriormente la ayudamos con las dos bolsas pesadas, salimos de aquel lugar rompiendo el techo para irnos volando y al llegar a una montaña descendimos.

Lunch se había enganchado a la espalda de Raditz, este ni refunfuñaba y no tenía su expresión seria. ¿Cómo es que pudo domar a Raditz? A parte de eso ¿Cómo es que me metí en esto también? Definitivamente ese tipo de mujeres dominan muy bien a los saiyajins. Me compadezco y espero no me ocurra eso.

Ella se acercó a las bolsas que dejé en el suelo y Raditz posó su mirada en mi algo desconcertado. La mujer estaba refunfuñando referente a que faltaban más joyas nos miró de manera asesina y ambos atinamos a alejarnos unos cuantos metros de ella.

- ¡¿Pero qué le pasa a esta mujer?! – Atine a decir y busque respuesta en Raditz desconozco del todo a Lunch, pero se que su personalidad buena es más calmada y esta pues... tira a matar.

- ¡No lo se! ¡Esa mujer siempre se transforma en el legendario super saiyajin cada vez que estornuda! – Dijo Raditz de manera apresurada. ¿En serio creyó eso? Atiné a reírme y ambos me miraban de forma extraña.

- ¿Te burlas de mí, maldito mocoso? – Refunfuño la rubia. De pronto dejé de reír cuando empezó a apuntarnos con su arma. - ¡No hicieron bien su trabajo par de inútiles, faltaron más joyas! – Volvió a disparar.

- ¡YEAAAAAAAAAAAGGHHH! – Gritamos al unísono por las balas.

- ¡DEJA DE HACER ESO, MUJER LOCA! – Gritó Raditz harto de aquella mujer. Lunch paró de hacerlo no porque se lo pidieran, sino porque iba a volver a estornudar.

- ¡AAACHUU! – Y volvió a ser la Lunch de cabello azul oscuro y ojos azules. Nos miró confundida mientras ladeaba su cabeza y luego vio su arma, se asustó y la soltó. Nos dibujó una sonrisa y después posó su mirada en Raditz. – Creo que ella lo volvió a hacer. Perdonenme. – Atinó a decir.

No pude evitar quedarme boca abierta, me sorprende mucho su cambio de personalidad, hace unos momentos nos estaba matando a "balazos" y ahora nos tira flores y brillos.

- ¡Ves! Te dije que se transforma en el legendario super saiyajin. – Declaró el hombre de melena larga. No pude evitar que me saliera una gota de agua detrás de mi nuca. Raditz por favor, ella ni siquiera es saiyajin.

-Raditz. – Me llevé la mano a mi cien. – Ella no es saiyajin, así que es difícil que sea ese guerrero. – Él me miró confundido y tuve que explicarle lo que pasaba con Lunch, después de un largo rato al fin entendió. Suspiré de manera pesada. – Ayúdame a devolver esto a ese lugar. – Él aceptó.

Mientras recogíamos las joyas que Lunch tiró al suelo, no pude evitar preguntarle cómo es que la había conocido. - A todo esto ¿Cómo es que llegaste a conocerla? - Pregunte y este hombre frunció el ceño, al parecer no quería contar nada, pero después hablo.

-Tenía hambre y fui a buscar comida por algún lugar y me encontré con ella. - Señaló a la Lunch buena.

Raditz se encontraba reflexionando sobre todo lo pasado, como también empezaba a tomar rencor en contra de los dos saiyajins que lo habían dejado morir. Su mente tenía una batalla constante sobre lo ocurrido hace ya cuatro días: Su hermano lo había ayudado, un sujeto también lo ayudó, más añadir también que lo habían traicionado de una manera rastrera.

El primogénito de Bardock, se sentía humillado por todo lo ocurrido, con rabia golpeó sobre la roca en que estaba sentado y la rompió, a este no le importó aquello y se limitó a sentarse en el suelo. Ahora se encuentra en ese planeta sin ningún motivo por delante. Quizás pueda unir fuerzas con aquel saiyajin que le tendió una mano para poder vengarse de Vegeta, pero sería patético pedirle ayuda a ese sujeto o a su propio hermano.

Raditz empezó a revolver sus cabellos con desesperación acompañado de un quejido. - ¡Ah! No se que hacer. ¡Maldito Vegeta! - Gritó y luego miró de reojo la comida que Zac siempre le viene a dejar y su panza ruge, pero al parecer aquella comida ya era el festín de algunas aves de la zona. - ¡Maldito mocoso, no deja de molestar! - Refunfuña, mientras vuelve su mirada a la cascada.

Su barriga volvió a rugir exigiendo comida y se levantó mientras hacía un gran suspiró. Empezó a observar aquel río a ver si había algún animal para poder comer, pero no encontraba nada en aquel río. Así que, decidió ir río abajo para así buscar alguna fuente de comida.

Al llegar un poco más abajo del río pudo divisar siluetas de peces en el río, sin más que esperar se adentro, sin importarle empapar su pantalón y botas regaladas por Faila.

Agarró un pescado sumamente grande. El animal trataba de escaparse de su captor, pero Raditz se lo impedía, de pronto un gran gritó hizo que aquel hombre soltará su presa, miró a todos lados y vio a los lejos que una mujer de cabello azul y ojos azules cayó al río y pedía ayuda a gritos.

Raditz se acercó extrañado al ver como la mujer intentaba "salvarse a sí misma" del supuesto río hondo. Él la sacó del río, la alzó a hasta su rostro y arqueó una ceja extrañado por como la mujer seguía gritando ayuda con sus ojos cerrados, ni se había percatado que estaba siendo cargada sobre su camiseta blanca, hasta que dejó de gritar cuando el saiyajin la dejó sobre la tierra.

