La batalla entre Vegeta y yo inició hace unos minutos, me había costado mantenerme al margen de su nivel de poder, debido a que, siento como mi sangre hierve de emoción. En serio quiero que peleemos al mismo nivel, pero en estos momentos él es demasiado débil, solo me he limitado a seguirle el ritmo. Sin embargo, siento la necesidad de pelear con todas mis fuerzas si lo hago quizás lo motive un poco más.

- ¿Qué sucede? ¿No era que acabarías conmigo? Solo eres un cobarde que sabe fanfarronear. – Alegó Vegeta esbozando una sonrisa de oreja a oreja burlona. Si supiera que me estoy conteniendo.

-No bromeaba con que puedo acabar contigo, Vegeta. Pero sería aburrido. - Me burlé. - Además, no creo que sea mi deber hacerlo. – Confesé con una gran sonrisa.

Eso molestó al orgulloso guerrero, pero más fue mi impresión que me devolvió la sonrisa.

- ¡Me agradas! Hasta puedo decir que me hacen gracia tus comentarios estúpidos. – Expresó en un tono relajado.

-Pero si lo digo en serio. – Comenté confundido ante su reacción y mientras me rasco la cabeza.

Me confundió un poco su manera de actuar, estaba molesto hace un momento y ahora está feliz.

Solo escuche como chasqueo su lengua sin más se me abalanzó e insistió en darme un puñetazo, solo lo detuve con mi mano derecha, lo miré por unos segundos al igual que él a mí. Pareciera que hubiésemos estado en cámara lenta. De pronto dirigió una patada a mi mandíbula, la cual terminó parando con mi antebrazo.

Luego quise devolver el golpe, este mismo lo esquivo y retrocedió haciendo varías piruetas para después quedar de pies. Ahora soy yo quien ataca, iniciando con una patada, ahora eso se convirtió en un intercambio de golpes y patadas por parte de ambos, podría decirse que me acostumbre a su nivel de poder.

Tras pasar unos segundos, Vegeta retrocedió y decidió lanzar un rayo de energía fuerte. Sin embargo, no contaba con que lo desviará con mi mano como si nada, esta salió disparada al cielo y estalló en el proceso volví mi mirada a Vegeta y este tenía una sonrisa orgullosa.

-Nada mal. Estoy empezando a creer que eres un saiyajin de clase elite. Quizás hasta te perdoné la vida por llegar a mi nivel. – Aclaró Vegeta de forma orgullosa.

-Gracias por tu halago, pero no necesito que "me perdones la vida." – Exprese con sarcasmo y en un tono burlón.

-Espero luego no te arrepientas de tus palabras. – Advirtió.

Esta vez éramos ambos que saltábamos a iniciar aquella pelea. Sólo chocábamos patadas y golpes. Luego uno de mis golpes mandó a volar a Vegeta hacía unas rocas de la cual rompió a su paso. Este mismo se puso de pie en medio del lanzamiento, clavó sus pies en la tierra como manos también para detener su caída, se levanta por completo y me observa con el semblante más serio. Inconscientemente pasó su mano derecha por sus labios, notando que tenía un hilo de sangre.

- ¡MALDITO INSECTO, ME LA PAGARAS! – Gritó mientras elevó su ki empezó a arder de furia.

Salió disparado al cielo en mi dirección dándome de lleno un golpe en el rostro que me hizo voltear mi rostro acompañado de su golpe, seguido junto sus manos y me dio ese golpe en el pecho, caí al suelo en picada, pero detengo mi caída al suelo parandome en cuatro patas como si tuviese el instinto de los gatos de caer en cuatro patas.

El príncipe Vegeta, sin esperar a más lanzó una ráfaga hacía el suelo en busca de pegarme algunas de ellas. Solo atiné a levantarme rápidamente del suelo, esquive y desvié algunas de ellas a causa de eso Vegeta provocó el levantamiento de tierra impidiendo a ambos mirar quien atacaría de primero.

Pero yo tenía ventaja en esta situación, así que, use por unos segundos los ojos Faila para encontrar aún más rápido su presencia y observe que estaba también entre el humo, lo más seguro es que está planeando algo. Así que, decidí atacar primero, desactivé los ojos y salí volando como una flecha directamente a aquel hombre con intenciones de impactar mis dos piernas en su abdomen.

