Venus

Capítulo 9: Sex money feelings die

Blossom apenas y había podido pegar el ojo durante toda la noche…

"¡Buenos días, Townsville! Reportando desde el estudio del canal 3 soy Stanley Whitfield acompañado de la brillante y siempre radiante Linda Evans."

El conductor de noticias se dirigió a su co-anfitriona, una mujer rubia con una sonrisa tan tiesa, que estaba segura era debido a las operaciones a las que se había sometido a lo largo de los años.

"Gracias Stanley, ciertamente es un buen día para todos los orgullosos habitantes de Townsville, ya que hoy día cumplimos ciento veinte años desde la fundación de esta increíble ciudad."

Se mordió la piel a falta de uña en su pulgar, meciendo el pie encima del mueble en donde estaba sentada.

En el segundo piso se podían oír los suaves ronquidos de su familia, a pesar de que ya eran las nueve de la mañana. Había estado despierta desde las cuatro. Otra pesadilla…

Se preguntaba si es que acaso contestaría su llamada a pesar de lo ocupada que debía estar…

"Así es, Linda. Y por ser un acontecimiento tan importante, nuestras cámaras llegaron hasta el centro cultural de la ciudad, a poca distancia del ayuntamiento. Nuestra reportera, Maria Guadalupe O'Flannigan nos brindará la cobertura de la preparación del evento desde el cielo."

Una atractiva mujer castaña saludó desde un helicóptero que sobrevolaba el cielo de la ciudad mientras se realizaban tomas panorámicas. Una edificación con un gran jardín verde estaba siendo enfocado desde la vista aérea: telares blancos, cables y empleados en escaleras trabajaban arduamente mientras armaban la decoración.

"Muy buen día Townsville, aquí Maria Guadalupe. Cómo podemos ver se están realizando los últimos detalles para la celebración de hoy, la cual promete ser bastante glamorosa. Desde la distancia podemos observar el levantamiento de los toldos y el equipo que cubrirá el evento." La cámara cambió, dirigiéndose hacia una circunvalación cercana al ayuntamiento. "Por otro lado recomendaría a los conductores que transiten por el centro de la ciudad considerar vías alternativas por esta noche, ya que vemos una pequeña congestión incluso a horas de la gala..."

El timbre de llamada en espera nada más servía para ponerle los pelos de punta a la superheroína. Se mordió el labio mientras jugaba con el cordón de la línea directa mientras timbraba. Antes era un juguete de plástico con una carita de payaso que se fue despintando con el tiempo. Ahora era solo un sencillo teléfono blanco y rojo. Por más anticuado que fuera utilizar un teléfono en casa, no encontraban el valor para deshacerse de este, era demasiado emblemático.

"Muchas gracias por tu reporte Maria Guadalupe, ahora iremos con Fredrico Chang entrevistando a los ciudadanos."

"Buen día Stanley…"

Usted se ha comunicado con el ayuntamiento de Townsville, ¿En qué puedo ayudarlo? — Una sensual voz femenina se comunicó desde el otro lado del teléfono, una voz que resultó familiar para la muchacha y que le proporcionó cierta sensación de serenidad.

— Señorita Bellum. Buenos días. Soy yo, Blossom…— Sonrió con el auricular aún pegado a la oreja, por fin recibiendo buenas noticias.

¡Blossom!— Exclamó la mujer, perdiendo el tono profesional de asistente del alcalde y adoptando una voz mucho más maternal. — Ha pasado tiempo desde la última vez que hablamos. ¿Hay algún motivo en particular para esta llamada? — preguntó con cortesía.

— Yo… bueno… Espero no estar molestando. Sé que debe estar vigilando los preparativos para la fiesta de esta noche… — admitió con vergüenza, posando su mano sobre su cabeza. — En realidad, sí tengo un motivo…

El otro lado de la llamada permaneció en silencio mientras esperaba instrucciones de su parte. La pelirroja se preguntó si era buena idea lo que estaba haciendo, pero una vez puso en marcha la conversación no pudo detenerse.

"...Solo digo que como contribuyente quisiera saber… ¿a dónde va el dinero de nuestros impuestos?..."

Se distrajo por un segundo por el ruido del noticiero de fondo. — Yo… bueno, me preguntaba si es posible… el acceso a los datos de bienes raíces y propietarios en Townsville por mi cuenta… — preguntó, mientras bajaba el volumen del televisor para poder oír mejor.

Se mordió la uña del dedo índice, vigilando los pasos que descendían por las escaleras. Unas coletas rubias bajaban con pesar en dirección a la cocina.

La señorita Bellum no tardó en responder. — Me temo que no, Blossom. Esa clase de datos solo pueden ser accedidos por miembros del personal vigente del ayuntamiento…—

La oji rosa desplomó su cabeza sobre el sofá con un nudo en la garganta y un sentimiento de derrota que empezó a florecer dentro de su pecho.

Dentro de la cocina, se escuchó el ruido de artículos metálicos cayendo al piso, y la suave maldición de la voz de su hermana menor.

— ¿Necesitas hacer algo importante con esos documentos? — preguntó vacilante la señorita Bellum, al otro lado de la llamada pudo escuchar algo que le parecía una sierra cortando algo. De repente Blossom volvió a sentirse culpable por desperdiciar el tiempo de la sub alcaldesa, quien probablemente se encontraba en el mismísimo centro cultural desde temprano.

— Algo así…— le contestó la líder rosa con nerviosismo. — Es solo que… creo que estoy a punto de descubrir algo ilegal, y sería de gran ayuda el poder revisar algunos documentos de la consultoría. Pero si es imposible en todo caso, gracias de todas formas. — suspiró la muchacha, mientras estiraba las piernas sobre el sillón.

— ¡Espera!— la interrumpió la asistente del alcalde antes de que pudiera colgar el teléfono. — Mira, se que técnicamente, está prohibido proporcionar esa clase de información a los civiles. Pero tú eres un caso especial Blossom. Si es para poder ayudarte a combatir el crimen, me comprometo a revisar lo que buscas… —sugirió la mujer con voz educada, deteniendo el latir del corazón de Blossom.

— ¿¡Enserio!? — exclamó la joven heroína, dos octavas más alto de lo que le hubiese gustado y volviendo las piernas hacia la alfombra de forma estruendosa. Al oírla su hermana menor se asomó por el marco de la cocina con curiosidad. La líder enrojeció de vergüenza. — Es decir… eso sería fantástico señorita Bellum, muchas gracias. — se corrigió, asumiendo un tono de voz mucho más sereno.

— No hay por qué agradecer nada. Es lo mínimo que puedo hacer por tí. Siempre velando por la seguridad de la ciudad. — Blossom se ruborizó un poco, se sentía verdaderamente bien el que alguien reconociese su trabajo. — Solo necesitaría que me entregues la dirección del domicilio en cuestión.

— Uhm… — Blossom miró con sospecha en dirección a la cocina, sabiendo que su hermana aún se encontraba ahí. Realmente no era como un secreto que quisiera mantener lejos de sus hermanas, pero no estaba segura de la forma en que reaccionarían, reconociendo perfectamente que estaba siendo aún más entrometida de lo permitido. — Se la mandaré por correo lo más pronto posible…

— Perfecto. — La señorita Bellum de repente cambió de tema. — ¿Todo listo para su gran entrada el día de hoy? Espero que estén entusiasmadas por la sorpresa que les preparó el alcalde.

Más bien la sorpresa que les preparó ella en nombre del alcalde. Con cada año que pasaba era como sí un nuevo tornillo se le aflojara dentro de la cabeza al anciano, y aún así los habitantes de la ciudad seguían votando fielmente por él elección tras elección.

— Oh, estamos eufóricas… — exclamó la chica intentando fingir entusiasmo.

— Yo misma me aseguraré de conseguir algún escolta encantador que las acompañe durante la velada…

El comentario la tomó por sorpresa. A pesar de la falta de sueño sintió como la sangre se apoderaba de sus mejillas violentamente.

— ¿¡Eh!? — Solo pensar en la posibilidad la puso nerviosa. — Eso no es necesario Señorita Bellum, yo…

Un ruido extraño como de algo desplomándose sobre el suelo interrumpió desde el otro lado de la llamada, seguido de ajetreo y comentarios en voz alta de fondo. La sub alcaldesa se disculpó con la joven heroína.

— Lo siento Blossom, tengo que encargarme de algo. Nos veremos en la noche… — Aunque no podía verla, pudo oír como la mujer señalaba instrucciones ahogadas al estar lejos del teléfono.

— Nos vemos señorita B… — Pero ni siquiera pudo terminar la conversación ya que ya se había cortado la llamada.

Redirigió su atención hacia Bubbles, que se encontraba comiendo cereal con leche de almendras a unos pocos metros suyo, más dormida que despierta. Blossom entrecerró los ojos con sospecha.

— Eh, ¿Qué tanto has estado oyendo? — preguntó, su hermana no parecía para nada interesada en la conversación que se había llevado a cabo, demasiado ocupada bebiendo de su bowl.

— Nada importante, solo llegué a escuchar un "¡Muchas gracias Señorita Bellum!" ¿Por qué? — dijo lo último imitando la voz de su hermana con precisión. Blossom solo apartó la mirada de ella.

— Por nada…

La hora de las entrevistas de los ciudadanos de Townsville había terminado, la mayoría demostrando su disgusto por el derroche de dinero en un evento privado como ese, el resto quejándose acerca del tráfico que este ocasionaba. Blossom no los culpó. El reportaje regresó al estudio para que los conductores siguieran con su falso coqueteo en vivo.

"¿Recibiste tu invitación, Stanley?" preguntó la mujer, Linda o como se llame.

"Ciertamente lo hice, Linda. Después del programa iré a la tintorería a por mi traje de gala."

Se escucharon risas del televisor, y luego pasaron a una nota acerca de los peligros de consumir carne contaminada con la enfermedad de las vacas locas. Bubbles examinó la apariencia de su hermana pelirroja, marcadas ojeras surcaban su usualmente impoluto rostro. Parecía completamente exhausta.

— No te ves bien… ¿Has estado durmiendo mal? — preguntó la powerpuff azul, colocando una de sus manos sobre su hombro.

— No realmente…. — admitió, con los ojos entrecerrados por el cansancio. — Juró que lo intentó pero es como si cada vez que cerrara los ojos terminará en una nueva pesadilla…

— ¿Qué soñaste? — preguntó Bubbles, quien era apasionada en temas esotéricos. Quizás podría brindar algo de claridad a la vida de su hermana

— Hmmm la escuela. — "Y ser brutalmente violentada." — Y serpientes… — "Saliendo de mí…" pensó. Pero era demasiado bizarro como para explicárselo a su hermana. No quería asustarla y que pensara que se estaba volviendo loca o algo parecido.

La rubia pensó por unos minutos, recordando lo que había leído en una página que recopilaba diarios de sueños.

— Bueno… sigues yendo a la escuela, así que no diría que estés añorando el pasado. Yo diría que es estrés… — compartió algo dudosa, mientras examinaba la apariencia desaliñada de su líder. — Y acerca de las serpientes… No estoy segura, tienen muchos significados…

Blossom realmente no creía en tonterías como las lecturas de sueños, pero dejó que su hermana continuara en silencio mientras se cabeceaba.

Bubbles se colocó un dedo sobre los labios. — Usualmente son guías espirituales, indican cambios de mentalidad o sabiduría… A menos, que te ataquen, eso sería ansiedad… Y creo que Freud dijo algo acerca de que está relacionado con uhh…

Hizo un movimiento extraño con la cadera, mientras se señalaba la entrepierna con una sonrisa divertida.

— Tú sabes… de los hombres… — no podía hacerlo más evidente.

Blossom apartó la mirada con una mueca de disgusto, no queriendo hablar más del tema.

Suspiró, y comenzó a ponerse al día con lo que habían estado haciendo últimamente. Bubbles mencionó haber ido a ver la película de unos libros que ya había leído, y Blossom habló de la última vez que fue a hacer tutorías en casa de Brick, sin entrar a detalles además de lo extraño del lugar en donde vivía.

— ¿Sigues obsesionada con el tema de Brick? — preguntó la rubia mientras hacía una mueca de confusión — Sabes, creo que no es tan buena idea seguir investigando acerca de él… Sé que te lo encargaron pero difícilmente es tu problema…

Se refería al hecho de que mientras no utilicen sus poderes para el mal y no sean una amenaza catastrófica para la ciudad, realmente estaba fuera de la jurisdicción de las superheroínas adolescentes.

Blossom refutó, cruzándose de brazos. — Pero ¿que sí está involucrado en algo ilegal…?

Bubbles entrecerró los ojos con confusión.

— ¿Tienes pruebas?

— Estoy en eso…

— ¿Quieres que lo expulsen? — preguntó Bubbles con una ceja levantada. Sabía lo inflexible que podía llegar a ser su líder, pero no esperaba que odiara tanto al rowdyruff como para desear que desapareciera.

La puff rosa meditó unos segundos.

No, no era eso lo que deseaba. Por más desconfianza que sintiera hacia su contraparte no era como que lo quería perjudicar. Era más su necesidad de encontrarle algún sentido a las cosas que estaban pasando. Si había algo turbio involucrado… bueno, quisiera poder evitarlo de alguna forma.

O quizás era su lado altruista, intentando salvar a un caso perdido…

— No, solamente… quisiera saber la verdad… — Si tan solo pudiera conseguir información de una fuente cercana al muchacho. Miró a su hermana masticando lo que quedaba de cereal de una cuchara y se fijó en el apagado brillo de sus ojos azules después de despertar. Algo dentro de su cabeza pareció hacer click. — Por supuesto, el chico azul… ¡Boomer!

