Los personajes no me pertenecen son propiedad de la gran Rumiko Takahashi
Esta historia es sin fines de lucro por el puro gusto de echar andar mi imaginación, este oneshot es respuesta a la convocatoria lanzada por la página de fb, Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma, la cual lleva por nombre #PORQUE_CINCO_FIESTAS_SON_MEJOR_QUE_UNA.
Ya saben lo mismo de siempre, mi ortografía y gramática son pésimas, por lo cual pido una disculpa por adelantado, gracias a mi bella beta Ziari27 por todo su apoyo.
Sin más preámbulo les dejo leer.
.
.
.
Cumpleaños en un vagón
.
.
.
La pareja de prometidos más famosa de Nerima esperaba con paciencia la llegada del tren que les llevaría a su objetivo, aproximadamente en diez minutos arribaría al lugar, la zona de espera se encontraba bastante concurrida –maldita sea la hora en que Nabiki los había enviado en aquel transporte y a esa hora –pensaban ambos jóvenes al ver la cantidad de personas que ingresarían al vagón. Pero la castaña todo el tiempo se mantuvo argumentando que la reunión era en honor a los más jóvenes del hogar, por ende, deberían de llegar al restaurante cuando todos los invitados estuvieran presentes, alegando que sería de muy mal gusto verlos en el restaurante desde temprano.
El día era cálido, el sol brillaba en su máximo esplendor, Mayo gozaba de temperaturas bastante agradables, aunque llegaban a ser agobiantes al estar en un lugar tan lleno de gente.
Ranma permanecía detrás de la chica de cortos cabellos azulados, observando de manera despreocupada a su alrededor, mostrando un visible desinterés en lo que les rodeaba, bueno eso era lo que él trataba de aparentar, pues todo el tiempo se mantenía expectante, al cuidado de la pequeña jovencita delante de él, siempre al pendiente de su seguridad, no por nada se había posicionado a espaldas de ella, aquella posición le permitía fulminar con la mirada a todo aquel que intentara acercarse a la pequeña de las Tendo, maldecía internamente lo obvios que eran algunos hombres al momento de ver a una mujer bonita, casi babeaban y buscaban interactuar con las féminas sin siquiera fijarse si esta venía acompañada, era como una atracción instintiva casi automatizada en los jóvenes.
El varón de larga trenza no podía evitar pasear su vista de manera disimulada por la delicada silueta engalanada en un corto vestido, ligero, sencillo ideal para una comida entre amigos, el evento no era nada formal, por lo cual la prenda que la chica vestía era adecuada, lo único que el joven se preguntaba era el ¿por qué últimamente Akane portaba prendas tan cortas y ajustadas? la mujer en constantes ocasiones dejaba las bonitas piernas expuestas, revelaba lo esvelto y bien formado de su anatomía, tales hechos mantenían alerta al varón de trenza ante cualquier tipo que intentara propasarse con la menor de las Tendo. Y es que entrar a un vagón a esa hora del día era una verdadera hazaña, era casi un suicidio, la hora pico siempre era el terror de todos los usuarios, pues aquel transporte se llenaba de la clase obrera, estudiantes y uno que otro aprovechado que utilizaba la multitud para tocar indebidamente a las mujeres.
El joven de mirada cobalto distinguió el característico sonido de la maquina acercarse a la estación, todas las personas que le rodeaban se mantuvieron alertas, con anticipación los jóvenes se colocaron en el sitio donde sabían que las puertas del vagón abrirían para permitirles el ingreso.
Una vez estable el transporte entraron al igual que los demás pasajeros, obviamente no había lugares disponibles para tomar asiento, la menuda chica busco el mejor sitio que ella creyó seguro, abriéndose espacio entre las personas logró posicionarse en uno de los metálicos laterales, pegando la espalda a la pared, por fortuna aún se podían mover entre los individuos que yacían tomados de los altos tubulares, ya imaginaba como las personas se aglomerarían en la estación próxima –solo a Nabiki se le ocurría reservar un restaurante en el centro de la gran metrópoli de Tokio – se repetían mentalmente los chicos.
