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Capitulo 23

"Ahora floto como una mariposa. Picando como una abeja, me gané mis rayas.

Pasé de ser un cero, a ser mi propio héroe"

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El chófer abrió la puerta, y la primera en salir fue Mina para abrirme el camino. A penas que pise la calle, justo en la entrada de las torres donde se alzaba "Elysion" el sol brillo sobre mi rostro, y el viento jugo con mi pelo.

A mi lado, a mi derecha estaba Kunzite, y al instante apareció otra figura en una traje negro vestido igual al esposo de Mina. Lo mire, antes de asentir y darle una media sonrisa de agradecimiento.

-Es bueno que hayas aceptado la oferta.

-Lo haría sin paga, moriría por ti- contestó poniéndose al lado de Kun como un roble.

Asentí a mi hermano, y empece a caminar siguiendo en dirección que nos guiaba Mina. Al llegar a las doble puertas de cristal ya estaba Galaxia esperándonos.

-Bienvenida- asentí con la cabeza.

Mientras que ella se posicionaba al lado de Mina. Hizo parecer el ingreso a una élite, con subordinados siguiéndolos a cada paso, en lugar de mis amigos.

A diferencia de la primera vez que pise la empresa "revelándome" como la presidente. Esta vez, era algo superior, más allá de la presidencia y de la mayor accionista, en otras palabras esta vez era la verdadera CEO detrás de escena.

Una vez que el ascensor llego al último piso, las puertas se abrieron y pude ver el primer gran cambio. Estos pequeños y grandes cambios ya me lo habían informado en el auto, pero verlo era un tanto extraño.

El escritorio de Amy ya no estaba.

Un transeúnte que cruzaba el pasillo, que al parecer iba hacia los escritorios me vio, al mismo tiempo que baje los lentes de sol y escuche su grito.

-!oh mi dios!- corrió hacia mí tan rápido, al tiempo que gritaba el nombre del maldito y por su mirada ansiosa pregunto mientra continué caminando- esperé ¿quien es usted?¿tiene cita? espere, a donde se dirige, espere...

No pudo terminar su agitada frase, antes que mis guardaespaldas lo alejaban con un solo movimiento. A medida que avanzaba a la oficina centra, se formaba muros a mis costados, impidiendo que cualquiera se entrometiera en mi camino.

Se escuchaba una voz dentro de la sala, en forma arrogante y soberbia. A penas que la puertas de abrieron todo el lugar hizo silencio.

-¿Quien te crees que eres para meterse en esta reunión?- grito Diamante a Mina, ya que fue la primera persona en ingresar. Pero solo para abrir las puertas.

No solo no habló, ni le dio importancia a lo que decía, sino que se puso de costado dando paso a otra persona.

-Cierra la boca Diamante- exigió Galaxia entrando, y yéndose a sentarse a uno de los costados de la mesa de reuniones.

El ambiente era tenso. Se podía sentir la respiración agitada de cada persona, algunas contenía el aliento y otro habían empezado a hiperventilar.

-¡¿que?! - al siguiente instante Shingo junto con Kunzite paso. Luego... ingrese.

-¿Me extrañaste?- le sonreí desafiante.

Con eso me senté en la cabecera.

-¿Que crees que estas haciendo?¿ya no eres ni la dueña, ni nadie en mi empresa?- hice una señal con mi mano, Mina extendió sobre la mesa varias carpetas para todas las personas que había en la sala. Diamante jalo una de ellas y cuando la abrió pude ver el momento exacto donde su mandíbula se caía.

Puse mis codos sobre la mesa, y mis manos entrelazadas sostuvieron mi barbilla sonriendo.

Escanee las expresiones del resto de las personas o miembros que había en el lugar. Podía apreciar la confusión que se formaba en sus ojos, no solo eso, podía ver el miedo que empezaban a mostrar. Muchos de ellos los reconocí como representantes, dueños o inversionistas de grandes firmas que había en el país. Salvo una persona que aun no se atrevía a mirarme a los ojos.

-Tú, ¿¡como te atreves!? - furioso me arrojo la carpeta- Recuerda que vendiste tus acciones, ¿y adivina quien las compro?

