Asimismo, como fue en la serie, al día siguiente aparecieron los dos saiyajins. En alguna parte de la tierra, los saiyajins se estrellaron contra una ciudad sin darle importancia alguna si algún ser vivo salía lastimado.

Lo que no se dieron cuenta los saiyajins es que los guerreros del planeta ya se habían percatado de su presencia.

Ambos saiyajins salieron de manera amenazante de aquellas esferas y levitaron para salir de los cráteres. Así sin más, uno de los dos levantó su mano y le dio un gran saludo a la ciudad en que habían caído, devastando la ciudad que abundaban muchos humanos, no dejó ni un rastro de que hubo una civilización en aquel lugar.

-MUAJAJAJAJAJA. ¡Creo que se me ha pasado la mano con el saludo! – Casi que gritó aquel hombre alto y sin cabellera.

- ¡Eso fue algo absurdo! – Señaló el otro Saiyajin a su lado en un tono molesto. – Si maltratamos mucho este planeta, no se podrá vender al mejor postor. – Regañó mientras miraba a su compañero con el ceño fruncido y los brazos cruzados.

-Tienes toda la razón. Además, Vegeta debemos ir a buscar las dichas esferas o como sea como se llamen para cumplir con nuestros deseos. – Le respondió el grandulón en un tono arrogante.

-Se llaman esferas del dragón. – Reclamó Vegeta. – Lo primero que haremos es buscar al sujeto que se escuchó en el rastreador de Raditz. - Vegeta empezó a mirar alrededor donde una vez estuvo una ciudad y se molesto ante la tontería de su compañero. - Si da la casualidad que una de esas esferas estuvo acá, nuestro deseo de la vida eterna se fue a la basura. ¡Solo por tu estúpido saludo! – Dijo mirándolo de reojo y con el ceño fruncido.

-Per-Perdóname Vegeta... me emocione más de la cuenta. – Excuso el hombre gigante con su voz quebrada.

Vegeta solo dejó el tema de lado y empezó a observar con su rastreador su entorno encontrándose con varias presencias, pero la más fuerte de ellos ni presente estaba debido a su colgante que ocultaba su presencia de todo aquel. Busco la presencia más fuerte de todos y con una sonrisa, se decidió ir a por él.

- ¡Perfecto! ¡Vayamos a divertirnos un poco Nappa! – Sin más que decir ambos hombres se fueron volando a dónde provenía el nivel de poder más fuerte.


Mientras tanto Zac.

Ya había sentido sus presencias desde antes de caer a la tierra, tengo que averiguar si han aumentado sus poderes o siguen siendo los mismos. Tengo que ir a donde estarán Piccolo y Gohan, sé que irán primero con ellos. Ya que, son los únicos que han estado entrenando. A ver en qué dirección es. Empecé a buscar la presencia de ambos y las encontré, sin más emprendí vuelo para ir hasta donde están ellos.

Luego de llevar varios segundos en vuelo podía sentir que otras presencias se aproximaban donde estaban Gohan, Faila y Piccolo. – Esos deben ser los demás. – Dije mientras aceleré más el vuelo.

Mientras tanto con Piccolo y los demás, ya eran casi las doce del medio día. Y al parecer ya se habían percatado de la presencia de los saiyajins.

-Ya han llegado. – Anunció Faila con el semblante serio mirando en dirección en el lugar que notaba la presencia de ambos sujetos acercarse.

-Si. – Afirmó Piccolo mientras se quitaba su gorro y capas pesados. - No temas Gohan, ahora mismo somos mucho más fuertes que hace un año. – Comentó el namekiano.

-S-Sí señor. – Exclamó el pequeño.

- ¿Qué? Alguien más se está acercando. A parte de eso, hay más presencias moviéndose a este lugar. – Dijo Piccolo mirando su entorno.

-Oh, no. Pensé que solo eran dos saiyajins. – Destacó el hijo de Goku con un tono de miedo.

-Tranquilos, siguen siendo dos saiyajins, los otros son aliados. – Anunció Faila con una sonrisa.

- ¿Qué dices? – Preguntó el namekiano algo confundido.

-Puedo sentir que los demás no son presencias malas como cierta persona. – Eso último lo dijo mirando a Piccolo con los ojos entrecerrados, el namekusei solo chasqueó la lengua ante el comentario de aquella mujer, pero hizo caso omiso a la ofensa.

De repente apareció Krilin, alarmando a Piccolo, pero este se mantuvo sereno al ver que no eran los saiyajins. Krilin aterrizó y rápidamente se acercó a Gohan para hablar. El discípulo de Roshi se presentó de manera formal con Gohan, y Piccolo solo realizaba comentarios algo ofensivos hacía el hombre calvo y sus amigos. De pronto Krilin sintió otra presencia delante de ellos.

- Pero ¿qué cosa es esa? – Dijo con sorpresa Krilin señalando a Faila.

- ¡¿Cómo qué cosa, enano calvo?! –Empezó a reclamar la pequeña mujer.

-Ella es Faila. Es una amiga. – Explicó Gohan tranquilamente, mientras calmaba a Faila.

Ella solo le sacó la lengua al discípulo del viejo Roshi y se limitó a sentarse en el hombro de Gohan con sus brazos cruzados, mientras procedió a ignorarlo. Krilin hizo caso omiso a la conducta de Faila y empezó a curiosear el entrenamiento del pequeño.

-Y dime, Gohan. Me imaginó que el entrenamiento con Piccolo debió ser muy duro. – Susurró Krilin.

