C.21 La cabaña del bosque

El atardecer termina con los últimos rayos de sol que iluminaban de manera natural la estancia. La caseta abandonada del bosque aún conserva todas y cada una de las piedras que se han desprendido en el suelo. Al fin y al cabo los hechizos perdidos no dejan de arrancarlas día tras día.

"Venga, Kristoff, no hagas esto más largo de lo que ambos necesitamos" apremia Harry.

El hombre no consigue levantar la cabeza que ahora descansa inclinada sobre su pecho.

"Ya te he dicho que no sé nada, Potter" murmura en un tono tan bajo que es casi inaudible.

Harry suspira y se pasa el dorso de la mano por la frente. Ese hombre es más cabezota de lo que esperaba.

"¿Vas a seguir aguantando esto para proteger a tu líder? Sabéis bien que tenéis los días contados. Ya solo es cuestión de tiempo que encuentre la conexión y acabe con ella. Si sabes lo que te conviene habla y podré ofrecerte protección como testigo."

Kristoff se ríe por lo bajo, apenas se escucha un gruñido rítmico. La silla a la que está unido por cuerdas cruje bajo su peso. Un murciélago entra volando en la cabaña y se encarama al techo.

"No vas a conseguirlo, Potter. Si estuvieses tan cerca como dices no estarías perdiendo el tiempo aquí conmigo. Además…" dice levantando la cabeza y lanzando una mirada desafiante a su captor. "Solo eres un maldito chupatintas del Ministerio jugando a ser un chico malo, no tienes ni puta idea de lo que se mueve aquí."

Un chorro de luz vuela hasta Kristoff, haciendo que se retuerce gritando. Harry observa al hombre sufrir bajo su hechizo. Esta es una de las autorizaciones especiales que obtuvo como jefe del departamento, poder lanzar maldiciones imperdonables como ese crucio.

¿Cuándo empezó a gustarme esto?

Se detiene y el hombre jadea. Mira hacia el suelo y ve un charco bajo la silla.

"¿Te has meado encima? Quizá sí que esté perdiendo el tiempo contigo" dice Harry con cara de asco. "Te lo preguntaré por última vez, quién os mandó a atacar a Malfoy?"

Kristoff tarda varios minutos en responder. Minutos que están acabando con la paciencia de Harry a marchas forzadas.

"Eso es lo que de verdad te importa, eh. El maldito agujero en el que quieres meterla" suelta con otro intento de risa.

Un puñetazo, nada mágico, impacta en su estómago y le hace escupir sangre. Tiene al hombre cerca de su límite y lo sabe pero la rabia corre por sus venas de manera incontrolable.

"Esa familia de traidores es un objetivo primordial desde el fin de la guerra. Acaba conmigo si quieres, pero no vas a terminar con la venganza. Disfruta cada vez que te lo folles y piensa que podría ser la última, maldito homosexual de mierd…"

Un estallido de luz verde ilumina la cabaña y parte del exterior. A continuación a cabeza de Kristoff cae inerte sobre su pecho. A Harry le arden las manos, lanzar un avada sin varita es realmente doloroso. Pero no se detiene ahí. Golpea el cuerpo sin vida, descargando el miedo y la rabia que le provoca saber que nunca va a poder descansar. Ni él ni las personas a las que ama.

Esa si que es una maldición en vida.

Mira lo que queda del hombre, y cuando el sabor de la bilis en la lengua desaparece, sale de allí.