Buenas amigos ¿Cuanto tiempo, no? Se que me demore mucho pero nuevamente estoy por acá para brindarles un nuevo capitulo de esta historia. Espero les guste.
Ni One Piece ni su personajes me pertenecen.
Los Únicos E Inigualables Reyes Pirata
Una gran nube de polvo rosa se creo tras la estruendosa explosión, haciendo temblar los cimientos bajo los pies de los presentes debido a su arrolladora potencia. Desde la distancia, tanto Houdini como los piratas maniatados miraban con cierta ansiedad hacia la gran nube, la cual poco a poco comenzaba a despejarse.
-¿Lo...lo logré?- Preguntó en voz alta el hombre mágico, dejando ver una verdadera expresión de asombro y felicidad.
-Es imposible que alguien sobreviviera a algo así- Masculló uno de los piratas intentando desesperadamente liberarse de la soga que lo aprisionaba.
-Cállate y sigue moviéndote- Amonesto su compañero mientras se contorsionaba intentando escapar -Si el capitán Buggy nos encuentra, ¡nos matará!-
De repente, el sonido de las rocas cayendo llego a los oídos de todos los presentes, logrando un silencio sepulcral por unos agónicos cinco segundos...hasta que se termino; de la nada, la gran polvareda se desvaneció de un solo corte de espada, acompañado de un veloz borrón verde emergiendo de entre los escombros en dirección al hombre mágico.
-AHHHHHHHHHH- grito aterrorizado el mago viendo como el espadachín de cabello verde se acercaba peligrosamente hacia él, esquivando un ataque que seguramente terminaría por partirlo en dos por mera casualidad al tropezar y caer del techo del edificio en donde se encontraba.
El golpe fue brutal, logrando desorientar al pobre intento de mago. A través de la niebla de su nublada visión, pudo distinguir al Roronoa parado sobre el techo del lugar, viéndolo como si un tigre a su presa se tratara. Ahí, presa del pánico y la feroz visión sobre él, Houdini retrocedió a las rastras a toda velocidad.
-¡E...Espera. Yo...yo no quise hacerte daño!- Chillo el pobre hombre en un desesperado intento de mantener su cabeza en su sitio.
-¡Si, claro. Por supuesto!-Gruño el espadachín con enojo, saltando desde lo alto del tejado con sus armas desenvainadas.
-¡AHHHHHHHH!- Grito con miedo el mago, quien esquivó una estocada que lo habría encadenado al suelo rodando rápidamente hacia su derecha. Poniéndose de pie lo mas rápido que pudo, intento razonar con el joven cabello verde, solo para esquivar otro corte a su cabeza-¡Por favor!- chillo nuevamente.
Un aluvión de ataques pareció cernirse sobre él, como si la misma naturaleza estuviera en su contra. Sin embargo, este solo esquivaba cada golpe con movimientos extraños y torpes por meros milímetros, solo para tropezar con sus propios pies mientras retrocedía, irónicamente, esto lo salvo de ser partido en dos si la gran marca en la pared detrás de si le decía algo.
-E...espera- Intento replicar el pobre hombre antes de que la katana del peliverde fuera lanzada hacia su dirección enterrándose en su túnica y aprisionándolo contra la pared.
-¡No! ¡Basta!- Gruño con rabia el Roronoa, acercándose peligrosamente al mago -¡Estoy harto de juegos estúpidos! ¡¿Quien eres tu?! ¡¿Que demonios pasa en esta isla?! ¡¿Y QUE CARAJOS ES ESTO?!- Grito esta vez el espadachín mientras levantaba su brazo el cual...¿brillaba?
El mago no parecía estar mejor, pues el color había desaparecido de su rostro debido al insipiente instinto asesino del peliverde. Sin siquiera darse cuenta, su cuerpo comenzó a temblar de miedo sin control.
-¡Esta bien esta bien!- Casi lloro el hombre cubriéndose con sus manos -Te diré tod….- Fue lo ultimo que escucho Zoro antes de que el hombre se desvaneciera en una explosión de humo multicolor, dejándolo sin habla.
Desde su posición, el Roronoa observaba la escena con una mezcla de vergüenza ajena y desconcierto. ¿Qué carajo acababa de pasar? Todo, absolutamente todo en esta isla era extraño y francamente estúpido. Sintiendo como su rabia incrementaba y su paciencia disminuía, el Roronoa continuo con la búsqueda de su hermano y capitán perdido. -"Con algo de suerte, nos iremos de aquí de inmediato"- pensó mientras corría por las adoquinadas calles del lugar. Sin embargo, y sin notarlo, el peliverde era presa de extrañas miradas por parte de alguno de los peluches allí presentes gracias a su extraña aura rosa
Las risas y el sonido de jarras y vasos brindando llenaban la atmósfera. La música, gritos y bromas tampoco se quedaban atrás en el lugar, pero eso poco le importaba en verdad, dejo que la atmósfera la envolviera mientras aparentaba embriagarse junto a los estúpidos piratas de Buggy.
