Capítulo 43: Se Destapan Secretos.
Habían pasado un par de semanas desde el despido de Nimue. Ella estaba más animada, Albus reunió a los chicos después de la cena y les advirtió que nadie dijera nada a sus padres, que el se encargaría de solucionarlo y que necesitaba discreción y que esa sería su forma de colaborar. Todos prometieron ayudar a Nimue con su silencio.
Nimue estaba empezando a investigar en la biblioteca, se dio cuenta de que siendo su propia jefa podía organizar su horario y le gustó decidir cuando y donde trabajaría. A veces trabajaba en su sala de estar o su despacho, en esas ocasiones se llevaba con ella a sus hijos cuando Minerva, Charity, Poppy o Pomona no se ofrecían a llevar a los niños a pasear por los jardines o el castillo o Severus no tenía alguna hora libre. Alguna vez se llevaba a los pequeños a la biblioteca, especialmente a la hora de su siesta, Irma ni siquiera protestaba, porque cuando lo hacía, antes de que se despertaran, Nimue le pedía prestados los libros que estuviera consultando, y los devolvía al día siguiente. Normalmente se tomaba algún rato libre, llevaba a los niños a visitar a Hagrid o a tomar el sol a los jardines, parecía que ese año el verano se resistía a marcharse, muchas veces se unían a ellos algunos alumnos que no tenían clase en esos momentos, les hacían carantoñas a los niños o hacían que salieran luces, mariposas o flores de sus varitas para divertir a los niños, los cuales a los 3 meses ya sonreían y soltaban pequeñas risitas, a algunos les divertía enseñarles a hacer pedorretas, porque eran muy pequeños y cuando intentaban imitarlos sólo conseguían hacer burbujitas de saliva. También le llevaban pequeños regalos para los niños, peluches o gorritos para el invierno. Nimue disfrutaba de esos ratos, los chicos eran muy cariñosos con los bebés, Charity a veces la acompañaba y le decía que sus hijos tendrían cientos de hermanos mayores antes de cumplir los 11 años.
Los días estaban pasando tranquilos y felices, Severus seguía intentando averiguar qué pasó realmente y, aunque estaba viéndola más contenta, no olvidaba que alguien hizo llorar a su mujer y pagaría por ello. Los fines de semana iban a casa, se ponían sus mochilas canguro, encogían sus bolsos para el fin de semana con las cosas de aseo y algo de ropa, principalmente para los niños, metían a Selene en su trasportín y usaban el flu. Mantenían correspondencia con Frank y Alice, ellos estaban intentando averiguar algo, pero no consiguieron nada… aunque, eso sí, les prometieron que en cuanto sus contactos les dijeran algo sobre ello, se lo dirían enseguida.
Ese sábado llegaron a casa tras el desayuno, Hellen y Regulus iban a ir a visitarlos, Regulus y Severus quedaron en que iban a ir a visitar a Sirius esa mañana, a Severus no le entusiasmaba la idea, pero Regulus se lo pidió como un favor especial y ya que estaba también investigando quien fue el culpable del despido de su mujer, se lo debía. Cuando llegaron avisaron a Frank y Alice y en cinco minutos estaban con los niños en su casa para verlos a todos. Pasaron un rato charlando hasta que llegaron Regulus y Hellen.
Cuando llegaron, Regulus y Severus se fueron a la clínica y Hellen se quedó con su prima, admirada de lo grandes y preciosos que estaban los pequeños.
-Regulus, te lo advierto… - Le dijo a su novio. – Algún día querré uno como éstos…
-Lo sé… pero aún es pronto para que tengamos niños, ¿Verdad? – Dijo Regulus pareciendo aterrado.
-Sí, aún es pronto, además, no te preocupes que aún lo veo como algo a largo plazo…
-Está bien, mientras mima a éstos dos todo lo que quieras.
-Planeaba hacerlo. – Y sacó de su bolso dos cajitas. – No he podido resistirme.
Nimue las abrió, eran dos pares de zapatillas tipo Converse de color azul marino muy pequeñitas.
-No hacía falta, Hellen. – Dijo Nimue.
-Lo sé, pero creo que estarán monísimos con ellas y los vaqueros que te regalé en mi última visita.
-La verdad es que les quedarán muy bien. – Dijo Severus. – Muchas gracias, combinarán muy bien con las camisetas se Los Ramones que les compré la semana pasada.
-¿Has encontrado unas camisetas de un grupo de rock tan pequeñas? – Preguntó Hellen.
-En realidad son de adulto y les adapté la talla… Estaba harto de sólo encontrar camisetas de bebé con Mickey Mouse o Winnie de Pooh. – Todos se rieron. Severus le dijo a Regulus. – Bueno, Regulus, será mejor que vayamos ya a ver a tu hermano…cuanto antes vayamos, antes volveremos.
-Sí, será mejor que vayamos antes de que te arrepientas… Hellen, nos vemos luego, diviértete. – Dio un beso a su novia.
-Tú pásalo lo mejor posible y saluda a Sirius de mi parte. Seguro que nos divertiremos y además necesito un informe detallado sobre cómo está mi hermanito en Hogwarts. – Regulus sonrió, sabía que Hellen y Suzanne escribían a menudo a Nimue para saber sobre Albert, los niños a veces no eran sinceros en sus cartas.
Severus y Regulus fueron al punto de aparición más cercano, Regulus los apareció en tándem y en pocos segundos estaban cerca de la puerta de la clínica.
-Regulus. – Dijo Severus. – Si Sirius no ha cambiado tanto como dices y sigue igual de idiota no creo que pueda mentirle y decirle que lo he perdonado.
-Lo sé, pero la terapia ha hecho mucho por él… le ha costado, al principio le costó abrirse, pero vio que aquí había gente con traumas terribles y que la terapia funciona y empezó a abrirse. Además, no es que quiera pedirte perdón porque se lo haya dicho su terapeuta, cuando empezó a trabajar en su nula empatía, se dio cuenta de que estaba haciendo de mi juventud un infierno y que, con James, te jodió prácticamente toda la adolescencia, cuando le hicieron entender que estuvo pagando contigo su rabia por el maltrato al que lo sometía nuestra madre, se dio cuenta de que tenía que pedirte perdón para encontrar la paz, en aquel entonces no entendía que tú en casa sufrías lo mismo que él…supongo que ese fue otro motivo para recurrir al alcohol.
-Ya, bueno, vayamos ya.
Entraron y los recibió una recepcionista pelirroja y de unos 22 años.
-Hola, Regulus, ¿Qué tal estás? – Preguntó mirando a Regulus con coquetería.
-Hola Sally, estoy bien, vengo a ver a mi hermano, hoy vengo con mi amigo Severus. – Señaló a Severus a su lado. – El doctor Smith nos espera.
-Sí, aquí lo tengo anotado, lo aviso enseguida.
Entró a un despacho cercano y salió un hombre alto y fornido de mediana edad con escaso pelo rojizo y aspecto amable.
-Hola, Reg, me alegro de verte, Severus, supongo, soy el Dr. Smith, encantado de conocerte.