Aunque la peliazul parecía no entender que venía acompañada, pues para el varón de trenza fue un poco más complicado llegar hasta donde ella se encontraba, el azabache cuidó la distancia entre sus cuerpos, con la clara intención de no invadir el espacio personal de Akane, plantándose frente a la menuda chica, Ranma tomó con firmeza el tubular que se encontraba en la parte alta para darse estabilidad, mientras que la otra extremidad la introducía de manera desenfadada en uno de los bolsillos del pantalón, observando con desinterés al frente, por su parte la fémina de ojos color canela recargó gran parte de su peso en la metálica pared, en tanto trataba de sostenerse en uno de los barandales bajos que delineaban los asientos a su costado.
Cerró los ojos esperando que el trayecto fuera lo más rápido posible, era difícil mantenerse concentrada con la espectacular figura de Ranma delante de ella, los años le habían sentado de maravilla al muchacho, era imposible el poder ignorar los notables cambios en la varonil figura, el agradable olor de la masculina loción invadía las fosas nasales de la inestable mujer, aunque mantenían la distancia entre sus cuerpos la joven visualizaba con facilidad el fuerte pecho del menor de los Saotome a escasos centímetros de ella, suspiró ante sus burbujeantes emociones, haciendo un llamado a su estabilidad.
Los murmullos y pláticas entre algunos de los pasajeros llegaban con claridad a los oídos femeninos, aunque mantenía los ojos cerrados podía distinguir la dirección de los diferentes timbres de voz, escuchó bastantes datos innecesarios, algunas quejas de mujeres que mal hablaban de las jornadas de trabajo, otros cuantos compartían lo pesado que era tener mascotas en casa, el cuchicheo de un grupo de chicas que reían sobre cosas chuscas que habían ocurrido en el campus donde estudiaban, la joven de ojos color canela estaba disfrutando mucho aquella inusual actividad, si ponía un poco de atención podía eliminar algunos distractores para tener una mejor acústica de las diferentes conversaciones, sonrió ante los bochornosos datos que estaba escuchando, inconscientemente amplió aquel gesto curvando sus labios ante lo chistoso que esta habilidad podría llegar a ser –definitivo debería de poner en práctica aquella técnica –imaginando el sin fin de información sin sentido que obtendría.
Akane abrió los ojos de súbito al experimentar como el transporte se detenía, se sorprendió al poder observar cómo unos enigmáticos iris cobalto le veían de manera detenida, el sonido de las puertas al abrirse hizo que la chica fuera consiente de lo que ocurría, bajó la vista apenada, suponiendo lo patética que se veía sonriendo como una loca en aquel vagón, quiso golpearse mentalmente, como era posible que se hubiera distraído tanto, ese descuido la haría acreedora de algunas burlas por parte del ojiazul.
Las personas que esperaban en aquella estación entraron aglomerándose casi de manera inhumana, Ranma irguió su cuerpo al sentir como los pasajeros comenzaron a empujarle, tomó con fuerza el tubo sobre su cabeza y la otra mano la colocó sobre una de las paredes metálicas, tratando de hacer el mayor espacio para que la chica no muriera asfixiada entre los cuerpos de aquellas personas, Akane pegó más su figura al estrecho lugar, sumando ligeros milímetros de espacio entre ellos.
La menuda mujer asomó ligeramente la cabeza hacia un costado, observando como las personas trataban de acomodarse, entre roces bruscos y empujones.
-Solo a Nabiki se le ocurre –mencionó la chica tratando de aligerar el silencio prolongado que existía entre ambos desde que salieron de su hogar, Ranma miró con curiosidad a la chica delante de él, procesando aquel comentario –es que pudo elegir otro horario, o dejarnos más efectivo para pagar un taxi –explicó, observando como el varón entendió el significado de sus palabras.
