SMILLING CRITTERS
EXPERIMENTO 1 PICKY PIGGY
Sueño a veces con una vida más feliz, una vida en la que tuve amigos. Cada sueño que he tenido de este lugar, de alguien que no soy yo, lo dibujó y escribo para no perderlo. A veces los niños quieren dibujar en mi historia, pero aunque admiro su arte y adoro que sean tan creativos yo les doy lienzos aparte porqué mi historia no puedo dejar que se altere, de por sí los sueños son difíciles de interpretar pero son la llave a maravillosas historias que se pueden quedar marcadas por las generaciones.
En mis sueños yo soy una niña llamada Carrie Turner, usaba algo parecido a cómo soy ahora, una camiseta blanca y un overol azul celeste, con una linda boina que combina con él overol; Todos los bolsillos del overol servían para mis pinceles, plumas y lápices. Me gustaba vivir en la guardería, aunque me hubiese gustado ver un cielo y nubes verdaderas, en vez de solo figuras falsas, un bombillo de luz y estrellas de cartón donde se pierden ilusiones. ¿Algún día veré el cielo?
Éramos muchos niños en la guardería, pero siempre me juntaba con unos amigos especiales. Paige era una de ellas, era una niña algo rechoncha pero siempre trataba de comer sano; El doctor Sawyer decía algo sobre un desorden hormonal y una adicción, pero siempre se lo decía de una manera en la que la hacía llorar, comentaba algo cómo ´´Por eso usas rosa, así se ven los puercos´´
Eso me enojaba, el doctor Sawyer era un hombre cruel, una vez lo vi abofetear a un niño llamado Hugo Alberto que apenas sabía caminar, él corría aprendiendo a usar sus pies y chocó con el doctor y esté casi cierra el puño al hacerlo. Eso no le gustó al señor Ludwig.
La señora Grayber era lo contrario al doctor Sawyer, ella era de mediana pero muy vivaz; Cada vez que venía llegaba con una sonrisa y nos animaba en la escuela, para molestia de la señorita Delight por interrumpir sus clases; Pero todos respetaban a la señora Grayber y la dejaban hacer lo que quiera, cuando vio a Paige llorar ella le secó las lágrimas y le regaló un yoyo que sacaba brillos al subir y bajar, le decía que no crea en lo que dice el doctor Sawyer porqué era un amargado.
Paige se alegró mucho, tanto que de hecho ese día no como, solo jugó con su yoyo. En la noche, Paige entró en mi habitación y me presumió su yoyo a mí y Roberta, mi compañera de cuarto… Roberta, a veces le decíamos Bobby de cariño y ella me decía Crafty porqué era una artesana. Eso me daba ideas para dibujar, en especial porqué también hablábamos de otras cosas, cómo nuestros animales favoritos.
Nos quedamos platicando durante la noche hasta que un guardia nos encontró y tomó a Paige para regresar a su habitación, aunque ella se quejaba por ellos, tanto que estaba despertando a otros niños quienes susurraban por lo que veían; Oí al guardia refunfuñar algo cómo ´´ojalá pudiésemos mantenerlos dormidos´´
Otro guardia tuvo que llegar a calmar a Paige, ella lloraba mientras se aferraba al yoyo, el guardia le pedía que se calmara pero Paige se retraía por cómo el otro la jaló del brazo, al final estuvieron de acuerdo en que se quede a dormir con nosotras para mantenerse tranquila.
─Carrie. ¿Crees que soy una cerda? ─Me preguntó Paige.
─No. El doctor Sawyer es un tonto. ─Le respondí pero Paige solo esbozó una risa.
─Es qué, la señora Grayber me dijo algo cuando me dio el yoyo que si el señor Sawyer me insulta con eso yo le respondo con orgullo. Que si me dice cerdita entonces le diga ´´oink oink´´y eso hará que se enoje más por qué no tiene poder contra mí. ─Me contó Paige con una sonrisa mientras cerraba los ojos para dormir.
Yo también cerré los ojos, pensando en que es algo lindo que Paige use esos insultos a su favor.
…
─¿Me pasas el morado? ─Me preguntó un niño a mi lado, aunque él siempre se sentaba junto a mí jamás decía nada. Solo estaba allí, viendo a sus alrededores cómo un gato al acecho. Era la primera vez que me hablaba en mucho tiempo.