Gohan empezó a indagar un poco, pero respondió al instante. – Pues sí, pero el señor Piccolo no fue tan malo. Además, Faila me estuvo ayudando. – Dijo Gohan de manera inocente.

-HUMP. – La pequeña mujer hizo un sonido de indiferencia al escuchar el pequeño decir lo último, cosa que llamó la atención de ambos, pero esta volvió a darle la espalda a aquel hombre que hablaba con Gohan. El pequeño iba a decir algo ante el chasquido de lengua de la mujer, pero fue interrumpido por la voz de Piccolo.

- ¡Ya dejen de balbucear tonterías! Ya han llegado los saiyajins. – Comentó Piccolo en un tono sereno al ver aquellas dos figuras flotando en el cielo.

Los tres que estaban distraídos miraron al cielo encontrándose con la silueta de aquellos dos hombres, seguido los dos saiyajin descendieron.

- ¡Esos son los saiyajins! Y-Ya veo, esos eran los ki que sentimos en antes. – Expuso Krilin con nervios y tragando saliva con dificultad. – Son unos impresionantes ki. – Ríe nervioso ante esa idea.

- ¡Faila! – Llamó Gohan a la pequeña. Esta comprendió con solo el llamado, y se alejó un poco para ocultarse en algunas rocas del lugar. Ella sabía que quizás solo podía ayudar sanando, pero a la hora de pelear solo sería un estorbo.

-¡Oh! Así que, ya sabían de nuestra llegada. – Dijo Vegeta a medida que terminaba de aterrizar.

-Así es. Uno de tus amigos nos comentó sobre ustedes. – Declaró de forma serena la encarnación del mal.

- ¡Ah! Hablas de Raditz. Imaginó que tú debiste ser el que acabó con él. Reconozco tu voz, pero creo que escuche otra voz también. - Destacó Vegeta.

– Quisiera decir que acabé con él, pero al parecer uno de ustedes lo terminó salvando. Pero volviendo al tema; diganme a que han venido a este planeta. – El namekusei los miro de manera analítica, esperando la respuesta de alguno de los dos hasta que el más bajo respondió.

- ¡Ah! ¿Entonces me estás diciendo que el maldito de Raditz sigue vivo? Así que, hay otro sobreviviente, que interesante. Me gustaría darle un grato saludo y quizás las gracias por salvarlo. – Dijo con sarcasmo Vegeta. - Ese infeliz se salió con la suya, tendré que acabar con él después de terminar con ustedes. - Confesó.

Piccolo lo miró confundido, no esperaba que aquel sujeto hablara de esa manera de su compañero, eso refuerza su teoría sobre que ellos no sienten empatía por los de su misma especie. Los otros dos seguían alerta ante lo que aquellos hombres podrían hacer.

- Por lo que veo ni sientes empatía con tu propia raza. - Recalcó de manera serena Piccolo.

- ¿Por qué debería sentir empatía por un saiyajin de clase baja como él? – Aclaró Vegeta con una sonrisa burlesca.

- Pues, este saiyajin de clase baja te enseñará lo fuerte que se ha vuelto. - Se escuchó una voz en el cielo.

Todos buscaron la voz y se encontraron con el mencionado de la conversación. Este mismo aterrizó cerca de los otros guerreros, Piccolo actuó a la defensiva como Gohan también.

- ¡Tu eres el saiyajin que mató a mi papá! – Reclamo Gohan quien iba abalanzarse, pero Krilin lo detuvo.

-Gohan. Aunque no lo creas Raditz está de nuestro lado. – Explicó Krilin.

- ¡Nunca dije que estaba de su lado! ¡Solo los uso por conveniencia propia! – Gritó Raditz a Krilin y este último casi se cae de espaldas ante el gritó de aquel hombre.

La discusión que se iba a establecer fue interrumpida por unos aplausos. - ¡Pero miren esto! El cobarde al fin da la cara. Me han dicho que fuiste salvado por otro saiyajin de clase baja como tu, las alimañas como ustedes deben estar siempre juntos, me alegra que encontraras a un amigo en común, Raditz. Quizás así te sentirás superior una vez en tu miserable existencia. - Señaló Vegeta mientras se reía.

Raditz lo miró de arriba abajo mientras apretaba sus puños. – Sigues siendo el mismo infeliz de siempre, Vegeta. – Respondió Raditz, Vegeta no pudo evitar reírse con aquello e incluso Nappa le siguió la risa.

- ¡Me sorprendes! Tanto tiempo aca con los terrícolas te ha hecho olvidar tu posición ante mi. Puedes que hayas elevado un poco tu nivel de poder, pero para mi seguirás siendo ¡El maldito insecto de clase baja como lo fue tu padre! – Espeto en un tono burlón. Cosa que a Raditz le molestó aún más. - Solo eres un chiste de saiyajin, debí matarte desde hace mucho tiempo. Pero gracias a ti pude tener buena información acerca de esas esferas del dragón. Te lo agradezco. - Resaltó.

El primogénito de Bardock, estaba molesto ante las burlas de su ex compañero, pero era más sorprendente que se haya mantenido en calma, miró a Vegeta por unos segundos y desvió su mirada a Nappa. No creo poder llegar al nivel de Vegeta... pero quizás le de algo de pelea a Nappa. Será mejor que le deje Vegeta a ese mocoso, lo más seguro es que ya venga de camino acá. Pensó Raditz. Estaba haciendo un gran esfuerzo por no lanzarse encima de Vegeta, pero tenía un punto no podrá contra él.

