Residencia Tachibana.
- Roar.
- Definitivamente están más grandes que la última vez que los vi – Ángel decía mirando los dos leones que Honoka había llevado a su casa.
- Comen bien, pero al menos me alegro que estén bien de salud, aunque sí que crecen rápidos.
- Sencillo, estos son descendientes del León de Nemea.
- ¿El León de Nemea? ¿No era el león que mató el poderoso Hércules?
- Sip, ese Hércules era bien terco y un montón de cosas, pero cuando era de usar la fuerza bruta, nadie podía detenerlo – río la peli blanca – ay que tiempos, aunque me imagino que debe estar descansando con su esposa en el Olimpo.
- ¿Alguien ha tenido el poder de Hércules?
- Podemos decir que sí más o menos, tu hijo mayor posee un poder casi igual al de Hércules.
- ¿En serio? – Ángel asintió – es que Regulus-kun es muy poderoso, aunque Dene-chan lo es igual.
- Lo sé – las dos vieron como la mini Honoka iba caminando hacia donde estaba la demonio, sin perder más tiempo, fue tomada por esta.
- Parece que Dene-chan le gusta estar contigo, mamá.
- Ay mi pequeña Dene-chan, ¿Quién es una linda niña? ¿Quién lo es? Lo eres tú – la peli jengibre pequeña reía y en un momento, su cabello se prendió en llamas – había olvidado que hace eso… ¿no es así Hemera-chan?
- He… mera.
- ¡Que linda eres! Fuiste ella en tu vida pasada, mi pequeña Hemera-chan – río la demonio dándole en un beso en la mejilla lo que le dio cosquillitas.
- Roar – el mayor de los dos leones, Goldie, olió un poco a Denébola quien estiraba sus manitas hacia el felino.
Ángel la dejó en el suelo mientras la pequeña iba hacia el león el cual se acostó para que Denébola jugara con él.
- Me encanta mucho verlos así – Honoka decía mirando a su hija con su mascota – ¿a poco no se ve linda mamá?
- Muy linda Honoka-chan – Ángel se quedó mirando a Denébola jugar con Goldie y de nuevo, un recuerdo vino a su mente y solo cerró por un momento sus ojos, su cerebro le dio el momento exacto.
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Flashback
En la Antigua Grecia, más específico en el reino de Tebas, un matrimonio conformado entre el rey Anfitrión y su esposa, la reina Alcmena.
Zeus se convirtió en Anfitrión y se acostó con la reina, pero para su sorpresa, el verdadero rey volvió y se acostó con ella, dando origen a un embarazo de mellizos.
Aunque no se creía posible, la reina dio a luz a gemelos, pero ambos eran de diferentes padres, un fenómeno biológico llamado Súper Fecundación Parental en donde una mujer puede quedar embarazada de hombres diferentes siempre y cuando haya tenido relaciones sexuales en un corto periodo de tiempo.
Y así nacieron dos niños, Hércules e Ificles.
Y como se sabía, la diosa Hera odiaba a los frutos de la relación de la infidelidad de Zeus por lo que cuando estos apenas tenían tiempo de nacidos, mandó dos serpientes para matar al pequeño hijo del dios del rayo.
Pero no se esperó que sus animales fueron estrangulados por el bebé, haciendo que no muriera.
Y así fue como el pequeño Hércules fue creciendo y conoció a la que sería una amiga muy preciada para él, la demonio Asóuka.
- No, tocas para el culo.
- ¡No toco para el culo! – exclamó el héroe el cual se lanzó a destrozar la lira que poseía sobre la demonio, pero la rubia solo le dio un golpe de cola en su cuerpo dejándolo en el suelo.
- Serás hijo de Zeus, pero aun eres inferior a mí, pero bueno, creo que podrás hacerte más fuerte con el tiempo.
- Tendría que ser más fuerte que tú, soy hijo de Zeus.
- No seas arrogante, apuesto que un día te tocará hacer algo de lo que te vas a esforzar demasiado, ya lo verás.
- Dices eso, pero no he encontrado a esa bestia que está dándome problemas – Hércules decía – si sabes a lo que me refiero.
- ¿El León de Citerón? Es solo un león común y corriente, no entiendo cómo es que no le has dado caza todavía.
- Ese león… realmente cuando lo maté, me gustaría pelear con otro más poderoso, uno que me lleve al límite de mi poder y que me ponga en peligro de muerte.
- No pidas eso a las Moiras que bien que te lo concederán.
