DIOS, ¿CUANTO HA PASADO? SÓLO QUIERO DECIR QUE SIGO VIVO, EL PROBLEMA ES QUE ESTOY ATRAPADO CON UN TRABAJO DE LA FACULTAD QUE ME OUCPA EL CEREBRO. IMAGINENSE TENER QUE ESCRIBIR... NO SÉ, UNA OBRA DE TEATRO DE JUEVES A LUNES, TENIENDO LA CABEZA LLENA DE IDEAS PARA UN FANFIC DE MONOS CHINOS XD Pero bueno, por alguna razón, quise continuar el spin off con los hermanos, al menos, hasta donde me dio la cabeza. Espero poder continuar pronto en cuanto mis profesores dejen de molestar con tanta entrega pendeja. Paz, mi gente xD
WHAT IF: ¿Y si los tres hermanos hubiesen llegado a Orario?
MEDIODÍA – AFUERAS DE ORARIO
Dos figuras encapuchadas se detuvieron a varios metros del gran asentamiento, donde una pequeña fila de personas se había formado, todas y cada una con un único objetivo en mente: desear ingresar a la mítica ciudad laberinto resguardada tras las infranqueables murallas.
- Aquí es… el dichoso Orario - dijo una de ellas. Su voz, seductoramente, suave y femenina. ¿Crees que ese hombre va a estar adentro?
- Si, estoy segura– agregó la otra fémina, con un tono mucho más salvaje más no menos, estimulante. Después de todo, él lo dejó muy claro durante su visita…
- Mmm... *Nod*
- Vamos, hermana… ya es tiempo de que acabemos lo que empezamos en Telskyura…
HORAS ANTES - EN LA TABERNA – SAGRADA TRINIDAD
- ¡YA DEJEN DE HACER ESCANDALOOOOOOOO!– exclamó cierta hermana menor peliblanca enfurecida, en lo que se dirigía al molesto grupo de personas que sobrepoblaban la humilde taberna con un único propósito en mente: conocer al misterioso y apuesto aventurero de Nivel 10 que acabó con las Familias de Apollo e Ishtar e intentar reclutarlo costara lo que costara. ¡MI HERMANO MAYOR NO DESEA UNIRSE A NINGUNA DE SUS FAMIRIAS! Así que, si sólo vinieron para malgastar nuestro tiempo… pueden retirarse, calmadamente, por las buenas… ¡O IRSE EN BOLSAS DE CONSORCIO! – agregó la misma manifestando, desde un oscuro portal, una flamante escopeta con la que hizo explotar uno de los candelabros que decoraban el techo. *shik-shik* ¡DECIDAN!
Los variados transeúntes, al ver la potencia de fuego que poseía el objeto en manos de la fémina, procedieron a abandonar sus pocos puros planes y huir aterrados, dejando a unos cuantos civiles que parecieron no captar, por completo, el mensaje.
- ¡¿Y USTEDES QUÉ?!
- S-S-Sólo queríamos d-d-desayunar a-a-algo – clamó uno de los apuntados, al borde de orinarse los pantalones.
- Oh… haberlo dicho antes – contestó Marina, bajando la intensidad de un topetazo. Pueden tomar la mesa 5, está desocupada.
- G-G-Gracias – expresó una de las acompañantes del sujeto, corriendo hacia el sitio indicado para ya no tener que lidiar con la desquiciada mujer a cargo.
En eso, y como respuesta al estruendo del escopetazo, desde la parte de arriba del establecimiento, cierta Diosa hogareña de coletas, descendió por las escaleras como habitante mexicano en día de simulacro.
- ¡Ahhh! ¿¡Qué pasó?! ¡Oí ruidos! ¿¡Alguna Famiria nos está atacando?!
Marina guardó, rápidamente la escopeta y se hecho unas risas.
- Tranquila, Diosa Loli, sólo fue uno de los candelabros de la sala… se cayó.
- ¡MENTIRA, ELLA LO DERRIBO! – gritaron en su mente todos los comensales presentes, viendo a la anfitriona mentirle, de manera descarada, a la Diosa en sus narices.
- Oh, ya veo…
- ¡¿SE LO CREYOO?!
La mirada que la joven Leviathan les dedicó a los intrusivos clientes quedaría grabada en sus peores pesadillas durante varias semanas enteras.