Me sonrió con es mirada tan soberbia, pero estaba a punto de recibir una gran bofetada. Le sonríe antes de contestar.

-¿Quien?- me burle, y justo cuando iba a hablar de nuevo, un personaje ingreso a la sala.

-¿Me llamaban? - con su descaro característico ingreso como todo lo que era, un gran Rock Star, mejor dicho alguien que le gustaba la vida de la noche, y no iba a renunciar a esa vida. Solo salí al sol para ver a los diminutos humanos que caminaban por su reino.

-Al fin llegas - contesto Diamante- ven, siéntate aquí. - Señalo a su lado.

Aunque lo miro un instante antes de sonreí igual que un niño cuando hace una travesura.- ¿Sabes?, me arrepentí de vendértelas. - los ojos se le abrieron como plato, Diamante estaba lleno de furia e ira.

- ¿Que?, habíamos hecho un trato.

-Si, pero alguien es mejor negociador que tú. -Acto seguido puso una papel sobre la mesa, y firmo - Son todas tuya, ahora me debes un favor.

Me guiño el ojo, y luego arrojó el papel de transferencia de acciones.

- ¡Ryu! - grito el tío de darien casi eufórico, él se giro - Teníamos un trato.

- Decidí cambiarlo, solo por esta vez dejare pasar tu mal genio - lo miro con voz siniestra- La próxima te arrastraré hasta las fauces del inframundo, y desearas que la muerte llegue a ti antes que...

Me miro un instante, y luego a Diamante que le sonrió de forma siniestra para girarse saliendo del lugar, casi como entró dejando sus palabras en el aire, y con un significado mucho mas profundo.

-¿Decías? - lo mire.

Al mismo tiempo Mina hizo que el escribano y abogado que nos acompañaban validaban el documento recién firmado.

Una vez entregado, me dieron un segundo papel, y agregue señalándolo - Esta son las acciones que no pudiste arrebatarle a Shingo - mire a mi hermano y asintió. Parándome, le entregue los documentos a mi amiga, y luego me acerque peligrosamente al hombre - Por lo tanto, no tengo que decirte, quien decide sobre la junta ejecutiva ¿no?

Todos en el lugar me miraban entre curiosos e incrédulos. Diamante por su parte se puso pálido, aunque sus ojos destellaba odio.

-¡Larguensen AHORA! - grité.

Al minuto siguiente todos salieron corriendo como si la parca los persiguiera - Tú no. - Señale a la única persona que aún no se atrevía a mirarme a los ojos.

Diamante como el cobarde que era, se había ido entre los primeros, sin embargo él no se había movido. Supongo que sospecho lo que haría al echar a su tío de mi empresa.

Retome el camino y me senté en la silla del presidente, con mi mano hice que todos mis amigos también se fueran dejándome sola con él.

Estaba parado frente a mí, como un edificio enorme. Yo parecía una muñeca de porcelana a punto de partirse, pero cualquiera que nos viera podían decir que era al revés. Yo como un edificio frió, y él como la muñeca.

-Siéntate- señale la silla cerca de mío.

-¿Porque? - al fina habló, y levanto su cabeza. Como extrañaba su voz.

Gire mi silla, jugando con el movimiento. -¿Por qué?

Lo mire, ya cansada de esta situación.

-Darien... - trate de calmar mi voz antes de continuar- ¿como es que te tiene en su redes otra vez?

Lo mire, esperando una respuesta. No quiso mirarme, era mas fácil para él mirar por la ventana o tal vez no quería responderme.

-¿No me iré sin una respuesta honesta?- me miro- mejor así, mírame y cuéntame todo desde el inicio.

-¿de que sirve? dime... -me cuestionó- Vienes con todo este "teatro", y ahora... resulta que eres ¡la socia mayoritaria!. No solo eso, sino que sabias como recuperar las acciones y el control. Tenias un as bajo la manga, siempre sabes como moverte en este mundo. Pero yo... ¿de que sirvo? ¿dime? - bajo su mirada, y me rompí en pedazo con lo que dijo a continuación- ¿cuanto te queda?

-Semanas, quizás seis o menos. Aun no lo sé- no quise mentirle.

