Era navidad y House había terminado su caso de la semana, en ese punto solamente quería dormir esa noche, probablemente con compañía, pero no estaba seguro que esa compañía estuviera disponible y su orgullo pesaba más que mandar un simple mensaje de texto preguntando si quería pasar navidad con el...de nuevo.

-¿comida china? ¿Italiana? ¿KFC?- pregunto Wilson llegando al lado de House quien veía la nieve caer en la acera frente al hospital

-KFC no está mal, si encuentras uno abierto- House atravesó la entrada sintiendo el golpe de aire frío haciéndolo encogerse un poco

-cerca de hospitales siempre hay uno 24 horas- en cambio Wilson parecía calentito bajo su abrigo y bufanda cafés contrastando con la gabardina negra, que era lo único que había llevado House ese día

-entonces tu conduces- respondió Gregory comenzando a caminar hacia el auto del oncólogo

Entre pláticas y discusiones sobre los villancicos en la radio compraron la comida y se dirigieron a la casa de House, no era la primera vez que hacían ese recorrido y cada vez se hacía más frecuente. Cenaron en la sala entre risas de casos absurdos o chismes sobre quien salía con quien y lo poco obvios qué eran sus colegas intentado esconder una relación o incluso que se iban y entraban juntos.

Entrada la madrugada Wilson despertó gracias a una melodía, House se quejaba toda la época navideña pero en ese momento estaba tocando blanca navidad en el piano, el doctor se sentó en la cama y tras buscar algo más abrigador que su pijama camino en silencio hacía el piano.

House tocaba perdido en sus pensamientos cuando sintió un peso recargarse en su espalda, sacándolo de sus pensamientos y dejando de tocar.

-creí que tenías sueño- murmuro James adormilado

-me desperté al baño y no me resistí a las ganas de seguir la tradición de tener villancicos en casa- respondió irónicamente

-las 3 de la mañana es una hora perfecta para eso, suerte qué mañana no trabajamos- Wilson estaba recargado en la espalda de House abrazándote a si mismo por el frio- regresa a la cama y tal vez el sueño vuelva – el castaño sabía que Greg no se resistía a sus súplicas y en especial a la cara que hacía cuando quería algo en específico de el

-eso es jugar sucio, tu cara de cachorro no hace fácil que me resista- House rodó los ojos sintiendo como Wilson se sentaba a su lado en el banquillo y lo veía intensamente

-por favor- el nefrólogo ni siquiera había intentado ver si estaba haciendo la cara que tenía en la mente, pero por el tono de voz y con solo verlo de reojo se estaba doblegando

-sabes lo que tienes y lo usas a tu favor, por eso no tengo perros, me basta con tu cara para saber lo débil qué sería ante uno- House había resistido voltear a ver a su colega hasta que fue inevitable y sus defensas se bajaron quitando su vista de la ventana para ver el rostro de James

-a mí no me tienes que dañar a pasear ni llevar al veterinario- respondió el oncólogo sonriendo al saberse ganador

-y por eso seguimos juntos- House no era de dar muchas muestras de afecto por lo que el corto beso en los labios sorprendió a Wilson

Pero no iba a arruinar la faceta muy escondida y que solo el disfrutaba del House cariñoso así que se limitó a sonreír y levantarse del banco ayudando al otro para jalarlo poco a poco al cuarto. Con quejas y tras encender la calefacción se metieron en la cama, uno frente al otro.

Probablemente era la cursilería de la navidad pero en ese momento House se sintió cohibido como rara vez pasaba, la mirada que en ese momento Wilson le daba era el tipo de mirada que cualquier pareja soñaba ver, sus ojos de cachorro adormilados pero con un matiz especial de brillo, cariñosos y que, en algún lugar ya no tan recóndito de su mente esperaba que toda su vida lo viera de esa forma, a pesar de sus demonios, sus enfermedades, su sentido del humor y todo lo que conllevaba ser Doctor House, esa mirada era un bálsamo para su herido ser, un bálsamo que cada vez se hacía más esencial en su vida y eso lo aterraba, pero no tanto como el pensamiento de no tenerlo, el regresar a las épocas donde estaba solo en su casa, su cama y su vida.

Y Wilson sabía que estar con House no era fácil, menos trabajando en el mismo lugar, pero encajaban tan bien que por años lo negaron hasta que fue inevitable y en un arranque que muy pocas personas vieron, los dos, hartos de no decirse las cosas de frente terminaron besándose en la oficina de House sin cerrar cortinas o mínimo avisar que nadie pasara por ahí, ocasionado que el chisme se regara cual pólvora por el hospital.

Después de eso James amaba descubrir nuevas facetas en Greg como pareja, esos momentos en los que aceptaba ir de la mano o los cortos besos que se daban en el trabajo cuando no había un paciente involucrado ni nadie los veía, o momentos como esos que simplemente estaban en la cama compartiendo el momento.

House suspiro y rindiéndose un poco a sus sentimientos acaricio la mejilla de Wilson haciéndolo sonreír, el mismo se descubrió sonriendo y ya sea por milagro de la navidad o lo mucho que cambiaba cuando estaba a solas con su novio se acercó a besarlo más profundamente que hacía un rato siendo correspondido al instante.

No era un beso apasionado que los llevaba a no dormir, era más bien cariñoso y esa palabra relacionada con Doctor House era algo que muchos creían imposible.

-feliz navidad Greg-murmuro el oncólogo terminando el beso y acurrucándose al lado de su novio casi pegado a el

-feliz navidad también James- House beso la coronilla del castaño acomodándose a su lado sintiendo su calor sin qué eso llegara a acalorado o incomodarlo

Al día siguiente salían de la cama solo al baño o para comer, hacía más frío qué el día anterior y al tenerlo libre, Wilson pensaba aprovechar al máximo su tiempo juntos haciendo más que solo ver las series médicas de drama que tanto le gustaban a House.

A nadie les sorprendió verlos llegar juntos al otro día, salir del mismo auto y la mirada cariñosa que siempre tenía Wilson fuera del hospital, atravesando la puerta, era algo completamente diferente que a muchos descolocaba, sabían que eran pareja, pero no lo demostraban abiertamente dentro del hospital, se peleaban, se regañaban y todo seguía normal hasta la hora de la salida donde había apuestas sobre si se iban juntos o no, haciendo que House rodara los ojos por las tonterías que sacaban para perder el tiempo mientras Wilson solo sonreía malévolamente analizando que lado tenía más dinero para luego proceder a hacer lo contrario riendo en voz baja por los gritos de decepción de sus compañeros.