Venus

Capítulo 10: Rabid animals

Su cabeza fue azotada contra el suelo violentamente, pero fue más la sorpresa que el dolor lo que la embargó en ese momento. Ni siquiera tuvo oportunidad de reaccionar porque el chico ya se había abalanzado sobre ella, tomándola de las muñecas y colocando todo su peso al sentarse sobre su vientre para que no pudiese moverse o protestar.

Su primera reacción fue golpearlo con su visión láser, pero él parecía ya estar preparado para esa respuesta. Obligándola a girar su rostro hacia un costado al momento de disparar. El movimiento fue tan certero que la dejó atontada y con la mirada fija en el punto de hollín humeante que acababa de dejar en una de las paredes blancas del apartamento.

Esto casi le recordaba a los viejos tiempos…

Blossom luchó por recuperar el aliento, siendo incapaz de musitar palabra alguna. Brick se agachó para estar a la altura de su rostro contra el suelo, una expresión sombría y desequilibrada se había apoderado de él.

— Tienes bastantes agallas para mostrar tu cara aquí… — musitó, lo suficientemente cerca como para rozar narices con la chica. Su cabello largo caía en cortinas sobre su rostro, y aunque Blossom hizo el intento de protestar, no podía debido a la dificultad que tenía para poder respirar. El chico hizo nota de esto. — Ah… Perdona, ¿te lastimo?

Pero no hizo nada por aliviar el pesar de la chica, en su lugar cambió de posición para poder tomar ambas muñecas de la chica con una sola mano mientras colocaba la otra sobre la boca de la powerpuff girl ejerciendo presión para que no hablara. Sin importar lo mucho que luchará para liberarse, la fuerza del muchacho era mayor a la suya, lo cual le resultaba increíblemente frustrante.

No hacía mucho que habían dejado de pelear. ¿Se había vuelto más fuerte?

Se planteó golpearlo con su visión láser una vez más arriesgando llevarse con él parte del apartamento, pero Brick negó con la cabeza adivinando sus intenciones. Sus pupilas brillaban del mismo color rojo, advirtiendo que él bien podría hacer lo mismo en su contra con mayor efectividad. Tenía que buscar otro tipo de plan…

El chico la agarró de las mejillas, apretandolas con fuerza para generarle dolor mientras levantaba su rostro.

— Creo que te has confundido, preciosa. ¿Creíste que ya eramos amiguitos o algo parecido? Estás muy, muy equivocada si crees que por un minuto empecé a confiar en tí. — sonrió al darse cuenta que la puff lo fulminaba con la mirada, sin hacer el intento de apartar la vista ni por un segundo de él. — ¿Tengo que recordarte qué relación tenemos exactamente?

Le soltó el rostro para que este se azotará contra el suelo una vez más, y se acuclilló para volver a estar frente contra frente con la chica. El rojo sangre de sus ojos contra el rosa pastel. Escupió sus palabras más cerca de su propia boca de lo que le gustaría.

— Te advertí que te mantuvieras al margen ¿no es cierto? Te has pasado con este jueguito del detective… Hablando con esa tipa… amenazándome con delatarme ¿Quién carajo te crees que eres?

Blossom se estremeció ante sus palabras, frunciendo el ceño ante lo que decía. Debió haberle mencionado a sus hermanas hacia dónde se dirigía… El ruff se veía particularmente desequilibrado ese día, y un súper en un estado tan disperso como el suyo solo significaba malas noticias. Algo le decía que no iba a medir las acciones que podía cometer en su contra. El muchacho siguió con su monólogo

— Así que me viste… ¿Ahora qué? Esperas que me quedé ahí mirando como vas como una buena niñita… — Sus uñas se clavaron en sus mejillas con fuerza, haciendo énfasis en sus palabras. — A abrir la boca con Keane y mandarme derecho a prisión ¿Sin que yo haga nada al respecto? No lo creo…

La mano con la que le tomaba el rostro viajó trazando un camino desde su barbilla hasta la altura de su garganta. Blossom vio tras la cortina de su cabello como la mirada del ruff se ensombrecía en lo que colocaba los dedos sobre su cuello.

— Dame una razón… para no matarte en este mismo momento…

Blossom no reaccionó inmediatamente, pero miró fijamente al muchacho con silenciosa incredulidad.

Brick levantó su propio peso para dejar que la powerpuff recuperara el aliento y respondiera, colocando sus rodillas sobre el suelo. La chica tosió e inhaló aire profundamente antes de poder hablar. Y aunque en el fondo sentía miedo por lo que él fuera capaz de hacer, era mayor su propia indignación y necesidad de demostrarle que no era inferior a él.

— ¿Perdiste la razón? ¿Matarme? Por favor… Quisiera ver como eso termina para tí aunque lo intentes… — Lo acusó, señalándole con el dedo índice. Blossom se fijó en las botellitas de prescripciones anaranjadas encima de la encimera de la cocina y levantó una ceja con incredulidad. — ¿Has estado tomando los medicamentos para tu condición? Parece que se te ha olvidado…

Este comentario lleno de desprecio pareció no sentarle bien al ruff rojo, cuyo rostro pareció pasar por una serie de fases que iban desde el desconcierto hasta el repudio, convirtiéndose en una mueca de extraordinaria aversión. Estaba tan furioso con ella que incluso mostró los dientes con rabia antes de tomarla por el cuello con ambas manos y volver a azotarla contra el suelo.

La tráquea de Blossom luchó contra la presión, y la chica dejó salir un gemido lastimero mientras intentaba robar oxígeno de alguna parte. Nunca había sentido tanto terror como en ese momento.

— ¿Mi… condición? — Blossom palideció, olvidando completamente que no se suponía que ella supiera nada acerca de ese tema. Había hablado de más, y si Brick parecía molesto antes ahora estaba genuinamente furioso. — ¿Cómo te atreves a insinuar que estoy loco? Tú. De todas las putas personas…

Una de sus manos se deslizó a la altura de los muslos de la chica. Blossom abrió los ojos violentamente cuando sintió como el muchacho levantó su falda hasta tomar el dobladillo de sus medias, adivinando sus posibles intenciones. Ahora sí que comenzaba a luchar por su vida.

La chica comenzó a hiperventilar, presa del pánico, agitando las piernas para intentar liberarse de su agarre, y aún así él logró ignorar sus esfuerzos con facilidad.

— ¡No! ¡Brick..-!

Se oyó el ruido desgarrador del delgado material rompiéndose y sintió aire frío recorriendo la piel de sus muslos. Sus piernas estaban prácticamente desnudas ahora, y su ropa interior a plena vista del muchacho.

Se preparó para lo peor, cerrando los ojos, pero Brick no se vió particularmente interesado en el lugar que ella esperaba. En su lugar, trazó los desniveles de las cicatrices que tenía en el nacimiento de sus muslos.

La sorpresa embargó a la powerpuff girl, y también un indescifrable horror al darse cuenta que el chico se había enterado de uno de sus secretos mejor guardados.

— Así que yo soy el loco en cuestión… pero tú puedes andar por la vida cortándote las piernas como un jamón en navidad. — La miró con dureza, mientras le señalaba los cortes que ella misma se hacía. Blossom enrojeció de ira y vergüenza. — ¿Estás molesta? Abre los ojos, nena. Estás igual de jodida de la cabeza que yo... No tienes ningún lugar para juzgarme. ¿¡Oíste!? ¡Nada!

Sintió como las lágrimas anegaban sus ojos debido a la humillación, y las contuvo por varios segundos mientras la mano de Brick seguía apretando su garganta. Pudo haberse puesto a llorar en ese momento pero en su lugar, parpadeo con fuerza las lágrimas y exclamó con la energía que podía permitirse a pesar de sentir como su garganta estaba siendo aplastada.

— De acuerdo, ¡Lo siento!

Logró balbucear con furia antes de que sollozos silenciosos abandonasen su boca al verse sorprendida. Que denigrante… Un mal hábito con el cual no hace mucho había aprendido a lidiar, solo lo hacía cada vez que las cosas se volvían demasiado pesadas como para afrontarlas por sí misma.

Algo que ni siquiera comentaba con sus hermanas, y ahora estaba expuesto ante los ojos de una persona que la despreciaba. Se tapó los ojos incapaz de afrontar el hecho de haber sido descubierta.

Ahora era el turno de Brick de vacilar, aunque aún mantenía el ceño fruncido. Dudo lo suficiente como para aligerar la presión que mantenía sobre su cuello, a pesar de que se negaba a soltarla.

Contempló a la chica llorar sin musitar palabra alguna, lo cual resultaba aún más degradante para la heroína, siendo la última persona frente a la que lloraría normalmente. Y ni siquiera era la primera vez que lo hacía…

Sintió un miedo profundo de sentirse rebajada ante sus ojos, como si fuera alguna clase de fenómeno por el cual sentir lástima o una suicida en potencia. ¿Había perdido el poco respeto que tenía por ella? Qué amargo…

El ruff observó como gruesas lágrimas brotaban de sus ojos mientras lloraba. Una mezcla de desagrado y fascinación lo embargaba mientras veía el espectáculo tan patético frente a él. Esa chica siempre se la pasaba llorando… ¿No se suponía que la azul era la bebita en cuestión? ¿No se suponía que ella era la líder fuerte e independiente que te vendían en la televisión?

— Eres…toda una llorona…

Brick permaneció parado sobre sus rodillas encima suyo, mientras la miraba con desconcierto. ¿Cómo fue que su intento de intimidarla terminó de esta forma? Se sintió asqueado.

Las palabras del muchacho parecieron despertar algo en Blossom que logró que parase de llorar, notando que el muchacho la había soltado en su totalidad por estar viendo el cuadro lastimero que acababa de montar.

Se limpió las lágrimas intentando salvar algo de la dignidad que acababa de perder.

—Sé que no debí decirte eso… y soy la menos indicada para insinuar que estás loco… pero … — Se mordió el labio inferior. Incluso si lo intentaba las palabras parecían no querer salir por propia voluntad de su boca, el orgullo se lo impedía.

El chico la miró fijamente, expectante; mientras Blossom hacía el esfuerzo para por fin sincerarse con el muchacho. La sangre se le subió al rostro cuando entre lágrimas y el ceño fruncido por fin reconoció en voz alta lo que quería decir.

— ¡Solo estaba preocupada por tí! ¿Está bien?

Admitió, apartando la mirada hacia un extremo del apartamento, incapaz de ver al ruff a los ojos. Todo este tiempo la había estado torturando ¿y para qué? Sus intenciones siempre habían sido buenas a pesar de todo. Era difícil para ella admitir que sí, a pesar de que lo consideraba una persona detestable y confusa, le importaba. Por más duro que fuera para él el creerlo.

Brick la contempló con furia mientras apretaba fuertemente la mandíbula.

— ¿¡Por qué!? ¡Nadie te pidió que lo hagas!

Blossom, con las lágrimas secas en los ojos le devolvió la misma energía. Exclamando con similar indignación:

— ¡Te debo la vida…! Quieras o no tengo una deuda contigo…

La quemazón de la culpa se apoderó del pecho del chico. Otra vez con ese tema, ¿Por qué no solo lo olvidaba y seguía con su vida? Su propia respiración se agitó y solo pudo apartar la mirada de ella mientras se forzaba a gritar.

— ¡Deja de decir eso! ¡Yo no te salvé la vida porque quise! — confesó, mientras volvía a tomarla del cuello y contemplaba a la muchacha con odio.

La pelirroja lo miró con una intensidad poco característica en ella que hizo estremecer al rowdyruff. Ni siquiera se esforzó en apartarse de su agarre. Solo frunció el entrecejo y con mucha seriedad preguntó:

— Entonces ¿Por qué?

Era la pregunta del millón. ¿Por qué?

Ni siquiera él sabía la respuesta con seguridad.

El silencio los envolvió a ambos mientras se fulminaban mutuamente, con solo el tictac del reloj que adornaba parte de la sala como recordatorio del pasar del tiempo.

Pudieron haberse quedado ahí varios minutos hasta que Brick se dignó en hablar. No tenía sentido seguir cargando con la mentira si es que siempre iba a perseguirlo con la visión errónea que tenía la chica acerca de él. Clavó la vista sobre el suelo antes de murmurar.

— Porque… — Contuvo el aire en una pausa corta, mientras se resignaba a confesar. — Porque yo fui quien vendió la droga con la que casi te llevan… Lo hice y ví cómo la virtieron en una bebida… No fue hasta que me dí cuenta que eras tú a quien querían… que decidí intervenir…

Admitió, rindiéndose mientras se apartaba del cuerpo soltando del todo el cuello de la muchacha. Sentándose en paralelo frente a ella, sobre los restos de sus medias destrozadas. Reposó los brazos entre sus piernas flexionadas con gesto de derrota. ¿Cúal era el punto de seguir con esta farsa?

La oji rosa lo contempló con ojos brillantes de emoción, mientras se erguía a sí misma para poder quedar a su nivel.

— Tú… ¿lo viste?

El chico apartó la vista hacia otro extremo de la sala mientras se formaba una mueca de disgusto en su rostro. No estaba particularmente orgulloso de eso.

— Sí… — Nuevamente volteó a verla a los ojos con intensidad. — Así que deja de hablarme como si fuera un maldito héroe porque no había forma de que hubiera movido un dedo si se hubiera tratado de cualquier otra persona…

Era la verdad, por más cruda que suene. Se había planteado el escenario una y un millón de veces, y sabía a ciencia cierta cuál habría sido su decisión. De tratarse de cualquier otro ser humano común y corriente habría hecho como si no se enterara de nada y seguido con su vida. Viviendo con o sin la culpa.

La pelirroja se quedó mirando al vacío un buen rato, con los ojos y los labios aún hinchados por toda la lloradera. Una visión ridícula frente a los ojos del ruff.

Blossom frunció el ceño ligeramente antes de volver su atención hacia él y preguntar con tono de aparente indiferencia.

— … Entonces ¿Por qué a mí?

Un nudo se formó en la garganta del chico. Ciertamente "¿Por qué ella?" Él no sentía ningún afecto particular hacia ella, de hecho posiblemente todo lo contrario. No era una cuestión de debilidad o preferencia hacia ella… Entonces "¿Por qué? ¿Por qué había decidido salvarla a ella de todas las personas?"

La realidad era mucho menos emocional de lo que esperaba. Sino todo lo opuesto.

— Yo solo… tenía miedo… — admitir eso era como masticar clavos. Cerró los ojos con frustración mientras seguía confesando. — Eres más importante de lo que crees… yo no quería verme envuelto en algo como tu desaparición o lo que sea que te hubiera pasado… Solo fue mi egoísmo y deseo de sobrevivir lo que te salvó… No era ninguna… fantasía altruista que se te pudo haber ocurrido…

Blossom se le quedó mirando a los ojos por varios minutos con expresión neutral y Brick se sintió encoger bajo esos enormes orbes de algodón de azúcar. Se preguntó qué era lo que estaba pensando, y si lo odiaría por haber dicho la verdad. Había tratado de advertirle varias veces que él no era ningún héroe. No era su culpa si es que la decepcionó.

