Venus

Capítulo 8: For once in my life, let me get what I want

TW: Connotaciones sexuales, lenguaje homofóbico, misoginia interiorizada.

El estridente ruido de un silbato marcó el inicio de la clase, sobresaltando a un montón de adolescentes desabridos. El sol quemaba a la mitad del día, y para ser comienzos de otoño: ese día en particular la brisa, que usualmente ayudaba a refrescar a los pobres alumnos de gimnasia, brillaba por su ausencia.

— ¡Muy bien! ¡Daremos unas diez vueltas de calentamiento antes de comenzar! ¡Sin excusas! ¡VAMOS, VAMOS, VAMOS! — gritó el entrenador de forma tan escandalosa que algunos adolescentes se taparon los oídos mientras pasaban por su lado, trotando en dirección a la pista de atletismo que rodeaba el campo de fútbol de la escuela.

Blossom suspiró mientras se cubría la frente con las manos a causa del sol quemándole las retinas.

Estaba de mal humor debido al calor; un dolor de cabeza incipiente y el hecho de que su período acababa de llegar el mismo día que le tocaba hacer gimnasia. Habían sido divididos en un grupo que tendría un partido de volleyball y otro que practicaba atletismo. Sus hermanas se habían quedado en el estadio techado para jugar un partido, quedando solo Robin y ella esta vez; quien apareció dispuesta a trotar junto con ella.

— ¡No superpoderes, Utonium! — vociferó el maestro de gimnasia cuando pasaron por su lado trotando, haciendo que la pelirroja frunciera el ceño por el comentario.

"Lo sé." pensó, habiendo llevado esta misma clase desde hacía años. No necesitaba que le recordaran que debía seguir el trote humano corriente del resto de sus compañeros.

— ¿No tienes calor con eso puesto? — preguntó Robin, un poco agitada por el ejercicio en paralelo.

A un costado de ambas, pasaron un montón de regias muchachas con ajustadas pantalonetas azules y camisetas amarradas a la altura del ombligo, causando suspiros al resto de compañeros masculinos. Incluso la misma castaña llevaba puesto el uniforme de gimnasia regular junto a unas calcetas que le llegaban a la altura de la rodilla. En su lugar, Blossom llevaba puesto los pantalones de buzo y una camiseta larga encima; haciéndola ver más menuda y menos grácil a lo que habitualmente se veía.

— No realmente, estoy bien. — le aseguró con una sonrisa, mientras trotaba por las verdes yardas del campo.

El calor era insoportable conforme avanzaban, y la falta de aire solo ayudaba a que el ambiente se sintiera cada vez más sofocante. Los alumnos rogaron un milagro que hiciera que se prendieran los aspersores automáticos para el grass, buscando algún tipo de alivio para esta ola de calor. En su lugar solo comieron polvo de los compañeros que tenían delante.

Blossom no entendía cómo seguían impartiendo ejercicios tan barbáricos de calentamiento como correr.

No le gustaba correr, ni siquiera le gustaba sudar; con superpoderes era más sencillo cumplir con tareas odiosas como esas sin sentir el efecto del esfuerzo. Hizo lo posible para mantener un trote similar a los atletas naturales de la clase pero; aunque pareció lograrlo, ese día no estaba en su mejor estado…

No fue hasta la tercera vuelta que Blossom se sintió a punto de desvanecer que por fin optó por detenerse. Robin la pasó pero volteó a verla en cuanto se fijó en cómo el rostro de su amiga comenzaba a tornarse blanco como el alabastro. La cabeza de la pelirroja le daba vueltas y por poco no podía mantener el equilibrio; sosteniéndose con las manos sobre sus rodillas.

— ¡Utonium! — vociferó el entrenador, a una distancia considerable a donde se encontraba. — ¿Por qué te detienes?

La powerpuff rosa caminó hacia una distancia un poco más cercana al entrenador mientras intentaba no chocar con el resto de sus compañeros corriendo.

— Yo… creo que me voy a desmayar. — comentó, mientras se sostenía el vientre con las manos. Un dolor apoderándose de sus entrañas. — Es el primer día de mi período… — admitió.

Era algo fascinante como seres técnicamente sintéticos como ellas pudieran menstruar de forma regular como un humano.

Cuando les llegó el momento a cada una hacía unos cinco años, el profesor lo festejó como un evento importante; tanto como padre como científico, "Significa que pueden reproducirse." celebró. Aunque las chicas no entendieron la importancia en su momento, fue un descubrimiento significativo acerca de cómo funcionaban sus cuerpos. Y pese a que pareciera imposible: el período de una powerpuff girl era igual al de cualquier chica corriente, con las mismas sorpresas, problemas, dolores y síndrome premenstrual. Era divertido como podían recibir golpes a diario pero un cólico menstrual podía hacer que se retuerzan de dolor.

El entrenador se vió algo molesto por la interrupción del ejercicio, pero sacó un portadocumentos para poder revisar un formulario de datos. — Así que eres anémica… — murmuró para sí mismo, mientras hacía una nota en la plancha con un lápiz. — Está bien Utonium, esta vez puedes tomar un descanso de mi clase. Vete a las gradas y procura no interrumpir. — le señaló las gradillas blancas al otro lado del campo.

Robin hizo el intento de conseguir un descanso también para poder hacerle compañía. — ¡Yo también estoy en mi período! — levantó la mano, para intentar avisar al entrenador.

— ¡Buen intento, Snyder! — le contestó el maestro mirando una vez más su tablilla portadocumentos. — ¡Pero aquí dice que ya menstruaste la semana pasada! ¡Y la antepasada anterior a esta! Te recomendaría que si no quieres fallar en mi clase te enfoques en ¡CORRER! — bramó en dirección de la castaña.

La chica se encogió de hombros con expresión lastimera hacia su amiga, pero Blossom levantó el dedo pulgar en su dirección para hacerle llegar que no pasaba nada y que continuase sin ella.

No le quedó de otra que flotar unos centímetros encima del suelo hacia las gradas de espectadores, con todos los ojos disgustados de sus compañeros que no podían saltarse la actividad sobre ella.

Se sentó en las primeras gradas mientras observaba como el resto de su clase trotaba, y pasaron unos minutos para que sintiera como el sol había empezado a quemarle la coronilla de la cabeza para arrepentirse de que la hubieran mandado aquí. El verano era inclemente aún sin actividad física.

Fue entonces que vio por el rabillo del ojo algo de movimiento debajo de donde estaba sentada.

Logró percibir la sombra de un chico alto y delgado entre los espacios que separaban las gradillas, bajo la sombra entrecortada de estas. Estaba relajándose tranquilamente mientras el resto se mataba. Muy propio de él.

Pero la tentación de una sombra refrescante era demasiada como para dejarla pasar…

Bajo las gradas y se metió al espacioso interior de estas, siendo recibida por una refrescante sombra y un muchacho atractivo.

— Me estaba preguntando cuándo te darías cuenta… — exclamó Brick, sin mirar en su dirección. Yacía de espaldas contra el suelo con los ojos cerrados y una mano sobre su frente, intentando descansar. Su inusual cabello largo estaba amarrado en una coleta baja hasta mitad de su espalda.

Blossom lo miró con desconfianza con los brazos cruzados detrás suyo pensando en si quedarse o no. Pero al fin y al cabo él no era dueño de la escuela, así que no había impedimento en que ella también estuviera allí.

El oji carmesí dejó salir un suspiro profundo cuando la vio acomodarse a una distancia considerable de él. Apoyó los antebrazos para poder levantar su cabeza un poco. — ¿Cómo es que siempre terminas en el mismo lugar que yo?

La powerpuff girl le dedicó una mirada de pocos amigos mientras se sentaba grácilmente cruzando las piernas. — Solo trato de escapar del sol… — declaró con la nariz levantada.

— ¿Y molestarme en el proceso?

Blossom volteó bruscamente en su dirección para replicar con el ceño fruncido — Ni siquiera empieces. Estoy aquí porque estoy enferma. Tú decidiste saltarte gimnasia. No somos iguales.

Con un subtexto claro de " No me retes o te delato."

Brick chasqueó los dientes con fastidio, pero tuvo que resignarse a soportar la presencia de la chica. Él también utilizaba el mismo uniforme de gimnasia de la escuela, con un buzó azul de rayas blancas y una ancha camiseta blanca. Se las había arreglado para escabullirse después de que le tomarán asistencia. El entrenador apenas recordaba su rostro por lo poco que iba a las clases, así que no fue muy difícil.

Ambos pasaron unos diez minutos en silencio; con Brick intentando refrescarse abanicándose con su gorra mientras veía con envidia como la powerpuff girl respiraba suave aliento gélido sobre sus manos para que este rebotara sobre su rostro. Era su propio aire acondicionado.

La observó sin musitar palabra alguna, y se sintió extraño e incómodo al convivir casualmente junto a ella. No recordó nunca haberse convertido en amiguitos íntimos y no le gustaba del todo el que ella se acostumbrara a eso.

— ¿No tienes otros amigos con quienes matar el rato? — preguntó con un tono que podía percibirse algo grosero.

Blossom abrió un ojo para ver en su dirección. — Robin está corriendo en la pista junto con el resto de la clase…

— No, hablo de en general. — aclaró el líder de los rowdyruff, de forma condescendiente. — Siempre terminas orbitando alrededor mío por alguna razón. Y si estas contenta con la compañía de un ex archienemigo… debes sentirte bastante sola, ¿siquiera y tienes amigas?

— No estoy sola. Tengo a Robin y a mis hermanas. — le respondió con frialdad. Qué egocéntrico era para pensar que la convivencia forzosa con él significaba algo más que una inconveniente molestia para ella.

— Y supongo que ella es amiga de ustedes tres, ¿acaso se turnan con ella? ¿cómo un juguete?— preguntó, aún sabiendo la respuesta, solo para lograr que se sugestione.

Blossom abrió la boca para dar una respuesta fulminante bien pensada, pero las palabras no salieron.

Pensándolo dos veces, tenía razón. Además de sus hermanas por defecto, la única amiga que tenía era Robin. Y sus hermanas tenían un círculo social bastante amplio por su cuenta: Bubbles con sus animadoras y el taller de arte; y Buttercup con el grupo de Mitch y el resto de atletas de los clubes de deporte en los que estaba.

Si le quitabas a su única amiga castaña, Blossom no tenía a nadie que supliera su lugar.

Y no era como que ella no hubiera formado parte de talleres y conocido gente como el resto de sus hermanas. Había tenido su cantidad exagerada de extracurriculares: debate, ballet, los mateatletas… Pero aunque tenía una relación relativamente cordial con la gente de esos clubes, nunca había logrado una amistad significativa en ninguno.

Era naturalmente introvertida. Cuando mirabas a través de su fachada de solemne heroína y estudiante brillante, te dabas cuenta que le costaba relacionarse y era tímida en las salidas. Su círculo social era casi inexistente. Su agenda podría parecer habitualmente llena de actividades, pero rara vez eran recreativas.

Le avergonzó que Brick pudiera ver a través de ella de esa forma. No le gustaba que supiera lo genuinamente sola que estaba y que la acomplejara por ello.

Pero recuperó el brillo de sus ojos cuando recordó algo importante.

— ¿Y qué hay de tí, Brick? — preguntó, sin poder recordar siquiera a un amigo que no fueran sus dos hermanos, con quien ni siquiera estaba en buenos términos ahora. — Tú también estás solo.

Brick dejó salir una risita sarcástica antes de responder. — La diferencia entre tu y yo, muñeca, es que a mí no me importa. — aclaró, con una sonrisa de suficiencia. — Prefiero estar solo y me va incluso mejor que cuando estaba acompañado. — Quizás solo fue la impresión de Blossom, pero el rostro del chico adquirió una expresión sombría. — No tengo necesidad de traidores en mi vida…

Hubo una pausa silenciosa interrumpida por una brisa que se coló por el espacio vacío de las gradas, provocando que el césped se agitara a los pies de ambos. Blossom sintió una opresión extraña en el pecho mientras contemplaba la amargura disfrazada del muchacho con un escalofrío. ¿De qué manera fue que sus hermanos lo habían traicionado?

La oji rosa vaciló antes de animarse a preguntar en voz alta. Brick tenía la mirada perdida hacia el campo deportivo, aún enfadado a pesar de su expresión indiferente, pero con los puños bien apretados sosteniendo césped.

— ¿Por qué dices eso? ¿Qué fue lo que hicieron?

Sin mirarla el rowdyruff resopló y una sonrisa cruel se le dibujó en el rostro.

— ¿Butch? Solo ser un maldito imbécil con el cerebro del tamaño de un guisante. Siempre queriendo ser el centro de atención y pensando primero con la verga… no conoce el puto autocontrol o los límites porque mientras pueda conseguir migajas de reconocimiento, él está satisfecho... Siempre quiso mi lugar, y ahora que lo tiene no es más que un asno que no sabe qué hacer con su vida. "Quiero ser streamer", es escoria. — el veneno destilaba de las palabras de Brick con sorprendente facilidad. Parecía haber estado aguantando por mucho tiempo lo que pensaba, y encontrar un punto de desfogue con Blossom lo hizo empezar a hablar más de la cuenta. — Y si Butch tiene el cerebro de un maní, Boomer tiene las pelotas. De hecho, dudo que siquiera tenga bolas. No dudó ni dos minutos en elegir mal el bando, porque carece de alguna opinión propia. No me sorprendería que ahora sea el saco de boxeo personal y la perrita de Butch. Es un llorón y una oveja más. También escoria.

El pelirrojo cruzó los brazos sobre sus rodillas mientras seguía con la mirada perdida en el horizonte, y Blossom no supo qué decir. El rowdyruff pareció haber escupido todo el veneno contenido en contra de sus hermanos, y aunque sus palabras denotaban un profundo odio y resentimiento también había un deje de tristeza en el cuadro que esto representaba.

Él no había decidido irse por voluntad propia, fue básicamente expulsado de su propia familia. Y aunque los motivos del quiebre aún seguían siendo un misterio, la powerpuff rosa no pudo evitar sentir lástima por él, sin poder imaginarse como se sentiría en su lugar.

— Estás siendo cruel hablando así de tus hermanos… — "y te estás lastimando en el proceso…" pensó silenciosamente, notando como el motivo de la furia del chico no venía de su habitual sadismo, sino de un profundo resentimiento.