-Igualmente doctor.
-Sirius os está esperando impaciente en los jardines. Vamos allá, supongo que después tendréis planes para el fin de semana.
-No se equivoca. – Contestó Severus, impaciente por volver a casa con su mujer, sus hijos y sus amigos.
Fueron al jardín trasero, una enorme parcela parecida a un parque con algunos bancos, árboles y un pequeño estanque, bastante idílico. Aún hacía buen tiempo y había varios residentes por allí, leyendo o paseando o simplemente tomando el sol. Sirius estaba allí, sentado en un banco bajo un árbol, charlando con una chica de pelo castaño dorado y piel un poco bronceada, ojos verdes, que sonreía y lo miraba con cariño, con ellos había otra chica morena, de piel cetrina que no tenía muy buen aspecto, estaba excesivamente delgada y tenía ojeras oscuras bajo sus ojos, la cual en ese momento se reía de alguna tontería que le había dicho Sirius. Cuando repararon en ellos las chicas se levantaron y saludaron a Regulus y el doctor.
-Ahora tenemos terapia, después vendré a verte, Regulus. – Dijo la chica castaña, que Severus supuso que era Isolde.
Se acercaron a Sirius y Regulus lo abrazó.
-Te dije que lo convencería para venir. – Le dijo a su hermano.
-Lo que tú no consigas… Hola, Severus, tienes buen aspecto.
-Hola Sirius. Te veo mejor que la última vez que nos vimos.
-Había mucho margen de mejora si te soy sincero. ¿Te importa si hablamos a solas?
-Lo que prefieras.
Regulus y el doctor los dejaron a solas, Severus se sentó a su lado y le dijo:
-Bueno, ¿Qué querías decirme?
-Tú siempre tan directo.
-Sabes que no me gusta perder el tiempo.
-Supongo que querrás volver a casa con tu familia. Por cierto, Regulus y Hellen me enseñaron las fotos de la boda de Remus, enhorabuena, Nimue es una gran chica, por lo poco que la conozco, y tenéis unos bebés encantadores, ya deben haber crecido desde la boda.
-Sí, ya sabes, los niños a esa edad crecen por días.
-Pronto empezarán a hacer cosas…y cuando menos te lo esperes hablarán y caminarán…y os volverán locos.
-Afortunadamente nos los podemos repartir. Bueno, ¿Querías verme para decirme que tengo suerte y darme la enhorabuena? Lo de que soy afortunado lo sé y lo otro me lo podrías haber dicho por carta. – Sirius sonrió.
-Tienes razón, ya no me andaré más por las ramas. Sabes que soy un oclumens muy malo… sólo quería pedirte perdón por pagar contigo mi rabia y frustración en Hogwarts, siento haberla tomado contigo.
-Creía que nunca te escucharía decirlo… Regulus decía que querías pedirme perdón con sinceridad, pero conociéndote pensaba que dirías alguna tontería que me pondría de mala leche o me llamarías Snivellus.
-No te culpo, yo en tu lugar tampoco confiaría en alguien que me hizo tanto daño como yo te hice a ti. ¿Lograrás perdonarme algún día?
-Quizás, aunque no puedo prometer que sea pronto.
-Lo entiendo. Quiero preguntarte algo desde que estoy aquí, tú tampoco tuviste una infancia fácil, ni unos padres cariñosos, James y yo fuimos unos cabrones contigo y a saber los traumas que tienes por lo que viste o te obligaron a hacer cuando estabas con ese desgraciado…no entiendo cómo no has caído más bajo que yo, si es que eso es posible…
-Supongo que tengo bastante fortaleza mental…o que yo estuve a punto de caer muy bajo y paré a tiempo. Como ya sabes, no es un secreto, mi padre era un alcohólico que nos usaba a mi madre y a mí como sacos de boxeo cuando se pillaba una cogorza, que era muy a menudo…yo lo odiaba, aún lo odio, a ti puede que te perdone y que no tarde mucho, Nimue y los niños me están ablandando…pero a él nunca lo perdonaré, me hizo demasiado daño…en fin, ahora soy yo el que se va por las ramas…lo que te quiero decir es que cuando cayó ese malnacido y todo se supo, que yo estaba haciendo el papel de agente doble para Albus, que me llevó a ello el querer proteger a Lily, cuando todo empezó a volver a la normalidad me dio por beber, cuando no tenía clase, por supuesto, si hubiera ido borracho a trabajar Dumbledore me hubiera despedido. Un sábado por la noche, durante las vacaciones de primavera, estaba en mi casa, como siempre bebiendo más de la cuenta, tenía que ir al baño y me miré al espejo, casi me oriné encima, creí ver a mi padre al mirarme, justo me estaba convirtiendo en lo que prometí no convertirme nunca, en mi padre.
-¿Sólo así decidiste dejar de beber?
-Mi padre tocó fondo muchas veces, lo despidieron de muchos de sus empleos por la bebida y a mí estaba empezando a darme igual tocar fondo…pero cuando me vi con ese aspecto, cuando me vi tan parecido a mí padre… a quien juré que nunca me parecería, tomé la determinación de dejar de beber así, si te das cuenta no bebo más de una copa de vino o dos con la comida o alguna copa cuando voy a algún evento o celebración, me costó, pero no he vuelto a emborracharme desde entonces y nunca lo haré, ni mi mujer ni mis hijos merecen que me convierta en un monstruo. Ojalá la hubiera encontrado antes.
-¿Cómo soportaste no emborracharte antes de encontrar a Nimue?
-Empecé por intentar hacer otras cosas en mi tiempo libre, volví a hacer cosas que me gustaban de adolescente, iba a conciertos de rock, me compré mi moto, iba al cine, al teatro, a exposiciones de arte, sobretodo en la zona muggle de Londres, también empecé a tener más relación con Remus, al principio porque quería mejorar la poción Matalobos… por mí, la verdad, no quería hacerla cada mes y buscaba tener un reto profesional que fuera interesante de verdad, como sabes, Remus me pidió perdón tiempo después, aunque no fue el peor de vosotros, resulta que poco después empezamos a pasar tiempo juntos, en ese castillo éramos los profesores más jóvenes, bueno, y terminó convirtiéndose en mi mejor amigo, como sabes, él no es un gran bebedor, el alcohol le sienta fatal.
-Sí, lo sé.