-Aquel sujeto no es un Namekusei. - Mencionó Nappa mientras observaba a Piccolo de manera analítica.

-Ahora que lo dices, cumple con las características de uno. No me extraña que te haya derrotado un Namekusei, Raditz. - Dijo Vegeta en un tono burlón.

El chasquido de lengua del saiyajin de melena larga se hizo presente, pero aún así no ha hecho nada en contra de Vegeta.

- ¡¿Qué dices?! – Preguntó Piccolo asombrado ante aquello.

Vegeta se tomó las molestias de darle una breve explicación de que no se había dado cuenta de que es muy diferente a los terrícolas. Cosa que impactó a Piccolo. Él nunca lo había pensado de ese modo, tenía sus sospechas, pero jamás se había puesto a pensar que él tal vez no era de aquel lugar.

Mientras los otros dos que estaban con Piccolo quedaron asombrados ante aquella revelación, aún así, no dejaban la guardia baja delante de aquellos que se encontraban a la espera de una batalla. El ambiente de por sí ya era tenso, pero el tener a aquellos saiyajins con imponente nivel de poder era de temer sobre todo de la forma burlesca que les hablaban.


Mientras esto pasaba, regresamos con Zac.

Ya pasaron algunos minutos, estoy algo lejos de ellos, pero aún así creo llegar a tiempo. Sé que pelearán primero con los Saibaman o quizás primero con Nappa, pero no me preocupa tanto. Debido a que, desde hace unos momentos, sentí que Raditz había llegado al sitio de la pelea.

Si Piccolo y Raditz pelean le darán pelea a Nappa solo quedará de mi parte centrarme en Vegeta, la meta es distraerlo. Así que, decidí ir a la velocidad que podía permitirme. Puedo tratar de usar el súper saiyajin para solo usar la velocidad de este, pero es demasiado riesgo. Además, me cuesta llegar un poco a la transformación, no la he trabajado, la acabo de desbloquear y ni tuve la oportunidad de ponerla en práctica.


De vuelta en el campo de batalla.

Los saiyajins habían sembrado en la tierra semillas de la cual emergieron extrañas criaturas de color verde.

-Malditas alimañas. Siempre las odie. ¡Escuchen, no se confíen de esas cosas! - Advirtió Raditz.

Esto alarmó a los cuatro presentes en aquel lugar. Aquellos monstruos que emergieron del suelo como plantas eran fuertes, pero en ese momento llegaron los refuerzos. Tanto Tenshinhan, Chaoz y Yamcha ya habían llegado a la ayuda de sus amigos.

- ¡Hola! Perdón la tardanza. – Dijo Yamcha con una gran sonrisa mientras aterriza al lado de Krilin.

-Vaya, ya han llegado los refuerzos. – Aclaró el príncipe de los saiyajins. - Veo que bastará con los saibamans para acabar con ustedes infelices. - Empezó a sonreírles de manera burlesca.

-Solo son basuras. – Anunció el gigante.

Tenshinhan no pudo evitar notar la presencia de aquellas entidades verdes que se encontraban con aquellos hombres.

- ¿No se suponía que eran dos saiyajins? – Indagó Tenshinhan.

-Esas cosas son solo malditas alimañas molestas. – Respondió Raditz. - ¿No creen que es un poco cobarde de su parte no pelear? – Confesó, mientras miraba a Vegeta con los ojos entrecerrados.

Se hicieron presente los insultos y burlas por parte de aquellos saiyajins y Tenshinhan se ofreció como el primero en pelear. Esto molestó mucho a Piccolo quien quería iniciar la batalla.

- ¡Vamos! Relájate esto nos favorece también. Recuerda que Goku y Zac aún no han llegado. – Escuchar el último nombre le enfureció más, con aquel muchacho tenía algunos asuntos pendientes de los cuales dejaron hace meses y que el muy desgraciado se ocultó de él.

-Tu pelearas. – Señaló Vegeta a uno de los saibamans. – Pelea con todas tus fuerzas. - Ordenó

Tenshinhan dio varios pasos adelante para acercarse al centro de la batalla que se marcaría en cuestión de segundos.

-No te confíes hombre de tres ojos. - Advirtió el saiyajin de melena larga. Tenshinhan se volteó a mirarlo y le dedicó una sonrisa.

-Gracias por el consejo, pero por nada he entrenado duramente durante un año. - Añadió el hombre de tres ojos. Eso hizo que Raditz le devolviera la sonrisa y se cruzará de brazos.

De este modo, inició la primera batalla, quien dio el primer paso fue aquel pequeño alíen verde. Tenshinhan con un movimiento de manos lo empujó con una pequeña ráfaga de ki proveniente de la palma de su mano, haciendo que el saibaman retrocediera. No obstante, no se dejó caer y se incorpora, acto seguido ríe malvadamente. Tenshinhan levantó una ceja extrañado al verlo reír.

El saibaman dividió su cráneo en dos para dejar salir un líquido extraño. Raditz le gritó que esquivara ese ataque. Asimismo, el hombre de tres ojos le hizo caso al saiyajin. Esto también fue esquivado por sus aliados quienes eran solo espectadores en aquella lucha, notando así que era buena idea el haber esquivado aquel líquido.

