Capitulo 7: De regreso.
Lo último que Guilliman podía recordaba era estar parado frente a un arco mucho mas pequeño, el cual el archimago Belisarius Cawl había asegurado serviría de igual forma que la puerta que los había traído a esta… ¿línea de tiempo alterna? Usando solo una fracción de la energía que se calculo en un inicio. Belisarius Cawl se paró frente a los controles, lanzo un grito binario, y todo se oscureció.
El primarca estaba vivo, lo sabía, podía sentirlo, podía sentir como su corazón primario latía con fuerza, simplemente no podía despertarse, estaba atrapado en esta … ¿oscuridad? No estaba seguro que ese fuera un término correcto, no era oscuridad lo que le rodeaba, era algo más. Algo que no podía identificar, pero que reconocía como familiar.
Dio un paso, listo para enfrentar a lo desconocido, y se encontró en su oficina, en su palacio, en Ultramar, solo que esta no era su oficina, no, eso no era cierto, esta era su oficina, la oficina que construyo con sus propias manos, esos muebles que estaban delante de él, eran aquellos que él había creado personalmente, mientras trataba de emular lo mejor que podía las ideas que tenia dentro de su cabeza. Esta era su oficina, en el ya legajo milenio 30 000.
- ¿Dónde…?
Cualquier pregunta que pudiese realizar en ese momento se quedó en su boca cuando la puerta a su espalda se abrió, e ingreso la única figura que él a querido ver desde que se despertó en este distópico futuro.
- ¿Madre?
Tarasha Euten estaba tal y como él la recordaba, una mujer ya mayor, con el tiempo dibujado en las múltiples arugas que adornaban su piel, y aun con todos esos años ya recorridos, esa chispa de ingenio y malicia brillaban en sus ojos, como el día que él la conoció.
- ¿Madre…? ¿Qué pasa?
Palabras, gritos, ruegos, preguntas, lamentos…Roboute Guilliman realmente no sabia que hacer, esto era un recuerdo tan ansiado por el primarca, eso era obvio, aun así, aun sabiendo que esto no era un reencuentro, el primarca no sabía que hacer o cómo reaccionar.
Por unos segundos el cerebro del primarca simplemente dejo de funcionar. Lo imposible y lo posible parecían conceptos tan irrelevantes en este momento, que la lógica misma había saltado por la ventana.
Guilliman trato de retroceder, de aferrarse a ese concepto llamado realidad, concepto que parecía importar tan poco en este comento. Pero era imposible, el primarca simplemente no podía reaccionar, no había un teórico o un practico que le sirviese como punto de apoyo en esta locura.
Desafortunadamente, para Tarasha Euten, el conflicto que se comía la conciencia del hijo vengador tenia poca importancia. La mujer mayor avanzo, y con un movimiento que debería ser imposible para alguien de su edad, Tarasha Euten sujeto la oreja de su hijo, y la jalo. Haciendo que el primarca gritase en agonía.
- ¡Mama eso duele! -Se quejo el primarca, apenas su madre libero su oreja cautiva.
- Bien, se supone que debe doler, ¿Cuánto tiempo más planeas quedarte allí parado mirando el vacío? ¿Ya pensaste en qué hacer con tu hermano Lion?
Roboute Guilliman tardo varios segundos en darle algún significado a la palabra "hermano", y aun mas tiempo en darle un rostro al nombre de "Lion"
- Yo, este, no sé, ¿Qué tiene él que ver en todo esto?
Tarasha Euten lanzo un grito ahogado antes de levantar una tabla de datos.
- Desde que tu hermano despertó, a esta entrenando y atrincherando tropas por todo el sector, eso es muy impráctico, además de que se la pasa persiguiendo unos extraños rumores.
Guilliman finalmente logro hacer que su atrofiado cerebro reaccionase, ya sabía dónde estaba, bueno "cuando" sería un término más exacto. El se encontraba en los momentos iniciales de la creación de su mayor pecado en contra del sueño de su padre, el infame "Imperium secundus"
El primarca maldijo su suerte, lo ultimo que deseaba hacer era revivir este vergonzoso capitulo de su pasado.
Tarasha Euten volvió a usar la pierna del treceavo hijo del emperador, como soporte, para alcanzar la oreja de su ausente hijo.
- ¡Mama! Eso duele. -Se quejo el primarca, pero en esta ocasión sus suplicas no fueron escuchadas y su oreja no fue liberada.
- Tienes que hacer algo hijo, no puedes dejar que tu hermano Lion corra por el sector cazando fantasmas.
- ¡Mama! - volvió a gritar el primarca, pero el agarre de la mujer sobre su oreja, era de hierro.
- Los raritos de la legión Alpha recorren la galaxia desenfrenados, infectando y corrompiendo todo lo que tocan. En su locura y miseria, creen tener un plan, pero están perdidos, atrapados en sus propias intrigas y traiciones, son esclavos de los secretos que creen proteger, incapaces de comprender que no hay un secreto, no hay un plan, solo son marionetas, incapaces de ver los hilos que los controlan.
Tarasha Euten movió su mano, sin liberar la oreja de su hijo, pero asegurándose que su hijo prestase atención, al menos por el temor a más castigo.