Pero, ¿Y qué si su confesión le abría los ojos?

Acababa de admitir que había estado vendiendo drogas ¿Y luego? Le acababa de dar las armas que necesitaba para hundirlo; la había humillado; y encima la había disgustado admitiendo lo poco que realmente le importaba.

Una inesperada ola de pánico embargó su pecho, porque ya no había vuelta atrás. Observó cuidadosamente la reacción de su contraparte, preguntándose cuál sería su siguiente movimiento.

La chica lo siguió contemplando con indiferencia y pareció pasar una eternidad hasta que la puff por fin se dignase en hablar.

— Está bien…

Brick volvió a mirarla francamente sorprendido.

¿Qué clase de respuesta era esa? Acababa de admitir que fue partícipe indirecto de una de las experiencias más traumáticas de su vida y la de cualquiera… ¿y para ella estaba bien? ¿Había perdido la cabeza?

Quizás era la esperanza la que cegaba la visión de Blossom, y sí, era cierto que el muchacho había actuado sin buenas intenciones de por medio cuando la salvó… Pero sin embargo la había cuidado, limpiado, arropado e incluso vigiló que estuviese bien…

Puede que el primer impulso de supervivencia lo hubiera llevado a hacer algo que nunca en su vida se hubiera planteado hacer. Pero las acciones consecuentes… nadie podía convencerla de que no vinieron de un lugar noble de su corazón, por más remoto que sea.

Blossom vió un destello de bondad residiendo en Brick, aunque ni este mismo fuera capaz de creérselo. Y solo por ello, sería capaz de perdonarlo y velar por proteger esa pequeña parte de él.

Levantó su mano para tomarlo de la mejilla. Le repitió lo que dijo con serenidad. — Está bien… — le aseguró, con la voz aún débil y temblorosa. La sombra de una sonrisa se asomó en su rostro, en contraste con los ojos tristes. — Aún si fuese como dices… seguiría preocupándome por tí…

Brick se quedó petrificado ante el contacto de su palma. Un extraño gesto de inesperada compasión que lo paralizó, como si en realidad fuese él quien se encontraba sufriendo y no la lastimera chica con autolesiones en los muslos y por debajo del peso sano normal.

Se levantó de donde estaba sentado para retroceder y apartarse de ella.

— Pero ¿Qué estás diciendo tonta? — La miró como si estuviera completamente loca. Esos gestos amables no parecían registrar bien en el cerebro del chico. ¿Qué pasaba con ella? — ¿Te das cuenta que no soy una buena persona? Yo… yo…

Se pasó los dedos por el largo cabello rojo. Esta era una maldita pesadilla o una broma de mal gusto. La había traído a su departamento para intimidarla lo suficiente como para que saliera corriendo y lo dejará en paz… y ahora estaba confesándose como si estuviesen en la iglesia. Se pasó las manos por el rostro. Nada le estaba saliendo como quería y ella estaba… ¿compadeciéndolo?

Pero que estúpida…

— No ha pasado un día que no haya cometido un crimen desde el arresto… Yo… he robado, he chantajeado, he traficado…He dormido con mujeres por dinero… He hecho bastantes cosas detestables… — Miró en dirección a la powerpuff en busca de alguna reacción que le demuestre el repudio que se supone debería recibir de su parte.

En su lugar se encontró con fría e inesperada serenidad. — Soy un caso bastante perdido… Estás perdiendo tu tiempo. Ve y acúsame para que me lleven de una vez… — La provocó. Sus ojos se encontraron nuevamente.

La contempló con intensidad, esperando lo peor pero ella se veía inconmovible. Solo parpadeó un par de veces con indiferencia mientras pronunciaba.

— No pensaba hacerlo…

Brick se mordió la lengua con frustración mientras apretaba los puños. ¿Qué estaba diciendo? ¿Era algún tipo de truco? Que solo acabe con esto de una buena vez.

La tomó de la blusa que llevaba y la levantó para que quedase a su altura. Blossom no se inmutó o intimidó ante el gesto, solamente flotó para alivianar el agarre del muchacho.

— ¿Por qué no? Ya lo admití todo… Anda corre donde Keane y deja que me pudra. — exclamó contra su rostro, pero ella permaneció imperturbable.

Parpadeó de nuevo con los ojos aún hinchados pero neutrales.

— No lo haré… — Lo tomó del brazo con el que la sostenía, y lo obligó a soltarla con suavidad desarmando su agarre, el chico se lo dejó fácil. No dejo de mirarlo mientras pronunciaba. — Yo solía pensar… que eras de lo peor, pero nunca te he odiado lo suficiente como para desearte el mal. Te lo prometo.

Admitió con una pequeña sonrisa mientras miraba el piso, para horror del rowdyruff boy. Este intercambio condescendiente estaba confundiéndolo cada vez más.

No se había sentido así desde la primera vez que ella lo había besado, la vez que murió. ¿Estaba siendo genuinamente… comprensiva con él? ¿O solo trataba de hallar formas para destruirlo nuevamente? No sabía qué pensar…

La chica no esperó y reposó una mano solemne sobre su brazo. Brick miró el gesto estupefacto.

— Eres una víctima también, Brick… — proclamó la chica con los labios secos pero recuperando la seguridad en las palabras que pronunciaba. — Debes aceptarlo y dejar que me haga cargo del resto…

Lo que sea que insinuaba cuando decía que se haría cargo logró despertarlo de su confusión, frunció el ceño con molestia. Se apartó de su agarre de un tirón, mientras adoptaba una actitud defensiva.

— No. Ella no me forzó a nada… — aclaró, regresando hasta cierto punto a la postura hostil que tenía en un principio. — Yo acepté todo voluntariamente, no dejaré que la acuses.

Así que estaba listo para sacrificar su propia libertad pero no la de su acosadora… El rostro impasible de Blossom flaqueo, mientras una mueca de disgusto buscaba asomarse sobre su boca. Su ceño se frunció levemente mientras contemplaba al chico con ironía.

"Sí, voluntariamente… Solo y sin un centavo encima, pero voluntariamente." Lo que sea que le ayudará a dormir por las noches.

No escapaba de su percepción el hecho de que esa mujer probablemente sea la que haya estado manteniendo a Brick durante todo este tiempo. Haciendo que haga quien sabe que cosas además de seducirlo. Aprovechándose de un adolescente en situación vulnerable a cambio de un lugar donde vivir.

El gesto de disgusto de la chica no pasó desapercibido por él.

— No lo entenderías… Ella es como una… figura materna… para mí, o algo parecido...

Ese comentario sonaba tan ridículo viniendo de su boca que Blossom no pudo evitar soltar una risa sardónica. ¿Era acaso un intento desesperado de proteger a aquella desconocida?

— Pues que buena madre tienes, Edipo… Quizás me ciega el hecho de que jamás tuve una, pero estoy casi segura de que así no suelen llevarse los hijos con sus madres.

La puff había recuperado su sentido del humor irónico y la confianza que sentía a la hora de discutir con el muchacho. Brick se sintió más aliviado ahora que no estaba iluminada por el espíritu santo de la compasión, pero de todas formas levantó una ceja ante su tono.

— Es mucho más complejo que eso ¿de acuerdo? Además ¿a tí qué más te da? No es asunto tuyo.

Se cruzó de brazos mientras la fulminaba con la mirada. La powerpuff se quedó pensativa mientras buscaba las palabras que mejor podía expresar para lidiar con él. Había llegado al punto en que ya no importaba el sincerarse con él, por más vergonzoso que fuera admitir lo que genuinamente sentía hacia al muchacho.

— Me importa y me importa más de lo que crees porque… Me confundes. Un día parece que eres bueno y qué has cambiado y me dejas escoger los libros que vas a leer… y el otro estás metido en cosas turbias con un departamento secreto y una novia casada que te dobla la edad. Dame un respiro…

Se sentó en el suelo una vez más, agotada con todo este intercambió emocional. ¿Cómo podía hacerle entender que solo buscaba ayudarlo? El ruff la contempló aún sentada en el suelo sosteniéndose las piernas con emociones inexplicables. Y aún así tuvo la necesidad de aclarar.

— Sólo tiene veintiocho…

Blossom lo contempló con ironía mientras apretaba los labios.

— ¿Y eso lo hace mejor…?

No pudo discutir contra eso, apartando la vista hacia el rabillo de sus ojos. Suspiró, y se dejó caer contra el piso en paralelo a ella pensando que todo había acabado.

Quería odiarla y hacer algo al respecto… sin embargo ahí estaba él, incapaz de agregar nada más que decir mientras contemplaba con una mirada derrotada a su contraparte.

Se la pasaron ahí enfrentándose en silencio con lo que parecían horas, con el mismo tictac de algún reloj marcando el tiempo que pasaba.

Fue Blossom la que rompió el silencio.

— Solo quiero que seas honesto…

Era una simple solicitud, y Brick supo que esta era su condición si quería tenerla de su lado. El chico suspiró sonoramente mientras se pasaba las manos por el rostro. Quería la maldita verdad, de acuerdo.

— Conocí a Lena antes de que se volviera la señora Morbucks… — "Lena" Blossom hizo nota mental del sobrenombre que reservaba para ella. No quiso dar detalles acerca de la relación previa que tenía con la hijastra de esta porque lo veía innecesario. — Me dio trabajo y un techo donde quedarme cuando me fui, así que medio que le debo la vida por ello…

— ¿A cambio de qué?

— Lealtad…

— Así que supongo que no puedo esperar que expliques a qué clase de trabajo te refieres…

— Nop.

Blossom suspiró, sabiendo que por supuesto no lo haría. Había prometido guardar los secretos de Brick pero no se cerraba a la posibilidad de actuar en caso de que esa mujer se viera envuelta en algo que mereciera su atención. Se preguntó qué cosas hacía Elena para poder manipularlo como le diera la gana.

Quiso medir el nivel de influencia que pueda tener sobre él, atreviéndose a preguntar dubitativa. — ¿Estás enamorado de ella?

Brick la miró como si estuviera loca, e hizo una mueca de incomodidad ante lo cursi que sonaban sus palabras. Finalmente negando con la cabeza.

— Es más como una compañera de trabajo… Lo que sea que se dé después de eso es bastante casual y ambos lo sabemos...

Lo que sea para proteger a su amante pedófila... A Blossom no le convencía para nada todo ese tema de la mami-jefa-amante pero, si es que estaba preocupada, supo fingir desinterés.

Suspiró, analizando lo compartido por el chico mientras se rodeaba las piernas desnudas con los brazos. Él la contempló expectante esperando lo que sea que fuera a decir.

Era hora de tomar una decisión acerca de lo que debería hacer con el ruff. Por un lado, estaba hasta el cuello de delitos que podrían poner en riesgo su libertad condicional, estaba envuelto con una mujer de morales dudosas y hacía poco la había amenazado de muerte…

Y por otro lado, sabía que toda la cadena de sus acciones eran solo un mecanismo que tenía para poder sobrevivir. No conocía más que este estilo de vida para subsistir luego de que lo privaran de su autonomía y la de sus hermanos. Incapaz de adaptarse a la normalidad de una vida humana como el resto de ellos…

No tenía el valor para echarlo todo por la borda y arruinar su vida, a pesar de lo ilegal de todo esto; y aunque jamás sería su cómplice… tampoco sería la soplona que lo delate. Su único trabajo era velar por que saliera ileso de todo el embrollo en el que se había metido.

Suspiró. — Bien, no se lo diré a nadie. Y tampoco acusaré a tu… jefa, si es lo que quieres…— aceptó, apartando la mirada del muchacho con algo de resignación.

El muchacho evaluó la sinceridad de sus palabras, para luego asentir levemente con la cabeza. — Lo único que necesito es graduarme, es todo. Solo entonces terminará por fin esta pesadilla del reformatorio.

— Lo sé, te ayudaré. — aseguró mientras asentía con la cabeza.

Por supuesto, aún había bastantes secretos pendientes que el muchacho evitaba mencionar; pero Blossom no le dio importancia, ella también los tenía. Lo dejaría pasar por el momento. Después de todo, ella también prefería mantenerse en silencio respecto a los suyos.

Acomodó la barbilla sobre sus rodillas.

— Supongo que ahora podemos intentar ser más civilizados el uno con el otro…

¿Era su impresión o era una especie de bandera blanca extendida? Brick dudó antes de tomar la oferta, preguntándose si acaso era una broma, pero la expresión inmutable de la chica le comunicó que hablaba muy en serio.

El ruff puso los ojos en blanco, "Siempre tan correcta…" Pero accedió.

— Supongo…

La puff meditó por unos segundos con un dedo sobre el labio inferior de su boca, y con sorprendente solemnidad siguió hablando.

— Sí es así, entonces mi nombre es Blossom por cierto. Blo-ssom. — Tenía que aprovechar la oportunidad, la prueba más tangente de que se tomaría en serio esta nueva relación de respeto mutuo. — No nena, no linda, no preciosa, guapa, oye, hey… Blossom. Trata de decirlo al menos una vez…

La contempló como si estuviera loca, pero el ceño fruncido de la puff le dejó claro que no podía negarse a esta petición, considerando todas las molestias que ya se estaba tomando con él.

Brick se mordió los labios con fuerza ¿Debería ser sencillo cierto? Era solo su estúpido nombre.

Pero era el primer paso para reconocer la tregua que tenía con la muchacha: reconocerla como un ser humano y brindarle la dignidad que lo acompañaba. No era tan difícil, eran solo dos sílabas. Pero, carajo si no significaban demasiado… Se mordió la lengua mientras se esforzaba en pronunciar la dichosa palabra.

— Blo… ssom…— balbuceó su nombre mientras volvía a poner los ojos en blanco. ¿Por qué diablos se estaba ruborizando? No era la gran cosa y sin embargo la voz le tembló a la hora de pronunciar su nombre. Colocó una mano a la altura de su boca para salvaguardar lo que quedaba de su orgullo mientras fulminaba a la puff con la mirada.

Blossom sonrió, satisfecha. Progreso era progreso. Se levantó para irse sin levantar la mirada del ruff.

— Bien.

Se enderezó incómodamente mientras examinaba el desastre que habían provocado durante su rencilla. Los pedazos de Nylon negros de sus medias desperdigados por el piso, la mancha aún ligeramente humeante en la pared debido a sus rayos láser y ligeros rayones en el piso de madera falsa, fruto de su lucha por liberarse.

Se sintió un poco avergonzada por el desastre que habían causado en un apartamento tan lujoso pero de nuevo, no hubiera pasado si el chico no se le hubiera abalanzado encima para intentar asesinarla.