- Si, verá, es que otro grupo de fanáticos de mi hermano vinieron hoy y pues, tuve que asustarlos con algo.
- ¿Ehhhhh? ¿Otra vez?
- Es el precio de la fama, pequeña Hache. ¿No harías tú lo mismo si supieras que existe un aventurero Nivel 10, que no fue reclamado por ninguno de los Dioses residentes?
Ante esto, Hestia intentó disimular su sonrojo. Sin éxito…
- Pues… *Blush* Si lo pones así…
- Naturalmente – respondió la albina. Me extrañaría más si ninguno de ustedes intentase reclutarlo. Después de todo, es estadísticamente hablando, el aventurero con el nivel más alto. Quién lo posea, dominará Orario. Por desgracia para esos ambiciosos, mi hermano no puede ser convencido con meros favores terrenales.
- ¿Ni siquiera si le ofrecen todo el dinero del mundo?
(Horatius puede producir valis en masa sin que el Gremio se dé cuenta… no nos hace falta)
- Na.
- ¿O los mejores equipos?
(Nuestras armas truncan cualquier tipo de porquería que aquí produzcan así que… Strike dos)
- Ne.
- ¿Qué tal las mujeres más hermosas?
(¡Ja! Mi hermano es más celibato que el mismo Jesucristo, sin mencionar monógamo… suerte con eso…)
- Nope. Tercer Strike. Estás fuera. Te lo repito, Pequeña Hache, Onii-sama, sólo se mueve cuando algo le interesa y, por el momento, su única motivación es la de entrenar al iluso campanito.
- Entonces… ¿es posible pedirle que entrene a alguien más?
- Si, tal vez, sea posible que… un minuto…
Marina detuvo su frase.
Aquella voz no sonaba como la de la loli tetona. Además, había venido desde sus espaldas.
Lentamente, ésta se dio la vuelta, topándose con las figuras de 3 atractivas féminas, 2 de ellas pertenecientes a la raza de los elfos y la tercera a la de los humanos. Bueno, casi…
- ¿Oh? Riveria, Lefiya y Ais de la Famiria Loki, ¿desean reservar una mesa como la vez anterior o tal vez desayunar? Por desgracia, nuestro cocinero estrella se fue a hacer un encargo al pueblo y nuestra zorruna mesera sólo sabe hacer platos sencillos, así que, únicamente, puedo ofrecerles brebajes…
- No, no hemos venido a por eso – respondió la pelijade.
- Me hubiese gustado probar el "Submarino"… - se oyó murmurar a cierta Princesa de la Espada, cosa que sólo hizo suspirar a la mal llamada "Mamá Elfa".
- Vinimos por que deseamos hablar con su hermano mayor, Marina-san.
- De todas las Famirias de Orario, estaba convencida de que algún día, Loki tendría su turno…
- ¿Huh? Oh, si se refiere a intentar reclutar a su hermano. Descuide, no vinimos para eso.
- ¿Ah no?
- No, de hecho, vinimos para solicitar una reunión con nuestro capitán en pos de discutir un posible acuerdo y, además, preguntarle si podría entrenar a nuestra querida Ais.
Al decir esto, la mirada de la albina se tornó seria, mientras la de la mencionada pareció perder todo atisbo de duda.
- ¿Entrenarla, dice? Disculpe mi atrevimiento, pero… si no me equivoco, mi hermano es usuario de lanza, mientras su rubia princesa aquí presente, es reconocida por su habilidad con la espada. No creo que pueda enseñarle mucho, a menos que… se esté refiriendo al aspecto más… mágico…
- Es correcto – respondió la veterana, sin más rodeos. Durante su encuentro con las Famirias Apollo e Ishtar, pudimos apreciar que Caelian-sama parece ser un experto en la Magia Ofensiva de Viento, justo como nuestra Aiz- dijo, dedicándole una mirada a la inexpresiva muchacha. Por lo que, uno de nuestros objetivos es lograr que su hermano asista a nuestra compañera en su entrenamiento, sería de mucha utilidad en futuras expediciones.
- Ya veo… con que por ahí va el asunto… - respondió la Leviathan, ahora más pensativa ante las verdaderas intenciones de la Famiria Loki.
Mmm… ¿qué debería hacer?
¿Valdría la pena molestar a Onii-sama, al menos para guardar apariencias?
