El grupo de hércules se dirigía a la tienda ropa en donde la sastre, la cual estaba tenía una personalidad apasionada mientras el dios griego explica sobre que necesitaba una ropa para filo.
- ya veo, ¿Tendrás hilo mágico? - pregunta la sastre y al hacerle saber que no tenían ella seguía hablando. - la ropa metamórfica con mana del usuario. Si me traen hilo mágico, les haré el vestido más bonito de la historia.
Al poco rato, todos van a la tienda de magia.
- podría pero por desgracia la piedra de la rueca se rompió y es difícil de conseguir. - dijo la maga mirando a hércules después. - aun que, creo que usted puede héroe del escudo.
Horas después.
El trío junto a la maga llegaba a una especie de de templo.
- ¿aquí es donde encontraremos la piedra? - pregunta hércules.
- no, se dice que este lugar fue base de un alquimista malvado, entraremos por una cueva. - explicó la maga.
Todos estaban dentro de la cueva, allí encontraron un cofre vacío y una inscripción que hablaba sobre una semilla que nunca debería usarse, hércules solo esperaba que esa semilla nunca se esté usando, más adelante empezaban a escuchar voces lo que hace que filo abrace al dios tristeza.
- ¡No! No! Amo! No abandone a filo. - dijo aun abrazándolo.
Hércules no entendía de que hablaba y mira a los lados. - debe ser por este lugar pero como...
- ¡Anti-restricción! - gritó la maga haciendo que la ilusión se desvanezca revelando que se trataban de unos murciélagos.
Filo al verlos se molestaba y usando su viento los elimina a todos con facilidad, el grupo seguía caminando hasta que llegan al final de la cueva, allí mirar la piedra mágica pero también había un monstruo conocido como nue. Filo junto a rhaptalia se lanzarían contra el nue, ambas ataban pero el monstruo esquivaba incluso el ataque de fuego de la maga hasta que se acerca a hércules tratando de atacar con sus garrar pero el dios las deteniene agarrandolas con sus manos teniendo una lucha de fuerza y en eso, nue se cubría de electricidad para causarle daño.
- ¡señor hércules! - gritaban rhaptalia y filo preocupadas.
Antes que ambas hicieran algo, el dios de la fuerza golpea en la cara al nue haciendo que este caiga al piso, pero hércules no se detenía ahí, tomando de la colá al monstruo para estampar su cuerpo un par de veces contra el piso y para después lanzar al aire.
- ¡todas, ahora! - grito hércules.
Al escucharlo, todas atacaban siendo primero la maga con hechizo de fuego, rhaptalia atraviesa su cuerpo con su espada y filo lo patea rompiendole el cráneo acabando con el nue.
- ¿están bien? - pregunta el dios acercando a ambas.
- si, ¿y usted? - decía la mapache.
- yo estoy bien. - decía mientras le ponía una venda en su brazo. - no te lances sin pensar.
El dios de la fuerza se acercaba al cadáver del nue para tomar la cola qué parecía una serpiente y hacia que el escudo lo absorbiera desbloqueando un nuevo escudo pero a la vez otro éxodo.
¡Éxodo desbloqueado!
Segundo Escudo: Hidra De Lerda
Una vez acabado la tarea hércules tomaba la piedra, regresaban a la capital haciendo que filo fabrique el hilo mágico. Una vez acabado se dirigen a la tienda de la sastre y esta confecciona el traje de filo.
- amo me veo bien. - dijo la niña rubia sonriendo.
- por favor, no me digas amo. - dijo el dios.
- ¿entonces que sería yo?
Hércules pensaba en lo que sería para ella y después sonríe. - digamos que serias mi hermana menor.
- ¡si! Hermano hércules. - dijo saltando feliz.
Ya en la noche.
El grupo estaría descansando debajo de un árbol mientras que hércules estaba viendo las demás habilidades del escudo.
- señor hércules, ¿es verdad que es un dios? - pregunta rhaptalia.