- Y a mi que me importan esos locos. -Se quejo el primarca, siempre había albergado odio por la legión Alpha y su forma de hacer las cosas. -Por mi que se mueran todos.
- Bueno, si ese es tu deseo, encuentra a alguien que pueda hacer eso, y asegúrate que lo haga. - Tarasha Euten soltó finalmente la oreja de su hijo, quien parecía ya estar prestando atención. -También tienes que hacer algo con los Amos de la noche. Aunque su legión este dividida y mermada tras la pérdida de su primarca, solo hace falta que alguien lo suficiente mente carismático aparezca, y la legión será reformada. Debes evitar eso.
Roboute Guilliman rodo los ojos, por lo que podía recordar Konrad Curze estaba encarcelado en una prisión de éxtasis, en la nave principal de la primera legión. Bueno, eso solo era temporal, ya que al final Lion El'Jonson lo terminaría liberando. Pero ante la posibilidad de que su madre lo castigase una tercera vez, el primarca se inventó una respuesta adecuada para la situación.
- Debemos atacar a los remanentes de la VIII legión rápido y fuerte. Supongo que crear una unidad exclusiva la cual este dedicada única y exclusivamente a darles caza seria lo mejor.
Roboute Guilliman se lamentó, si hubiese seguido sus propias palabras podría haberle ahorrado tanto sufrimiento a la humanidad. Apenas despertase debía hacer algo, talvez ya eran mas de 10 000 años tarde, pero aun así había muchos mundos que se podían salvar si los Amos de la noche eran eliminados del tablero galáctico.
- Bien es bueno ver que ya te estas tomando esto mas en serio. ¿Qué planeas hacer con tu hermano el León?
Nuevamente Roboute Guilliman rodo los ojos, ahora con aun más desgano, no le apetecía pasar su anhelado reencuentro con su madre, discutiendo acerca del destino de su hermano. No era como si pudiese cambiar algo. Ya todo estaba dicho y hecho.
Si, su reencuentro no era un sueño, un recuerdo para ser más exacto, pero, aun así, algo era algo. Y con todo lo ya vivido, este pequeño momento era por mucho la mayor felicidad que había sentido desde que se despertó en esta locura de futuro.
- Si tienes alguna sugerencia madre, la escuchare. -Honestamente el XIII primarca no podía recordar cual fue su respuesta, y no se iba a molestar tratar de hacerlo. Casi prefería otro jalón de orejas, a recordar toda lo que se perdió en la ambición de Horus.
- Si no puedes controlar las acciones de tu hermano, entonces úsalo para tus propios fines. -Fue la firme respuesta de Tarasha Euten
- No es tan fácil madre, mi hermano no es alguien a quien se le pueda manipular tan fácilmente, te recuerdo que el también es un primarca, uno con menos predisposición a la política de lo que es sano señalar.
Tarasha Euten se rio, como si ella fuese poseedora de un gran secreto. Secreto que estaba apunto de revelar a su amado hijo.
- Dime Roboute, ¿Por qué crees que tu padre le encargo esas terribles armas a un hijo tan poco confiable como el León?
Roboute Guilliman recordó los deformes robots clase Excindio que su hermano había sugerido liberar sobre Macragge con el fin de eliminar de una vez por todas su hermano Konrad Curze, claro que eso también significaría la destrucción total de todas las ciudades del planeta, ni que decir de cual seria el destino de sus habitantes.
- No madre, la verdad no se me ocurre porque mi padre confiaría esas armas al León, y la verdad estoy mejor sin saberlo. -Respondió Roboute con odio. El solo recuerdo de esas "cosas" le revolvía el estómago.
- Esas, maquinas, fueron tanto un regalo, como una cadena. - Tarasha Euten volvió a sonreír, antes de revelar lo que sabia. -El Emperador sabía que no podía confiar plenamente en tu hermano, por eso le dio un regalo, el cual también podría ser usado como cadena en caso de que este se saliese de la línea marcada.
- Esas…. ¿Cosas? Explícate
- Es simple, El Emperador comprendido que no podría controlarlo, no sin realizar un esfuerzo muy grande y poco práctico, por eso le dio un juguete que sabía le gustaría. Viste como le brillaron los ojos a tu hermano cuando sugería liberar a los Excindio en la ciudad ¿verdad?
- ¿Mi padre…compro su lealtad con esas cosas?
- Casi, pero no. El emperador le dio un juguete para que se entretuviese, un peligroso juguete que le puede explotar en la cara, si este se atreve a traicionarlo.
Roboute Guilliman tuvo que pensar, no entendía las palabras de su madre, no, eso no era verdad, el si las entendía, él simplemente no quería darles el significado adecuado.
- ¿Los Excindio son una bomba?
- Mas o menos, seria mejor que los considerases como un llamativo regalo que el emperador puede usar para garantizar la lealtad de tu hermano, de una forma u otra.
- ¿Mi hermano lo sabe?
- Lo dudo, está demasiado emocionado esperando la siguiente oportunidad de jugar con sus llamativos juguetes, como para darse cuenta que el emperador sostiene un control oculto en una de sus mangas. ñkiy
Claro, Guilliman ya entendía. Esto era una treta. Los Excindio seguirían las órdenes de su hermano, siempre y cuando este no le mostrase sus dientes al imperio. Eran tanto un regalo, como una cadena. Que practico.