*Sigh* De haber sabido que se armaría tanto circo, habría sugerido enviar a Horatius a luchar contra los esbirros de Ishtar y Apollo.
Hubiese partido más espaldas que de costumbre pero, hubiera generado el mismo resultado…
A propósito… - dijo la joven para sí, notando un detalle. Hestia no ha dicho nada desde que las aventureras llegaron me pregunto qué rayos está…
*Nom* *Nom* *Nom*
Marina, al voltear su cabeza hacia la mesa de entrada, se topó con la apiyamada (si es que esa palabra siquiera existe) silueta de la Diosa chaparra, quien parecía estar masticando al…
Momento…
…
…
¿Se está comiendo mi emparedado?
…
…
Ya valió.
- ¿Me disculparían un segundo? Gracias.
La albina caminó, entonces, unos pasos y procedió a encadenar a la pequeña Diosa que se encontraba degustando su comida, frente a la vista de sus invitadas.
- ¡¿Mmm?!
- ¿Qué le dije de comerse las cosas de otros?
En ese momento, Hestia sintió el verdadero terror.
Se había olvidado de una de las reglas más sagradas de aquel sitio.
Jamás tocar la comida de Marina.
¡Nunca!
A menos que desearas una muerte horrible y dolorosa.
Fue así que, en un mero instante, su falsa "hija" y proveedora la hizo rotar cual trompo de feria utilizando la mística cadena como medio, llevándola a estamparse, directamente, contra la, estratégicamente, colocada pila de barriles que adornaba una de las esquinas.
El trío de hijas de Loki tan sólo miró esta acción con expresiones de desconcierto y sorpresa.
Lefiya y Riveria: ¿¡Acaba, esa chica, de maltratar a una Diosa!?
Ais: Esa cadena… ¿de dónde salió?
- Por favor, disculpen el espectáculo… - dijo la muchacha mientras se limpiaba el polvo y ocultaba su mística arma secundaria. En cuanto a su petición, Miss Riveria… se la concedo. Hablaré con mi hermano para que los cite a la taberna.
- Se lo agradezco mu…
- Pero – interrumpió, de repente, la joven apuntando a todas con su dedo. Si él se niega a cualquiera de sus demandas, les pido, por favor, que no insistan. Si lo hacen, me aseguraré de que acaben como el candelabro de ahí – añadió, esta vez señalando hacia la irreconocible y desfigurada pieza decorativa a un lado de la entrada, que hizo tragar saliva sonoramente a cierta maga de pelo zanahoria. Mi hermano tendrá la paciencia de un santo pero yo NO… ¿ha quedado claro?
- S-Si… atinó a decir la experimentada peliverde. Lo tendremos en mente…
- Bien… entonces, hemos terminado. Ahora, si me disculpan. Ahora, si me disculpan, debo preparar bebidas para los comensales… ¿les gustaría probar alguna? Puedo regalarles una gratis por las molestias.
- Oh, descuide, no necesita hacer…
- Yo quiero un Submarino (Ais)
- Y a-a mi me gustaría uno t-también (Lefiya)
Ante esto, la albina sonrió.
- Dos contra uno, Mama Riveria, ¿le preparo su té de siempre para llevar?
- *Sigh* Supongo que lo aceptaré… ¡y, por favor, no me llame "Mamá"!
ORARIO – Mansión del Trigo – Pasado el Mediodía.
- Adiós, Hor-kun, gracias por tan "excitante" mañana – expresó la voluptuosa Deidad de las Cosechas, viendo a su cliente favorito alejarse de los terrenos de su Famiria con un nuevo cargamento de vegetales sobre sus hombros. Espero, me visites de nuevo, pronto, fufu.
Ante esto, una sincera sonrisa se dibujó en el rostro del Behemoth.
- Por como florece el negocio, me tendrá aquí antes de lo que cree, Lady Demeter *Wink* – respondió el fornido peliblanco.
- Ara, esperaré con ansias tu próxima visita, entonces – añadió ésta, con un cierto brillo en sus ojos y una relamida de labios. Continúa tratándonos bien y tal vez recibas más beneficios…
Horatius percibiendo el significado oculto tras las palabras de la Diosa, simplemente, rio por lo bajo.