- ¡¿Pero qué clase de técnica tan asquerosa y tramposa es esa cosa?! – Gritó desde lejos Faila haciendo reclamos, ya que también tuvo que moverse de ese lugar porque el líquido había llegado hasta ahí. Todos voltearon a verla e incluso Vegeta y Nappa hicieron lo mismo. Ella se tapó la boca rápidamente y se rió a lo bajo. –Será mejor que me calle. – Dijo entre risas nerviosa, mientras se volvía a esconder en otro lugar.

Y luego la batalla siguió su curso. Siendo así que, Tenshinhan golpeó al saibaman enviándolo a pocos centímetros de él, cayendo por decirlo así rendido al suelo. Esto hizo que una sonrisa se dibujará en el rostro del príncipe de los saiyajins, notando que no se aburriría después de todo en aquel planeta.

Al ver que la criatura verdosa no era más necesaria terminó por matarlo con sus propias manos. Este mismo hizo reclamos a los demás saibamans por el hecho de confiarse de su oponente y que pelearan con todas sus fuerzas.

Ahora era el turno de Yamcha de pelear esta vez. – Peleare en esta. Les demostraré que puedo acabar con este juego. – Dijo el pelinegro con extrema confianza.

Krilin quiso ofrecerse para ayudar, pero esto fue negado por el mismo Yamcha quien le anunció que él ya había sido revivido con las esferas del dragón y que sería un desperdicio morir, debido a que, no podrá volver a revivir. Yamcha empezó a poner su postura para pelear. En definitiva, ese terrícola estaba confiado.

- ¡Vamos, pelea! – Exigió Yamcha.

- ¡Ah, pero qué confianza! – Dijo en tono burlón Vegeta.

-Demuestra lo terrible que puede ser un Saibaman. – Dijo el grandulón calvo.

Sin previo aviso Yamcha se abalanzó hacía aquel ser verdoso, siendo este mismo desaparecer unos segundos de la vista del hombre. Sorprendió tanto al pequeño Gohan que empezó a preguntar a los mayores a donde se había ido.

-¡¿Ha desaparecido?! - Exclamó Gohan mientras trataba de buscarlo con la mirada.

-Aunque seas fuerte como tu padre. Aún no percibes del todo el ki. -Aclaró Raditz mirándolo de reojo. - Será mejor que prestes atención a la presencia y no busques con la vista. – Explicó su tío.

-Él tiene razón, Gohan será mejor que prestes atención a la presencia en vez de buscarlos con la vista. - Explicó Piccolo mientras seguía viendo la batalla.

-Cabello de escoba y el hombre verde tiene razón, solo se movió a máxima velocidad. – Dice Faila al lado del pequeño Gohan.

- ¡¿Hombre verde?! - Reclama el Namekusei.

- ¡¿Cabello de escoba?! – Reclamó Raditz.

Faila hizo caso omiso al Reclamó de aquellos hombres y solo se limitó a sentarse en la cabeza del pequeño Gohan para poder observar la batalla. – Callense y solo observemos la batalla. – Bramo la diminuta mujer. Esto enfureció a los dos hombres, pero aún así se limitaron a ver la pelea.

La batalla seguía con intensos golpes por parte de ambos. El saibaman se alejó del guerrero de cabellera negra y tomó posición en unas rocas para pensar en su siguiente paso, pero Yamcha no esperó a más y fue a seguirlo. Sin embargo, esto era parte del plan de aquel ser, con una sonrisa ligera se abalanzó hacía aquel guerrero con otras intenciones más fue la sorpresa del saibaman que el guerrero desapareciera de su vista.

Provocando que fuera nuevamente al suelo y seguido fue golpeado por un rayo de energía proveniente del guerrero pelinegro que estaba en el cielo. El saibaman cayó al suelo tras el choqué de aquella energía, provocando su derrota.

El saibaman yacía en un cráter y Yamcha con extrema confianza se acercó al cráter en que estaba aquel ser verdoso moribundo.

-Esas cosas. No eran tan fuertes como pensábamos. – Anunció en un tono arrogante. – Yo me haré cargo de eliminar a los cuatro que quedan. – Dijo Yamcha, mientras se acercaba un poco más al cráter.

Uno de los saiyajins se rió un poco anunciando que aún eso no acababa. Raditz se dio cuenta de la risa de Nappa y rápidamente le advirtió a Yamcha.

– ¡PRESTA ATENCIÓN, IDIOTA! – Reclamó el saiyajin.

Sin embargo, fue demasiado tarde, ya que, el saibaman se abalanzó de una forma determinada al pelinegro, este trató de quitárselo de encima y al instante el saibaman estalló. Solo se escuchó el gritó del guerrero. Esto dejó desconcertado a todos al ver la explosión y esperaban que aquel hombre estuviera bien.

- ¡YAMCHA! – Gritó Krilin al ver aquel humo provocado por la explosión. El error de aquel guerrero fue el confiarse desde un inicio y eso le costó la vida.


Mientras tanto con Zac.

¡Por favor aguanten! Me detuve en secó al sentir que una de las presencias desvanecía.

¡Mierda! Creo que alguien murió. El ki que desapareció fue el de Yamcha. Debo darme prisa.

Sin más que perder fui rápidamente hasta el lugar y al fin había llegado a mi destino, encontrándome a Yamcha en aquel cráter no pude evitar sentir rabia y a su vez melancolía verlo ahí tirado. Al llegar todos se percataron de mi presencia.

- ¡FAILA! – Llamó para que se acerqué a mí.