Tomó un gran trago de cerveza, solo para escuchar como el sujeto compitiendo con ella se desmayaba a su lado debido a la borrachera antes de la ovación del resto de piratas.
-WOAAAAAAA-
-¡Increíble!-
-¡Vamos Nami!-
Pobres idiotas. Los piratas siempre habían sido fáciles de engañar y, si el resto de los piratas del East Blue eran tan tontos como estos, podría conseguir los Bellis necesarios muy pronto.
Sin quererlo, su sonrisa flaqueo levemente; hacia mucho tiempo que no visitaba la Villa Cocoyasi, Arlong se lo había prohibido hace mucho tiempo hasta que consiguiera los 100 millones de Bellis para comprar la libertad de su pueblo. Haría lo que hiciera falta para conseguirlo.
Viendo hacia tras, varios metros alejado, se encontraba aquel chico que se había topado con ella mordisqueando los barrotes de la jaula con desesperación; pobre tonto. Debía admitirlo, jamas había conocido a alguien así, alguien tan despreocupado tan...infantil...queriendo ser un pirata. Definitivamente este Luffy era una persona peculiar. Pero bueno, no importaba. Después de todo, los piratas no eran reconocidos por su bondad precisamente.
Finalmente, luego de un pequeño debate, decidió acercarse a él con una pata de pollo en sus manos.
-Hey jefe- Saludo la chica agachándose hasta quedar a su altura. -¿Te lo estas pasando bien?-
-¡¿Que?! ¡Para nada!-Respondió infantilmente el capitán antes de volver a mordisquear los barrotes -¡Sácame de aquí. Tengo mucha hambre!-
-Sabes que no puedo hacerlo- Susurro Nami antes de arrojar la pierna de pollo hacia el hambriento chico, quien la devoro de un bocado -No es nada personal ¿Sabes? Hasta pareces un buen chico- Parló la chica.
-Ñam Gracias Ñam- Mastico Luffy con la boca llena -Tu también pareces buena persona Ñam si me liberas te dejare unirte a mi tripulación-
-¡¿Acaso escuchas cuando alguien te habla?!- Cuestiono furiosa Nami, maldiciendo internamente a los barrotes que le impedían aplicar un correctivo al molesto niño.
-BUAJAJAJAJAJA Es horrible ser traicionado ¿No crees?- De repente y sin que ninguno se hubiera percatado, Buggy apareció junto a ellos con una gran y malvada sonrisa en su rostro.
De repente, el ambiente festivo se apago. Las risas y la música que envolvían el lugar se vieron ahogadas por las hostiles interacciones del capitán.
-Ahora que lo pienso, tendrás que superar una pequeña prueba si vas a unirte a mi tripulación- Sentencio el payaso mirando fijamente a Nami, sin siquiera borrar su sonrisa cruel.
-Cla...claro, no hay problema jefe- Titubeo la joven ofreciendo una sonrisa nerviosa mientras veía al resto de piratas empezar a moverse y despejar el lugar hasta dejarlo completamente vacío.
De repente, el suelo comenzó a vibrar, como si una gran carreta se aproximará. Al principio fue solo un leve temblor pero, con el pasar de los segundos, ese temblor comenzó a agrandarse, haciendo sudar frio a Nami.
-¡Les presento!- Grito Buggy mientras sus hombres dejaban la carga junto a él -¡A la bala súper especial Buggy!- Exclamo el payaso a los cuatro vientos, quitando la lona que cubría su arma.
Rápidamente sus secuaces comenzaron a cargar el cañón, apuntándolo contra una casa a unos cuantos metros del lugar.
-¡Observen el poder que utilizaré para conquistar el Grand Line! ¡Fuegoooooo!-
Una orden fue todo lo que los piratas necesitaron, encendiendo la mecha del cañón y…
BOOOM
El cañón disparo con un ruido estruendoso. Destruyendo su objetivo en menos de un segundo, sin embargo, el miedo y asombro inundo por completo a Nami cuando vio que no se había detenido ahí, sino que seguía su curso varios metros más; destruyendo al menos una docena de edificios detrás de su primero objetivo, dejando un paisaje completamente devastador lleno de escombros llameantes.
-¡Puede destruir un pueblo pequeño de un solo disparo!- Exclamo Buggy extendiendo sus brazos hacia el cielo, como si de un ser superior se tratara -¡Esta es mi arma más poderosa! ¡Si quieres unirte a mi tripulación, debes matar a tu ex jefe! ¡Demuéstrame lealtad!-
-¿Que?...¿Yo?...¿Ma...matarlo?...-Exclamo Nami en shock -Mejor...mejor volvamos a la fiesta...no perdamos el tiempo con...-
-No- Cayo el payaso, dejando helada a la muchacha -Quiero que lo mates-
-¡Ma ta lo! ¡Ma ta lo! ¡Ma ta lo!-
Pequeños vítores por parte de los pirata se empezaron a escuchar, al principio pareció un simple murmullo, pero, con los segundos, ese murmullo pareció convertirse en una sentencia de ejecución.
Su cuerpo estaba paralizado, ni siquiera podía apartar la mirada del joven enjaulado.