La mujer podía mantener una imagen maternal y relajada por fuera pero, por dentro, era una fiera insaciable. Desde el primer día en que comenzaron sus relaciones comerciales, se mostró un interés mutuo entre Deidad y Alienígena encubierto. Nada muy profundo o complejo, claro… después de todo, ninguno de los dos buscaba enredarse en una situación amorosa. Todo lo que deseaban era una forma de pasar el rato… de desligarse de sus pesadas obligaciones y actividades rutinarias.
Y vaya que la habían hallado…
Debido a su potente lívido, ADN mutagénico y conexión con su Primordial Beast, Horatius era capaz de procrear con todo ser que deambulase por la tierra, cosa que limitaba su capacidad de interactuar de manera íntima con cualquier especie.
¿Imaginas el caos que se desataría, sabiendo que existe un aventurero capaz de burlar las leyes genéticas naturales y dejar descendencia con cualquier raza conocida?
Sería una mina de oro para cualquier Dios viviente.
Eso sin mencionar que sus hijos serían en extremo poderosos desde el momento de su concepción hasta su muerte.
Lo cual, muy seguramente, haría que todos quisieran convertirlo en una fábrica de soldados andante.
Por lo tanto, no era de extrañar que el fornido cocinero se sintiese afortunado por haberse topado con alguien como la Diosa Demeter.
Atractiva a la vista, resistente debido a su condición de ente no humano e imposible de proveerle con un sin número de "bendiciones" gracias a su herencia divina.
Y no, no lo decía para honrar el antiguo arte latinoamericano de esquivar manutención vitalicia.
No.
Horatius lo hacía porque tenía pleno conocimiento del enorme desbalance de poder que traería a este mundo la aparición de alguien con su línea sanguínea.
Las Bestias eran en extremo poderosas debido a que, en teoría, eran la primera tanda genética que descendía, directamente, del ser YHVH. Siguiendo esa forma de pensamiento, la siguiente descendencia en sucesión, tendría, tal vez, un 80% de pureza, al ser sus genes primordiales, en extremo, dominantes.
Y eso… era una bomba atómica de proporciones bíblicas aguardando ser implantada.
De momento, su mejor alternativa era la de hacer pasar sus aventuras semanales como el mero capricho de una Diosa con antojos.
El asunto ya era casi un ritual cotidiano entre ambos, como Bell y sus constantes escapadas al calabozo.
Además, no es como si ella fuera a correr la voz sobre sus íntimos encuentros entre los conocidos de su círculo…
…
…
¿Cierto?
FLASHFORWARD – BAÑOS TERMALES DE LOS DIOSES.
- No es justo, Demeter. ¿Cómo pudiste conseguir un hombre así?
- Ara, simplemente… pasó fufu.
- Al menos déjanos tener una noche con él, también.
- ¡Si, no seas egoísta! ¿Sabes lo difícil que es encontrar uno que resista?
- *Giggles* Tal vez… no creo que a Hor-kun le importe…
DE VUELTA EN LAS CALLES:
- Mmm… un pequeño escalofrío… - expresó Horatius al experimentar aquella sensación tan rara que invadió su persona. Chibi debe estar hablándole de mi a alguien o algo similar… en fin, sólo me queda un lugar por visitar – dijo, ahora, sosteniendo una pequeña lista entre sus dedos.
"La Farmacia de Dian Cecht"
Un lugar reconocido por venderle pociones y otros tipos de objetos mágicos de sanación a los aventureros. Su Deidad Patrona era el viejo Dian Cecht. Un anciano ambicioso, excéntrico y algo tacaño. Él y su hermana parecían no llevarse del todo bien por algún motivo.
Aún recuerdo lo que Chibi me dijo…
Mini-Flashback
- Que quieres que te traiga, ¿qué?
- Lo que oíste, pásate por la tienda de ese Dios médico capitalista y consígueme dos unidades de cada producto en esta lista – respondió la albina, depositando un no tan diminuto papel sobre la palma de su hermano.
Horatius revisó la nota y analizó los nombres anotados con una expresión de confusión absoluta.
- Chibi, ¿para qué quieres todo esto? Literalmente, puedes escupir dentro de un frasco y esa saliva sería lo, suficientemente, fuerte como para revivir a un ejército.
- Lo sé, lo sé – expresó ésta. Es sólo que… sentí la necesidad de experimentar… (y de ver la expresión en el rostro de ese viejo tacaño en cuanto lo deje fuera del negocio jajajaja) y como tengo tiempo libre de sobra, decidí que lo dedicaría a investigar todo el tema de la fabricación de pociones. Quién sabe, ¡quizás logre llevarla hasta el futuro!