- Vale, lo reconozco, eso es genial, pero ¿Eso como me permitiría manipular a mi hermano, para que este haga lo que quiero que haga?
- Simple, convéncelo de que el quiere hacer lo que tu necesitas. Aquí un ejemplo, dale control sobre un sector el cual este en manos de los traidores. Tu hermano se encargará de eliminarlos sin necesidad que tu le digas nada.
- Ya veo, tiene sentido.
Roboute sonrió, si él hubiese entendido esto hace 10 000 años, como habrían cambiado las cosas. Su madre siempre fue un faro de sabiduría, es una lastima que él no pudiese aprender más.
- Recuerda hijo mío, que algo no sea real hoy, no significa que no lo sea mañana, puedes ganarte la lealtad de quienes te rodean haciéndoles creer que les darás algo que ellos quieran, incluso si no lo tienes en este instante, el futuro es etéreo, y nadie puede predecirlo. No hace falta que mientas, deja que los que te rodean se mientan ellos mismos, que llenen los vacíos que dejas en tus palabras con lo que ellos teman, déjales que ellos mismos asuman que puedes y que no puedes hacer.
Guilliman no entendió esa última parte, y estuvo a punto de preguntar, pero la voz de su madre se hizo distante, mientras una voz mas profunda lo llamada de regreso a la realidad. Otra persona hubiese maldecido por esta interrupción, pero Roboute Guilliman no, él no podía dejar que se viese en su persona algo que no sea pura perfección. Aun así, se sintió decepcionado. Su tan anhelado reencuentro, solo fue un simple sueño. Vaya perdida de tiempo.
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Roboute Guilliman abrió lentamente los ojos. Le dolía todo el cuerpo, tanto que el primarca podría jurar que fue un land raider lo que le paso por encima, además la luz con la que el apotecario no dejaba de iluminar su rostro no lo estaba ayudando.
- Mi primarca, alabado sea el emperador, lo hemos encontrado. -Grito el apotecario, mientras continuaba con un cuidadoso escrutinio de sus signos vitales.
Roboute tuvo que esforzarse, todo su cuerpo palpitaba con un agudo dolor. Aun así, logro sentarse, con ayuda de varios apotecarios cabe señalar.
- ¿Dónde está el Archimagos? -Pregunto Guilliman esperando que el Archimagos no hubiese decidido quedarse en esa otra línea de tiempo.
- Se encuentra por allá, esta establa, pero no parece que vaya a despertar pronto. -Respondió uno de los apotecarios.
Roboute Guilliman movió la cabeza, y con gran esfuerzo logro enfocar el lugar donde señalaba el apotecario. Un variado grupo de seres con aumenticos de todo tipo, rodeaban el cuerpo inconsciente de su amo. Era una visión de lo mas extraña, pero sin duda lo que le llamo la atención fue un marine espacial, él cual parecía estarlo viendo directamente, con un gran y profundo odio, oculto bajo su casco, era inmenso en comparación de los demás primaris que se encontraban en el lugar. ¿Quién era? No, eso no importaba. Tenia trabajo que hacer.
Roboute trato de parase, pero fue detenido por los gritos histéricos de los apotecarios. Los ignoro, no tenía tiempo para esto. Activo los sensores de su armadura, y las alarmas de cientos de miles mensaje y peticiones, martillaron sus oídos.
El primarca ley rápidamente los mensajes, algunos ya eran viejos, y no hacia falta responder, otros eran mas nuevos, pero igualmente no había necesidad de responderlos uno por uno.
- Ya basta. -Declaro el hijo vengador, mientras se ponía de pie. -Quiero que todos los altos mandos de la flota primus sean citados en el comedor de mi nave, tendremos una reunión donde explicare los motivos de mi desaparición. -Regreso su vista al Archimagos aun inconsciente. -Quiero que se me notifique apenas este consciente, hay mucho que debemos tratar.
Ya sin nada mas que decir, el primarca se alejó. Debía tratar con los problemas que su desapareció habían causado, mientras antes los solucionase, mejor.
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Todos se movían de un lado para otro, por fin tenían un propósito, o al menos el amago de uno. La desaparición del último hijo vivo del emperador había sido un secreto a voces por el último año, la inquisición había hecho lo posible para callar los susurros entre la tropa, pero sus intentos, solo eran pequeños parches en un buque que se hunde, si el primarca se hubiese tardado uno o dos meses mas en regresar, la flota primus hubiese caído en la histeria, y muy posiblemente el imperio también hubiese corrido el mismo destino. Por fortuna, esa crisis parecía haber sido evitada.
Cientos de ciervos y un numero aun mayor de escribas se dirigían a la nave insignia de los Ultramarines, listos para escribir (con su sangre si era necesarios) las palabras que el hijo vengador iba a decir en la reunión que se esperaba se realizase en unas horas. Los miembros mas influenciables de la cruzada necesitaban reafirmar su fe en el emperador, en especial después de un año de total incertidumbre.
Saul era uno de esos escribas, asignado a una de las naves que transportaban tropas. Su tarea era simple. Escribir lo que el primarca dijese que escribiese, y comunicar todo lo que el primarca considerase que debía ser comunicado. Nada más, nada menos.