Unos días después, Hércules logró encontrar al dichoso León de Citerón, el cual no era un felino de gran tamaño, pero común. A pesar de eso, andaba aterrorizando lo rebaños de la zona de Citerón, pero fue hasta que el héroe logró vencerlo y desollarlo.
Asóuka alabó un poco a Hércules por andar con la piel del animal como capa, sin embargo, la reina de los demonios sabía que alguien más vio eso.
- Athena, ¿Qué es lo que planeas hacer? – susurró la rubia.
Pasó el tiempo y ni que decir que Hércules entrenó con Asóuka para hacerse más fuerte, logrando buenos resultados con el pasar de los meses y años. Incluso, el hijo de Zeus logró casarse con Megara, una princesa con la que tuvo una buena cantidad de hijos, siendo Asóuka la madrina de estos.
Pero esa felicidad no duraría para siempre.
Un día en el que la rubia decidió salir a ver unas cosas, siendo esto a lo mejor aventuras con otros viejos compañeros, Hércules se quedó con su familia, pero alguien más atacaría.
La diosa Hera, siempre celosa del fruto de la relación de su esposo, decidió usar un hechizo en la mente del héroe el cual de la noche a la mañana, miró como es que monstruos gigantes y aterradores iban hacia él.
Usando su fuerza sobrehumana, Hércules logró acabar con facilidad a los monstruos que amenazaban su vida, pero lo que no sabía, es que nada de eso fue real.
De golpe, este deslumbró la realidad, notando que los monstruos con los que luchó y destrozó, no eran más que sus hijos junto con su esposa Megara. Había asesinado a toda su familia, producto del hechizo que Hera le produjo.
Con todo eso, Hércules huyó lejos de ahí, abandonó todo y nadie supo de él.
La demonio Asóuka buscó al héroe por muchos lados, no lograba dar con él debido a que había ocultado su cosmos demasiado bien por lo que nadie daba con el hijo de Zeus.
Pero no fue para siempre que estuvo oculto ya que justo su hermano Ificles, junto con Asóuka, encontraron a Hércules.
- Hermano, que bueno que te encuentras con vida.
- No quiero… hablar de eso.
- Hércules, sé que han pasado cosas, pero te diré algo, la maldita de Hera fue la que causó esa magia en tu cabeza, pero no venimos a pelear por eso – la demonio se le acercó – sé que no te gustará esto, pero hablé con el Oráculo de Delfos y la pitonisa de ahí me dijo lo que debías hacer.
- ¿Qué debo hacer?
- Ponerte al servicio de tu primo Euristeo, sé que es algo que no quieres hacer por muchas cosas, pero será clave para que puedas quitarte el dolor y mucho sufrimiento que tienes.
- ¿Ponerme al servicio de Euristeo? – Hércules se quedó pensando un momento, pero a pesar de que eso era una especie de humillación por ser hijo de Zeus, el héroe se levantó de golpe – no me importa que sea hijo de Zeus, limpiaré mi nombre y haré lo que me pida.
- Así se habla grandulón – río la demonio dándole palmaditas al héroe quien sin más, volvió a Micenas en donde lo esperaba su primo.
A la reina de los demonios, no le agradaba para nada Euristeo, lo consideraba un humano muy hablador, así como mañoso y engreído. A pesar de que quería matarlo, no lo iba a hacer debido a que no quería meterse en asuntos que no le convenían.
Sentía algo de pena por su compañero, no obstante, eso era algo que debía hacer para quitarse de encima ese peso de haber asesinado a su familia.
Llegó junto con Asóuka para ver al rey el cual habla un poco sobre cómo está en posición de imponerle tareas a Hércules por parte del Oráculo.
- Como primera tarea de que las que estoy en posición de darte, Hércules, será algo que muchos han intentado hacer, pero hasta el momento nadie ha podido derrotarlo.
- ¿Y qué es?
- El León de Nemea – muchos de la corte del rey comenzaron a hablar en voz baja como si dijeran que estaba loco si se iba a pelear contra tal bestia.
- Mi rey, hacerle eso…
- Es una sentencia de muerte.
- Morirá en eso.
- ¡Silencio! – todo el mundo se calló – como primera tarea, deberás acabar con el León de Nemea que ha estado aterrorizando toda la zona de Nemea.
- Este humano ¿Qué mierda se cree? – susurró la demonio, pero esta notó que el héroe griego se inclina ante su primo.