- Y harías eso… ¿por…?
- Para ver si, también, tengo algo de científica *Grin*
- …
- …
- Hermana, sabes que no entiendo tus "referencias"
- ¡Sólo tráeme las cosas, joder!
FIN DEL FLASHBACK.
Si, definitivamente, su hermana Marina estaba maquinando uno de sus planes malévolos de nuevo.
*Sigh*
¿Por qué tenía que ser así todo el tiempo?
¿No podía, simplemente, divertirse como él lo hacía?
Con una enriquecedora caminata por ciertas áreas del pueblo… (con resultados sexuales)
Una fugaz visita a figuras amistosas en el sector de comerciantes…
O, tal vez, un…
*Swoosh*
- ¿Mmm?
*Cling*
Horatius se detuvo un momento al notar la pequeña cuchilla que le había arrancado la lista de las manos y se había enterrado justo delante, a unos centímetros de su persona.
- ¿Una… daga?
A esto, se le sumó la súbita aparición de dos figuras encapuchadas que lucían bastante amenazantes para cualquier transeúnte, menos para la propia víctima.
- Veo que sigues tan estoico como siempre, mi bello marido – expresó una voz maliciosa pero seductora.
El joven alienígena arqueó una ceja ante las palabras que salieron de boca de la enigmática fémina.
No iba a mentir, había percibido un par de presencias desde que dejó la zona de residencias, pero sabía que, de tratarse de una emboscada, sus atacantes aguardarían a que estuviera completamente solo y "arrinconado" para hacer su movimiento.
Deducción que había probado ser correcta.
Por desgracia para estas personas, aprenderían por las malas que no es posible arrinconar al Behemoth… estando en tie… un minuto… ¿me llamo "Marido"? ¿Cuándo diablos me casé?
- Ehh… ¿nos conocemos de algún lado? – preguntó el albino, más confundido que preocupado.
Las dos mujeres salieron a su encuentro, mostrando una expresión de descontento en sus facciones, cosa que, obviamente, no se notaba debido a las capuchas.
- ¿Así de rápido olvidas a aquellas con las que te diviertes? Bueno, eres un hombre después de todo… - contestó la misma voz de antes con tono burlesco.
Sólo si no logran satisfacerme – murmuró el peliblanco para sí, no queriendo echar más leña al fuego.
- Tus reflejos siguen siendo muy buenos – habló, esta vez, la segunda figura, con un tono de voz mucho más suave pero directo. No esperaba menos del hombre que escogimos como Marido.
Horatius, ya un poco molesto con el asunto del matrimonio, soltó un bufido.
- Siguen con lo de "marido esto, marido lo otro". ¿Podrían decirme ya quien rayos son ustedes? ¿Y a qué han venido? De lo contrario…
La expresión en el rostro del tabernero se tornó tenebrosa.
Un aura de peligro, impregnó cada rincón de aquella callejuela.
Tanto, que incluso las inofensivas ratas, comenzaron a huir despavoridas.
- No voy a contenerme… ¿de acuerdo?…
Al oír esto, el dúo de féminas cesó toda hostilidad de golpe.
Aquella oleada de instinto asesino, amenazaba con partirlas al medio.
Era como si el más mínimo movimiento en falso, fuera a convertirlas en las presas de un enorme depredador alfa.
Definitivamente…
¡Definitivamente éste era el hombre que ellas deseaban!
Transcurridos breves segundos, las capuchas de las féminas cayeron, revelando los rostros de dos bellas mujeres de piel tostada y cabello rubio cenizo. Ambas con rasgos faciales idénticos, sólo que los de una estaban cubiertos por una máscara tipo velo.
Siendo testigo de esto, Horatius procedió a relajar su postura, percatándose al instante de la identidad de esas chicas, puesto que ya las conocía.
Si.
Si es que la memoria no le fallaba…
Ellas, habían sido las oponentes que…
(OTRO) FLASHBACK – TELSKYURA
- Entonces, hombre humano… ¿dices que tú y tus familiares quieren llegar a la Ciudad Laberinto de Orario?
Horatius se encontraba de pie, dentro de una gran sala del trono, más parecida a un living lujoso que a lo antes mencionado.