Mientras ella se debatía que hacer, la tripulación de Buggy acomodaba el cañón frente a la jaula de un callado Luffy.
-No puedo hacerlo- Tembló -No importa si es un pirata, sigue siendo una persona. Si lo mato, no seria diferente a ellos, no seria mejor que Arlong. No puedo...no...-
-Estas temblando- Interrumpió tranquilamente Luffy, sacándola de sus pensamientos -No debiste salir al mar si no estabas dispuesta a hacerlo-
-¿Dispuesta a que? ¡¿Quitar una vida?!- Grito furiosa la joven, casi al borde del llanto, antes de ser silenciada por el tranquilo gesto de negación de Luffy.
-No- Sentencio -Si estas detrás de un objetivo, si vas detrás de un sueño...debes estar dispuesta a arriesgar tu vida-
Esas palabras parecieron noquear a Nami, dejándola completamente muda.
-¡Vamos deprisa!- Interrumpió uno de los piratas tomando la caja de fósforos en las manos de la joven y acercando la flama a la mecha del cañón -¡¿No sabes encender una mecha?!- Sin embargo, no espero la reacción de la muchacha.
De un rápido movimiento, Nami unió el bastón Bo dividido en su pierna, antes de darle un rápido giro de prueba y fulminar de un golpe en la nuca al pirata, dejando a todo el mundo boquiabierto.
-¡EHHHHHH!-
-¡TRAIDORA!- Gritaron los piratas con indignación.
-¡Y PENSAR QUE TE ESTABA POR DEJAR ENTRAR A LA TRIPULACIÓN!- Rugió con furia el payaso -¡HOMBRES A ELLA!-
-Mierda- Murmuro Nami adoptando una postura defensiva ante la avalancha de piratas que se acercaban peligrosamente a ella.
Uno de los piratas salto sobre ella con dos navajas en sus manos solo para recibir un bastonazo de derecha, enviando al pirata de bruces contra el suelo. Sin perder un segundo, la joven tomo su bastón por sobre su cabeza, antes de estrellarla en un potente golpe vertical sobre la cabeza de otro de los hombres, enterrando su rostro en el pavimento antes de intentar golpear al tercer pirata, solo para que este esquive el golpe a la mandíbula por meros centímetros.
-¡¿Hey eso significa que vas a salvarme?!-Escucho decir al joven de goma mientras mantenía alejados a tres hombres más.
-¡No te confundas!- Grito la joven con una furia que ni siquiera ella sabia que contenía -¡No quiero ser como ustedes, malditos piratas!- Rugió la joven antes de golpear a un hombre con la punta de su bastón en todo el pecho, dejándolo sin aire el tiempo suficiente como para que la chica barriera sus pies de un bastonazo. -¡Los piratas asesinaron a la persona que más me importaba! ¡Jamás me convertiré en una de ellos!-
-Vaya...- murmuro el castaño, entendiendo el odio de la chica por el y el resto de piratas, sin embargo, un sonido serpenteante llamo su atención -¡Ahhhhh la mecha esta encendida!- Chillo el joven antes de morder los barrotes lo mas fuerte que podía -¡MIERDA VOY A MORIR!-
Nami vio la escena con los ojos abiertos como platos antes de lanzar su bastón hacia los piratas con todas sus fuerzas, golpeando a uno de ellos en el medio de la frente. Sin tiempo para celebrar su pequeña victoria, la joven corrió hacia el gran cañón, comenzando a tirar de la mecha con todas su fuerzas e intentar apagar la misma, sin notar como un pequeño grupo armado sea arrojaba sobre ella.
-¡Cuidado Nami!- Grito Luffy.
La chica se volteo con rapidez, sin embargo, no se encontró con lo que esperaba.
-Vaya, tantos hombres ¿Y atacan a una chica por la espalda? Patético-
Nami quedo perpleja; frente a ella, un joven alto, bronceado y con cabello verde apareció ante ella. Sus dos katanas estaban envainadas aún, pero aún así había logrado dejar fuera de combate a los hombres que la habían amenazado hace meros segundos; ahora estaban lloriqueando o inconsciente a sus pies.
Una sensación extraña invadió el cuerpo de Nami. Había algo...raro en ese chico peliverde. Además del aura rosa, por supuesto.
-¡Zoro! Llegaste justo a tiempo ¡Sácame de aquí!- Rio Luffy.
-¿Zoro?- Pregunto la chica desconcertada antes de que algo hiciera click en su cabeza -Roronoa "Oni" Zoro- Había escuchado ese nombre alguna vez; hace mucho tiempo la Marina había oficializado su búsqueda con una jugosa recompensa de 20.000.000 de Bellis, sin embargo, nadie había logrado verlo después de tantos años. Parte de la culpa se debía a la Marina, quienes no habían dado más que un triste boceto de lo que suponían que era su rostro. No le pareció extraño que no lo hayan encontrado, a demás del cabello verde, nada de su rostro se parecía en nada a lo descrito por la Marina. Todos pensaban que estaba desaparecido, pero verlo de pie aquí...era todo un evento.