Al escucharla hércules levanta la vista. - soy más bien un semi dios, un humano quien alcanzo la divinidad.
La mapache se sorprendía por lo que escuchaba. - ¿puede contarnos eso?
- ¡si! Por favor hermano hércules - grito filo emocionada.
- muy bien, antes de ser conocido como hércules me llamaba alceo, yo vivía en una ciudad llamada tebas, Grecia. - dijo hércules.
Empezaba a contar su vida cuando era un chico mortal y débil pero tenía algo que algunos no siendo un espíritu justo, aún que no fuera fuerte siempre se levantaría para luchar por lo que era justo. Un día los dioses estaban en un proceso de votación siendo a favor de exterminar a la humanidad decidiendo en castigar una de las ciudades siendo de tebas ya que era una de ciudades más problemáticas y el encargado de esa tarea era ares: el dios de la guerra. Quien llego con ejército para impartir su justicia divina pero hércules se puso al frente para defender de la destrucción y el no dudo en atacar al dios pero siendo muy fuerte que el era imposible hasta decidió en usar la ambrosía, la sangre de zeus. Un objeto que se decía quien la consuma si es un verdadero héroe recibirá pero si no moriría al instante. Hércules al principio sufría una agonía horrible pero logró tener una fuerza increíble con la cual derrotó a todos los soldados de ares hasta que quedar el solo contra el dios de la guerra pero antes de poder seguir fueron detenidos por zeus, quien al verlo le ofreció irse con al Olimpo debido a que su fuerza era un peligro para el mundo de los mortales, hércules aceptaba pero con una condición que dejara la humanidad en paz y el rey del Olimpo lo aceptaba pero siempre y cuando fuera hércules quien guíe a la humanidad.
- y entonces para ganarme título de dios debía de hacer unas tareas, así que me pusieron al servicio de eurystheus, rey de micenas. - termina de hablar el dios viendo que ambas chicas estaban dormidas. - je, creo que seguiremos otro día.
Después de un tiempo los tres estaban en la en carreta pensando en como comercializar objetos cuando en eso ven a un hombre enfrente de ellos.
- déjenme subir a su carruaje es urgente, debo llevarle medicina a medicina a mi madre. - explicaba el hombre. - mi casa esta cruzando la montaña.
- mm... Filo, ¿Cuanto te tardarías? - pregunta hércules.
- poco pero si no tirara del carro me tardaría menos. - dijo el ave.
Hércules asentía con la cabeza mientras toma las riendas mientras se subía sobre filo. - rhaptalia, quédate cuidando el carro, volveremos pronto
Al decirlo, hércules junto a filo iban a toda velocidad hacia el pueblo, en la entrada del pueblo un hombre los detenía pero el semi-dios mostraba el pase de comerciante así entrando al pueblo. Llegaban a la casa del hombre viendo a la madre de este, hércules mira su estado viendo que estaba delicada.
- ve a preparar agua caliente, yo le daré la medicina. - dijo el dios viendo que el hombre se retira y cambia la forma de su escudo mejorando los efectos de la medicina. - esto servirá.
Un rato después, el hombre volvía con agua caliente y ve a su madre estaba mejor, la anciana se lo agradecía al escudo y después hércules se encontraba montado en filo.
- no se como agradecerte por esto, no tengo nada de dinero en este momento.
- no importa. - dijo para empezar irse.
Días después.
el trío estaría cazando y ayudando a quienes podían mientras intentan también negociar los objetos, ahora estarían ayudando a un comerciante llevándolo en la carreta.
- me alegra viajar con el dios justiciero del ave divina. - decía el comerciante viendo que hércules tenía pregunta sobre eso. - te hiciste popular, el dios que sana a los enfermos y defiendo a los débiles viajando en una carreta tirada por un ave divina.
- ¿soy un dios como el amo hércules? - pregunta filo.
- filo, el señor hércules te dijo que no hables mientras estés transformada. - regaño rhaptalia.