-No sé si te has dado cuenta, pero ese río no es hondo. - Declaró Raditz, mientras se cruzaba de brazos ya en tierra y miraba como aquella mujer se exprimía el cabello de lo más tranquila y se quitaba su camiseta mojada para sacudirla, no le importaba que aquel hombre la viese en paños menores - Ahora tendré que tratar de cazar otra presa. Por tu culpa. - Reclamó el hombre mientras mira con el ceño fruncido a la mujer que estaba sentada en el suelo.

Aquella mujer lo observó detenidamente, sus ojos brillaron al darse cuenta de que aquel hombre delante de ella la había salvado, dio una gran sonrisa mientras se levantaba, Raditz la siguió con la mirada, para el saiyajin la terrícola era extraña, ni se había asustado por la presencia de él. En ese mismo instante la mujer se abalanzó al hombre y se enganchó al cuello de este. Raditz quedó atónito ante la acción de la mujer.

-¡Eres mi héroe! Me has salvado de morir. - Confesó la mujer.

Raditz rápidamente la volvió a poner sobre la tierra y le mostró una mirada desconcertada.

-¡¿Qu-Qué?! - Casi que gritó con nervios. De pronto volvió a pegarse a Raditz.

-¡Eres mi salvador! - Volvió a decir. La cabeza de Raditz casi estalla ante la imprudencia de aquella mujer, no sabía qué hacer. De pronto escuchó que aquella mujer hacía un sonido, la apartó para ver qué le pasaba y se encontró con que estaba preparando un estornudo. - ¡ACHU! - Exclamó. De un momento a otro sus ojos cambiaron a unos verdosos y su cabello azul era rubio.

Aquel hombre se asustó ante esa repentina transformación. ¿Pero qué pasa con esta mujer? ¿Se ha transformado de un momento a otro? Ese cabello y esos ojos: He escuchado muchos rumores referente a una leyenda de un guerrero con esas características. Nunca pensé que eran ciertas. Indagó.

La mujer se apartó rápidamente de Raditz mientras sonaba su nariz.

-¿Tú eres un saiyajin? - Preguntó el hombre aún más confundido por como aquella mujer refunfuñaba.

-¿Qué dices? - La mujer lo miró con una ceja levantada. Miró que no tenía encima su ropa de arriba y solo estaba su ropa interior, sus mejillas se colorearon de un tono rojizo por la vergüenza y de pronto le dio una mirada de furia al saiyajin. - ¡DEGENERADO! ¡¿ACASO IBAS A HACERLE ALGO A ELLA?! - Ruge la mujer mientras saca una metralleta de la nada y jala el gatillo.

Raditz empezó a esquivar las balas asustado. - ¡PERO DEJA DE HACER ESO! - Gritó el hombre.

-¡SILENCIO BASTARDO TE MATARÉ POR TRATAR DE ABUSAR DE ELLA! - Gritaba la mujer mientras disparaba al hombre frente a ella hasta que las balas se gastaran.

Qué extraña forma y tan peculiar de conocerse. Después Raditz me comentó que aquella mujer lo empezó a obligar a robar con él durante unos días. Le comenté que podía oponerse a ella y él me dijo que cada vez que trataba de escapar o deshacerse de ella, siempre lo encontraba aquella rubia loca. Ya veo, Lunch se interesó en él. Pensé que estaba interesada en Tenshinhan, pero al parecer la Lunch mala le gustan los tipos como él.

También me explicó que la parte buena de Lunch era muy pegadizo con él. De hecho en este momento lo está siendo, mientras yo recojo el desastre, Raditz trata de quitarse de encima a la Lunch buena, ella no se despegaba de su brazo derecho y noté el suspiró largo de Raditz y se dejó llevar por aquella mujer, pobre hombre no quisiera estar en su lugar. Sin embargo, me alegra que no haya tratado de matarla. Aunque le resulte un fastidio se notaba que Raditz le tomó un cariño a esa mujer.

De pronto la mujer se soltó del brazo de Raditz, ya que iba a estornudar. Nuestros cabellos y pelos de nuestras colas se erizaron ante la posibilidad de la aparición de la rubia loca. Quisimos parar el estornudo, pero fue tarde ya había estornudado. Ambos dimos un paso atrás y lancé la bolsa de joyas que tenía en mano lejos de mí. Ambos empezamos a reír nerviosamente ante la mirada analítica de la rubia.

-¡Creo que sería buena idea volar de aquí! - Dije entre dientes.

-No quisiera estar de acuerdo contigo, pero esta vez tienes razón. - Respondió Raditz a lo bajo.

Nos giramos rápidamente por nuestros talones para salir disparados al cielo, pero de pronto un llamado crudo nos hizo erizar más nuestros pelos del cuerpo, hasta nuestras pobres colas se pusieron firmes al llamado de la mujer.

-¿A dónde creen que van, sabandijas? - Preguntó la mujer. Ambos la miramos con una sonrisa forzada junto a una risa nerviosa.

-Íbamos... eh... - No sabía qué decirle. Miré la posición del sol, era medio día. - A por el almuerzo y luego regresaremos a por ti jaja... - Excuse.

Ella empezó a golpear suavemente el pico de su arma con la palma de su mano, cosa que hizo que gotas de sudor cayeran de nuestra cara.

-Ahh... iban a por el almuerzo... - Dijo en un tono suave. - ¡A MI NO ME ENGAÑAN DESGRACIADOS, SE QUE IBAN A ESCAPARSE! - Gritó mientras nos apuntaba con su arma. - ¡TE DIJE QUE TE SEGUIRÍA HASTA EL FIN DEL MUNDO, RADITZ! - Aulló la mujer apuntando al hombre de melena larga. Sin piedad empezó disparar, pero por poco pudimos escaparnos volando. - ¡LOS ENCONTRARÉ Y HARÉ QUE TE QUEDES CONMIGO! - Escuchamos gritar a Lunch a lo lejos.