─Claro… ¿Tyler? ─Le pregunté al no saber su nombre y pasarle un crayón.
─Theodore, gracias Carrie. ─Me dijo al tomar el crayón y empezar a dibujar un tipo de palos, muy mal dibujo, parecía como si estuviese parado en su cama, pero lo que me intrigó es que debajo de la cama había una mano con dedos muy largos y delgados.
─¿Qué es eso, Theodore? ─Le pregunté.
Theodore no me respondió en ese momento, de hecho se asustó cuando le cuestioné y tomó su dibujo y mi crayón para irse con prisa. Fue raro, pero me dio una idea.
...
─ ¡Son preciosos! ─Me dijo Paige al hojear mis bocetos.
─No son tan buenos. ─Le dije sonrojada, aún creía que podría mejorar la anatomía.
─Son tan adorables. ─Chillo Roberta sonrojada mientras me daba un abrazo.
Eso me hizo feliz, él ser apoyada por mis amigas reconfortaba mi corazón y me inspiraba a hacer más.
─¿Podemos ver? ─Me pidió la voz de un chico muy especial.
Al levantar la cabeza podía ver a Doug, un muchacho siempre sonriente con su cabello naranja, por alguna razón cuando lo veía sentía mi estómago revuelto y de alguna manera su cuerpo siempre parecía iluminado por el sol. Junto a él estaban una niña llamada Hailey quien comía una zanahoria y se aferraba a su balón, Kirk quien presumía su copete rubio y Buckley, un niño de piel marrón quien siempre llevaba sus libros.
Los siete nos sentamos juntos para poder ver esos dibujos, los de ocho animales alegres. Una osita, cerdita, conejita, pollito, perro, elefante y un unicornio; Todos con una sonrisa de oreja a oreja.
Doug sonreía igual que ese perrito, verlo a él alegre me aceleraba el corazón, yo quería mantener esa sonrisa por siempre y ser la responsable de hacerlo feliz…
Por alguna razón cuando pienso en Doug despierto llorando, despierto queriendo que el sueño sea eterno.
En ese sueño Doug notó algo bajo el dibujo de los siete, era un gato morado que solo los veía a distancia.
─¿Quién es él? ──Me preguntó Doug al señalar al gato.
Al verlo bien, solo pude pensar en Theodore y lo callado que era.
─Oh, él… es solo un gato que los observa. ─Le respondí tratando de no darle importancia.
─Hmm. Se ve solitario, tal vez deberías añadirlo al grupo. Ya sabes, entre más amigos mejor. ─Me recomendó señalar al gato.
Doug tenía razón, siempre es triste estar solo y tal vez ese gatito sería feliz teniendo amigos. Eso me recordó a Theodore, él siempre está callado y triste, a veces sonríe cuando habla solo pero eso me preocupaba, un día debería haber hablado con él.
…
Un día, recuerdo que la señora Grayber llegó de visita, siempre se emocionan cuando ella viene, porqué siempre se anuncia que un niño fue adoptado o que vamos a jugar a la estación de juegos.
Yo quería hablar en privado con la señora Grayber pero los niños amontonados no me iban a dejar, así que pensé en usar el teleférico que ella usa cuando se va. Muchos creerían que debería ir con los niños en el tren pero he escuchado a los cuidadores decir que no se involucre mucho; También escuche al doctor Sawyer hablar de buscar niños listos para ideas nuevas y cuerpos más grandes; Yo quería darle una idea.
Me acercaba al teleférico pero Theodore me tomó del hombre para detenerme, me asustaba lo sigiloso que era, así como lo silencioso que es. Me da mucho miedo cuando solo se queda mirando sin hablar, pero esa vez señalo que había guardias en el teleférico, pero también me mostró que el teleférico tenía una puerta de emergencia que se puede abrir fácilmente y no está en el rango de visión de los guardias.
─Gracias, Theodore. ─Le agradecí mientras corría a esa puerta.
A la distancia veía el segundo periférico que llevaba a algunos niños a la estación de juegos, entre ellos estaban Buckley y Roberta, Kirk se despedía de ellos. A él siempre lo castigaba la señorita Delight por ser grosero en clases, por lo que jamás ha ido a la estación, de hecho no creo que haya salido de la guardería alguna vez, eso me ponía triste pero Paige siempre le traía de los dulces que vendían a los visitantes de la fábrica, al menos media bolsa porqué ella se comía el resto.