-Que yo fuera casi abstemio y él no fuera aficionado a la bebida, ayudó bastante. Por no hablar de que cada vez necesitaba menos el alcohol para olvidar lo que sentía por Lily, empecé a asumir que nunca se enamoraría de mí, ¿Recuerdas la reunión de fin de curso de hace 2 años? – Sirius asintió. – Tú estuviste persiguiendo a Minerva. – Sirius bajó la cabeza un poco avergonzado de su comportamiento de entonces. – Ya sabes que James y Lily tienen una relación abierta. – Sirius volvió a asentir. – Ella cada vez significaba menos para mí, lo cierto es que me propuso tener sexo tras las vacaciones de verano y cuando me mandó una lechuza acepté, cuando lo hicimos, me di cuenta de que era como las otras relaciones vacías que he tenido, sólo fue un polvo más…y no de los mejores, si te soy sincero. Creía que cuando terminara de tener sexo con ella ya no podría parar, pero solo quería irme de allí y no volver a verla, lo que fuera que sentía por ella desapareció de un plumazo, supongo que porque ya no era inalcanzable. Bueno, días después conocí a Nimue y supe, desde que Minerva y Albus me obligaron a hacerme cargo de su aprendizaje, que sentía algo más intenso por ella que lo que sentí jamás por Lily, después de darme cuenta de ello, supe que no necesitaba beber para olvidar mis sentimientos por Lily, posiblemente fue una obsesión adolescente, lo que siento por Nimue es amor de verdad.
-Entiendo lo que dices, me lo dijo el terapeuta, que debía buscar cosas que enriquezcan mi vida y que me aleje del alcohol. Aquí estuve aprendiendo a pintar, en una de las clases conocí a Isolde, Regulus me dijo que te contó su historia, ella estaba intentando terminar una acuarela y yo le pedí ayuda porque no sabía cómo se usaban correctamente las acuarelas, ella es mestiza, esta clínica la llevan squibs y hay magos y muggles, así que tenemos que dejar las varitas en nuestra habitación, hay gente con distintos tipos de problemas, cuando hay terapia nos dividen en sesiones de grupo o en sesiones individuales, pero para las clases de arte o de deporte estamos todos juntos. Cuando conocí a Isolde nos reímos mucho porque yo era sumamente torpe, nos hicimos amigos, yo no dejaba de pensar en ella cuando no estábamos juntos, es más, cada día que pasa pienso menos en beber y más en estar con ella.
-Ese es un buen punto de partida.
-Sí, además es abstemia, creo que puede ser una buena influencia para mí… y dice que yo para ella, dice que como no paro de halagarla le estoy subiendo la autoestima.
-¿Era la chica que estaba contigo cuando llegamos?
-Sí, la otra chica, la morena, se llama Donna, ella es nueva, es muggle, tiene problemas de anorexia y bulimia y se autolesiona…tiene un montón de traumas…y no sé de dónde vienen, siempre dice que sus padres son buenas personas… en fin, quizás el doctor consiga encontrar el origen de su infelicidad.
-Isolde parece estar muy recuperada.
-Sí, lleva aquí casi el mismo tiempo que yo. En Australia y aquí trabajaba con criaturas mágicas.
-¿Y tú qué planeas hacer cuando salgas de aquí?
-He pensado trabajar con ella en Australia, siempre me han gustado los animales…
-No en vano, puedes convertirte en uno. – Sirius reía.
-Cierto… además, aunque somos jóvenes tanto Regulus como yo estamos hartos del trabajo de aurores, él está contento, enseñar a aspirantes a aurores le gusta, no es lo mismo enseñar a cazar magos oscuros que enfrentarte a ellos…tanto él como yo estamos hasta las narices de magia oscura y de magos malvados…estamos enfrentándonos a ellos desde que éramos casi niños, necesitamos un poco de paz.
-Yo tuve suerte de que mi trabajo no implica magia oscura a priori, lo peor que puede pasar allí es que alguno de esos mandriles deje embarazada a su novia…
-Sí, los chicos a veces no se pueden controlar…
-Habla por ti, yo era más cuidadoso… Poppy aún recuerda la falsa alarma que tuviste con esa chica de Ravenclaw…
-Selina…la recuerdo, pobre, pasó días aterrada hasta que la convencí de ir a ver a Poppy. Era una chica estupenda, ¿Sabes qué fue de ella?
-Poppy me contó que se la encontró hace algo más de un año en San Mungo cuando fue con su madre a una consulta, es sanadora y trabaja con personas mayores. Está casada y creo que tiene un niño.
-Siempre fue muy compasiva, me alegro de que le vaya bien. Por cierto, sentí mucho lo del despido de Nimue.
-¿Cómo lo sabes?
-¿Por qué lo dices? ¿Era un secreto?
-¿Te lo ha dicho tu hermano? Nimue y yo estamos intentando saber el auténtico motivo del despido, la explicación que nos han dado es poco creíble para nosotros. Intentamos que no lo sepa mucha gente para que Albus pueda investigarlo sin llamar demasiado la atención, fuera de Hogwarts y el personal de San Mungo, sólo lo saben Frank, Alice, Regulus y la familia de Nimue porque su primo, el hermano de Hellen, empezó sus estudios en Hogwarts este año. Que sepamos.
-Ya veo.
-¿Quién te lo ha dicho? ¿Tu hermano?
-No, James y Lily vinieron a verme el martes y me lo contaron cuando les pregunté por Remus, Frank, Alice, por ti. Según Regulus todavía suelen ser bastante imbéciles contigo, les pregunto para asegurarme de que sí planean algo avisar a Regulus y que hable contigo.
-¿Ejerces de espía para mí? – Sirius reía.
-Algo así… puede ser mi forma de compensarte por mi comportamiento pasado.
-Gracias, por cierto, ¿Qué te dijeron?
-Que se enteraron por Frank y Alice que Nimue fue despedida por un recorte de personal y abusar de su baja de maternidad y alargarla demasiado.
-Frank y Alice no han podido decírselo a ellos precisamente, sabes que no son chismosos y últimamente su relación de amistad se limita a pasar la tarde en un parque mientras sus hijos juegan o llevarlos al cine a ver películas de dibujos animados.
-Ahora que lo dices es raro… ¿Estás pensando lo mismo que yo?
-¿Que han tenido que ver con su despido? Por supuesto, ya lo sospechaba, pero no tenía pruebas. Se lo diré a Albus.
-Haces bien. Él podrá confirmar tus sospechas con más discreción y rapidez.
-Por cierto, ¿Potter y Lily vienen a verte a menudo?
-Cada martes, ese día dejan a los niños en la casa de Petunia con su primo y su abuela, éste es un sitio agradable, pero no quiero que mis ahijados me vean aquí.
-Te entiendo. Será mejor que me vaya ya… desde que nos conocemos nunca hemos hablado durante tanto tiempo ni de forma tan civilizada, me temo que en cualquier momento dirás alguna estupidez y te haré vomitar babosas.
-Con mi historial no sería raro. ¿Minerva sigue bien?
-Sí, supongo que la viste en las fotos de la boda de Remus y Francesca.
-Sí, sigue muy atractiva, Hellen me contó que ella y Charity planean casarse cuando se apruebe la nueva ley. Me advirtió que no dijera nada.
-Si se entera gente como los Potter puede ser contraproducente.
-Lo sé. Por cierto, no se lo he dicho aún a Regulus, porque lo supe ayer, pero recibí una carta, nuestro tío abuelo Pólux falleció y no tenía hijos, ahora soy el cabeza de la familia Black, he heredado sus bienes y su cámara de Gringotts, además de su puesto en el Wizengamot. He decidido que lo venderé todo y repartiré el dinero con Regulus, además de la cámara, también le dejaré el puesto en el Wizengamot, yo no sirvo para eso y él seguro que será más eficiente que yo.