-¿Que estas haciendo, idiota?- Pregunto el espadachín con una ceja temblorosa. Su día se estaba volviendo cada vez más raro.
-Cállate y sácame de aquí- Chillo el pelinegro con una media sonrisa.
-Así que eres real ¿eh?- Buggy comento de la nada, apareciendo junto al espadachín sin que este siquiera se de cuenta -Pensé que serias más intimidante- Comentó, ganándose una seria mirada del Roronoa -No importa, mi fama se disparará cuando te mate-
-Je me gustaría verte intentándolo- Sonrió con confianza el espadachín, viendo como el payaso sacaba varias navajas entre sus ropas.
-No- Respondió el payaso antes de utilizar su poder para separar su cuerpo en varias partes, dejando anonadados a los jóvenes piratas -No lo hará JAJAJAJAJAJA- Rio el payaso maniáticamente mientras las partes de su cuerpo volaban al Roronoa hacia toda velocidad.
Las partes del pirata fueron arrojadas hacia el con gran velocidad, y este apenas tenia tiempo de esquivarlas todas. Zoro desenvaino sus dos katanas, intentando repeler los ataques con ayuda de ellas, sin embargo, a pesar de toda su habilidad ni el Roronoa pudo evitar recibir golpes en todo el cuerpo o algún pequeño corte superficial por parte de las navajas.
-¡¿No resultaría fácil?!- Grito la cabeza flotante de Buggy mientras abrumaba al espadachín con cada una de sus partes.
-¡Nami!- Llamo Luffy, sacando a la joven del estupor de la pelea -¡Ayúdame! ¡Sácame de aquí!-
La chica acudió a toda velocidad, intentando desatar el gran nudo que había hecho para inmovilizarlo metiendo sus brazos entre los barrotes, pero el nudo era demasiado apretado; no tenia tiempo para esto. Tomando uno de los barrotes con ambas manos, tiro con todas sus fuerzas en un desesperado intento por doblarlos. Luffy, por otro lado, ayudo a la joven empujando con sus piernas los barrotes contiguos pero debido a su incomoda posición, no podía ejercer la fuerza suficiente como para librarse.
-¡Rápido Nami!- Mascullo el joven pirata apretando los dientes.
-¡Eso intento!- Respondió esta tirando con fuerzas, haciendo sangrar sus dedos en el proceso.
Zoro analizo la situación con cautela, intentando no perder de vista la velocidad del payaso mientras vigilaba que que nadie se interpusiera en la liberación de su capitán. Sin embargo, los piratas Buggy no se habían movido, aunque podía notar como más de uno estaba listo para saltar a la acción si el momento lo ameritaba. Siendo sincero, no esperaba que Buggy fuera tan fuerte debido a su ridícula apariencia. Había cometido un error.
Buggy intensifico la velocidad de sus arremetidas, haciéndolas más difíciles de esquivar. Cruzando sus armas frente a su rostro para evitar una doble patada de los pies del payaso, el espadachín pudo notar como los hombres de Buggy se movían rápidamente hacia el cañón, cargándolo con su poderosa artillería y apuntándolo en dirección a su hermano y Nami, antes de encender la mecha.
Haciendo uso de su gran fuerza, el Roronoa repelió el ataque del ataque del payaso, antes de correr en dirección a su hermano.
Luffy estaba notando como los barrotes empezaban a ceder, pero eran demasiado gruesos como para lograr doblarlos tan rápido, hasta que vio como dos pares de manos tomaban ambos barrotes y comenzaban a ejercer fuerza.
-¡Zoro!- Grito Luffy sorprendido.
-¡Callate y sigue empujando!- Gruño el espadachín, pudiendo jurar escuchar el ruido de la mecha siendo consumida. Nami, ante esto, hizo lo suyo propio, sintiendo como poco a poco conseguían su objetivo.
-¡MUERAN!- Fue el grito del capitán enemigo mientras veía con sádica alegría como la mecha terminaba de consumirse.
-¡AHORA!- Grito la chica viendo como el peliverde sacaba a Luffy de su jaula justo a tiempo.
KABOOOOM
La explosión fue gigantesca, arrasando la pequeña jaula en menos de un segundo al igual que varios edificios detrás de ella, creando una gran nube de polvo en el proceso y un lúgubre silencio. La nube de polvo no demoro mucho en desaparecer, revelando así junto a un gran cráter una mata de cabello naranja.
-Cof cof… Por poco… Cof cof- Murmuro Nami, intentando controlar los furiosos latidos de su corazón -No puedo creer que salimos en una pieza de eso- Pensó la muchacha temblando de adrenalina -Estos tipos están locos. Tengo que salir de aquí si quiero seguir viva. Ya encontrare otra...- De repente, una revelación corto cualquier corriente de pensamiento.
A unos metros de ella el espadachín respiraba pesadamente con una rodilla en tierra. Parecía genuinamente agotado...fue ahí cuando el shock se convirtió en horror cuando noto el estado del joven; la explosión había creado pequeñas quemaduras y varios golpes producto de los escombros que salieron desperdigados, sin embargo, las heridas mas importantes fueron provocadas por dos navajas enterradas en el cuerpo del espadachín.