Me metí en el teleférico y me oculté bajo un asiento para que los guardias no me saquen rápido. Allí vi entrar a la señora Grayber y al doctor Sawyer junto a un hombre que se veía impaciente.
─Hartley, no me complace el gran gasto que implica este lugar y tu iniciativa apenas ha tenido resultados favorables, Boxy boo es un… recurso curioso. ─Reclamó aquel señor al doctor.
─Los… los diseñadores y doctores hemos tenido unos percances con los experimentos, pero le prometo señor que se nos ocurrirá algo. ─Dijo el doctor bajando la mirada así cómo hacen los niños cuando se portan mal en las clases de la señorita Delight.
─Eso sí, puedo admitir que los de innovación no hemos hecho nuestro trabajo. Estamos escasos de ideas y el personal constantemente rotando, necesitamos optimizar tu iniciativa, no podemos seguir lidiando con renuncias y ´´accidentes´ laborales. ─La manera en la que dijo esa palabra me aterró más de lo que Theodore lo hacía.
─Calmemonos Leith, todos pasamos por el mismo problema con el personal. Aquí lo importante es ver cómo conseguir más fondos para mantener activa la guardería, los niños merecen su hogar. ¿Ustedes ya se animaran a adoptar a uno? ─Interrogó la señora Grayber con una sonrisa cómo si las preocupaciones de los dos hombres le molestaran.
¿Adoptar? Adoptar, esa palabra… Cada vez que un niño se iba era porqué lo adoptan, pero no sabía qué era eso exactamente, solo sabía que jamás lo veíamos de nuevo. Algunos guardias se encariñaban con uno que otro niño y se los llevaban, pero usualmente a los que adoptaban eran a los bebés que recién llegaban y los huérfanos no nacieron en la guardería y podían hablar tenían miedo de ser adoptados, porqué quienes los dejaron les pegaban, curiosamente esos eran los que más iban a la estación de juegos. Pero la señorita Grayber decía que adoptar era algo bueno.
─Si necesitan ideas yo tengo una. ─Dije animándome a salir del asiento, asustando al doctor Sawyer y el señor Leith, este hasta dio un salto hacia atrás y se cubrió el rostro cómo cuando los niños que juegan con Hailey a la pelota se cubren para que no les golpeen su cara.
─ ¿Tú? ─Gritó el doctor Sawyer al levantarse y verme, cerrando su puño con furia.
Yo empecé a temblar, pensando que me pegaría cómo lo hizo con Hugo. Me cubrí levantando los dibujos que hice cómo si fuesen una barrera protectora cómo las paredes de la guardería.
Temblando, sentí cómo me quitaban el dibujo y una mano me acariciaba la cabeza, levanté la mirada y veía cómo la señora Grayber frente a mí, tratando de calmarme mientras el doctor Sawyer bajaba la mano con resignación y el señor Leith veía mis dibujos.
─¿Carrie, verdad? ─Me preguntó la señora y yo le asentí. ─Carrie, me gusta la iniciativa pero no puedes seguir a los adultos así y estar sin vigilancia. En especial el señor Pierre, él es muy sensible a los sustos.
─Entre menos sepa mejor, Stella. ─Interrumpió el señor Leith cambiando de hoja. Ella solo le respondió con una risa.
─¿Por qué te metiste aquí? ─Me cuestionó ella al sonreírme.
─Yo… Yo… ─Me apenaba mucho, sabía que era bobo el decirle que vea mi dibujo nomás, ella es una persona ocupada y mis dibujos eran feos. Me sentí cómo una tonta en ese mismo momento.
─¿Cómo llamas a estos? ─preguntó Leith Pierre antes de que siquiera pueda contestarle a Stella.
─Ellos son las criaturas sonrientes, son unos animales que les gusta jugar y divertirse. ─Le respondí al señor Pierre; Quizá porqué a él no lo respetaba lo suficiente como para no importarme que me vea cómo una tonta.
─Ya veo. ¿Solo querías mostrarle tu dibujo a Stella?
Trague saliva, eso era exactamente lo que quería hacer pero era una razón tan tonta que pensé en otra respuesta. Jamás pensé que eso cambiaría el rumbo de mi vida y la de los otros para siempre.