- ¡Zac! – Dijeron todos al verme descender cerca del cuerpo de Yamcha. Krilin quien ya estaba cerca del cuerpo de su amigo verificó que estaba muerto.

-H-Ha muerto... -Dijo Krilin estupefacto.

Observé el semblante cambiado de Krilin y con furia en sus ojos se levantó rápidamente y empezó a lanzar ráfagas de ki para iniciar una cacería. Siendo así que, aquellos saibaman que quedaban se desintegraron ante el poder de aquel hombre de baja estatura. Me sorprendió el poder de Krilin, pudo acabar rápidamente con ellos, me alegra que se haya vuelto fuerte.

Faila ya se había acercado y miró como Krilin cambió su faz a una serena.

-Jeje, se me escapó uno. – Notificó Krilin.

Ese saibaman tramposo, salió de la cortina de humo y fue directo a Gohan, di un paso para detenerlo, pero mas fue mi asombro al ver que Raditz lo hizo, lo pateó al aire y lo hizo estallar. El primogénito de Gine, voltea a mirarme debido a que, estaba algo cerca de él, le dibujé una sonrisa y él también hizo lo mismo.

-Te has hecho fuerte, Raditz. No sabia que empezabas a sentir empatía por tu sobrino. – Dije en un tono suave ante la reacción de Raditz al proteger el hijo de su hermano.

-Solo mataba a una basura que se había escapado. – Excusó Raditz mientras se apartaba del pequeño. A mi no me engañas, si te preocupaste por Gohan.

Volteé a mirar a Vegeta con el semblante arrugado y este seguía con su maldita sonrisa. Debo mantener la calma, solo debo distraerlo. No hagas nada tonto... controlate.

Mi vista se fue a Nappa y este también me dibujó una sonrisa. ¡Malditos! Luego voltee a mirar a Gohan quien me miraba de forma alegre.

-¡Señor Zac! – Dijo el pequeño feliz al verme.

-Maldita alimaña rastrera. – Dijo entre dientes Piccolo, quien también se iba a mover desde hace rato a ayudar al pequeño se quedó en su lugar al ver que ya no necesitaba su ayuda. -Veo que te apareces en los momentos más oportunos. – Recalcó el namekusei cruzándose de brazos con un semblante serio. Esto me provocó una risa ligera.

-Perdón por llegar tarde, había tráfico en el camino. – Me burlé.

-Veo que llegó otra basura a la fiesta. Y por lo que notó eres el saiyajin que ayudó a la basura de Raditz. Pensé que los únicos sobrevivientes éramos nosotros, pero ahora veo que los sobrevivientes son solo tres malditos clases bajas. – Dijo Vegeta cruzándose brazos con una sonrisa. – Ya empiezo a darme cuenta porque estás acá. Ni nivel de poder tienes. – Pude escuchar su risa leve. No quise quedarme callado.

Ladeé mi cabeza y empecé a acercarme a ellos con mis manos en mi cadera. – Si fuese tu, no me confiaría tanto de ese rastreador. – Al decir aquello Vegeta chasqueó la lengua y se quitó el rastreador y lo dejó de lado. - ¡Si me da la gana puedo acabar contigo en cuestión de segundos! – Dije con humos de superioridad. Tenía razón, yo podría acabar con él con un solo golpe, pero sería aburrido y eso no me corresponde a mí.

Al parecer mi comentario hizo enfurecer a Vegeta pude notar su cara roja de rabia. – ¡Solo fanfarroneas, maldito insecto! – Habló mientras me señalaba con su dedo índice.

Hice caso omiso a las ofensas de aquel hombre y caminé hasta donde estaba Faila quien estaba cerca de Krilin y el cuerpo de Yamcha.

– Dime que puedes reanimarlo o hacer algo para revivirlo. – Solicité, mientras la miraba de reojo.

¿Por qué hago esto? ¿No se supone que dejaría morir a algunos de ellos? ¿Entonces por qué razón estoy buscando solución a su muerte? Esto se supone que no es real o es solo una serie, ¿Por qué siento la necesidad de ayudarlo? Solo quería tener buenas peleas y quería ver la historia por mis propios ojos, pero... ¿Por qué decido esto?

- ¿Es-Eso es posible? – Preguntó Krilin viéndome para luego mirar a Faila.

- ¡No! – Dijo Faila con la mirada baja. – No puedo hacerlo Zac. El murió. Mi sanación solo se limita a sanar u ofrecer un poco de energía. - Ella miró el cuerpo de Yamcha por unos segundos. – Si fuera solamente alguna extremidad cortada sería sencillo, pero hablamos de la muerte... Además, su alma ya no está aquí, no puedo ver su presencia. – Me miró con sus ojos cristalizados. – Perdonenme, pero no puedo hacer nada. - Bajo su mirada al decir lo último.

- No tienes porque disculparte. No tienes la culpa de la muerte de Yamcha. – Consolé en un tono sereno. – No es culpa de nadie que haya muerto. – Comuniqué mientras caminaba hasta los dos saiyajins, miré con el semblante serio a ambos hombres, y Vegeta ya con una vena sobresalida de la cabeza ya estaba irritado porque lo ignoraba.

-Veo que ya terminaste de llorar la muerte de tu querido amigo. – Dijo con una sonrisa, pero se notaba su molestia.

-Dejame pelear a mi Vegeta. Yo le cerraré la boca a ese muchacho, lo pondré en su lugar a ver si así sabe quienes son de su raza. – Dice aquel hombre gigante con despreció.

