Disclaimer: Algunos personajes de la historia no me pertenecen, son propiedad del Mundo de Harry Potter y su creadora, J.K. Rowling, los de más, son de mi creatividad, incluyendo la trama.
T/H, AU, y OoC
1.-
—¿Dónde estabas? —Cleotilde preguntó cuando Dedal decidió al fin aparecerse en la casa.
—En el taller.
—¿A esta hora?
Eran la una de la madrugada.
—Sí, hubo problemas con un vestido para la esposa del alcalde y se debía entregar para mañana a primera hora. Tuve arreglarlo yo mismo. Sabes cómo soy de meticuloso con encargos así. —Dedal se excusó. La mentira la había estado ensayando desde que salió de la casa Hermione, y había sonando bastante convincente, al menos eso era lo que él esperaba, pero Cleotilde no le creyó nada, y con razón.
—¿Se te olvida que yo era una de tus modelos? Conozco la mirada de las personas que trabajan contigo en el taller. Una llamada y me he enterado que te fuiste desde las seis. Por eso te lo pregunto, ¿dónde estabas?
—No estoy de ánimo, Cleotilde, además, te diga lo que te diga, no le vas a creer. Si te digo que me quede en el trabajo hasta esta hora, es porque así fue. Seguro alguien me vio salir temprano, lo hice porque quería ir yo a comprarme la cena y, ese alguien, no me vio cuando regresé.
—Eso suena muy rebuscado Draco, y...
—¿Lo ves? No me crees. Solo si digo una mentira es que me vas a creer. —Dedal la interrumpió, enojado, no tenía ganas de discutir con su esposa, porque sería un cuento de nunca acabar: Cleotilde era demasiado astuta e inteligente y no lo iba a dejar pasar hasta que él se inventara algo más creíble. Lo mejor que podía hacer era alejarse de ella—. ¿Y claudia? —decidió cambiar de tema, pero Clotilde quería insistir.
—Durmiendo. Se hartó de esperarte para que le leyeras. Como yo, que perdí el apetito, de tanto pensar en dónde podrías estar porque ni el móvil contesta.
—Se descargó —esto sí que había sido rebuscado, solo esperaba que ella no le pidiera el telefono, porque era hombre muerto: la batería debía estar full carga porque lo había apagado, precisamente porque no quería contestar alguna llamada de ella al ver lo tarde que se hacía y él no regresaba, así que se apresuró en seguir excusándose—: Y no esobligado que me esperes a para cenar. Mañana me disculparé con Claudia. Solo quiero irme a descansar.
—¿Y eso es todo, mientes y esperas que yo me vaya y duerma tranquila?
—Ya te dije que no miento, pero es bueno que me digas que no tienes sueño porque yo sí tengo, y mucho, por las horas extras en la que estuve el taller. Me iré a dormir al cuarto de huéspedes. —Y, antes de que ella siguiera insistiendo, la dejó sola en la sala, con la continuación de la discusión en su boca.
Entró al cuarto, cerrando la puerta detrás de sí. Barajó la posibilidad de ponerle el seguro pero no quería tentar su suerte en la condiciones de humor en la que se encontraba Cleotilde. Ella era una mujer intuitiva. Esto había sido la razón que hizo que él le pidiera matrimonio.
Como ella ya había dicho, había sido modelo en su empresa. Cabe destacar que a él nunca había pensado en tener algo con alguien de su trabajo y, siendo sincero, tampoco es que el hubiera querido formalizar una relación antes de Hermione, porque disfrutaba muy bien de su soltería. Pero Hermione le había roto el corazón y fue Cleotilde quien se encargó de recomponerselo
Fue ella quien, con una vena de positivismo, se había acercado a él en muchas ocasiones en la que se encontró con la mirada perdida y no en los modelos que desfilaban sus diseños.
—Dicen que el chocolate es capaz de curarlo todo.
Dedal se echó a reír al escucharla: sabía que lo estaba abordando, pero su plan de ligue era malisismo. Pero ella creyó que su risa se debía a otra cosa.
—No, en serio —continuó—. No es por el azúcar, sino porque, un trozo de chocolate amargo, representa dos emociones de tu niñez, que te hacen recordar lo grandioso de la vida: la raspaduras en las rodillas de tanto que te caíste al quere aprender a manejar bicicleta y los besos de tu madre, felicitadonte porque pronto ya no necesitarás curitas para tus heridas.
Eso le gustó más; por dos cosas, una, porque, a pesar de que Cleotilde no tenía para ofrecerle de ese mágico chocolate que prometia curarle hasta el alma, podía entender claramente a lo que se refería sin necesidad de ello. Y dos, por lo mismo, porque, metafóricamente, Hermione podia ser esa bicicleta y, Cleotilde, la curita que le recordaba que ya no tenía que caerse más. si había aprendido bien...