— ¿Qué pasó con él? — exclamó Bubbles alarmada ante el súbito cambio de energía en su hermana.

— Él debe saber qué es lo que pasa con Brick. — Claro, la mejor fuente era directamente la boca de sus hermanos. No sería fácil para ella sonsacarles información, pero su hermana… — Y tú eres su amiga ¿No es cierto?

Recordó el hecho de que lo había mencionado en su salida al cine. Bubbles miró fijamente el dedo con el que la estaba apuntando.

— Eh… No estoy segura de si amiga es un término apropiado…— se rascó la cabeza nerviosamente.

Blossom levantó una ceja, perpleja. — ¿Qué quieres decir? ¡Se besaron!

— ¡En un juego! — exclamó la rubia con indignación.

— Bueno, son ciertamente más cercanos de lo que yo alguna vez llegaré a ser. — aclaró la pelirroja colocando la mano sobre su cintura. — Escucha Bubbles, lo único que necesito es que averigües la razón por la que ya no están viviendo juntos. Es todo. Tú puedes conseguir esa información por mí mejor que nadie.

Le delegó la tarea mientras la tomaba del hombro. Bubbles no se veía muy convencida con el gesto, arrugando la nariz ante tal responsabilidad.

— No creo ser la persona apropiada para eso… — especialmente ahora que se había propuesto marcar cierta distancia con el muchacho para no confundir más su pobre corazón. Y aún así estaba su líder mirándola suplicante, con un ligero tinte trastornado de fondo.

— Por favor…

Bubbles suspiró, mientras se acomodaba el cabello detrás del cuello.

— Bueno… podría intentarlo…

No quería prometer imposibles, pero se preguntaba cómo demonios haría para sacar el tema a flote con Boomer. La puff rosa se tomó la barbilla con una mano mientras pensaba. Toda esta charla acerca de los rowdyruff boys lograba despertar memorias que había creído olvidadas.

— ¿Recuerdas la última vez que peleamos con ellos? — le preguntó, observando por el rabillo del ojo como la expresión de su hermana se agriaba.

— Desearía no hacerlo…

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Tres años en el pasado…

La ciudad de Townsville era el escenario de una batalla rutinaria.

Las powerpuff girls y los rowdyruff boys enfrascados en una pelea para demostrar quién era más fuerte.

Hasta ahora el terreno estaba llano para ambos: misma fuerza, velocidad y destreza a la hora de pelear; sin el uso de ninguna ventaja otorgada por alguno de sus padres.

Y aún así, parecía que la balanza siempre estuviera de parte de las puff, sin haber perdido nunca ninguna batalla. A pesar de estar en un nivel similar, la experiencia de las chicas era mucho más prolija que la de ellos.

Blossom esquivó por poco una patada que la hubiera mandado varios metros a través de los rascacielos de la zona comercial de Townsville.

A una distancia considerable, sus hermanas se encontraban enfrascadas en sus propios enfrentamientos con sus contrapartes correspondientes.

No sabían el porqué con certeza, pero la mayor parte de las veces preferían pelear de esa forma. Con raras ocasiones en las que los colores se mezclaban de ser necesario y comenzaba una grezca aún más caótica.

— ¿Por qué tan solo no te rindes? — preguntó la líder rosa con indignación mientras flotaba varios metros sobre el cielo frente a su contraparte. Ambos sabían perfectamente el posible resultado de esta pelea.

El líder ruff ni siquiera se molestó en contestar, en su lugar le mostró la lengua con gesto desafiante.

Blossom lo recordaba de forma diferente a como era ahora: más arrogante, más precipitado y ciertamente más lleno de vida que su yo de diecisiete años. Su yo de catorce era un mocoso malcriado, pero aún no un patán.

Tuvo que moverse para esquivar un automóvil que venía a toda velocidad en su dirección, por poco impactando sobre ella. El aire del vehículo cayendo le rozó la mejilla, para después acabar por estrellarse sobre el suelo con una pequeña explosión. Blossom lo miró con gesto desaprobatorio mientras Brick volaba a su misma altura.

— "¿PoR QuÉ nO Te RiNdeS?" — la imitó en tono burlón. — Vuelas bastante lento. Yo que tú dejaría de comer tanto, princesa. Tu trasero está a punto de reventar.

Sorprendida, Blossom se llevó ambas manos hacia su espalda y a la altura de las nalgas, rozando la pantaloneta que llevaba puesta bajo el vestido. Cuando vio como su contraparte estallaba en risas al ver su reacción, el rostro de la powerpuff se comenzó a tornar rojo debido a la ira.

— ¡El único trasero que va a reventar será el tuyo cuando te ponga las manos encima! — gritó mientras apretaba los puños. El rowdyruff solo le hizo una mueca mientras salía volando en dirección contraria para que lo persiguiera.

Blossom voló rápidamente detrás de la estela del muchacho intentando alcanzarlo para poder terminar de una vez con esto. Pero al girar hacia una intersección de edificios se dio cuenta que no podía encontrarlo por ninguna parte, cuando miró hacia el cielo para buscarlo ya era demasiado tarde.

Brick se abalanzó sobre ella, tomándola en un agarre particularmente apretado, envolviendola con ambos brazos y levantándola sobre su cabeza.

— ¡Súplex! — exclamó, mientras le aplicaba un movimiento de lucha libre profesional en el aire. El cuerpo de la chica se estrelló contra el asfalto de forma estrepitosa, mientras una nube de polvo se formaba alrededor suyo.

Mientras la puff se recuperaba del golpe, el rowdyruff aprovechó para subirse encima de ella con una sonrisa y tomarla de las muñecas sobre el suelo.

Cuando se percató que la posición en la que estaban era algo sugerente, un pequeño escalofrío pareció sacarlo de su trance violento, creando más espacio entre ambos. Blossom solo atinó a ruborizarse haciendo una mueca de disgusto.

Últimamente las peleas entre ambos se habían vuelto algo incómodas. Conforme alcanzaban la pubertad, indirectamente se formaron ciertos límites respecto a tocarse demasiado.

— ¡Abre la boca! — ordenó con una nueva sonrisa de crueldad, mientras formaba una gota de saliva que hizo colgar encima del rostro de la heroína. Blossom logró reaccionar antes de que pudiera recibir las babas soplándole con su aliento de hielo en el rostro para congelar el fluido. Después lo golpeó con su propia frente.

El golpe pareció alcanzar la nariz del rowdyruff la cual comenzó a sangrar profusamente y lo obligó a apartarse de ella para poder sostenerse el rostro con ambas manos. El movimiento fue tan fuerte que incluso Blossom tuvo que tomarse la frente debido a que la cabeza le comenzó a dar vueltas.

Afortunadamente fue lo suficientemente rápida como para devolverle el favor. Lo amordazo contra el suelo, mientras le colocaba un brazo sobre el cuello y lo inmovilizaba con la rodilla.

— Ríndete, idiota. — Ordenó con fiereza. El rowdyruff pareció intentar resistir su agarre por unos segundos, hasta que en una maniobra desesperada por liberarse alcanzó a tirarle de la cola de caballo tan fuerte que Blossom flaqueo lo suficiente para que el chico pudiera zafarse.

Cuando ambos se recuperaron del susto, Blossom se vió más determinada que nunca a partirle la boca.

— Así que así estamos… — exclamó con la voz peligrosamente baja, mientras lo tomaba de la camisa y lo obligaba a subir varios metros sobre el cielo. Tratando de evitar la mayor cantidad de daño ambiental posible del que hubiera provocado si peleaban en tierra.

Fue entonces que comenzaron a bailar. Una ráfaga de golpes, patadas, esquivos y rayos de calor fueron intercambiados en una coreografía que duró varios minutos. Desde la tierra, los ciudadanos corrientes solo podían ver estelas color rosa y rojo revoloteando como moscas en el aire en lo que en realidad era una rencilla particularmente violenta.

La cola de caballo de Blossom se soltó por accidente, mientras la mejilla se le comenzaba a hinchar debido a un golpe mal esquivado. Brick no estaba muy lejos de estar igual, con la sangre seca aún adornando sus fosas nasales y la ceja reventada.

Llegaron a un punto en que uno sostenía el puño del otro y viceversa, compitiendo por quien sería el primero en rendirse, con los brazos temblando debido al esfuerzo. Brick sonrió al darse cuenta que los brazos de la chica comenzaban a ceder aunque sea por centímetros. Una clara prueba de quién era realmente el más fuerte, por lo menos físicamente.

La powerpuff luchó con todas sus fuerzas el intentar someter al rowdyruff, pero parecía que esta vez tenía que ceder. El puño del muchacho avanzaba peligrosamente cada vez más hacia su rostro.

Fue entonces que él se sobresaltó con un ligero brinco. La mueca arrogante de su rostro se transformó en una de sorpresa.

Le tomó unos segundos a la puff darse cuenta de que acababan de dispararle.

Blossom parpadeó desconcertada. Ambos líderes miraron hacia el mismo lugar donde el ruff acababa de recibir una bala en el cuello.

Pero no era cualquier bala. Era una especie de jeringuilla diminuta que contenía un líquido naranja con el que la heroína ya estaba familiarizada. El casquillo-jeringuilla pareció vaciar su contenido sobre el muchacho, y la fuerza del agarre que tenía sobre ella cedió en su totalidad a su favor.

Fue entonces que comenzó a caer.

Blossom se tardó un segundo en reaccionar, pero ni bien sintió como el muchacho se le escapaba de las manos se apresuró en volar caída a bajo para poder atraparlo en sus brazos.

Brick no musitó palabra alguna, aún en shock por lo que acababa de pasarle.

— ¿Qué pasa? — preguntó la puff, flotando en el cielo aún cargando al rowdyruff en una especie de abrazo.

A su lado, pronto llegaron sus hermanas en las mismas condiciones. Cada una sostenía a sus respectivas contrapartes igual de confundidas que ella.

En el suelo, oyeron la voz de un megáfono dirigiéndose a las heroínas.

Powerpuff girls. — Anunció un hombre que reconocieron como el jefe de policía de la ciudad. — Somos el equipo de Armas y Tácticas Especiales de la fuerza policial de Townsville. Vinimos para auxiliarlas en el arresto oficial de los llamados "Rowdyruff Boys".

— ¿Arresto? — preguntaron las tres chicas al mismo tiempo.

Los chicos siendo arrestados eran una idea insólita para las súper.

Delincuentes comunes eran fáciles de aprehender y encerrar; aquellos con superpoderes por otro lado, parecían estar por encima de la ley del hombre común. No había cárcel que podría mantenerlos por mucho tiempo, o algún método ideal para capturarlos.

Así es. Por orden del fiscal encargado de su detención, fue aprobado el uso del antídoto X para facilitar la captura. — Unos cuantos francotiradores en ventanas cercanas a la batalla saludaron con una mano en su dirección. — Si fueran tan amables de traerlos a tierra para que puedan ser arrestados de forma oficial…

Buttercup y Bubbles miraron en dirección a Blossom, aún sosteniendo a unos bastante confundidos rowdyruff como si se trataran de niños pequeños.

La líder rosa no supo qué decir. Parecía algo inhumano privarlos de sus poderes de una forma tan peligrosa, y aunque se trataran de sus archirrivales no pudo evitar imaginarse a sí misma en su situación; preguntándose en qué consistiría la justicia que les deparaba.

Le dio un vistazo rápido a Brick, aún paralizado debido al líquido. Se veía más joven de lo que estaba acostumbrada a verlo. Nunca lo había visto tan asustado como en ese momento.

Blossom frunció el ceño mientras ponderaba las posibilidades.

No tardó mucho en aceptar que al final del día, era a Townsville a quienes ellas debían lealtad. Flotó en dirección al suelo con el chico y sus hermanas siguiéndola de cerca.

Ni bien sus pies tocaron el suelo los oficiales les arrebataron a los rowdyruff y los metieron rápidamente dentro de un vehículo acorazado. El oficial a cargo del megáfono las saludó con un inclinamiento con la cabeza.

— ¿A dónde los lleva?

— ¿Qué es lo que van a hacerles? — preguntaron sus hermanas, igual de confundidas que la puff rosa, que no podía musitar palabra alguna, aún ensimismada en sus pensamientos.

El hombre permaneció igual de impasible con las manos cruzadas sobre su traje a la altura del pecho.

— Irán al reformatorio hasta el día de su juicio por los años de daños ocasionados a la ciudad. — explicó, mirando como se alejaba el vehículo SWAT que los escoltaría. — Su destino está en manos del juez a cargo de su caso…

— No durarán un día en prisión… —intervinó Buttercup, llamando la atención del agente. — Son súper, ¡como nosotras!

— No les será tan sencillo. — intervinó el hombre, mientras miraba en dirección de las chicas. — La aplicación del antídoto X será garantizada de forma constante en el reformatorio para evitar cualquier posible escape.

Las chicas pensaron que el uso de la fórmula era algo cruel, aunque necesario. El antídoto X quemaba como el fuego al ser aplicado por vías intravenosas en sus cuerpos, además de que la privación de superpoderes era algo a lo que difícilmente podrían adaptarse.

Agradecieron con la cabeza baja a los oficiales por su trabajo pero al momento de llegar a casa un silencio sepulcral las embargó a las tres.

Esto no se sintió como alguna especie de victoria…

Nunca fueron contactadas para dar su testimonio en el juicio, que tampoco pudo ser proyectado públicamente debido a que los tres eran aún menores de edad. Así que no supieron mucho de lo que pasó con ellos después de ese arresto inesperado.

De lo poco que pudieron enterarse fue que gracias a una organización dedicada a la defensa de criminales juveniles, el abogado que los representó logró que se les otorgara la libertad condicional.

Se alegó que no conocían ningún otro estilo de vida al que habían sido adoctrinados por su creador, quién también se encontraba en prisión.