Y aun así Saul sentía una extraña inquietud. Era como si dentro de él, hubiese una parte que ya supiese lo que iba a pasar en la reunión que estaba por ocurrir. Todo se sentía, como si dentro de nada, un evento que pudiese alterar el curso de la historia estuviese apunto de ocurrir.
Saul solo esperaba que los cambios fuesen para bien. ¿Talvez el emperador se había comunicado con su hijo y este ahora comunicaría las buenas nuevas? Ja, si, como no.
Saul no se atrevía a ser tan optimista, en estos tiempos tan oscuros, la esperanza era un veneno.
El escriba cerro los ojos, preparándose mentalmente, y luego entro en la habitación designada para el discurso del primarca. Tuvo que parpadear varias veces, e incluso estuvo tentado a verificar si no se equivoco de lugar. No, el estaba en el lugar correcto, lo cual lo hacia mas inquietante. Esta habitación mas que un antro destinado a engrandecer la gloria de su amo, era una habitación de banquetes.
El escriba entro con pasos indecisos, completamente ajeno a lo que podía esperar en este lugar.
En el centro había una inmensa mesa, donde uno a uno los lideres de la cruzada estaban tomando asiento. Sobre la mesa, había comida, o lo que el intuía era comida. En su vida había visto alimentos tan coloridos. Su sola presencia, le provocaba un hambre, que no estaba seguro de como controlar.
Por fortuna no tuvo que hacerlo. Un Ultramarine lo intercepto, y le señalo el lugar donde debía sentarse. Una mesa, en el borde de la habitación, no tan grande o magnifica como la del centro, pero aun así cargada de todo tipo de manjares, que el esperaba pudiese comer al menos un bocado.
Los minutos pasaron, mientras los invitados seguían llegando, las sillas fueron ocupadas una a una, ¡incluso la comida siguió llegando! Esto alegro inmensamente a Saul, quien comenzó a comer, con miedo al principio, pero con forme los platos seguían y seguían llegando. Cualquier moderación lo abandono, y se concentro en llenarse de tanto manjar como pudiese.
No fue hasta que Saul ya no pudo comer un solo bocado mas que noto algo, en la mensa central, esa silla de oro pulida, destinada para el mas grandioso de todos los hijos del emperador seguía vacía. Trago saliva lentamente, mientras el ambiente que le rodeaba comenzaba a oscurecerse.
Sin embargo, todas sus preocupaciones se esfumaron cuando las puertas se abrieron una vez mas y el hijo vengador entro.
- Buenas noches caballeros, por favor no se levanten, sigan comiendo, espero la cena que prepare haya sido de su agrado. -Roboute Guilliman se sentó solemnemente en el trono dorado. -Una vez que todos hayan terminado de comer, me gustaría que hablásemos sobre el tema que nos traja a esta situación, pero hasta entonces por favor disfruten de esta mi pequeña muestra de cortesía.
Saul parpadeo, y por unos segundos no supo que responder. No era la primera vez que él observaba al primarca, ya lo había hecho antes, mientras transcribía alguno de sus extensos discursos. Pero en esta ocasión era diferente, el escriba no sabría identificarlo, pero podía comprender, que esa aura que generalmente envolvía al XIII primarca, era diferente en esta ocasión. Algo había pasado.
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La "celebración" fue bien recibida por los lideres mortales de la flota, incluso los miembros del culto mechanicus lo aprobaron, aprovechando la oportunidad para comer y beber todo lo que podían, mientras conversaban con sus compañeros, sobre temas que no tenían ninguna importancia real.
Por otro lado, este "innecesario gasto de recursos" no fue bien visto por los guerreros transhúmanos conocidos como astartes, y más de uno lanzo miradas molestas al primarca, mientras acariciaban su arma debajo de la mesa. Los mas indignados no eran otros que los caballeros grises, con quien el primarca ya había tenido varios problemas antes. Aun así, nadie se atrevió a pronunciarse en contra. Dejarían hablar al primarca, ya después decidirían que hacer.
Finalmente, la pomposidad llego a su fin, Guilliman pidió la atención de todos los presentes, y un aplastante silencio envolvió lentamente a cada alma en ese lugar.
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Roboute Guilliman sonrió, mientras veía las miradas asesinas que varios de los guerreros transhúmanos le lanzaban, incluso algunos inquisidores que se habían unido a la cruzada para "mantenerla pura" estaban preparando sus armas, por sí, por alguna razón, esto resultaba ser una trampa.
Idiotas, si él quisiese traicionarlos, no necesitaría una actuación tan elaborada. Solo bastaba con dejarlos solos un rato, y se matarían los unos a otros en menos de una semana. Aun así, el tiempo era valioso, y tan pronto como recibió el mensaje que había estado esperando. Decidido pasar al siguiente punto.
Con un movimiento aprendido de su tiempo como hijo del cónsul de Ultramar, Roboute golpeo su copa con una cuchara, llamando la atención de los presentes. Pidió silencio y su atención.
Pero no hablo, aun no era el momento, debía darles tiempo, espero hasta que la última voz de la habitación se hubiese extinguido para hablar.