La persona que le hablaba, actualmente, no era otra que Kali, la Diosa Hindú asociada al Poder, la Destrucción y el Tiempo, entre otras cosas.
A su lado, dos bellas gemelas de tez oscura, vigilaban todos y cada uno de sus movimientos…
Y, finalmente, detrás del dichoso "trono" (sofá glorificado), un gran número de mujeres de la raza amazónica, que observaban su figura, como cientos de leones hambrientos observarían a una gacela malherida.
- Es correcto, Diosa Kali.
Ante aquella honesta respuesta, la pequeña deidad pelirroja, soltó una carcajada.
No porque se estuviese riendo de su invitado.
No.
Mas bien, le parecía graciosa la escena que se estaba dando frente a sus narices.
Un hombre, con un físico que rivalizaría el del mismo Ganesha y un rostro tan masculinamente atractivo como el del Dios Miach, había ingresado sin escolta alguna, a la ciudad que albergaba a la raza de mujeres más obsesionadas con hallar hombres dignos para dejar descendencia, que hubiese existido nunca.
Cualquier persona coherente, lo llamaría una locura.
Nadie del sexo masculino era tan estúpido como para adentrarse en Telskyura estando en solitario.
A menos que claro, desease algo con mucha insistencia.
Extrañamente, por lo que la Diosa podía ver con sus propios ojos, el supuesto aventurero frente a ella, parecía expresar reacción alguna ante la posibilidad de que cientos y cientos de sus hijas fueran a saltarle encima y tomarlo por la fuerza.
¿Era idiotez o este hombre albergaba una fuerza de la que no eran conscientes?
Kali tenía que comprobarlo por sí misma.
Y sólo había una forma.
- Eres gracioso, humano- respondió callando su algarabía. Está bien, te concederé la información que buscas más un mapa con las diferentes regiones pero… como sabes, en este lugar, las cosas no se otorgan tan fácilmente…
No. Aquí debes ganar tu derecho a través del conflicto.
Esto claro, era una mentira por parte de la propia Diosa guerrera pero, el humano no tenía por qué saberlo, después de todo, ¿de qué otra manera, podría saciar los instintos de todas sus hijas? Tenía que arrojarles un hueso de vez en cuando…
- Ya veo… busca que pruebe mi valía en una contienda… - reflexionó el cocinero.
- Correcto – clamó la Diosa. Deberás vencer a mis dos amazonas más poderosas aquí presentes… Argana y Bache.
Las gemelas de antes dieron un paso al frente.
- Si lo haces, haré realidad todos tus deseos. *Wink*
- Suena justo…
- Pero si pierdes…
La sonrisa en el rostro de la loli de piel café se ensanchó de forma inhumana.
- Tendrás que decirle adiós a tu familia y convertirte en el juguete personal de mis queridas hijas.
Decenas de ojos rojizos se clavaron sobre la figura del peliblanco, provenientes desde la extraña negrura que proyectaba aquel trono, todos reflejando un único sentimiento en concreto… LUJURIA.
- ¿Aceptas, entonces, las condiciones…? Sabes que puedes…
- Si. No veo porque no.
- Retirarte ahora si es que… ¿huh? Espera, ¿dijiste que sí?
- Si. Hagámoslo. Las peleas son un buen ejercicio.
Tanto sus campeonas como la propia Diosa se miraron estupefactas.
¡¿Cuán seguro de su poder estaba este hombre?!
- ¡Umu! ¡Bien, entonces, comenzaremos los combates de inmediato!
FIN DEL FLASHBACK
- Oh, ahora, recuerdo, ustedes eran ese par de gemelas a las que vencí cuando entré a pedir indicaciones.
- Kisamá, ¿ni siquiera te acuerdas de nuestros nombres? – clamó Argana, con rabia en su tono.
- Ya te lo dije, mujer, no recuerdo los nombres de aquellas que no me satisfacen. Pregúntese ustedes esto, ¿recordarían la identidad del hombre incapaz de durar una simple ronda con ustedes en la cama?
Al decir esto, los nosotros de las orgullosas amazonas se tiñó de rojo, reemplazando la furia por extrema vergüenza.
La verdad del asunto era… que luego de perder de manera apabullante contra el joven Behemoth, ambas le suplicaron que pasara al menos, una noche con ambas. Esto con la finalidad de lograr quedar embarazadas de éste y así obtener hijas poderosas.