-Estoy de acuerdo. Además podrá compaginarlo mejor con su trabajo que tú, si te vas a Australia.
-Eso mismo he pensado.
-Bueno, será mejor que volvamos dentro, tu hermano debe pensar que alguno de nosotros ha matado al otro y está intentando deshacerse del cadáver…
-No sería de extrañar con la relación que hemos tenido hasta ahora…
-Que si la información que me has dado es correcta y me ayuda a saber lo que pasó de verdad con el despido de Nimue, es muy probable que te perdone en menos tiempo del que creía.
-Al final va a resultar que no eres tan malo para ser de Slytherin.
-Tu hermano es de Slytherin y no puedes quejarte de él…
-Cierto, supongo que hay excepciones.
Volvieron dentro de la clínica, los esperaban Regulus y el doctor.
-¿Qué tal? – Preguntó Regulus.
-Bien. – Dijo Sirius. – No es que de repente nos vayamos a convertir en amigos del alma, pero yo intentaré ser menos imbécil y creo que algún día podremos estar juntos en la misma habitación sin discutir ni insultarnos como críos.
-Y que esté pensando en irse a la otra punta del mundo ayuda bastante. – Dijo Severus, Sirius se reía.
Regulus dijo que era hora de irse.
-Reg, puedes quedarte un rato, necesito hablar contigo. – Dijo Sirius. – No es nada grave.
-Yo puedo aparecerme en casa sólo. Le diré a Hellen que espere un rato en casa, seguro que está entretenida con los niños.
-Seguro.
Se despidió de ellos, salió al punto de aparición y se apareció en la puerta de su casa. Cuando entró lo recibió Leah Longbottom con un gran abrazo. Severus la cogió en brazos y casi se emocionó al pensar en cuando Isobel lo reciba así.
-Hola, pequeña. ¿Qué tal por aquí?
-Bien, Tío Sev, hemos estado jugando con Selene y los bebés, ahora se están tomando el biberón y Selene está durmiendo encima de Nev en el sofá, Tía Nim y Hellen están dándoles el bibe en la cocina con mamá, papá ha ido a comprar comida para llevar para el almuerzo.
-Muy bien, esta noche prepararé yo la cena.
-¡Bien! – Celebró la niña, le encantaba cuando cocinaba Severus.
Entró en la sala de estar y Neville lo saludó con una mano mientras acariciaba el lomo de la gata. Dejó a Leah a su lado y les puso una película de dibujos en su televisor, entró a la cocina donde estaban sentadas, charlando tranquilamente Nimue, Alice y Hellen. Alice tenía en brazos a Isobel y Hellen a Jareth, mientras Nimue estaba lavando los biberones.
-Hola a todas. – Dijo besando a Nimue junto al fregadero. - ¿Qué tal todo por aquí?
-Bien. – Dijo Alice. – Hemos oído a Leah, supongo que ya te ha contado que Frank ha ido a por almuerzo para todos.
-Sí, esta noche estáis invitados a cenar, cocino yo, después iré a comprar algo. Regulus y tú podéis quedaros si queréis, Hellen, hoy no vienen Remus y Francesca, os podéis quedar en la habitación de invitados.
-Gracias, Severus. Pero hemos prometido a mis padres ir a cenar con ellos. Hablando de Regulus, ¿Dónde está?
-Se ha quedado un rato en la clínica, Sirius tenía que hablar con él, y, antes de que lo preguntéis, no tiene nada que ver conmigo.
-Está bien, cariño. – Dijo Nimue. Lo besó en la mejilla. – A mí no me engañas, dime lo que te ha pasado.
-¿Soy tan transparente? – Preguntó Severus.
-No, pero yo noto cuando algo te preocupa. - Se sentaron junto a Hellen y Alice. Isobel que desde que lo escuchó hablar estaba inquieta, empezó a llorar con ganas.
-¿Qué te pasa, chiquitina? – La acunó Alice, Nimue sonrió y cogió al bebé.
-Ya verás lo que le pasa. – Dijo Nimue y se la pasó a Severus la niña se calló inmediatamente y empezó a reír. – Es una niña de papá, en cuanto lo escucha si en 5 minutos no la coge en brazos se vuelve loca.
-Esa es mi niña… - Severus levantó a la pequeña y la besó en la mejilla. Vio a Nimue mirándolo. – Les he puesto una película a los chicos, supongo que os puedo contar lo que me ha dicho Sirius.
Les contó brevemente sus sospechas. Alice dijo:
-Puedo hablar con una antigua compañera, trabaja a menudo con James en la oficina del ministerio. Puede saber si ha hecho alguna gestión relacionada con el hospital.
-Gracias, Alice. – Dijo Severus. – Estoy pensando en que es mejor que se encargue Albus, conoce gente hasta en el infierno…si algún compañero de trabajo cercano intenta averiguar algo, seguro que alguien se da cuenta.
-Tienes razón. ¿Se lo contarás mañana a Albus o le vas a mandar ahora una carta?
-He pensado ir a Hogwarts y contárselo personalmente, en una hora estaré aquí, justo para el almuerzo.
-Sí, está bien pensado. – Dijo Hellen. - ¿Te importa si voy contigo? Me apetece ver a la Tía Minnie…y me muero de ganas de ver a Albert, lo echo mucho de menos.
-No creo que a Albus le importe, cuando vinimos me dijo que esta mañana Minerva y él tenían algunas cosas que hacer, puede que a Minerva le venga bien tomarse un descanso, estará encantada de acompañarte a ver a tu hermano.
-Vamos entonces. – Dijo Hellen muy contenta, le devolvió a Jareth a su madre. – Decidle a Regulus cuando venga donde estoy y que vuelvo enseguida.
Severus fue a darle su hija a Alice y la pequeña se aferró a su ropa y no lo soltaba.
-Si no te la quieres dejar llorando vas a tener que llevártela.
-Esta niña va a hacer conmigo lo que le dé la gana… - Cogió la mochila canguro, la niña estaba colgada del pecho de su padre mirando hacia delante empezó a manotear y patalear y a reír contenta.
-Eres una pequeña sinvergüenza… - Le dijo Alice a la niña que estaba encantada por poder ir con su padre. – Sabes Severus, cuando te fuiste antes no se dio cuenta, pero cuando vio que no estabas empezó a llorar, sólo se calmó cuando Leah y Neville la distrajeron.
-Bueno, será mejor que no perdamos más tiempo, igual cuando vengamos, mi pequeña Slytherin manipuladora estará dormida.
-Llévate la bolsa de los pañales del cochecito por si acaso.
-Ok, vuelvo en seguida. – Besó a Nimue y a Jareth que ya estaba casi dormido en los brazos de su madre.
Fueron a la sala de estar, Severus encogió la bolsa de los pañales y se la guardó en el bolsillo, le dijeron a Neville y Leah donde iban y que se porten bien y no hagan mucho ruido porque Jareth se estaba quedando dormido.