Le dió una última mirada a los frascos de prescripción en la encimera de la cocina, y luego al silencioso personaje a unos metros alejados de ella. No parecía particularmente molesto por el desastre que acababan de causar pero tenía la mirada perdida en el espacio donde estaba desperdigadas los restos de sus medias.

Blossom enrojeció, con la intención de agacharse y recoger la prenda perdida.

— Uh… debería…

— Yo lo limpió, no te preocupes. — aseguró el muchacho apartando la mirada. Todo este post-encuentro resultaba igual de embarazoso para él. No era como si se fueran a abrazar, y pedir disculpas, y seguir con sus vidas… era más fácil fingir que nada pasó.

La puff se pasó una mano para disimular lo incómodo de la situación mientras se acomodaba el bolso que llevaba. Antes de irse por la puerta silenciosamente volteó hacia su contraparte.

— Bueno… supongo que te veré luego… Brick. — murmuró a modo de despedida.

Brick solo exhaló aire con aparente cansancio.

— Sí…

Tomó carrera hacia el ascensor del edificio y no miró atrás hasta llegar volando a casa.

Para su suerte ninguna de sus hermanas estaba en casa, iban a ser las 11 y se encontraba completamente sola en su habitación. Con algo de prisa se desabotonó la blusa que llevaba puesta para revelar mejor la apariencia de su cuello frente al espejo.

Efectivamente, su contraparte había acabado por dibujarle moretones con una ligera similitud a la forma de sus manos. Afortunadamente, la sustancia X era lo suficientemente rápida a la hora de sanarla. Las manchas ya estaban pasando del morado a un tono verdoso enfermizo… viéndose como un hematoma de más de cinco días de sanación en lugar de uno fresco.

"Por lo menos no tendría que ocultarlos" pensó mientras soplaba sobre una de sus manos para formar un pedazo de hielo con el cual acelerar el proceso desinflamatorio.

Se miró por varios segundos en el espejo, su perfecta y casi translúcida piel contaminada por el agarre férreo de Brick. Frunció el ceño mientras se pasaba una de las manos sobre el cuello, intentando imitar la forma en que la había sometido.

Flashes de recuerdos del ataque se reprodujeron en su cabeza, y la visión de Brick sosteniéndola contra el piso con rabia la entumeció. Reviviendo la sensación de la falta de aire y el apretón de sus manos sobre su tráquea. Ciertamente pudo haber muerto…

Un escalofrío recorrió la espina dorsal de la chica mientras su respiración se aceleraba lentamente. Seguro, había sido una experiencia algo aterradora… pero había algo más que sentía que no podía poner exactamente en palabras…

Dejó a un lado el hielo con el que se desinflamaba los moretones, y esta vez se colocó ambas manos en el cuello. Intentó imitar la forma en que el chico la estrangulaba, aplicando esta vez la fuerza indicada como para dificultar su respiración sin herirla.

La falta de aire le resultó extrañamente estimulante, para su propia vergüenza.

Apartó las manos de su cuello mientras buscaba apaciguar su respiración una vez más. ¿Estaba hiperventilando por la presión o por su propia excitación? Miró la apariencia desinhibida de su reflejo, con las mejillas ardientes y el sujetador rosa que llevaba expuesto a través de la blusa abierta.

Sus propios ojos le transmitían algo que no le gustaba del todo. Tragó saliva antes de volver a colocarse el hielo sobre su cuello y apartar la vista del espejo con vergüenza.

Bueno, siempre se puede aprender algo nuevo acerca de uno mismo...

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Solo se encontraron un par de veces en lo que corrió el resto de Octubre, y ambas ocasiones se dedicaron exclusivamente a hacer tarea juntos, bajo la inquisitiva supervisión de Blossom.

No volvieron a verse en el apartamento del chico, aparentemente porque mientras "Lena" estaba en la ciudad venía a quedarse de vez en cuando, lo cual haría increíblemente incómodas las sesiones de tutoría. Y Brick aún se negaba rotundamente a poner un pie sobre la residencia Utonium, cauteloso ante la idea de convivir con el resto de las powerpuff.

Así que en su lugar quedaban en verse después de clases en la biblioteca de la escuela, lo cual era un poco engorroso ya que difícilmente podían conversar de forma regular, trabajando en silencio la mayor parte del tiempo. Lo cual era de cierta forma un alivio considerando que ninguno sabía con exactitud cómo dirigirse al otro después del drama de aquel sábado.

La última vez que hablaron fue saliendo de la biblioteca, caminando uno junto al otro mientras eran recibidos por el frío viento otoñal y las hojas pardas de los árboles volando a su alrededor.

— ¿Has estado leyendo el libro que elegiste? El reporte es para el próximo viernes ¿sabes? — le comentó, mientras se acomodaba la bufanda en el cuello.

"Ah, mierda." Brick se cerró la chamarra deportiva que llevaba hasta la altura de la barbilla. — Sí, estoy en eso…

Apartó la mirada de manera sospechosa hacia otro lado con el ceño fruncido. Blossom examinó su rostro con sospecha mientras levantaba una ceja.

— No leíste nada aún, ¿cierto? — Blossom suspiró con resignación. — Para tu suerte ya lo había previsto… ¿Está bien si nos vemos el lunes 31 para ver la película?

Ahora era Brick quién levantaba una ceja con incredulidad, la puff lo ignoró mientras se colgaba su bolso al hombro.

— No es eso cómo… ¿hacer trampa?

Estaba genuinamente sorprendido de que doña Morales fuese del tipo de chica que viera la película a la hora de hacer un informe en lugar de leer el libro. Blossom puso los ojos en blanco.

— Lo es, pero sirve. — "Casos desesperados, requieren medidas desesperadas" Y había prometido hacer lo que tenía a su alcance para poder ayudarlo. — Revisaré lo que escribas después, de todas formas... Insisto en que por lo menos intentes terminar el libro antes de escribir el informe.

Lo contempló frunciendo ligeramente el ceño, esperando que captará el mensaje. Brick puso los ojos en blanco frente a su seriedad.

— Bien, leeré el libro de mierda… — aceptó el ruff metiendo las manos en sus bolsillos con irritación. La puff no reaccionó a la grosería, ya había empezado a aclimatarse ante los modales rudos del muchacho. Cada vez era más fácil no tomárselo personal.

— Bien. — señaló, mientras miraba la pantalla de su celular, recordó algo que le había llamado la atención. Dudó por algunos segundos mientras observaba por el rabillo del ojo como el chico refunfuñaba. — Este sábado habrá una fiesta de disfraces en casa de Kim Phan…

Esperó un segundo para evaluar su posible reacción antes de seguir hablando, no pudiendo evitar ruborizarse ligeramente y fruncir el ceño antes de preguntar.

— ¿Piensas ir? — se atrevió a musitar antes de torcer la boca con vergüenza.

— ¿No se supone que querías que lea el libro? — preguntó con ironía que no le hizo gracia a la powerpuff. Brick puso los ojos en blanco antes de dignarse en responder. — Pasó, los disfraces son para bebés. Y ya estoy empezando a cansarme de todas estas estúpidas fiestas… tengo mejores cosas que hacer…

— ¿Cómo qué?

— Cómo leer "El señor de las Moscas" del aclamado autor William Golding por supuesto… — enfatizó con sarcasmo, abriendo los ojos para fingir entusiasmo. Luego regresó a su expresión malhumorada de siempre antes de preguntar. — ¿De qué te disfrazarás? ¿Jessica Rabbit?

— Haha, chiste de pelirrojas…— pensó que era más original que eso, considerando que él también era otro. — De hecho es un secreto a órdenes de Bubbles, es un disfraz grupal ¿sabes?. Podrás verlo en Instagram. A lo que, por cierto, ya te comencé a seguir. Lindas fotos, ¿las tomaste tú?

Brick difícilmente contaba con alguna fotografía suya en lo que se suponía era su perfil, rara vez teniendo una razón para prestar atención a esa aplicación irrelevante cuando en realidad no hablaba con nadie. Era solo un basurero donde subía cualquier cosa que se le hiciera interesante, sea un graffiti que se encontrara en la calle o la señal neón de alguna cafetería a mitad de la noche.

— Sí, y nunca te pedí que me siguieras... — apartó la mirada con algo de vergüenza al verse expuesto de esa forma por la chica.

— Es simplemente práctico escribirte por ahí. — de forma similar, Blossom también subía constantemente fotografías estéticamente agradables que tomaba de vez en cuando, como fotos de su escritorio recién organizado o los apuntes que tomaba, Bubbles lo llamaba "studycore". Pero nunca subía fotos de sí misma, por supuesto. Nunca. — No le veo problema, de verdad creo que son buenas fotos.

Brick desencajó la mandíbula con frustración mientras llevaba una mano a su bolsillo para sacar su celular. Efectivamente tenía un nuevo seguidor. Lo meditó por unos segundos antes de darle seguir de vuelta a la muchacha. Lo que sea.

— De acuerdo… — suspiró, aún adaptándose a la idea de que estaban en una tregua. Se llevó la mochila que llevaba en la mano para colgársela en el hombro. Por primera vez en su vida tenía todas las tareas pendientes completas.

— Entonces supongo que te veré en Halloween. — preguntó tentativamente la puff, implicando que seguramente se verían en su casa ese día. Brick no reaccionó negativamente a la idea, lo cual era alguna clase de alivio.

— Sí, está bien… Adiós. — Se despidió sin más ceremonias, retrocediendo en sentido contrario a donde volaría Blossom.

— Nos vemos Brick... — Se despidió cortésmente la puff, antes de despegar hacia su casa.

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.

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El sábado arribó más rápido de lo esperado, y pronto Blossom tuvo que aprender que ceder era mejor que discutir. Cuatro chicas en sus respectivos disfraces de Halloween sonreían sentadas al borde de las escaleras del hogar Utonium, listas para ser deslumbradas por la sesión fotográfica programada por sus padres.

— ¡Solo una foto más de las chicas más preciosas! — una mujer de apariencia glamorosa sostenía un teléfono frente a las cuatro muchachas. El flash de la cámara la cegó por unos segundos. La señora Snyder, con su cabello voluminoso y la joyería de oro que le colgaba de las muñecas les siguió tomando fotografías, obligándolas a posar de distintas maneras.

Blossom hizo lo mejor que pudo para aguantar la tortura, mientras Robin y Bubbles se esforzaban para mostrar sus mejores ángulos frente a la cámara. A pesar de desentonar con la temática, Buttercup posó con las manos para sacar lo mejor de su personaje. Todas parecían divertirse.

A un lado y con otra cámara de teléfono, el profesor parecía estar a punto de romper a llorar.

— Oh, John… No te pongas sentimental… — La madre de Robin interrumpió la sesión para darle un par de palmaditas de apoyo en la espalda. Las chicas aprovecharon el momento para poder levantarse y relajar los músculos de las mejillas tensos por tanto sonreír.

El profesor se tomó los ojos con la punta de los dedos. — Lo siento… es solo qué, míralas se ven tan grandes… — señaló a las cuatro chicas mientras los ojos se le anegaron en lágrimas llenas de afecto paternal. — Y siento como si me estuviera perdiendo el verlas crecer…

Una ráfaga de culpa azotó a las powerpuff girls mientras veían al profesor sollozar, era poco el tiempo que pasaba en casa, sin duda queriendo muy en el fondo pasar la mayor parte del tiempo que tenía disponible con sus hijas. A Bubbles le tembló ligeramente el labio inferior enternecida por la escena, mientras Blossom y Buttercup veían al profesor con algo de incomodidad.

— Lo sé, lo sé… — Brooke acarició la espalda del profesor. — Crecen bastante rápido, y cuando menos te dan cuenta ya van de camino a Berkeley…

Robin soltó un resoplido de indignación mientras agitaba las trenzas de su cabello. Ni siquiera consolando al pobre hombre soltaba ese tipo de tema.

— Muchas gracias por llevarlas Brooke…

— No hay de qué, John. Es un gusto poder llevarlas y ten por seguro que las tendré de vuelta antes de las doce… — chasqueó los dedos antes de mencionar con orgullo. — Y en todo caso, siempre está la chaperona que las acompañará…

— Hola… — saludó Jane, la prima de Robin, saliendo del baño al sentir como mencionaban su nombre. No llevaba disfraz alguno, con solo una sudadera de Stanford puesta y pantalones de mezclilla. Estaba quedándose en la residencia Snyder en lo que empezaba su pasantía en el ayuntamiento.

— Estarán en buenas manos, ¿Sabías que es estudiante de ciencias políticas en Stanford?

Mientras los adultos empezaban a conversar, las chicas aprovecharon para terminar de preparar sus disfraces.

— Esta mujer lo juro… No puede mantener la boca cerrada… Lo siento mucho, chicas. Le insistí en no tener que llevarla pero mi mamá amenazó con no darme permiso de ir…

La chica castaña se acomodó la blusa anudada unos centímetros encima del ombligo con frustración. El drama del tatuaje parecía ser historia antigua pero no olvidada en la cabeza de sus padres, quienes ahora parecían querer obligarla a convivir cada vez más con su prima mayor.

Blossom sonrió con comprensión, apartando la vista del espejo donde revisaba el maquillaje que llevaba puesto.

— Está bien, Robin. Jane parece buena… — al menos de lo poco que la conocía.

— Sí, buena para ser un dolor en la cola… — murmuró Robin, acomodándose las medias para que estén a la altura adecuada. — Gracias por la ropa, por cierto. Me ahorraste unos dolarucos con este disfraz improvisado…

Robin se las había arreglado para convertir prendas del ropero preppy de la puff rosa en el emblemático outfit de Britney Spears en su video "Hit Me Baby One More Time". Con su cabello amarrado en trenzas y pompones rosas a ambos lados de su cabeza.

— ¿Alguna de ustedes vio mi brillo labial? — Bubbles vio el gloss que sostenía su hermana pelirroja entre sus manos antes de arrebatárselo sin más miramientos. Examinó una vez más con una sonrisa el disfraz que llevaba puesto, feliz con su elección. — Te ves muy bien Blossy…

Por su parte Bubbles había tenido que mandar a comprar su disfraz y el de su hermana. La puff azul decidió arriesgarse a mostrar algo de piel con el traje de aeromoza azul que llevó Britney en el video musical de Toxic, abierto con un corte a la altura del pecho. El azul del uniforme y la sombra de ojos celeste haciéndola brillar gracias al contraste con su cabello rubio. De las tres, era el retrato más fiel de la cantante.

— Es la tercera vez que lo mencionas… — respondió la puff rosa cruzándose de brazos, cuestionando si era algo bueno viniendo de la boca de su hermana.

Escoger un disfraz de la celebridad para Blossom había sido la tarea más difícil de las tres, siendo que ella se negaba a utilizar nada demasiado provocador. Al final, Bubbles logró convencerla de llevar puesto el icónico body de látex rojo que llevó Britney en el videoclip de "Oops!...I Did It Again". Su figura delgada podía lucirlo de manera impecable, y no mostraba nada de piel… el equilibrio perfecto entre recatado y sexy.