Me miro con los ojos cristalizados, lo vi reprimiendo sus ganas de derrumbarse enfrente a mí - Cuando no estés, él encontrara alguna otra forma. No vale la pena seguir escapando de mi destino, por lo menos así no voy a arrastrarte a ti, ni a mi hija.

Quería decirle que ella lo sabia, y lo estaba esperando. Pero no sabia que decirle. Ya era un ser sin vida.

-¿Porque viniste a buscarme entonces?- quise preguntarle desde hace mucho - Al principio pensé que quería estar a mi lado, a pesar de todo lo que hice.

-No me importa el pasado, no el tuyo. El mio es el que me pesa. - me miro tiernamente- Me gustaría ser mas valiente.

-¿y que te lo impide?

-Él sabe de Cielo.

Abrí los ojos. ¿como se entero? entonces agregó:

-y sabe donde está - mi rostro cambio en solo unos instante. Llame a Kunzite.

-Vé, y asegúrate - Solo con eso Kun supo que había pasado, miro a Darien y también asintió.

Como el viento, corrí escaleras abajo mientras que Shingo me acompañaba. Subí al auto sentándome en el asiento del conductor, y no me di cuenta hasta que sus gritos me destrozaron el tímpano que Darien había venido atrás de mí.

-¿Cuando demonios aprendiste a manejar como una demonio?- su pregunta me hizo poner una media sonrisa.

En este momento no me importaba nada, solo necesitaba saber que ella estuviera bien. No paso mas de cinco minutos cuando con un giro estacione frente a la puerta de mi amigo. El lugar era un caos, había humo saliendo de la planta superior, y el fuego se podía ver a través de la sala principal.

-CIELO- grite, y cuando estaba a punto de ingresar a la casa, Darien me empujo hacia atrás arrojándome en los brazos de mi hermano.

-Cuídala - con eso ingreso.

Me quite a Shingo de encima para seguirlo, pero me detuvo junto con Kunzite.

Los bomberos ya estaban en el lugar tratando de controlar el fuego, y a los minutos pude ver como salia Darien con Cielo en sus brazos. Ella estaba cubierta con el saco de él protegiéndola del peligro.

A penas que la vi, me arroje encima tratando de ver si estaba lastimada. Examinando cada parte de su pequeño cuerpo.

-Ella esta bien. Solo se desmayó- mire al hombre que aún hacia latir corazón desesperadamente, su rostro estaba todo sucio por el hollín del fuego.

Cielo comenzó a toser, y se despertó al instante de salir de la casa. Sentí que la ambulancia tardo siglo en llegar para comenzar a atenderla.

-¿Donde este el tío?¿Helios?- Cielo negó.

Mire hacia dentro de la casa preocupada por mi amigo. En este horario, Helios tenia clases, por lo cual no deberían estar... Levante el celular para comprobarlo cuando la llamada de él ingreso.

-¿Artemis?

-Mulita, gracias a dios. Me acaban de llamar los vecinos. ¿Cielo esta bien?- asentí a pesar de que no me veía.

-Si, llegue justo a tiempo - lo escuche suspirar.

-Prepararé el viaje- fue lo ultimo que escuche de Artemis antes que me cortara. Mire a Cielo que tenia una mascarilla de oxigeno, y a su lado estaba Darien sosteniéndole la mano.

Sabia que era peligroso para ella, pero fui imprudente.

Pensé que podía protegerla y me equivoque...

Mi error casi termina en una tragedia. Mi corazón ya no iba a controlarme, el no tomaría las decisiones mas importantes, tan solo me quedaban seis semanas y en cuatro haría mi ultima jugada.

Aunque el primer movimiento del día termino en una ataque de Diamante a la casa de mi amigo, aún no sabia a quien se estaba enfrentando. Aún no conocía a mi verdadero yo, y mi carta triunfal. Aunque reduzca mis días en esta tierra, cerraría el caso antes de que saliera al mundo. Antes que mi corazón dejara de latir, y el suyo se ira a pudrirse al ultimo infierno de este mundo.

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Si, me demore jaja. Pero bueno, volver al trabajo quita tiempo en otras cosas.

Ya se enfrentaron y dios, ataco donde mas le dolía a Serena.

los siguiente son un poco mas intenso, gracias por seguir leyendo ante cualquier duda o consulta..