-Sí, Tío Sev. – Dijeron ambos niños. – Tío Sev. – Dijo Neville. – Saluda a Albert de mi parte si lo ves.
-Yo lo haré, cariño. – Dijo Hellen. – Severus va a ir a ver a Dumbledore, no tardaremos.
Se fueron, Severus cubriendo bien al bebé y en segundos llegaron al despacho de Albus. Allí estaban Albus y Minerva que se asustaron al verlos.
-¡Severus! ¿Está todo bien? ¿Le pasa algo a Isobel? ¿Hay que llamar a Poppy? ¿Hellen? ¿Estás bien, eres tú la que necesita ver a Poppy? – Dijo Minerva.
-Tranquila, Tía Minnie. Todo está bien. – Dijo Hellen. – Severus tenía que venir a hablar de algo con Albus y yo quería verte a ti y a Albert. Lo echo mucho de menos.
-Él también te extraña, cariño. Supongo que no quieres perder tiempo Severus.
-Supones bien. – Dijo Severus.
-Minerva, lleva a Hellen a buscar a Albert, creo que hay pruebas para el equipo de quidditch de Gryffindor, debe estar viéndolas con sus amigos.
-Creo que me comentó algo. Vamos, cariño, estoy muy contenta por tu visita. – Dijo Minerva. – Severus, ¿Quieres que me lleve a Isobel?
-Hoy está pegajosa conmigo, esta mañana fui a visitar a Sirius sin que se diera cuenta y cuando he intentado irme ahora no había forma de que la pudiera dejar sin una crisis de llanto.
-¿Estás seguro?
-Sí, dentro de nada estará durmiendo.
-Está bien, después me lo cuentas Albus.
-No será necesario, Tía Minnie, yo lo sé. – Le guiñó un ojo a su tía.
-Pues vamos, cuéntamelo al llegar al patio, ya te he contado que este castillo tiene muchos oídos y ojos indiscretos. Y me vendrá muy bien un descanso de tanta burocracia.
Las mujeres salieron, Albus puso un hechizo silenciador alrededor de ellos en su sofá.
-Supongo que tiene algo que ver con la visita a Sirius.
-Supones bien. – Severus sacó a su hija del canguro y la sentó en su regazo. La niña miraba a Albus y se chupaba uno de sus deditos. – Si la ves que empieza a dormirse dímelo, debe tener sueño.
-Cuenta con ello. Ahora dime, ¿Qué ha pasado?
Severus suspiró y le contó lo referente a los Potter rápidamente.
-Sé que te lo dije al principio, pero me dijiste que sin estar seguro no podía acusarlos.
-Lo sé, y ahora veo que tienes razón. ¿Cómo lo sabrían entonces? Hemos intentado que se entere poca gente…sería mucha casualidad que algún compañero de trabajo de Nimue conociera a los Potter…pero alguno de sus superiores, no sería algo descabellado.
-Yo he pensado lo mismo, Albus. – Severus cogió a su hija y le hizo recostar su cabecita en su hombro. – Vas a tirar de ese hilo, supongo.
-Sí, tras el almuerzo escribiré a un antiguo alumno, es uno de los jefes de sección de San Mungo, me debe una y seguro que podrá darme información, además es muy discreto.
-Bien. Yo me voy ya, tengo que acostar a esta pequeñaja. – Besó la coronilla de su hija y guardó la mochila canguro encogida en su bolsillo. Albus dijo:
-Sí, pobrecita, se ha aburrido tanto que se ha quedado frita. Le diré a Hellen que use el flu para volver.
-Vale, hasta mañana, Albus.
-Hasta mañana.
Severus cubrió cuidadosamente al bebé con su capa y volvió a casa. Cuando salió de la chimenea estaban en la sala de estar Nimue, los niños, Alice y Regulus. Frank estaba en el baño, Severus dejó a Isobel en el corralito de la sala de estar junto a su hermano.
-Hola a todos, he tardado menos de lo que creía.
-Sí y justo a tiempo para el almuerzo.
-¿Y Hellen? – Preguntó Regulus.
-Supongo que con Minerva viendo a Albert. No creo que tarde, imagino que quieres hablar con ella.
-Sirius te lo contó, ¿Verdad?
-Sí. No le he dicho nada, si es lo que te preocupa, sabes que no soy un cotilla.
-No es eso, hombre, es que aún me dura la sorpresa.
En ese momento salió Hellen de la chimenea, que corrió a abrazar a su novio. Les dio a todos saludos de Albus, Minerva y Albert.
-Regulus, ¿Ha pasado algo? – Preguntó Hellen al notar a su novio preocupado.
-Creo que será mejor que lo hablemos a solas. – Iban a ir a cenar con los padres de Hellen, así que pensaron irse un poco antes de lo planeado para poder hablar a solas. Se despidieron de sus amigos y cuando los demás estaban almorzando Nimue y Alice empezaron a mirar a Severus con insistencia.
-¿Qué queréis?
-¿Cuándo nos contarás lo que le preocupaba a Regulus? – Preguntó Nimue. Frank miraba interrogativamente.
-Supongo que en unos días no será un secreto, pero no lo contéis por ahí. – Dijo Severus. Les contó brevemente el asunto de la herencia de su tío abuelo y que Sirius quería dejarle el puesto en el Wizengamot a Regulus.
-¡Eso es estupendo! – Dijo Nimue. – Será un voto más para cuando se vote la ley de matrimonio homosexual.
-Sirius me lo contó cuando mencionó los planes de Minerva y Charity, le advertí que no contara nada… me aseguró que Hellen le dijo que no dijera nada cuando se lo contó. Creo que Regulus está un poco nervioso porque debe gustarle la idea de ayudar a Minerva…y como miembro del Wizengamot quizás pueda hasta oficiarla.
-¡Eso sería maravilloso! – Casi gritaron Frank, Alice y Nimue. Los niños ya habían terminado de comer y estaban en el jardín jugando con Selene, por eso aprovecharon el momento para hablar de ese tema.
Cuando acabaron el almuerzo, Severus fue a la tienda a por algo para la cena de esa noche. El fin de semana transcurrió con tranquilidad tras el almuerzo.
Al día siguiente volvieron a Hogwarts con los niños, Nimue y Severus volvieron a su rutina, Nimue a repasar sus últimas notas para seguir trabajando al día siguiente. Severus a revisar lo que ha programado para la próxima semana. Albus les dijo que su amigo estaría atento, le pareció muy raro el despido de Nimue especialmente porque sabía de primera mano lo contenta que estaba Millicent con su trabajo, él llevaba las cuentas de varios departamentos y, sí, pociones tuvo un pequeño recorte en su presupuesto, pero poco significativo, no tan grande como para despedir a una empleada… y más una tan eficiente. Albus creía que había algún motivo personal.