Se solicitó vehementemente que se les pudiera otorgar educación y un medio de sustento para unos pobres niños abandonados por la sociedad, y también ciudadanos por nacimiento del mismísimo Townsville. Se tomó como caso de ejemplo lo que habían vivido las chicas cuando recién habían sido creadas.

El juez se apiadó de la condición vulnerable de los muchachos, y los liberó junto con la posibilidad de mantener sus poderes con la única condición de cumplir estrictamente con buena conducta y el terminar adecuadamente su educación. De no cumplir con su palabra serían llevados de vuelta al reformatorio y juzgados como adultos una vez cumplieran los dieciocho años.

A los rowdyruff boys no les quedó de otra que obedecer, y un año más tarde se incorporaron a la preparatoria de Townsville High al mismo tiempo que ellas. Lo cual ayudó a calmar la incertidumbre que les ocasionó su desaparición.

Pronto lograron distraerse con la escuela, las actividades y sus propios grupos de amigos; sin volver a registrar realmente la existencia de los otros. Inconscientemente creando una brecha entre ambos bandos. Antes enemigos íntimos, ahora, completos desconocidos.

Eso hasta ahora, obviamente…

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Blossom y Bubbles permanecieron en silencio, con el desagradable recuerdo aún presente en sus cabezas.

Por supuesto, los ruff eran criminales y un peligro para la ciudad constante, pero era su problema con el que eran capaces de lidiar.

El hecho de que la ciudad sometiera y decidiera el destino de los muchachos por su cuenta siempre se sintió de alguna forma, ¿amargo? ¿injusto? Incluso si el resultado al final hubiese sido uno positivo, pero ¿qué les hubiera pasado si no?

La líder rosa apoyó su barbilla sobre una de sus rodillas, pensativa.

Fue entonces cuando oyeron a alguien bajando por las escaleras. Buttercup amaneció igual de cansada y despeinada como todas las mañanas, y aún así una amplia sonrisa parecía iluminar su rostro.

— A que no adivinan… — preguntó, exponiendo todos los dientes mientras sonreía. — ¡Me llegó el período!

Blossom la miró con extrañeza, pero Bubbles se levantó rápidamente de su asiento.

— ¡Nooo! — exclamó mientras se formaba una o en su boca.

— ¡Síííí!

Ambas puffs verde y azul comenzaron a saltar de la emoción mientras se abrazaban con fuerza, lo cual solo logró dejar más perpleja a Blossom, qué las observaba desde su asiento.

— No lo entiendo. ¿Por qué estás tan contenta?

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— Buttercup, no te lo voy a decir una vez más ya son las 6. ¡Ve-a-tomar-un-baño-ya!

La susodicha solo chasqueó los dientes mientras miraba su celular. Se colgó una toalla de baño al hombro y caminó escaleras abajo hacia el baño recién liberado a zancadas. — Voy… (jesucristo…)

Blossom aún con un turbante de toalla en la cabeza la miró irse con severidad y las manos colocadas a la altura de sus caderas. Miró a Bubbles buscando apoyo.

— Esta chica, lo juró… — oyó como su hermana morena cerraba el baño de un portazo. — ¿Puedes creer que a esta edad aún no le gusta bañarse?

La rubia solo río mientras se acomodaba el cabello que había colocado en unos tubos de goma. Habían pasado dos horas desde que tomó un baño y ahora preparaba los últimos toques de su apariencia frente al tocador común que tenían en el cuarto.

Blossom se apresuró, separando los dos vestidos que había escogido para la fiesta.

Uno era un vestido color borgoña, de mangas largas y encaje con detalle de flores; el otro era un vestido corto color rosa de efecto tornasolado que hacía que refleje un brillo dorado al moverse sobre la luz.

No se supo decidir sobre cual utilizar, al ser uno más formal y el otro más apropiado para una fiesta bailable.

— Uhm… ¿Cúal te parece mejor? — se animó a preguntar a su hermana con mejor gusto por la moda que ella.

Bubbles solo tuvo que echarle un breve vistazo a ambos vestidos para señalar el vestido palo rosa.

— ¿Estás segura? ¿No te parece demasiado… juvenil? — preguntó la pelirroja con precaución, mientras acercaba el colgador que lo sostenía a la altura de su cuello.

— Ese es el punto, abuelita. — bromeó la rubia recibiendo una mirada de pocos amigos por parte de su hermana. — El otro está demasiado cubierto… Este tiene un bonito corte en V y tiras lo suficientemente delgadas como para que puedas presumir esa clavícula marcada que traes.

Le guiñó el ojo con picardía y Blossom se sintió de repente insegura respecto a sus hombros llenos de lunares. Bubbles solo puso los ojos en blanco mientras se levantaba para forzarla a que se cambiara.

— Solo póntelo de una vez… — ordenó, mientras la levantaba de la cama. — ¿Piensas llevar el cabello suelto?

Blossom hizo una mueca mientras dejaba caer su largo cabello, aún húmedo por la ducha que acaba de tomar.

— Eso creo…

— Eso se verá muy bien con el vestido Blossom, déjalo así… — la animó con una sonrisa, mientras regresaba al tocador para seguir con su propio maquillaje.

Después de humectar, cepillar y secar su cabello de forma decente, Blossom se colocó el vestido de la discordia, aún sin estar segura de que se tratase de la mejor opción.

El corte del vestido era hasta un poco más arriba de sus rodillas y el escote era más pronunciado de lo que usualmente utilizaría. Pero de acuerdo a la expresión boquiabierta de Bubbles había tomado la mejor decisión.

— ¡Te ves tan bonita! — exclamó, aún en ropa interior pero por fin maquillada.

Blossom le echó un vistazo a su icónico listón rojo, preguntándose si había alguna forma de que este combinara con el atuendo. — Supongo que esto no va ¿cierto?

Bubbles forzó una sonrisa en su rostro. — Es como tu marca personal, pero… — se quedó dubitativa unos segundos, para luego chasquear los dedos. — ¡Lo tengo!

La puff azul le quitó la prenda de sus manos, le desató y luego la armó a modo de diadema sobre el cabello de su líder, con cuidado de dejar libre el icónico flequillo.

— ¡Perfecta! — exclamó, encantada con la creación que acababa de lograr.

El toc-toc de la puerta las alertó de la presencia del profesor.

— Chicas, no quiero apurarlas pero ya van a ser las 7… — anunció, su voz ahogada al otro lado de su habitación.

— ¡Oh cielos! — Bubbles flotó rápidamente para colocarse su propio vestido mientras se desarmaba los bucles.

Blossom abrió la puerta evitando chocar con el profesor para salir al pasadizo a gritar. — ¡Buttercup!

— ¡ESTOY EN ESO! — Un flash verde y empapado entró rápidamente al cuarto.

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— No puedo creer que te pusieras esas feas botas para el evento… — murmuró Blossom mirando con descontento las fachas que llevaba puestas su hermana morena.

Buttercup llevaba un vestido bodycon verde que era abierto a mitad de una pierna; una chaqueta de cuero y unas botas de combate que se molestó en lustrar, luego de que Blossom se lo suplicara.

— Lo que sea. Ellos ya saben que es mi estilo, les va a encantar… — Sonrió con arrogancia. Para esta ocasión, complementó el atuendo con lápiz de ojos negro intencionalmente corrido de forma que le daba una apariencia desaliñada. Blossom sentía que le iba a dar un ataque.

La pelirroja suspiró. No había nada que pudiera hacer para que cambiase de opinión. Por su parte había escogido un maquillaje limpio y sencillo de acuerdo a su edad, con un poco de labial rojo para agregar algo de picante. Bubbles la llamó la nueva Taylor Swift.

— Profesor ¿ya estamos cerca? — preguntó la rubia, mientras sacaba la cabeza por la ventana.

— Estamos a la vuelta linda... Si tan solo a unos trogloditas no se les hubiese ocurrido aparcar junto a la acera… — El profesor murmuró unos insultos entre dientes mientras apretaba la bocina del coche.

Toda la fila derecha cercana al pavimento estaba ocupada por coches estacionados, haciendo que la congestión de tráfico se concentre en una sola vía. Que pesadilla.

— ¿Crees que les gustará mi atuendo? — preguntó Bubbles a sus hermanas con una sonrisa, mientras su padre sacaba la cabeza para gritar a los autos de enfrente que avancen, seguido de una serie de pitidos abucheadores.

Bubbles había escogido un vestido corto y vaporoso de color azul claro. Con mangas tipo farol, detalles de chifón y escote de corazón. Adorable y femenino. Muy Bubbles. Se había maquillado al estilo douyin, con mucho rosa, glitter y brillo labial.

— Van a adorarlo... — comentó BC de forma inusualmente amable mientras se fijaba en el pecho de su hermana. — Solo ten cuidado de que no se te escape una cuando estén tomando las fotos…

La rubia se fijó en su escote y se dispusó a empujarlo más arriba para que no se viera demasiado pronunciado, Buttercup se rió y Blossom la miró con desaprobación.

— Buttercup…

— ¡Es una broma! Cielos, alguien dejó su sentido del humor en casa…

La morena se cruzó de brazos y piernas. Últimamente la pelirroja estaba rompiéndole las bolas más de lo acostumbrado y estaba comenzando a fastidiarla.

La líder puff suspiró una vez más, mientras se cubría la frente con las manos, consciente de su actitud.

— Está bien, lo siento. Es solo… que estoy un poco nerviosa ¿ok? — admitió. Se suponía que las powerpuff girls ayudarían a abrir el evento con un discurso después del que iba a dar el alcalde; y aunque Blossom era excepcional a la hora de escribir discursos, había tenido poco tiempo para prepararse para un evento con tantas personalidades importantes como ese.

— ¿Tú… nerviosa? — preguntó la ojiesmeralda con desconcierto. Intercambió miradas con la rubia por unos segundos mientras contemplaban a su líder sin saber qué hacer. Bubbles se encogió de hombros mientras agitaba la cabeza para que hiciera algo. — Erm… Lo harás bien… relájate…

Intentó demostrarle su apoyo dándole unas palmaditas en el brazo. Blossom solo observó el gesto perpleja.

— Verás que todo saldrá bien Blossy… — la animó Bubbles mientras tomaba una de sus manos.

Aunque incómodo y torpe, Blossom valoró el genuino intento de sus hermanas en generar confianza. Y aún así no parecía poder sacudir sus nervios del todo. ¿Qué le estaba pasando? ¿Dónde estaba la niña de los ojos de la prensa de Townsville? ¿Cuándo se había vuelto esta adolescente insegura y sudorosa?

Estaban tan ensimismadas en la conversación que no se dieron cuenta que ya estaban frente al centro cultural de Townsville hasta que el coche se detuvo abruptamente.

— ¡Llegamos! — anunció el profesor, recuperando su buen humor después de haber sufrido el atascamiento de más de veinte minutos cuando estaban a tan solo unos metros de la dichosa fiesta.

Un valet parking se acercó para abrirles las puertas del coche y recibir las llaves de un precavido profesor.

— Cuidado con los asientos chico… — le advirtió con severidad.

Las chicas superpoderosas fueron recibidas por flashes y una multitud de reporteros que cubrían la nota desde la entrada al edificio. Como ya conocían el protocolo, solo respondieron unas cuantas preguntas mientras posaban juntas para las cámaras.

"¿Qué es lo que piensan del evento?"

"¿Dónde conseguiste ese vestido, Bubbles?

"¡Qué audaz, Buttercup!"

"¿Qué opina del aumento a los impuestos, Profesor Utonium?"

"Blossom, Lucy Flawless de la revista TeenAge Wave. ¿Cuál es el secreto para mantener tu figura?"

Entraron con dificultad al interior del edificio, con agentes de seguridad asegurándose de que la prensa no se les acercara más de la cuenta.

La recepción del lugar tenía "Sarah Bellum" escrito por todas partes. Un ambiente clásico pero de buen gusto, con luces cálidas colgando del techo y meseros ofreciendo canapés ceremoniosamente. Al fondo de donde se encontraba la tarima donde hablaría el alcalde se podía ver un espacio abierto que daba a los jardines del centro, con toldos de tela blanca y luces colgantes, seguramente para que los asistentes pudieran refrescarse después de la charla.

Hablando de la reina de roma, una voluptuosa mujer con un vestido negro y un detalle arremangado a la altura del pecho llegó caminando con prontitud hacia donde se encontraba la familia Utonium.

El profesor tragó seco, de repente abordado por los nervios.

— ¡Chicas! Llegan justo a tiempo… el alcalde está a punto de dar su discurso… — se aproximó mientras agitaba una mano a modo de saludo. Unos segundos después se percató del científico en smoking blanco. — Oh, buenas noches profesor.

El profesor se agitó el collarín de su camisa. — Ehh. Buenas noches, Sarah.

— Es hora chicas. — Las tres muchachas no perdieron tiempo y rápida pero sutilmente se posicionaron a un lado de la tarima donde el alcalde comenzaría a hablar.

El adorable y pequeño anciano vestía un smoking negro con una exageradamente gran rosa a la altura de su pecho, su monóculo y su habitual sombrero. Se veía igual de conservado que siempre, aunque cada vez más… delirante. Ni siquiera registró la llegada de las tres superheroínas.

Las cámaras resplandecían de vez en cuando mientras los asistentes se amotinaban para ver al hombre pequeño subirse a unas escaleras para poder acercarse al micrófono.

— ¡Queridos ciudadanos de Townsville…! ¡Estamos aquí… para celebrar… mi cumpleaños!

Las chicas sonrieron con incomodidad mientras la señorita Bellum se golpeaba el rostro con una de sus manos. Le susurró entre dientes de forma casi imperceptible. — Señor, es el aniversario de la ciudad…

— ¿El aniversario de qué? — preguntó el alcalde medio sordo.