— Sólo estoy siendo realista. — Contrarrestó, bajándole dos tonos a su intensidad inicial. — Yo más que nadie sé exactamente lo que son y cómo son realmente.

Brick esperó un regaño, algún intercambio de palabras santurronas, algún discurso acerca del amor fraternal y la lealtad inquebrantable entre hermanos; así que cerró los ojos para poder ignorar lo que diga a gusto. En su lugar, la powerpuff rosa suspiró.

— Comprendo…

El rowdyruff se giró bruscamente en su dirección, con el ceño fruncido.

— No, no lo haces. — decretó, contemplándola con irritación.

— Lo hago. — repitió Blossom, sorprendentemente tranquila. — Buttercup es… siempre ha sido, complicada… difícil de controlar. Siempre está cuestionando lo que yo ordene, me vuelve loca… Cree que puede hacer un mejor trabajo que yo, pero no se da cuenta que apenas puede cuidar de sí misma como para cuidar del resto. Además es increíblemente bocona…

Se tomó unos segundos en silencio, esperando alguna reacción de parte del chico, pero no dijo nada. La powerpuff sintió el coraje para continuar.

— Y Bubbles… Bueno ella solía ser mi favorita, hasta que creció y comenzó a ignorarme. Ni siquiera le importó cuando desaparecí esa noche ¿sabes?… sigo pensando en eso a veces. Porque si hubiese sido ella no habría dudado en peinar toda la ciudad buscándola…— bajó la mirada al suelo con angustia. — Supongo que lo que quiero decir es… que yo también entiendo el haber dedicado toda tu vida a personas ingratas… Y sentirte como basura desechada por ello…

Brick la contempló en silencio por el rabillo de los ojos, sin proferir palabra alguna. Lo que reconfortó un poco a Blossom porque al menos no la largó o insultó inmediatamente por intentar empatizar con él. Lo siguiente que pasó fue inesperado.

— Gracias.

No fue un gracias emotivo, es más si no prestaba atención pudo haber pasado desapercibido. Blossom sintió un poco más de confianza para seguir conversando.

— También detesto cuando toman mi ropa sin permiso. Me vuelve loca. — añadió, intentando aligerar un poco el ambiente.

— Yo también lo odiaba.

Era la primera vez que escuchaba a Brick reír, aunque sonó más bien como una especie de resoplido en lugar de una carcajada. No era tan distinta a sus habituales risas burlonas o crueles, pero era diferente al mismo tiempo.

Pero fue suficiente para sonsacarle una sonrisa a la chica, que ahora era capaz de comprender un poquito más al chico.

— Hablando de ropa, ¿Por qué llevas eso puesto? estamos a 37 grados… — preguntó, apoyando la barbilla sobre su mano, mientras señalaba los pantalones de la chica y la tomaba por sorpresa. — ¿No tienes calor o algo?

— Uhhh… No siento tanto calor… además quise vestirme con modestia. — aseguró, sonriendo con nerviosismo ante un inmutable Brick.

"Sí, claro." pensó el rowdyruff, sospechando el motivo por el cual decidió evitar las pantalonetas cortas, mientras sus ojos divagaban inconscientemente hacia sus muslos.

— A propósito, ¿escogiste de qué libro harás el reporte? — preguntó Blossom, obviamente no intentando cambiar el tema de conversación.

Brick gimió de aburrimiento recordando que tenía que leer. — No realmente… — admitió.

— ¿Hay algún género que estés inclinado a leer?

— ¿Y si tan solo escoges uno para mí? — preguntó con fatiga el rowdyruff rojo. Realmente no le importaba ni tenía la paciencia para seleccionar lo que le tocara leer si de todas formas lo iba a aburrir. Ella podía hacerlo para lo que le importaba.

La ojirosa decidió no rendirse, obstinada en involucrarlo con la elección. — A ver, bueno… en lo personal mi favorito fue "Cumbres Borrascosas". — admitió, un poco avergonzada. — Es acerca de esta pareja que se conocían desde niños, tienen una conexión especial pero terminan siendo separados... Es entonces que el hombre decide tomar venganza contra su hermano y…

— No, suena a un libro para chicas. — interrumpió el chico con aburrimiento sin dejar que terminara de hablar.

Blossom se le quedó mirando inexpresiva unos segundos antes de seguir. ¿No que dejaría que ella escoja? Y era uno de sus libros favoritos…

— Bueno… no realmente… Es una obra mucho más compleja para ser simplemente catalogada como un "libro para chicas" — acotó. — Pero, de acuerdo. Si no te gusta, "El gran Gatsby" también es una buena opción, es acerca…

Pero Brick la interrumpió una vez más. — Sé de la película… con Dicaprio y el tipo de Spiderman... Es otro libro para chicas…

Uno de los ojos de la chica comenzó a temblar. ¿Qué clase de libro estaba buscando? Ni siquiera la dejaba terminar de explicar las reseñas y ya calificaba a obras de la literatura clásicas como simples "libros para chicas". Su voz comenzó a denotar irritación.

— …Ok las "Uvas de la ira" es un clásico americano que se sitúa en la gran depresión. Es acerca de una familia de granjeros que se mudan desde Oklahoma a California, ellos…

— Ni siquiera has terminado y ya suena como un bodrio... — exclamó el muchacho con aburrimiento, mientras apoyaba su barbilla sobre una de sus manos.

A este punto la chica ya había perdido la paciencia, esta vez hablando entre dientes. — Entonces el "Señor de las Moscas". — ¿Cómo no lo había pensado antes? Era el más apropiado para alguien como él. — Siento que es un libro que se ajustara a tus gustos… — pensó Blossom en voz alta con ironía.

— ¿De qué va? — "Oh ahora le interesa…"

— Es acerca de estos niños que terminan naufragando en una isla y son obligados a sobrevivir por sí mismos; luego empiezan a competir por quién es el líder, unos cuantos mueren y todo se va al traste. — Resumió Blossom, de la forma que esperaba fuera más atractiva para el muchacho.

— De acuerdo, entiendo tu punto. — señaló Brick, mientras levantaba una ceja con la misma ironía. — Supongo que escogeré ese.

Una ola de alivio se apoderó de Blossom, quién suspiró al por fin sentir como su contraparte comenzaba a cooperar. El rowdyruff por su parte, apartó su atención de la chica y mejor volvía a su tarea de arrancar pasto para matar el rato.

— Genial. — exclamó la pelirroja, de repente recuperando su entusiasmo. — Luego tendrás que escoger un tema del libro del cual escribir tu reporte. Esperaré a que lo termines para poder ayudarte con el.

— Ok. — le contestó sin mirar en su dirección, muy ocupado jalando hebrillas de grass con gesto aburrido.

Pasaron los siguientes minutos refugiados bajo las gradillas en silencio, mientras Blossom navegaba en su teléfono móvil y Brick se echaba una siesta, hasta que fueron interrumpidos por una agitada Robin.

La pobre castaña estaba aún empapada de sudor, y pareció atemorizarse al notar la presencia del rowdyruff junto a la de su amiga. Aun así se aproximó a ambos mientras recuperaba el aliento después de tanto correr.

— Hola. — saludó, dedicándole una mirada preventiva a la chica mientras señalaba con los ojos al rrb. Él solo las observó con indiferencia. Parecía que Robin quería decir algo pero no estaba segura de si hacerlo frente al chico.

— ¿Qué sucedió? — preguntó Blossom, levantándose del suelo para recibir a su amiga.

— Gimnasia acabó. — Le comunicó la castaña colocándose las manos a la cintura, ahora más relajada después de apartar la vista de Brick. — Pero la consejera ha preguntado por ambos. ¿Algo acerca de una evaluación semanal?

Blossom miró en dirección al pelirrojo, a quién se le formó una mueca de irritación en el rostro. Ambos lo habían olvidado completamente. Se suponía que tenían que reportar el progreso que habían logrado por lo menos una vez a la semana, algo que no entusiasmaba a la powerpuff rosa e irritaba con creces al rowdyruff rojo.

Brick suspiró con resignación, mientras se levantaba con pesadez.

— Ahh, puta madre.

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.

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La oficina de Oaks apestaba a cigarrillo rancio. Blossom arrugó la nariz mientras se encontraba parada a un costado de su pupilo, ya que solo habían dos sillas y ambas debían ser ocupadas por consejera y aconsejado. Era casi divertido, el problemático en cuestión medía casi dos metros pero se sentaba a su mano derecha como un hijo regañado y su madre. Notó como al susodicho no le hacía nada de gracia, pero a ella le provocaba una ligera satisfacción morbosa el verlo tan tranquilito como ahora.

Judith se cubrió la boca con ambas manos mientras examinaba a la pareja frente a ella con ojos cansados. Una combinación particular: ambos súper, ambos pelirrojos y ambos con condiciones que los obligaba a venir a su oficina a molestarla. El jugador de hockey y la patinadora sobre hielo.

— Así que, no fue tan malo como pensabas… ¿eh Brick? — preguntó la doctora Oak con ironía, recordando en el último berrinche del chico, hacía menos de dos semanas.

Brick la miró con cara de pocos amigos, pero para sorpresa de la powerpuff girl, no se inmutó a responder de forma sardónica o grosera. En su lugar optando por apartar la mirada de la mujer con gesto indiferente.

— Está bien, supongo. — admitió, de repente muy interesado en la planta decorativa que adornaba la esquina de la oficina.

— ¿Solo bien? — insistió la consejera, intentando sonsacarle un poco más.

— Sí. Bien. — repitió el rowdyruff boy tajante. Sin ganas de compartir de más, mientras evadía de forma vehemente la mirada de ambas mujeres.

La anciana solo puso los ojos en blanco mientras suspiraba con resignación. Este chico era más terco que una mula y sospechaba que la razón de esto era la presencia de la powerpuff rosa en su oficina. Observó la atmósfera tensa del par de alumnos y adivinó que el motivo de su comportamiento arisco era secretamente vergüenza.

Por su parte, Blossom solo se limitó a observar la extraña dinámica terapeuta-paciente de ambos, pensando que para que un adulto llegué a ese nivel de confianza con el peligroso chico, debió haber pasado una cantidad obscena de tiempo en su oficina.

Se mordió una uña mientras el ambiente se sumía en un silencio incómodo.

— ¿Qué me dices Blossom? — La powerpuff levantó la vista al verse interpelada esta vez. — ¿Fue cooperativo?

Ahora ambas personas voltearon para ver la reacción de Blossom. Una con una expresión impasible, y otra con ademán desafiante.

— Uhm, diría que sí. — admitió la chica, mientras sus ojos se desviaban hacia los del muchacho, cuestionando su hostilidad en silencio. — Se las arregló para cumplir con los simulacros que dejé, incluso llegamos a reunirnos en su casa. En general diría que no es mal estudiante, solo está desmotivado.

Al rowdyruff le sorprendió genuinamente que la ojirosa haya utilizado palabras tan tibias para describirlo, casi y lo convencía de que se trataba de genuino aprecio. Miss Oak permaneció inconmovible, mientras anotaba con una pluma en un cuaderno lo que Blossom terminó de mencionar.

— ¿Mostró algún tipo de agresión hacia tí? — preguntó, arrastrando las palabras con algo de frialdad para semejante pregunta. Blossom solo levantó las cejas extrañadas, pero respondió.

— Nada con lo que no pudiese haber lidiado. — contestó encogiéndose de hombros.

— Ya veo…

La powerpuff girl vió con curiosidad como la mujer siguió anotando cosas con el bolígrafo sin prestar atención a ninguno de los adolescentes frente a ella. Brick se veía notablemente acostumbrado a este tipo de trato, meciendo una pierna sobre la silla mientras miraba al vacío con indiferencia. Blossom se sintió inexplicablemente nerviosa, ¿esta habitación siempre era así de calurosa? Que sofocante…

El timbre con el volumen innecesariamente alto del teléfono de la consejera los alertó a ambos, pero la anciana se demoró un buen rato antes de tomarlo para leer el mensaje que acababan de mandarle, acomodándose las gafas en el proceso.

— Eso es todo Blossom, muchas gracias, puedes irte a tomar tu almuerzo. — anunció la mujer sin mirar el rostro de la powerpuff girl mientras miraba el mensaje de su celular. Al terminar tomó un montón de carpetas manila a un costado de su escritorio, — Oh pero que torpe… La directora Keane requiere estos fólderes… Si fueras tan amable de entregarlos, posiblemente también se encuentre en la cafetería…

— Sí, por supuesto. — Tomó las carpetas sin pensarlo dos veces mientras agradecía al cielo por la oportunidad de dejar esa oficina. Retrocedió para poder retirarse y su contraparte debió hacer un ademán similar al suyo, cuando fue inmediatamente frenado.

— Brick, a tí te falta media hora más de terapia… Me temo que aún no puedes irte tan fácilmente.

Un humano normal no hubiese escuchado la palabrota que vociferó el rowdyruff, pero Blossom le dedicó una mueca para expresar su desaprobación antes de irse por la puerta. Lo último que vio fue al pobre pelirrojo refunfuñando con los brazos cruzados a la altura del pecho y una pierna encima de la otra, intentando alejarse lo más posible del escritorio. También oyó murmullos que parecían dar comienzo a la verdadera sesión del chico, en lugar de la incómoda interrogación de hacía unos minutos.

Blossom caminó por los pasillos vacíos de la escuela con dirección a la cafetería. El almuerzo ya había comenzado así que la mayoría de estudiantes probablemente se encontraban comiendo tranquilamente. Revisó los fólderes y casi por inercia comenzó a organizarlos alfabéticamente cuando una hoja suelta y desprendida entre las carpetas llamó su atención.

"Brick" Joshua Jojo

17 años (Cronológicamente 12)

Y luego más datos personales que ya conocía y una tabla de referencia psicológica.

Blossom se detuvo a mitad de camino, sorprendida por el hallazgo que acababa de encontrar por accidente.

Una violación de la privacidad de un paciente, accidentalmente mezclada con un montón de expedientes, sería completamente inmoral de su parte echar un vistazo sin consentimiento. Ni siquiera era una profesional capacitada para poder interpretarlo… Y aún así la tentación y su necesidad extrema de entrometerse la obligaron a leer.

Distinguió palabras como "Conducta irresponsable"..."Resistencia a la cooperación"..."Desafío a la autoridad"... Todas cosas que ya sabía acerca del Rowdyruff Boy , pero también "Apatía"..."Aislamiento social"... y "Posible depresión".