- Se que todos los presentes se preguntan porque e organizado esta pequeña fiesta, hay entre ustedes aquellos que me condenan por un gasto innecesario de recursos. -Comenzó Roboute Guilliman. -Esperando que con sus palabras llamar la atención de todos los presentes. -La verdad, es que simplemente quería compartir la buena noticia. Como alguna vez me fue enseñado, hace ya mucho tiempo por mi padre, no celebrar de vez en cuando, es una invitación a los traidores.
Semejantes palabras dejaron sin aliento a todos, incluso algunos inquisidores se irguieron, mientras dejaban sus armas de lado.
- Todos los presentes son héroes, han mirado lo peor que la galaxia puede ofrecer, y, aun así, su fe sigue siendo fuerte. En un universo donde los enemigos de la humanidad salen de hasta debajo de las rocas, ustedes se mantienen firmes. Por eso tienen mi mas profundo respeto. -Roboute Guilliman guardo silencio un momento, mas que nada por agregar un efecto dramático. -Razón por la cual me niego a mentirles. Caballeros, damas, permítanme contarles la verdad.
Guilliman se hizo a un lado, mientras una inmensa pantalla hololítica tomaba su lugar.
- Comencemos con la razón de esta pequeña celebración. El trono dorado de santa terra, está fallando. -La pantalla mostro un esquema del sagrado trono, y varios iconos de color rojo brillaron en las partes más dañadas.
Guilliman fue incapaz de continuar, porque un inquisidor levanto su arma y disparo al techo. El primarca sonrió, en un gesto de calculada ira, curiosidad, indignación, y resignación.
- ¿Hay algo que quieras decir?
- Mi señor, esas noticias, usted simplemente no puede revelar esa información en…. -El inquisidor fue incapaz de continuar, Guilliman había acortado la distancia lo suficiente como para tener su cabeza al alcance de su mano blindada.
- La verdad no puede ser negada.
Roboute Guilliman observo como varios inquisidores se habían levantado, todos listos para ejecutar masivamente a los presentes, al igual que los caballeros grises, quienes parecían respaldar dicha acción. Siendo solo la mirada desaprobatoria del primarca lo que les impedía hacerlo.
- Pero, el gran enemigo….
- ¿Qué te hace pensar que no lo sabe ya? -Guilliman casi pudo escuchar como todos los presentes tragaron saliva al unisonó, incluso los caballeros grises parecieron desinflarse con esa última declaración.
- Pero, pero.
- Cállate, siéntate, y quien sabe, puede aprendas algo.
Todos los inquisidores y los caballeros grises regresaron a sus asientos, aun mas molestos que antes, si es que eso era posible.
- Bien, como iba diciendo antes de ser interrumpido. -La pantalla volvió a mostrar el diagrama del trono dorado. -El trono dorado a comenzado a fallar. Pero que esta noticia no los desanime, El Emperador ya había predicho tan eventualidad. Por lo que repartió por todo su reino, pequeños silos llenos de los prepuestos que podrían ser necesarios.
Un suspiro colectivo rompió el tenso silencio que se había formado. El primarca podría haber continuado, pero decidió no hacerlo. Necesitaba que todos, se hiciesen una idea de lo que él estaba diciendo, y para eso necesitaban tiempo.
- Lamentablemente varios de estos ya han silos han sido atacados por las fuerzas traidoras, este mundo mismo parece ya haber sido atacado.
El primarca levanto una mano, callando cualquier posible pregunta o queja.
- Normalmente una noticia como esta seria tratada como un secreto, pero quiero tratar un enfoque diferente. Como mi padre alguna vez dijo; "Para que la humanidad luche con más decisión, deben conocer porque luchan"
Todos los presentes sacaron pecho, listos para dar sus juramentos de luchar hasta el final. Pero el juramento no se pronunció.
- Voy a convertir este mundo, en un mundo fortaleza. No solo eso. El cuarto mundo de este sistema solar, será convertido en un mundo forja. También fundare un nuevo capitulo de marines espaciales, al cual llamare, los guardianes de la puerta, el segundo mundo de este sistema solar se convertirá en su mundo fortaleza. Se que muchos podrían considerar esto como un gasto excesivo de recursos, pero les aseguro que todo es por un bien mayor.
Nadie objeto nada. aceptando las palabras del primarca como si estas fuesen las propias palabras del Emperador.
- Bien, supongo que con eso mi intervención termina, por favor disfruten de lo que queda de la velada, mañana daré un discurso público, y anunciare que fuerzas serán destinadas a salvaguardar este mundo. Buenas noches.
Guilliman salió, dejando que todos los que se quedaban detrás pensasen lo que quisiesen de sus palabras.
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El primarca no había llegado a su oficina, cuando una lluvia de solicitudes le llegó.
Varios comandantes humanos incluso adjuntaron sus juramentos, a la petición de ser desplegados como fuerzas de defensas en el mundo.
Las solicitudes de los diversos miembros del culto mechanicus eran mas interesantes, todas y cada una de estas solicitudes venían con una amenaza implícita si impulsaba a Belisarius Cawl como líder del planeta forja que estaba apunto de crearse.