¡De la ciudad! — volvió a susurrar su secretaria, esta vez con más fuerza.

— ¿Eso significa que no habrá pastel? — preguntó el alcalde, pero al ver la mirada asesina de la señorita Bellum algo de lucidez regresó a su cerebro. — ¡Celebrar el aniversario de la ciudad!

La mujer suspiró con frustración en lo que el alcalde comenzó a parlotear sus habituales sinsentidos. Que sí recordaba cuando la ciudad era tan solo un volcán con unas cuantas casitas… que su primera inauguración de un parque… la llegada transitoria de los monstruos de la isla… Y después comenzó a desvariar acerca de un local de emparedados abierto en 1972, donde servían la mejor guarnición de pepinillos que había probado nunca… una lástima que hubiese cerrado durante la recesión del 2008…

Para ese punto la secretaria había pérdido la paciencia y se aproximó a la tarima para poder quitarle el micrófono a su jefe.

— Muchas gracias alcalde, ahora es el turno de que las Powerpuff Girls dediquen unas palabras en honor a la ciudad… — anunció la Señorita Bellum, apartando al anciano junto con la escalerita que le servía como apoyo.

— ¿Las chicas? ¿Están aquí? — el alcalde volteó hacia donde las muchachas se aproximaban. — ¡Chicas! ¡Ha pasado el tiempo!

Las chicas respondieron su saludo con las manos para luego formarse frente a la tarima; la prensa y el resto de asistentes del evento en smoking y vestidos de cóctel. Las cámaras parecían haberse vuelto locas en cuanto vieron a la líder de las puff pararse al medio, flanqueada por sus dos hermanas.

"Es hora…" pensó Blossom, mientras levantaba la barbilla y dibujaba su clásica sonrisa solemne. "Modo superheroína activado…"

— Ciudadanos de Townsville…

A su voz la acompañó el chirrido del micrófono que hizo que un par de invitados se taparan los oídos con las manos. La pelirroja se maldijo internamente por no haber modulado correctamente su voz, pero de todas formas mantuvo su sonrisa de relaciones públicas. Sus dos hermanas hicieron una pequeña mueca mientras la miraban.

El silencio prevaleció. Blossom recuperó la palabra con una ligera tos, esta vez alejándose un poco más del micro.

— Es un honor para nosotras haber servido a esta ciudad por más de doce años… sólo una décima parte de la cantidad de años que celebramos hoy… — calculó. Todos los ojos de la sala parecían estar posados encima de ella. — Pero a pesar del mínimo aporte que pudimos hacer por ustedes en tan pocos años, creo que es mi deber compartir la cualidad que más puedo resaltar acerca de esta ciudad… Su resiliencia, y su capacidad de mantenerse a flote a pesar de las dificultades...

A pesar del error del principio, Blossom pareció retomar su confianza al hablar con su voz clara de siempre. Podía ver a todos los asistentes de la fiesta y ellos a ella.

Reconoció a unos cuantos asistentes: el profesor con una flauta de champagne; al jefe de oficiales del departamento de policías; a los reporteros del canal de noticias; a la señorita Keane que formaba parte del consejo del departamento de educación de Townsville. Todos rostros relevantes en el manejo de su amada ciudad.

— No solo gracias a nosotras sino a los esfuerzos de sus ciudadanos…. Al hombre común que despierta cada día con la esperanza de un día mejor… aquel que reconstruye Townsville desde los escombros sin importar cuantas veces deba hacerlo. Y a esa gente… debemos agradecer la fe que fue depositada en nosotras…

Pero también había rostros desconocidos… más opulentos, menos corrientes. Posiblemente del sector adinerado de Townsville, algo menos interesados en lo que decía. Botox, joyas, rolex y trajes excepcionalmente caros.

Reconoció a la distancia a Francis Morbucks, el padre de Princesa; a algunos aristócratas de la esfera de la alta sociedad de Townsville y un… destello de cabello rojo vibrante que logró llamar su atención entre la multitud.

¿Acaso era quien creía que era? Tan pronto lo había notado volvió a desaparecer.

A pesar de unos pocos segundos de pausa, Blossom logró recuperarse del desconcierto para regresar a su discurso, con el labio temblando poquito.

— Townsville es más que solo una ciudad… Es mi hogar… y el propósito de nuestras vidas desde que fuimos creadas. Esperemos que el legado que hayamos dejado sea motivo de orgullo para todos sus ciudadanos, y que promueva la justicia, la armonía y el amor que nos caracteriza a todos… Es por eso Townsville, es mi deber decirles…

Oh, lo había logrado. Esa última distracción se las había arreglado para distraerla lo suficiente como para que se le olvide el resto del discurso.

Sus labios temblaron antes de que pudiera terminar la oración. Lo estaba haciendo tan bien, pero de repente era como si su pecho no pudiese pronunciar las palabras. El pánico la embargó unos segundos, y aún así la sonrisa permanecía en su rostro como una calcomanía.

Sus hermanas fueron rápidas a la hora de encubrir su error.

— ¡Gracias Townsville! — anunció Bubbles, acercándose al micrófono desde su lado izquierdo.

— ¡Eso Townsville! — Buttercup la empujó un poco para poder agradecer con los pulgares hacia arriba.

La sala estalló en aplausos.

Las chicas la interrumpieron lo suficientemente bien como para aparentar que esa parte final del discurso había sido planeada. Blossom volvió a sonreír con todos los dientes mientras asentía y el flash de las cámaras comenzaban a volverse un riesgo de epilepsia.

Las chicas bajaron las escaleras del escenario aún siendo recibidas por los vitoreos de algunos asistentes. Disimuladamente, Blossom se cubrió los ojos con una mano.

— Lo arruiné…

— Está bien, no pasa nada. Mira… nadie lo notó… — intentó consolarla su hermana rubia.

— Lo siento tanto…

— Cálmate chica. Lo hiciste muy bien, a cualquiera le pasa, no es la gran cosa… — insistió Buttercup colocando una mano sobre su espalda.

Pero Blossom no era cualquiera. Nunca antes había dudado a la hora de dar un discurso…le quedaron pendientes más palabras dedicadas a la ciudad. No estaba actuando como debería.

La señorita Bellum se les acercó mientras les mostraba dos pulgares arriba. — Lo hicieron excelente chicas…

Un anfitrión invitó al resto de invitados a que pasaran al jardín abierto donde estaban las mesas del buffet. Por otro lado, la orquesta comenzó a tocar una rendición de bailes de salón. Invitando a una pequeña congregación de asistentes a que se acercaran para bailar.

La sub-alcaldesa desapareció en medio de órdenes hacia los camareros. El alcalde había iniciado una conversación con el profesor mientras las chicas esperaban expectantes a que su líder despertara de su autorreproche.

Las chicas aguantaron unos minutos más de fotografías con desconocidos hasta que la prensa por fin se quedara satisfecha y las dejara tranquilas. La líder puff aún seguía pensando si era real lo que vio o solo deliraba.

— Creí haber visto a…

Pero antes de terminar la oración vio como sus hermanas la contemplaban con desconcierto. Blossom apoyó un dedo encima de su labio inferior, meditando si es que valía la pena mencionarlo frente a ellas. Al final desistió pensando que probablemente era sólo fruto de su constante paranoia con el ruff rojo. ¿Qué iba a hacer él en una fiesta como esta de todas formas?

— No es nada…

Sus hermanas desistieron de insistir, y comenzaron a mezclarse con la atmósfera de la fiesta. El papel que tenían que cumplir como invitadas de honor ya estaba hecho, y solo quedaba pendiente el homenaje dedicado que les harían más tarde.

Pronto se dieron cuenta de que estaban rodeados de pura gente adulta y sofisticada, con la que difícilmente podrían congeniar. No había ni un alma joven entre la multitud. Lo que era una señal inminente de que esta fiesta sería ridículamente aburrida.

Buttercup fue la primera en abrir la boca, quien comenzaba a aburrirse al estar sin nada que hacer.

— Bueno ¿y ahora qué?

Bubbles bailó ligeramente junto a la música, apenada porque no tenía ningún compañero con quien bailar.

— Me gustaría bailar… — comentó Bubbles con voz de cachorrito triste, mientras intercambiaba miradas entre sus dos hermanas.

Blossom se apartó unos pasos adivinando las intenciones de su hermana menor.

— Y yo tengo tanta hambre que podría comerme un caballo… — mencionó la morena en voz alta antes de sentir como la rubia la tomaba del brazo. — ¿Bubbles? ¡Hey..:!

— Vamos BC…— insistió la puff azul mientras la arrastraba hacia la pista con el resto de parejas.

— Si quieres bailar anda a sacar al alcalde… ¡Bubbles! — se resistió Buttercup, pero era demasiado tarde y debido a la insistencia de su hermana tuvo que rendirse ante su agarre.

La puff azul intercambió una mirada con la rosa, quien solo negó con la cabeza disculpándose.

— Diviértanse… las alcanzó en un rato… — se despidió, mientras veía como se alejaban con Bubbles obligando a Buttercup a girar en círculos junto con ella.

Las vio irse y se quedó completamente sola, así que tomó otro camino en sentido opuesto lejos de la multitud de asistentes hacia un pilar solitario a pocos metros del escenario donde se llevó a cabo la inauguración. Sacó su celular del bolso y se acomodó el flequillo mientras se miraba en la cámara de este. Tratando de verse lo más decente posible e incluso revisando que no se le hubiera corrido el labial escarlata.

Por el rabillo del ojo vio a una figura familiar aproximándose, con el ruido de sus tacones alertando su cercanía.

— Conmovedor discurso…

Una voz nasal, pretenciosa y bastante, bastante fácil de reconocer logró que Blossom se voltee a mirar a sus espaldas. Princesa Morbucks la miró con desdén mientras sostenía una copa de champagne en una mano enguantada.

Llevaba puesto un vestido sin tirantes color dorado con un cinturón negro a mitad de la cadera, medias color avellana y gafas de sol en la cabeza… de noche.

Era raro ver a la socialité en un lugar tan elegante como ese, valga la ironía, siendo el tipo de niña rica y mimada que se veía más a gusto con una botella de Hennessy en la mano y la máscara de pestañas corrida. Incluso su atuendo parecía más adecuado para una fiesta que una gala elegante.

— ¿Qué es lo que haces tú aquí? — preguntó Blossom levantando una ceja con el mismo desprecio. No se le había olvidado la bromita de la discoteca.

— Haciendo acto de presencia claro está… mi padre es el contribuidor de impuestos más grande de la ciudad. — compartió, mientras tomaba un sorbo de la copa que llevaba en la mano. Hizo una exagerada mueca de asco. — Augh, sabe barato… Y es demasiado suave… ¿Se creen que somos niños o algo parecido?

Derramó lo que le quedaba de la copa sobre el suelo, irritando con creces a la puff rosa. Ni siquiera tenía un poco de compasión por los pobres meseros que asistían a la fiesta.

— Tu discurso me sacó una lágrima. — exclamó con falsa lástima mientras aplaudía ligeramente con las manos. — "¡El hombre común!" ¡Nuestro legado!" Eugh…

Hizo otra mueca de desagrado mientras se sacaba del escote una botellita de licor en miniatura. Blossom observó con asombro como se lo acabó de un largo sorbo antes de limpiarse la boca y seguir hablando.

— ¿A quién estás intentando engañar? Actuando como la niña humildad, por favor… Me vas a hacer vomitar. No te crees ni la mitad de lo que dijiste ¿No es cierto? — Se mofó. — Esta ciudad las trata como si fueran diosas entre los hombres y tú le tiras rosas al sujeto que viene a limpiar con una escoba cuando acaba la función. Hazme el favor…

La pelirroja levantó una ceja, más desconcertada por la escena que estaba montando la heredera de la fortuna Morbucks que por las incoherencias que decía.

— Se le llama ser agradecida. Lo sé, un concepto extraño para tí. — señaló Blossom con autosuficiencia, mientras se cruzaba de brazos a la altura del pecho.

Princesa bufó y unas gotitas de licor se escaparon de su boca. A la nariz de la ojirosa le llegó el aroma a whiskey.

— ¿Te refieres al hecho de que no te traten como un completo fenómeno? Porque te tengo noticias, aún las ven como malditos fenómenos. Solo les agrada no morir aplastados por un monstruo gigante de camino al trabajo. — Buscó entre su bolso una cigarrera de la cual sacó uno que depositó entre sus labios. — Solo les importa su propia supervivencia…

Los recuerdos de la puff viraron a la época cuando recién acababan de nacer. Un inocente juego de "las traes" que terminó por destruir media ciudad. La gente, la prensa e incluso la alcaldía las condenó en su momento, incluso metiendo preso al inocente profesor y marginándolas como parias.

Tragó saliva. Era uno de los momentos más oscuros de su vida, que solo superó una vez las chicas probarán su valor al convertirse en aliadas de la ciudad.

Le recordó a sus recorridos rutinarios por internet, cada vez que buscaba algo acerca de su equipo, tweets o notas de reportajes. La malicia con la que usuarios de internet hablaban acerca de ellas, críticas o depravación. La primera vez que se encontró con algo como eso no podía creerlo, eran todos comentarios de adultos mucho mayores que ellas…

También recordó su secuestro fallido, orquestado por ciudadanos que seguramente sabían quién era…si no fuese porque Brick llegó para salvarla ella...

Se sacudió la cabeza mentalmente. No dejaría que Princesa ganara su jueguito de manipulación. A pesar de todo, Townsville había probado una y otra vez estar de parte de las Powerpuff Girls.

— Eso no es cierto Princesa, esta ciudad nos ama tanto como nosotras a ella. — repitió, como un mantra a este punto.