Asimismo mencionaba el uso de medicamentos diagnosticados por el departamento de salud pública de Townsville para ayudarle a dormir y regular su temperamento abrasivo. Y el diagnóstico…bueno, definitivamente era del clúster B… pero no parecía tener un dictamen claro, debido a la reticencia del paciente en hablar. Todas acotaciones en el documento.

Detuvo sus pasos después de terminar de leerlo, sosteniendo aún el formulario en su mano, la realización de lo que acababa de hacer la asaltó como un baldazo de agua fría en la cabeza.

Se sintió como una persona terrible al vulnerar de esa forma el historial psicológico de una persona, por más de que se tratara de Brick. El cielo sabía la forma en la que se sentiría ella si alguien llegara a hacerse de su propio historial.

Tomó el formulario suelto y lo acomodó junto con el resto de historiales de los alumnos de Townsville, rehusandose a volver a curiosear mientras seguía su camino hacia la cafetería.

Se mordió el labio imaginando la forma en que el rowdyruff reaccionaría si se enterara de lo que acababa de hacer, sabiendo perfectamente lo difícil que era que compartiera siquiera un pedazo de lo que pasaba en su vida. Probablemente intentaría matarla, por supuesto.

El ruido del ajetreo de la cafetería se hizo cada vez más cercano en lo que la pelirroja atravesaba las puertas del comedor, Ignorando a la gente que caminaba, masticaba o reía entre dientes para dirigirse directamente a la mesa de profesores, en donde Miss Keane bebía café de un vaso de papel mientras digitaba en su notebook de trabajo.

Cuando la señorita Keane la notó, levantó la vista para saludarla.

— Blossom, querida, ¿cómo puedo ayudarte? — exclamó, mientras se acomodaba las gafas adornadas con una cadenilla de pequeñas gemas. — ¿Ya comiste? Te ves algo pálida…

— Sí, Miss Keane. — mintió con una sonrisa, aún perturbada, mientras le extendía los documentos. — Miss Oak me mandó a entregarle estos.

— Oh… eres un ángel. — exclamó la pequeña mujer, mientras revisaba las fichas. Le dedicó una mirada preocupada a la powerpuff, quien aún tenía una muy perceptible expresión culpable en el rostro. — ¿Estás bien, querida? Te noto un poco triste…

La directora extendió una mano amiga y la posó en el hombro de la adolescente.

Por un minuto, Blossom se sintió tentada a confesar lo que acababa de hacer y de borrar lo que acababa de leer de su cabeza, buscando alguna especie de redención. Pero por otro lado, la parte más mecánica y despiadada de su cerebro seguía procesando los datos, sacando conclusiones parcializadas y viendo la forma en que podía utilizar esta información a su favor.

No podía evitarlo, en el fondo, ella simplemente era así de horrible.

Así que suavizó, lo mejor que podía su rostro, y dibujó una dulce sonrisa en su lugar.

— Estoy excelente, Miss Keane. Mejor que nunca.


Buttercup mordió sus uñas frente al espejo del baño mientras daba vueltas por los cubículos vacíos de este. Ansiosa, volvió a sacar su celular esperando alguna señal de vida. Maldijo para sus adentros cuando no encontró respuesta. Se pasó una mano sobre el cabello, levantándose el flequillo de la frente con gesto de derrota.

"Esta es una maldita pesadilla."

Y justo cuando pensaba en abandonar toda esperanza, dos coletas rubias atravesaron la puerta.

— ¿Qué es lo que te pasa, BC? — exclamó Bubbles con severidad, sacudiendo la falda mientras entraba. — Estás empezando a asustarme.

La morena no respondió inmediatamente, en su lugar intercambió una larga mirada angustiosa con su hermana. Ni siquiera sabía cómo tocar el tema, y no tenía a nadie más a quien podía confiar en el tema tanto como Bubbles. El terror la invadió cuando se imaginó la forma en que Blossom reaccionaría.

Tomó un largo sorbo de aire antes de abandonar la faceta de pánico y adoptar una postura más seria mientras se apoyaba contra los lavabos.

— Tengo un retraso.

Silencio de nuevo, mientras el rostro de Bubbles se distorsionaba, pasando de la irritación al miedo. Sus ojos aqua se abrieron como platos y su boca se abrió ligeramente. Buttercup apartó el rostro para mirar hacia otro lado, incapaz de enfrentarse a la posibilidad de que su hermana la juzgue.

— ¿Desde hace cuanto? — preguntó la rubia, una vez se hubiera calmado de la impresión, adoptando una inusual postura seria. No recordaba correctamente las fechas, pero sabía que Blossom era la última en tenerlo, y el de ella había caído hacía una semana, con Buttercup usualmente siendo la primera del mes.

— Dos semanas. — admitió la ojiesmeralda con un suspiro, con los brazos cruzados a la altura de su pecho. Ambas aguantando la respiración.

"Bueno, mierda." pensó Bubbles para sus adentros, y miles de escenarios se reprodujeron en su cabeza por un minuto. Pero optimista como era en el fondo, decidió que no perdía nada preguntando. — Bueno, aún sigue siendo demasiado pronto para… ¿Siquiera y haz tomado un test?

La sangre corrió y se apoderó del rostro de Buttercup. — No. Aún no. — admitió con vergüenza.

— Bueno no puedes estar segura hasta que lo hagas, puede que solo sea estrés... — sugirió con una sonrisa tranquilizadora, pero la forma en que le temblaban las manos la delataba. — ¿Qué sucedió? ¿No se cuidaron o algo parecido?

La powerpuff verde levantó la cabeza súbitamente, un poco indignada con la pregunta.

— ¡No! ¡Fui cuidadosa, lo juro! Mitch utilizó… preservativo todas las veces. — Esta era una conversación extremadamente vergonzosa para la chica, ni siquiera sabía cómo mencionar la palabra condón sin titubear, hasta que lo recordó. — Bueno hubo esta vez que… Este imbécil… Juro que lo mató. — Se pasó las manos sobre el rostro mientras este se tornaba rojo, pero esta vez de ira. — No se lo quitó bien cuando estábamos en el auto…

Bubbles levantó las cejas y la mueca se le torció un poco con disgusto.

— ¿En el auto? — "Fino lugar, Buttercup." pensó, mientras se tomaba la barbilla con una de sus manos. Bueno puede que eso sea un problema…

Ambas hermanas permanecieron en silencio, Buttercup contemplando a Bubbles mientras ella tenía la mirada perdida en las losetas del suelo. Con impaciencia, la morena gruñió en dirección a su hermana con frustración.

— ¿¡Qué!? — preguntó la rubia imitando la misma energía.

— ¡No lo sé, pensé que se te ocurriría algo! — exclamó la powerpuff verde, recordando que era Bubbles la que tenía más experiencia de las tres en esta clase de temas. Incluso fue la primera persona a quien le acudió después de haberlo hecho por primera vez.

— No se que diablos decirte, Buttercup. — Bubbles acarició una de las coletas de su cabello con nerviosismo, mientras evitaba la mirada de su hermana. — No puedes estar segura sin comprar antes un test…

No había tenido ese problema antes. Por supuesto, la ansiedad post coito era natural cuando eras sexualmente activo y tenías diecisiete, pero nunca había tenido algún tipo de retraso antes y siempre vigilaba el ser precavida con ello.

— Bueno podrías ir tú y comprarme uno. — sugirió Buttercup con soltura.

— ¿¡Yo!? — preguntó la powerpuff azul paniqueada. — ¿¡Y yo por qué!? — Se pudo imaginar lo que esto le haría a su reputación si es que vieran a una powerpuff girl, más específicamente ella, comprando una prueba de embarazo en una farmacia. Blossom la cuelga. — ¡Ve a pedirle a tu galán que se haga cargo y la compre!

Era lo mínimo que podía hacer el cara de rata, pero la expresión de Buttercup se tornó seria.

— No podemos.

— ¿¡Por qué carajos no!? — preguntó Bubbles con molestia.

Buttercup apartó la mirada con incomodidad, mientras miraba las puntas de sus zapatos y apoyaba una de sus manos en un cubículo.

— No estamos en buenos términos ahora. Así que no nos… no le estoy hablando. — admitió.

Bubbles hizo una mueca mientras cerraba los ojos y de nuevo, proyectaba en su cabeza el embrollo en el que acababa de meterse su hermana.

— Oh Buttercup…— exclamó, cubriéndose los ojos con las manos con expresión derrotada. Cómo podía ser tan tonta…

Adivinando lo que pensaba su hermana, Buttercup enrojeció una vez más mientras fruncía el ceño y se erguía violentamente antes de proferir gritos.

— ¡Bien! ¡Yo iré a comprar la estúpida prueba! Muchas gracias, Bubbles. — dijo el último agradecimiento de forma sarcástica. Recalcando la poca ayuda de parte de su hermana.

Bubbles no cabía de la indignación.— ¡No te molestes conmigo! ¡No fui yo quién no supo como sacarla! — dijo lo último antes de recibir un puñetazo ligero en el brazo por parte de su hermana. — ¡AUCH!

— ¡Cierra la boca Bubbles, alguien podría oírte! — profirió Buttercup mientras su hermana rubia se acariciaba el brazo debido a su innecesaria violencia. Pero ambas se distrajeron rápidamente cuando escucharon la vibración del celular de la morena, quién se apresuró en tomarlo para ver lo que decía.

— ¿Quién es? — preguntó Bubbles intentando ver la pantalla, a lo que la morena solo accedió a callarla.

Hey Butterbutt.

Tengo tu coche listo.

Te espero afuera del taller después de clase.

No llegues tarde. B)

Buttercup se quedó mirando el emoticón de carita con gafas unos segundos mientras intentaba procesar el mensaje que le acababa de llegar.

— ¿Quién es? — insistió la powerpuff azul acercando su cabeza a la de su hermana para poder leer, también.

— Cállate, solo es Butch. — Buttercup apartó su entrometido rostro de estar tan cerca del suyo. — Quiere que nos veamos a la salida…

La morena se apartó aún mirando su celular para caminar hacia la salida del baño.

— Pero ya es la salida. — respondió la powerpuff azul, siguiéndole el paso. Y dicho y hecho, sonó la campana que anunció el final de las clases. — Y ni siquiera compraste el test…

— Bueno, lo haré después, Bubbles. — contestó Buttercup, atravesando la puerta de los baños hacia el exterior abierto de T High. Suspiró con resignación. — Tengo que recoger el auto primero del taller.

— ¿Qué pasó con el auto?

Buttercup y Bubbles se detuvieron instantáneamente al reconocer la voz de su líder, Blossom las había estado esperando afuera recostada contra una de las paredes. Ambas muchachas sintieron un escalofrío recorriendo sus cuerpos, ¿que tanto había estado escuchado?

— Uh nada, un cambio de aceite rutinario. — pensó Buttercup rápidamente con una sonrisa que despertó sospechas en la powerpuff rosa. — ¿Estuviste fuera mucho tiempo?

— …Dejaron sus mochilas. — señaló la oji rosa, levantando el tote bag de Bubbles y el deshilachado bolso de mensajero de Buttercup. Se había tomado la molestia de recoger sus cosas una vez la clase hubiera terminado y todos los alumnos de la secundaria se encontraban paseando tranquilamente por la escuela. — ¿Nos vamos?

Habían olvidado completamente que se suponía iban a regresarse juntas. Buttercup se rascó detrás de la nuca.

— Uhm, de hecho yo tenía unas cosas que hacer después de recoger el auto… — "Como comprar un test de embarazo de mierda." La morena volteó en dirección de la rubia esperando a que dijera algo.

Bubbles se agitó con nerviosismo mientras jugaba con su cabello. — Yo iba a salir con las chicas… — musitó tímidamente. — Shopping… — se excusó.

La expresión del rostro de Blossom se amargó. — ¿Qué? ¿Y a mí que? ¿Qué me parta un rayo? — La pelirroja se tomó el entrecejo con los dedos intentando calmarse. Parecía estar a punto de explotar pero al final solo suspiró con resignación. — Bien. Solo traten de no regresar tarde.

Tiró los bolsos de cada una a sus respectivas dueñas y salió despedida hacia el cielo no sin antes dedicarles una mirada de pocos amigos a sus dos hermanas. Una ola de culpa azotó a ambas muchachas, admitiendo que habían sido desconsideradas con su líder.

— Qué carácter… — musitó Buttercup para sus adentros, mientras caminaba junto a Bubbles hacía la autopista que quedaba frente a la escuela. — Bueno, supongo que aquí es donde nos separamos, tengo que ir al taller a recoger al baby…

Pero Bubbles se quedó pasmada, mirando a espaldas de la powerpuff verde.

— Ehrm… BC… — señaló un punto desconocido detrás de la morena, quién volteó para darse con una sorpresa que la dejó helada.

Su Avanti, de un familiar color blanco, brillaba con un resplandor que resaltaba a la vista como proxeneta en una iglesia. Incluso un grupo de adolescentes atolondrados le tomaban fotos a distancia mientras reían de lo exageradamente pintoresco de su coche. Incluso In Da Club de 50 Cent sonaba en el estéreo; probablemente sólo para fastidiarla.

Buttercup enrojeció, ni siquiera segura de sí vergüenza o ira.

— Ah… Butch de mierda… — susurró para sí misma mientras veía como el coche avanzaba de forma fluida frente a ambas muchachas. Bubbles parecía estar conteniendo una risita, a lo qué Buttercup le aventó una mirada de pocos amigos.

El rowdyruff verde frenó en seco con una amplia sonrisa, sabiendo perfectamente lo que hacía.

— Sube fracasada, nos vamos de compras. — referenció, después de hacerlas brincar a ambas al apretar el claxon.

— ¿No se supone que yo fuera por el auto a tu taller? — preguntó la powerpuff verde con los brazos cruzados a la altura del pecho a lo que el chico respondió despreocupadamente.

— Sí, pero te demorabas demasiado así que salí a buscarte. Hola rubia. — Saludó a la powerpuff azul. Bubbles agitó una mano incómodamente en su dirección. — Ahora sube.

Butch se movió de su asiento para abrir la puerta de copiloto manualmente, mientras Buttercup solo atinó a sostener el borde de la puerta mientras miraba con reproche a su contraparte.

— ¿Ordenas que me suba a mi propio coche? — preguntó indignada, con una mano en la cintura.