Más fue mi sorpresa cuando esquivó mi ataque inclinando su espalda hacía atrás. Pase de largo y rodé poco centímetros de él, me levanté rápidamente, pero no me percaté de que un puño iba directo a mi rostro, de inmediato me forzó a usar mi máxima velocidad antes de que llegará el golpe. No la usaría, pero no quería que me pegará aquel ataque, eso no iba con cariño, el maldito venía con intenciones de aturdirme.

Aparecí detrás de él sorprendiéndolo aún más, realicé una bola de energía y se la lancé directamente a la espalda e hizo que rebotara algunos metros como una pelota de goma, reí a mis adentros al ver el rebote.

Este levantó su mirada y sus ojos marcaban la ira, seguido se levantó del suelo. Creo que me pase un poco, quizás se sintió humillado. Arrugó su cara a más no poder.

- ¡¿Co-Cómo puede ser posible que un maldito crío esté peleando a mi nivel?! – Espetó mientras apretaba sus puños con rabia. - ¡YO SOY VEGETA! ¡EL PRÍNCIPE DE LOS SAIYAJINS! ¡UN MOCOSO COMO TÚ, NO PUEDE GANARME! – Grito mientras me señaló.

-Pues, es una pena que este "crío" te este dando una paliza. – Agregué cruzándome de brazos.

Su cara estaba roja de la furia. No sé si debería callarme la boca o seguir fastidiando. Sin embargo, me divierte verlo así.

- ¡TE HARÉ PAGAR MALDITO! - Ladró.

Quería callarme la boca es un hecho, su orgullo quizás fue pisoteado por un niñato.

-Ajá, como digas amigo. - Murmuré y al parecer había escuchado porque empezó a insultarme.


Mientras tanto en el templo de Kami-Sama

-Puedo notar que Zac está poniendo entre las cuerdas al saiyajin, tal vez ese chico lo pueda vencer. – Dedujo Kami-Sama quien no dejaba de mirar hacía el mundo de los mortales. –En cambio los demás tienen problemas con aquel saiyajin, necesitamos que Goku venga a ocuparse del otro Saiyajin lo antes posible. – Decía mientras empezó a concentrarse para así ver si Goku ya ha llegado al final del camino de la serpiente para traerlo a la tierra.

-Kami-Sama, ¿Cuánto le faltará a Goku por llegar? – Preguntó Mr. Popo.

-No debería tardar más en venir. – Le respondió. – ¡Apresúrate Goku! Necesitamos que te encargues de esta amenaza. – Exclamó mientras seguía observando la batalla de los guerreros.


Mientras tanto en la batalla contra Nappa.

Piccolo estaba dando todo para poder derrotar a Nappa o mantenerlo a raya. Pero era muy complicado e incluso teniendo la ayuda de Raditz y Krilin no podían con él. Nappa se aproximó a Krilin para abatirlo contra unas rocas dejándolo medio inconsciente. Aquel gigante hombre posó su mirada en la siguiente víctima, quería divertirse. De este modo, se adelantó hasta su ex compañero y empezaron a establecer una pelea de la cual Nappa llevaba ventaja sobre Raditz.

Piccolo se unió de manera apresurada para ayudar al hermano de su rival. Sin embargo, no podían hacer nada. Nappa solo quería quitar esos estorbos de encima y uno de ellos era aquella mujer.

Desvió su mirada unos segundos y pudo notar como Faila desapareció por unos segundos, buscó con la mirada rápidamente y fue su asombro verla cerca de aquel enano que había lanzado lejos, este arrugó su mirada al ver como aquella criatura lo sanaba.

Faila solo se limitó a curar aquellas heridas de Krilin, este mismo le sonrió y le dio las gracias. Se levantó del suelo como si nada hubiese pasado. Aquella mujer volvió con Tenshinhan y Gohan a través de un portal.

Nappa apartó a ambos hombres expulsando su ki provocando que cayeran en picada al suelo, pero ambos detuvieron su andar en seco en el aire.

Raditz al ver la dirección que miraba Nappa, se limitó a tratar de detenerlo. Lanzó una patada al rostro de este, pero lo retuvo con su mano, seguido tomó más el agarre de la pierna de este y empezó a girarlo varías veces para lanzarlo lo más lejos posible. Raditz salió a unos metros al aire y se detuvo como pudo y quedó boca abajo flotando en el cielo, reconoce que Nappa es un rival demasiado molesto para ellos.