Dos semanas atrás.

Milk después de haber recibido la noticia de Zac de que estaba desaparecido su hijo, se quedó esperando por la llegada del joven con su pequeño retoño, pero nunca llegó y echa una furia emprendió un viaje al último lugar en que estaban su esposo e hijo.

Aquella mujer estaba manejando como un demonio, mientras insultaba a su esposo y a Zac. Ambos pagarían los platos rotos por su hijo desaparecido. Su padre la trataba de calmar, pero aquella mujer que parecía la misma encarnación del mal, le manda a callar la boca con la mirada, su padre se tapó la boca rápidamente, no quería ser víctima de la furia de su hija, de pronto empezó a emitir un aura roja y pisó con fuerza el acelerador.

En ese mismo momento Bulma ya había reparado el rastreador y se quejó con Krillin y el maestro Roshi por no ser de ayuda en nada en esa situación y en la reparación del rastreador y que ella estaba haciendo más que ellos.

Luego dio una explicación de que con ese radar sería más sencillo buscar a los demás guerreros y podrán revivir pronto a Goku con las esferas. En ese mismo instante se escuchó la puerta de aquella casa ser tocada por nada más ni menos que Yajirobe. Explicó que aquellos que pelearan debían reunirse en el templo de Kami-Sama, ya que, este mismo los había llamado para poder entrenar.

Después de dar dicha información y decir que no revivieran a Goku dentro de un año. Decide marcharse de aquel lugar. Al ver cómo aquel muchacho se marchaba, a los lejos divisaron otra nave que venía en dirección a ellos a máxima velocidad, no habían distinguido quien la maneja, pero de pronto notaron el aura roja que desprendía la nave y la fuente de esa energía era la esposa del hombre más fuerte del planeta. Todos se alarmaron por como venía Milk hecha una furia hacia ellos. Que hasta gritaron de miedo.

Al llegar al lugar los nervios de aquellos tres estaban por los cielos, no sabían qué explicación darle aquella mujer. Ella se bajó rápidamente del vehículo y miró a los alrededores a ver si era verdad lo comentado por Zac.

Al notar que no estaban se dirigió a los demás en busca de respuestas. Se llevó sus manos a la cadera y arqueó una ceja al ver la reacción nerviosa de los tres.

-Sé que Gohan está desaparecido y que Goku murió, pero vengo a preguntarles en dónde podría encontrarlo o que paso para que desapareciera mi hijo. – Dijo de manera brusca mientras fruncía el ceño.

- ¿Cómo es que sabe eso? A parte esto, es terrible. No sabe quién se lo llevó. – Susurró Bulma a Krillin.

-DÍGANME ¿DÓNDE ESTÁ MI GOHAN? – Ordenó.

El maestro Roshi tomó la iniciativa de comentarle lo sucedido con Gohan. Más fue la sorpresa de saber que había desaparecido por culpa de Piccolo. Quien se lo llevó sin el consentimiento de nadie.

- ¡¿PICCOLO SE LLEVO A MI HIJO?! - Gritó la mujer incrédula ante la noticia. Esto provocó que aquella mujer se desmayara ante otra verdad que no le comentó Zac.


En la actualidad.

La eminencia que custodia y vigila el planeta se encontraba observando aquel chico con sumo cuidado como también observaba a aquel saiyajin que amenazó a la tierra hace ya varias semanas algo cambiado.

Al parecer la influencia de aquel muchacho estaba dando sus frutos como también la convivencia de esa mujer ha ablandado un poco al saiyajin asesino. Pero aún así, dudaba de las intenciones de aquel muchacho, debido a que, pertenecía a la misma raza de aquellos sujetos que amenazan a la tierra.

- ¿Usted cree que ese muchacho sea malvado? – Preguntó el ayudante de Kamisama quien estaba al lado de él observando la vida de los mortales, mientras cruzaba sus manos a su espalda.

Ya Kami-sama le había puesto el ojo encima a aquel muchacho desde que había llegado a la tierra, pero lo ignoró por un tiempo al ver que no ocasionó ningún alboroto, pero su curiosidad creció al ver que aquel muchacho actúo de forma extraña ante la pelea de Goku y Piccolo contra Raditz. Pero más fue su sorpresa al notar como aquel joven tomaba la petición de Goku de no matar a su hermano.

-No lo creo, Mr Popo. Salvo a Piccolo de una muerte segura. A parte de eso ha hecho que aquel saiyajin cambiará un poco su actitud y no ha hecho destrozos desde que está cerca de él. Sin embargo... no sé porque oculta su presencia. – Dijo mientras caminaba un poco. También puso su mirada en aquellos que estaban entrando en su atalaya. – Pero viendo que el chico se está entrenando, es de suponer que quiere pelear. Quizás planea pelear esta vez. – Aseguró KamiSama.

- ¿Usted cree que estaría bien entrenar a estos dos saiyajins? – Preguntó Mr Popo.

Kami-Sama empezó a indagar si era buena idea traer aquellos a su templo o no lo era. Él no iba a aportar nada a cambio si los traía, pero sabía que aquel chico que entrenaba al saiyajin era fuerte. Ni se le había pasado por la cabeza la idea de darle un entrenamiento, ya que, consideraba que el chico sabía más de lo que le podría enseñar. el dios de la tierra sentía que había más posibilidades de que aquel muchacho entrenará a aquellos que estaban en su atalaya.