- ¡No Nappa! Déjame a ese maldito insecto a mí. Personalmente le haré pagar por insultarme. – Bramo el príncipe tomando algunos pasos hacia mi.

No pude evitar sonreír a mis adentros ante aquello, por lo menos no tenía que seguir provocándolo para que cediera a pelear.

-Entonces yo pelearé con estas basuras. – Notificó Nappa, mirando a los demás guerreros.

Esto irritó un poco a Piccolo y a Raditz, pero tenían en cuenta que serían un estorbo para aquel muchacho que se enfrentaba al más fuerte de los dos saiyajins. De pronto el suelo comenzó a vibrar dando señal de que Nappa estaba elevando su ki.

He notado que el nivel tanto de Nappa como el de Vegeta no es tan superior como pensé. Nappa sigue manteniendo su nivel y Vegeta creo que tiene el mismo nivel que en la serie, no estoy del todo seguro. Sin embargo, no es rival para mi.

-Señor Zac. Déjeme ayudarlo... – Pidió Gohan a punto de correr, pero es detenido por los gritos de Piccolo.

- ¡NO VAYAS, GOHAN! ¡SOLO SEREMOS UN ESTORBO PARA ZAC! – Aulló Piccolo con molestia. No soportaba la idea de ser insuficiente para derrotarlos, pero conocía un poco el poder de aquel chico.

-Será mejor que le hagas caso a ese sujeto, niño. – Destacó Raditz acercándose a su sobrino con los brazos cruzados.

El pequeño miró la espalda de su mentor y estaba impaciente, quiso dar un paso más, pero fue detenido por la mano de su tío que la colocó en su hombro. Este iba a apartar la mano de aquel hombre, pero de pronto otra voz lo detuvo.

- Gohan, tranquilo estaré bien. – Anunció Zac, mientras lo miraba de reojo con una sonrisa leve.

Noté que su puño lo apretaba, bajo su cabeza y aceptó aquello. Coloqué nuevamente mi mirada en Vegeta.

Maldito insecto, le haré cerrar la maldita boca. Cómo puede insultarme cuando ni nivel de poder tiene Pensó Vegeta de forma irritada e indignada.

- ¿Te apetecería ir a otro lugar a pelear? – Dije de manera suave mientras colocaba mis brazos sobre mi pecho.

-Tcks, como quieras de igual forma te derrotaré. Puedes ver en dónde será tu tumba. – Aclaró cruzándose de brazos aquel hombre delante de mí.

Todo esto era visto por los demás, pero no se movían o comenzaban batalla alguna con el otro saiyajin. De pronto Faila se me acercó de manera apresurada.

- ¡ZAC! ¡Déjame ir contigo! Si te sucede algo puedo curarte. – Explicó Faila con desesperó, la observé de reojo por unos segundos.

-No Faila, quédate con Gohan. – Me interrumpió.

- ¡Pero tú me necesitarás! – Reclamó a gritos.

- ¡¿Dudas de mí?! – Espete. Ella se dio cuenta de mi mirada y quiso cambiar las palabras.

-N-No, no dudo de ti. Pe-Pero yo... - No la deje hablar, ya estaba algo agotado, estaba molesto por la muerte de uno de mis amigos uno de ellos que había entrenado conmigo y conocido hace unos meses. La verdad es que prefiero que se quede con los demás, el problema es que necesito que Piccolo muera. En ese instante lo miré de reojo y él notó mi mirada así que las desvié.

Dejaré que las cosas fluyan por sí solas, si él no muere buscaré alguna forma de que vayan a Namekusei. Faila seguía tartamudeando y tratando de dar excusas para ir conmigo.

- ¡CALLA! – Grité. Ella iba a seguir hablando, pero la volví a interrumpir: - ¡HE DICHO QUE TE QUEDES CON GOHAN! ¡SOLO OBEDECE! – Le di una mirada de furia. Observé cómo quedó atónita, pero luego hizo un puchero y sus ojos se cristalizaron. Después puso su mirada seria. Quité mi vista de ella y me centré en Vegeta.

-Lo entiendo... no me necesitas... - Susurró suavemente, pero en sus palabras sentí que estaba lastimada. No comente nada, no es que no te necesite Faila, los que realmente te necesitan en estos momentos son ellos.

Sé que la trate mal, pero yo puedo vencer a Vegeta fácilmente si quisiera. Sin embargo, no puedo dejar a Gohan sin protección le prometí a Milk que lo cuidaría y esta es mi manera de hacerlo, sé que Faila cuidará aquel pequeño como lo haría Piccolo.

-Ahora ¿Nos vamos? – Dije con una sonrisa para empezar a tomar vuelo.

-Pensé que nunca lo dirías. – Indicó Vegeta siguiéndome por atrás. Antes de seguir a Zac este mismo miró a su compañero. – Nappa asegúrate de sacarle información sobre las esferas a ese tipo. - Señaló a Piccolo. - Procura no cometer una estupidez como antes. – Dio una advertencia y emprendió vuelo.

- E-Entendido. – Respondió con algo de miedo. Luego posó la vista a los guerreros. - Ya se fueron, así que debo acabar con las basuras lo antes posible. – Dijo Nappa con una pequeña sonrisa. Para posicionarse a pelear, alarmando a los demás.