La líder se las había arreglado para imitar la cola de caballo de la artista, peinándose el flequillo hacia un costado, e incluso se maquilló los ojos con la misma sombra de ojos escarchada.

Bubbles fue quien había escogido la temática de ese año, y dichosa temática era: Britney Spears. En cualquiera de sus eras… incluyendo a Robin en la actividad porque era su amiga.

— Deberíamos tomarnos una última selfie juntas… — sugirió la puff azul, sacando el teléfono y extendiendo el brazo para poder encuadrar al grupo. — Junto con Rogue, para que no se sienta excluida…

— Ha ha.

— Es una lástima que no hayas querido vestirte como nosotras, aún tengo una boa de felpa bastante convincente…

— No hay ninguna Britney de cabello negro, Bubbles…

— ¡Claro que la hay! Uh… ¿la de Womanizer?

Por su lado, Buttercup se había negado a participar esta vez en la disfrazada grupal, mencionando que ya había quedado con Mitch en disfrazarse como los X-Men para la reunión que llevaría a cabo en su casa. Había rentado el traje completo e incluso se colocó un par de extensiones de mechones blancos en la frente para ir de acuerdo al personaje. Era la Rogue de X-men Evolution, una serie de los 2000 's, así que además del disfraz llevaba puesto sombra de ojos y labial morado.

Nunca se había esforzado tanto en parecerse a un personaje.

— Solo hazlo rápido, Britney. Me estoy empezando a hartar de todas estas fotos… — Exclamó Buttercup, mientras se colocaba entre Britney-rubia y Britney-castaña.

— Espera un minuto... — murmuró Bubbles al notar que alguien faltaba. — ¡Blossom! ¡No me hagas enojar!

La puff rosa se había escabullido silenciosamente para intentar no aparecer en las fotos, pero fue prontamente descubierta por su hermana.

— Está bien, está bien…

Sonrió nerviosamente mientras intentaba colocarse en la esquina más apartada del encuadre, pero Bubbles la tomó del cuello para que pudiese salir apropiadamente en la foto.

— Te etiquetaré luego…— aseguró Bubbles mientras tecleaba algo rápidamente en su celular.

— No, gracias…

— ¡Bueno, mis Britneys! Es hora de que vayamos saliendo…— intervinó la madre de Robin, interrumpiendo la conversación de las muchachas. Volteó a mirar en dirección de la puff verde. — Rogue, ¿Estás segura que no quieres que te acerqué al lugar de tu reunión? No tengo ningún problema, linda...

Buttercup agitó la cabeza en negación mientras dibujaba una sonrisa en su rostro para apaciguar a la mujer.

— No se preocupe señora Snyder, puedo ir por mi cuenta…

Blossom miró con sospecha en dirección a su hermana, obviamente pensaba poder ir a verse con su noviecito sin supervisión adulta de por medio, pero no tenía caso opinar al respecto. Era una chica grande y podía cuidarse por sí misma de todas formas.

— ¡Qué se diviertan niñas! — les deseó el profesor, viendo a sus hijas alejarse en el BMW de la señora Snyder. Por su parte, Buttercup se despidió agitando la mano antes de irse volando en dirección a la casa de Mitch.

El viaje a casa de Kim transcurrió tranquilamente hasta que Robin interrumpió, colocándose entre el asiento del conductor y copiloto.

— Ma, ¿no crees que Jane desentone mucho si no lleva un disfraz? — señaló la castaña, aún sin estar convencida de la presencia de su prima.

— Podría quitarme una media, ponérmela encima y ser la Britney pelona… — sugirió, haciendo estallar en risas al grupo, incluso obligando a Robin a relajarse un poco.

Usualmente una fiesta como la de Halloween para los Seniors de T high se llevaría a cabo en la mansión Morbucks, planeada por la propia heredera de la fortuna; más los rumores señalaban que había sido castigada recientemente, arruinando la sorpresa que había planeado por meses.

Blossom se preguntó si era acaso por la borrachera particularmente escandalosa que había montado en la gala por el aniversario de Townsville…

— ¡Hey, chicas! Lindos disfraces… ¡pasen! — Kim Phan, su antigua compañera del preescolar las invitó a entrar a su casa, vestida como Trinity de Matrix. Su casa no tenía nada que envidiar a la mansión Morbucks; viniendo de una familia casi tan adinerada como la de Princesa.

Las muchachas entraron maravilladas por la decoración que había escogido Kim para su fiesta, hielo seco y luces de ambiente color morado envolvían la sala de forma surreal como si acabaran de entrar a alguna especie de cementerio. La música sonaba a través de las bocinas, pero en una esquina del patio podía verse como un DJ se instalaba cerca del porche trasero de Kim.

Vieron a un montón de adolescentes que ya conocían disfrazados; algunos con los clásicos disfraces sencillos de zombies, vampiros y gatitas improvisados. Otros con trajes más elaborados, como un Batman, una Lady Gaga o incluso un Pickle Rick.

A una esquina no muy alejada de ellas, la escuadra de animadoras se veían particularmente modestas vestidas de monjas sexys, combinando las túnicas y tocados de diverso estilo con medias de net y maquillaje recargado.

Bubbles se encogió al costado de su hermana mientras hacía una mueca y murmuraba entredientes. — Rápido, miren hacia otro lado…

— ¿Te peleaste con tus amigas? — preguntó Blossom con incredulidad.

— Se supone que yo también me uniría a la temática de monjas de este año, pero…

Aparentemente era culpa suya el hecho de que Rose no haya logrado ningún avance junto con Boomer.

Sus amigas animadoras insistieron en que volviera a buscar como juntarlos de alguna forma a lo que Bubbles se negó rotundamente, cansada de hacer de casamentera. A lo que Jessica mencionó con mucha molestia que estaba siendo una egoísta que solo pensaba en sí misma. Provocando que la puff azul fuera excluida por el resto del grupo a órdenes de su capitana.

A Bubbles le importó un comino realmente, ahora que había aceptado que sentía algo por el ruff no iba a seguir siendo deshonesta consigo misma y jugar a las dos caras con quien creía era su amiga. No movería un dedo para perjudicarla, pero tampoco la ayudaría a hacerlo.

— Tenemos nuestros desacuerdos… — exclamó, sin quitar la vista de encima a su grupo de compañeras.

Jessica pareció percatarse de su presencia, susurrando algo al resto de miembros del escuadrón que voltearon a mirarla con indecisión. A un lado, Rose la miró con tristeza, como si quisiera hablar con ella pero no tuviera la autorización para hacerlo.

Bubbles desencajó la mandíbula con impaciencia, mientras se separaba del grupo para dirigirse al jardín. — Con permiso… Necesito respirar aire… lejos de aquí.

Blossom y Robin vieron estupefactas como la rubia se alejaba para ir a conversar alegremente con las chicas del club de arte, vestidas de diversos personajes de cuadros de la historia.

— Iré a la mesa de los adultos a tomar algo un rato… — Jane señaló la mesa en la cocina, donde un grupo de padres sobreprotectores se sentaban a charlar mientras bebían Gin and tonics con limón. — Si me necesitan para algo, ya saben donde buscarme…

Acabando por dejar solas a la castaña y a la powerpuff rosa sin decir nada más.

— Así que supongo que de nuevo somos tú y yo… — señaló Robin. — Bueno, al menos esta vez estás en la dirección adecuada…

— Así parece… Aún me estoy acostumbrando a la idea de estar en una de estas fiestas ¿Qué se supone que hace una para divertirse? — preguntó la puff mientras tomaba un vaso de Sprite que le ofrecía la señora Phan amablemente.

— Hmmm, eso es difícil. — considerando que ninguna de las dos era muy bailarina, y que de ninguna forma jugaría a la botella o cualquier otro juego pedorro nuevamente en una fiesta. A diferencia de la última, se suponía que esta sería una reunión sana. — Quizás encontrar a un chico interesante con quien hablar por el resto de la noche…

Como si lo manifestara, un par de muchachos del equipo de natación de la secundaria se les aproximó, ambos vestidos con los uniformes y maquillaje de un par de miembros de la banda Kiss.

— Hola señoritas… — las saludó uno de ellos, de forma pegajosa. Blossom hizo una mueca de desagrado bastante obvia.

— ¿Nos harían el favor de dejar que las acompañemos por el resto de la noche? — Añadió el otro, con ese tono de voz suave que se supone debía ser atractivo.

Blossom estuvo a punto de negarse rotundamente, pero Robin no se iba a privar de una interacción adolescente normal de nuevo. — Seguro.

La pelirroja intercambió una mirada de alarma con su amiga, pero la castaña solo se encogió de hombros. A este punto aceptaría cualquier cosa medianamente interesante que pudiera distraerla después de ser abandonadas por Bubbles y su chaperona. Robin se encargó de tomar de la mano a Blossom antes de que pudiera escaparse de ella y los dos muchachos. Sería buen ejercicio para ambas aprender a ligar.

Por su parte, la puff azul se había percatado de la identidad del DJ que se encontraba haciendo pruebas de sonido en el jardín de Kim. El cabello rubio de Boomer llamando su atención en un adorable (para ella) disfraz de Trunks. El ruff configuraba su equipo a una pequeña laptop por la que probaba reproduciendo algunas pistas bailables.

A pesar de no haber hablado desde la última salida al cine, Boomer no pareció demasiado contrariado por la presencia de esta, sonriendo levemente en cuanto la reconoció para luego regresar la atención a la pantalla de su portátil.

— Hola. — la saludó tranquilamente. No le guardaba ningún tipo de rencor, reconociendo que lo que pudo haber sentido por ella en esa sala de cine probablemente eran ideas puestas por Butch en su cabeza. Prefería actuar como si nada hubiese pasado.

— Hola…

Bubbles vaciló antes de entablar conversación con él, viéndolo algo ocupado.

— ¿No te avisaron que debías venir disfrazada? — bromeó, mientras navegaba por el repertorio de canciones que tenía preparadas. A Bubbles le costó unos segundos darse cuenta de que hablaba de como venía vestida, se ruborizó al pensar que el chico creía que era algo que llevaría puesto con regularidad.

— Se me debió haber pasado…— le siguió el juego, acomodándose las hombreras de su disfraz. Debía verse verdaderamente ridícula en ese momento.

— ¿También haces mezclas? — preguntó Bubbles, fijándose en el armado de la tornamesa improvisada de Boomer.

— Solo de forma aficionada… Aún no tengo todo para terminar de armar el setup. Pero, hey ¡conseguí una tocada! — celebró a modo de broma mientras levantaba un puño. Un chico que Bubbles no conocía que se encontraba a pocos metros de Boomer le dirigió una mirada extraña al chico, mientras la señalaba con la cabeza. — ¿Qué…? Ah sí. Cameron esta es… Bubbles…

Debía ser la primera vez que oía su nombre viniendo de sus labios y el corazón de la ojiazul no pudo evitar agitarse ligeramente.

— Bubbles, este es Cameron. Un… sujeto. — lo señaló con el pulgar sin prestarle atención, pero una baqueta voladora lo golpeó en la nuca en respuesta. — Auch, está bien… él toca la batería en la banda en la que estoy.

Tenía un flequillo que debía picarle los párpados y una barbita pequeña entre el labio y la barbilla. Había venido vestido de lo que parecía ser Shaggy de Scooby Doo, peluche de perro y todo.

— Hey… Soy el apoyo moral de esta noche… — la saludó haciendo la voz un poco más gruesa de la que realmente tenía. Boomer frunció el ceño extrañado al oírlo hablar de esa forma, mientras Bubbles le agitaba la mano amistosamente a modo de saludo.

No parecía ser de Townsville High, lo delataba los tatuajes que llevaba en sus brazos. Debía tener entre 19 y 20 años de edad a juzgar por la apariencia.

— Vino a ayudarme a configurar este bebé. — señaló la tornamesa que se encontraba frente a él.

— ¿Qué vas a poner? — preguntó la puff entusiasmada.

— ¿Qué te gustaría oír? — preguntó el muchacho melenudo, Cameron o como se llame, de una forma que hizo que Boomer pusiera los ojos en blanco.

— Ya tenemos una lista… — enfatizó mientras lo miraba con cara de pocos amigos. — Cameron, estás demasiado viejo para ella. Mantén tu distancia o es cárcel.

— Shesh, uno ya no puede ser amable con nadie ¿verdad?

Boomer lo ignoró, redirigiendo su atención a la rubia. Cameron no necesitó más señales para saber que sobraba en la conversación con su amiga, tomó la lata de refresco de la que había estado bebiendo y se dio media vuelta.

— Vamos a tocar un poco de todo: los clásicos, algo que se pueda bailar…

— ¡Y Rock Lobster! — señaló Cameron en voz alta, mientras se alejaba para no hacer de mal tercio en la conversación.

— Y Rock Lobster… — repitió Boomer sin mirarlo. Ahora solo quedaban él y su contraparte en la mesa del Dj.

Bubbles aprovechó el espacio que había dejado el chico para sentarse a un lado del ruff. Boomer trató de disimular la mueca de nerviosismo en su rostro, volviendo su atención a las funciones de la tornamesa.

— ¿Viniste con tu hermano? — se atrevió a preguntar la puff, buscando al moreno con la mirada.

— Nop, Butch está haciendo… cosas más importantes que ver a su hermano tocar en un evento. — señaló el rubio con ironía. — Recordaré eso la próxima vez que necesite espectadores en sus transmisiones…

De repente la ojiazul recordó la conversación que había tenido con su hermana hacía unas semanas, acerca de averiguar lo más que pudiera de boca de Boomer lo que había acabado por separar a los rowdyruff boys. No parecía que el ruff azul tuviera particular predilección por Butch de cualquier forma.

Con algo de disimulado nerviosismo le preguntó.

— ¿Qué hay de Brick? — se atrevió a indagar, colocándose un mechón invisible detrás de la oreja para simular ignorancia.

La mandíbula de Boomer pareció tensarse, y no la miró a los ojos antes de contestar. — ¿Qué con él?

Bubbles miró hacia el suelo mientras sentía como la conversación parecía tornarse desagradable para el muchacho, dudó por unos segundos antes de continuar hablando. — No lo sé… ustedes parecían ser bastante unidos…

— Bueno, no más después de lo que pasó…

— ¿Algo pasó…?

Estaba genuinamente sorprendida que el hacerse la tonta hubiera resultado convincente para el ruff, pero eso no fue suficiente para mitigar el sentimiento de culpa que sentía al notar lo incómodo que se había puesto el rubio al mencionarlo.