Horatius, siendo como es, no se negó al pedido.
Digo, había venido por indicaciones y se iría con una sesión de sexo desenfrenado con dos sexys gemelas.
No había que pensarlo mucho.
Era un ganar-ganar en su libro.
Por desgracia, el sentimiento de alegro le duró poco, puesto que, su lívido probó ser demasiado para las aspirantes a madres solteras, cayendo rendidas luego de la primera ronda de delicioso.
Momento que el hermano del medio aprovechó para reclamar el premio por el que había arribado en un inicio y salir al encuentro de su familia.
Aquel pobre espectáculo había dejado una marca de humillación en el corazón de las dos guerreras.
Y no era el tipo de humillación que obtenías al ser derrotado por alguien en una batalla.
No. En este caso, lo que había recibido un golpe crítico, era su orgulloso como mujeres y amazonas.
El saber que no eran capaces de satisfacer al hombre que las había superado en combate, las había llevado hasta el extremo de abandonar su pueblo y su dignidad como capitanas de Famiria.
Todo… por que el humano frente a ellas, era el candidato que habían elegido para tener descendencia.
Habían hecho el pacto de que ninguna descansaría hasta llegar a volverse seductoras dignas de volverse las madres de sus hijos… o al menos, ser capaces de durar, 2 o 3 rondas con él durante el coito.
Autor: Hijole, creo que no se va poder…
Horatius, al leer el lenguaje corporal de las amazonas que tenía delante, no pudo evitar sentir algo de pena.
Su raza eran maestras en el arte de las "actividades nocturnas". Por algo, Ishtar las usaba como mano de obra en sus, como quinientos, burdeles dentro del distrito rojo.
Lo hacían para compensar el hecho de que, a veces, tenían que raptar y V**lar hombres para mantener sus genes en el caldo pero… esas dos… Argana y Bache, habían tenido la fortuna (la mala, de hecho), de interesarse en él, un ser que no podía ser medido por los estándares normales de su mundo.
Horatius no podía ser englobado en el mismo grupo que otros machos de la especie y por ello, su método convencional para tratar con ellos, había quedado obsoleto.
Su orgullo como mujeres debía estar por los suelos ahora mismo.
*Sigh*
¿Por qué todo le tenía que pasar a él?
- Miren, lo que sea que hayan venido a hacer, déjenlo para otro día.
- ¿Huh? (Ambas)
- Ahora mismo, estoy ocupado con varios encargos y debo volver pronto para atender mi taberna. Si dejo a mi hermana otra hora más ahí, corro el riesgo de que el lugar explote o algo peor…
- ¿Taberna? – preguntó Argana confundida.
- ¿No reunías provisiones para una expedición al calabozo? – se sumó Bache, poniéndole atención a la gran pila de cajas.
- ¿Qué? Noo, nada de eso – confesó el albino. Mi familia y yo, tan sólo estamos de paso por Orario. Nos quedaremos una temporada, luego seguiremos nuestro camino. No deseamos inmiscuirnos en la tediosa vida de un aventurero, por eso decidimos poner una taberna. Alimentamos aventureros, Dioses y cualquier cosa que coma o respire… o las dos juntas.
Luego de tal declaración, las hermanas no supieron cómo reaccionar.
Si el hombre del que se habían enamorado trabajaba de tabernero, ¿cómo rayos había logrado tal poder incomparable? El misterio no hacía más que volverlo aún más atrayente a ojos de su raza.
Tal vez, su antigua tradición, de arrastrar al fornido peliblanco a su Famiria mediante el resultado de un conflicto era la forma incorrecta de encarar el asunto, al menos, para el caso del albino en concreto. Si no podían vencerlo y arrastrarlo hasta su pueblo, ellas vivirían bajo su techo, hasta nuevo aviso. Después de todo, su Diosa les otorgaba ese tipo de libertad a cada amazona desde que son niñas.
(Autor: y si, Kali es una hija de su madre que hace pelear a amigas y hermanas entre ellas, pero de que las deja irse las deja irse… cosas de Dioses xD)
El par de gemelas cruzó miradas.
Su determinación siendo casi palpable.
- Bien, lo hemos decidido - expresaron al unísono, cosa que descolocó al Behemoth.
- ¿Huh?
- A partir de ahora, juramos servirte. Permaneceremos siempre a tu lado….