-BUAJAJAJA ¡NO DEBERÍAS HABER TENIDO TANTA CONFIANZA RORONOA!- Grito en éxtasis el payaso, volviendo a unir las partes de su cuerpo hasta pararse amenazadoramente frente al pirata. -Esos 20 millones me vendrán muy bien- Rio el payaso, antes de darle una siniestra mirada -Luego me encargare de los traidores-
El miedo invadió por completo su cuerpo en el momento en el que Buggy poso sus ojos sobre ella, paralizandola por completo. Tendría que haber escapado antes, debería haberse ido de ahí pero ahora...ahora estaba perdida, rodeada por completo, no había forma de salvarse... hasta que un brazo atravesó la bruma, conectando un poderoso gancho en el rostro del desprevenido pirata, quien no pudo evitar el golpe y salio despedido hacia atrás, atravesando el edificio detrás de si bajo la sorprendida mirada del resto de la tripulación pirata.
-Ahora si payaso...- Una voz se dejo escuchar tras la bruma. Los pasos del joven de goma se hicieron escuchar, hasta que finalmente, su figura atravesó el polvo completamente liberado -Ahora ¡Pelea conmigo!-
-Tienes pelotas chico, eso lo reconozco- Exclamo la voz del colorido pirata. Las partes de su cuerpo parecían flotar desde los escombros bajo la asombrada mirada de Nami y Zoro antes de comenzar a rearmarse a medida que el payaso caminaba hacia ellos -¡Pero eso será tu tumba ahora! ¡Mohji!- De entre la multitud un hombre alto y de contextura fuerte entro en escena montando un gran león blanco. Su cabello blanco estaba unido a su barba, dándole el aspecto de un oso de peluche si las "orejas" en su cabeza daban algún indicio. Viste un chaleco de piel del mismo color que su cabello y un pantalón azul hasta las rodillas siendo acompañado por una faja amarilla amarrada en su cintura. -¡Cabaji!- Al igual que Mohji, un hombre emergió desde la turba de piratas sedientos de sangre. Era alto y delgado, aunque no menos musculoso por ese detalle. Su cabello lacio tapaba un costado de su rostro. Viste una larga gabardina morada sin mangas, una bufanda a cuadros tapando su barbilla y unos pantalones blancos a juego con sus zapatos. -¡Cabrones!- Grito Buggy terminando de acomodar su cabeza sobre sus hombros -¡AL ATAQUE!-
Nami vio con horror como al menos una docena de piratas se lanzaban por ellos seguidos muy de cerca por los oficiales de la tripulación, sin embargo, antes de que pudiera escapar, el chico de goma se le adelanto.
-¡Gomu Gomu no Gatoringu!- Una lluvia de feroces puñetazos cayo sobre ellos a una velocidad asombrosa, dejando completamente anonadada a la joven navegante al ver al joven estirar sus brazos de manera sobrehumana antes de conectar una seguidilla de puñetazos en los rostros de los igualmente sorprendidos piratas. -¡Zoro!-
-Si capitán- Exclamo emocionado el espadachín lanzándose al ataque como un perro rabioso. Con sus tres katanas libres y su bandana en su frente, el espadachín grito -¡Oni Giri!-
El grito de dolor de los piratas al ser cortados se escucho al instante, sin embargo, el joven no se detuvo ahí, dejándolos a su merced mientras él se adentraba en la multitud de enemigos.
Nami suspiro, intentando relajar su acelerado corazón sin notar como un par de figuras se acercaban sigilosamente a sus espaldas.
-Ahora veras, nadie traiciona al capitán Buggy-
Nami apenas consiguió voltearse, solo para ver a tres hombres a punto de lanzarse sobre ella con sus navajas listas, sin embargo, un veloz borrón verde cruzo por su camino.
-AHHHHG-
La sangre estallo en menos de un segundo, bañando el lugar el suelo en menos de un segundo.
Bajo la atenta mirada de la joven, los tres piratas cayeron derrotados, gimiendo de dolor y, frente a ellos, la imagen del espadachín volvía a hacerse presente.
-Hey- Exclamó -Toma esto, lo necesitaras si quieres seguir en una pieza- Comento el espadachín como si fuera lo mas normal del mundo, antes de arrojarle su bastón a la cara. Dicha acción la tomo por sorpresa, dando un par de manotazos al aire antes de conseguir tomar su arma. Sin darle tiempo siquiera a agradecerle, el espadachín volvió a lanzarse contra los piratas, dejándola sola rodeada de hombres derrotados. La chica suspiro en señal de derrota, sabia que se arrepentiría de continuar en esa isla tan rara, sin embargo ya no tenia otra opción, tenia que pelear.
Zoro se abrió camino entre los piratas como si fuera una fuerza de la naturaleza; Chimamire no Ame chillaba de alegría al cortar la carne de sus victimas, incluso en todos estos años, a Zoro le costaba trabajo mantenerla bajo control. Wado Ichimonji era más dócil a la hora de controlarla, pero no por ello menos mortal.