Faila en cuanto estuvo de vuelta con Gohan y Tenshinhan. El niño quiso dejarle en claro algo: -Faila, deberías dejar de usar tanto tu poder. ¡Ya estás agotada! – Expuso Gohan al ver que la guardiana solo agitaba su respiración por el constante uso de sus poderes.

-No... esto no es nada. - Mintió mientras seguía con su respiración agitada y ya sentía sus párpados caer. - S-Solo... debo dormir un poco y me repondré, pero... no puedo permanecer tranquila cuando sé que todos ustedes están luchando... – Confesó.

Esto conmovió al pequeño quien solo estuvo temblando todo este tiempo y ver como su pequeña amiga estaba dando su mejor esfuerzo, quiso por lo menos ayudar aquella personita que ha dado apoyo a sus amigos.

– Entonces descansa hasta que puedas reponer tus fuerzas. Yo sé que el señor Piccolo, Krilin y ese señor podrán con ese hombre. –Aseguró.

Faila miró por unos segundos al pequeño y empezó a dudar. Ella tenía en cuenta que si ella tomaba un descanso podría poner en peligro la vida de los demás, ella miró la lucha que seguía en curso y luego observó el rostro de Gohan quien le suplicaba que descansará. No sabia que hacer...

-No puedo... necesito protegerte... sería humillante para mi... uff que tu me cuides Gohan... – Aclaró la mujer de manera dura.

-Tranquila, si te preocupa Gohan, yo puedo protegerlo si llega a pasar algo. – Ofreció Tenshinhan con una sonrisa.

Faila se sorprendió ante aquello, pero eso le dibujó una sonrisa y decidió ponerse encima de aquella roca en que Tenshinhan estaba recostado también reponiendo energías. Así sin más la pequeña mujer cerró sus ojos tratando de regenerar aquella energía que había perdido.

Devuelta a la batalla, Piccolo trataba de asimilar el poder de aquel saiyajin, pero era casi imposible, si seguían así a este paso todos ellos morirán, ya tres estaban fuera de combate y solo quedaban él, Krilin, Raditz y Gohan, tal vez Faila, pero aquella mujer solo se limitaba a sanarlos, así que, en parte era un punto extra para dar aguante en esta batalla. Sin embargo, sus sospechas sobre que estaba agotando sus energías eran ciertas, pudo escuchar la conversación de aquellos tres.

Ya se le había acabado ese pequeño as bajo la manga. De este modo, tendría que usar otra estrategia o aquel hombre los mataría antes de que llegue Goku al campo de batalla.


Mientras tanto en el otro mundo.

Goku se encontraba casi a mitad del camino de la serpiente, estaba a toda velocidad todo lo que podría darle su cuerpo. – Por favor muchachos aguanten. – Murmuró para sí mismo con el semblante arrugado y preocupado.


De vuelta a la batalla contra Nappa.

La tensión estaba en el aire y Nappa seguía insistiendo en matar al trío que estaba fuera de combate, intentando acercarse a ellos, pero le era imposible por aquellos guerreros que no lo dejaban avanzar. Asimismo, optó por lanzar un rayo de energía hacía aquellos tres con intención de acabar con aquellas basuras que estorbaban.

Ese intento de matanza fue visto por todos, así que Krilin decidió desviarla con un rayo de energía, estropeando los planes del saiyajin. Krilin celebró al ver que pudo desviar la energía de Nappa, pero después se fue aquella sonrisa al ver delante de él a aquel saiyajin que tenía fuego en sus ojos.

- ¡Maldito enano! ¡Me la pagaras! – Bramó aquel hombre con rabia al ver el atrevimiento del pequeño hombre.

Este le iba a proporcionar un ataque, pero recibió un golpe en su rostro y seguido de una patada que lo apartó de la vista de Krilin.

-¡NO TE DISTRAIGAS ENANO CALVO! – Reclamo Raditz. - ¡YA TERMINASTE DE CARGAR ESA TÉCNICA NAMEKUSEI! – Insistió Raditz a Piccolo quien había estado cargando energía desde su frente con sus dedos para realizar un gran ataque.

-¡No tienes por qué decírmelo! – Replicó Piccolo mientras lanzaba la técnica. - ¡MAKANKOSAPPO! – Aquel rayo de energía con forma de taladro fue directamente a Nappa, pero este en un rápido movimiento lo esquivó y le rozó su hombro así quitándole su hombrera y dejándolo una quemadura en el hombre derecho.

-¡BASTARDOS! – Exclamó Nappa al ver el atrevimiento de aquellos tres.