-Mr Popo. Ve a traerlos hasta acá. – Quizás si era mejor que todos recibieran el entrenamiento viniendo de alguien fuerte y que estuviera a la par de Goku, quizás era lo mejor como también ventajoso saber más de los saiyajins.


Mientras tanto con Zac y los demás.

Hemos estado entrenando durante semanas o mejor dicho he estado entrenando a Raditz, bueno no me quejo del todo, también me sirve. Ya que, me da más experiencia en combate. He aprendido mucho de las batallas gracias al señor cascarrabias. Algo que aprendí también de pelear contra Raditz es que no debo confiarme del todo, pero es que es imposible cuando siento que soy más fuerte que otros, no puedo evitar dejarme llevar, presumo y ahí empieza la confianza, pero quizás con este hombre no debería bajar tanto la guardia y me lo demostró jugando de una manera sucia.

Raditz se acercó sin más rodeos al joven saiyajin, este mismo se le dibujó una sonrisa ante el atrevimiento de aquel hombre y detuvo su golpe en secó.

Posteriormente Zac apretó el mismo puño con la palma de su mano y de una manera rápida tomó el brazo completó de su oponente. Raditz se sorprendió ante aquel agarré se quería zafar, pero era demasiado tarde, debido a que, el joven empezó a girarlo de manera agresiva para luego lanzarlo lejos, aquel hombre de melena larga chocó contra un árbol haciendo que de su boca salieran sonidos de dolor al impacto.

-Dejemos esto por hoy. Deberíamos descansar. – Dijo Zac mientras aterriza.

La Lunch buena debe estar preocupada por nosotros.

Aunque tratamos de huir de ella, por una extraña razón nos encuentra. Así que era mejor dejarla cerca de nosotros con la condición de que no molestará en nuestros entrenamientos. Pensó el chico mientras sentía un escalofrío con solo pensar en aquella rubia.

Se acercó a Raditz quien había estado en el suelo todo este tiempo al llegar sintió un poco de miedo al pensar que lo había lastimado por accidente.

– Eh... ¿Estás... - No pudo culminar la pregunta debido a que el saiyajin había lanzado tierra en los ojos de aquel muchacho.

Zac rápidamente se llevó sus manos a sus ojos por el ardor de esto, mientras chillaba de dolor. Era la hora de la venganza por parte de aquel hombre.

Raditz en un movimiento rápido golpeó el abdomen de la persona que le ha estado entrenando desde hace unos días, seguido de una patada en ese mismo sitio, mandando a volar al chico al cielo, Zac intentaba abrir sus ojos con dificultad, pero la suciedad que había en ellos le impidió poder abrirlos, lo siguiente que sintió el joven saiyajin fue un golpe en su espalda mandándolo de llenó al suelo de aquella pradera que fue adornada con un pequeño cráter de cortesía de Raditz.

-¡AAAGHNGAA! – Fue lo único en salir de su boca al terminar de caer. Por fin la visión volvió un poco, a pesar de que aquellos golpes no habían sido capaces de romperle algún hueso, él sentía que si había roto algo.

Levantó levemente su mirada y notó la silueta de aquel hombre aproximarse con una gran sonrisa, se acercó al joven saiyajin que yacía aún en el suelo y de una manera agresiva tomó el cuello del dogi de este y lo alzó, Zac arrugó el entrecejo al tenerlo cerca de su rostro.

- ¿No te han enseñado a no bajar la guardia? Puede que me hayas estado entrenando, pero no cabe duda que eres muy ingenuo. ¿Acaso se te olvida que somos la raza más fuerte del universo?¡Somos saiyajins! Para ser un saiyajin de clase alta eres demasiado estúpido a la hora de pelear. – Aconsejó al joven saiyajin.

Y tenía un punto, Zac nunca ha convivido con los de sus mismas especies desde el día uno de su renacimiento. Sin embargo, no tenía culpa, ya que, el saiyajin más cercano que ha tenido es uno que ni recuerda su cultura y ni sabía que pertenecía a dicha raza.

Zac arrugó más su rostro, lo estaba desafiando con la mira, después posó su mano en la muñeca de aquel hombre y la apretó levemente. Raditz sintió el apretón de aquel muchacho, le había hecho caso omiso a eso, pero luego de unos segundos más de verlo a los ojos lo terminó soltando haciendo que cayera de manera brusca al suelo.

-Tks, Será mejor que regresemos antes de que aquella mujer que se transforma y venga a por nosotros. – Dijo Raditz mientras se cruzaba de brazos.

Pero al parecer había invocado aquella mujer, un gritó salió de aquel bosque, la mujer rubia hecha una furia por no conseguir las joyas que Zac había devuelto hace dos días no estaban y eso hizo enfadar a aquella mujer rubia.

-¡Exijo que me den mis joyas, par de inútiles! – Amenazó mientras los apuntó con su arma, apuntó primero a Raditz. – Contigo tengo una conversación pendiente. ¿Has visto mis joyas? - Este sudo frío ante aquello y negó con la cabeza. Luego miró al más joven de los tres, este se sobresaltó, ya que, él sí sabía que había pasado con sus queridas joyas. - ¿Qué hay de ti mocoso? – Zac empezó a balbucear el paradero de sus joyas y eso hizo enfurecer aquella mujer porque no recibía una respuesta exacta, jalo el gatillo de su ametralladora con intención de "matarlos". Ni le importo el hecho de que uno de ellos dos no tuviera nada que ver. Solo se escuchaban los gritos de ambos hombres.

Volví a la realidad por unos instantes. Lunch puede ser buena compañía como mala también, cuando está en su forma buena es dulce y gentil de hecho nos prepara comidas, agradezco que nuestro estómago sea fuerte, ya que sus recetas son por decirlo así "peculiares". En cuanto a la mala, a veces nos tenemos que ocultar de ella. Que ridículo dos saiyajins pertenecientes de una raza guerrera y conquistadores teniéndole miedo a una mujer con una metralleta que para nosotros es como juguete.