Esto provocó que los guerreros estuviesen más alerta. Nappa realizó el primer ataque se acercó a una velocidad anormal a Tenshinhan y cortó su brazo, tuvo la mala suerte de estar al frente del saiyajin. Nappa fue a realizar otro ataque con su pierna, pero esta fue esquivada por el hombre de tres ojos a duras penas. No obstante, el terrícola no se percató de que aquel saiyajin apareció repentinamente detrás de él, le dio un codazo en su espalda y lo mandó a rebotar varias veces al suelo, Tenshinhan no quiso dejarse llevar más y retuvo su caída como podía con su mano buena, su respiración se agitó más debido a la gran pérdida de sangre.

-¡TEN! - Gritó el pequeño Chaoz al ver como su amigo seguía derramando sangre al suelo del planeta, grandes gotas caían al suelo y el jadeo del hombre se aceleraba.

-Veo que sigues vivo. – Dijo con arrogancia aquel hombre gigante.

No dio espera alguna al moribundo humano y lanzando así un rayo de energía hacia Tenshinhan, este lo esquivó como pudo, pero al parecer la que sufrió más el impacto fue la tierra, desapareciendo parte de aquella pradera. Todos quedaron paralizados ante el poder de Nappa, literalmente había hecho una grieta grande en el suelo. Krilin se alarmó al no ver una presencia con ellos e imaginó lo peor.

- ¡Chaoz! ¡¿Dónde está Chaoz?! – Chillo Krilin. Todos los presentes buscaron con la mirada y de pronto oyeron al pequeño hablar.

-Amigos, adiós...Ten por favor cuídate... – Dio una breve despedida, pero para aquel hombre de tres ojos era la peor noticia que podía escuchar.

Nappa trataba de quitárselo de encima, pero le costaba. La ventaja de este guerrero no era solo su tamaño, sino también su valentía. Nappa seguía insistiendo en quitarselo de encima, pero no podía. Sin más que esperar sacrificó su cuerpo con la finalidad de salvar a sus amigos. Por sus pensamientos pasó la idea de que si él no era fuerte físicamente quizás haciendo esto iba a darles una ventaja a sus amigos en aquella batalla.

- ¡NO, CHAOZ! – Suplicó Tenshinhan, pero ya era tarde su amigo estalló en mil pedazos este mismo se cayó de rodillas al ver que el sacrificio del pequeño Chaoz no sirvió, ya que, el saiyajin seguía con vida.

Nappa esbozó una sonrisa ante el ridículo intento de neutralizarlo y miró al hombre de tres ojos colapsado, así que, decidió caer en picada para terminar con él. Tenshinhan se percató de eso y se posicionó para dar su último esfuerzo. Sin embargo, no se percató que debajo de él apareció un portal que lo hizo entrar y reapareció rápidamente en donde estaba Gohan y los demás esto sorprendió a todos e incluso el terrícola moraba a todos lados más que confundido. Quien había hecho aquello fue la pequeña Faila, quien sin más también trajo el brazo de aquel hombre y empezó a unirlo en conjunto con su sanación.

Esto asombró demasiado a Tenshinhan. No esperaba que aquella pequeña hiciera eso y en unos instantes ya estaba curado su brazo, como si nunca lo hubiesen cortado.

- ¡Gracias! - Dijo con asombro mientras analizaba su brazo.

-No me agradezcas, mi deber es ayudarlos. – Aclaró la peliblanco con una sonrisa, fingiendo un poco su cansancio, no estaba acostumbrada a generar grandes portales.

-Excelente, Faila. Ahora Tenshinhan podrá seguir sin preocupaciones. – Celebró Gohan.

El saiyajin quien había observado todo y se encontraba aún flotando en el aire. Puso su mirada en aquella pequeña muñeca.

– Maldita enana será un problema a largo plazo. – Susurró el saiyajin. - ¡ERES UN PROBLEMA! ¡DEBES MORIR! – Gritó aquel hombre quien se acercaba a máxima velocidad hacía la guardiana.

Sin embargo, aquel hombre no llegó a su cometido, debido a que, fue bombeado con una patada haciendo que cayera a unas rocas, quien fue propietario de aquella hazaña, fue el saiyajin de melena larga del cual yacía en el cielo mirando a dirección hacía donde había caído su ex compañero.

-Maldito tu pelea es con nosotros. – Alegó el hijo de bardock con el ceño fruncido.

Nappa se levantó y se quitó de encima aquellos escombros, miró su entorno y notó que era su ex compañero quien había atentado contra él. Evitando matar a la molesta mujer que sanó al hombre de tres ojos, aunque él fuera muy fuerte sabía que aquella diminuta mujer sería un problema si seguía sanando así a sus compañeros como lo hizo anteriormente.

Se levantó de aquel suelo rasposo y levito hasta el nivel de Raditz, pero no se percató de que había alguien detrás de él. El namekusei sin dudarlo le dio un golpe con ambas manos a Nappa, de esta manera lo mandó nuevamente hacia el suelo, seguido recibió un golpe por parte de Krilin impidiendo la caída para mandarlo directamente a Tenshinhan quien estaba cargando la últimas energías que le había otorgado Faila.

- ¡HAZLO TENSHINHAN! – Gritó Krilin llamando la atención de su compañero, esta vez cumpliría con su venganza por su pequeño amigo muerto. Este mismo se posicionó para realizar su técnica. Sin más gritó el nombre de esta.

– ¡KIKOHO! – Pegándole la técnica de llenó.