Sin ningún miramiento acerca de las normas del evento o encontrarse en un espacio cerrado, Princesa encendió su cigarrillo. Una sonrisa irónica dibujada en sus labios.

— ¿Estás segura? — preguntó inocentemente la heredera de la fortuna Morbucks. — No sería la primera vez… ¿Cuánto tardarán en temerle a su condición? Igual a como les pasó a ellos…

"¿Ellos?" No podía estar refiriéndose a…

— ¿Te refieres a cuando arrestaron a los chicos?

Princesa sopló el humo que acababa de inhalar, aún con una sonrisita de autosuficiencia.

— ¿A quienes más? Debo admitir que esa fue una gran demostración de poder de mierda, incluso a mí me dio escalofríos lo fácil que cayeron. Una lástima que no les sirvió de nada y los encerraron por tan poco tiempo…

Dijo lo último con claro resentimiento. A Blossom no se le escapó, si los rumores acaso eran ciertos…

— ¿Acaso tú no eras amiga suya? — Quizás Princesa sabía más acerca de los ruff de lo que ella ignoraba… ¿Era una oportunidad de conseguir información la que se le presentaba?

Princesa hizo una mueca de desagrado.

— Quizás alguna vez… antes de que me diera cuenta que son igual de perdedores que ustedes en el fondo. Supongo que nunca congeniaré con los de tu tipo…

Pero justo cuando Blossom estuvo a punto de responder de forma irónica, Princesa pareció tensarse de la nada, mirando a espaldas de la pelirroja. Su cigarrillo se consumió rápidamente en su boca.

La puff volteó para ver cuál era la causa de su turbación. Sus ojos se abrieron como platos al encontrarse con el frío carmín de los de su contraparte. Brick las miró como si tuvieran la plaga.

— No sabía que dejaban entrar a golfas ordinarias a este tipo de eventos tan finos… — exclamó con crueldad mientras evadía la mirada de Blossom, quien estuvo a punto de ofenderse si no fuera porque se percató que no se lo decía a ella.

Brick llevaba puesta una sencilla camisa y pantalones negros, y el cabello usualmente rebelde peinado en una coleta baja a medio hacer. Su habitual gorra roja brillaba por su ausencia, haciéndolo algo difícil de reconocer a primera vista. Se veía… de forma equilibradamente casual y formal a la vez.

Princesa le quitó la pregunta de la boca antes de que la pudiera musitar.

— ¿¡Qué carajos haces aquí!? — inquirió mientras mostraba los dientes con furia y apretaba fuertemente el puño.

— No veo cómo eso sea asunto tuyo… — contestó el muchacho cruzándose de brazos. Ambos ignoraron la presencia de la pelirroja para fulminarse el uno al otro con la mirada.

Blossom sintió que se estaba perdiendo de algo. Miró en ambas direcciones buscando algún tipo de reconocimiento a su presencia, en su lugar parecía estar en medio de una disputa silenciosa de la cuál no sabía nada.

— ¿¡Cómo pudo alguien de tu tipo conseguir entrar a un evento como este!?

Princesa seguía robándole las preguntas de la boca. El chico ni se molestó en contestar. En su lugar alguien desconocido tomó a Princesa por los hombros antes de que pudiera seguir escupiendo veneno.

— Prinny, querida, tu padre y yo ya te habíamos hablado de estos ataques. — Una despampanante mujer que no debía tener más de 30 años susurró, preocupada. — ¿Has estado bebiendo de nuevo?

Era la mujer con una figura que Blossom sólo habría podido comparar con la de la mismísima Sarah Bellum. Alta, curvilínea y esbelta; con el cabello lacio y platinado cayéndole a la altura de la cintura. De facciones delicadas y rostro sereno. Tal vez demasiado… había un ligero dejo de aburrimiento escondido entre sus apagados ojos grises.

Llevaba un lujoso vestido verde ceñido al cuerpo y que dejaba descubierta una gran parte de su espalda. Su escote era generoso, y Blossom no pudo evitar mirar un poco más de tiempo del que debería.

La pelirroja se sonrojó ante tanta demostración de sensualidad.

— T..Tú…— la cara pecosa de la muchacha comenzó a adquirir una tonalidad roja conforme se enfadaba cada vez más. — Tú fuiste quien lo invitó ¿no es cierto?

La mujer sonrió con tranquilidad. Y aunque sus gestos daban la sensación de aparentar tomar un rol de madre, algo acerca de ella no se veía particularmente maternal. Sino más bien, malintencionado.

— Le pedí a tu amigo Brick que te echara un ojo durante la fiesta. No queríamos que cometieras otro… vergonzoso incidente por no saber controlar tu bebida. — De repente pareció percatarse de la presencia de la superheroína, posando sus orbes grises sobre ella. Escaneandola. — Hola, ¿eres una amiga de mi hijastra?

Blossom abrió la boca para responder, pero las palabras le salieron más temblorosas de lo que esperaba.

— Uhh a..algo parecido. — contestó con una sonrisa nerviosa.

La mujer solo sonrió educadamente, aún sosteniendo a la criminal por los hombros que parecía estar conteniendo toda su furia.

— Mi nombre es Elena, Elena Creed. Recientemente Elena Morbucks… — mencionó esto último mirando a la adolescente entre sus brazos, a quién no pareció entusiasmarle para nada el tener que compartir apellido con ella. — Es un placer conocerte ¿señorita…?

A la heroína le sorprendió que no la reconociera, pero había algo acerca de su acento y su apariencia que le hicieron saber que probablemente no era de la ciudad. — Blossom, Blossom Utonium.

Inclinó ligeramente la cabeza en señal de respeto. La mujer solo la observó con aparente curiosidad.

— Encantada. He oído… bastante de tí…— Redirigió su atención a la chica que tenía entre sus brazos. — Todo el tiempo… de la boca de esta pequeña ratoncita…

Dijo lo último sin un dejo cariñoso… sino más bien, provocador. Unas feas manchas rojas se apoderaron del rostro deformado por la ira de Princesa.

— No me ignores vieja arpía... Te pregunté por qué lo trajiste aquí. — Masculló furiosa, mientras se esforzaba en liberarse del agarre de su madrastra.

Elena no se mostró para nada sorprendida por el insulto, solo se dispusó a levantar una ceja en su dirección.

— Tu reacción es bastante exagerada Princesa, considerando lo cercanos que solían ser ustedes dos…

Fue entonces que Princesa detuvo su berrinche, incapacitada por el descaro de la mujer al dirigirse hacia ella. En su estupefacción, su madrastra levantó la cabeza para dar indicaciones al ruff.

— Brick, ¿Por qué no acompañas a la amiguita de mi hija un rato mientras converso con ella…? Puedes sacarla a bailar o lo que les plazca… — sonrió haciéndole un gesto con la cabeza al rowdyruff, mientras tomaba a Princesa por el antebrazo.

Sin preguntar dos veces, Brick la tomó de la muñeca y la guío contra su voluntad hacia la pista de baile, logrando que a la chica se le abrieran los ojos de par en par mientras era llevaba como a una muñeca de trapo.

Por el rabillo del ojo pudo ver como Elena arrastraba a Princesa hacia una esquina más alejada mientras parecían discutir entredientes.

— Camina. — ordenó.

— Ni siquiera pienses que me pondré a bailar contigo…— pero el chico ignoró su advertencia mientras colocaba una de sus manos sobre su cintura mientras y con la otra levantaba su muñeca. — ¡Hey!

Siguió ignorando sus protestas mientras la obligaba torpemente a seguir el ritmo del vals lento que sonaba a sus espaldas. Era un cover de una canción moderna hecha jazz.

— Solo sígueme.

Blossom finalmente se rindió ante el agarre. Siguiendo el paso de sus pies con los suyos mientras buscaba a los miembros de la disfuncional familia Morbucks con la cabeza extendida, no obstante Brick logró que ambos se perdieran entre el grupo de parejas que bailaban a su alrededor.

No se dio por vencida, y busco con la cabeza a su equipo, que parecía haber desaparecido de la faz de la tierra por que no daba con ellas tampoco. Cuando aceptó que no le quedaba de otra que dejarse llevar por su contraparte, creyó que un poco de charla informal no le haría daño a nadie.

— Te ves muy bien Brick. Casi te confundo con un mesero. — insinuó con ironía, mientras colocaba una mano sobre su espalda y empezaba a seguirle la corriente.

Brick resopló a modo de burla. — Es gracioso que me lo digas cuando tú te ves como el envoltorio de un caramelo…— retribuyó el muchacho escaneando con los ojos la apariencia de la powerpuff girl.

No le sentó bien el que estuviera viéndola tan detenidamente. No pudo evitar sonrojarse mientras se cuestionaba el por qué diablos había escogido un vestido tan ridículo. Escondió la cabeza en el hombro del chico, no porque quisiera mayor cercanía con él, sino porque era tan alto que no le quedaba de otra si es que quería evitar el contacto visual.

En su cabeza se repitieron las incriminaciones de la heredera Morbucks y tuvo que cederle la razón. ¿Qué rayos pintaba el rowdyruff ahí? Ahora confirmaba que no eran alucinaciones suyas y verdaderamente lo vio mientras estaba dando su discurso. Suspiró, mirando hacía un costado antes de seguir intentando sonsacarle información.

— Supongo que has hecho muy buenas migas con la madrastra de Princesa… — señaló, preguntándose si acaso era una especie de trabajo a tiempo parcial que tenía o algo parecido.

Brick ignoró su pregunta, ni siquiera la miró directamente. En su lugar miraba sus alrededores mientras pretendía que la chica no existía. Blossom apretó la mano que tenía apoyada en su espalda mientras clavaba los ojos sobre el rostro del muchacho con frustración hacia su indiferencia.

— No te veo mucho como el tipo que disfruta de esta clase de eventos…— comentó, a pesar de que este seguía ignorándola. No importaba, podría hablar consigo misma todo el baile.

Cuando el chico pareció satisfecho con la distancia en la que se habían alejado desde el punto inicial, Brick la miró furibundo como si hubiese hecho algo que lo ofendiera personalmente.

— ¿Qué carajos crees que haces? — susurró, de forma inusualmente mordaz. Se veía genuina e irracionalmente molesto con ella.

Blossom se quedó chico no hacía nada más que confundirla cada vez que podía. La última vez que había estado con él estaba de lo más tranquilo, y ahora parecía haber vuelto a la misma actitud hostil de antes.

— ¿Huh?

— Hablando con esa idiota... ¿Se te olvido que gracias a ella casi te llevan?

Apretó innecesariamente la mano con la que sostenía la suya. La chica frunció el ceño ante su actitud, pero sus pies seguían moviéndose en sincronía en un suave bamboleo, en contraste al intercambio explosivo que mantenían en secreto.

Blossom apretó los labios, sin ver la necesidad de ser regañada por él de todas las personas.

— Las charlas con Princesa difícilmente suelen ser voluntarias. Fue ella quien se acercó a mí, no tienes porqué preocuparte…

Brick no contestó , en su lugar entrecerró los ojos en su dirección, como examinándola. La oji rosa levantó una ceja con sospecha, seguramente no era solo su seguridad la que lo tenía alterado. Había algo más…

— O debería ser yo la que se preocupara… ¿Estuvo mal conversar con ella? — contestó midiendo la reacción del chico ante su pregunta. Ahora era ella quien guiaba el vals.

El ruff hizo una casi imperceptible mueca de disgusto, pero regresó rápidamente a su máscara impasible mientras le susurraba entre dientes.

— Lo es si de lo que hablan me concierne… — se limitó a contestar contra su oído.

Blossom no se dejó intimidar.

— Difícilmente hablábamos acerca de tí, solo fue una mención pasajera. Hablamos acerca de tu arresto…

Ok, quizás si estaba intentando provocarlo un poco; pero fue él quien comenzó con la hostilidad inusitada.

— Encantador. — contestó secamente. No consiguió ninguna reacción de su parte además de indiferencia, así que no era eso lo que le había molestado.

Apoyó inconscientemente la barbilla sobre el hombro del chico, mientras meditaba el motivo. Sus pensamientos divagaron, y la conversación comenzó a morir junto con la música. Por curiosidad, se atrevió a preguntar.

— ¿Trabajas seguido para la señora de Morbucks?

Brick se separó abruptamente de ella, fulminándola con sus ojos carmesí. De nuevo era turno de Blossom para sorprenderse. Quizás era sólo su impresión, pero el muchacho se veía disperso y aún con la apariencia malhumorada que parecía llevar siempre había un dejo de nerviosismo y un temblor en los ojos que lo delataba.

— Deja eso… — ordenó, mientras la música se detenía y la gente a su alrededor comenzaba a aplaudir fuertemente, ignorando lo que estaba pasando entre ambos. La sostuvo de los hombros mientras hablaba.

— ¿Qué?

— El indagar… — aclaró el ruff rojo, conociendo perfectamente lo entrometida que podía llegar a ser la chica. — Nada de esto te concierne, así que deja de meterte en mis asuntos como si estuviera haciendo algo malo.

Y se refería a todo: a las interrogaciones, al husmear entre sus cosas, a preguntarle a gente acerca de él. Todo.

Blossom se encogió bajo su agarre, pero una vez más fingir era lo que mejor se le daba. Levantó la nariz con gesto indiferente mientras apartaba los ojos de los suyos.

— Nunca insinué eso.

Brick puso los ojos en blanco.

— Sí, seguro. — respondió el ruff rojo, mientras se apretaba el puente de la nariz con los dedos. — Solo mantente al margen, te lo advierto.

La pelirroja hizo una mueca de indignación. ¿Era eso lo que creía que era?