-Ya sabes que cuando no se trata de ella, es una tacaña –ante la frase dicha por el azabache la ojicanela sonrió, aquel detalle era cierto –lo que no entiendo es ¿porque tenemos que festejar mi cumpleaños y el rompimiento de nuestro compromiso al mismo tiempo? –pronunció agrio el artemarcialista, la chica bajó el rostro incomoda ante el tono que el joven utilizaba, los orbes cobalto eran complicados de descifrar en ese momento, solo experimentaba como la masculina mirada le taladraba.
-Por lo mismo que acabas de decir, Nabiki es tacaña –trató que la voz no le flaqueara en ese instante, quería que la tierra le tragara. No entendía la molestia de Ranma, él siempre había querido acabar con esa relación, la familia simplemente agilizó lo inevitable.
-Claro, las hermanitas lo confabularon todo –la mujer percibió como la mano de Ranma que descansaba en la metálica pared justo a un costado de ella se tensaba, haciendo una presión innecesaria, parecía que el enojo de Ranma estaba aumentando visiblemente.
Akane se limitó en contestar, no necesitaba hacer una escena en el concurrido lugar, simplemente inhaló aire llenando sus pulmones y pidiendo a las deidades le dieran estabilidad para poder responder de manera serena, sin exponer sus emociones, sin gritos, sin llantos, esa niña había quedado atrás desde hace algún tiempo.
-No lo veas como un festejo, simplemente es una sana despedida entre las familias –articuló sincera, la muchacha apreciaba mucho a la familia Saotome se habían vuelto parte de su vida –aparte hoy es un día importante para ti, disfruta de la convivencia, ya no veras tan a menudo esa locura –sonrío recordando los momentos que contantemente les atormentaba, las peleas, los comentarios fuera de lugar de los patriarcas, incluso hasta las extorciones de su hermana.
-Así de fácil rompiste esto –habló con un deje de tristeza en su voz, el enojo parecía haberse esfumado, dejando ver un amargo semblante en el hombre de ojos cobalto –¿tan molesto soy para ti? –ese cuestionamiento fue sorpresivo para la fémina, no era usual esa fase en Ranma.
Akane no supo cómo interpretar aquello, como podía explicarle que sus sentimientos eran tan fuertes que ya no soportaba la situación de las prometidas, la indecisión del muchacho y las diferentes situaciones que constantemente les separaban, tomó aire una vez más, determinada a explicarle de la manera más sana posible, la situación que le había llevado a aceptar el anulamiento de aquel compromiso impuesto por sus padres.
-Al contrario Ranma, esta decisión es lo mejor para ambos, tu carrera como artista marcial está despegando, las oportunidades empezarán a llegar de todos lados, tu crecerás y serás el mejor artista marcial como siempre lo soñaste, y yo… – hizo una dolorosa pausa que incluso el muchacho percibió –yo solo te estorbaría, aparte ya tienes tres prometidas… –paró su monologo solo unos instantes –ellas son muy bonitas y tienen un estilo de pelea único, lucirás muy bien en las entrevistas junto a ellas –dibujó una sonrisa que no llegaba a reflejarse en los ojos color canela, la atenta y asombrada mirada del menor de los Saotome leía con atención las expresiones de la mujer delante de él –créeme, después me lo agradecerás. Este día no lo veas como un festejo por el rompimiento de nuestro compromiso, si no lo quieres ver así, míralo como una amena despedida, todos están muy felices, tu madre cada que cumples años se emociona mucho –esta vez la mujer rio con diversión al recordar como Nodoka desde las primeras horas del día se esmeraba en hacer que su hijo se sintiera feliz por cumplir un año más de vida, desde levantarlo con deliciosos postres, hasta cantar a todo pulmón para alegrarlo, aunque esto último avergonzaba bastante al muchacho – ¡por Dios, casi lo olvido! –expresó en un tono más alto la mujer de cortos cabellos azulados, al tiempo que dirigió su atención al bolso que colgaba cruzado en su cuerpo, rebuscó en el interior hasta encontrar su objetivo.