Pero bueno. También le he estado enseñando a Raditz la detención de ki, de hecho es lo primero que le enseñe, ya que, fue lo primero que me pidió de manera "gentil" por decirlo así. También me he tomado mi tiempo intentando llegar al super saiyajin o por lo menos estar a unos cuantos pasos de este.

He usado el mismo método que Goku gracias a las pesas de gravedad que guarde en la cueva, pero me fastidia el hecho de que no puedo avanzar tan rápido. No se como le hizo Goku para llegar de 10g a 100g en tan solo seis días. No se si se deba a qué estaba presionado, porque la verdad no hay explicación a eso.

Bueno no me quejó estoy demasiado fedeado hasta este punto, sacarme el super saiyajin en plena saga saiyajin, es para nerfearme, apenas estoy con las pesas aumentadas a 50g tengo que seguir subiendo la intensidad, pero con ciertas personitas cerca, no puedo hacer mi entrenamiento secreto en paz.

Comienzo a arrepentirme de ayudar a los demás, antes también era así, creo que hasta peor, pero al parecer en este mundo me he limitado mucho con la ayuda. Que importa veré cómo entrenar a escondidas, tengo aún este collar que oculta mi nivel de poder, no tengo problemas con ocultarlo por mi mismo y puedo darme la libertad de ir a otro lado a hacer mi ambicioso entrenamiento para llegar a tener el super saiyajin. ¿Debería enseñarle a Raditz y a Vegeta a como llegar a esa fase?

Nah... que lo descubran por su cuenta yo estoy haciendo un gran esfuerzo por conseguirlo y dárselo de bandeja de plata después de que me rompí la espalda por obtenerlo. Suena egoísta, pero prefiero que ellos lo consigan con su propio esfuerzo y dudo mucho que acepten ese consejo, sobre todo Vegeta.

Miré de reojo a mi compañero que estaba acostado a un metro de mi. Estábamos tomando un descanso después de una dura pelea. Por lo menos ha aumentado su nivel de poder, si entrena más quizás estará a la par de Nappa en un año. Ha dado algo de progreso, su nivel actual es de unos 2.360, comparado con el anterior que era unos 2.014, estaba bien la verdad. Solo espero que siga creciendo más. Raditz es el único saiyajin que conozco que le ha costado subir de nivel, pero hace su mejor esfuerzo, creo que su pequeño hermano es el que tiene el talento. Pero se que este sujeto no se rendirá tan fácilmente es muy terco como para rendirse.

Posteriormente, nuestra paz fue interrumpida por la llegada de un ser; Era un hombre de piel oscura y con un acento peculiar. Me levanté para poder verlo mejor y seguido Raditz también se levantó, pero este se puso a la defensiva al verlo, le dije que, se tranquilizará que no buscaba pelea, este arrugó su mirada y se cruzó de brazos, al menos no intento hacer algo.

- Eres Zac, ¿cierto? – Preguntó mientras se acercaba con pasos calmados. Ladeé la cabeza un poco.

- ¡Sí! ¿Quién pregunta por mí? – Dije fingiendo desconocer aquel sujeto.

-Kami-Sama, quiere hablar contigo. – Dijo sin vacilar. Yo levanté una ceja y lo miré de forma incrédula, mientras cruzaba mis brazos por mi pecho.

- ¿Qué quiere Kami-Sama de un chico como yo? – Preguntó con una sonrisa ligera.

Tarde o temprano Kami-Sama me notaría con el alboroto que hice con la pelea hace un mes, no pude evitar ver a Raditz de reojo con ese pensamiento para nuevamente volver a mirar aquel asistente.

-Kami-Sama solo quiere hablar con usted, joven. – Lo miré atónito y luego me eché a reír un poco. La verdad es que estaba algo sorprendido. Iré a visitar Kami-Sama. Que se podría esperar del dios de la tierra.

- ¡Bien! Iré a verlo, pero si iremos en tu alfombra voladora espero que tengas un asiento extra. – Dije en un tono alegre. Tomé la sudadera que dejé en el suelo y me la coloqué, luego miré a Raditz quien me estaba observando con los ojos entrecerrados. – Iremos a ver a Kami-Sama, solo espero que te comportes. – Susurré cerca de él.

Escuche como chasqueo la lengua, pero no reclamó nada. Aunque él se haya "redimido" un poco no cabe duda que aún seguía siendo un alborotador, pero aún así está tratando de cambiar su vida y eso me alegra, soy el único que lo puede mantener a raya.

Nos fuimos en aquella alfombra voladora. La verdad es que podíamos ir volando y llegaríamos rápido, pero ni sé donde queda el templo de Kami-Sama y si lo supiera tampoco descartare la oportunidad de ir en una alfombra mágica, esto no se ve todos los días, bueno no en el mundo que vivía antes de este.


Al llegar pude notar aquel templo, mi asombro se mostró en mi rostro, pero mi compañero solo estaba con el semblante arrugado y sus brazos cruzados, su actitud es similar a la de Bardock, pero con un toque de su madre.

Mr. Popo se estacionó casi que al frente de Kami-Sama, nos bajamos y lo primero que hice fue mostrarle una sonrisa al dios de la tierra como también una reverencia, no estamos presentables la verdad tanto Raditz como yo teníamos las vestimentas hechas trizas o en otras palabras hechas mierda, por gracia del destino lo único decente en mi es la sudadera.

Kami-Sama notó eso y restauró nuestras ropas con solo mover su mano. Vaya, asombroso, mire mis ropas con asombro y creo que tampoco era el único asombrado con eso.