Alegrando a todos, menos a los dos sujetos fríos del lugar. Raditz y Piccolo sabían que no habían acabado con él. Cuando se disipó el humo emergió aquel gigante hombre con una gran sonrisa. Tenshinhan cansado cae sentado al suelo desconcertado, había usado su último recurso como también sus energías y aún así aquel sujeto seguía en pie.

-Es im-imposible. ¿Cómo no pudo morir con eso? – Dijo Gohan sorprendido. Faila y Gohan al percatarse de que Tenshinhan no se movía del todo se acercaron rápidamente. - ¡Faila ayúdalo! – Pidió el pequeño mientras levantaba levemente a Tenshinhan.

Faila extendió sus manos, lo ideal era darle un poco más de energía para que se moviera. Ella tenía en cuenta que si usaba mucho sus poderes a largo plazo solo se convertiría en una carga y no quería eso, aunque le doliera no darles tanto apoyo, ella hacía lo posible por ayudarlos.

-E-Es un monstruo. – Pronunció Krilin.

Necesitamos la ayuda de Goku. Zac está ocupado con el otro saiyajin. No podemos rendirnos, él también está peleando. Pensó Krilin.

-Veo que ese era un ataque fuerte. – Aclaró el saiyajin con una sonrisa burlona.

Luego se percató de lo que estaba haciendo Faila y con rabia encarnada en sus ojos salió en picada hacía los dos que estaban con Tenshinhan, pero fue interrumpido por Piccolo quien de un golpe hizo que retrocediera.

- ¡¿QUE HACEN AQUÍ AÚN?! ¡APÁRTENSE SOLO ESTORBAN! – Exclamó Piccolo, ya que bien sabía que aquella mujer servía de ayuda para algunos de ellos. No obstante, su mera presencia hacía que aquel saiyajin se centrará en matarla a ella y al niño.

Esto alarmó a los tres, Tenshinhan estaba fuera de combate, había mal gastado mucha energía en vano y solo podía observar, Gohan estaba temblando de miedo. Sin más Faila tomando valor le dice a Gohan que llevará a Tenshinhan a un lugar seguro. Este mismo le hizo caso a la pequeña mujer y ayudó a su compañero a llevarlo lejos de aquel lugar. Aunque Tenshinhan no lo quería admitir, pero Piccolo tenía razón solo eran estorbos.

Nappa apartó a Piccolo dándole una patada en el abdomen que hizo que sacará un sonido mudo de su boca, seguido lo apartó de un puñetazo, pero al parecer no lo iban a dejar avanzar porque ahora el que se metió en su camino fue Raditz quien le lanzó un rayo de energía que lo mandó a volar un poco más allá de aquel lugar.

- ¡Desgraciado! ¡Céntrate en nosotros! – Bramo Raditz, harto de la insistencia del hombre por matar a su sobrino y a la pequeña mujer.


Mientras tanto con Zac y Vegeta.

Descendieron en un lugar un poco más alejado. –Creo que aquí estamos bien. – Dijo Zac mientras terminó de descender.

Vegeta aterrizó delante de él con el semblante serio. En verdad aquel muchacho lo había irritado.

- ¿Cómo puede haber otro saiyajin aparte de nosotros? – Su mirada fue directamente a mis ojos. - ¿Cómo pudiste sobrevivir a la explosión del planeta Vegeta? Y ¿Por qué ayudas a estas basuras? – No sabía qué decir. Solo me quedé mirándolo por unos segundos hasta que me vino a la mente una respuesta algo sutil.

-Pues, digamos que tuve suerte. Quizás no era mi momento de morir. – Respondí en un tono sereno, mientras hacía un ademán con mis manos y una leve sonrisa.

-Tkc, veo que estás mintiendo. Eres demasiado joven para haber nacido para ese tiempo. – Dijo sin rodeos.

Tiene razón yo nunca nací para ese tiempo, aparte de eso Goku llego a la tierra cuando era un niño de tres años si mal no recuerdo, así que, sería lógico que yo no hubiese nacido y más añadir de que él era un niño en ese entonces, es obvio que reforzará sus sospechas al ver un joven saiyajin delante suyo.

-Bueno, quizás mis padres hayan escapado y luego nací. Solo te digo que no recuerdo nada de mis padres, lo más probable es que estén muertos o algo así y no es de tu incumbencia de que haga acá o no haga aquí. Soy libre de hacer lo que quiero, y aunque seas una clase de líder o superior, no creas que me postraré ante ti, imbécil. – Comuniqué en un tono arrogante, mientras me posiciono para poder comenzar con la pelea.

-Te haré tragar tus palabras de mierda, niño. Se nota que necesitas modales. Estás de suerte porque el mismísimo príncipe de los saiyajin te mostrará cómo es que debe educarse un mocoso arrogante como tú. – Espeto con delirios de grandeza Vegeta.

-¡Ja! Espero ver eso. – Levanté una ceja incrédulo ante su comentario.

Le dije la mentira más grande del mundo. Vegeta se colocó en su postura al verme también así. Es obvio que aún no se ha comido mi mentira, pero aún así no puedo darme el lujo de hablar con él. Espero que los muchachos estén bien, necesito darle tiempo a Goku, puedo hacerme cargo de Nappa, después de darle el relevo a Goku. Aun por mi cabeza pasa la idea de que Piccolo debe morir si o si, sin él no habrá ida a Namekusei.

- ¡Bien! ¡Empecemos la fiesta! – Aulló para luego lanzarme hacía Vegeta, este cambio su faz a una sonrisa ligera, al parecer estaba feliz por esta batalla como yo también lo estoy.