Ranma no emitía sonido alguno, simplemente procesaba la información dada por la joven, las palabras nunca fueron su fuerte y más aun cuando no sabía ni que sentir, estaba molesto eso era claro, por momentos estaba desilusionado al saber de la decisión de la chica, triste al ver que ella veía aquel asunto con demasiada naturalidad, lucia bien, estaba tranquila, tan serena al hablar, que para el joven fue difícil asimilar aquellas expresiones.
Sin despegar los ojos de la joven, delineando cada gesto y movimiento que dibujaba el bonito rostro, se sintió un tonto, por alguna razón él llegó a creer que ella le amaba con la misma intensidad que él, porque Ranma la adoraba, los sentimientos que la mujer despertaba en él eran tan fuertes que sin duda podría entregarle el alma con los ojos cerrados si así se lo pidiese y por algún motivo creyó que ese amor era mutuo. Era verdad que ninguno se había confesado abiertamente, pero los actos hablaban por sí solos, ambos se protegían, se acompañaban, se amaban…. Entonces, ¿Dónde se perdió? Porque él estaba perdido, tan confundido y vacío, al enterarse que Akane había aceptado el rompimiento, fue un golpe fuerte para él, y entendió que el desamor pega más duro que cualquier enemigo, Ranma siempre supo de su vulnerabilidad ante la menor de las Tendo, era consiente que, si alguien podía barrer el piso con su integridad, era Akane.
-Feliz cumpleaños Ranma –las palabras de la peliazul sacaron al chico de la lucha interna que sufría en la tormentosa burbuja que mantenía en la mente, el descendiente de los Saotome distinguió como la mujer de corta melena le extendía un pequeño morral de tela rojo, que perfectamente cabía en la palma de su mano, el aludido observó aquel objeto que la chica sostenía –no es mucho, pero creí que era adecuado para ti –terminó de hablar, al mismo tiempo que fijaba sus ojos en el consternado chico.
-Gra.. gracias Akane, no debiste molestarte –habló genuinamente sorprendido, miró como la chica intentó bajar la mano con pena, imaginando que probablemente él no quería aquel detalle –tengo las manos ocupadas –mencionó rápidamente, apuntando con su rostro las extremidades que lo mantenían fijo y a una distancia prudente –podrías mostrármelo –al escuchar aquello la peliazul fue consiente del estado del varón de ojos cobalto, era tanta la protección de Ranma que la peliazul era totalmente ajena a la batalla librada tras la espalda del chico, donde los cuerpos de los pasajeros se removían incomodos, buscando un poco más de espacio.
-Si, si perdona, ya sabes que soy distraída –se disculpó mientras abría los cordones del pequeño bolso, con su acostumbrada torpeza logró sacar el brillante objeto.
El joven artemarcialista veía atento lo que parecía ser un dije unido a una lista de tejido en color negro, observó como la chica lo acomodaba entre sus manos para poder mostrarle lo que tenía grabado, el medallón ante sus ojos mostraba una barca con siete elementos distintivos, todo lo anterior finamente pulido, de manera muy sutil, nada llamativo.
-Es un amuleto, que representa los siete dioses de la buena fortuna –mencionó dejando claras dudas en el muchacho, cosa que no pasó desapercibida para la chica –cada dios representa una virtud que se te dará, prosperidad, riqueza, longevidad, salud, felicidad, protección, honestidad, cada una de ellas se intensificara en ti, el amuleto tiene el ritual de la fortuna y de la protección, yo le pedí al monje que trabajara con él, necesitaba que estuvieras a salvo y estable –aseguró la chica mientras ella misma distinguía las peculiares figuras en el accesorio que sostenía –en el templo yo misma fui testigo de cómo bendijeron el dije, el ritual fue algo largo, pero me aseguraron que era efectivo –mencionaba convincente la menor de las Tendo –te protegerá en los combates y serás el mejor artista marcial de todo Japón –
Ranma estaba extasiado de poder observar el ir y venir de las emociones de la chica, Akane era dedicada y apasionada en los temas que le interesaban.