- Como usted ordene, mi Rey – sin más, Hércules salió de ahí y la demonio fue con él.
- No pensé que aceptarías eso, después de todo, no es como que me moleste, pero en sí, ese león dicen que es poderoso y nadie lo ha podido matar.
- No me importa, no estoy para ser orgulloso, debo quitarme este peso de mi cuerpo si es necesario – la demonio se quedó en silencio por eso, pero simplemente asintió. Aun así, esta notó la presencia de la diosa de la guerra por ahí.
- Me pregunto qué estarás tramando esta vez, Athena.
Ambos viajaron hacia la región de Nemea en donde se decía que el león andaba rondando por ahí hasta que por relatos de los pueblerinos lograron saber dónde podría estar.
- Creo que ahí, esa es la cueva que dicen en donde habita el león.
- ¿Quieres que te ayude a derrotarlo?
- No Asóuka, esto es algo que tengo que hacer con mis propias manos, si no, no servirá de nada – la demonio asintió y esta dejó que Hércules peleara contra el enorme felino el cual saltó de golpe hacia ambos.
La rubia empleó sus alas para volar, pero Hércules, usado su garrote de madera, le dio un fuerte golpe que lo dejó atontado, no obstante, el león se recompuso para atacar.
Hércules volvió a emplear otro tipo de armas, sus flechas, pero para su sorpresa, estas solo rebotaron en la piel del animal de la cual, se decía que era impenetrable.
Ya sabiendo que sus armas no eran precisamente buenas, entonces fue un combate cuerpo a cuerpo en el que el héroe y el león se mantuvieron casi en el mismo nivel.
Las garras del poderoso animal se clavaron en la espalda de Hércules el cual aguantó ese dolor punzante para seguir con su pelea, cosa que Asóuka miraba pensando en cómo el héroe lo iba a derrotar.
Antes de que ella le pudiera decir algo, Hércules saltó hacia atrás de la criatura y agarró su cuello con sus brazos y comenzó un poderoso estrangulamiento. El león luchó con todo, hizo lo mejor que pudo, pero al final, sus fuerzas se fueron yendo y eso terminó asesinándolo.
- Lo acabé… lo hice.
- Felicidades, lo hiciste Hércules – la demonio fue hacia la piel del león y cuando quiso romper su carne usando su cola, no pudo hacerlo – mierda, es dura.
- A ver – el hijo de Zeus intentó lo mismo, pero fracasó en desollar a la criatura. No fue hasta que la diosa Athena hizo acto de presencia ahí.
- Athena.
- Diosa Athena.
- La piel del león solo será quitada de su cuerpo por sus garras, estas son igual de duras que su piel
- Sus garras – Hércules hizo caso a eso y despellejó al león haciéndose una capa con la piel del animal, así, el héroe cumplió con su tarea y volvería a Micenas.
- Hércules, necesitarás esto para después – Athena le entregó algo que sorprendió al héroe siendo este artefacto, una Armadura Dorada la cual poseía forma de un león.
- Athena, ¿lo harás Caballero Dorado?
- Así es, supe de su batalla contra el León de Citerón, por lo que me hizo pensar que podría acabar con este león.
- Pero no hay constelación con el signo del león – Athena solo sonrió y tomando el cuerpo del felino, lo elevó al cielo en donde sus estrellas, alumbrarían el cielo nocturno.
- A partir de ahora, Hércules, serás el Caballero de Leo, aquel que luego estará a mis servicios – el hermanastro de la diosa asintió.
- Estaré a sus servicios.
- Ay Athena, tú y tus cosas – susurró Asóuka quien rodó sus ojos.
Fin Flashback
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De vuelta al tiempo actual, la demonio despertó de su recuerdo notando como el otro felino, la hembra Blondie, lamía su cara.
- Oye, no me lamas así – esta se separó, pero comenzó a reír acariciando a la leona, incluso notó como Goldie se había dormido con Honoka y Denébola a su lado.
Queriendo hacer lo mismo, se acostó en el césped de su patio, Blondie notó eso y le propuso acostarse sobre su estómago, aceptando. La demonio sintió una gran paz y solo cerró sus ojos para ir durmiendo.
- La piel de estos leones son suaves, no como la de su antepasado, al que Hércules mató y ahora está en las estrellas – sin más, Ángel se durmió, pero si sabría que su viejo amigo, hizo una gran hazaña que hasta hoy se recuerda.
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Continuará…