— Hey, no te pienso secuestrar ni nada por el estilo. Solo es una puta demostración de lo que hice con tu coche de mierda. — aclaró Butch mientras levantaba las manos en señal de paz. — Sube, que no muerdo… a menos que lo pidas…

Dijo lo último con voz neutral, y Buttercup no pudo evitar poner los ojos en blanco con el comentario.

Las powerpuff girls intercambiaron una mirada de desconcierto, pero finalmente BC se rindió. Se despidió asintiendo la cabeza a su hermana, antes de subir en el asiento de copiloto junto al muchacho. Butch sonrió de oreja a oreja, amando cada segundo de este pequeño alarde de poder.

— ¡Hey! — protestó BC al ver como las ventanas del auto se cerraban en su totalidad, pero se sorprendió al notar fresco el ambiente a su alrededor. — ¿Arreglaste el aire acondicionado?

— Eso fue muy fácil, ni siquiera necesité refacciones. — desestimó el rowdyruff, mientras ponía en primera el auto, avanzando para dejar atrás la secundaria. — Tu coche es como una licuadora antigua, las partes están como nuevas, solo necesita algo de mantenimiento. Ahora ¿a dónde?

Miró en dirección a la chica, quién parecía confundida con su pregunta. ¿Acaso esperaba darle un aventón hasta su casa? ¿No era suficiente con no dejarla conducir? Que fanfarrón…

Se resignó con un suspiro, mientras bajaba el volumen y cambiaba de estación el estéreo a algo más decente. Una vieja estación tocaba Korn, así que decidió dejarlo ahí para irritación de Butch. — Solo demos unas cuantas vueltas por la ciudad. Necesito ir a la farmacia de todas formas…

— Vamos pues…

Ya que todos los alumnos de Townsville High abandonaban la escuela al mismo tiempo, era de esperarse una pequeña congestión vehicular que los mantuvo retenidos a mitad de camino.

Buttercup examinó con el rabillo del ojo al muchacho, quien se encontraba mirando su celular demasiado relajado para su gusto mientras conducía su auto. El silencio reinó en el cubículo hasta que fue la powerpuff la que se dignó en romper el hielo.

— Hombre solo te pedí que arreglases el capot y los faros del coche, no que pintarás toda la jodida carrocería… — "Porque apenas y puedo costearlo de todas formas."

— No era la gran cosa realmente. Terminé el trabajo antes de lo que pensaba y decidí matar el rato. Además ¿Acaso no se ve bien? Tiene tu marca personal y todo…

Butch no mentía. Cuando el sol tocaba el coche, este reflejaba luces como si se tratara de brillantina. Normalmente babearía por un acabado de ensueño como ese, pero no se fiaba del todo de quién se lo había regalado prácticamente gratis.

— Bueno, quiero decir, es genial y todo…— Apartó la mirada hacia la ventana, mientras apreciaba la forma en que su auto parecía relucir bajo el manto del verano. Sonrió tímidamente, cuando vio como unas cuantas personas señalaban su coche al verlo pasar. — Pero realmente no tenías que hacerlo…

— Bah, ya sabes como soy. Me gusta lucirme… — respondió el rowdyruff desinteresadamente.

Buttercup podía verlo, pero aún así sentía como su deuda con el chico seguía incrementando con cada favor que le hacía. Volvió a mirarlo con desconfianza, esperando ver alguna señal de ambición o arrogancia, pero él parecía… tranquilo, como si realmente hubiese sido sincero. Un extraño paralelo a lo que creía era su personalidad de internet.

— Te dejaste crecer el pelo… — observó el rowdyruff, rompiendo el silencio. Buttercup recordó que ya habían tenido la misma conversación antes, en casa de Travis, pero él estaba extremadamente drogado entonces.

Inconscientemente una de las manos de Buttercup fue hasta las puntas de su cabello antes a la altura de sus orejas y ahora un poco más a la de sus hombros. No había pasado mucho tiempo desde que lo tenía así, no se lo había cortado desde que empezaron las vacaciones de verano.

— Uhm sí… — Respondió con algo de incomodidad. Ni siquiera se trataba de un cumplido o un reproche, solo una observación, y aun así la powerpuff se sintió un poco intimidada ante la mirada juzgona del muchacho.

— ¿Es por qué quisiste o porque te obligó tu hombre? — preguntó sin vergüenza y con los ojos en el camino.

Buttercup suspiró mientras ponía los ojos en blanco una vez más. Ya comenzaba con sus preguntas pendejas.

— Nadie puede obligarme a nada, Butch… — respondió, como si fuera la cosa más obvia del mundo, sabiendo que ni siquiera valía la pena indignarse. Aprovechó que la conversación iba a la apariencia física para preguntar algo que siempre había tenido curiosidad respecto al chico. — ¿Qué hay de tus piercings y esas… cosas en las orejas?

— ¿Los expansores? Me hacen ver sexy ¿a que sí? me los hizo un amigo del taller de mecánica que quiere poner un estudio. Los Snake Bites también… y si te lo preguntas, no, no dolió nada… — contestó, de repente recuperando el buen ánimo de siempre.

— Solo me preguntó cómo lograste que te perforen la piel si ni las balas pueden atravesarnos…

— Nada que un poco de antídoto X no pueda arreglar… No es tan difícil de conseguir, solo necesitar conocer a la persona correcta, o robarlo directamente del stash de Mojo… — sonrío para sus adentros, como recordando algún chiste privado. — Te frotas un poco en la piel y ya está lo suficientemente tierna para ser atravesada. Así fue también como mis hermanos consiguieron los suyos…

Quizás fue la imaginación de Buttercup, pero una ligera sombra pareció perturbar la sonrisa burlona de Butch, logrando que temblara un poco. Si tuviera que adivinar, supuso que había recordado algo que no quería… haciendo el ambiente inesperadamente tenso. La powerpuff verde creyó que era mejor cambiar la conversación a otro tema una vez más.

— ¿Realmente te gusta arreglar coches? — preguntó, con genuina curiosidad. Butch pareció entusiasmado de contestar, siempre dispuesto a hablar acerca de sí mismo.

— Bueno, es un hobby. Como tocar la guitarra o arrojar piedras desde un puente. — La mirada de la powerpuff se perdió en el vacío confundida con el último ejemplo. — No es como algo que quisiera hacer por el resto de mi vida… Es solo una de las tantas cosas en las que soy bueno…

"Bueno, podemos tachar humilde de su lista de virtudes…" pensó Buttercup dentro de sí, sin realmente estar sorprendida.

— Entonces ¿cómo acabaste en mecánica de todas formas…?— preguntó, en un intento de seguir la conversación.

— Plata. La escuela promueve el taller a los alumnos… en crisis. Entré a fuerzas, me dijeron que tenía talento… Sumále los superpoderes y el acabar en horas lo que a algunos les toma días y ya te imaginarás el resto. — Se encogió de hombros con indiferencia con una mano en el volante. — No es tan malo, a veces llegan concesionarios a encargarte coches. La última vez pude incluso probar un Maserati…

Buttercup hizo el esfuerzo en recordar si lo último se trataba de una marca de coches que no conocía o algún tipo de pasta, pero disimuló su ignorancia en el tema hablando de otra cosa.

— Así que ser streamer es tu trabajo soñado… — adivinó la powerpuff verde.

Butch la miró de reojo mientras una sonrisa de lado con picardía. — Casi. Has estado viendo mis transmisiones, ¿eh? — señaló, insinuando algo por lo bajo que no le gustó nada a Buttercup.

— He oído de ellas. — mintió la chica, haciéndose la indiferente, mientras ponía los ojos en blanco. No quería que pensara que era alguna especie de fangirl o algo parecido.

La sonrisa del rowdyruff no cambió, pero devolvió su mirada al camino.

— Ser streamer está bien, creo. Tener un montón de mojones besando el suelo por donde piso y eso, si es a lo que te refieres… pero no es… solo quisiera ser conocido, sabes. Ser una celebridad de internet y ya. — mencionó casualmente, mientras se giraba por una esquina tranquilamente. — Debes entenderlo. Tu hermana está en el negocio también…

Cuando Buttercup registró que se refería a la carrera de Bubbles en internet, frunció el ceño con desconcierto. — Para ella es solo un pasatiempo. — refutó mientras agitaba la mano en negación. A su hermana solía gustarle hacer blogs desde pequeña. Tú sabes, pintándose y hablando de su vida; pero nunca pensó en volverse profesional.

— Como sea, aún quiero un collab…

Pasearon unos segundos más en lo que Buttercup contemplaba los edificios de la ciudad hasta que se detuvieron en un grifo que tenía lo que parecía ser una combinación entre una tienda de conveniencia y una farmacia regular. Con letreros anunciando promociones de hot dogs a un lado y pastillas efervescentes en el otro.

Era un lugar algo bizarro a lo que esperaba, pero no se quejó considerando que se veía barato a comparación de una farmacia tradicional. Que esté vacío y a mitad de la nada eran otro bonus a considerar, pensando en lo que estaba a punto de comprar.

— Llegamos. — anunció Butch, quién a diferencia de la powerpuff girl parecía familiarizado con el lugar al que acababan de llegar, a punto de desabrocharse el cinturón para salir.

— No te levantes. Iré por algo y vuelvo, no me sigas... — anunció, y sin darle oportunidad para responder azotó la puerta detrás suyo para ir trotando hacia las puertas automáticas del negocio. Vaciló un poco antes de entrar, pero finalmente ingresó con un sonoro pitido de las puertas anunciando su entrada.

El interior de la farmacia parecía, en lo que medida de lo posible, normal; sino un poco anticuada. Con estantes llenos de fármacos, jarabes para la tos, vitaminas, etc, etc pero no inmediatamente lo que buscaba. Miró con curiosidad a la cajera de la farmacia, que parecía estar masticando chicle mientras veía un catálogo de venta. No le prestó más atención que una ligera mirada de reojo, y Buttercup de repente se percató que debió haber cambiado un poco su apariencia si no quería que la reconocieran.

Se escondió detrás de una estantería, intentando acomodarse el flequillo a ver si con eso por lo menos lograba disimular la forma de su cabello sin mucho éxito. Bueno, por último podría rogarle al cielo de que la cajera no viera mucho las noticias.

"Maldito Mitch." maldijo en su cabeza, mientras recorría los estantes en busca de lo que necesitaba. No quería pensar mucho en las posibilidades que tenía sin hacerse el test primero. Ya estaba lo suficientemente nerviosa. Sudó al momento de darse cuenta que las cajas de las pruebas estaban en el estante más cercano a la caja, típico de su suerte.

Optó por última opción el sujetarse el cabello con una goma que llevaba a modo de pulsera, viéndose una vez en uno de los espejos de mano que también vendían en la tienda. "Es mejor que nada", pensó, sabiendo perfectamente de lo jodida que en realidad estaba.

Aparentemente, debía haber algo extraño en la forma en la que caminaba, ya que la cajera levantó la mirada de su revista para examinarla de pies a cabeza. Se imaginó lo sospechosa que se veía a ojos de otras personas… Recorrió el resto de estanterías hasta que por fin llegó al de maternidad.

Revisó cada caja de tests hasta dar con una marca que tuviera el equilibrio perfecto entre precio y efectividad (imaginó) intercambiando miradas hacia el mostrador y de vuelta a los productos de forma aleatoria.

Extendió una mano temblorosa hasta por fin tomar el objeto de la discordia, pero para su mala fortuna se las arregló para dejar caer otro montón de cajas junto con la que estaba a punto de agarrar.

La burbuja de chicle de la cajera estalló mientras miraba en su dirección con expresión molesta.

Buttercup consideró las posibilidades inmediatas que tenía: bien podría tomar la prueba y salir pitando de ahí sin mirar atrás… Pero la responsabilidad de superheroína parecía pesar incluso más que su propio instinto de supervivencia, ya que sintió los pies como bloques de cemento que le impedían moverse de donde estaba.

La dependienta de la tienda se inclinó para ver mejor en su dirección, mientras que Buttercup se agachaba para recoger las pruebas que acababa de tirar. Estaba jodida.

Comenzó a ver borroso, mientras su respiración se agitaba y mantenía la mano extendida hacia el suelo, intentando tomar las pruebas… Pero justo cuando estaba a punto de agarrarlo, un par de zapatillas aparecieron frente a ella.

Buttercup levantó la mirada para encontrarse frente a frente con su (ex?) archienemigo, provocando que se le helara la sangre. Obviamente, había desobedecido lo que le había pedido antes de salir del auto.

Butch no demostró emoción alguna mientras observaba las pruebas de embarazo en el suelo, la patética chica a sus pies, y la mirada mortificada de terror de esta para poder inferir lo que estaba pasando. La powerpuff girl fue incapaz de proferir sonido alguno más que un quejido similar al de un ratón ahogándose.

El rowdyruff no dijo nada más que tomar la caja que la chica llevaba en sus manos y darse media vuelta con dirección a la registradora sin dignarse en mirar a la chica por última vez; quien aún estaba paralizada por el horror.

Sin embargo la voz del rowdyruff retomó el tono afable y de relaciones públicas que tantas veces había visto en sus streams.

Apoyó un brazo sobre el mostrador y de forma coqueta saludó.

— ¡Hey Roxanne! Ha pasado el tiempo.

Un vistazo le bastó a la cajera de mediana edad para reconocerlo, reventó una burbuja de goma de mascar mientras ponía los ojos en blanco y tomaba unas pequeñas cajas al costado del mostrador.

— Augh, ¿qué va a ser esta vez Butch? Se me acabaron los texturizados. — preguntó con desinterés, mientras colocaba las cajas de colores frente a él. Trojan, Durex, y el resto de marcas que se te puedan ocurrir.

Buttercup hizo una mueca de disgusto, pero Butch no se inmutó ante la pregunta, más bien viéndose divertido por la sugerencia.

— No estoy aquí por eso esta vez. — respondió con una amplia sonrisa en la boca, para después fruncir ligeramente el ceño y rascarse la parte de atrás de la nuca para aparentar vergüenza. — Parece que la he cagado de nuevo, así que ¿porque no me cobras estos bebés…?

Juguetonamente colocó tres cajas de pruebas en el mostrador que dejaron perpleja a la powerpuff girl. ¿Acaso lo estaba haciendo por ella?

Roxanne o como se llame soltó un suspiró de frustración, mientras se erguía para leer los códigos de las pruebas y realizar su verdadera función como cajera. Por la falta de sorpresa de la mujer, Buttercup asumió que el chico debía ser cliente frecuente del negocio, mientras lo veía tamborilear tranquilamente los dedos sobre el mostrador.