— ¿Me estás amenazando? — preguntó, colocándose una mano en el pecho y se acercaba para susurrarle. — No sé qué estás tramando pero lo averiguaré ¿me oyes? No te tengo miedo…

Brick solo la midió con los ojos, mientras colocaba las manos dentro de sus bolsillos y se apartaba aún más de ella. Entrecerró los ojos con descaro.

— Solo es una puta sugerencia… — advirtió, antes de dar media vuelta para desaparecer entre la multitud.

"Bueno, considerame ahora sumamente interesada." Pensó Blossom, mientras veía cómo el muchacho se alejaba de ella.

Inconscientemente la había estado acercando a la salida que daba a los jardines del salón, donde un grupo de jóvenes que incluía a sus hermanas conversaba relajadamente.

Fue recibida por la señorita Bellum, quien no pareció registrar al extraño invitado que acababa de irse. En su lugar se acercó a la puff rosa para guiarla hacia donde estaba el resto de su equipo.

— Blossom, justo era a tí a quien esperábamos… — Los jóvenes desconocidos que acompañaban a sus hermanas de repente posaron sus ojos encima de ella, a lo que la puff se ruborizó. — Estos son Billie, Jane y Justice… Son pasantes de la alcaldía de Townsville y estudiantes de ciencias políticas. Son de la universidad de Stanford… — le guiñó un ojo como si supiera sus intenciones.

Se preguntó cómo la señorita Bellum sabía acerca de eso, supuso que fue el profesor quien se lo comentó en algún punto. Inadvertidamente había empezado a sudar.

La puff rosa solo atinó a reírse nerviosamente. — Claro… Es un placer conocerlos...

Se dió un apretón de manos con cada uno de los pasantes.

El primero parecía una especie de artista liberal, con trenzas que adornaban su cabellera y la barba ligeramente crecida; la segunda se veía relajada y simpática, llevando puesto un traje en lugar de un vestido, no se le escapó el tatuaje de dragón que llevaba en el antebrazo; y el tercero tenía aires de intelectual, con gafas rectangulares y el cabello rubio peinado hacia atrás. Su traje parecía el más costoso de los tres. A Blossom le hubiera parecido guapo si no fuera por el aire snob que lo rodeaba.

Ninguno debía pasar de los 23 años de edad…

— Es un placer Blossom…

— Pero si es la niña maravilla…

— Es la pequeña leyenda en persona…

Blossom se sonrojó violentamente, poco acostumbrada a estar entre gente tan joven y atractiva alabándola. Miró con pánico en dirección a sus hermanas que se encontraban disfrutando tranquilamente de un plato de canapés y dulces para cada una.

— Justamente estaba hablando con tu hermana acerca de las becas deportivas que se ofrecen en Stanford. — comentó Bill, o el hippie de las trenzas largas. — Estoy en el equipo de remo, pero Jane acá practica esgrima con regularidad…

Dijo lo último mientras imitaba una espada invisible entre las manos con la que picaba a su compañera, que solo frunció el entrecejo mientras ponía los ojos en blanco.

— Cállate nerd. Hola Blossom mi nombre es Jane, Jane Snyder. — se presentó la chica, su cabello castaño peinado en un bob elegante. — Soy prima de Robin, por cierto... No se si se nota el parecido.

Bueno ahora que lo mencionaba podrían parecer hermanas. Blossom se quedó boquiabierta por la sorpresa.

Así que esta era la famosa prima "Ivy League" que tantos problemas le había causado a su mejor amiga. Según Robin, después de que ella fue aceptada en Stanford fue cuando sus padres comenzaron a hacerle la vida cuadritos para poder estar a su altura. Siempre lo mencionaba como si su prima fuera una intelectualoide superdotada, pero Jane parecía genuinamente… cool.

Le sonrió con sinceridad mientras le ofrecía un vasito con refresco.

— ¡Pero por supuesto! Es un placer conocerte.

— Que linda. — rió la universitaria. — Entonces ¿te interesan las ciencias políticas?

Los pasantes parecían genuinamente interesados, a lo que Blossom no pudo evitar hacer una mueca de incomodidad. Bueno, no era como que ella quisiera ser la próxima presidenta de los Estados Unidos, pero siempre se había preguntado cómo sería estar a cargo de una ciudad. Townsville, específicamente. Dios sabe la cantidad de veces que se planteó las cosas que haría diferente en una posición de poder como la del alcalde.

Especialmente el reemplazar al alcalde…

Sopesó la pregunta antes de responder por unos segundos.

— Ehm, más o menos. Es una posible opción que tengo en mente, aunque también me gustaría dedicarme a la ciencia, al igual que mi padre…

El interés de los pasantes no pareció disminuir.

—¿ Y qué especialidad de la rama te interesa? — preguntó Justice, con una mano en un bolsillo.

— Quizás ingeniería bioquímica… Seguir los pasos del Profesor acerca del uso de la sustancia X… — habló en voz alta mientras se imaginaba el potencial del químico. Energía renovable, material indestructible, incluso medicina para seres como ella. — Es gracias a ella por la que existimos de todas formas…

Tanto los pasantes como sus hermanas la estaban mirando, y Blossom se sintió como en una especie de reflector. Jugó un poco con su cabello para disimular la timidez.

— Eso es genial. — comentó Bill con aire despreocupado. El resto de sus compañeros asintió con aprobación. Blossom se ruborizó contenta con su respuesta.

Jane se fijó en la powerpuff verde apoyada sobre una mesa y que estaba muy ocupada devorando una brocheta completa.

— ¿Y tú qué quieres estudiar? — preguntó con curiosidad.

Buttercup solo la miró con aburrimiento.

— No quiero. — Su líder le dio una palmadita en el hombro. — Auch, ok... Nunca me ha interesado la escuela de todas formas, pero no me acompleja…

Se encogió de hombros mientras cogía otra brocheta, pero al sentir como todos los presentes se le quedaban mirando, detuvo su comer. Tragó en seco antes de retomar la palabra.

— Ok… ¿no lo sé? Pensaba quedarme en Townsville y seguir protegiendo la ciudad… — se ruborizó con vergüenza. — Quizás muerda el anzuelo y termine uniéndome a la policía… o a la CIA a combatir el crimen por todo el mundo.

Terminó de decir, avergonzada por no ser igual de ambiciosa que su otra hermana que se le quedó mirando con expresión indescifrable.

— No sabía que querías unirte a la CIA…

— Solo es una idea. — le respondió con irritación, mientras apartaba la mirada.

— A mí me encantaría estudiar arte. — comentó la puff azul sin que nadie se lo preguntara, de repente llamando la atención del resto del grupo. — O…veterinaria quizás… Me encantaría ayudar a los animales.

— ¿Te gusta matarlos? — preguntó el chico de las gafas, dándole un despreocupado sorbo a su copa de champaña.

Bubbles se vió algo consternada por su pregunta, una arruguita de preocupación se formó en su entrecejo.

— Uh… no…

— Porque eso es lo que harás, bastante… — gesticuló con los dedos en su dirección. — Tienes que tener estómago si quieres dedicarte a la veterinaria, y quizás buscarte un buen psiquiatra.

Los pasantes estallaron en risas mientras el equipo de superheroínas intercambiaban miradas de incomodidad. El ambiente de repente se tornó pesado. Quizás no eran lo suficientemente sofisticadas para captar la gracia.

— No se preocupen. Eventualmente se darán cuenta de lo que verdaderamente quieren. — les aseguró Jane, intentando alivianar la atmósfera del intercambio.

— Sí… Vengo de una familia de abogados así que naturalmente pasé toda mi vida creyendo que era eso lo que quería hacer. — añadió Bill con la mirada perdida en sus recuerdos. — Hasta que llegué a último año de preparatoria y me di cuenta que preferiría morir antes de poner un pie en un tribunal.

— A menos que seas tú al que juzguen por corrupción…

De nuevo otro chiste que parecía ser demasiado ácido para que las chicas lo encuentren divertido; las chicas hicieron su mejor esfuerzo en aparentar que les parecía divertido.

Estos chicos son patéticos, ¿podemos irnos?…

Blossom oyó el murmullo casi imperceptible de su hermana, el cual solo podía ser detectado si contabas con super audición. La pelirroja apretó los labios, incapaz de estar en desacuerdo, y por el rabillo del ojo pudo ver a su hermana rubia asentir ligeramente con la cabeza.

"Dios, sálvanos de esta tortura."

Damas y caballeros, es un honor para la alcaldía rendir un homenaje a chicas tan maravillosas… — anunció la señorita Bellum por el micrófono, mientras invitaba a los presentes a que se acercaran de vuelta al escenario.

— Oh, es el video que yo edité… — mencionó Justice en voz baja mientras se acercaban hacia la entrada del salón.

A Blossom la embargó un súbito sentimiento de pánico.

— ¿Vídeo?

— Una compilación dedicada a sus hazañas más memorables; tiene fragmentos de sus mejores batallas e incluso un pequeño documental… — mencionó guiñando un ojo en su dirección. La sangre abandonó el rostro de la pelirroja.

— Oh hey, es nuestro propio rewind… — señaló Bubbles, mientras se acercaba a la multitud para poder verse a sí misma en las pantallas.

"Oh no." pensó Blossom, mientras comenzaba a reproducirse la icónica canción que pasaban los noticieros cada vez que hacían una nota acerca de ellas. En el fondo se reproducía un compilado de las batallas, entrevistas y tomas fotográficas más emblemáticas de las powerpuff girls en la pantalla.

La pelirroja apenas podía con la vergüenza, aunque sus hermanas estaban entusiasmadas con la reproducción. Esto era demasiado… por más buenas intenciones que tuvieran… No podía aguantar verse a sí misma proyectada frente a miles de personas.

Los oídos comenzaban a pitarle y sentía náuseas en la boca del estómago. Necesitaba aire fresco.

Cuidadosamente se deslizó entre los asistentes del homenaje, cada uno demasiado ensimismado para notar como se escapaba la homenajeada hacia los jardínes.

Cuando por fin logró salir caminó a zancadas, más allá del arreglo de toldos y mesas, donde los camareros reponían la comida y conversaban tranquilamente.

Notó como se fijaron en ella pero decidió ignorarlos por el bien del escape, mientras más lejos esté de esas ridículas grabaciones mejor. Lo último que quería era escuchar su propia voz cada vez que era entrevistada.

Caminó y caminó hasta llegar a un puente que conectaba a un jardín japonés que contaba con un laberinto hecho de arbustos. Siguió el camino hasta que el sonido por fin se oyó como solo un murmullo.

Suspiró en la entrada del laberinto, aliviada por haber escapado a tiempo. Ya regresaría cuando la compilación terminase y haría como que no hubiese pasado nada.

Fue entonces cuando lo escuchó. Un sonido tan delicado y fácil de pasar por alto, a menos que seas bendecida con el oído que ella poseía. Sollozos silenciosos.

Curiosa, inclinó su cabeza para ver a través de los arbustos, hacia la fuente situada en el medio de esta.

Ahí dándole la espalda, pudo ver a una chica sentada al borde del pequeño manantial, luchando por sorberse los mocos con el borde de su antebrazo. Una bufanda de piel adornaba su cuello y se perdía entre los desordenados rizos cobre de su cabello.

— ¿Princesa? — Se atrevió a preguntar con timidez, obligando a Morbucks a voltear violentamente en su dirección, con una mirada cargada de desprecio que hizo dudar a la superheroína antes de acercarse.

— Oh… de todas las personas tenías que ser tú… la única a quien no puedo sobornar o amenazar para que olvide… esto… — con expresión derrotada se señaló a sí misma con desdén. Su cabello caía desordenadamente a ambos lados de su rostro, y Blossom tomó nota de los largos gotarrones negros que se deslizaban a través de sus mejillas. Se preguntó de qué valía gastar tanto dinero en costosas máscaras de pestañas si al final no eran a prueba de agua.

Y lo mismo debía estar pensando la chica, puesto que hizo un esfuerzo en limpiarse con el dorso de sus manos. Ocultando su rostro de la mirada de la oji rosa. En su mano escondía una botella de vino a punto de vaciarse.

Se veía… patética, de tal forma que incluso fue capaz de provocar compasión en el corazón de la heroína rosa, quién preguntó con incomodidad.

— ¿Estás bien? — vaciló antes de preguntar. ¿Debería consolarla o algo parecido? Parecía ser lo que necesitaba, pero dudaba que si se trataba de ella lo recibiría de buenas a primeras.

Princesa solo soltó un bufido socarrón, que pareció tirar más a sollozo.

— ¿Te parece que estoy bien? Hazme un favor y desaparece… Lo último que me gustaría ahora es lidiar con la mierda de alguien más. Ya tuve suficiente humillación por hoy, gracias. — Respondió mordaz mientras tomaba la botella y la colocó entre sus labios antes de dar un profundo sorbo. No parecía importarle que el enrojecimiento de sus ojos y los mocos deslizándose por sus fosas nasales no la hiciesen ver del todo… intimidante.

Se sentó a un costado de ella, mientras seguía soltando llantitos e hipos de vez en cuando.

"Como quieras…" pensó ese yo egoísta dentro de la cabeza de Blossom… ya le había causado suficientes problemas en el pasado. Que ella sea la que sufra era un cambio para empezar. Observó el horizonte con una mirada perdida mientras pensaba.

… Pero al final del día, su yo benevolente se antepuso por encima de sus deseos y su desagrado por la heredera. Obligándola a acercarse a su enemiga mientras ponía los ojos en blanco y suspiraba.

Princesa no hizo más que mirarla con desprecio y apartar el cuerpo de su dirección, ignorándola por un rato y Blossom decidió no insistir. Contempló la luz de la luna en el cielo despejado de Townsville mientras recorría con la yema de los dedos la superficie del agua de la fuente, jugando por un rato hasta que la castaña se sintiese lo suficientemente cómoda con su presencia.