-¿Pero qué tenemos aquí?- Exclamo una voz perezosa. Zoro vio en su dirección, notando de inmediato a Mohji montando con confianza su gran león, Richie.
-Jum, seas quien seas, no saldrás vivo de aquí. Te arrepentirás de desafiar al capitán Buggy- Exclamo Cabaji uniendose al dúo, desenvainando una gran espada y poniéndose en posición de lucha. Zoro tomo esto como una invitación.
El duelo comenzó con un fuerte choque de espadas entre Zoro y Cabaji, mientras Mohji y su león intentaban rodear a Zoro. Cabaji, ágil y astuto, lanzaba una serie de rápidas y sorpresivas estocadas, mientras Mohji buscaba abrirle camino con sus habilidades de espadachín. Sin embargo, Zoro se mantenía firme, bloqueando y esquivando cada golpe con gran habilidad, pero sin perder de vista a Mohji. Con un giro rápido, Zoro logró desviar a Cabaji y concentrarse en enfrentarse a Mohji y Richie, quienes estaban ansiosos por probar un bocado de su carne. Con movimientos rápidos y precisos, Zoro logró esquivar los ataques del león y contrarrestar con sus propios movimientos con pequeños cortes. Mohji, confiado en la fuerza de su bestia, no esperaba la destreza de Zoro, quien con con fuertes embistes y combinaciones, logro derribar al pirata de su montura. Al no contar con su maestro, Richie solamente contaba con sus instintos de cazador, nada que el Roronoa no pudiera afrontar, pues, luego de esquivar un zarpazo de la bestia, el espadachín dio un gran salto en vertical antes de depositar una poderosa patada en la quijada del animal, dejándolo completamente inconsciente.
Mientras tanto, Cabaji y Mohji intentaban reagruparse para atacar juntos nuevamente. Pero Zoro, demostró ser mucho más de lo que ambos creían al momento de empezar a bloquear y desviar tanto los cortes y tajos de la espada de Cabaji junto con los golpes furiosos de Mohji por igual.
La lucha era dura, o al menos así lo veían los piratas de Buggy, ya que al menos Zoro no parecía sufrir mucho para bloquear los golpes y ataques combinados de ambos.
Dando un pequeño salto hacia atrás y aprovechando que el peliverde estaba ocupado evitando los golpes de Mohji, Cabaji arremetió con una poderosa estocada. El espadachín esquivo el furtivo ataque por meros centímetros, moviendo su cabeza a un lado justo a tiempo para evitar ser insertado, sin embargo, no se libro de una pequeña cicatriz en su pómulo; una cicatriz que comenzó a sangrar.
-No deberías confiarte tanto espadachín ¡También soy tu oponente!- Exclamo el castaño con una nerviosa sonrisa que intentaba emular confianza, cosa que no logro.
Zoro escucho esto fuerte y claro, decidiendo que ya tenia suficiente de ambos, el Roronoa cargo hacia ellos. El primero en probar su acero fue el indefenso Mohji, quien no pudo seguir el veloz cambio de ritmo del espadachín y termino siendo cortado por todo su torso, causando una explosión de sangre y dejándolo fuera de combate. Cabaji quedo paralizado, su cuerpo temblaba la ver la facilidad con la que el espadachín acabo con su compañero. En menos de un segundo, la fría mirada del peliverde se poso sobre él; estaba acabado. Lo ultimo que pudo ver antes de que perder la consciencia fue un veloz borrón verde, luego, todo se volvió oscuridad.
El ambiente estaba cargado de una pesada tensión. Ninguno de los allí presentes quería interrumpir la pelea de su capitán, pues, aunque no lo conocían, sabían que meterse en medio de su capitán y su victima seria un fatídico error… Pero Luffy no era una persona ordinaria. Confiado en su habilidad física, el mencionado avanzó con un puñetazo directo hacia Buggy, pero el payaso pirata, con una agilidad impresionante, se divide en múltiples partes, esquivando los ataques con una gracia casi sobrenatural. Los fragmentos de Buggy danzan alrededor de Luffy, burlándose de sus esfuerzos por alcanzarlo. La lluvia de golpes no se hizo esperar, golpeando a Luffy repetidamente; salto, rodó y esquivo, pero la velocidad del payaso era demasiada para él, recibiendo varios golpes en el proceso.
En un rápido movimiento, Buggy logra atrapar las manos de Luffy entre las suyas, sosteniéndolo en un agarre firme y, con una sonrisa malévola, comienza a golpear con fuerza, lanzando puñetazos y patadas sin piedad hacia su presa.
La lluvia de golpes dolían, e incluso comenzaban a desorientar a Luffy a pesar de la ventaja que le otorgaba su cuerpo de goma. Las patadas comenzaron a ser más y más pesadas y sus intentos de esquivarlas se hacían cada vez más difíciles de lograr; tenia que hacer algo, y tenia que ser rápido.