— Oh Butch… — murmuró la mujer, mientras empaquetaba los productos en una bolsa. — No damos reembolsos después de usados ¿lo sabes?

Butch rió sarcásticamente con un resoplido.

— Lo sé lo sé, no te preocupes.

— Sé más cuidadoso a la próxima. — le aconsejó la mujer, regresando a ver el contenido de su catálogo, apoyando la cabeza sobre una de sus manos.

— Lo haré, ¡Gracias Roxy! — agradeció con una sonrisa, aunque por el rabillo del ojo y de una forma casi imperceptible al ojo humano, le hizo una seña con la cabeza a Buttercup para que saliera lo más rápido posible.

Buttercup no necesito invitación, saliendo pitando antes que el chico por la puerta, mientras evadía la mirada de la cajera en la tienda.

Ambos ingresaron al auto en los mismos asientos de antes. La powerpuff verde se cubrió la frente con una mano mientras veía la ventana y evitaba a toda costa al rowdy, incapaz de verlo a la cara después de la humillación más grande que podría sufrir enfrente de un enemigo. "Estoy tan jodida."

Podía verlo, el chisme recorriendo los pasillos de Townsville High donde quiera que pasará. Una powerpuff girl preñada. Quizás incluso subiendo el número de sus subscriptores a costas de su desgracia.

Estaba lista para escuchar los insultos, las burlas y los comentarios sarcásticos que esperaba; pero en su lugar el chico le extendió la compra sin chistar.

— Aquí tienes. — dijo Butch sin más dilación, entregando la bolsa de papel en las manos. — Debes hacerte más de una si quieres estar segura, o un test de sangre, si quieres estar incluso más segura. Es una mierda.

Buttercup recibió la bolsa con los ojos abiertos como platos. Butch encendió el carro sin pena ni gloria como si fuese lo más rutinario del mundo, ni siquiera la miró para regañarla o algo parecido, en su lugar abandonando su voz de figura pública para regresar a una más normal. Se relajó en el asiento y condujo sin ver en dirección a la chica.

La powerpuff verde se removió incómoda en su asiento, abriendo su billetera para sacar un par de billetes que levantó hacia el muchacho.

— Gracias. — fue lo único que pudo musitar, mientras miraba sus rodillas y se comenzaba a sentir enferma. Definitivamente no era su mes, y parecía que cada vez que tenía que salir de una situación problemática siempre terminaba teniendo que depender de Butch, lo que era un golpe bajo para su ego.

Frunció el ceño con amargura, se supone que este tema debería ser trabajo de Mitch, pero lo tenía bloqueado en cada cuenta de red social y evitaba su contacto cada vez que lo veía en persona, pero no era como si él hubiera intentado acercarse a ella de todas formas…

Dejó salir un sonoro suspiro mientras ocultaba el rostro sobre sus rodillas, aún sentada en el mismo asiento del copiloto, habiendo pasado por suficiente humillación.

Este debía ser uno de los peores días de su vida. Estaba enfrentando uno de los peores miedos de una adolescente sexualmente activa completamente sola, solo porque su novio no sabía ponerse el condón de forma correcta. Y lo que era peor, uno de sus peores archirivales se había apiadado de su situación para después (quizás) usarlo en su contra en la primera oportunidad que tuviera.

Sintió como los ojos se le anegaron de lágrimas y rápidamente se frotó el rostro con las manos para que el rowdyruff no la tuviera que ver llorando. Esto era una mierda. No estaba acostumbrada a sentirse de esta forma, débil.

Fue entonces que Butch la contempló por el rabillo del ojo, y en cuanto pararon en un semáforo en rojo comenzó a hablar.

— Cuando tenía 15 años, comencé a salir con una Senior... Su nombre era Enith y estaba en el equipo de basketball de la escuela. — mencionó de forma casual, mientras recordaba a uno de sus tantos ligues. — Nos acostábamos de vez en cuando, tú sabes… Nada serio, solo diversión… Hasta que un día la cagué y tuvimos que hacer la condenada prueba... Salió positiva.

Buttercup sintió como se le congelaba la sangre, echando la cabeza en su dirección con los ojos abiertos como platos. ¿Qué se supone que hiciera ella con esa información? ¿Era Butch padre de algún niño híbrido? Su mente recorrió un millón de escenarios ficticios en donde el rowdyruff boy mantenía en secreto un hijo, cada uno más irrealista y ridículo que el otro. Su boca permanecía abierta del asombro.

Se las arregló para disimular su shock, intentando recordar de qué chica hablaba el muchacho antes de preguntar. — ¿Y qué pasó con ella?

Butch suspiró profundamente, pero aún así no se mostraba particularmente preocupado o molesto por la pregunta, en su lugar se inclinó para reposar la cabeza entre sus brazos encima del timón.

— Bueno, se deshizo del tema, obviamente. — mencionó, como si fuera lo más obvio del planeta. — Y luego me dejó… ¿Sabes? Ahora lo cuento muy tranquilo pero la verdad fue algo bastante traumático para mi yo de 15 años. Desde entonces me volví un promotor activo del sexo seguro… y vaya que he tenido un montón de sexo seguro…

Bueno, siempre tenía que arruinar una conversación emotiva de alguna forma. Buttercup sabía que era un intento (a su manera) de hacerla sentir mejor respecto a su situación, y apreció el gesto de todas maneras. Puntos para Butch.

— Sabes, aún no lo comprendo... — Y aún así siguió hablando, ignorando la pausa que se había tomado la chica para reflexionar. — Primero tu auto, y ahora te embaraza... Mis respetos a Mitch. Se las arregló para seguir manteniendo el estatus de novio; discapacitado facial y todo...

De acuerdo, ahí se iban los puntos que acababa de ganar. Buttercup ahogó un gruñido mientras hacía una mueca y apartaba la vista del muchacho.

— Solo cierra la boca y conduce Butch, ya he tenido suficiente. — declaró la muchacha, mientras apoyaba la barbilla en una de sus manos.

El rowdyruff bufó, mientras levantaba una de sus cejas en su dirección.

— Sí. y no haces nada al respecto... Es como si te hubiese vuelto blanda o algo parecido. La Butterbitch que conozco lo habría hecho papilla… Sin mencionar que tuviste el estómago para jugar con la cosita de Mitch ¿eh? ¿Qué tal estuvo?

Ahora que lo mencionaba "Terrible." pensó Buttercup. Ni siquiera tenía la excusa de haberse embarazado a cambio de un polvo excepcional… lo que hacía la situación incluso más irritante. Pero nunca de los jamases admitiría esto frente a Butch, tenía suficiente con las burlas acerca de la apariencia física de su novio, no iba a darle más armas para usar en su contra.

Se conformó golpeándolo fuertemente en el brazo con el que no estaba conduciendo.

— Auch, eso dolió. Ya había olvidado esa sensación de sentir algo cuando te golpean… Medio que lo extrañaba... Aunque en serio me da curiosidad... Y de todas formas ¿por qué Mitch?

Cuando la chica confirmó que de cualquier modo Butch no dejaría el tema, no le quedó de otra que responder de la mejor forma que podía.

— Nos conocemos desde el jardín de niños... Siempre ha sido mi mejor amigo de toda la vida, yo le mostré la UFC en la tele y él me llevó a torneos de motocross, simplemente parecía algo natural… — explicó, dándose cuenta que las palabras no resonaban con el chico de todas formas, quien se veía inmutable. Sintió como se sonrojaba ligeramente al darse cuenta que no tenía una explicación mejor que esa. — Me gustó desde que tengo 13, eso es todo.

Se cruzó de brazos a la altura del pecho, enfadada con él y consigo misma; por su incapacidad de defender una relación que la mayoría a su alrededor desaprobaba, especialmente su hermana pelirroja. Hasta ahora tenía grabado el rostro de disgusto cuando por fin tuvo el valor de confesarle que había comenzado a salir con Mitch. Por lo menos Bubbles tuvo la decencia de disimular sentirse feliz por ella.

Butch no pareció satisfecho con la respuesta, en su lugar pareció mirar hacia el techo del auto intentando poner en palabras la forma en que verdaderamente se sentía.

— No lo sé... Se ven raros… — observó, aunque sentía estar siendo demasiado generoso con esa palabra.

Buttercup lo miró con cara de pocos amigos. — ¿Qué quieres decir?

— Que se ve como un enclenque a tu costado. Un don nadie y una súper. Se ve grotesco, por cómo lo veas. — Como si fuera la cosa más evidente del mundo. — Sin mencionar su cara por supuesto, ¿hace buenos chistes?

La powerpuff girl no pudo aguantarlo más, ni siquiera estaba segura de si quería reírse o golpearlo.

— Suficiente… — Pidió, mientras se cubría los ojos con las manos. — Suenas como mi hermana lo juro. Él y yo tenemos una conexión especial…

— ¿Lo tienen? — preguntó Butch con una cara de desconcierto. — Entonces ¿seguirán saliendo después de todo este traste?

Sus preguntas se estaban volviendo cada vez más y más personales de una forma que comenzaba a ejercer una inusitada presión en la oji esmeralda. Se removió incómoda en su asiento.

— S…supongo. ¿Qué te importa de todas formas? Yo no digo nada de tu repertorio. — contraatacó Buttercup, pero la afirmación solo hizo que Butch volviese a sonreír de forma burlona.

— Oh sí. Medio equipo de porristas en Townsville, todo el equipo de Citiesville… Las chicas de Lacrosse, algunas del equipo de volleyball… ¿Debería seguir?

Los ojos de la chica bien podrían llegar a su nuca por haber cometido el error de alimentar el ego de un imbécil…

— Por favor. — Levantó una mano rogando que se detuviera. — No es un secreto que todo el mundo sabe acerca de tu problema de ladillas…

Butch bufó ante la acusación.

— Puras falacias. Jamás tuve ladillas. — Gesticuló con la mano en dirección a su entrepierna. — Desearía poder decir lo mismo de la clamidia…

— Ewwww, TMI*. — Respondió la powerpuff, pero se las había arreglado en sonsacarle una sonrisa. La verdad prefería hablar de esto con él a tener que justificar su relación. — ¿Tienes alguna historia interesante?

— Oh tengo varias, pero la mayoría son bastante vanilla…— admitió, y se tomó unos segundos pensando antes de continuar. — Ok estaba esta chica: alta, pecosa y trastornada… Tenía una pasión por el látex y los jueguitos de rol… Le gustaba apuntarme con un arma mientras le practicaba sexo oral.

Buttercup hizo una mueca de vergüenza ajena que se dibujó a modo de sonrisa.

— Suena como un sueño…

Butch se acarició la barbilla intentando recordar.

— Era… interesante. Pero eso pasó hace mucho y es historia ahora… — Quizás era imaginación de Buttercup, pero de nuevo detectó un ligero aire a molestía que emanaba de él, al parecer recordando algo mientras miraba al cielo. Esta vez fue su turno de cambiar el tema adrede. — ¿Qué hay de ti?

— ¿Qué hay de mi? — preguntó la morena, extrañada. — Ya sabes lo de Mitch, ¿Qué más quieres saber?

— ¿Así que realmente fue él quién te hizo debutar? Mierda... — murmuró para sus adentros mientras veía la nada. Buttercup sabía que lo hacía solo para hacerse el payaso.

— ¿Qué significa eso? — preguntó ella con molestia. Era imposible de creer que alguien que se autodenominó promotor del sexo seguro creía en algo tan anticuado como el concepto de la virginidad. — Eso es tan rancio y estúpido. No he debutado en nada.

— Relájate Butterbutt, creo que ya superamos la barrera de la timidez... — Hizo el intento de aplacarla, como si solo se hubiera tratado de un chiste. Habían estado un buen rato frente al jardín de la familiar residencia Utonium, discutiendo. — Así que realmente te mueve el tapete ese tipo ¿eh?

Buttercup decidió que había tenido suficiente, tanto con la conversación como con el muchacho.

— Nos vemos Butch… — Tomó su mochila mientras salía del auto, esperando que el hiciese lo mismo para poder estacionar su renovado y brillante coche. — Gracias por todo… supongo, aunque aún no me dices el favor que te debo.

— Aún lo estoy averiguando… — Él también salió del coche. Su apariencia a plena luz del día formaba una visión extraña en contraste al suburbio de clase media alta donde vivía. Extendió las llaves de la nave en su dirección. — Supongo que te veo al rato o algo. Cuida de la pintura, ese acabado me tardó horas…

Buttercup tuvo que contener una risa nasal, porque era el único momento en el que lo vio actuar serio respecto a algo.

— Lo intentaré… — prometió vagamente, mientras se sentaba en el asiento del piloto.

Butch se apoyó sobre el techo del auto mientras conversaba con ella en la puerta.

— Y solo relájate ¿ok? Lo haces peor poniéndote toda tensa. Probablemente sea solo un susto, y si no… Bueno algo se te ocurrirá. — dijo, señalando la bolsa de compras por la que tanto había sufrido. — Mandame un mensaje cuando estés segura del resultado…

La morena hizo una mueca de fastidio, pero finalmente cedió mientras cruzaba los brazos detrás de su cabeza. — Ok, papá.

— Hmph. — Butch le dedicó una última sonrisa burlona antes de dar un par de pasos hacía atrás y despegar volando hacia el cielo, dejando tras de sí su familiar estela verde.

Buttercup tardó en darse cuenta que en realidad, nunca le había dado la dirección exacta de su casa, lo cual le parecía curioso. Debía haberlo recordado de algún lado…

Bueno, este día no pudo haber sido aún más extraño.

Butch era definitivamente una peste con la cual juntarse, pero tenía que darle algo de crédito, no era taaan malo. De hecho, pensó que si cerrará la boca más seguido y dejase de estar enamorado del sonido de su propia voz, quizás incluso le agradaría el muchacho.

Estacionó el coche dentro del garaje y suspiró una última vez antes de tomar la bolsa de papel del asiento del copiloto y esconderlo dentro de su camiseta para entrar a su casa. Insegura de lo que sea que le deparará el resultado de la prueba.


Los sábados en la noche eran usualmente momentos sagrados para él. Eran los días en los que podía pudrirse en su cama a gusto, escuchando música o viendo alguna serie sin nadie que lo molestara… Quizás algún anime nuevo.

Y ahí estaba él tomando una ducha para una salida con gente que apenas conocía. El agua fría refrescándole el cerebro.