El lunes por la mañana, tras pasar un rato en la sala de los menesteres con los niños y Selene, fueron a desayunar y después Severus fue a dar una clase y Nimue aprovechando que hacía buena mañana se llevó a los niños a uno de los patios, mientras tomaba notas de uno de los libros de la biblioteca personal de Severus para ver si podía crear una poción eficaz para los cólicos del lactante, sus hijos, afortunadamente no tuvieron ese problema, pero Wendy le dijo que era algo muy molesto para los niños y sus padres…pensó que podría ser una buena poción para empezar su negocio, porque si hallaba una solución eficaz le dará muchos beneficios, si la hallaba en poco tiempo podría alquilar un local para su botica solo con los beneficios que diera esa poción.
Estaba allí tranquila con los niños despiertos en su cochecito, había unos niños de quinto año que tenían una hora libre y los distraían mientras ella trabajaba, les dijo que si lloraban o empezaban a oler mal le avisaran, que no los sacaran del carrito. Eran como las 11 de la mañana, los niños se estaban echando una cabezadita y estaba sola en el patio, no había alumnos con tiempo libre en ese momento, cuando llegó Minerva.
-¡Hola, Tía Minnie! – Saludó Nimue. - ¿No tienes clase ahora?
-Sí, pero les he mandado un ensayo y ahora están en la biblioteca o en la sala de estudios, Albus quiere veros a ti y a Severus en su despacho.
-¿Ha pasado algo?
-Tranquila, no es nada grave, por lo visto ha averiguado algo y os lo quiere contar. Yo me quedaré con los pequeños, después es la hora del almuerzo.
-Vale, después llévalos al gran salón, si no he venido antes a buscaros.
-Bien cariño.
Cuando llegó, Severus estaba allí, esperándola.
-Hola Albus, Severus. Mi tía se ha quedado con los niños, ¿Qué ha pasado Albus?
-Tú también vas al grano, como Severus.
-Pues no nos entretengas más, Albus. – Dijo Severus.
-Bien, os he hecho venir porque a mi amigo Parker le ha costado mucho menos de lo que creía saber lo que pasó. – Hizo una pausa, con un hechizo las figuras de los retratos desaparecieron del despacho y dijo: - ¿Os suena el nombre de Gunnar Tolberg?
-Fue el director de San Mungo, hace unos años se jubiló. – Dijo Severus.
-Correcto, lo que mucha gente no sabe es que es tío bisabuelo de James Potter por matrimonio, se casó con la hermana menor de la bisabuela de James. Por lo que sé, se retiró de la vida pública hace años, a pesar de ello tiene una gran influencia en el hospital, no en vano es un gran sanador. Por lo que me ha dicho Parker, una enfermera chismosa le ha dicho que tiene una relación muy estrecha con su sobrino James y su esposa, además adora a los niños…en fin, también habló con otro de los subdirectores, el asistente del director. Parker le preguntó directamente esta mañana por tu despido, querida, le dijo que revisando las cuentas no le parecía que fuera necesario, además le contó que Millicent Nowark le dijo que eras de sus mejores empleadas aunque llevabas poco tiempo trabajando allí, el hombre le dijo que lo sabía pero que el director le contó que era necesario despedirte porque tu presencia en el hospital podría ser motivo de conflicto a la larga.
-¿Qué quiere decir con eso? – Preguntó Severus.
-Por lo que se ve alguien muy influyente, muy probablemente Tolberg porque decidió el despido al día siguiente de visitarlo, le dijo que eres problemática, querida, una trepa que se acostó con su mentor y se casó con él por interés y le tendió una trampa con un embarazo trampa y que quizás el padre era otro... le hicieron creer que eres una mujer que no dudará en utilizar el sexo para conseguir un ascenso sin importarle estar casada. Además no es el único sitio donde han hecho correr el rumor…– Severus estaba furioso, Nimue palideció y lloraba sin emitir ni un sonido.
-¿Me estás diciendo que esos dos malnacidos han hundido la imagen de mi esposa y me han puesto como un cornudo? ¿Me estás diciendo que será imposible que encuentre otro trabajo?
-Por cuenta ajena, sí. – Dijo Albus intentando tranquilizarlo. – Pero tú y yo sabemos que Nimue tendrá un gran futuro por cuenta propia.
-Lo sé. Por eso pensé usar siglas en la marca…para que no piense nadie que yo hago las pociones y Nimue se aprovecha de mí.
-Eso está bien pensado. Lo importante ahora es parar esos rumores, se están extendiendo muy rápido.
-¿Qué has pensado? – Dijo Nimue, intentando tranquilizarse y apretando la mano de Severus.
-Tengo una buena amiga, es la subdirectora de El Profeta, una periodista sería, hablé con ella en el ministerio hace unos días y me mencionó esos rumores, sabe que os tengo aprecio, yo le dije que buscaría de donde venían. En fin, es una periodista seria, hace pocas entrevistas y solamente a gente interesante o muy influyente, es todo lo contrario a Rita Skeeter, ella no publica mentiras. Le escribí hace un rato y vendrá aquí esta tarde para que deis vuestra versión y parar en seco los rumores. En el ministerio ya estaban algunos malintencionados inventando historias, diciendo que Nimue intentó seducir a uno de sus jefes en mayo…lo cual es absurdo porque en esos momentos estabas embarazada de mellizos... Y salías poco de Hogwarts.
-¿Qué le diremos? – Preguntó Nimue, llorosa.
-La verdad, quizás, sin nombrarlos, podéis decir que una mujer se ha obsesionado con seducir a Severus y lleva meses queriendo dejaros en mal lugar por despecho, que su marido y ella tienen una relación abierta y él sólo quiere complacer los caprichos de su esposa así que la ayuda en sus absurdos planes para conseguir meter a Severus en su cama, quizás que sospecháis que a él le apetece un trio.
-Sí. – Dijo Severus. – Eso podría funcionar, todo el mundo sabe lo insistentes que pueden ser algunas personas…
-No mencionéis aún lo de vuestro nuevo negocio, puede que la gente piense que buscáis publicidad, no sólo limpiar vuestro nombre.
-Había pensado decir que me tomaría unos meses para disfrutar de mis hijos y leer e instruirme más aprovechando que estoy en Hogwarts, que buscaré trabajo cuando mejore aún más mi formación y mis hijos empiecen en el parvulario.
-Eso podría ser una buena idea, te verían como una abnegada joven madre que quiere mejorar antes de seguir con su carrera y disfrutar de los primeros años de sus hijos.
-Albus, advierte a tu amiga cuando llegue que si quiere puede hacernos una foto para ilustrar la entrevista, pero que nada de fotos de los niños.
-Ya se lo dije, yo también quiero proteger la intimidad de los pequeños. Sabéis que los quiero mucho. Por cierto, contadle lo que hizo Jareth en la boda de Remus y Francesca, mencionadlos como "unos amigos", también lo que le dijiste tú, Severus, así quedaréis como las víctimas de la ira de alguien caprichoso e infantil…Por cierto, Severus, algún día me tienes que enseñar ese recuerdo en el pensadero.
Nimue por fin sonrió y dijo:
-Gracias Albus, por todo.
-De nada, querida, si queréis, podéis almorzar a solas con los niños en vuestras habitaciones, cuando llegue Glinnis la acompañaré allí para que tengáis más intimidad, vendrá sola, ella misma hará las fotos.