- incluso habla, si debe ser un dios. - dijo con algo de asombro el mercader.
- claro que no. - dijo hércules cruzando sus brazos.
- señor hércules, tenemos compañía. - advirtió la mapache viendo un grupo de bandidos.
- hemos oído que un vendedor de accesorios estaba viajando en una carreta por un ave como esta. - comento uno de los bandidos.
- si nos entregas, les perdonaremos la vida.
- pero también debemos de darle las cosas de valor. - dijo hércules mientras suspira bajando de la carreta.
- je, no crean que tengan oportunidad, tenemos nuestro jefe hizo una subida de clase. - dijo el bandido.
Antes que hicieran qué decidieran atacar varios cuchillos salían entre los árboles hiriendo a los bandidos, hércules mira a los lados pero solo mira alguien montado en un dragón alejándose del lugar, el grupo del escudo amara al grupo de bandidos.
- bueno, ¿como sabían sobre el mercader? - pregunta hércules.
- otro mercader dijo que si atacabamos esta carreta nos llevaríamos buen botín. - dijo el bandido.
- un compañero me delató... - dijo el mercader decepcionado.
- ¿qué hacemos con ellos? - preguntó el dios.
- deberíamos entregarlos a los guardias. - comento el mercader.
- eres el héroe del escudo, ¿no? Lo supe ya que no llevas armas. - dijo uno de los bandidos.
- ¿dirán que unos pobres viajeros fueron atacados por el héroe del escudo?
- así es, nos creerán a nosotros antes que a ti.
- bien, supongo que no tengo opción. - decía hércules mientras clava sus manos en el suelo y con su fuerza levanta una gran roca de la cual estaban los bandidos sobre ella.
- ¡oye! ¿¡Que haces? ¡Bajarnos! Se supone que los héroes no matan! -
- eso no importa ya. - dijo el dios y mira como el mercader se le acerca para susurrar le algo. - a menos que tengan algo de valor.
Momentos después llegan al escondite de los bandidos, estos son obligados a darles las cosas de valor.
- robarles a los bandidos hay que ser muy malo. - dijo rhapatalia estando al lado del comerciante.
- no te preocupes rhapatalia, ellos tienen esa mercancía lastimando a otros, quitársela es lo justo. - dijo hércules llenando la carreta.
Al terminar el grupo de hércules se van mientras qué los bandidos miran como se alejan pero después ven en piso una caja llena de medicina curativa.
- ya que fueron lastimados por alguien más no parecía bien dejarlos así. - explico hércules a rhaptalia.
El trío llegó a un pueblo que el comerciante les había pedido, estando allí el comerciante les agradece presentándole a sus contactos, enterando se sobre la actividad de los demás. Motoyasu había ayuda a un pueblo de la hambruna con una semilla especial, rem salvo a un pueblo de un dragón mientras que itsuki mantenía un perfil bajo.
- aquí tiene. - decía un mesero poniendo un plato de comida para el grupo de hércules.
- oiga, pero nosotros no pedimos nada. - dijo el dios extrañado.
- una persona les invitó de su parte, mire allí va. - dijo señalando a una persona saliendo del lugar.
Hércules mira la espalda de aquel sujeto pareciendo reconocerla y se levanta de su silla para seguirlo saliendo del lugar, al verlo bien ve lleva un traje formal gris de la era Victoriana con una camisa blanca debajo y un sombrero de copa steampunk rojo sangre. También usa pantalones rojos como la sangre, un abrigo rojo como la sangre sobre su traje y un par de guantes negros. estar afuera el sujeto golpea el piso con un bastón mientras mira el cielo a luz de la luna.
- ¿quien diría que nos encontraríamos aquí de nuevo? Debe ser una obra de un castigo divino para el segundo acto entre ambos. - decía dándose la vuelta revelando ser jack: el destripador.
- ¿tu aquí?.. - decía hércules sorprendidos.