Ni siquiera recordaba los nombres de las personas que la powerpuff azul había mencionado en su mensaje, o la supuesta película que iban a ir a ver. No le importaba realmente. Pero Butch había insistido en que fuese ni bien se lo mencionó el mismo día que la rubia habló con él.

— No lo entiendes ¿verdad? — le dijo Butch, quitándoselo los cascos de la cabeza en medio de una partida de COD. — Es una maldita cita, estúpido.

Boomer no supo cómo reaccionar ante la noticia. La idea difícil de creer en su cabeza. Frunció el ceño mientras los recuerdos de su interacción con la rubia se reproducían en su cabeza, buscando alguna señal de que enserio se tratara de eso.

— No lo sé… — respondió el rowdy azul, de repente recordando lo que le había dicho la chica. — Mencionó que otras personas irían.

— Idiota, es una cita grupal. — señaló Butch, como si fuera lo más aparente del mundo. — Las chicas hacen eso para probarte cuando les gustas, para que no sea tan serio como una salida entre dos.

Debía de admitir que lo que decía tenía algo de sentido, pero aún así no pudo evitar sentirse preocupado.

— Pero ni siquiera sé si ella me gusta de esa forma… — Se cruzó de brazos mientras pensaba en lo que podía hacer. Butch dejó salir un gruñido de frustración mientras ponía los ojos en blanco, acercándose al sofá destartalado en donde se sentaba el rubio.

— No se trata de que te guste o no. — lo tomó del hombro obligándolo a que lo mirara. — Es acerca de que por fin consigas remojar el fideo, tontito.

Le tocó levemente la nariz con el dedo índice mientras el rubio observaba el gesto con confusión.

— ¿Qué?

Butch comenzó a perder la paciencia con la inocencia (o estupidez) de su hermano sin experiencia.

— Tú sabes: remojar la brocha, que estrenes, que debutes, que te truenen el cacahuate… — Boomer levantó una ceja a lo último. — Por dios Boomer, que tengas sexo. Estúpido. — No podía dejarlo más claro.

— Oh. — fue todo lo que el rowdyruff azul pudo decir, de repente sintiendo un nudo en el estómago.

— Y si las historias que me contaron acerca de la puff rubia son ciertas… — exclamó Butch con malicia. — Entonces estás de suerte, conseguiste a una compañera perfecta. Una chica tierna con experiencia para un torpe baboso… y virgen.

La mirada de Boomer se perdió en el vacío, intentando hacer sinapsis de las cosas que oía. Normalmente pensaría que Butch decía pura mierda, pero incluso él había escuchado un par de rumores acerca de la powerpuff girl rubia. Desde sus novios universitarios hasta las fotos que subía en su Snapchat a las tres de la madrugada. Realmente no podía imaginarla de esa forma, estando más acostumbrado a su heroíco acto de niña buena e inocente, lo cual solo lo hacía dudar más de que tuviera alguna intención extraña con él.

— No lo sé… — volvió a repetir mientras miraba sus pies. Deseando que dejara de molestarlo con ese tema. Butch tenía esa necesidad de competir constantemente por quien era más hombre, arrastrándolo a él consigo cuando se trataba de tomar, drogarse o coger con chicas; y aún así parecía que nunca pudiera dar la talla a lo que se esperaba de él. Lo hacía sentir como un niño.

— Deja de decir eso cuando a ella obviamente le gustas. — Insistió el rowdyruff verde, mientras adoptaba una postura más seria. — Todos vimos como te comió la boca ese día. Y no me digas que no lo disfrutaste.

Boomer volteó a mirar con fastidio a su hermano, habían llegado a un acuerdo acerca de no volver a mencionar lo que había sucedido en esa fatídica fiesta, especialmente después de que lo hubiera hecho pasar el ridículo frente a un par de chicas. Y aún así… tenía que ser sincero consigo mismo y admitir que de hecho, lo había disfrutado.

Aún tenía el recuerdo de los suaves labios de la chica frotándose sobre los suyos, con el olor a su perfume de vainilla y la sensación de su lengua acariciando tímidamente la suya. Sintió la sangre acumulándose en su entrepierna una vez más mientras su rostro se tornaba cada vez más rojo.

— Supongo… — se las arregló en contestar, mientras disimulaba la agitación de su respiración tapándose la boca con una de sus manos.

A Butch no se le escapa ni una. Sonrió con satisfacción al comprobar que a pesar de todo, su hermanito más tonto seguía siendo un hombre. — Te lo dije.

Y aun así, Boomer siguió luchando contra sus instintos.

— Pero… es una powerpuff girl… — señaló consternado. Butch solo se limitó a levantar una de sus cejas, interrogante.

— ¿Y?

Boomer no pudo evitar pensar, que esto no hubiera sido del agrado total del hermano- que-no-debe-ser-nombrado. Él hubiera desaprobado la salida ni bien la hubiera planteado, diciéndole que meter la pija en el agujero de una alcantarilla era mucho mejor a acostarse con su archienemiga.

Butch por otro lado, era mucho más… diplomático al respecto. Sin verle el punto a seguir fingiendo que tenían una rivalidad inexistente que se había disipado con el pasar de los años, incluso abierto a la posibilidad de algo más.

Por su parte, el rowdyruff azul estaba completamente confundido de lo que se suponía era lo que tenía que hacer. Aún incapaz de pensar realmente por su cuenta.

Se quedó quieto ante el reflector juzgante que representaban los ojos de Butch, sabiendo perfectamente que cualquier respuesta que le recordase a su otro hermano sería rápidamente desmantelada por él, sin importar lo que Boomer quisiera realmente.

No estaba particularmente feliz acerca de eso, pero no le quedó de otra más que suspirar y darle por su lado.

— Está bien, iré…

Boomer suspiró una última vez antes de cerrar la llave oxidada de la pared y salir de la ducha, listo para cambiarse con lo que se vea mejor del montón de trapos que tenía, oliendo cada una de las prendas antes de separarlas. Pensó que quizás debería hacer algún tipo de esfuerzo si se trataba de una cita, pero no tenía lo que se diría… un atuendo especial para salir con chicas, como Butch.

Al final se decidió por unos pantalones cortos de mezclilla sueltos y una camiseta oversize de Gorillaz, la cual era una de sus posesiones más preciadas de todas formas, así que tenía que contar como algo especial.

Se secó el cabello con una toalla y lo dejó caer sobre sus hombros, aún algo húmedo y desordenado. Tendría que cortarlo algún día, ya se estaba volviendo melena…

Y para terminar seleccionó unos cuantos accesorios. Algunas cadenas y anillos de plata, y una muñequera de cuero que a Butch le parecían gay. Pero a Boomer no le importaba, se sentía como una estrella de rock.

Salió de su cuarto un poco más seguro de sí mismo para encontrarse con su hermano ojiverde quien se encontraba texteando en su teléfono encima del sofá.

— ¿Cómo me veo? — le preguntó con una ligera sonrisa.

Butch levantó los ojos un segundo de su teléfono para examinarlo una vez antes de devolver la vista a la pantalla.

— Como puñal… — comentó, borrándole la sonrisa de los labios al rowdyruff azul. No obstante, se levantó de su asiento. — Pero eso funciona… Es lo que últimamente les gusta a las chicas de todas formas.

Desapareció por un segundo con un súbito flash de luz verde, para luego reaparecer con una botellita azul de contenido desconocido que empezó a rociar encima del rubio.

Boomer comenzó a toser con el aroma del perfume quemándole las fosas nasales. Ahora apestando a una fragancia desconocida — ¿Qué es esto? — preguntó, con los ojos llenos de lágrimas.

— " Eros by Versace…" — respondió Butch, mientras le mostraba el relieve extraño de la botellita de perfume, como si estuviera en un comercial. — Un regalo de una ex novia… y deja de quejarte… Tienes suerte de que no saqué el Sauvage. A las chicas les gusta que huelas a algo que puedan comer.

"Más bien como a pesticida." Pensó Boomer para sus adentros, sintiendo que olía demasiado dulce para su gusto. Pero ni siquiera tenía una opinión acerca de perfumes de todas formas, así que lo dejó pasar con un suspiro.

— Bueno me voy. — Anunció con molestia mientras abría la puerta del departamento.

— ¡Espera! — Lo detuvo su hermano, mientras le colocaba sobres de lo que parecía goma de mascar en su bolsillo trasero. Cuando Boomer se percató de lo que realmente eran al tomar uno se sonrojó con violencia. — Estos son en caso de que te vaya bien. Asegurate de escribirme si vas a querer que deje la casa a solas… y diviértete querido~.

Dijo lo último agitándole fuertemente las mejillas al rubio, como lo haría alguna especie de madre, para luego cerrarle la puerta de un portazo en la cara. Boomer solo pudo poner cara de pocos amigos antes de darse media vuelta y bajar por las escaleras del complejo.

Lo que quedaba de los rowdyruff boys acabaron por asentarse en un viejo motel convertido en complejo departamental. Viejo, vulgar y barato; era lo máximo a lo que podían apostar a vivir con lo poco que recibían de parte del servicio social de Townsville y sus propios esfuerzos. La pintura azul se caía a pedazos, la humedad podía olerse en la alfombra y en las noches se escuchaban aullidos constantes que Boomer esperaba fueran una jauría de perros callejeros que solían rondar por ahí.

Cuando bajó fue recibido por Marie, su vecina de al lado, tomando sol en una de las bancas alrededor de la piscina. No parecía que le importara que esta estuviera sucia y vacía desde hacía años.

— Hola Boomer. ¿A dónde tan elegante?. — preguntó, levantándose las gafas de sol para poder verlo mejor.

— Uh… Voy al cine. — le respondió con timidez, mientras se rascaba la parte de atrás de la nuca, tratando de evitar mirarla de más. Ya que solo estaba usando la parte superior de un bikini y unos cortísimos shorts de mezclilla. El piercing que colgaba de su ombligo brillaba a la luz del atardecer.

— Ohhh, ¿es una cita? — preguntó la mujer con una sonrisa curiosa.

— No estoy seguro… — admitió, con la conversación que había tenido con Butch aún en su mente.

Marie era una bailarina exótica de noche y estudiante de enfermería de día de unos veintitantos años que vivía en el departamento de al lado. Era bonita, de cabello castaño que siempre se peinaba hacia un costado y una cantidad exagerada de piercings en las orejas. Boomer podía contar con los dedos de las manos las veces que Butch había intentado ligársela sin éxito, pero ella era lo suficientemente amable como para convidarles la cena cada vez que cocinaba de más. Él sabía que tenía una hija pequeña en algún lado.

— Bueno espero que te diviertas. — y sonó como que lo decía enserio, desviando su atención un segundo sobre su teléfono. — ¿Escuchaste el barullo de a noche?

— Sí, apuñalaron a un drogadicto en la calle de al frente… — contestó Boomer con tranquilidad, sabiendo que la zona en la que vivía no era la mejor.

— Jesús, yo solo alcancé a ver cuando las patrullas se fueron… — admitió la chica apoyando un dedo sobre su boca. — A propósito, ¿has oído algo de tu hermano?

Supo por su tono que no se refería al que se encontraba en casa. La expresión en el rostro de Boomer se agrió solo un poco.

— Está bien. Está yendo a la escuela. — le dejó saber sin poder agregar nada más. De todas maneras, no sabía a ciencia cierta lo que estaba haciendo el ex líder de su grupo en estos días.

Marie fue capaz de percibir el cambio en el ánimo del rubio antes de volver a sonreírle con amabilidad.

— Me alegro. Si lo ves hazle llegar mis saludos. — le pidió, y Boomer asintió aunque sabía que esa era una promesa que no podría cumplir. — ¡Nos vemos!

Se despidió con la mano, regresando su atención a su teléfono móvil.

— ¡Hasta luego! — Se despidió también el rowdyruff, antes de salir volando con dirección al centro comercial donde trabajaba a medio tiempo, siendo este el mismo lugar donde habían acordado quedar para ver la película.

Terminó llegando unos minutos más temprano de lo acordado, lo cuál era una molestia en el culo. No estaba acostumbrado a cosas como esta. Butch era el extrovertido del equipo; se las arreglaba para hacer amigos con facilidad y atraía a gente con su carisma y natural sentido del humor.

Su otro hermano era harina de otro costal: odiando las salidas, las multitudes y la gente en general. Pero era listo y atractivo a pesar de su misantropía; lo suficientemente magnético como para atraer chicas como a moscas. Compitiendo seguido con Butch al respecto.

En su lugar, Boomer estaba en la choza de los pequeñines cuando se trataba de hacer migas. Sin ser lo suficientemente sociable como para conseguir amigos por su cuenta o tan atractivo para las chicas como el resto de sus hermanos. Difícilmente le importaba conocer gente y no le veía lo llamativo a las muchachas de su escuela hasta el día de esa estúpida fiesta.

Esperó con los audífonos puestos frente a la cartelera del cine mientras escuchaba algo de Depeche Mode cuando fue interrumpido por la presencia de alguien.

— ¿Boomer? — preguntó una voz femenina. Casi no la había reconocido por estar llevando su cabello suelto. Suaves ondas enmarcaban el familiar rostro de su contraparte puff.

"Mierda." pensó, de repente, inseguro de sí mismo recordando toda la basura que había estado hablando con Butch. — ¡Hey! — se las arregló en musitar, fingiendo tranquilidad.

La chica powerpuff llevaba un (bastante corto) vestido veraniego con estampado a cuadros celeste, el cual había intentado volver más modesto con una blusa corta que se amarraba a la altura del pecho, lo cual solo lograba hacerlo más provocativo considerando la forma de su busto.

Boomer tuvo que aguantarse las ganas de chasquear los dientes, pensando que ella le hacía las cosas más difíciles a propósito. En su lugar puso su cara más amistosa cuando ella lo saludó de vuelta.

— ¿Estuviste esperando mucho? — preguntó, mientras se acercaba ligeramente preocupada.

— ¿Qué? No, estoy aquí desde hace uhm… ¿diez minutos? — no midió el tiempo desde que llegó, en su lugar calculando la duración de las canciones que había estado escuchando hasta que llegara.

— Lo siento, les dije que la película comenzaba a las seis y quince y ya son… — Bubbles revisó la hora en su celular plegable. — Las seis… Lo siento mucho. — se disculpó nuevamente por la tardanza de su amiga con una sonrisa tensa.