─Es qué… a los niños, les gustaría siempre ver las mismas caras. Por eso confían mucho en las señoritas Delight, porqué a ella la conocen. Pensé que sí hubiese amigos cómo ellos aquí en la guardería seríamos todos más felices, cómo cuando vemos en la estación a esos juguetes ayudarnos.
La mirada en los ojos de Leith Pierre es algo que jamás olvidaré, era una epifanía; Una de esas veces que uno se dice a sí mismo ´´¿Cómo no lo pensé?´´ La señorita Grayber también se veía muy intrigada por lo que le dije.
─¿Y Carrie, podrías contarnos de estas criaturas alegres? ─Pidió Stella al tomarme del hombro y sonreírme. Me sonroje al ver que ella quería escuchar mis ideas.
─Bueno… Ellos son Picky Piggy, Hoppy Hopscotch, Bubba Bubaphant, Kickinchicken, Bobby Bearhug… ─Vi mi dibujo nuevamente y podía notar que la unicornio y el perrito estaban tomados de la mano, en otro ambos abrazados, me sonrojé al pensar en lo lindos que son juntos. ─Ellos dos son Dogday y Craftycorn, son mejores amigos. A ella le gusta cómo él es feliz.
─Háblanos de ellos Carrie, por favor. ─Me pidió el señor Pierre al sentarse y verme con interés.
Yo voltee a la señora Grayber en señal de aprobación y ella me asentó la cabeza para que prosiga; Aún no tenía mucho de sus personalidades definidas pero sabía una que otra cosa de cada uno.
─¿El gato cómo se llama? ─preguntó Hartley al tomar uno de los dibujos.
─Th… No sé, pero él suele ser callado. Pero Picky Piggy es una cerdita feliz, ella siempre anima a los niños a comer sano aunque ella en secreto come sándwiches de mantequilla de maní y jalea, es muy confiada de su dieta y siempre ayuda a otros a estar fuertes y sanos sin importar que la regañen por comer de más.
Stella y Leith rieron, pero el doctor Sawyer solo esbozó ´´Ja´´ mientras veía esos dibujos. No lo entendí en su momento, pero bueno en otro sueño vi algo diferente, a veces en ese mismo sueño veía que había algo detrás del doctor, una mano larga parecida a la que Theodore hizo.
…
Un día cuando Paige fue a la estación de juegos, la señora Grayber le pidió que dejara su yoyo en hogar dulce hogar, me pidió que yo lo cuide. Me daba muy mala espina que ella no lo lleve pero Roberta me dio un abrazo para mantenerme tranquila.
A las horas siguientes, los niños volvían a la guardería pero se veían tristes; De hecho Kirk estaba llorando y tenía la mirada baja. Del teleférico de niños la misma señora Grayber y otro doctor aparecían delante de él, con una mirada baja.
Me acerqué a Kirk para saber qué sucedió, pero él solo me ignoró. Parecía muy afligido, no entendía que sucedía así que me acerqué a la señora Grayber y a ese doctor.
Ella me vio como si ya esperara hablar conmigo, yo no podía entender lo que pasaba pero por alguna razón sentía mis manos apretar el yoyo de manera intuitiva.
─¿Pasó algo malo, señorita Stella? ─Le pregunté pero ella no respondió.
─Tu amiga, Paige Bennett. Ella tuvo un ataque epiléptico en memoria musical. Tuvimos que hospitalizar. ─Dijo el doctor, pero yo no entendí en ese momento.
Allí mis sueños se vuelven pesadillas, allí solo imagino a Paige sufriendo por alguna razón… No recuerdo si el sueño tenía otra parte, si Stella o ese doctor me dijeron algo, pero aún sueño con el doctor Sawyer riéndose mientras le hacía algo a Paige.
…
Otro sueño que tuve, fue el día en que conocí a una de mis compañeras. Los niños de la guardería estaban emocionados por verla, la señora Grayber dijo que ella será la encargada de enseñarnos sobre el buen comer en la guardería, si es que queremos tener clases fuera de la escuela de las señoritas Delight.
Al verla bien, veía plasmados uno de mis dibujos; La cerdita era justo cómo lo había imaginado.
─Hola, soy Picky Piggy. A comer. ─Me saludó una cerdita parada en dos patas mientras me daba un abrazó. Ella olía a cítricos y a una amiga. Al menos así lo recuerdo en mi sueño.