-¡Llego tu fin chico!- Exclamo victorioso el payaso, sacando las dos puntas de navajas de la suela de sus zapatos, listo para el final -¡No deberías haberte metido en el camino de Buggy el Payaso! ¡El futuro Rey Pirata!- El grito de victoria de Buggy resonó por todo el pueblo mientras una mortal doble patada volaba directamente hacia Luffy...sin contar con que Nami apareciera de la nada, atrapando las piernas y varias piezas más del payaso con un improvisado saco de tela. -¡¿QUÉ HACES MALDITA?!-
Un estallido de energía pura inundo el cuerpo de Luffy, dejando completamente helado al payaso -El próximo Rey Pirata...- Con un rugido de furia, el capitán se desase el férreo agarre de Buggy, dejándolo anonadado -¡SOY YO! ¡GOMU GOMU NO GATORINGU!- finalmente liberado del agarre de Buggy, desato una tormenta de golpes devastadores. Cada puñetazo lleva consigo la fuerza acumulada de su determinación inquebrantable. Buggy, sorprendido por la ferocidad repentina de su oponente, retrocede con desesperación mientras intenta esquivar los ataques de Luffy.
PUF
-¡Capitaaaaaaan!-
De entre una extraña explosión, un herido Houdini apareció frente a él.
-¿¡Houdini?!- Grito el Payaso con sorpresa y miedo, sin embargo ya era tarde pues una poderosa ráfaga de golpes se cernió sobre ellos. Buggy no pudo reaccionar a tiempo debido a la distracción de su subordinado, llevándose un poderoso golpe en el rostro antes de verse superado por la lluvia de golpes. -¡AHHHHHHHHHH!-
Buggy cayo con un estruendoso golpe, apenas manteniéndose consciente después de tan feroz ataque. A unos pocos metros, Houdini también era arrojado como si de un muñeco de trapo se tratase luego de haberse tragado de lleno cada golpe del chico de goma. Era humillante.
-¿Algún problema, jefe?- Oh pero podía ser mas humillante. Viendo en dirección a la voz, Buggy pudo divisar a través de su borrosa visión como la engreída chica que se la jugo lo veía con desde arriba; en su rostro, una gran sonrisa socarrona se dejaba ver.
-Mal...maldita-
-¡Hey eres tu de vuelta!- Exclamo furiosa una voz.
De entre todos los pobres tipos inconscientes, un furioso peliverde emergió, dando profundos y firmes pasos bajo la curiosa mirada de Luffy y Nami.
Pateando una piedra para demostrar su molestia, el espadachín recorto la distancia rápidamente antes de tomar al golpeado mago de los ropajes y atraerlo hacia su cara.
-¡Será mejor que deshagas esto!- Exclamo furioso, señalando su curiosa y poca natural aura rosa -¡O te mandaré directo al fondo del East Blue!-
El temor invadió al pobre Houdini, haciéndolo temblar como gelatina ante la mirada asesina del espadachín -Pe...pero...no se...yo no...-
-¡AHORA!- Gruño el Roronoa, causando un grito demasiado agudo por parte del mago.
-¡SI...SI SEÑOR!- Chillo, chasqueando rápidamente sus dedos...solamente para volver a su estado original a todo el pueblo.
-...-
-Lo...lo siento...aun no controlo bien mis poderes- Se disculpo rápidamente el mago, comenzando a sudar nerviosamente.
-No entiendo ¿Por su culpa estas brillando?- Pregunto un despreocupado Luffy -¡Es genial!-
-¡Claro que no!- Grito furioso el espadachín.
-Bueno, técnicamente no es solamente un brillo- Murmuro Houdini jugando con sus dedos índices, ganando la atención de todos los presentes. -Creo que...accidentalmente...te arroje una poción de amor y...por eso tu aura rosa-
-¿EHHHHHHHHHHH?-
-Shishishishishi- Rio el chico de goma, haciendo muy poco por ocultar su creciente burla a su hermano.
-¡Cállate idiota!- Amonesto el Roronoa -¡Y TU!- Volvió a rugir, esta vez en dirección al asustado mago. -¡Sera mejor que resuelvas esto! ¡YA!-
-¡No...no se como!- Chillo, anteponiendo cubriendo su rostro con sus manos a modo defensivo -La Maho Maho no Mi es una fruta muy rara. ¡Ni siquiera se como controlar la mitad de las cosas que hago!-
-¡Maldito!-
-Quizás no funcionó- Comento Luffy tranquilamente, ganando una mirada esperanzada de su hermano. Viendo directamente a Nami, pregunto -Oe ¿Te gusta Zoro?-
-¿EHHHHH? ¡Por supuesto que no!- Grito sonrojada la muchacha.
-¿Ves?- Comento el chico de goma relajadamente.
-¡No me importa! ¡Deshazlo ya!- Sin embargo, el peliverde era reacio a aceptar tal cosa. Quería estar seguro de que su tonto hechizo no funcionará, sin embargo…
-¡Houdini!- Exclamo desesperadamente Buggy.
-¡Si...si!- Con un rápido chasquido, tanto él como su capitán y el resto de la tripulación desaparecieron en una frondosa nube de humo.