— No te preocupes. — le contestó el rowdyruff, igual de tenso pero haciendo el mejor esfuerzo para aparentar estar bien. — ¿Deberíamos comprar las entradas?

— Uh, no. Ya lo hice por internet. ¿Ves? — le mostró el código QR en teléfono, dejándolos a ambos sin nada más que hacer.

"Bueno, lo dí todo." pensó el chico, mientras se preguntaba lo que haría Butch en su lugar.

Probablemente diría algo como "Hola belleza, pero qué pedazo de culo traes... El nombre es Butch, pero puedes llamarme esta noche…" se imaginó el rubio, imitando su voz dentro de su cabeza. Probablemente hubiera sido algo más elaborado (aunque igual de vulgar) y con suerte le hubiese funcionado a su hermano. Pero Butch era Butch y Boomer era Boomer, y la chica frente a él podía volarle los dientes con facilidad, así que ¿para qué molestarse?

Se tapó el rostro con una de sus manos a causa de la vergüenza mientras la powerpuff girl lo observaba con ansiedad. Las cosas no estaban saliendo de acuerdo a sus planes. Se suponía que Rose llegaría antes que comenzara la película para poder hacerle conversación a su supuesto crush, pero se había retrasado y ahora solo estaban los dos solos.

A Bubbles no le quedaba de otra que intentar romper el hielo con él. — ¿Te gusta mucho el grupo? — mencionó, mientras le señalaba el pecho al muchacho.

A Boomer le costó darse cuenta que lo que estaba señalando era la camiseta estampada que llevaba puesta. — Ah sí… Son geniales. — sonrió.

— ¿Recuerdas a Ace de la banda gangrena?

— Ese maldito suertudo. — Al chico se le escapó una sonrisa que más bien parecía una mueca. — Ese álbum fue una obra maestra…

Se había cruzado un par de veces con la banda gangrena en toda su vida. Incluso los había intimidado junto a sus hermanos cuando sentían que su territorio estaba siendo invadido. Era divertido ver a una pandilla de marginales mucho mayores que ellos temblar de miedo ante tres niños con superpoderes.

Imagina su sorpresa cuando lo vio en televisión colaborando como bajista con una de sus bandas favoritas de todo el mundo. La envidia lo había corroído en su momento, pero debía admitir que se había ganado su respeto. "¿Sería raro pedirle un autógrafo si lo vuelvo a ver?"

— Lo sé. Cuando me enteré me sorprendí bastante, pero después de escuchar lo que compusieron, me enamoré. — Sonrió, con un recuerdo divertido en su mente. — Debiste ver la cara de Buttercup cuando se enteró… él solía ser su chacal cuando eramos niñas.

Boomer hizo una mueca de desconcierto ante la nueva información que recibía.

— ¿Pero no tiene como treinta y algo? — preguntó, encontrando la diferencia de edad bastante perturbadora.

En lugar de horrorizarse, la powerpuff azul soltó una risita mientras se cubría la boca.

— Es una historia divertida… — pero no pudo continuar ya que el otro par de adolescentes que estaban esperando acababan de llegar.

Boomer permaneció impasible, pero cuando Bubbles se percató de quién era el que acompañaba a su amiga, no pudo evitar que se le escapara una mueca de irritación. Un muchacho alto y de cabello rubio cenizo la seguía a unos pocos pasos de ella.

— ¡Hola chicos! — Se acercó la muchacha de cabello corto y lila, solo teniendo ojos para observar al rowdyruff azul. — Lamento haber llegado tan tarde, mis estúpidos padres insistieron en traerme hasta aquí…

— ¡Hola Rose! — la saludó la powerpuff girl, intentando maquillar su fastidio.

— Hola… — saludó el rowdyruff boy con timidez.

El conjunto e-girl de Rose no impresionó ni un poco a la powerpuff girl, habiendo sido ella quien la ayudó a escogerlo un día antes: con una falda de mezclilla, medias de net y una camiseta gigante. Buscó con los ojos alguna señal de interés de parte del rowdyruff y se sintió aliviada al notarlo tranquilamente indiferente.

— Pero mira a quién me encontré en el camino… — la porrista sonrió ampliamente mientras tomaba del brazo a su acompañante, aunque era obvio que había concertado la salida con anticipación. — Es Mike Believe… — anunció, como si fuera una persona bastante importante.

Bubbles solo esbozó un intento de sonrisa mientras Boomer evaluaba confundido la situación. El ya conocía a Mike, de vez en cuando se juntaba con el grupito de amigos de Butch e incluso había asistido a un par de fiestas donde él también estuvo. Le parecía cool.

— Estaba saliendo de mi trabajo de medio tiempo… ¿Qué tal? Bubbles. — la saludó de forma natural y agradable, para después pasar al muchacho. — Boomer…

— ¿Qué hay? — lo saludó de vuelta.

— Él solía ser novio de Bubbles… — observó Rose con picardía, mirando una vez a su amiga y de vuelta al otro muchacho.

— Rose…— Bubbles sintió la responsabilidad de tener que aclarar las cosas en frente del ruff, hablando entre dientes — En primaria…

— Bueno, pero donde hubo fuego cenizas quedan ¿no es cierto? — preguntó, sin tomar en cuenta lo que los dos chicos realmente pudiesen sentir. Mike parecía inmutable, pero Bubbles estaba completamente avergonzada. Por otro lado, se sonrojó ligeramente mientras se dirigía una vez más en dirección al ojiazul. — Hola Boomer…

— Ya te había dicho hola… — contestó el muchacho, quién estaba empezando a cansarse.

Bubbles no era para nada tonta. Sabía perfectamente que la única razón por la que había traído a Mike e insinuado que entre ellos aún había algo era para poder quitársela de encima como competencia. La rubia no apreciaba el rol de casamentera que su amiga intentaba ejercer con ella, especialmente porque no quería nada que ver con el otro muchacho. Podría haber traído a cualquier otra persona, pero tenía que traer a su ex novio.

Boomer no sabía qué hacer con esta nueva información, mirando entre la powerpuff azul y el otro chico, intentando encontrarle sentido. La rubia no parecía contenta con su presencia, y Mike estaba bastante tranquilo, con su uniforme del Dairy Queen aún puesto. Busco dentro de sí mismo alguna pizca de sentimiento similar a los celos, pero no encontró nada. Aún así se sentía extrañamente incómodo.

— Deberíamos pasar, la película está por comenzar. — sugirió Bubbles, tomando a su amiga de la muñeca mientras la arrastraba hacia la entrada de las salas donde esperaba un empleado, listo para escanear sus boletos.

El rowdyruff azul miró con extrañeza a Mike, pero este solo se encogió de hombros. Ambos chicos entraron junto con las chicas que parecían estar enfrascadas en una agitada conversación privada.

Cuando los vieron aproximarse Bubbles sonrió ampliamente, invitándolos a seguirlas a la sala. ¿Era su imaginación o la amiga chaparrita de la rubia no parecía despegársele de encima?

Por insistencia de la rubia, mandó a Mike a sentarse primero, aludiendo que al ser el más alto del grupo era mejor que se sentara a un extremo, definitivamente no era porque no quería tenerlo cerca. Luego mandó a Rose a sentarse, y después se tardó un buen rato convenciendo al ruff de que se sentase después.

Boomer la miró como si estuviera loca, insistiendo en que debería ser ella la que pasé primero, siendo ella la chica.

Bubbles volvió a insistir una vez más, esta vez ejerciendo fuerza para empujarlo a avanzar adelante de ella, y aunque el chico bien pudo resistirlo, se rindió ante su obstinación.

Ambos se sentaron en paralelo al otro, sin que realmente les importe la película que estaban a punto de ver; es más, Boomer no tenía ni idea el nombre o de qué iba lo que habían escogido. Espero incómodamente que pasaran los anuncios en la pantalla mientras las luces aún estaban prendidas y la gente llegaba en grupos para poder sentarse.

Cuando las luces se apagaron, un gran y molesto conjunto de adolescentes poco menores a ellos llegaron para perturbar la paz sentándose al fondo, y en comparación a ellos el silencioso grupo de cuatro parecían un geriátrico.

El rowdyruff boy se removió en su asiento cuando sintió un par de ojillos clavados fijamente encima suyo, pero tan pronto detectó de quién provenían, la amiga de Bubbles los apartó; de repente muy interesada en el tráiler de una película de terror. Boomer pensó que esto era extraño, y no pudo evitar voltear a ver a la powerpuff girl.

A diferencia de su amiga, Bubbles parecía inusualmente molesta con los ojos clavados en los anuncios y la barbilla ligeramente desencajada, mientras lo ignoraba a propósito. El chico no entendía muy bien el motivo de su mal humor pero estaba comenzando a ponerlo nervioso.

"Bueno, esto apesta." Pensó para sus adentros, por fin confirmando el hecho de que no se trataba realmente de una cita. Maldijo a Butch para sus adentros, y a sí mismo por haberle hecho caso. Apoyó la cabeza sobre una de sus manos sobre el brazo del asiento.

Bueno, al menos podría fingir que le interesaba la película. Algo de ciencia ficción, un planeta desértico y un actor que hizo que varias chicas de la sala chillasen como ratas cada que aparecía en la pantalla.

Era genuinamente interesante. Pasó la primera hora de la película prestando atención a la construcción del mundo, los nombres de los personajes, etc etc.

Pero había escenas en que sentía al teatro poniéndose cada vez más caliente.

No lo admitiría en voz alta, pero de vez en cuando volteaba a ver a su contraparte. En la luz tenue de la pantalla de cine podía contemplarla mejor, envuelto en la penumbra. Los destellos de la brillantina en sus párpados hacía que se viera como un ser mitológico, un hada… una ninfa… "una diosa" pensó con vergüenza.

Aunque trataba de evitar a toda costa pensar en ella de esa forma por el pasado que tenían, debía ser sincero consigo mismo de nuevo, era hermosa: con el rostro en forma de corazón; enormes y brillantes ojos redondos y pequeños labios carnosos. Los mismos labios que seguían atormentándolo…

Boomer inhaló profundamente, intentando calmarse y regresar su atención a la película, mientras se cubría la mitad del rostro con una mano. Pero era demasiado tarde. Sus ojos siguieron divagando en dirección a la chica.

Se preguntó si acaso no estaba incómoda en un vestido tan apretado, y tuvo que obligarse a aguantar la respiración cuando se fijó en el tamaño de su escote.

La pubertad le había hecho favores enormes a la powerpuff girl azul, no recordaba que tuviera pechos tan prominentes. ¿Cuándo fue la última vez que había peleado con ella? ¿Cómo a los catorce…quince años? No recordaba en qué momento se había desarrollado tanto. Y esos muslos desnudos…

Inconscientemente comenzó a mecer una de sus piernas encima de la otra para que no se notara lo entusiasmado que verdaderamente estaba.

"Relájate torpe, ya te estás pareciendo a Butch." Si no hubiese estado rodeado por un par de chicas se habría abofeteado en ese momento. Hizo un último intento de controlar su respiración agitada ya que no podía continuar así. Prefirió cerrar los ojos antes de que estos siguieran traicionándolo. Ya no le importaba la película, podía descargarla de algún sitio de reputación dudosa en otro momento.

Pero incluso de esa forma, no conseguía relajarse. Su perfume lo golpeaba con fuerza y el aire acondicionado no le estaba haciendo ningún favor. Olía a algo dulce y extraño… como frambuesas y crema batida, como una golosina. Se le hacía agua la boca. ¿Qué sería lo peor que pasaría si le diera una mordida? Agitó su cabeza ante una idea tan estúpida.

No podía soportarlo más, solo un vistazo, para grabarla en su mente y no volver a acercarse a ella nunca más. Volteó disimuladamente para ver su rostro una última vez pero en lugar de su perfil se encontró con los brillantes ojos cielo de la muchacha clavados encima de los suyos.

La sorpresa pareció congelar el tiempo, pero incluso a pesar de haber sido descubierto no tuvo el valor de apartar los ojos de los suyos. El sonido envolvente de la sala de cine resonaba con fuerza a mitad de una escena de batalla, a la cual ninguno prestaba atención.

Los irises de Bubbles brillaban como el mar, y su boca entreabierta y húmeda por el brillo labial la hacían lucir tremendamente tentadora. Boomer sintió como el rubor se apoderaba de sus mejillas violentamente, mientras que los de la chica se tornaban ligeramente rosadas.

Sintió como su respiración comenzaba a agitarse nuevamente. Estaban rodeados de una multitud de gente y aún así era como si fueran los únicos en la sala de cine. El latido de su corazón se oía como un tamborileo en sus oídos que aumentaba cada vez más su velocidad. Ninguno de los dos se atrevía a romper el contacto visual.

Estaban tan cerca… Sus meñiques tan cerca que casi podrían rozarse, y aún así ¿alguno tendría el valor para hacerlo? Estuvieron así por lo que parecieron horas, pero en realidad solo habían transcurrido unos cuantos segundos.

El sonido de una explosión en la pantalla hizo que ambos despertaran de su trance con un brinco, obligándolos a separarse una buena distancia. ¿Se habían estado acercando tanto inconscientemente? Dios, esperaba que nadie más lo hubiera notado.

Afortunadamente esto parecía ser cierto. Tanto la amiga de Bubbles como Mike parecían igual de fascinados con la película como para percatarse del intercambio silencioso que acababan de tener.

Boomer creyó que era lo mejor tratar de concentrar su atención de vuelta a la pantalla, pero ya estaba demasiado perturbado como para comprender lo que pasaba frente a sus ojos.

"¿Qué pasa conmigo?" pensó para sus adentros cubriéndose el rostro con una mano. Sintió los ojos de la rubia aún clavados en él, pero no tuvo el valor para voltear.

Cuando la película terminó, el ruff había comprendido sólo un tercio de lo que había pasado en esta.

— ¡Esa fue una película tan buena! — exclamó Rose entusiasmada, mientras la manada de gente abandonaba sus asientos hacía la salida. — ¡Ya había visto a ese actor en otra película! ¿Lo recuerdas Bubbles?

A comparación del muchacho, la puff no parecía igual de afectada que el chico. — Sí, la de " Mujercitas". Lo recuerdo…

Siguieron conversando a las afueras de la sala, una cháchara de chicas entusiasmadas por el atractivo actor que hizo del protagonista. Boomer y Mike se vieron obligados a esperarlas, uno al costado del otro. El rowdyruff boy se sintió incapaz de iniciar conversación, pero el muchacho humano no tuvo problemas en hacerlo.