- ¿Eres Zac? ¿Verdad? – Fue lo primero en pronunciar. Pero que tienen con preguntar si soy o no soy Zac. ¡Si soy yo! ¿No es que ves todo desde acá arriba? Deberías saber mi nombre. Yo solo asentí y él prosiguió. – Te he estado observando a ti y a tu compañero. – Iba a hablar, pero él siguió. - No tienes que explicarme nada, se que tu amigo ha cambiado. – No creo que sea buena idea decir que es mi amigo.

-¡Yo no soy amigo de este idiota! Solo lo estoy usando para mi beneficio. - Reclamó Raditz. Suspiré ante su comentario suponía que diría eso.

Kami-Sama quedó atónito ante lo dicho por aquel saiyajin, pero no titubeó, después de que le dijera a Raditz que dejará de ponerse así delante del dios de la tierra, solo hizo un sonido con sus labios y se quedó callado con sus brazos cruzados y Kami-Sama prosiguió con su conversación:

– Como les decía: He notado el cambio en este hombre y también el hecho de que eres un saiyajin también, pero eres muy diferente a ellos. – Destacó y luego empezó a caminar, nos hizo un ademán para que lo siguiéramos, cosa que hicimos. – Sé que tienes tus razones para no dar explicaciones a algunas cosas, como el no meterte en la pelea de Goku y Piccolo contra este hombre. – Lo hice por el canon, pero fue más por ética saiyajin, no era mi pelea. – Sé que en tu corazón no hay maldad e incluso pudiste hacer que este hombre albergará un poco de bondad en él. – Dijo de una manera suave mientras se detenía y se volteaba a mirarnos. – Quisiera que me ayudaras en esta ocasión. – Dijo de manera directa.

Pude escuchar la pequeña risa de Raditz. Ignoré aquello, porque sé que se está burlando de mí. - ¿Qué es lo que necesitas? – Me crucé de brazos y fruncí el ceño. Lo más seguro es que quiera que pelee contra Vegeta y Nappa.

Este levantó una ceja y prosiguió. – Quisiera que entrenaras a unos guerreros que se encuentran en este templo, como también me gustaría que ustedes dos proporcionarán información sobre los saiyajins. – Pidió.

-¡¿Cómo es que puedes pedirnos eso anciano?! ¿Acaso quieres que te matemos? - Reclamó Raditz. Ahora habla en plural.

-Raditz, calmate. Además, no mataremos a nadie. - Dije de manera brusca. Este desvió su mirada y chasqueó la lengua mientras volvía a su pose anterior.

La verdad es que yo desconozco un poco sobre los saiyajins el que sabe quizás más sobre su cultura es Raditz y dudo mucho que se tome la libertad de darle clases de cultura, decir sus debilidades y tradiciones a los guerreros Z, reí leve a mis adentros al imaginar esa escena de Raditz dando clase a los guerreros. Pero bueno yo tampoco puedo darle detalles de los saiyajins y mucho menos sacar cosas que sé del futuro de este mundo, es una maldición saber del futuro y debo callarlo, ya veo lo que sintió Trunks cuando vino a esta época.

-También quisiera que pelearan en la próxima batalla con tu ayuda lo más probable es que ganemos. – Aseguró.

Iba a volver a excusarme ante aquello, pero él volvió a hablar. – Tienes a alguien a quien proteger y a parte de eso he notado tu apreció ante el hijo de Goku. – Señaló.

Ante el último mencionado miré de reojo al tío del niño, recuerdo que una vez le pregunté si tenía algún afecto hacía su sobrino como también le pregunté si le parecía buena idea que dejarán a su sobrino a la deriva en un lugar del planeta para que sobreviviera solo, pero sólo atinó a decir que, era fuerte y que se sentía orgulloso que un miembro de su familia fuera fuerte, pero que jamás sentiría afecto por el pequeño y que no le importaba lo que le pasará en aquel lugar, ya que, los saiyajins solían enviar a las crías a otros planetas solos. Lo decía como si fuéramos una especie de animal.

Aunque me dijera todo eso, pude notar como arrugó más su entrecejo por el mencionado. Se que le preocupa el pequeño, pero teniendo en cuenta su orgullo dudo mucho que lo diga libremente. A mi no me ocultas tu preocupación Raditz se que te interesan los miembros de tu familia desde que empezaste tu redención e incluso he podido ver que te preocupas por Lunch y por mi un poco. No me he atrevido a decirlo, pero puedo llegar a pensar que Raditz es un poco sensible con los cercanos a él en eso se parece a su madre.

Volviendo a lo de Kami-Sama: Sé que soy capaz de derrotar aquellos dos, pero aún así tengo que tener en cuenta algunos aspectos, si quiero que vayan a Namekusei por lo menos dos de ellos deberían morir, pero los más importantes en morir son Piccolo y Kami-Sama. Ellos son fundamentales. Tendré que volver a mentir.

– Lo siento, pero no creo poder derrotar tan fácilmente a los saiyajins que vienen, que sea fuerte no implica que pueda derrotarlos. – Mentí.

Noté como mi compañera cambió su semblante a uno asombrado, él es único en conocer mi verdadero poder por decirlo así. Pero por favor deja de delatarme con tus miradas, me dejarás como imbécil delante de Kami-Sama. Miré al dios de la tierra y creo que ya se dio cuenta por la mirada de mi compañero y se fue al carajo mi mentira.

-De igual forma quisiera que intentarán pelear con ellos. – Exigió. Él siguió su paso y lo seguimos, mientras prosigue a hablar. –Entrenaras a unos guerreros, como también contaremos con tu participación. – Esto no se convirtió en una petición, sino en una orden.