Sin embargo, no se percató de que su ex compañero estaba detrás de él a unos cuantos metros cargando una esfera de energía.

- ¡Este era el verdadero ataque, imbécil! ¡HAAA! – Llamó el saiyajin de melena larga al terminar de cargar su energía, pegándole de llenó a Nappa, este último se sorprendió ante eso, no le dio ni tiempo a reaccionar y salió disparado al cielo, seguido de un estallido.

- ¡Malditos, no se... metan con la tierra! – Expuso Piccolo al ver el estallido.

Raditz suspiró aliviado pensando que había acabado con él. Aterrizó y empezó a caminar hacía donde estaban los demás con una sonrisa orgullosa dibujada en su rostro.

Pero de pronto la figura de aquel hombre se mostró al disiparse el humo asombrando a todos, ahora Nappa sin ropas y solo contando con la parte de abajo y enfadado empezó a mirar a todos lados en busca de una víctima, casi pareciera que le iba a salir espuma por su boca de la rabia.

Gohan al ver que aquel hombre seguía con vida y que los demás estaban cansados optó por ir ayudarlos: -Señor Piccolo yo lo ayudaré. – Gritó el pequeño corriendo a ayudar a su maestro al ver que Piccolo estaba cansado.

Nappa observó aquel pequeño y se le dibujó una gran sonrisa era la víctima perfecta para hacerles pagar a aquellos que lo hicieron molestar. Nappa posó una mirada en Raditz por breves segundos, al parecer aquel sujeto se había percatado de que ese niño estaba relacionado con él. Raditz al ver aquella sonrisa no pudo evitar asombrarse y preocuparse por el bienestar de su sobrino.

- ¡ALEJATE! – Gritaron al unison Piccolo y Raditz al ver como Gohan corría con confianza a Piccolo.

Este se detuvo en seco y no por el llamado de atención, sino porque ya tenía al frente al saiyajin, y la valentía que había tomado desapareció en su totalidad, Gohan dio unos pasos atrás y sus labios temblaban del miedo como también sus ojos. De un momento a otro aquel hombre gigante lo pateó en dirección al estómago del pequeño.

Gohan chillo de dolor e incluso algunas leves lágrimas se le escaparon por el dolor, ese ataque lo mandó a volar por los aires.

- ¡GOHAN! – Hecho a gritar Piccolo al ver al pequeño en el aire y luego ver su cuerpo caer súbitamente al suelo, se esperó lo peor al ver que el pequeño no se movía.

El tío del pequeño quedó atónito ante eso y al ver el cuerpo de su sobrino ahí tirado le vinieron muchos sentimientos que nunca había sentido por alguien. Sintió un nudo en su garganta como su pecho se oprime al imaginar que había muerto y no tuvo la fuerza para aunque sea salvarlo, pero más fue el alivió para los dos al ver que Gohan se empezó a levantar con dificultad. Fue un golpe duro, pero el pequeño pudo soportarlo.

-AGH Uff, Uff...ngah...– Tose un poco y un hilo de sangre apareció en los labios del pequeño.

Aquel hombre se empezó a acercar a Gohan con pasos gigantescos al ver que seguía como vida.

- ¿Cómo puedes seguir con vida? – Se cuestionó Nappa.

El pequeño como pudo empezó a tomar su postura para poder enfrentar aquella amenaza que ya estaba cerca de él. No iba a dejar que los demás lo protegieran así que, daría la cara en esa pelea también. Su único pensamiento era que todos estaban luchando por mantener la tierra a salvo, pero él solo estaba llorando y era protegido por todos. Miró con rabia a Nappa y el hombre arqueó una ceja al ver el rostro enfadado del pequeño.

Sin embargo, alguien ya estaba preparando una alternativa para matar a aquel saiyajin. - ¡GOHAN, APÁRTATE! – Gritó aquella voz detrás del hombre gigante, llamando la atención de aquellos dos que estaban al frente. Sin más gritó la técnica: - ¡KIENZAN! – El hijo de Goku como pudo se apartó dejando a aquel hombre lidiar con la habilidad de Krilin.

No obstante, no contaba con que este hombre esquivara aquella habilidad temiendose lo peor. Y como lo suponía aquel disco era peligroso, si no lo hubiese esquivado quizás hubiera quedado como aquella montaña del fondo que quedó picada por la mitad. Nappa se asombró ante eso y se dio cuenta que si alargaba esa batalla esos guerreros le iban a dar problemas.