-Muchas gracias Akane –articuló por inercia ya que su mente estaba perdida en los bonitos ademanes de la chica, la fémina sonrío tan puramente que el característico burbujeo desde el estómago al pecho lo hizo sonrojar ligeramente –¿podrías ayudarme? –cuestionó el varón evadiendo la confundida mirada de la chica quien sostenía el obsequio entre sus manos, Ranma ladeo la cabeza hacia un lado mostrando el cuello, ese acto aclaró las dudas de la muchacha.
La mujer de melena corta asintió y sin ningún tipo de reparo llevó el medallón directo a sus propios labios, acercándolo tanto que los gruesos bordes femeninos rozaron la brillante superficie, el azabache contempló con detenimiento aquel acto, experimentando como la respiración se le detuvo por instantes.
¨Cuídalo, protégelo y ayúdalo a cumplir sus sueños¨ aunque aquel susurro fue tan débil que sería imposible que un ser humano escuchara la frase articulada por la mujer, Ranma al estar tan cerca pudo leer los labios de Akane, quien se mantenía con los ojos cerrados, como si una plegaria se formulara en su mente, donde ella transmitía amor al inerte objeto.
La menor de las Tendo pegó un poco más el accesorio a sus labios colocando un prolongado beso en la metálica superficie, aquello hizo que el muchacho se estremeciera, fue tan agradable ver ese acto de entrega y devoción que provocó un desenfrenado bombeo de su corazón.
-Podrías inclinarte un poco –pidió al tiempo que elevaba las manos en dirección del cuello masculino, de inmediato Ranma obedeció acercando su rostro hacia ella, la peliazul engancho el seguro de aquel accesorio, observando como su regalo caía ligeramente más abajo de la masculina clavícula, asomándose entre los pliegues de la camisa china –listo –
La cercanía de la chica embotaba los sentidos del joven Saotome, la fresca fragancia que utilizaba combinada con la deliciosa esencia del bonito cuello lo hacía perder el control, la acción anterior donde ella besaba el collar lo dejo en las nubes, definitivo ya no tenían nada que perder, el compromiso se rompería quisieran o no, los malos entendidos estaban a la orden del día, las peleas, los locos que les rodeaban, todo era una nube de humo a su alrededor, que más podría pasar que no lo superaran.
Manteniendo aun la postura inclinada y ante la mirada de Akane, Ranma soltó el tubo de la parte alta del vagón, al perder un poco la estabilidad el joven disminuyó la casi inexistente distancia entre ellos, con su ahora mano libre tomó el redondo amuleto entre sus largos dedos, para poder palpar el objeto.
-No es gran cosa, pero me gustó mucho…. -quiso seguir explicándole porqué lo eligió, pero la acción del azabache la desconcertó, Ranma pegó los labios sobre la superficie del metálico objeto, cerrando los ojos, imitando lo que instantes atrás había hecho la chica, internamente para él era como haber contestado aquel beso, Akane no dijo nada, solo veía con detenimiento como el muchacho de penetrantes ojos cobalto, suspiraba de manera sonora, le vio abrir los ojos chocando sus miradas.