Él se detuvo y luego miró a su derecha y de manera instintiva Raditz y yo lo hicimos, notamos que estaban: Chaoz, Yamcha, Tenshinhan, Yajirobe y Krilin peleando entre sí. Estos notaron las miradas ajenas y detuvieron su entrenamiento. Empezaron a analizarnos hasta notar que éramos la peculiar raza del momento.

-S-Son saiyajins. – Pronunció entre cortado Krillin. Alterando a los demás.

¿Qué hacían dos Saiyajin en el templo de Kami-Sama? Peor aún ¿Por qué esta Kami-Sama con aquel que provocó la muerte de Goku? ¿Acaso llegaron mucho antes? Los cuatro se pusieron en guardia rápidamente, mientras Yajirobe solo se limitó a retroceder al ver como los demás empezaban a ponerse serios.

-Señor. ¿Por qué está con estos saiyajins? – Preguntó Tenshinhan mientras nos miraba de manera amenazadora. Pero que buena bienvenida. Raditz no se quedó de brazos cruzados y dio un paso adelanté.

-Eso no te importa hombre de tres ojos. – Respondió Raditz rudamente, mientras se colocaba en posición de batalla.

Por favor no me hagas esto, le dije que se comportará, pero seguían insistiendo en buscar pelea, entre los dos yo parezco el adulto. Tenshinhan también le respondió de una forma agresiva, eso hizo rechinar los dientes a mi compañero que estaba dispuesto a pelear, hice un suspiró largo y de pronto Raditz se abalanzó hacia Tenshinhan, pero hice que parara en secó.

- ¡PARA RADITZ! – Grité.

Este se detuvo y me miró con el entrecejo arrugado se me acercó de manera agresiva y me levanto del cuello de la sudadera.

- ¿Por qué carajos me detienes? – Reclamó, lo miré con una sonrisa.

-No me gustaría que dañaras a mis alumnos. Además, los necesitarás para poder salvar tu trasero de Vegeta y Nappa. – Destaque.

Una de las razones porque Raditz se entrena conmigo fue por el hecho de que, si Vegeta descubre que seguía con vida sería capaz de matarlo. Este arrugó más su mirada, pero me soltó y se colocó a mi lado a regañas dientes.

Los demás se encuentran desconcertados al ver cómo aquel hombre de melena larga ha aceptado no pelear y luego volvieron del trance al darse cuenta que sería su maestro durante un tiempo. Haciendo así reclamos al dios de la tierra.

-Este joven estará entrenando con ustedes como también este hombre. – Informó el ayudante de Kamisama acercándose con sus brazos cruzados por la espalda. No todos estaban de acuerdo con ser entrenados por un saiyajin y mucho menos ser compañero de uno.

- ¿Qu-Qué dices? ¿Cómo que nos entrenará? – Reclamo Yamcha.

Kamisama esbozó una sonrisa mientras que Mr. Popo se colocaba a su lado. -El los preparará para la batalla que se avecina. - ¿Cómo que prepararlos? Si no sé cómo iré a entrenarlos de broma se como hacerlo por mí mismo y descubrí que soy mal maestro cuando estuve entrenando a Goku y Piccolo y aún lo soy con Raditz, más bien siento que es él quien me enseña yo solo aplicó la experiencia que tengo en batalla.

Suspiré al recordar eso. Al menos había cumplido con lo que le dije a Piccolo de aumentar más su técnica de poder. Y vi como Kami-Sama y su ayudante se alejaban de nosotros, ¡AH! ¡¿Me dejaran solo con el circo montado?!

Miré a los guerreros Z, seguido del nuevo integrante, solo esperó que no haya problemas con ellos, puedo controlar a Raditz, pero si este es provocado es capaz de iniciar una pelea. En cuanto a los demás... dudo mucho que Krilin, Chaoz y Yajirobe inicien una pelea sin sentido, Tenshinhan es calmado, pero si se provoca no se quedará de brazos cruzados. En cuanto a Yamcha se que ese tipo es confiado y a veces suele presumir, así que, sería un problema si empieza a provocar al saiyajin y creo que hasta a mi me darán ganas de golpearlo. Solo esperó que se lleven bien.

Los observé de pies a cabeza y pude notar su defensiva con nosotros. Yo también estaría de ese modo: Dos saiyajins delante de ellos y que entrenan durante casi un año con ellos es un problema la verdad. Aún estábamos en silencio observándonos de manera analítica hasta que decidí romper el hielo.

-Este... bueno. Soy Zac e imaginó que lo conocerán a él... - ¿Pero qué estoy diciendo? El único que lo conoce es Krilin y de una forma mala pude ver como sus semblantes cambiaron a uno más arrugados. Eso es señal de que no le estamos agradando. – Bueno como digo... -Me llevé la mano a mi nuca. - Se que, uno de ustedes lo conoce ja, ja, ja. - Que buen comienzo. – El punto es que él estará entrenando también con nosotros. – Dije con una sonrisa.

No me miren así, por favor. Estoy haciendo un esfuerzo para que se lleven bien, miré de reojo a Raditz y este seguía también con su semblante arrugado.

Pero luego Krilin cambió su semblante a uno tranquilo. - ¿Ah, eres el sujeto de quien habló, Goku? – Dijo Krillin sorprendido.

Creo que ya empezó a confiar en mí. Los demás miraron sorprendidos a Krillin y luego me dieron una mirada buscando una afirmativa a lo que decía su amigo.

-Así que, ya les comentó sobre mí. – Dije con una sonrisa. – Pues déjame decirte que, fui yo quien lo derrotó. – Recalcó en un tono arrogante. Todos se asombraron ante lo dicho.