Luego estaban las solicitudes de los comandantes transhumanos, en estas se podía ver la desconfianza que estos poderosos guerreros sentían de su capacidad para realizar una elección imparcial, sobre la semilla genética que daría vida al nuevo capítulo de marines espaciales.
El primarca las ignoro todas, su decisión ya había sido tomada. Las tropas que se quedarían en el mundo, serian aquellas que ya lo habían desafiado. Guilliman esperaba poder usar esta ocasión para poder separarse de varios inquisidores molestos, y varios cientos de eclesiarcas amargados.
No seria fácil, pero ya tenia una idea aproximada de lo que tenia que hacer y decir, para convencer a CTP 323532455 de convertirse en el líder del mundo forja que se iba a formar dentro de poco tiempo.
Lo único que le pesaba era el no poder usar esta oportunidad para cortar sus lazos con los caballeros grises. Estos molestos e inservibles siervos del Emperador no paraban de meterse donde no los llamaban. Se iban cuando querían, incluso abandonando la posición en medio de una campaña, regresaban cuando ya no eran necesarios, además de ocupar una cantidad no despreciable de recursos en campañas que eran tan importantes que no tenían por qué informarle a él, el ultimo hijo del emperador.
Los hubiese matado él mismo, si no fuese porque no quería mas problemas con la inquisición. Nuevamente maldijo a los descendientes de Malcador.
Cerro, la puerta de su oficina, asegurándose de que estaba completamente solo. Este lugar se sentía tan calmado sin la presencia de los molestos custodes observando cada una de sus acciones, por encima de su hombro.
Se acomodo en su escritorio, y espero, a que Belisarius Cawl lo contactase. No tuvo que esperar mucho. El archimagos lo llamo a los pocos minutos, informándole que la puerta había sido correctamente desensamblada, y que las partes más vitales estaban siendo acomodadas en una de las bodegas vacías de su nave, todo bajo estricta vigilancia de sus siervos mas confiables.
Roboute suspiro satisfecho, esperando que el teatro que monto en la onceava cubierta, para los altos mandos de la flota primus, fuese suficiente como para que las acciones de Belisarius Cawl hubiesen pasado desapercibidas. Obviamente tendría que hacer un repaso mas tarde, pero de momento, podía descansar.
Saco una tableta de uno de los cajones de su escritorio. El dispositivo contenía toda la información que había logrado recuperar del trono dorado en esa otra línea de tiempo. No era mucho, pero debería ser suficiente para comprar la lealtad del culto marciano por al menos unos años.
- Bien, supongo que aquí es donde se termina la parte fácil.
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Al día siguiente, Roboute Guilliman dio un discurso, el cual fue retransmitido por cada dispositivo de comunicación de la flota primus. Cuyo contenido era el mismo que él que había rebelado en la pasada reunión, palabra por palabra, el primarca no cambio nada.
Luego el primarca dio paso a un marine primaris, quien, con voz monótona, fue señalando los regimientos que reforzarían el planeta fortaleza que seria construido.
Los regimientos del astra militarum y las adeptas sororitas fueron los primeros en ser separados de la flota, y enviados al planeta. Ellos serian la base de la nueva población.
Cientos de naves de todos los tamaños y tipos se separaron después, esta seria la flota encargada de defender el mundo fortaleza.
Finalmente, Guilliman sorprendió a todos los presentes, al nombrar a CTP 323532455 como fabricador del nuevo mundo forja. Tan inesperada fue la decisión, que todas las facciones del culto mecanicus que habían dentro de la flota primus, no fueron capases de articular una protesta o su apoyo hasta que fue muy tarde.
Antiguos motores fueron despertados, y comenzó un duro trabajo de terraformación, en tres planetas del sistema solar. El segundo, sería entregado al capítulo recién formado "los guardianes de la puerta" un capítulo formado a partir de la semilla genética de su hermano Dorm.
Roboute Guilliman atribuyo esta elección a la facilidad con la que los puños imperiales construían fortalezas.
El tercer planeta del sistema solar, sería entregado a Alizon un clericó que había demostrado una fe en el dios emperador incorruptible. Este movimiento llamo la atención de los eclesiarcas, ya que Alizon pertenecía a un movimiento que a menudo chocaba con el XIII primarca.
Roboute Guilliman señalo que en la tarea que estaba por venir, se necesitaría una fe en el emperador más allá de toda lógica, y el joven eclesiarca la tenía.
Los tecnosacerdotes, reclamaron el cuarto planeta para si mismos. Guilliman sabía que no podía hacer nada, pero envió una lista de instalaciones que debían priorizarse. Y para asegurarse que sus peticiones fuesen escuchadas, también envió los datos que él había recolectado del trono dorado en la otra línea de tiempo.
Y en un movimiento que sorprendió a la propia inquisición. El primarca les pidió a varios inquisidores que tomasen una de las lunas del tercer planeta como su base de operaciones. El gran enemigo tarde o temprano fijaría su mirada en este sistema solar, y aunque el sistema estaba preparado para enfrentar a cualquier enemigo externo, se necesitara su atenta mirada para evitar cualquier traición interna.
Para cuando el día había terminado, al menos un cuarto de la flota primus había sido designada como los guardianes de este valioso sistema solar.