Cuando por fin se había cansado de fruncir el ceño en su dirección, Morbucks contempló con la mirada perdida una loseta de piedra entre las muchas que se encontraban a su alrededor, un poco más tranquila..

— Ella lo sabía…— exclamó súbitamente, sobresaltando un poco a la powerpuff, quién se giró en su dirección. — Ella sabía y me lo restregó en toda la cara… ¿Por qué me afecta de todas formas? ¿Qué más podía esperar de esa golfa? — exclamó, con expresión sombría y voz cargada de ponzoña, por un segundo Blossom estuvo agradecida que esta vez no fuese dirigida hacia ella.

Asumió que se refería a su madrastra.

La chica de ojos rosas, la observó con curiosidad. — ¿...Qué se supone que sabía? — se atrevió a preguntar, pasados unos segundos cargados de tensión. Princesa no miró en su dirección, pero ahora estaba más animada y lista para hablar.

— Sabía quién era y de todas formas se me acercó… esa zorra solo sabe burlarse de las personas y manipularlas a su antojo. Sabía perfectamente que no puedo verlo ni en pintura y lo trajo solo para provocarme porque sabía… ¡porque sabía que yo estaría en esta fiesta! — gritó, llena de furia mientras la sangre volvía para apoderarse de su pálido rostro.

Princesa estaba tan encendida de ira que sus manos empezaban a temblar mientras apretaba los puños. Las únicas veces que Blossom la había visto así era cuando le daban sus famosos berrinches de niñas… pero ella ya no era una niña pequeña para reaccionar de esa forma. Lágrimas amenazaron con derramarse de sus ojos mientras la puff la observaba anonadada.

Le tomó unos segundos relajarse, para luego adoptar de nuevo la voz quejumbrosa, casi sollozante de una persona ebria. — Y lo trajo porque ella…— se acarició los brazos en un intento de consolarse a sí misma. Apartó la mirada de su enemigo mirando al suelo con impotencia. — Sabía acerca de nosotros…—

La powerpuff girl tuvo que parpadear varias veces antes de poder procesar sus palabras. — Espera un minuto ¿"Nosotros"? — Ahora sí que tenía toda su atención. — ¿Quién es nosotros? —

Morbucks dejó salir un bufido de irritación, como si no tuviera suficiente. — Usa tu cerebro Blossom…— respondió mordazmente, como si estuviera ignorando algo realmente evidente. — A estas alturas es más que obvio por más que él lo niegue... una y un millón de veces…—

Para Blossom, la simple idea resaltaba algo horrorizante, sus ojos se abrieron como platos al mismo tiempo que se podría decir que su mandíbula caía a sus pies. ¿Acaso ellos…? ¿Era posible que …?

— ¡Tú y él! Oh dios mío por eso tú… y él…— no pudo continuar con la oración, sino que se tapó la boca debido a la incredulidad que sentía. Se había estado preguntando hace mucho el de aquí a cuando ellos eran cercanos, pero ahora lo sabía y se sentía monumentalmente estúpida. Princesa tenía razón, estaba encima de sus narices y ella nunca lo sospechó.

Se golpeó la frente con la palma de la mano, así de ingenua era a la hora de analizar a las personas, y estaba perdiendo el toque.

— ¿Acaso es algo tan difícil de creer? — preguntó ofendida la castaña, haciendo una mueca de disgusto ante la expresión estúpida de su archienemiga.

Blossom se apartó la mano del rostro mientras se apresuraba en responder. — No… es solo qué…— reflexionó por unos segundos, haciendo memoria de todas las pistas que tenía hasta ahora, la interrogó mientras entrecerraba los ojos. — Así que voy a adivinar que fuiste tú quien le dio el dinero para adquirir ese apartamento ¿No es cierto? — hizo su mejor esfuerzo para que su pregunta no sonara a acusación.

— ¿De qué apartamento hablas? — preguntó Princesa con el ceño fruncido y los labios aún hinchados de tanto llorar. — No le regale ningún apartamento. Ni que valiera tanto…

La puff se quedó en silencio mientras la castaña volvía a buscar un cigarrillo de su bolso para colocarlo en su boca.

Sopló humo blanco y a Blossom le llegó el olor de sus cigarrillos de clavo. — Aunque debo admitir que sí le dí bastantes regalos caros… Que probablemente acabaron en la basura o algún sitio de compra-venta… — dijo con amargura, volviendo a apartar la vista hacia el sentido opuesto de la superheroína.

Blossom miró hacia el suelo, aún confundida e intentando procesar. — No lo entiendo… entonces ¿quién…?

— La última vez que me enteré algo respecto a él estaba metido en una mierda turbia. — mencionó Princesa mientras fumaba más tranquila. Parece que la conversación había logrado aclararle un poco la cabeza. — Quizás esté lavando el dinero de alguien…

La pelirroja se mordió el labio con preocupación.

— ¿Crees que sus hermanos sepan?

— Viven en una ratonera de mala muerte donde parece que extraen órganos a vagabundos para ser traficados… Si es que saben, no reciben ni un solo centavo de su parte… — defendió, mientras lanzaba el cigarrillo consumido hacia la fuente con un chasqueo de sus dedos.

— ¿Y qué hay de tu madrastra? — soltó la pregunta, aún cautivada por la misteriosa mujer.

Princesa hizo una mueca de desprecio e incredulidad.

— ¿Ella? Es solo una cazadora de Sugar Daddies en retiro. — se cruzó de brazos a la altura del pecho. — Es una cualquiera que conoció mi padre a través de una aplicación de citas… cuando menos lo esperaba se casaron. "Sí buena idea padre, cásate con la desconocida sin un centavo que vino de la nada." Por lo menos aseguramos que firmara el prenupcial…

Blossom frunció los labios, poco satisfecha con la respuesta.

— Entonces no crees que haya nada raro…

— Si lo llamó probablemente fue solo para molestarme. Ella ya vivía en mi casa cuando estábamos juntos y su pasatiempo favorito es hacerme la vida imposible con mi padre. Maldita ramera…senos falsos — murmuró para sus adentros. Princesa se comenzaba a calentar una vez más.

Se levantó tambaleándose sobre sus propios pasos para alejarse del jardín mientras seguía soltando maldiciones e insultos al aire. Blossom presintió las sirenas de peligro en su cabeza y se acercó rápidamente para sostenerla antes de que pudiera hacerse daño.

— Princesa, intenta no moverte mucho. Has bebido dema…

Pero su indicación llegó demasiado tarde, y una ola de vómito morado le salpicó los tacones y parte de su vestido luego de que la castaña comenzara a arrojar en el césped.

— ¡Mi vestido! — gritó Blossom asqueada, viendo como una enorme mancha de vino y lo que parecía avena se deslizaba sobre la falda de su vestido.

— Ugh… ni que hubiese sido un… Armani… — Con voz pesarosa Princesa hizo un gesto de negación con la mano. — Solo mándame el recibo de la tintorería… yo lo pagaré…

Y luego se desvaneció entre sus brazos, durmiéndose rápidamente debido a la borrachera. Blossom no podía creer lo desafortunada que era en esos momentos. Ahora para rematar tendría que cuidar de ella a pesar de haberle arruinado el atuendo.

Aguantándose el asco que sentía y tratando de no mirar demasiado hacia sus piernas salpicadas. Caminó con la heredera a rastras hacia las mesas del buffet, donde un par de camareros las vieron aproximarse con curiosidad.

— Por favor, ¿podrían traerle un vaso con agua? — preguntó Blossom, mientras colocaba a la semiinconsciente Princesa sobre una silla. Dos jóvenes meseros se aproximaron rápidamente mientras servían agua de una jarra. — Y alguien que encuentre a su padre. Es el Sr. Morbucks… gracias.

Ahora estaría en mejores manos. La dejó al cuidado de una multitud de meseros mientras flotaba hacia el salón, con cuidado de no cruzarse con nadie. Cerca a la entrada la esperaban sus hermanas junto a Jane Snyder, la única pasante que quedaba.

— ¡Blossom! ¿A dónde fuiste? Oh… — a Bubbles le llegó el olor agrio del vómito de Princesa.

— ¿Qué te pasó? — preguntó Buttercup, arrugando la nariz con desagrado.

— Lo sé… Solo… ¿Tienen idea de dónde están los baños? — preguntó Blossom, con paciencia hercúlea y los ojos en blanco.

Jane se rascó abajo de la nariz antes de señalar el piso de arriba. — Hay baños portátiles cerca al jardín, pero dudo que quieras hacer formarte para utilizarlo. Pero no te preocupes, hay unas escaleras restringidas que dan a las oficinas del centro. Ahí hay un par de baños que podrías utilizar si quieres.

— Gracias, te debo una.

— No te preocupes. Hey.. antes de que vayas, Bellum me dijo que te entregara esto… — le pasó una carta blanca que sus hermanas miraron con curiosidad.

Adivinando lo que era, Blossom lo tomó rápidamente, cuidadosa de ocultar el desastre de su falda. — Muchas gracias…

No tenía tiempo para abrir el sobre ahora, tenía que limpiarse lo más veloz posible antes de que alguien más la viera de esa forma.

"Baños… baños…"

Flotó rápidamente en la dirección que le señaló Jane, mientras intentaba no llamar la atención de los asistentes. A un costado del escenario habían unas escaleras con un letrero de no pasar bastante fácil de evadir. Se sintió un poco culpable por saltarse una prohibición tan obvia, pero casos desesperados requieren medidas desesperadas.

El pasillo del segundo piso estaba pobremente iluminado, con solo las luces automáticas que señalaban las puertas de los baños, algunas pinturas decorativas y la salida de emergencia encendidas. Entró rápidamente al baño de mujeres y dejó que el agua del grifo corriera. Humedeció toallas de papel del dispensador para comenzar a limpiarse y luego pasar al asunto del vestido.

"Más le vale que no sea permanente." pensó, mientras frotaba en vano la basta del vestido, con la mancha de color vino arruinando el efecto tornasolado tan bonito del vestido. "Definitivamente haré que pague por el viaje a la lavandería…" se repitió a sí misma, mientras arrugaba la nariz con amargura.

No había mucho que se pudiera hacer de forma tan improvisada, pero finalmente Blossom logró que por lo menos pareciera una mancha de humedad. Sus piernas aún estaban algo mojadas después de limpiarlas.

Suspiró mientras terminaba de lavarse las manos y se dirigía de regreso a la fiesta, tenía el estómago vacío y protestando. No había probado un bocado desde que llegó.

La música de abajo sonaba tenuemente, haciendo eco en los pasillos superficiales. Blossom se detuvo un minuto para respirar, mientras paseaba. Era elegante y cubierto de imitaciones de cuadros antiguos. Uno en particular le llamó la atención.

"Amor y Dolor (Vampiro) por Edvard Munch"

Una mujer de cabello rojo igual al suyo consolaba (o mordía) a un hombre que parecía estar sufriendo. El cuadro se veía tenuemente iluminado por la luz dramática debajo de este.

Miró la pintura con sentimientos encontrados, mientras apoyaba una mano sobre su barbilla. No sabía mucho acerca de arte, Bubbles era la del buen gusto. Y aún así había algo ciertamente interesante acerca del cuadro que no podía poner en palabras. Lo conversaría con ella en algún momento…

Una risita ahogada sacudió sus pensamientos… y al principio fue tan tenue y súbita que por un segundo pensó que era producto de su imaginación. No fue hasta la segunda vez que la oyó, cuando por fin pudo advertir de dónde provenía.

— Esta clase de fiestas siempre se me hacen tan aburridas… no sé cómo puedes soportarlo. Yo a tu edad necesitaba por lo menos un par de tragos para no quedarme dormida… — Comentó una voz femenina al otro lado de una puerta. Un diminuto rayito de luz se colaba a través del marco ligeramente abierto.

Probablemente era una oficina abandonada. ¿Con personas dentro? Tendría que avisar a la señorita Bellum.

— Pero todo valió la pena después de haber visto su cara. Se puso pálida como un fantasma… qué desastre tan feo; bueno… más fea de lo que de por sí es.

Un olor ahumado y dulzón llegó hasta las fosas nasales de la superheroína… ¿Alguien estaba fumando en el armario?

No tenía la autoridad ni el derecho para protestar, pero no se suponía que hubiera nadie en el piso además de ella, y menos fumando. ¿Y qué hacía una persona dentro de una oficina vacía de todas formas? Supuso que habría material electrónico importante adentro ¿Y si se trataba de algún tipo de ladrón?

Blossom se acercó, cautelosa… flotando sobre sus pies lo suficientemente como para no hacer un ruido que alertará a los desconocidos.

— Valió la pena haberte traído solo para ver esa carita de hurón enfurruñada… ¿Crees que habrá llorado? Con la cantidad de gente que había en esta fiesta capaz y no nos la hubiéramos encontrado, fue buena idea tuya el buscarla. Casi se hacía encima en cuanto te vió ¿Viste lo roja que se pusó?

Una risa cruel hizo que la pelirroja arrugara la nariz con desconfianza. Su acompañante (si es que de verdad se encontraba junto a ella) permaneció en silencio durante todo su monólogo.

Blossom permaneció parada contra la pared que daba a la habitación… escuchando con atención con cuidado; mientras sopesaba si era una situación en la que acaso le convenía intervenir.

La mujer permaneció callada por un rato mientras se oían ruidos de objetos cayendo sobre la alfombra, como si dejase caer el interior de un bolso sobre el suelo. La powerpuff rosa no oyó más que su propia respiración durante varios segundos, hasta que la desconocida no soportó más el tenso silencio del ambiente.