-Te vas a enojar mucho conmigo después de esto, pero valdrá la pena recibir la mayor paliza de mi vida, y la aceptare gustoso –
La menuda mujer, le miró confundida, estaba dispuesta a preguntar a que se refería cuando sin más la mano que antes sostenía el colgante, en cuestión de segundos se había anclado en la femenina nuca, hundiendo los dedos en las sedosas hebras azuladas, para en cuestión de segundos terminar con la distancia que existía entre ellos, el choque de labios fue agresivo, desesperado, impaciente ante los ojos de cualquiera, no movió los bordes, simplemente se limitó a sentir la textura de la suave piel femenina, cerró los ojos y no se permitió abrirlos, las yemas de los falanges afianzaban la cabeza femenina no permitiendo que esta evitara aquella brutal caricia, sentir la tibia respiración de Akane chocar con su piel era un deleite que tenía que probar, la calidez y la suavidad de los femeninos labios era perfecta, aflojó levemente el agarre sin despegar sus anatomías, por instinto tensó su cuerpo ¿esperando un golpe? Tal vez o el rechazo de la chica, pero este nunca llegó, suavizó la salvaje caricia y se dio permiso de disfrutar aquel acto, no quería separarse de ella, temiendo las consecuencias de aquel arrebato, se alejó ligeramente de la bonita boca, respirando extasiado el dulce aliento femenino, con pereza abrió los ojos teniendo en primer plano el bello y sonrojado rostro de la chica que aun mantenía los ojos cerrados.
-Perdóname Akane, ya no podía seguir reprimiéndome –la masculina mano acariciaba el cuero cabelludo de la chica, sintiendo la suavidad de la dermis femenina en la áspera piel de sus dedos, poco les importo a ambos el sofocante lugar en el que se encontraban, la mano que sostenía a Ranma soportaba todo su peso, estaba cansado de tener que lidiar con los empujones de los pasajeros en su espalda, pero todo aquello valía la pena.
Unió una vez más sus labios a los de la chica, pero en esta ocasión de manera suave, realizando una tenue caricia en los bordes femeninos, Akane colocó ambas manos en los costados de la masculina cintura, en un movimiento poco invasivo, algo temeroso pero firme.
El azabache experimentó el agradable calor de las pequeñas manos tomar los laterales de su anatomía, ella alzó el rostro para facilitar el beso ante la diferencia de estaturas, Akane movió con delicadeza los húmedos bordes de su boca dando sutiles roces, donde un inexperto Ranma disfrutaba de aquella sensación, la chica intercalaba ligeras succiones entre los varoniles labios, aprisionándolos con tortuosa lentitud, la fricción era encantadora para el muchacho que gozaba del contacto, lo único que Ranma podía pensar era –sublime – Akane le mostraba una manera tierna de besar, la chica delineaba con paciencia la extensión de los masculinos bordes explorando inexperta lo denso de estos, los roces se volvieron más ligeros y cortos hasta que ella finalizó la caricia con un casto beso sobre los labios, anunciando que el final de aquel dulce mimo había terminado, separó su perfil con lentitud al tiempo que sonrío inocente, teniendo como primer plano un embobado Ranma que parecía flotar entre nubes.
El azabache entendió, si algo existía en aquel arrogante muchacho, era la esencia del mejor aprendiz del mundo. La masculina boca se curvó en la más genuina sonrisa, aquella que reflejaba el triunfo ante cualquier reto. Ranma mordió su labio inferior con la sonrisa dibujada en su rostro, atrajo a la pequeña chica hacia él, para besar por tercera vez la sensual boca, había memorizado cada movimiento a la perfección, solo que la caricia era realizada con mayor intensidad, tomando los femeninos entre los suyos, halando con suavidad la húmeda piel, estaba tan feliz, totalmente extasiado, sintió el tibio interior de la boca femenina recibirle con placer, y le encantó, era dulce y fresca, mejor de como llegó a imaginarlo, quería conocer más de ella, estaba a punto de profundizar el beso.
Un fuerte carraspeo de una mujer mayor sentada al costado de la pareja, interrumpió el intimo momento, trayéndolos de súbito a la realidad, siendo conscientes del lugar en el que se encontraban.
Separaron sus rostros solo lo necesario, sonrojándose al instante, paralizando cualquier tipo de movimiento, manteniendo sus cuerpos juntos.
El vagón se detuvo para abrir sus puertas, anunciando a los pasajeros que habían llegado a destino.