Tomaría tiempo, al menos unos 10 años para que las protecciones fuesen correctamente construidas, pero de momento la voluntad y la motivación de la nueva población estaban alineadas.
Al final de la semana, Guilliman tomo una decima parte de la flota, y puso rumbo a Ultramar, ya que su reino personal estaba relativamente cerca, el primarca prometió volver con mas recursos.
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Belisarius Cawl se encontraba terminando los últimos ajustes a la puerta, de momento y por practicidad, esta puerta solo tenia un tamaño de 10 metros de alto, por 10 metros de ancho. Similar a la que dejaron del otro lado.
- Mi señor la puerta esta lista, si desea usarla hágalo ahorita, porque considero que podría ser peligroso saltar entre líneas de tiempo, mientras estamos de transito por la disformidad.
- No te preocupes archimagos, no pienso usar la puerta en este momento. Mi presencia es indispensable en este momento, pero tan pronto como envié los recursos prometidos daré autonomía a la flota primus para no estar atado a ella.
- Una sabia decisión. - Belisarius Cawl se quedó callado un rato, hasta que una pregunta asomo en una de sus conciencias. -Disculpe mi ignorancia, pero ¿Cómo se llama este sistema solar?
Guilliman se rio, tantas cosas habían pasado, que el nombre de este olvidado lugar había sido pasado por alto.
- Su nombre es SpesNova.
El primarca parpadeo confundido, ¿Cómo era posible? Había podido pronunciar el nombre del sistema solar sin problemas, pero el emperador había usado sus poderes psíquicos para prohibirlo. ¿Acaso algo había cambiado?
- Mi señor le veo confundido, ocurre algo. -Pregunto Belisarius Cawl.
- No, solo, solo estoy cansado. He de irme a descansar.
- Le deseo lo mejor mi señor.
Roboute Guilliman salió de la bodega, y mientras subía en el ascensor secreto, pronuncio en voz alta el nombre de su segundo hermano. Por primera vez desde que el emperador hubo sancionado al II y XI primarca, él pudo pronunciar sus nombres, sin que una aguda migraña lo dejase llorando en el piso. Esto, esto era muy raro.
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Tan pronto como el XIII primarca se hubo ido, el archimago Belisarius Cawl regreso sus conciencias al trabajo que tenia delante. Chispas saltaron de la antigua maquina mientras sus mecadendritas interactuaban con el antiguo espíritu máquina.
Los minutos pasaron, mientras el archimago seguía realizando el mantenimiento a la máquina.
Dentro de sus conciencias, las ideas van y vienen, él había fallado en su intento de unir a los mundos forja a su causa, no solo eso, la inquisición lo perseguía, lo acusaban de tecnoheregia. Tuvo que escapar, tuvo que regresar a lado de Roboute Guilliman, en ese momento creyó que su sueño de usar los pilones negros para cerrar la gran fisura que parte la galaxia.
Pero el dios maquina parecía tener otros planes, un accidente completamente imposible, una falla totalmente incalculable, lo había llevado a una línea de tiempo alterna, una línea de tiempo donde la gran fisura no había partido la galaxia todavía. ¿Cuáles eran las posibilidades de que algo como eso ocurriese? Sin duda apenas superior al 0%
Por unos minutos, el único pensamiento que Belisarius Cawl podía tener era las imposibles posibilidades de los hechos que lo habían llevado.
Talvez el se había equivocado, después de su encuentro con ese fragmento de Ctan en el mundo de Faros el había asumido que su destino era salvar la galaxia, fallo, todos sus planes fallaron, incluso los de contingencia, y apenas si logro escapar con vida.
Pero aquí, a lado del XIII primarca pudo encontrar otro camino, bueno eso no era cierto, el dios maquina se lo enseño, confabulo para que lo imposible fuese posible. ¿Qué le enseñaba eso?
No sabía, no entendía, pero si aplicaba lo que había aprendido en estos últimos 10 000 años, llegaba a una extraña conclusión. Roboute Guilliman era necesario, de alguna forma. No por nada él fue quien sugirió la exploración de la cueva donde esta sagrada maquina esperaba.
El dios maquina deseaba que el archimagos Belisarius Cawl y el primarca Roboute Guilliman trabajasen juntos.
Los pensamientos del archimago fueron interrumpidos con la llegada de Primus, su guarda espaldas personal, su creación maestra mientras experimentaba con el material genético de los primarcas. Y de alguna forma, su hijo.
- Es bueno verte Primus, ¿Completaste la terea que te pedí?
- Si, bueno, más o menos.
- Es raro ver que dudes, ¿Qué pasa?
- Han desaparecido, no logro encontrarlos, ninguno de los contactos que tienes los conocen, es casi como si el inquisidor y todo su sequito hubiesen sido tragado por la disformidad.
Belisarius Cawl parpadeo, era matemáticamente imposible que un inquisidor que estuviese dispuesto a bombardear un mundo forja hubiese simplemente desaparecido.
- ¿Le pediste ayuda a mis contactos, a todos?
- Si, incluso llegue a prometerles un pago muy alto, pero nada. Simplemente a desaparecido, como si nunca hubiese existido.
El archimago negó con la cabeza, el no era un creyente en las coincidencias. Pero se estaba topando con muchas recientemente.