— Nada es solo qué… — Tuvo que detenerse un minuto para retener aire dentro de sus pulmones, fijando su atención a la punta de sus zapatos en lugar de a la chica que estaba a unos centímetros suyos. El sudor comenzó a perlar su frente. — Ese sujeto… a veces se pasaba de avaricioso... Pronto se volvió demasiado… se peleó con Butch y fue… horrible…

Un flash de memoria lo golpeó de repente…

Él, llegando a la puerta de la habitación del motel destartalado con las manos temblando del miedo. Una vez atravesó el portón se fijó en el escenario sangriento a mitad de la sala a medio destruir.

Sangre embarrada en el suelo y el televisor que tenían entonces hecho pedazos. Butch con la cara tan hinchada que parecía casi irreconocible. Brick con el rostro y las mangas de su camiseta bañadas en sangre. ¿Era de Butch? ¿Era suya? No podía saberlo con seguridad.

Boomer… — lo llamó con voz susurrante y las pupilas bastante dilatadas por la adrenalina de la batalla que acababa de llevar a cabo.

Había tenido miedo de Brick antes, pero era ridículo el terror que sentía en ese momento. La sangre goteaba de su rostro mientras dirigía su atención hacía él, sin soltar el collarín de la camiseta de Butch.

Te irás conmigo. ¿Cierto?

De repente, el rubio sintió náuseas dentro de la cabina del DJ, afortunadamente Bubbles estaba con él para reconocer lo verde que se le había puesto el rostro. Había comenzado a hiperventilar ligeramente, como si se encontrara en medio de un ataque de pánico.

— ¿Boomer? — preguntó la puff mientras lo tomaba de los hombros, preocupada por la reacción del muchacho. Boomer se permitió apoyarse unos segundos sobre la puff antes de tomarse el rostro con una mano y agitar la otra en gesto de negación.

Mierda, ahora ella también pensaría que es débil. — No es nada… Yo solo…

— No tienes porque contarlo si así lo prefieres… — le aseguró Bubbles. Al diablo con la misión que le encomendó Blossom, si era algo tan malo como para poner a Boomer de esa forma no volvería a indagar al respecto.

Boomer de repente se sintió avergonzado por la forma en que reaccionó ante sus recuerdos, apartándose de su abrazo para poder calmarse por su cuenta. Ya tenía ese recuerdo muerto y enterrado, no se supone que este lo debería afectar de la forma en que lo hacía en ese momento.

— Mira… que tal si escogemos alguna pista… la que te gusta ¿Rock Lobster, cierto? — La puff hizo el amago de buscar alguna canción del repertorio en la laptop del chico, disimulando interés para que pudiera relajarse sin sentirse presionado.

El chico inhaló aire para luego exhalar profundamente, relajando por fin su respiración. Una vez se hubiese calmado, pasó los brazos en torno a la chica, provocando que su corazón se acelere ligeramente, aunque solo fuese para obtener control sobre el teclado de su portátil. Sin volver a mencionar el tema del que hablaban, ambos chicos exploraron la lista de reproducción ordenando las canciones que iban a reproducir.

Aunque no lo dijera, Bubbles se sintió bastante cómoda y feliz con el contacto despreocupado del chico a sus espaldas, se sintió natural… nada demasiado forzado. Probablemente ni el muchacho se había dado cuenta del retrato tan íntimo que proyectaban al estar juntos de esa forma. Un pequeño grupo de estudiantes comenzó a agruparse alrededor de ellos, animándose a bailar al ritmo de las mezclas improvisadas de Boomer.

La puff incluso tuvo chance de probar unos cuantos beats en el pequeño sampler del chico, jugando con los, de vez en cuando, ridículos efectos de sonido que había guardado el muchacho.

Le dirigió una sonrisa divertida mientras jugaban a mezclar mientras que la gente bailaba y conversaba a su alrededor, el muchacho le devolvió la sonrisa con la misma energía, y a Bubbles no se le escapó el brillo cálido de sus ojos a la hora de mirarla.

Su corazón dio un salto.

"A él le gusto también…"

No se necesitaba ser un experto para darse cuenta, pero Bubbles ya estaba familiarizada con la forma en que te veían los muchachos cuando te consideraban atractiva. Ahora que lo sabía entonces, ¿qué? ¿había cambiado algo entre ambos?

Su reflexión no duró mucho al percatarse del grupo de monjas que se aproximaba al porche desde el interior de la casa. Y percibió con alarma como ninguna de las muchachas notó su presencia, ninguna excepto Jessica, por supuesto. Quien parecía particularmente intrigada por la cercana amistad que aparentemente tenían ambos.

Bubbles apartó la mirada de las chicas mientras una gota de sudor se formaba en su sien, la atmósfera de confort se ensombreció de una forma que incluso Boomer pudo sentir. Observó sorprendido como la chica del traje de aeromoza se apartaba de la tornamesa improvisada buscando caminar hacia otra dirección.

Se las arregló para llamar la atención del muchacho, quien tocó su hombro con el dedo, antes de que se fuera. — ¿Qué sucede? — preguntó, colocándose los auriculares a la altura del cuello. Creyó que estaban pasándola bien, pero la rubia tenía ahora una expresión bastante disgustada.

— Uh, quisiera ir a beber algo… — le aseguró con una sonrisa, mientras se apartaba de él.

Boomer asintió con la cabeza, pero la vio irse algo confundido. Esa chica siempre se las arreglaba para hacerlo sentir bien y luego detener todo abruptamente. Redirigió su atención a la multitud de parejas bailando y siguió con la música acompañado de los aullidos de emoción de sus compañeros.

Bubbles se las arregló para ocultarse de su grupo de animadoras escondiéndose detrás de un grupo de muchachos que conversaba, disfrazados de las tortugas ninja. Para luego deslizarse hacia la puerta corrediza que la llevaba al interior de la casa.

Allí, se dirigió a la cocina para pedir dos vasos de limonada a la madre de Kim, quien se las había arreglado para mantener una fiesta de adolescentes bastante PG-13. Aún con algunos padres helicóptero bebiendo margaritas tranquilamente en el comedor de la cocina, mientras esperaban a que sus hijos se aburrieran para poder irse.

Una vez tuvo los dos vasos de plástico se dispuso a regresar al jardín, pero fue inadvertidamente interceptada por quienes eran sus amigas. Los ojos avellana de Jess le brillaron con malicia.

— ¡Bubbles! ¿Por qué no te acercaste a saludar? Estuvimos esperando un buen rato a que vinieras… — exclamó con los brazos cruzados a la altura del pecho. Las otras muchachas del escuadrón miraron con curiosidad a la rubia, pero Rose parecía estar evadiendo su mirada. Bubbles frunció el ceño.

— Ah… disculpen chicas, pero me pareció que desentonaba junto a ustedes…— mencionó con cortesía, antes de alabar la naturaleza de sus disfraces. — ¡Se ven muy bien! Amo el efecto del labial negro…

— ¡Amamos tu disfraz también!

— El azul siempre fue tu color…

— ¡Sí, eres un fiel retrato Bubbles! — comentó Jessica, agitando la cabeza con algo de condescendencia. — Aunque… es una lástima que no se vea muy sofisticado debido a tu tipo de cuerpo… Se abre demasiado a la altura del pecho ¿no crees?

A la puff se le congeló la sonrisa que tenía dibujada en su rostro. ¿Estaba…sugiriendo que hacía que el traje se le viera muy vulgar?

No era su culpa haber nacido con ese tipo de cuerpo… Comenzó a sentir como el calor se le acumulaba a la altura de las mejillas, y estuvo a punto de responder a la insinuación de Jessica cuando Juliette intervinó.

— ¿Sabes qué? De hecho escuché a un grupo de madres hablar acerca de tu disfraz, Bubbles… — añadió mientras señalaba en dirección a la cocina. No parecía decirlo con la misma malicia que Jess. — Se preguntaban cómo fue que tú papá te dejó venir vestida de esa forma… y que ya tenías cuerpo de mujer…

Ahora Bubbles había enrojecido por completo, apartando la mirada del grupo de porristas para dirigir su atención hacia otro lado.

— ¿Ves? No lo digo para hacerte daño… Es una pena que no hubieses querido formar parte de nuestro disfraz grupal… para añadir algo de ironía…

De repente la rubia ya no se sentía con ganas de regresar al patio, siendo bastante obvio para nadie excepto ella que Jess la estaba castigando por algo que el resto no se enteraba. Aunque era una especie de… amiga, se tomaba muy en serio el rol de ser una gran perra. Probablemente se había dado cuenta de la cercanía entre el ruff y ella, y esta infantil manera de acosarla era su manera de ejercer su control.

Apretó los labios aguantándose las ganas de llorar. Maldito sea su rechazo a las confrontaciones. A veces desearía ser igual a Buttercup, y tener los insultos correctos en el momento adecuado. Era irónico considerando lo fácil que era para ella pelear con monstruos gigantes y ahora se veía humillada por el grupo de quienes creía eran sus amigas.

Extendió uno de los vasos de limonada en dirección a Rose, los hielos se agitaron levemente al momento de entregárselo.

— Ten, aseguráte de llevárselo a Boomer. Es un buen amigo… — enfatizó mientras miraba en dirección de la pasivo-agresiva pelirroja teñida, contentándose con fulminarla poquito con la mirada.

Rose recibió el vaso rojo de la bebida confundida, pero no pudo decir nada porque Jess ya la estaba empujando con dirección al jardín. — Vamos Rose… No hagas esperar a tu sediento amorcito…

Se fueron como vinieron, sin algún tipo de ceremonia, excepto quizás por Leah, quien fue la única que no había tenido nada malo para decirle. Le dirigió un último vistazo, que parecía estar evaluando su reacción, antes de darse media vuelta y seguir al resto de chicas.

Las lágrimas anegaron los ojos de Bubbles mientras buscaba cómo cerrar la hendidura del pecho de su disfraz con la mano que tenía libre. Pero se negó a llorar. En su lugar se apoyó sobre la pared de la sala, mientras refunfuñaba en silencio y tomaba sorbitos de su propia limonada.

Una sudadera familiar se aproximó a ella, obligándola a levantar la vista del suelo.

— No te ves muy bien. ¿Pasó algo? — se le acercó Jane, la prima de Robin, con un cigarrillo prendido en su mano con la que a su vez sostenía un vaso de licor desconocido. Se recostó a su costado para poder conversar mejor.

— Estoy bien… — aseguró Bubbles, aunque su rostro dijera todo lo contrario.

— Dejame adivinar… ¿Es por un chico? — preguntó la castaña con una sonrisa tranquila y que parecía transmitir sabiduría, colocando una mano sobre su hombro a modo de apoyo.

Bubbles quería negarse y dejar el tema morir de una vez; pero no pudo evitar observar la madurez que transmitía Jane, como la forma en que una hermana mayor debería verse en realidad. Lo más cercano que tenía a una hermana mayor era Blossom, y ella era particularmente inaccesible en este tipo de temas.

Se decidió que no perdería nada desahogandose un rato con una desconocida.

— Algo así… Verás… — inhaló aire y lo contuvo un rato antes de poder seguir hablando. — Digamos que tengo una amiga… cuya amiga gusta de un muchacho. ¿Me sigues?

— Sí… — asintió la muchacha con la mirada perdida en el espacio.

"Se trata de ella y su amiga…"

Bubbles se lamió el labio inferior con nerviosismo antes de continuar.

— Y este muchacho… gusta de ella en lugar de su amiga…

— De acuerdo…

"El chico gusta de ella…"

— Y a mi amiga… también le gusta él…

— Hmm hmm — volvió a asentir Jane, aterrizando de vuelta su atención sobre la rubia.

"Y a ella también…"

Bubbles se quedó en silencio unos segundos esperando alguna muestra de indignación, pero al no recibir nada se atrevió a preguntar con inquietud.

— ¿Entiendes lo que digo?

Jane arrugó la nariz mientras entrecerraba los ojos con escepticismo. — No entiendo cuál es el problema…

La rubia la miró con la boca entreabierta.

— Pues… estaría traicionando a su amiga ¿no es cierto? — cuestionó.

— Pero no es su novio… y el chico en cuestión no está interesado en ella ¿Qué hay de malo en que estén juntos? — replicó Jane.

— Que la amiga lo… reclamó primero. — Decretó Bubbles con inesperada seriedad, incluso frunciendo un poco el ceño.

Jane se puso a reír.

— ¡Hablo enserio!

— Lo siento… — aseguró la chica aún entre risitas mientras apagaba su cigarrillo en el trago que estaba tomando. — Es solo que, ninguna de ustedes puede controlar lo que la otra persona siente… por más que así lo deseen. Al chico le seguirá gustando la primera chica…

El corazón de Bubbles se agitó ligeramente, pero de todas formas apartó la mirada y murmuró con resignación.

— Pero si ella no le presta atención entonces la otra amiga tiene chance…

— Pero no se trata de ceder tu felicidad por algo que inevitablemente no va a funcionar, Bubbles. — sugirió Jane, apoyando la cabeza sobre una de sus manos contra la pared. — ¿Qué te asegura que vayan a estar juntos incluso si te rindes con ese muchacho? Quizás al final ni siquiera se gustaron tanto y tú te martirizaste por una relación condenada desde el principio…

La puff hizo una mueca con la boca hacia un lado. Aún dudando.

— Pero el resto de sus amigas la tacharían como una mega-zorra-roba-novios, entonces…

No pudo continuar con lo que decía, buscando el apoyo de la castaña. Jane contestó tranquilamente, recordando el grupo de monjitas de las que habían estado hablando cuando recién llegaron a la fiesta.

— Eso suena egoísta de su parte…

Bubbles replicó con terquedad. — Se trata de sororidad…

— Seguro… — A la rubia no se le escapó la tonadita sarcástica. Jane se tapó la boca con una mano como reflexionando antes de seguir con su argumento, como una buena futura política. — Mira, hmm… Te voy a dar un consejo de mujer adulta, que realmente no debería estarte diciendo…

La adolescente parpadeó mientras la volteaba a mirar con curiosidad. — ¿Qué cosa?

— ¿Y si te das la chance de estar con ese muchacho? Tú sabes… "salir", sin que nadie se entere. — propuso Jane, como si no fuera la gran cosa. — Entonces pruebas que tan serio es lo que sienten el uno por el otro. De esa forma te quitas las ganas del "que hubiera pasado sí…" y si no funciona, entonces simplemente te olvidas…

Bubbles reflexionó acerca de lo que quiso decir, entrecerrando los ojos intentando encontrarle sentido a sus palabras. ¿Acaso sugería que actuase a espaldas de sus amigas? ¿Para probar a Boomer? ¿Probarlo de qué forma? ¿Como novio? ¿Como amante?

No sería muy diferente a lo que hacía no hace mucho, saliendo con muchachos que ni siquiera le gustaban con la única excusa de estar aburrida; y aunque esta vez era diferente por los posibles sentimientos encontrados… ¿Qué se supone que haría si no funcionaba? Y qué pasaría si…

— ¿Y si … funciona? — intentó disimular su nerviosismo cubriéndose la boca con la que mordía disimuladamente una de sus uñas, esperando que pudiera darle una respuesta.