-Es aquí –comentó Akane reconociendo la estación, hizo amago de salir del lugar, pero el brazo de Ranma le pegó aún más a él –Ranma tenemos que salir ahora, el restaurante está a unas cuantas calles de aquí –increpó con visible angustia, mientras veía como las personas se disponían a salir.
- ¿De verdad quieres asistir a esa locura? –habló el varón buscando el contacto visual de la mujer, afianzando el agarre en la estrecha cintura, palpando el fresco tejido de la ligera prenda, sosteniendo ambos cuerpos con la fuerte extremidad que se anclaba firme en la pared del vagón.
-Es tu festejo de cumpleaños, nuestras familias y amigos están ahí, nos esperan –respondió la pelicorto. Era una sensación agradable el sentirse tan cerca del chico, pero no dejaba de ser invasivo, poco usual era la descripción correcta, se sentía cohibida ante la interrogante mirada, con aquellos rasgos tan varoniles que la hacían titubear, el delicioso calor que desprendía junto con el embriagante aroma la hacían por momentos dejar de pensar de manera lógica.
-Yo quiero festejar contigo, tú y yo solos –habló decidido.
Ella no opuso resistencia, el varonil sonrojo del muchacho la hacía doblegar cualquier impulso de hacer lo correcto, dejó que él rodeara su cintura mientras las puertas del transporte volvían a cerrarse, definitivo era muy agradable el estar tan cerca.
- ¿Y qué haremos? –mencionó la chica con verdadera curiosidad, elevando su rostro solo para toparse con la azulada mirada –no tenemos dinero –
-Existen muchas maneras de divertirse sin dinero –comentó divertido observando como la mujer le veía expectante –aparte no hables por ambos, yo si traigo efectivo –Akane distinguió en deje de soberbia en aquella voz.
-Nuestros padres empezaran a preocuparse, si no llegamos –un destello de realidad se dejo ver en aquel comentario de la peliazul.
-No lo harán, al contrario, estarán bastante felices… ya lo veras –distinguió algo de preocupación en las facciones de la chica, al parecer el argumento dado no le convenció del todo –está bien…. llamare al lugar para que le den el recado. Contenta –ella asintió curvando sus labios en una genuina sonrisa, el azabache no pudo evitar delinear con adoración aquel gesto, era algo que adoraba y que añoraba día a día.
-Akane yo… yo, también te traje algo –interrumpió de súbito sus propios pensamientos, antes de verse más expuesto de lo que sabía, ya estaba –creí que no te vería mañana, por lo del rompimiento, por eso lo traje hoy conmigo –del bolsillo de su pantalón sacó una caja rectangular de cartón, con un pequeño lazo de tela, sencillo, para nada ostentoso –creí que si el compromiso se acababa por decisión de nuestros padres, tú te quedarás con algo que nos representara a ambos –la joven tomó de la masculina mano el obsequio, al tiempo que su rostro proyectaba felicidad, al destapar la caja pudo distinguir un corazón en color rosa Gold, unido a una delicada cadena que se extendía por ambos lados, claramente era una pulsera, con facilidad se distinguía el contorno de un corazón con pequeñas piedras en color blanco, mientras que al centro uno de los cristales era diferente a los otros, un poco más opaco, con relieve redondo.
-Curioso –pensó la chica, la joya era muy bonita, delicada, sencilla perfecta –Es muy lindo Ranma muchas gracias –
-No te da curiosidad saber porque nos representa –
La peliazul le observó con curiosidad, Ranma sonrío al ver que no entendía lo que él trataba de decirle.
-Me permites –Ranma pidió el accesorio para poder mostrarle, el varón colocó la pulsera cerca de uno de los ventanales buscando la luz del sol que entraba de manera intermitente por los cristales, una vez que lo posicionó de la manera correcta hizo una seña con la cabeza indicando a la chica hacia donde debía ver –¿qué es lo que ves? –
La chica busco el reflejo del que Ranma hablaba, era complicado distinguir aquello ya que la luz chocaba con las espaldas y bolsos de las personas a su alrededor, Ranma buscó el mejor lugar y fue entonces que Akane pudo distinguir un mensaje.