-¿Glinnis? – Preguntó Severus. - ¿Glinnis Lambert?
-La misma, estaba en tu promoción en Slytherin, una gran chica y una periodista maravillosa. Puedes estar tranquilo, a pesar de su juventud, es rigurosa y sería y se ha ganado el respeto de su profesión.
-Lo sé. Estaremos en nuestras habitaciones.
Severus y Nimue fueron a buscar a los niños, Minerva tenía en brazos a Jareth mientras Pomona hacia mimos a Isobel.
-¿Está todo bien? – Preguntaron ambas mujeres al verlos llegar. Albus le contó a Minerva lo que había pensado hacer y ella se lo contó a Pomona cuando llegó al jardín.
-Sí, Albus lo ha arreglado para que podamos contar nuestra versión. Hoy almorzamos en nuestra habitación, nos llevamos a los niños y allí esperaremos a la periodista. Conociendo a Albus, ¿Te lo ha contado todo? – Dijo Severus mirando a Minerva.
-Sí, no te preocupes, seremos discretas. Por nosotras no lo sabrá nadie. Si Albert pregunta le diremos que estáis almorzando en vuestra habitación porque Nimue tiene que usar el sacaleches, así no preguntará más.
Albert no era un niño excesivamente tímido, pero cuando hablaban de temas femeninos, como él los llamaba, decía que prefería no saber nada.
Cuando llegaron a su habitación, le dieron el biberón a los niños, los cambiaron y para cuando Binky les llevó su comida los bebés estaban en su moisés en la sala de estar con Selene dormitando a su lado, si se despertaban cuando estuviera allí Glinnis, Albus les dijo que mandaran a Binky a buscar a Pomona que tenía la tarde libre y seguro que estaría encantada de quedárselos un rato.
Una media hora después de comer, sonó un golpe en su puerta, Severus fue a abrir mientras Nimue se aseguraba de que estuvieran dormidos los niños. Allí estaba Albus acompañado de una mujer rubia y atractiva que le dedicó una cálida sonrisa a Severus y a Nimue.
-Buenas tardes, soy Glinnis Lambert. Usted debe ser la señora Snape… a ti te conozco perfectamente… - Dijo Glinnis mirando a Severus. – Y sigues tan simpático como siempre.
-Buenas tardes, Glinnis. – Dijo Severus estrechando su mano.
-Buenas tardes. – Dijo Nimue. – Llámeme Nimue.
-Sólo si me llamas Glinnis. – Dijo sonriente, Nimue le estrechó la mano y la periodista dijo: - Severus quien hubiera dicho cuando estudiábamos juntos que te entrevistaría… no has concedido ninguna entrevista desde que eres una celebridad.
-¿Puedes culparme? La mayoría de los periodistas son unos carroñeros.
-¿Me lo dices o me lo cuentas? Pero existimos excepciones.
-Lo sé, oye, ¿cómo es que Albus, aquí presente, dice que sois amigos? – Dijo Severus.
-Cuando me gradué, necesitaba una carta de recomendación para empezar mis estudios de periodismo en Londres, me dio una carta maravillosa, le escribí para darle las gracias por ella cuando fui aceptada, empezamos a cartearnos y hasta hoy. Nos vemos de vez en cuando en el ministerio y soy su periodista de cabecera, la única a la que da entrevistas. Siempre nos hemos llevado muy bien.
-Ya os dije que podíais confiar en ella. – Dijo Albus. – Es ambiciosa como buena Slytherin, pero se gana el respeto con su trabajo, no con trampas o mentiras… por eso es una de mis exalumnas favoritas.
-Y tú mi profesor favorito…
-¿Os dejamos a solas aquí o podéis aguantar hasta llegar al dormitorio del director? – Nimue le dio una palmada juguetona en el brazo.
-No seas payaso, Severus.
Todos rieron.
-Esto sí que es una exclusiva: "Severus Snape hace bromas y sabe reír".
-Cuidado con lo que publicas…que me vayan a perder el respeto los alumnos.
-Tranquilo, que seguro que cuando publique mi entrevista se cortarán de raíz todas las tonterías que hace unas semanas se escuchan en el ministerio.
-Confío en ti, Glinnis. – Dijo Nimue. – Lo que no voy a permitir es que mi profesionalidad, mi relación con Severus y la paternidad de mis hijos sea puesta en entredicho por el despecho de esa imbécil.
-Muy bien. Antes de entrar en materia, ¿necesitáis hacer algo antes? ¿Darles el biberón o algo?
-No, están ahí mismo. – Severus señaló el moisés junto al que Selene estaba alerta, tras oír y ver a la bruja desconocida. – Han comido y están dormidos y aún tenemos como una hora hasta que se despierten. Son dos marmotas.
-¿Puedo verlos? Albus me ha dicho que son adorables.
-Ven. – Dijo Nimue cogiendo su mano. – Disculpa, pero si no te doy la mano, Selene te arañará por acercarte.
-¿En serio?
-Es un animal muy protector y adora a los niños, los chiquitines también la adoran.
Glinnis se acercó a la cuna con ella y dijo:
-¡Vaya! Son dos muñecos, ¡Qué preciosidad! El niño se parece a ti, Severus. Es increíble que anden diciendo que puede que no sean tuyos…si en sueños ese niño frunce el ceño como tú. Y la pequeña es adorable.
-Isobel tiene los ojos negros como Severus y Jareth grises como Nimue. – Dijo Albus.
-Y afortunadamente ambos han heredado la nariz de su madre. – Dijo Severus, provocando risas en Glinnis.
-Sé que no queréis que haga fotos de ellos, pero si lo hiciera seguro que los que dudan de la paternidad de Severus se tienen que tragar sus palabras.
-Preferimos proteger su intimidad. – Dijo Severus.
-Y yo estoy de acuerdo con vosotros, no sabes lo poco que me gusta ver a gente como Lucius Malfoy mostrando a sus hijos en la prensa como si fueran monitos de feria…
-A mí también me repugna. Bueno, ¿entramos en materia?
-¿No se despertarán? Mi sobrino a esta edad se despertaba con cualquier ruido.
-Tienen el sueño pesado, no te preocupes. Si se despiertan avisaremos a Pomona y los llevará a dar un paseo por uno de los patios interiores o por los pasillos, les encanta ver a los alumnos a su alrededor.
-¿Pomona? ¿La profesora Sprout? Hace años que no hablo con ella y la profesora McGonagall, sólo coincidimos de pasada, quizás después pase a saludarlas, me encantaban sus asignaturas.
-Seguro que estarán felices de saludarte, yo ahora me voy y les diré que quieres verlas. – Dijo Albus, se despidió de ellos y los dejó para que empezara la entrevista.
Se sentaron en el sofá de la sala de estar y Glinnis ocupó el sillón. Severus le dijo que no daría nombres sobre quién empezó el rumor, para no tener repercusiones legales, además, no hacía falta que lo dijeran claramente, si alguien se daba por aludido no querían que les molestaran más de lo que ya lo hacían. Glinnis les dijo que por ella no había problema, que ya había sospechas y que si él las confirmaba, Severus y Nimue no serían los que quedarían en mal lugar. Les prometió que limpiaría su nombre, tras confesarle a Severus que nunca le gustó Lily ni cómo lo trataba.