Jane sonrió con ironía antes de contestar.

— Pues entonces aliviate, porque no perdiste la oportunidad de ser feliz por tener que hacer feliz a otros. — la tomó del hombro para calmar su inseguridad. — Sé que eres joven y por ahora te adhieres a los códigos morales que te enseño Disney Channel pero… con el tiempo te darás cuenta que en el fondo los únicos que pueden decidir lo que nos hace felices somos nosotros mismos…

Bubbles enrojeció poquito al darse cuenta de que habían estado hablando como si se tratara de ella misma, todo este tiempo.

— Es mi amiga la que…

Jane la interrumpió.

— Está bien, Bubbles… He estado en tu lugar también… — le dedicó una sonrisa tranquilizadora, mientras su memoria divagaba un poco hacia el pasado. — Mira, nunca te diría que debas traicionar una buena amistad por un hombre, si es tan importante para tí… Solo estoy… pensando en cómo hubiera manejado yo la situación… sabiendo las cosas que sé ahora. El resto depende de tí realmente.

Sus ojos se volvieron a la multitud de adolescentes riendo y bailando en el jardín de la casa Phan. Bubbles siguió la dirección hacia donde miraba y sus ojos se fijaron en el ruff, siendo el alma de la fiesta mientras reproducía "Welcome to the Black Parade" obligando a un grupo variado de chicos a cantar junto con la pista. Sonrió mientras pensaba en lo talentoso que realmente era y lo mucho que brillaba por su cuenta en la ausencia de sus hermanos.

Una ligera sensación de tristeza la embargó, porque incluso con la resignación a la que se veía obligada, realmente admiraba y le gustaba bastante el muchacho. Incluso más que otros chicos con los que había salido.

Le recordaba un poco a lo que creía era estar enamorada cuando recién había tenido sus primeros novios, y había pasado tanto tiempo desde la última vez que se sintió así.

Suspiró, mientras bebía de su propio vaso. No tuvo el valor de volver a acercarse al jardín en lo que quedó de la fiesta.


Ni siquiera sabía cómo terminó ahí. Su cabeza golpeó la delgada almohada de Mitch mientras los besos empezaban a intensificarse, un intercambio de saliva y embestidas secas entre ambos. Podía sentir la creciente erección de su novio rozando sus muslos mientras su lengua acariciaba la suya con insistencia. El hechizo se rompió una vez más para Buttercup…

Hasta ahora era incapaz de excitarse del todo cuando estaba con su novio, incapaz de darle lo que quería; antes de regresar con él habían estado hablando al respecto, con Buttercup admitiendo que no se sentía del todo cómoda con sentirse coaccionada a tener sexo con él.

— Hey… Te dije que no había venido para esto… — suave pero firmemente, apartó el pecho del muchacho del suyo. A lo que Mitch no pudo negarse porque, bueno… superfuerza.

Mitch suspiró profundamente mientras se detenía para colocar los brazos sobre el estómago de la chica y ocultar la cabeza dentro de estos, a modo de tragedia. Buttercup levantó una ceja ante su reacción, pero no pudo evitar sentir algo de culpa por no poder corresponderle como quería.

— Oye quedamos en llevar las cosas lento mientras yo lo quiera así… Además el disfraz es de cuerpo completo y es una molestia tener que quitármelo hasta para ir al baño ¿sabes? — aseguró, señalando el body de lycra negro con verde que llevaba puesto. Una vista bastante sugerente para el chico, quien levantó la mirada de donde se escondía.

— No sé BC… siempre podríamos… — colocó una mano a la altura de su muslo a modo seductor. — Arrancártelo de encima ¿sabes?

Buttercup le dedicó una mirada de pocos amigos mientras apartaba la mano de su pierna. — No lo creo, amigo. Además, se suponía que ibas a ser Gambit y ni siquiera te disfrazaste… — le tiró la almohada detrás suyo al rostro, bastante molesta por ser la única idiota que llego en ese disfraz ridículo. Mientras Mitch llevaba sudadera y pantalones holgados— Estaba de acuerdo con hacer el estúpido disfraz de parejas ¿y no pudiste decirme antes que no habías conseguido el tuyo? Vine volando vestida así…

Algunas personas incluso se habían detenido para tomarle fotos. La oji esmeralda se cubrió el rostro con una mano muerta de vergüenza.

— Lo siento bebé, lo había olvidado después que dejamos de hablar por dos semanas… Y ya había quedado con los chicos para hacer la matiné de películas… Lo siento mucho…

— Eso está bien… estoy muriendo por ver algo sangriento…— aunque no le entusiasmaba que sus estúpidos amigos tuvieran que verla vestida como el crush gótico de las infancias de los 2000. — ¿A qué hora dijiste que llegaban?

— A las ocho… — respondió Mitch, mirando de repente la pantalla de su celular.

Eran quince para las nueve cuando la puerta del tráiler de Mitch por fin sonó, anunciando la llegada de su manada. Y cinco minutos después que el castaño hubiera desaparecido por la puerta para abrirles, un montón de adolescentes intoxicados y con la cara pintada como juggalos entró echando gritos y silbidos. Cada uno de ellos sosteniendo alguna clase de bolsa de frituras, refrescos o bebida alcohólica barata. Uno de ellos incluso llevaba lo que parecía ser un bong.

— ¡Ya llegó la zaza! — anunció Harry, agitando la pipa sobre su cabeza a modo de celebración, pintura blanca y negra adornando su rostro.

Buttercup contempló con horror el artefacto de cristal verde, ¿Cómo pudieron entrar de forma tan fresca con la abuela de Mitch en la sala viéndolo todo? Incluso Butch estaba ahí, con una bolsita de papel que no podía significar otra cosa: la pequeña noche de películas en el hogar Mitchelson se había vuelto el fumadero de hierba local.

No pudo mirar al rowdyruff a la cara, porque cada vez que lo hacía recordaba todas esas cosas íntimas y el embarazoso episodio de la prueba de embarazo que no habían pasado hace mucho. Especialmente a sabiendas que la última vez que hablaron Butch no estaba del todo convencido acerca de la relación que llevaba con Mitch, quién realmente no pudo seguir con su sugerencia aunque lo había pensado… Pero ¿a quién rayos le importara lo que creía él o no?

Buttercup hizo una mueca de disgusto cuando sintió como Travis y Harry se acomodaban junto a ella en la cama de Mitch mientras el resto de muchachos se repartían en algunas sillas o sobre la alfombra. Discutiendo que era lo que iban a hacer por el resto de las noche, mientras Mike y los gemelos comenzaban a moler hierba y armar churros improvisados.

Le dirigió una mirada de desencanto a su novio, quién sabía perfectamente lo que opinaba de todo esto, pero Mitch solo atinó a encogerse de hombros, como asegurando que no sabía nada al respecto.

No pasó mucho hasta que el olor a hierba comenzó a apoderarse del poco ventilado cuarto de Mitch, con todos sus amigos hablando despreocupadamente mientras encendían cigarrillos. El molesto gorgoteo del agua de un bong siendo prendido la distrajo, rompiendo el efecto de su entumecimiento resignado.

— Hey, ¿acaso no está tu abuela afuera? ¿no te das cuenta que podría venir en cualquier momento? — susurró en dirección de Mitch, incómoda por sentir el espacio que se supone compartían en la cama siendo invadido por un par de manganzones.

Otros chicos del grupo rieron ante las palabras de Buttercup, y uno de los gemelos comentó que la abuela estaba prácticamente embalsamada en su sillón. Ni siquiera registrando su presencia cuando la saludaron. Empezaron a bromear imbecilmente acerca de la noche de los muertos vivientes mientras ignoraban todo el propósito de una noche de películas de terror por ponerse a jugar Grand Theft Auto V para amenizar las cosas en su travesía pacheca.

Aunque estuvo en total una hora más en el trailer, se la pasó refunfuñando al sentirse ignorada por su propio novio mientras el olor a marihuana invadía sus pulmones y era la única que se daba cuenta del potencial peligro que todo esto suponía.

Se sentía poco respetada tanto por Mitch como por sus estúpidos amigos, con quienes antes podía salir y divertirse tranquilamente sin la necesidad de que estuvieran drogados. Así que en un momento de distracción en el que discutían por quién utilizaría los mandos y Mitch se hubiese levantado de la cama para ayudarlos, Buttercup aprovechó la distracción para simplemente levantarse, y tomar su chaqueta para irse.

— Adiós abuela… — se despidió de la estoica mujer que miraba sus telenovelas en el antiguo televisor de la sala, aparentemente inconsciente del irresponsable desastre que estaba haciendo Mitch en su habitación.

Una vez estuvo fuera de la casa, se detuvo a pocos metros de la entrada contemplando sus botas. No lloraría ni nada parecido, estaba realmente furiosa porque no importaba lo que pasara o cuanto se lo había advertido, Mitch de nuevo se esforzaba en decepcionarla. Necesitaba salir de ese traje lo más pronto posible, sintiéndose la mar de estúpida por haber seguido su sugerencia de disfrazarse como los X-men en pareja.

Estaba a punto de irse volando cuando se dió cuenta que tenía un acompañante detrás suyo, el cual en un principio pensó era Mitch después de haberla seguido, pero no. No era nada menos que el mismísimo Butch Jojo, con el cabello parado con gel y la pintura facial de juggalo al igual que el resto.

La miró de forma extraña, como con algo de suficiencia, a lo que ella le devolvió la mirada con cara de pocos amigos.

— ¿Qué rayos haces afuera? — le preguntó, mientras se colocaba la chaqueta de cuero encima. — ¿No deberías estar drogándote mientras atropellas gente con un mando o algo así?

— Relájate Butterface… vine para fumar afuera un rato. Bueno, fumar un cigarrillo corriente un rato; y disfrutar la vista… — aseguró, notando como la morena lo fulminaba con la mirada. — Además, esa fiesta se volvió un bodrio en el momento en que te fuiste, y no disfruto de las fiestas de salchichas…

— ¿De qué vista hablas,hombre? Es un parque de remolques… — ¿Disfrutaba del suelo cubierto de arena o la basura que dejaban las familias libremente fuera de sus casas? ¿O quizás era el aroma permanente a orina de perro a sus alrededores?

Butch le sonrió con picardía mientras por su cabeza pasaba el hecho de que en realidad se refería a la misma chica luciendo el apretado traje de cuerpo completo de Rogue. Porque si había alguien que podía lucir ese legendario trasero, seguramente era la misma Buttercup.

Pero no podía decir eso sin dejar de conservar todos sus dientes, así que en lugar de eso señaló el cielo despejado en esa zona abandonada por Dios y el departamento de ornato del ayuntamiento.

— ¿Ves eso? No te encuentras con mierda como esa en la estúpida Townsville… — señaló, mientras apuntaba con el dedo el firmamento cubierto de estrellas con un cigarrillo prendido en su boca.

Buttercup siguió la vista al cielo que señalaba Butch, y no pudo evitar maravillarse ligeramente con la visión que recreaba a espaldas del valle, mostrándole colores en el cielo que solo podía ver en un campo abierto semidesértico como era el parking de caravanas. La contaminación luminosa no permitiría que lo viera desde la ciudad de todas formas.

A pesar de que esto le resultó ligeramente reconfortante, no pudo evitar voltear a mirar al chico con los hijos en blanco mientras le aseguraba. — No creas que se me olvida que seguramente es culpa tuya el hecho de que todos estén así de drogados…

Butch solo sonrió con aparente inocencia.

— Hey no soy el único responsable… Además fue un pedido personal de tu "novio" ¿sabes? Todo esto había sido concertado desde la última pelea que tuvieron, ya que aparentemente creía que no iban a regresar juntos… — aseguró, con una mueca irónica dibujada en su rostro, mientras se encogía de hombros. — Seguramente nunca se le ocurrió cambiar la temática de la fiesta porque estaba convencido de que estarías de acuerdo con esto…

Buttercup arrugó la nariz con disgusto. Mitch sabía perfectamente que detestaba que fumaran hierba en su presencia por lo idiota que actuaban cada vez que lo hacían y el apestoso aroma a basura quemándose. Luego notó el rostro ridículo de Butch y decidió desquitarse con él. — ¿Y ese maquillaje de payaso? ¿Estás intentando proyectar la naturaleza de tu alma?

— Ha ha. Muy graciosa, Butterbitch… esto fue idea de Harry ¿de acuerdo? Hace poco se metió en todo ese tema de "Insane Clown Posse" y estuvo insistiendo en que le siguiéramos el bendito juego… — tomó una calada de su cigarrillo antes de seguir — Yo dije "No, su música suena a cagadas." pero todos estuvieron de acuerdo pensando que se verían suuuper misteriosos, yo dije "No, se verán como basura blanca" pero al final hubo una votación y no me quedo de otra que seguirles la corriente…

La puff solo lo miró despotricar mientras por su cabeza pasaba el hecho de que todos sus amigos, incluyéndolo, estaban llenos de mierda. Pero no comentó nada al respecto. En su lugar le aceptó un cigarrillo que le ofreció casualmente su contraparte mientras se ponían a conversar.

— Hey, mirate… Hasta tienes talento para golpear… — comentó el moreno con una sonrisa al observar la habilidad de la chica para sostener el humo del cigarro sin toser, a lo que Buttercup solo lo miró con desconcierto. — ¿Sabías que a Travis lo dejó su novia? Natalie o como se llame… aparentemente le encontró conversaciones con una de sus ex en un juego…

Buttercup lo miró algo sorprendida. No le gustaba Nat personalmente… pero era como uña y mugre cuando se trataba de su hombre, siempre acompañándolo a donde fuera que vaya. Se preguntó cómo estaba llevando la separación Travis…

— Eso suena horrible… — respondió la chica, llevándose el cigarrillo a la boca una vez más mientras se sumía en sus propios pensamientos.

Butch aprovechó que tocarán ese tema para seguir hablando.

— Sí… y hablando de relaciones horribles ¿qué pasa contigo y Mitch, de todas formas? ¿Es la codependencia realmente tan fuerte? ¿O es todo un fornicador? — preguntó mientras la puff lo miraba con cara de pocos amigos. — ¿Qué? Solamente te ves algo infeliz con él, es todo…

Buttercup suspiró profundamente mientras apartaba el cigarro de su rostro y se miraba la punta de las botas. Realmente no quería compartir nada demasiado personal con Butch, pero sentía que no tenía otro punto de desfogue en ese momento, sintiéndose especialmente vulnerable con toda la mierda que ocurrió en el tráiler. Apartó la mirada con una mueca de indecisión antes de atreverse a hablar.