Ranma y Akane
¨te amé desde el primer día en que te vi¨
Akane sintió unas inmensas ganas de llorar, jamás habría imaginado aquel detalle de ese testarudo muchacho.
-La idea era entregártelo al terminar la reunión de hoy, aunque el compromiso se hubiera roto –hasta ese momento el menor de los Saotome analizó las palabras que salían de su boca –yo sé que no suena coherente, pero de esta forma tu llevarías algo de mi amor contigo sin darte cuenta –el varón esquivó la bella mirada color canela, que le observaba con fascinación.
Akane para este punto no sabía si echarse a reír, llorar o lanzarse a los brazos de su aun prometido, para decirle lo mucho que lo amaba. Ranma no espero respuesta, conocía a la chica delante de él, por lo cual era consciente de las emociones encontradas de la pequeña de las Tendo, así que simplemente tomó la mano de la menuda jovencita y coloco el accesorio en la delicada muñeca, para después depositar un tierno beso sobre el dorso de la pequeña mano.
-Estas muy loco Ranma ¿lo sabías? –
-Sí, me imagino, loco suena mejor que cobarde –
Ambos rieron ante aquel comentario, el vagón de aquel tren se había vuelto la mejor cita del mundo.
-Feliz cumpleaños adelantado Akane –susurró en el delicado oído -ya somos novios verdad –ella se colgó del cuello masculino, Ranma supo que aquella era la respuesta que él deseaba, la que él necesitaba –¿estas lista? –cuestionó el muchacho de larga trenza al percatarse de que el transporte baja notoriamente de velocidad –esta es nuestra parada y tenemos que salir de aquí –sonrieron cómplices, aquello no sería ningún tipo de problema.
Cuando las puertas se abrieron, ambos prometidos se dispusieron a salir de aquella marea de personas, entre empujones y con algo de dificultad, pero lograron salir, estaban listos para disfrutar un magnífico día, probablemente un par de hamburguesas, donde compartirían un solo refresco grande, el cual podrían llenar las veces que fueran necesarias, y si Kami era piadoso con ellos talvez podrían costear un helado doble, aunque limitado este sería el mejor festejo de cumpleaños para ambos, donde la compañía del otro sería lo más importante.
#Treinta minutos más tarde en un reconocido restaurante de Tokio#
Nabiki regresaba a la mesa después de haber recibido una llamada, en la administración de aquel restaurante.
- ¿Y bien? –cuestionó Nodoka con ambas manos en el pecho, al ver el rostro sonriente de la mediana de las Tendo.
-Funcionó – fue la única palabra pronunciada de la mujer.
Y así la familia alzó los brazos en señal de victoria, la fiesta jamás había existido, simplemente fue un ingenioso plan trazado por Nabiki a petición de los patriarcas de aquel hogar, jamás estuvo en los planes romper con el amor de sus tercos hijos.
Fin.
Como siempre llego super tarde a todos lados, este fic es con temática de los cumpleaños de Ranma y Akane, de verdad que tengo toda la intención de llegar al RankaneDay, ya hasta tengo la bella portada de mi fic, pero soy un desastre…. Necesito tiempo, no puedo con la adultez, pero en fin, eso es imposible.
La portada donde pueden ver los regalos de Ranma y Akane están en mi perfil de Facebook.
Quiero darle las gracias a todos los que me leen, a los que me dejan un bonito review, a los que le dan seguir a mis fics, y a los que me recomiendan, a todos muchísimas gracias.
Gracias a mi hermosa beta Ziari27 por su tiempo y paciencia con mis locuras, sin ella todo seria un desastre.
Espero que mi mala ortografía no impidiera la lectura.
Y como siempre me despido como los grandes
GRACIAS TOTALES!