-¡MALDITOOOOOOOOOOO!- Fue el grito atronador que se escucho en toda la isla, bajo la nerviosa y avergonzada de los presentes, el Roronoa maldijo al cielo mismo.
El muelle se extendía hacia el horizonte, bañado por la luz plateada de la luna que se reflejaba en las tranquilas aguas del mar. La suave brisa marina conseguía levantar algo de arena propias de las dunas del desierto, moviendo levemente sus ropas. Las sombras bailaban entre las tablas de madera gastada, ocultando las identidades de dos figuras que se encontraban al borde del muelle. La suave pero fría brisa nocturna del desierto hacia danzar las llamas de las antorchas allí colocadas.
Y ahí, en medio de la oscuridad, dos sombras altas y encapuchadas conversaban en voz baja bajo la atenta mirada de muchas figuras allí rodeándolos.
-Esta hecho- Exclamo uno de los hombres allí presentes, rompiendo el silencio. La luz de las antorchas devoro las sombras que ocultaban sus facciones, revelando la gran cicatriz que atravesaba su rostro -50 millones de Bellis, ni más ni menos. Puedes hacer que tus hombres lo controlen. No aceptare reclamos luego- Dijo el encapuchado, viendo como varias carretillas de billetes, joyas y monedas eran transportadas hacia el barco allí amarrado.
-No será necesario- Parlo el hombre que lo acompañaba, antes de chasquear los dedos y desaparecer toda la mercancía recién entregada bajo la atenta mirada del pirata -Siempre es un placer hacer negocios contigo, viejo amigo- Expreso tranquilamente antes de extender su mano hacia el Shichibukai, solo para que este la rechazará de un revés de su mano.
-No confundas las cosas, cabrón- Gruño el guerrero del mar en voz baja, sin embargo, las venas hinchadas en su frente y cuello -Tenemos un trato. Yo necesito soldados. Tu necesitas el dinero. Nada más-
El hombre encapuchado solo rio ante esto ultimo -No seas tan frio Crocodile, somos aliados después de todo jajajaja- Comento el encapuchado entre risas mientras un gran grupo de hombres aparecía de la nada detrás de él.
-Ya lo fuimos una vez- Respondió el aludido con un gruñido. Sin quererlo, su cicatriz comenzó a doler mientras pensaba en los sucesos de esa noche -Y acabaste traicionándonos-
-No seas rencoroso Croco- Rio el pirata al igual que los hombres detrás de él -Eso quedo en el pasado- desestimó el hombre. -Solamente me hacia cargo del negocio...Y hablando de eso...Zarek- con un chasquido de dedos, un hombre de pantalones oscuros y camiseta sin manga se adelantaba hasta posarse frente a Crocodile; el hombre en cuestión tenia un largo cabello negro atado en cola de caballo, ojos verdes fríos y penetrantes, y una constitución bien definida. Su rostro tenia una pequeña cicatriz en su labio y, en su cadera, una katana descansaba tranquilamente en su funda.
-¿Si, Capitán?- Pregunto el susodicho descansando su brazo en el pomo de su arma con una fiera sonrisa socarrona.
-Cuida las espaldas de Coco, ¿si? No queremos que el plan fracase-
-¿Me darás a tu mano derecha?- Pregunto Crocodile con una mezcla de sospecha y rabia -¡¿Qué estas tramando Arno?!
-Tu quieres llevar a cabo tu plan. Yo solo quiero proteger mi inversión- Dijo Arno sonriendo -Te lo dije, solo hago lo mejor para el negocio-
Bueno gente, hasta acá el capitulo de hoy. Lamento muchísimo la demora, últimamente las cosas no han salido muy bien.
Este capitulo fue particularmente difícil de escribir, ya sea por inspiración o porque quería acabar esta mini introducción lo más pronto posible antes de arrancar con lo bueno. Se que el capitulo no fue tan detallado como el resto, pero realmente sentía que debía abordarlo, al menos por encima, antes de comenzar con esta historia como se debe. Acá ya podemos ver ciertas diferencias con el canon, digo, ademas de Houdini, esta el hecho de que Nami jamas visito su isla hasta ahora, cuando en el canon sabemos que volvía periódicamente para guardar el dinero obtenido.
En fin, sin hacerla tan larga, espero que les haya gustado. Si es así, por favor dejen un review con su opinión ahí abajo, eso me ayuda muchísimo con la inspiración para seguir escribiendo.
Nos leemos luego!
Nos encontramos en la cima de una gran y majestuosa montaña. El viento gélido sonaba con un aullido invernal por todo lo ancho del panorama.
Parecía un lugar ideal, incluso pacifico y hermoso; completamente lleno de paz...o así fue hasta que una gran explosión de humo ocurriera en el lugar, revelando a una gran concentración de personas que allí acababan de aparecer.
-¡HOUDINIIIIIIIIIIIIIIIIIII!- Fue el nombre que maldijo el capitán de esos hombres...causando una gran avalancha gracias a la acústica.
Finalmente, la paz volvió a reinar.