- Dejemos ese tema de lado, pero mantente alerta por si encuentras algo.
Primun asintió, pero no se fue.
- ¿Algo más que quieras decirme?
- ¿Por qué desapareciste por tanto tiempo?
- El primarca ya dio un discurso sobre ellos, ¿Acaso no confías en él? -La burla de Belisarius Cawl era obvia.
- No, no lo hago, y menos desde que volvió, algo en él a cambiado, es mas poderoso, su presencia en la disformidad es mucho más intensa que lo que recuerdo, pero no solo es eso, hay algo más. Algo oscuro.
Belisarius Cawl asintió, le hubiese gustado contarle la verdad de su viaje a Primus, pero de momento mantener el secreto parecía ser lo mejor. Al menos de momento.
- Te entiendo, algo cambio en Roboute Guilliman, ya no se siente tan pomposo y arrogante como antes, pero eso no es necesariamente malo. Simplemente significa que ya no tendré que escuchar esos interminables discursos sobre moralidad y todas esas cosas que realmente no entiendo.
Primus no compartía la felicidad de su creador, o su optimismo, pero de momento lo dejaría pasar, si la situación ponía en peligro a Belisarius Cawl, intervendría, mientras tanto, observaría desde la sombra.
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- ¿Y mi Legión? -El león pregunta.
-Mutilada mi señor, por orden del Primarca Guilliman. -Zabriel le informa neutralmente. -Todas las Legiones fueron disueltas en capítulos individuales. Los Ángeles Oscuros permanecen, como una fuerza de mil o algo así, con muchos otros capítulos sucesores afiliados a ellos.
-Guilliman. -Lion El'Jonson gruño con su odio apenas contenido. - ¡Nunca puede estar contento con el trabajo de los demás! ¡Debería haber tratado con él cuando me levantó la mano en Macragge! ¿Por qué no pudo haber sido él quien muriese en lugar de Sanguinius?
Ha Lion El'Jonson le hubiese gustado seguir ventilando su odio, pero, no tenia sentido seguir gritando.
- Debo ir a Terra. Si mi padre todavía está en el Trono de dorado, como dices, debería poder comunicarme con él, siempre que haya una chispa de su conciencia, debería ser posible.
Zabriel sacude la cabeza otra vez.
- Tal cosa no es posible. Al menos de momento. -El ángel oscuro estrecha sus ojos. -Las tormentas disformes son muy fuertes, y sin la luz guía del emperador, ningún navegante podrá cruzarlas. A todo esto, mi señor, ¿Cómo fue que usted termino aquí?
El León piensa, trata de recordar, pero le es imposible, en un momento estaba luchando contra su amigo Luther, quien había sido poseído por los poderes ruinosos, y al siguiente estaba despertando junto a un río desconocido. Es más, ni siquiera se encontraba en su mundo Caliban.
- Eso sigue siendo un misterio para mí, también…. ¿Sin la luz del astronomicon….los navegantes aún pueden hacer saltos de corto alcance?
- Es posible, mi señor, pero eso no lo ayudará, a lo mucho podrá moverse dentro de este sector.
- ¿Qué? ¿Por qué?
El ángel oscuro sonríe sin burla.
- Esta anocheciendo, busquemos un refugio y esperemos unas horas más, cuando la oscuridad de la noche caiga, mi explicación tendrá mas sentido.
Lion El'Jonson no entendía lo que su hijo quería decirle, pero asintió, buscar un refugio mientras aun había luz era una buena idea. Moverse en la oscuridad, en especial en un mundo desconocido era peligroso.
Ambos avanzan, padre e hijo avanzan, por un bosque desconocido, con un destino aun menos conocido, pero no importaba, nada importaba, mientras avanzaban el León maldecía el nombre de su hermano.
- A todo esto, hay algo que no te he preguntado, ¿Cómo fue que mis demás hermanos permitieron a Guilliman mutilar a sus legiones, en estos capítulos?
- No es que lo permitiesen, no estaban para impedirlo. Todos tus hermanos desaparecieron poco después de la herejía, hay historias aquí y allá de lo que paso con ellos, pero si me preguntas, yo diría que fue un trabajo interno, alguien busco silenciar a los hijos leales del emperador.
- ¿Guilliman? -Pregunto con algo de miedo en su voz Lion El'Jonson.
- Lo dudo. -Respondió Zabriel. -El también desapareció, bueno hay quienes dicen que los Ultramarines tienen su cuerpo. Pero no lo creo.
- Explícate Zabriel
- Son leyendas mi señor, nada más, algunos dicen que el primarca Vulkan volverá cuando sus hijos logren recuperar los 7 tesoros sagrados que su primarca repartió por la galaxia. Otros dicen que el Khan esta recorriendo la telaraña eldar, mapeándola para que la humanidad pueda usarla a su regreso. Otros rumores dicen que Corvus caza a los traidores en las noches de tormenta. Son solo historias sin ningún sentido mi señor. Creo que lo mejor seria considerar que esta solo, ninguno de sus hermanos parece estar vivo.
Lion El'Jonson trago saliva, esa declaración fue mucho mas dolorosa que cualquier herida normal.
- Ya veo, al final. El sueño de mi padre… ¿termino?
- Es una forma de verlo.