- ¡LOS MATARÉ A TODOS! – Masculló hecho una furia.


Mientras tanto con Zac y Vegeta.

Vegeta era quien se encontraba más cansado que el muchacho. - ¿Te apetece un breve descanso? Siento que lo necesitas. – Informó en tono burlón aquel chico.

Provocando que Vegeta lo ataque aún más, pero Zac solo se limitaba a esquivar los ataques de aquel saiyajin. Quizás esas burlas le costase caro en algún momento en el futuro.

- ¡Desgraciado, déjate de burlas y pelea como debe ser! – Reclamó el príncipe de la raza guerrera.

Zac en realidad ya no quería seguir la pelea en esos momentos solo se limitaba a esquivar golpes débiles si seguía con la pelea sabía que no le dejaría nada a Goku.

Maldita sea ¿Por qué tardará tanto ese idiota en venir? Pensó Zac.

Vegeta sin pensarlo se alejó unos cuantos metros y empezó a crear una gran bola de energía en sus manos, creo que lo estoy desesperando, pobre. Sin más lanzó la bola de energía solo quería acabar conmigo y pues como si nada desvié aquella bola de energía, lo admito era fuerte, pero no sería suficiente para acabar conmigo.

- ¿Terminaste? Porque no tengo problema en seguir toda la tarde con este juego tuyo. – Aclaró de manera arrogante. Pude notar que más venas salían de su cabeza.

- ¡MALDITO! YA VERAS ME LAS PAGARAS. – Ruge.

Y se vuelve a lanzar hacia mí con intenciones de estamparme contra el duro suelo, pero más fue sorpresa de él que solo me aparté de ahí y fue él quien cayó estampado de boca al suelo. Se levantó arrastras y me miró con rabia, siguió insistiendo en los golpes y solamente lo dejaba caer al suelo. Sé que estoy jugando con él, pero es mi manera de hacerle tiempo a Goku.

- ¡DEJA DE JUGAR Y PELEA MALDITO COBARDE! – Gritó.

-Nunca te han dicho que sentir ira por los demás es malo. Te recomiendo que vayas a terapia, tengo a alguien que te puede recomendar uno. – Bromeó.

-¡DÉJATE DE TONTERÍAS Y PELEA MALDITO COBARDE! - Refunfuño.

Tengo un mal presentimiento si sigo alargando esto me irá mal y peor aún este tipo quizás me agarré rencor a futuro.

Vegeta trató de volver a darme algunos golpes, pero era imposible para él. Esquivaba e incluso lo empujaba para alejarlo de mí. ¡Por favor Goku apresúrate! Vegeta me agarrará más rencor si sigo con esto.


Mientras tanto en el templo de Kami-Sama

- ¡Vamos Goku llega! – Murmuró Kami-Sama.

Y como si las plegarias de Zac y del mismísimo dios fueron oídas por otra entidad omnipotente. Goku ya había llegado a su destino.

- ¡LLEGO! – Exclamó e incluso alarmó a Mr. Popo por aquel grito.

Sin más el dios de la tierra desapareció dejando a un Mr. Popo desconcertado. Apareció rápidamente en el despacho de Enma Daio-Sama y al ver a Goku lo apresuró.

– ¡APRESÚRATE, GOKU! – Exige.

Sin más Goku sostuvo la mano rápidamente del Kami-Sama, llegando a la tierra en un instante, confundiendo incluso a Enma Daio-Sama con su repentina ida.

-¡Vaya! Veo que tenían prisa. Bueno qué importa ya se fue. - Dijo Enma Daio-Sama mientras seguía firmando papeles.

Volviendo al templo. –¡Gracias! Me iré. Ya terminé el entrenamiento con el Kaoi-Sama. – Confesó Goku con una gran sonrisa.

-Puedes hacerlo. – Ánimo Kami-Sama depositando su esperanza en él.

- ¡Buena suerte, Goku! – Agregó Mr. Popo.

Goku sin más se fue volando directamente hacía aquel lugar en que se centraba la batalla, pero no antes recogió algunas semillas del ermitaño. Llamó a la nube voladora y se marchó con ella a toda velocidad.

-No siento algunas presencias. No me gusta cómo van las cosas. – Se inquieta el guerrero. – Pero siento otra energía grande peleando ¿Pero con quién? – Ignoró ese hecho y exigió más velocidad a la nube voladora.