— ¿Por qué estás tan callado? — preguntó, con voz demandante. Parecía molesta, pero tan pronto consiguió la esperada atención de su acompañante regresó a su voz seductora.

— Usualmente no eres así de distante…¿En qué estás pensando? — preguntó, de nuevo sin conseguir respuesta alguna hacia ninguna de sus peticiones por más atractiva que se esforzara en sonar. Al final no le quedó más remedio que volver a adoptar el tono imperioso. — ¿Brick?

Si Blossom hubiese estado bebiendo algo posiblemente ya se hubiese atragantado, se limitó a taparse la boca para que no escape el gemido de sorpresa que se había asomado por sus labios. Claro...esa voz le resultaba familiar, era la señorita Elena…

Sabía que no era correcto, pero el morbo la embargó una vez más mientras se mordía los labios. Si utilizaba su visión de rayos x… estaba segura que la mujer no la notaría, pero el chico…

Solo le quedaba asomarse lo más silenciosamente posible.

— Te escuché la primera vez…— La respuesta de Brick fue cortante, más no mordaz o grosera… Solo cansada. El rowdyruff boy suspiró de frustración al otro lado de la puerta. — Tengo la mente en otro lado, eso es todo…—

Aunque no podía verlo, Blossom pudo imaginarse claramente la imagen de su rostro… con los párpados caídos por el cansancio y el ceño fruncido. Además hablaba entre dientes, ¿Era acaso gracias al breve encuentro que habían tenido hacía unas horas? ¿Realmente le causaba tanta molestia? Ahora esa era una sorpresa...

— ¿Y qué es lo que te mantiene tan distraído que no puedes prestarme atención? — el chico no respondió.

— ¿Acaso es por esa chica? — preguntó, y la ojirosa estaba casi cien por ciento segura de que se refería a ella. — ¿En serio te preocupa? Ya te lo dije, no sé que te causa tanto miedo… tiene la cara de… ¿como le dicen en tu país? Una mosca muerta. —

"Tanto por la falsa amabilidad." pensó Blossom para sus adentros con expresión irónica.

Hubo unos segundos de pausa en los que ninguno dijo nada. Y al no recibir respuesta, Elena volvió a adoptar el tono empalagoso de hacía un rato. — ¿Podrías tan solo relajarte?… Reserve esa entrada específicamente para tí, se supone que deberías disfrutarlo… Hace mucho que no pasamos tiempo juntos... —

— Lo hago. — Afirmó Brick, pero la powerpuff sabía que estaba mintiendo.

— Entonces actúa como si de verdad lo estuvieras. — demandó la mujer con silenciosa irritación, pero tan pronto se dio cuenta que esta actitud no contribuía a su relajación forzosa, regresó a la misma voz hipnotizante…— Ven…—

¿Qué tan rápido podía cambiar de actitud una mujer?

— Acércate…

La sangre de Blossom se congeló en cuanto el silencio siguió las palabras pronunciadas por la mujer.

¿Qué demo…?

Apoyó la nariz contra el umbral de la puerta, no era suficiente con oír lo que estaba pasando, necesitaba verlo con sus propios ojos para poder comprobar que… Solo necesitaba ver a través de la brecha y …

Su curiosidad fue satisfecha.

Pero las palabras no parecían querer abandonar su boca de la misma forma que la sangre abandonó su rostro.

Sus labios estaban tan secos que sentía como si se le estuviesen agrietando con tan solo respirar.

Su corazón, antes acelerado por la tensión ahora parecía haberse detenido.

No apartó la vista. Incluso en cuanto oyó los suspiros y vio el vestido caer al suelo; sus pies estaban firmes como si estuvieran hechos de plomo.

Solo cuando un reflejo escarlata clavó la vista encima de la suya fue cuando se percató que su presencia no había pasado desapercibida ni por un segundo.

Malicia, fastidio, indiferencia…. pero también deseo; todas estas emociones transmitidas por una sola mirada le dieron un escalofrío que le recorrió la espalda.

La mujer no pareció haber sido alertada por su presencia, estaba demasiado ocupada… y el muchacho se había asegurado de tomarla de tal forma que no pudiese voltear en su dirección.

¿Era una provocación? ¿O una declaración…? Sencillamente no lo sabía.

Tan silenciosamente como había llegado, Blossom decidió irse.

Se deslizó por el pasillo como si se tratara de un fantasma, flotando con las puntas de los pies a medio centímetro del suelo… Incluso cuando bajó las escaleras se las arregló para mantener la misma máscara de póker que llevaba antes. Cuando llegó a la pista de baile todo seguía igual como si nada hubiera pasado.

— ¿Blossom? — Tuvo el infortunio que casi todos sus conocidos se hubieran juntado en un solo círculo. Esperándola en una esquina se encontraban su padre, sus hermanas, la señorita Bellum, el alcalde y Jane. La voz de Bubbles sonaba preocupada por alguna razón. — ¿Qué tienes? ¿Te sientes mal?

— Yo… no me siento muy bien… — admitió Blossom y la gente a su alrededor pareció estar de acuerdo con ella. Nadie protestó cuando la familia Utonium abandonó la estancia antes de tiempo.

Ni siquiera recordó cuando había entrado al auto del profesor, o en qué momento se habían ido de la fiesta. Todo pasó tan rápido que su cabeza parecía no registrar lo que estaba pasando en torno suyo.

Esa escena no podía dejar de reproducirse en su mente, pero no encontraba palabras para poder describir cómo se sentía al respecto. Era como una interminable cinta dañada.

Ya caían las tres de la madrugada y Blossom seguía sin poder pegar un ojo. Debería dejar ir ese incidente y borrar de sus recuerdos lo que sea que había visto. Solo tenía que relajarse y olvidar.

"Relajarse y dejar ir…"

Pero como ella era ella, no iba a ser tan sencillo.

Tomó su teléfono y comenzó a escribir, en medio de un episodio lleno de ansiedad.

Yo sé que me viste.

Se mordió el borde libre de la uña con angustia, mientras esperaba una pronta respuesta de su parte. Cuando pasaron varios minutos y el chico seguía sin responder continuo.

¿Eres consciente de lo que estás haciendo? Casi te dobla la edad…

Escribió, esperando una respuesta que nunca llegó.

Y está casada… con el padre de tu ex…

Hablando de tu ex ¿cómo pudiste tratarla de esa forma? ¿Disfrutas haciendo sufrir a jovencitas o algo parecido?

Sabía que estabas mal de la cabeza, pero no a este punto. Realmente creí que habías cambiado… aunque sea un poco. Veo que me equivoqué…

Podría contárselo a alguien de la escuela ¿lo sabes?

Blossom sabía que era una amenaza vacía, pero aún así sus dedos se movieron por sí mismos a la hora de enviar. Lo que sea que lo lograra conmover lo suficiente como para prestarle atención…

Después de desahogarse escribiendo unos párrafos cada vez más largos, su celular vibró por una única vez, en medio de la oscuridad y los ronquidos ahogados de sus hermanas.

Estaba a punto de quedarse dormida cuando lo leyó.

Brick: Mi casa. Mañana a las 8 am.

No reaccionó instantáneamente. Debía suponer que todo esto no era algo que él quisiera discutir por otros medios que no fueran en persona. Tendría que ir a su casa para poder descubrir la verdad…

De repente recordó el sobre que había traído consigo, con una nota de la señorita Bellum, reposando sobre su mesita de noche. Lo abrió silenciosamente para poder revisar el contenido de la tan esperada carta. Era un dato que constataba la pertenencia del departamento de la calle Pomegranate… a nombre de un tal Dominik Ilyin.

No un Morbucks, ni una Creed. Un completo extraño ajeno a los embrollos del ruff.

Rindiéndose ante la falta de respuestas, supuso que no le quedaba de otra que esperar a lo que saliera de la boca del ruff.

Finalmente pudo pegar un ojo, aunque sea por unas cortas horas de paz.

A la mañana siguiente, siguió su rutina como siempre lo haría. Fue la primera en bañarse, cepillarse los dientes e incluso desayunar una tostada integral antes de irse. No había comido nada desde antes de la fiesta.

Era una mañana inesperadamente neblinosa, el viento comenzaba a helar con el verdadero inicio del otoño a mitad de Octubre. Se colocó unas pantimedias que la calentarán debajo de su falda plisada.

No tomó un bus como en la última ocasión que llegó al edificio, en su lugar voló velozmente hasta aterrizar sobre el asfalto frente a la estación de autobús. El hombre de vigilancia la dejó entrar sin ningún problema, y la recepción parecía estar esperando su visita, indicando que tomara el ascensor sin hacerle preguntas.

Blossom tragó saliva, mientras miraba como los números del ascensor ascendían y ascendían hasta que llegara por fin a su piso con una sonora campanada. El ambiente se sintió extrañamente más silencioso que de costumbre.

Golpeó una vez, pero no recibió respuesta. Volvió a intentarlo, con los mismos resultados. Le pareció extraño que la hubiera citado para luego no atender a su visita. ¿A no ser qué…?

Una vez más tomó la manija de la puerta, y sin nada que perder la giró, permitiéndo así el ingreso al departamento sin cerradura que impidiera su camino.

¿Podría haberse quedado dormido?

— ¿Brick…? — preguntó, mientras entraba silenciosamente. El sitio seguía igual de apacible que siempre, sin señales de vida alguna.

Escaneó sus alrededores hasta llegar a la sala, donde su vista se posó sobre un cenicero sucio en medio de la mesita de café. Un cigarro aún prendido reposaba tranquilamente dentro de este, botando un ascendente hilillo de humo blanco hacia el techo.

Parecía recientemente prendido. Esto no tenía sentido…

Fue entonces cuando un par de brazos la azotaron contra el suelo.


Hola de nuevo , me disculpo por la tardanza con este cap, aunque sea un refrito hubo muchas cosas que editar y aún así no me quedé completamente satisfecha con el capítulo hasta que lo revise varias veces después. Recientemente comencé un nuevo trabajo así que… tengo menos tiempo para dedicarle al fic pero no teman. Si leyeron el primer fic sabrán que acá me quedé la última vez, pero no se preocupen la maldición no se repetirá.

Alguien me pregunto el porque le puse Venus al fic, y pues es porque es un rewrite de Venus Fly, el primer fic que publique y que es una alegoría a la presa de la planta venus atrapamoscas. Básicamente alguien cayendo en una trampa atractiva. Lo cual hasta cierto punto se mantiene también en este segundo fic, Venus representa el deseo y lo atractivo, pero también es la diosa del amor y supongamos que todos acá están bajo su influencia por más complicada que sea esta. También fue por que muchas canciones que me gustan y asociaba con este fic empezaban con Venus: Vénus de Joanna, Venus fly de Grimes, Venus as a boy de Bjork, e incluso Venus de Zoé. Es una complicación de mi cabeza muy larga de explicar.

Por otro lado agradezco mucho sus comentarios especialmente aquellos que comentan cosas que les gustaron acerca del fic, me ayuda a ver lo que puede que esté haciendo bien. También agradezco las críticas que me dejan porque me permiten ver en lo que estoy fallando, y en su mayoría es lo que sospechaba que era la redacción. Y es verdad, tiendo a escribir tedioso, redundante y se me pasa la mano con las descripciones por tener una visión bastante gráfica de las cosas. Prometo darme el tiempo de corregir los capítulos pasados para que sean más tolerables, no lo hice antes para que no reciban falsas alertas de actualización si es que siguen el fic.

En el caso de mis modismos extranjeros… yoooo no pensé que causarían tantos problemas. Es cierto que suelo pensar en inglés y al traducirlo al español no suele quedar tan pulcro como quisiera, y si dejara de usar frases extranjeras se perderían un buen de chistes que publicó, pero prometo intentar ser más neutral. Y con lo de los trigger warnings siendo spoilers y mis sugestiones en las notas de autor… Solo trato de ser precavida hay mucha gente sensible en Internet y es el formato que se suele utilizar en AO3 a falta de tags, este fandom está demasiado muerto como para que me funen la verdad.

Eso sí, las personalidades cagantes se QUEDAN de todas formas; todos los adolescentes siempre tienen algo de infumable y a mí me parece bien que cuenten con defectos palpables, permite que el posible desarrollo de personaje sea más notorio con el pasar de los capítulos. A decir verdad en mi caso no me gustan las Blossom lienzo en blanco cuya única cualidad es ser chica perfecta, cuando incluso en la serie original peca bastante de ser inflexible, hipócrita o mandona. Y Dios, como aborrezco al Brick genio y plano de algunos fanfics, sé que tiene que parecerse a Blossom de alguna forma pero cuando simplemente es Dexter de Bleedman juro que no lo puedo tomar enserio. Es un mocoso castrante, y a mi me agrada así. Lo mismo con el resto de pjs en el fic.

Creo que rantee demasiado, no quiero decir que no pueda recibir críticas o algo parecido, de hecho me comprometo en tratar de mejorar la calidad del fanfic y oficialmente estará [EN CORRECCIONES] a partir de la fecha en que publique este capítulo, así que si sale en sus alertas asuman que soy solo yo quitando comas, borrando oraciones o palabras mal escritas. No me considero la mejor escritora del mundo… pero también consideren que redacto y edito esto de 11pm a 3 am, sin beta reader ni sueldo Y,Y. Y a diferencia de Venus Fly, estoy escribiendo más para mí que para otras personas porque me ayuda a continuar escribiendo el hacer algo que me gustaría leer a mí. Me encantan sus comentarios pero debo admitir que me sugestiono poquito cuando recibo algo tipo "Tu fanfic es una poronga lol, no dejes de actualizar :D" HAHAHAHA no me lo tomo personal de verdad. Bonito mes y espero que todos estén bien de salud, yo por mi parte estoy a punto de acabar en el psiquiátrico, pero ahí andamos. Besos.