Glinnis puso su pluma mágica a funcionar y comenzó la entrevista.
Pasaron casi una hora charlando, Severus decidió que le hablarían de cómo empezó su relación, aclararon el parentesco de Nimue con Minerva y que quería ser valorada por su trabajo y que jamás buscaría ascensos a cambio de sexo, que su tía la mataría si lo hiciera o incluso si lo pensara, además, le dijo Nimue, sus padres la habían educado muy bien y actuar así iba en contra de sus valores. Después le contaron que ella tuvo problemas con su mentora porque tenían una importante incompatibilidad de caracteres, Minerva le sugirió ir a Hogwarts y allí conoció a Severus. Le contaron su primer encuentro y que su relación surgió pronto pero que Severus no la acosó y Nimue no lo buscó para medrar. Después le contaron que Severus le pidió matrimonio antes de que ella se quedara embarazada, que no fue buscado, pero que quisieron tenerlos aunque no era lo planeado y que adelantarían la boda, que no les importaba que se notara que estaba embarazada, lo que no quería Severus es que alguien llamara bastardos a sus hijos, la boda ya se iba a celebrar, sólo iban a adelantar la fecha, ella no lo atrapó quedándose embarazada a traición. Severus le dijo también que jamás dudó de que eran suyos y que retaría a duelo a cualquiera que insinúe lo contrario. Después contó todo lo referente al despido de Nimue, que había una pareja que tenían la certeza de que lo provocaron y que, además, iniciaron los rumores sobre ello y que estaban seguros que era por despecho porque tenían una relación abierta, Severus antes de conocer a Nimue tuvo relaciones sexuales con ella una vez y como no quiso repetir, el despecho la llevó a intentar complicarles la vida, para colmo en verano, fueron a la boda de unos amigos en la que coincidieron y Severus le contó lo que pasó en el baño cuando fue a cambiar los pañales de sus hijos antes de la celebración. Glinnis reía a carcajadas, Severus le contó que le dejó las cosas claras, pero que por lo visto quería vengarse de ellos para desquitarse por no salirse con la suya. Siguieron hablando y Nimue le contó sus planes de futuro, que había pensado seguir formándose y mejorando, aprovechar la oportunidad para ello que le daba vivir con su marido en Hogwarts, mientras podía disfrutar con tranquilidad de los primeros años de sus hijos, cuando ellos empezaran en el parvulario a los tres años empezaría a buscar un nuevo trabajo.
Terminaron la entrevista asegurando a Glinnis que si seguían inventando mentiras sobre ellos no les quedará más remedio que ir a la raíz de los rumores y tomar medidas legales y que Albus Dumbledore los respaldaría y que esos malintencionados tendrían todas las de perder. Glinnis les dio la razón.
Cuando terminaron los niños se despertaron, Nimue le dijo:
-¿Quieres ver que es cierto que mi niña tiene los ojos de Severus? – Glinnis asintió y Nimue sacó a Isobel de la cuna, miró a Glinnis y la periodista dijo:
-Sí que tenía razón Albus… tiene tus ojos, Severus. Es preciosa.
-Y una niña de papá… - La pequeña empezó a agitarse. – Ya ha visto a papá y quiere ir con él.
-¿Cómo no va a ser mía? Si quiere estar siempre conmigo.
Cogió a la niña y después Nimue cogió a Jareth.
-¿Has visto lo guapo que es mi niño?
-Una monada, ¡hola chiquitín! – Jareth la miró con el ceño fruncido y cara de malas pulgas. – Igualito que su papá, tiene la misma cara de mala leche… ¿Por qué me mira como si quisiera matarme?
-Es que hay poca gente que le caiga bien a la primera…a Albus aún, de vez en cuando, lo mira así.
-Vamos que es de simpatía selectiva, como su papá.
-Por supuesto y yo estoy muy orgulloso de mi pequeño mago.
-Bueno, será mejor que los dejéis un momento en la cuna, os tengo que hacer una foto para ilustrar la entrevista. ¿Dónde la hacemos?
-En mi despacho, tengo una puerta que comunica con esta habitación y así no tendremos que avisar a un elfo para que los vigile.
-¿Estoy bien así? – Severus llevaba una levita sin túnica y sus pantalones negros y ella llevaba un vestido de manga corta veraniego con un bonito estampado floral diseño de su hermana y unos zapatos de tacón medio de color negro. – Puedo ponerme algo más formal en un momento.
-Estás maravillosa así, pero si quieres ponerte otra cosa, lo que prefieras.
-Entonces me quedo así.
-Para que no parezca que vas muy informal conmigo, me quedaré con la camisa y el chaleco. – Se quitó la levita. - ¿Qué tal?
-Perfecto. – Dijo Glinnis. – Sois una pareja muy atractiva.
Los niños estaban en su corralito con Selene a su lado y Severus entró al despacho y dejó la puerta abierta, Severus se sentó en su escritorio, Nimue se puso entre sus piernas y él la rodeo con sus brazos, luego Nimue se dio la vuelta y besó la mejilla de su marido, luego él la miró con adoración y le dio un beso breve en los labios.
-Maravillosa, la foto mágica ha quedado maravillosa, quién pueda pensar que no os adoráis debe estar ciego. – Guardó su cámara. – Cuando lo tenga todo redactado os lo mandaré para que deis vuestro visto bueno. ¿Qué os parece?
-Nos fiamos de ti, Glinnis.
-Pero prefiero hacerlo. Para asegurarme de que no haya ningún problema de transcripción o de redacción. Seguramente llegará mañana por la mañana.
-Pues gracias, Glinnis, por todo. – Dijo Nimue.
-De nada, además, no lo hago sólo por Albus, le debo un favor a tu marido, si no llega a ser por él, no hubiera aprobado pociones en mi sexto año.
Rieron y cogieron a los niños, los metieron en su carrito y acompañaron a Glinnis a la sala de profesores para que saludara a algunos de sus antiguos profesores. Se alegraron mucho de verla, especialmente Pomona, fue una de las mejores alumnas que tuvo, le confesó que aunque le gustaban mucho sus reportajes y entrevistas, creía que iba a ser herbóloga. Le confesó que lo pensó durante un tiempo pero que le gustaba más escribir y que veía que había poco periodismo de calidad y que quería cambiar eso. Pomona le dijo que estaba muy orgullosa de ella y que si aún le gustaba la Herbología, si volvía de visita la llevaría a ver sus nuevas plantas.
Se despidieron, en un par de días se publicaría la entrevista, dijo Glinnis. Puede que esa entrevista fuera lo que necesitaba Lily para dejarlo en paz…no pondría su nombre, pero si seguía así en sus próximas declaraciones a la prensa no serían tan discretos y los Potter serían los más perjudicados… En unos días sabrían si había sido la solución definitiva.