— Estuvo genial. Me gustaron bastante los efectos especiales y las naves. — mencionó, dirigiéndose a Boomer con una sonrisa amistosa. No parecía intimidado por tener que dirigirle la palabra aunque apenas lo conociera. — ¿Qué te pareció?

— Uh, ¿me gustó el gusano del principio? — Fue todo lo que se le pudo ocurrir.

Siguieron los pasos de las chicas hacia las afueras del cine. El calor golpeándolos una vez abandonaron la estancia con aire acondicionado funcional.

— ¡Deberíamos ir a comer algo juntos! — sugirió Rose, deteniendo al grupo mientras señalaba el patio de comidas del mall.

Boomer pensó que sería una buena idea considerando que se estaba muriendo de hambre por no comer nada durante una película tan larga. Pero Bubbles fue la primera en rechazar la propuesta.

— De hecho, realmente tengo que irme ahora. — Argumentó, deteniéndose sobre sus propios pasos. — Tengo algo así como un toque de queda mientras el profesor no esté en casa… pero ustedes pueden ir sin mí si gustan…

El par de muchachos intercambiaron miradas adivinando lo que iba a decir el otro. Al final fue Mike el que respondió primero.

— En realidad yo había comido antes de venir… — alegó el muchacho humano.

— Realmente no tengo ganas… — dijo Boomer, casi en automático.

Rose parecía genuinamente disgustada con la respuesta del resto del grupo. Habiendo planeado previamente la conversación que tendrían en una de las mesas. Miró en dirección a su amiga suplicante, pero Bubbles parecía de igual manera decidida en irse. Bufó poquito por lo bajo y se cruzó de brazos a modo de berrinche.

— Bueno tendré que hablarle a mis padres para que vengan por mí… — admitió, mientras escribía por mensaje en su celular.

— Yo tengo mi coche esperando en el estacionamiento subterráneo. — mencionó Mike con las llaves de su Sentra en las manos. — ¿No quieren que los llevé?

De nuevo, Boomer prefirió esperar a lo que diría la muchacha antes de comprometerse.

— No, está bien. — aseguró la rubia levantando las manos mientras se negaba. — Sería más rápido que me fuera volando de todas formas. Gracias.

— Igualmente… — Boomer se limitó a responder después, mientras sonreía con reserva y se dirigía a la chica. — Puedo caminar contigo afuera si quieres.

Alarmas sonaron en la cabeza de la chica humana, quién miró llena de pánico a su amiga rubia. Bubbles mantuvo su sonrisa educada, pero realmente no tenía forma de evitarlo sin parecer grosera. Así que con su mejor cara que no comprometía a nada, asintió con la cabeza.

— Seguro, solo hasta campo abierto… — Había algo deshonesto en su rostro que Boomer no pudo descifrar, pero de todas maneras logró apaciguar a la otra chica. — ¡Nos vemos entonces!

Boomer la imitó y se despidió del otro par agitando una mano. La chica de cabello lila agitó entusiasmadamente la muñeca en su dirección, mientras Mike se despidió cordialmente de ambos.

Ambos puff y ruff caminaron silenciosamente hasta atravesar las puertas del mall. Él con las manos en los bolsillos y ella con las manos atrás de su espalda.

"¿Por qué no dice nada?" se preguntó , ligeramente ansioso. No es como si lo que pasó en el cine hubiera ocurrido sólo en su imaginación. Definitivamente había algo que no podía formular con palabras y él sabía que ella también había formado parte de esto. Y no sería él quien se atreviera a enfrentar el tema primero. "Entonces, ¿Por qué sigue sin hablar?"

Cuando llegaron a una estación de buses donde habían muy pocas personas, Bubbles se detuvo.

Boomer contuvo el aliento, esperando que algo pasara. Quizás lo iba a regañar por estar comiéndola con los ojos en la sala del cine… Quizás lo abofetearía… Quizás lo tomaría de la camisa y lo volvería a besar como en esa fiesta... Quizás…

— La pasé muy bien hoy, Boomer… — finalmente se dignó en hablar, volteando en su dirección. Con los mismos brillantes ojos color cielo de siempre y el cabello flotando a su alrededor gracias al viento. — Deberíamos repetirlo otro día. ¡Nos vemos!

Y antes de que siquiera pudiese despedirse de vuelta, Bubbles ya había despegado de un salto con dirección a su casa, dejando trás de sí su estela celeste para recordarla.

Boomer se las arregló para parpadear un par de veces antes de reaccionar.

— Hey, ¡espera!

Se las arregló en decir, pero sabía que era en vano. Ni siquiera valía la pena el ir detrás de ella, si tenía tanta prisa por irse de todas formas. La imitó al despegar casi inmediatamente, aunque en dirección contraria a la de la chica, asustando a un grupo de transeúntes que aún se encontraban por la misma calle.

Butch estaba mirando su teléfono tranquilamente, mientras veía algún show de televisión basura de fondo.

Una notificación le mostró la llegada de un mensaje que había estado esperando.

Era una foto temporal acompañada de dos pulgares arriba. Cuando vió el contenido de la foto, no pudo evitar sonreír con satisfacción.

Fue entonces cuando Boomer llegó azotando la puerta, con una cara de culo perceptible a kilómetros.

Butch realmente no tenía que preguntar, porque sabía perfectamente la respuesta, y aún así lo hizo porque era su deber como alivio cómico del equipo.

— Entonces… ¿Te acostaste con ella? — preguntó.

Un par de envoltorios de condones lo golpearon en la cara a modo de respuesta.

.

.

.

Cuando Bubbles aterrizó frente a la conocida puerta roja de su hogar, aún sentía la misma agitación golpeándole el pecho. Necesitaba calmarse, así que respiró hondo y profundo antes de entrar.

Fue recibida por una visión un poco más ruidosa de lo que solía estar acostumbrada. La luz de la cocina estaba prendida al mismo tiempo que el televisor, reproduciendo una compilación de videos creepypastas que su hermana morena estaba viendo en pijama. A poca distancia de ella estaba Blossom, sorteando y organizando un montón de ropa que reconoció provenían de su ropero. Se veía muy concentrada en lo que hacía como para interrumpirla.

— ¡Bubbles por fin llegaste! — para su sorpresa, el profesor emergió de la cocina mientras sostenía una bandeja de comida con guantes de cocina. — Estoy haciendo la cena: berenjenas a la parmesana. ¡Y estoy usando ese queso vegano para tu plato! Sé que te encanta.

Bubbles no pudo evitar sonreír ante su presencia, lo extrañaba a horrores a pesar de todo.

— ¡Hola profesor! — lo saludó efusivamente mientras abrazaba con fuerza a su padre, poniéndose al día con él antes de flotar hacía la sala de estar donde estaban sus dos hermanas.

Buttercup estaba demasiado entretenida como para prestarle atención, pero notó como su hermana pelirroja separaba vestido tras vestido en distintas partes del sofá. Intentando descifrar algo.

— ¿Para qué los has sacado? — preguntó, mientras levantaba un bonito vestido rosa con tul para mirarlo mejor. Recordando que era lo que había usado en una presentación de tv abierta.

Blossom no levantó la vista de sus prendas pero sí accedió a responderle.

— Estoy tratando de ver cual vestido me pondré para la gala que viene…

— ¿La gala…? — no recordaba ningún baile próximo hasta Octubre.

— ¡La gala por los 120 años de la fundación de Townsville! — mencionó el profesor con una sonrisa, mientras sostenía un sobre color rosa que parecía bastante sofisticado. — Han sido invitadas junto conmigo…

— ¿Lo fuimos? — preguntó Bubbles con curiosidad, por un minuto los ojos se le iluminaron pensando en vestidos elegantes, canapés y champagne, y muchas muchas cámaras orbitando alrededor suyo.

— Estamos más que invitadas… somos las invitadas de honor. — aclaró Blossom, por fin levantando la vista de su cantidad exagerada de vestidos. — Se supone que hablemos en el discurso y todo…

Fue entonces que Buttercup levantó la vista de la pantalla de su celular, pausando el video que tenía puesto en el fondo, gotas de sangre congeladas en la pantalla.

— Suena aburrido… — agregó desinteresadamente, volviendo una vez más su atención a su teléfono.

El profesor Utonium miró una vez más la invitación, buscando algo hasta que lo encontró.

— Se supone que les harán un agasajo... — señaló la invitación rosa con entusiasmo. Las letras pequeñas de la carta mencionaban un acontecimiento especialmente planeado para las Powerpuff Girls, probablemente un brindis o un espectáculo musical.

Buttercup hizo una mueca de aburrimiento mientras levantaba la cabeza del televisor.

— No lo sé, profesor... — admitió mientras apoyaba la cabeza en uno de sus brazos. — Realmente no me entusiasma la idea de codearme con gente vieja y snobs toda la noche. Podría hacer cosas mejores en su lugar…

Ese tipo de respuesta no pareció satisfacer a su líder Powerpuff, quién comenzó a inflar el pecho en gesto de indignación mientras se dirigía a su hermana.

— ¿Cómo qué, Buttercup? No te veo haciendo nada productivo ahora… — señaló el hecho de que estaba echada en el sofá sin hacer nada especialmente útil en ese momento como su tarea o alguna otra cosa de valor.

La morena solo puso los ojos en blanco ante la interrogativa de su hermana.

— Cómo sea, aún así no me apetece ir. — se miró las uñas de las manos como si no tuviera nada mejor que hacer.

El rostro de la pelirroja comenzó a ruborizarse, y Bubbles olió problemas antes de que estos empezarán. Así que se alejó flotando lentamente sobre la alfombra con dirección a las escaleras.

— ¡No puedes negarte! Es un evento importante para la ciudad y por ende para nosotras, sus protectoras.

— ¿Y? No es como que sea necesario que estemos ahí para que lo celebren…

— Un montón de personas han organizado este evento para dedicarnos un homenaje. ¡No podemos darnos el lujo de ser ingratas!

— ¡No intento ser ingrata! ¿Cuántas estatuas ya hemos inaugurado "en nuestro honor"? Se vuelve aburrido después de un rato…

— ¡Buttercup no puedes estar hablando en serio! Sabes perfectamente que…

— Chicas por favor, cálmense…

— ¡No quiero ir! ¿Por qué es tan difícil que lo entiendas?

— ¡Chicas!

Bubbles realmente no se sentía con la energía para hacer de mediadora en ese momento. Estaba agotada tanto física como mentalmente mientras sus hermanas se gritaban por una tontería. Buttercup iría aunque Blossom no se lo estuviese ordenando, solo le daba la contraria porque quería provocarla. ¿Por qué no podía simplemente darse cuenta y dejarlo ir?

— Me voy a cambiar… — anunció, su voz ahogada por los gritos que comenzaban a escalar en la sala, con el pobre profesor en medio de la batalla. Bubbles flotó escalera arriba hacia la habitación que compartía con sus otras dos hermanas.

Las tinieblas bañaban el cuarto, a excepción de las tres ventanas redondas de su pared donde se colaba la luz del poste de iluminación afuera de su casa. Aún así no tuvo problema en encontrar su propia cama al ser capaz de ver aún en la oscuridad.

Se lanzó cayendo estómago arriba en su colchón, rodeada de la multitud de animales de felpa que había conservado desde su niñez, pero solo uno era capaz de hacerla sentir mejor en ese momento. Tomó a Octi desde su lugar secreto para luego abrazarlo fuertemente contra su rostro.

"Realmente quise besarlo…"

Se sentía terrible. Ya no era solo el fruto de un estúpido juego de ebrios o algún reto, era una salida cotidiana que se suponía era para juntar a Boomer con una de sus mejores amigas… Y aun así, de nuevo sintió esas mariposas en el vientre cuando estaba sentada junto a él. Su rostro, su cabello, su olor o incluso su forma de vestir provocaban cosas en ella que no había sentido hacía bastante tiempo.

Suspiró, mientras bajaba una de sus manos para comprobar algo.

Cuando la sacó del interior de sus bragas; una sustancia húmeda, pegajosa y transparente le colgaba de la punta de sus dedos, incrementando aún más la vergüenza que sentía. Ocultó el rostro en Octi por última vez. Era una cualquiera.

Pero estaba esta cuestión de la que ahora estaba segura, y al mismo tiempo la llenaba de un pánico tremendo. Y aún así, no podía seguir evitando lo que ahora era evidente.

La cercanía que intentaba forjar entre ambos; los celos que sentía cada vez que tenía que planear algo que tuviera que ver con Rose; y la excitación que sentía cada vez que estaba físicamente cerca suyo… Era bastante evidente.

Sus mejillas se encendieron mientras miraba el techo de su habitación…

"Él me gusta..."


Fiu, este es uno de los capítulos más largos que he escrito, aunque en realidad solo es una continuación directa al capítulo anterior y no un nuevo arco en la historia. He notado que el ambiente del fanfic se ha iluminado bastante con los verdes y los azules, casi pareciendo un teen drama; en realidad a partir de ahora puede que las cosas se vayan poniendo cada vez más turbias con los reds. El siguiente capítulo narrará en su mayor parte eventos de la gala que si han leído el fanfic que fue reemplazado por este, ya saben las cosas que van a pasar. Por favor ahorrense los spoilers, se los pido de rodillas. Aunque esta vez estará mucho mejor escrito (espero).

La canción que escogí para el nombre de este es Please please please Let Me Get What I Want, pero la versión de Deftones . ¿Por qué? porque siento que es muy Boomer. Su POV fue muy divertido de escribir, es mucho más inseguro de lo que su cool persona daba a pensar capítulos atrás. Espero que nadie se ofenda por las cosas que dice Butch. La cuestión de interpretar personajes como él es que sean fieles a su forma de ver las cosas, incluso si esta es algo controversial hahaha.

A decir verdad, que el capítulo anterior haya recibido pocos (ningún) comentarios es algo desmotivante u.u pero como no ha pasado mucho tiempo desde la última actualización no lo tomaré tan personal. Eso sí, después de este cap me tomaré un tiempo antes de subir el siguiente, porque no tengo el orden de eventos claros al ser un rewrite. Como siempre, estoy muy agradecida por su apoyo y aún me preguntó si avanzo demasiado lento (o rápido) a veces. Esperaré sus comentarios con ansias :) me hacen querer no abandonar mis ideas hahahaha, pero por ahora me dedicaré a otros proyectos hasta tenerla clara. Besos!