— No lo sé… a decir verdad, estoy comenzando a pensar… — Miro al horizonte para poder evitar ver la reacción de Butch y cerró los ojos antes de admitir después de un profundo suspiro. — Que creo que soy lesbiana…

Butch se le quedó mirando boquiabierto, antes de que se le escapara una sonrisa y tuviese que contener aire en la boca para no estallar en risas; obligando a la morena a voltear muy molesta en su dirección.

Una vez se hubiera calmado y limpiado las lágrimas de risa que amenazaban con escaparse de sus ojos, le preguntó:

— ¿Por qué creerías que…? — tuvo que sostenerse la barriga para no volver a reírse. — ¿Qué te hace decir eso?

Buttercup se puso colorada por la forma en la que el ruff se burlaba de ella, pero se las arregló para componerse antes de contestar, evitando a toda costa mirarlo a los ojos.

— ¡No sé! Es solo qué… — inhaló aire por la nariz antes de seguir. — Es solo que creo no tener la misma atracción física por los hombres desnudos como lo hacen el resto de mujeres… heterosexuales que conozco…

Butch la miró de manera extraña mientras una pregunta latente pasaba por su cabeza. — ¿Y entonces te gustan las chicas de esa forma? ¿Prefieres el taco a la salchicha?

— Butch… — Lo detuvo mientras le dedicaba una mirada de advertencia. — Bueno yo… no realmente no tengo a nadie en mente pero, tampoco es que se parezcan feas las mujeres o algo…

La chica suspiró con frustración antes de seguir. — No lo sé, quizás simplemente sea asexual, porque no creo que me atraiga nada que tenga que ver con el sexo. Mi líbido está como en, nivel cero a nada cada vez que estoy con Mitch…

Una bombilla se encendió entonces en la cabeza de Butch, de repente perdiendo la expresión burlona de su rostro para reemplazarla por una sospechosa.

— Entonces, ¿no se te ha ocurrido que quizás el problema de fondo sea Mitch y no tu sexualidad? — la miró entrecerrando los ojos y escondiendo su boca con la mano con la que sostenía el cigarrillo. — ¿Les está yendo bien a la hora de coger?

El rostro de Buttercup se encendió como un tomate antes de voltear violentamente en dirección a su contraparte. — ¡Eso no es asunto tuyo!

Pero el daño estaba hecho y las sospechas de Butch solo eran confirmadas.

— ¿Realmente es tan malo cogiendo? Jeez Mitchelson, que manera de dejar parado a todo el género masculino…

Buttercup se horrorizó, tomándose la frente con frustración por el hecho de haber compartido información privada con un mequetrefe como Butch. Pero el parecía simplemente encantado con la noticia que acababa de recibir, parecía que se le estuviera ocurriendo algo que la puff verde no podía poner en palabras… pero que no le gustaba para nada…

— ¿Sabes? Ese traje realmente te queda Buttercup… — sonrió con picardía mientras se le acercaba lentamente a la powerpuff girl, recordando lo que se le había pasado por la cabeza hacía unos minutos. — No se me ocurre otra chica que pudiese llenarlo tan bien…

Dijo lo último en referencia a la forma en que el spandex abrazaba sus curvas… generosas debido a su complexión atlética. El intercambio le puso los pelos de punta a la chica, quien solo atinó a golpearle el brazo para que se detuviera. ¿Y ahora qué le pasaba a este sujeto?

— Sé lo que estás haciendo, idiota… — le advirtió, apuntándole con el dedo índice para que se detuviera. — Por más mala que sea mi vida sexual… O NO, no significa que yo pueda convertirme en uno de tus potenciales revolcones...

Ni en su sueño más húmedo.

— Hieres mis sentimientos BC. Juro que nunca se me ocurrió acercarme con esas intenciones…

Al ver el escepticismo en el rostro de la chica, Butch la tomó de ambos hombros antes de insistir.

— Hablo enserio Buttercup, solo era un chiste. — aseguró, mirándola con inesperada seriedad que acabó por sorprender a la puff verde. El chico pareció no notar lo ridículo que se veía hablándole todo serio con la pintura de payaso malévolo aún en el rostro. — E incluso si no lo fuera y algo pasara entre nosotros, no lo tomaría como un simple revolcón…

Pero antes de que pudiese terminar o Buttercup pudiera preguntarle a qué era lo que se refería, las luces brillantes de un coche en la cercanía los interrumpió. A la chica no se le pasó el reconocer la forma del Ford FIesta que conducía la señora Mitchelson.

— Oh mierda. — Buttercup tomó de los brazos a Butch mientras lo obligaba a alejarse de la entrada del tráiler antes de que la mujer pudiese entrar a la avenida. — Es la mamá de Mitch, corre.

Al estar acostumbrado a este estilo de huidas abruptas, Butch no hizo preguntas en lo que seguía a la chica para poder esconderse de la posible ira de la mujer. Tammy Mitchelson era una enfermera en el hospital público de la ciudad, y obviamente estaba bastante sobreexplotada. La mayor parte del tiempo era bastante amable con la powerpuff girl, pero de vez en cuando su carácter explosivo hacia su único hijo le ponía los pelos de punta.

— Deberíamos irnos a casa de una vez, porque una vez crucé esa puerta arderá Troya para todos…

Considerando el tipo de fiesta que estaba llevando a cabo frente a las narices de su enferma madre, Mitch bien podía darse por muerto.

Buttercup siguió arrastrando del brazo a Butch hacía un lugar menos iluminado entre el parque de remolques para poder irse volando sin ser detectados. — Este es un buen lugar para separarnos…

— Oh, pero yo no quiero separarme… — bromeó, en lo que Buttercup se daba cuenta que seguía sujetándolo del brazo, para luego soltarlo violentamente mientras lo fulminaba con la mirada. — Sabes, creo recordar que aún tienes un favor pendiente conmigo… ¿Recuerdas? Después de arreglar tu coche a costo social y eso…

Por la forma en que lo decía, no parecía ser nada bueno. La respiración de Buttercup se agitó ligeramente por el miedo de lo que sea que le fuera a pedir. ¿No se atrevería a… pedirle favores sexuales de algún tipo, cierto? Era escoria, pero no podía creer que lo fuera a tal grado… Y aún así tenía su reputación… "Bueno si era así entonces puede esperar una golpiza a cambio. Porque me negaré."

Buttercup espero en una posición defensiva lo que sea que fuera a pedirle, lista para propinarle un puñetazo ante cualquier avance indeseable.

En su lugar, Butch apartó los dedos pensativos donde había apoyado su rostro para revelar una sonrisa juguetona. Vaciló con los ojos antes de hablar. — Quiero que rompas con Mitch, pero esta vez enserio…

Los ojos esmeralda de la chica se abrieron como platos al mismo tiempo que su mandíbula caía al suelo, estuvo a punto de darse media vuelta y salir volando, pero Butch la detuvo tomándola de los hombros una vez más. Maldita sean sus casi metro-sesenta, hacían que fuera bastante humillante la diferencia de altura y la facilidad con la que el muchacho la zarandeaba.

— ¡Hablo enserio! Él apesta, y obviamente no te gusta tanto como creías... Es como ver a una persona dando patadas de ahogado… Es bastante inútil…

Buttercup lo miró como si hubiera perdido la cabeza con una petición tan absurda y entrometida como esa; pero una sensación de angustia la comenzó a abrumar porque si era tan evidente para un tercero como lo era Butch, entonces era obvio que era la verdad. Quería negarse y fingir que su relación estaba perfectamente y que se fuera derechito al diablo pero…

No podía negar completamente lo que era evidente. Suspiró, antes de apartar la mirada del chico y murmurar con algo de vergüenza. — Lo pensaré…

El ruff la examinó de pies a cabeza con la mirada, evaluando la sinceridad de sus palabras con una expresión indescifrable. No obstante al final se separó de ella con expresión satisfecha. Le sonrió juguetonamente mientras se alejaba de ella flotando hacia el cielo al mismo tiempo que ella.

— Oh Buttercup… Realmente odio verte ir, pero como me encanta verte partir… — dijo a modo de despedida. Obligando a la powerpuff a voltearse violentamente en su dirección después de haberle dado la espalda, cubriéndose el trasero con las manos antes de salir despegando hacia el cielo.

Lo último que pudo oír muerta de vergüenza y con las mejillas encendidas por los comentarios estúpidos del chico, fue la risa musical y despreocupada de Butch a la distancia.


En el jardín frontal de la propiedad, sentada en unas gradas y rodeada de adolescentes que no dejaban de respirarle humo de vape a la cara… Blossom se moría del aburrimiento.

Robin parecía haberse hecho con el mejor chico del par que se habían invitado a sí mismos a acompañarlas. Al mirarla parecía una persona completamente diferente, coqueteando mientras le batía las pestañas y se reía como tontuela de las cosas que le susurraba al oído.

La pelirroja la observó con envidia, pero no podía culparla, sabía de primera mano que esto era una de las cosas que Robin realmente se merecía experimentar. Solo deseaba que le hubiera tocado alguien del mismo tipo que su acompañante y no el futuro corredor de bolsas que tenía al lado.

— Y sabes, estás perdiendo dinero… y eso te lo puedo asegurar yo mejor que nadie: He invertido en el negocio de las criptomonedas desde los trece años; cuando cumplí quince y mi abuelo me pregunto qué fue lo que quería por mi cumpleaños le respondí fuerte y claro: acciones de Tesla. Imagina la cara que pusieron mis padres… — comentó, bastante entusiasmado mientras echaba otro sorbo a su cigarrillo electrónico con sabor a Uva Sakura. — Dijeron que me había pasado de insolente, pero mi abuelo reconoció mi ambición, y me dio un cheque de 1000 dólares para invertir en lo que quiera…

Sopló con avidez y lo que se podría llamar "talento" el humo de su vape, inhalando el humo que acababa de expulsar una vez más y exhalando de vuelta para que este caiga sobre el rostro de la oji rosa, a quién no le hacía nada de gracia.

Quizás en el foro de reddit de dónde venía soplar humo saborizado al rostro de una chica era considerado encantador…

El chico podía seguir charlando acerca de sí mismo por lo que a ella le importaba, ni siquiera le gustaba o se había molestado en aprenderse su nombre. Sus buenos modales y su paciencia se habían acabado con la última gracia, así que se dispusó a sacar su teléfono para tratar de distraerse por lo que restaba de la noche mientras el muchacho seguía desvariando.

Notó las notificaciones desde su cuenta de instagram privada, y notó como súbitamente recibía un montón de solicitudes de amistad de parte de desconocidos, obligándola a fruncir el sueño. Se percató también que acababa de ser etiquetada en una foto desde el instagram de su hermana: disfraz ridículo, pose incómoda y todo.

"Demonios, Bubbles." maldijo para sus adentros, borrando rápidamente su etiqueta antes de seguir siendo bombardeada por las invitaciones de desconocidos. Ni siquiera se iba a molestar en revisar los comentarios de su publicación. No gracias, sabía perfectamente la clase de cosas que dirían acerca de ella y prefería ahorrarse la humillación.

Solo un mensaje directo respecto a esa foto logró llamarle la atención lo suficiente como para abrirlo.

Brick: bonita foto, ñoña…

Brick: a qué dominatrix le robaste el traje?

Se atoró con un respingo, ¿de veras era la primera vez que le escribía solo para comentar eso? Pero qué cretino…

El mensaje lo había recibido hacía menos de veinte minutos, así que se dispuso a responder con prontitud.

Blossom: Soy Britney Spears, ignoramus.

Blossom: Se supone que iba a una fiesta de disfraces ¿recuerdas?

No esperaba que tuviera el suficiente tiempo libre para responder tan rápido, pero pronto notó como el muchacho le estaba escribiendo de vuelta. La puff abrió los ojos como platos.

Brick: oh cierto esa cosa era hoy…

Brick: y como te va con eso? por cierto…

No tenía que ser una genio para saber que buscaba tomarle el pelo, conociendo su cualidad de neófita en lo que venían a ser fiestas. Lo último que quería darle era más armas para que se burlara de ella porque no tenía amigos.

Blossom: de ensueño ¿que hay de tí?

Blossom: ¿solo, en un sábado por la noche?

"Dios, que patético" quiso añadir con una sonrisa de suficiencia, pero pensó que era tentar demasiado su suerte considerando que recientemente estaba logrando buenos términos con el rowdyruff rojo.

Brick: verás, también estoy como…

Brick: en una fiesta más de mi tipo

Brick: sin ofender…

Ahh, quería jugar al misterioso. Conociéndolo como lo hacía seguramente era algo bastante bizarro como para compartir detalles con ella. No le resultó difícil responder con ingenio.

Blossom: Diviértete en tu narcofiesta, Brick.

Blossom: ¿Alguna actividad ilegal, de la que deba enterarme?

Ok, quizás ahora se estaba pasando bromeando con eso. Pero después de varios intercambios de bromas irónicas en las pocas veces que se habían visto no podía evitarlo. Seguramente reconocería que estaba siendo sarcástica ¿No es cierto?

Espero ansiosamente que respondiera, con el bro de finanzas hablando como sonido de fondo, hasta que pasados unos cuantos minutos el muchacho se dispusiera a responder.

Brick: ha, por supuesto…

Brick: pero no lo entenderías…

Brick: son cosas de adultos…

Blossom no pudo evitar poner los ojos en blanco mientras hacía una mueca de descontento. Eso no era cierto… era mucho más adulta que Brick…

Blossom: Soy seis meses mayor que tú, tonto.

Y estaba por cumplir los dieciocho en Noviembre…, antes de que el suyo cayera recién en Mayo. Pero qué atrevimiento… Esta vez el chico contesto más rápido de lo que esperaba.

Brick: pffft

Brick: como digas, bombón…

Que original…

Blossom: Blossom*

Brick: aha…

Juraba que aunque le costara todo el tiempo del mundo lograría quitarle la manía de llamarla por los apoditos machistas. Resopló aire, un poco más relajada después del intercambio de condescendencias. Siempre el idiota irónico, se las había arreglado para distraerla lo suficiente de lo aburrido de su cita.

Regresó al mundo real para poder seguirle el tren al discurso que se aventaba el chico vestido como Paul Stanley.

— …Y realmente no me importó perder tanto dinero con los estúpidos monos ¿Por qué lo haría? Es como un juego para mí, y pronto encontraré la forma de recuperarme financieramente. Mis padres dicen que es mi mejor cualidad ¿sabes? Mi determinación… Hey, ¿Te importa si te dejo para ir a quitarme el disfraz? La peluca está comenzando a darme comezón…

— Date gusto… — contestó con algo de aburrimiento la powerpuff girl, satisfecha con que el muchacho no se hubiera dado cuenta de su falta de interés.

El chico le entregó su vape sabor uva en la mano, asegurando su regreso mientras se quitaba la peluca y se dirigía al baño para quitarse el maquillaje del rostro. La powerpuff girl lo vio irse con incredulidad mientras volteaba a ver que estaba haciendo su amiga de la infancia, y para su sorpresa había desaparecido por completo junto con el otro muchacho.