-Muchachos, no creo que le haya ganado a Goku. Ese tipo solo está fanfarroneando, ni siento su ki. Además, está con el saiyajin que fue derrotado por Goku y Piccolo. – Expuso Yamcha. No pude evitar fruncir el ceño ante su comentario, pero al parecer no era el único con esa expresión Raditz también estaba así.

Noté como mi compañero se acercaba y empezaba a avanzar con pasos amenazadores hacía aquel humano que de inmediato lo detuve.

- ¡Espera! Yo me haré cargo de esto. - Indiqué.

Este se cruzó de brazos mientras se quedó ahí parado viendo como avanzaba hacía Yamcha. En serio me había molestado ese comentario de él. Quedé al frente de ellos, me crucé de brazos y sonreí.

– Pues, si crees que no le gane ¿Por qué no lo averiguas por tí mismo? – Mi sonrisa estaba de oreja a oreja.

Yamcha se sintió ofendido y sin más solo atinó a dar el primer paso, el primer golpe fue a mi rostro, pero lo esquivó con extrema facilidad. El pelinegro volvió a insistir, pero esta vez con una patada, se frustró al ver que no atinó aquel golpe, y empezó a dar ataques al azar. Sólo dejaba que él lanzará los golpes. Rápidamente se apartó para tomar impulso y volverse hacía a mi con un puño, desaparecí de su vista, este mismo empezó a buscarme por todos lados.

– Eres muy lento. – Susurré cerca de su nuca y los demás quedaron sorprendidos ante mi velocidad.

Yamcha volvió a insistir con los golpes, se giró de sus talones y procede a dar un golpe a la cara.. Me agaché para esquivar dicho golpe, acto seguido deslice mis pies por debajo de los suyos y provoque que cayera al suelo. Luego tomé el cuello de su dogi y lo levanté.

- ¿Ahora te quedó claro quién ganó? – Lo dije con una sonrisa y lo solté.

Me aparté de él y Yamcha se levantó del suelo molestó, creo que herí su orgullo. Luego los demás se aproximaron.

-¡WUAO! ¿Entonces era cierto de que derrotaste a Goku? – Dijo Tenshinhan. Yo le dediqué una sonrisa.

- ¿Qué edad tienes? ¿No eres muy joven como para tener esa fuerza? – preguntó Krilin.

-Eh... tengo 17. – Dije colocando mi mano en mi nuca con risa nerviosa.

- ¡¿QUÉ?! – Dijeron los cinco hasta Yajirobe estaba oyendo la conversación a pesar de haberse ido antes.

-Eres muy joven, pero eres fuerte. – Aclaró Krilin con una sonrisa, mientras me daba una palmada en la espalda.


Luego de esa bienvenida y presentación, transcurrieron casi seis meses. En el otro mundo Goku seguía corriendo por el camino de la serpiente. Zac empezó a entrenar a los guerreros, como también a tratar que el hermano de Goku se llevará mejor con los amigos de su hermano pequeño. Este entrenamiento le ha servido para tener experiencia en combate. Mientras tanto ¿Qué ha pasado con Faila y Gohan?

Ambos se encontraban en aquella pradera, Gohan estaba comiendo algunas frutas silvestres, mientras Faila también tomaba algunas para comer, ella se había limitado a no usar sus poderes por petición de Zac y solo usaba su sanación en casos extremos.

-Mmm, está rico esto, ¿Verdad Faila? – Dijo el pequeño llevándose cada mano llena de frutas pequeñas a su boca.

-¡Si están ricas! – Respondió la guardiana mientras devoraba la fruta más grande que ella.

De repente apareció un dinosaurio delante de ellos, ambos miraron de manera extraña aquella criatura que gruñía delante de ellos, hicieron caso omiso a sus gruñidos y continuaron con su comida. La criatura volvió a gruñir al notar como aquellos dos lo ignoraban, ambos miraron al animal con una ceja arqueada mientras seguían masticando.

- Pero ¿Qué quiere esa cosa otra vez? ¿No te bastó con lo que te hizo Gohan la última vez? Que insistente eres. – Exclamó Faila terminando de comer su fruta.

-Creo que aún no ha aprendido la lección. ¡Vamos, Faila! – Mandó Gohan, mientras Faila se sentó encima de la cabeza del pequeño, este mismo salió corriendo con el dinosaurio siguiéndolos.

Ambos al unisón le sacan la lengua para luego Gohan hacer que se estampara contra una pequeña montaña, dejándolo aturdido, acto seguido Gohan saca su espada, mientras dice: – Ahora te contaré otro trozo de tu cola. – Y procedió a realizarlo.

-Eso te enseñara a no meterte con nosotros, tonto. – Regaño Faila mientras lo señalaba con el dedo índice y le sacaba la lengua. Gohan se acercó a aquel animal y lo miró por unos segundos para luego hablar.

-Si sigues así te quedarás sin colita. – Manifestó, y procedió a caminar, Faila lo siguió después.

Al encontrar un tronco lo encendió con un pequeño rayo de energía y empezó a calentar aquella carne. Faila no pudo evitar babear ante el aroma.

-Hoy comeremos bien, Gohan. – Dijo Faila con una sonrisa, mientras se sentaba en el hombro del pequeño.

- ¡Si! – Respondió de manera alegre.

Y siguió cocinando aquella carne con dedicación, a pesar de que Faila no haya tenido tanta influencia en el entrenamiento del pequeño, ella ha sido un gran factor en cuanto hablamos de compañía a lo largo de esos seis meses.

Mientras ellos se deleitaban con aquella carne una figura observaba desde lejos mientras se le dibujaba una sonrisa malévola en su rostro.

-Veo que has mejorado mucho en estos meses, enano. Ya va siendo hora de iniciar con el entrenamiento. –Pronunció el namekusei y no pudo evitar que se le escapará una pequeña risa malvada.