Genial, ahora estaba completamente sola.

Se contentó con observar la maravilla de la noche en un vecindario cerrado en los altos suburbios de Townsville mientras la música del interior de la casa le reventaba los tímpanos aún a tan larga distancia. La puff rosa arrugó el ceño con ironía ¿A quién rayos habían traído para hacer de DJ en la fiesta? ¿Tiesto?

Casi inconscientemente se llevó el cigarrillo electrónico a la boca, inhalando el sabor artificial de la uva y la "flor de sakura" aparentemente… Lo cual acabó por ser una mala idea cuando pasó por su cabeza la posible cantidad de gérmenes que llevaba en la boquilla. Obligándose a sí misma a toser con fuerza el aire que acababa de inhalar mientras se imaginaba el cuadro ridículo que estaba montando en ese momento. Agradecida con el de arriba porque nadie más la estaba viendo.

Tanto por las "cosas de adultos" ¿cierto?

Cuando el muchacho al que le pertenecía el vape llegó, Blossom estaba fatigada con una nube de vapor blanco disipándose a su alrededor.

— Hola… hey ¿estabas probando mi vape? — le preguntó el muchacho, con una renovada melena rubia partida en ambos lados y gafas de montura gruesa sobre sus ojos.

— Uhm… yo… — Blossom no pudo evitar ruborizarse por la acción tan impertinente que acababa de hacer.

— Uva-Sakura es uno de mis sabores favoritos ¿sabes? — le comentó, con una sonrisita de suficiencia formándose en sus labios y poco interés por oír su respuesta cuando era tan obvia. — Pero el arándano-ice y manzana verde tampoco están nada mal… ¿A dónde se fue Evan?

Al parecer Evan debía ser el nombre del muchacho disfrazado de Gene Simmons que había desaparecido junto con Robin en la fiesta.

— Probablemente se fue con Robin… — sugirió Blossom mientras se acomodaba el flequillo del cabello, sin tener idea de a donde se habían ido realmente.

— Oh… — fue lo único que se las arregló en musitar el chico cuyo nombre Blossom no lograba recordar.

De repente un inesperado silencio de su parte la siguió, haciendo sentir a la chica inusitadamente inquieta… ¿Por qué de repente se había quedado callado? Se quedaron por unos segundos contemplando el jardín recién podado de los Phan cuando de repente el chico retomó la palabra.

— Entonces… ¿deberíamos hacer lo mismo? — preguntó el muchacho, volteando a mirar con inesperada intensidad a la pelirroja.

Blossom casi se atraganta de la sorpresa, el miedo de repente comenzando a embargarla. — Uh… ¿para qué?

— No lo sé… — repitió de nuevo el muchacho mirándola con la misma intensidad mientras estiraba los labios para colocarse la boquilla de su cigarrillo electrónico en la boca, esperando que sea la muchacha quien fuera a dar el primer paso.

Esperaba que la mueca de disgusto fuera suficiente mensaje para el muchacho. Definitivamente no iba a ir al cuarto de los besuqueos con él, pero él parecía completamente inconsciente de la repulsión que le provocaba. A Blossom no se le escapó el hecho de que se le estaba acercando peligrosamente lento.

— Eh, mira amigo, yo…— pero ya podía ver como cerraba los ojos en cámara lenta y abría la boca en su dirección mientras ella lo contemplaba horrorizada. Solo se las había arreglado para levantar un brazo para separarlo en caso violara su espacio personal.

Pero justo cuando Blossom apartaba el rostro para asegurarse de que el muchacho no llegara a tocarla con sus resbalosos labios las luces de un coche los apuntó a ambos en la entrada, obligándolos a detenerse para ver quien los estaba cegando.

— Chance, mis padres dijeron que tenías hasta las diez para regresar a casa. ¿Qué carajos crees que haces? — Un muchacho en traje salió de su coche, un elegante Mercedes. — Ni siquiera se supone que tenga que venir a recogerte…

El acompañante de las gafas / chico de las finanzas que acompañaba a Blossom gruñó con frustración mientras se levantaba para encontrarse con quien parecía ser su hermano mayor, igualmente rubio.

— Maldita sea, Justice. ¡Estaba en medio de algo importante! — exclamó, señalando a la puff rosa como si no tuviera ojos para darse cuenta. El rubio más alto la miró por encima de la altura de su hermano, y su cara le resultó familiar.

Espera, ¿Justice? ¿De dónde recordaba ese nombre?

— Buenas noches, Blossom. — saludó cortésmente el muchacho con súbita expresión neutral, diferente al intercambio airado que acababa de tener con su hermano menor, Chance o como sea que se llame.

Era Justice, otro de los pasantes de ciencias políticas a cargo de la señorita Bellum. Lo reconoció por su cabello engominado hacia atrás, las gafas y las bromas engreídas. No le notó mucho parecido al impertinente de su hermano.

— Oh uhmm… ¿Qué tal Justice? — saludó con timidez la powerpuff girl. Aunque no tuvo la mejor impresión de él la primera vez que lo conoció, ahora agradecía con creces que estuviera él para salvarla de lo que parecía ser un incómodo encuentro.

Chance miró a su hermano con cara de pocos amigos mientras Justice le dirigía una mirada severa.

— ¡No puedes mangonearme de esta forma! ¡Yo ya soy un adulto! — aseguró el muchacho mientras se señalaba el pecho, enfrentando a su hermano.

Justice solo atinó a cruzarse de brazos.

— Un adulto sin permiso de conducir…

Un adulto que necesitaba que sus padres lo recogieran de la escuela y de las fiestas porque el señorito no pasó ninguna de las ocho pruebas que ya había tomado para conseguir su licencia. Chance enrojeció violentamente al percatarse de que Blossom los estaba mirando a ambos.

— ¡Te dije que ya estoy en eso! Dios, eres insoportable desde que regresaste de la Universidad…

Pero no replicó más, caminando a zancadas con dirección al coche.

— Solo entra al auto de una vez. — añadió Justice con cara de pocos amigos, con los brazos aún cruzados a la altura de su pecho. — Y no sé por qué se molestan en regalarte un celular de última generación si nunca contestas las estúpidas llamadas…

Chance le enseñó el dedo medio desde el interior del Mercedes mientras apartaba la mirada para no tener que enfrentar a la testigo del intercambio de palabras. Justice se quedó a solas con la powerpuff girl.

— Me disculpo por la actitud inoportuna de mi hermano pequeño… — le aseguró, regresando a la solemnidad de sus palabras. Blossom se percató del anillo de oro en su dedo índice y pronto empezó a cobrar sentido los estudios en Stanford, el Mercedes y los delirios de grandeza de Chance; su familia posiblemente estaba forrada de dinero.

— Está bien, no te preocupes… — aseguró con la misma cortesía la muchacha en el traje de látex, de repente avergonzada de estar viéndose así frente al muchacho del traje.

— ¿Necesitas un aventón a tu casa? — preguntó comprensivo el chico de veintitrés años.

Blossom dudó unos segundos antes de contestar, incapaz de tolerar unos segundos más en presencia de Chance. — Uhh… no realmente, la mamá de una amiga nos iba a recoger… Jane también está con nosotras por cierto…

— Ah… ¿ella está aquí? Entonces por eso nos pidió que cubriéramos su turno, ya veo… — murmuró el rubio para sus adentros, colocando unos cuantos dedos sobre su boca mientras meditaba.

— Justice… me pareció oír tu voz de alguna parte. ¿Viniste a arruinarnos la diversión a todos? — De repente, Jane apareció desde el interior de la casa, acompañada de Bubbles. Blossom le dirigió una mirada de reconocimiento a su hermana.

— Solo la de mi hermano pequeño… no tienes porqué preocuparte… — respondió con la misma tonadita irónica que había adoptado Jane, para luego dirigirle una sonrisa cordial a la powerpuff rosa. — Fue agradable verte, Blossom. Jane… Bubbles…

Inclinó la cabeza a modo de despedida mientras regresaba a su coche.

— Siempre el sujeto solemne… — comentó la castaña viendo como el Mercedes emprendía marcha. — Tía Brooke está por llegar para llevarnos a todas… ¿No estaba Robin contigo?

Alarmas sonaron en la cabeza de Blossom mientras se preguntaba si era apropiado mencionar que se había ido con un muchacho a quien sabe donde. Intercambio miradas nerviosas con su hermana.

— Ehm… No lo sé… se fue al baño hace no mucho tiempo… — logró musitar mientras apartaba la mirada para evitar que viera a través de su mentira. Lo cual no fue del todo convincente ni para Jane ni para Bubbles.

— ¿Hace cuánto? — volvió a preguntar la prima de Robin con expresión sospechosa. Bubbles intentó leer a través del extraño comportamiento de su hermana para saber qué pasaba.

— Como media hora o algo así… — El sudor le comenzó a perlar el flequillo de la puff rosa, si seguían presionándola seguro se le escapaba con quién había ido voluntariamente su amiga. Y no quería ser una especie de bocona traicionera.

Para su fortuna, Robin apareció poco después atravesando el umbral de la puerta. Sus trenzas estaban algo alborotadas y su camisa se veía como si acabara de ser armada descuidadamente. Miró a todas las personas en la entrada con nerviosismo. Tenía el brillo labial ligeramente corrido a la altura de la boca.

— Hey… ya volví, estaba… — sonrió mientras dudaba en lo que estaba a punto de decir.

— En el baño…— Bubbles salvó el día, antes de que pudiera decir otra cosa. Blossom asintió con vehemencia ante las palabras de su hermana. Jane solo la miró con ligera sospecha.

— ¡Sí! — Robin se llevó una mano a la altura de la boca mientras tosía ligeramente para disimular su nerviosismo. — ¿Qué pasó?

— Tu mamá está por llegar… — explicó Jane mientras le dirigía un vistazo a la pantalla de su celular, de repente recordando algo. — Esperen un minuto, iré por mi cargador, creo haberlo dejado en la cocina…

Una vez se hubiese dado vuelta rápidamente, Blossom gesticuló la pregunta mientras susurraba con los ojos bien abiertos.

— ¿En dónde estabas?

Robin se rascó la nuca con nerviosismo. — Uhh.. con el chico de antes… — De repente sus mejillas agarraron un inesperado color rosa. — Estábamos umm… en el cuarto de huéspedes…

Las dos powerpuff voltearon a mirarla con sorpresa, algo horrorizadas con lo sagaz que se había vuelto Robin de repente, primero el tatuaje y ahora esto. ¿Estaba Blossom en lo cierto cuando mencionó lo de la cárcel?

— ¿Acaso ustedes dos…? — Bubbles dejó la pregunta abierta con emoción, mientras su hermana la miraba con sorpresa.

Robin se sonrojó violentamente mientras agitaba la cabeza a modo de negación.

— ¡No! Digo… lo intentó, pero… era demasiado pegajoso para mí, no lo sé… — Apartó la mirada con nerviosismo mientras se pasaba una mano por la nuca. — Y creo que me gustaba más como Gene Simmons…

Bubbles se echó a reír con sus palabras. Blossom aún estaba en shock con el paso que se había atrevido a dar su mejor amiga, que era parte de la sub-liga monasterial del grupo junto con ella. El solo hecho de besuquearse ya era más de lo que la pelirroja alguna vez hubiera hecho con un chico.

Pronto las luces y la bocina del coche de la señora Snyder llamó la atención de las muchachas y las obligó a caminar en su dirección, con Jane encabezando el grupo con las manos dentro de la sudadera.

Bubbles murmuró de repente a las dos chicas.

— Lamento haberlas dejado solas, chicas. — se disculpó con algo de melancolía la rubia, con la mirada en el suelo. Robin y Blossom intercambiaron una mirada de desconcierto ante la actitud de la chica que antes estaba super emocionada por venir vestidas en grupo como su artista favorita. — ¿Al menos lograron divertirse?

La pregunta agarró un poco desprevenidas a las muchachas.

— Uhh un poco… — aseguró Robin con timidez, antes de acercarse para susurrarle a ambas. — Antes de que el capitán Gene Simmons intentara meterme la lengua hasta la garganta…

Las puff se tuvieron que aguantar una risita para no llamar la atención de Jane y la señora Snyder, quienes conversaban amenamente acerca de aspectos superficiales de la fiesta.

— ¿Qué hay de tí, Blossom? — preguntó Bubbles, fijándose de repente en la existencia de su hermana.

Blossom por su parte, no quería admitir que la fiesta le había resultado un bodrio aburrido, diferente a lo que esperaba de las tan aclamadas fiestas que siempre le insistían en asistir. Por lo menos por la mayor parte que se la pasó viendo a Robin coquetear con envidia y escuchando involuntariamente al cryptobro de turno.

Pero recordó el último intercambio humoroso con Justice poniéndo a Chance en su lugar, y salvándola de tener que golpear a un inocente para quitárselo de encima… Y también su intercambio de mensajes con Brick, que… aunque irónicos, habían sido suficientes para levantarle algo de los ánimos que había creído perdidos.

Sonrió al percatarse del hecho de que era la primera vez que se había atrevido a escribirle a ella primero, y no lo contrario. Difícilmente estaban en términos de amigos aún, pero al menos… Seguramente significaba algo ¿cierto?

— No fue tan malo a decir verdad…


Hola, hehe. Así que aparentemente ahora todos se gustan entre todos y yo puedo meterle algo de nitro a lo que queda del resto de la historia. Me disculpó por la extensión tan larga de este capítulo. En un principio lo quise dividir en dos porque me preocupaba como haría un puente entre la parte tan seria del inicio y el más relajado final. Pero si hubiera sido así solo hubiera tenido como 30 páginas para un cap y otras 30 en el siguiente; y realmente me rehusó a tener un fic de más de 30 capítulos. Los encuentro más tediosos de leer que uno ridículamente largo de 16 capítulos, así que es más una decisión personal. No sé, diganme si preferirían que escribiera capítulos más cortos con actualizaciones más frecuentes. ¿Quizás sería mejor? En lo personal no me gusta porque te quedas con ganas pero…

Como sea, estoy satisfecha con este capítulo a pesar de todo, y me disculpo por la ligera demora que tuve a la hora de actualizar, pero casi me da una fiebre tifoidea recientemente por culpa de una mcpollo aparentemente rancia y sentí que ya me iba con Dios. De hecho aún no estoy del todo bien, así que si no actualizo después de este capítulo, simplemente consideren que estoy muerta.

No tengo mucho por decir ahora, excepto que recientemente subí mis redes a mi perfil de ff net, así que si están interesadas en seguirme en Instagram, Twitter o Tiktok haganlo porque de vez en cuando posteó algo divertido. Un beso a todo el mundo y que estén teniendo un bonito mes. Yo no obviamente, estoy en mala racha de nuevo.

Pd: un miserable review aliviaría el corazón y las entrañas de una pobre enferma. ¡Nos leemos!