- Para cuidarte (Argana)
- Y protegerte (Bache)
- En salud (Argana)
- Y enfermedad (Bache)
- Para así…
- ¡Volvernos los recipientes de tus impulsos más crudos! (Argana)
- Y el objeto de tus afectos… (Bache)
Horatius miró a ambas, en lo que éstas se ubicaban en la conocida posición de súplica japonesa ("Dogesa") y no pudo evitar soltar un suspiro.
*Sigh* Mendokuse…
MIENTRAS TANTO EN LA TABERNA…
Finn, el capitán de dicha famiria, se tomó un minuto para observar el lugar a donde habían sido citados: "La Planta Alta de la Taberna Sagrada Trinidad".
A diferencia de la planta baja, la cual lucía como una espaciosa y confortable donde los hermanos podían atender a la clientela, aquel piso era todo un asunto diferente: asemejaba más a un complejo de departamento con un jardín interno que a un piso de almacenaje.
El propio Caelian, había hecho el favor de explicar el porqué de aquella anomalía arquitectónica. Y era algo muy simple a sus ojos: su hermano menor Horatius, lo había construido haciendo uso de su magia, cosa que impactó súbitamente a todos, sobre todo cierta elfa peliverde, experta en magia antigua.
Fue así como el experimentado Pallum, recibió una de las noticias más impactantes desde sus años como aventurero de Orario.
Caelian no era el único "monstruo" en la querida ciudad laberinto, sus dos hermanos Marina y Horatius también era guerreros de alto rango. Comparando sus poderes a los aventureros de nivel 9 y nivel 8, respectivamente.
Esto llegó a generarles un enorme nudo en el estómago a los tres ejecutivos más importantes de la Famiria Loki.
Frente a ellos tenían a tres individuos que podían eliminar Famirias enteras con facilidad si se les antojaba hacerlo. Todo mortal y Deidad presente había sido testigo del poder que guardaba el mayor de los hermanos, llegando a noquear a cientos y cientos de miembros de las Famirias Apollo e Ishtar combinadas. Dos de los grupos de alto calibre.
Era más que evidente que no eran seres normales.
Por lo que, en vez de intentar reclutarlos como muchos otros habían hecho, Finn y sus camaradas habían optado mejor por establecer una alianza de muto acuerdo.
No deseaban tenerlos bajo su mando, en su lugar esperaban aprender de ellos.
Sobre todo, cierta espadachina de cabellos dorados, obsesionada con el poder y la venganza.
Su objetivo parecía simple en teoría pero, ¿qué podían ofrecerle un par de aventureros de nivel 6 a uno de nivel 10 que parecía tenerlo todo?
La respuesta a esa pregunta, era algo que Finn planeaba descubrir justo ahora…
- Antes que nada, quiero decir que agradezco que se haya tomado un momento para dialogar con nosotros, Caelian-san. Considerando lo atosigado que debe sentirse con respecto a las consecuencias que atrajo el Juego de Guerra del que fue partícipe.
Caelian bajó la taza de té que sostenía en su mano derecha y observó al líder la Famiria Loki con una sonrisa.
- No es problema realmente, Capitán Finn – contestó el albino, acompañado de una calma que parecía cuasi divina. La humanidad siempre ha sido curiosa por naturaleza. La revelación de mi nivel es algo que, hasta hace poco, era impensable, así que puedo entender el por qué ocasionó tal revuelo entre las Famirias residentes. Aunque, si me permite el atrevimiento, me gustaría saber las razones que lo llevaron a usted y a sus compañeros a solicitar un acuerdo con mi persona, en lugar de una simple y formal solicitud de reclutamiento como tantos otros.
El experimentado Pallum relajó su postura y le dedicó una sonrisa educada al Paramita.
- Si puedo ser franco, no negaré que esos pensamientos llegaron a recorrer la mente de nuestra Diosa en algún momento- confesó el adulto en cuerpo de niño. Después de todo, su enrolamiento en la Famiria Loki nos hubiese posicionado como la Famiria más poderosa de todo Orario, superando incluso a la de la Diosa Freya con diferencia y, me atrevo a decir que, quizás hasta a las legendarias facciones de Hera y Zeus. Aun así, Gareth, Riveria y yo dedujimos que, si hubiese estado entre sus motivaciones el volverse una celebridad de manera rápida, usted y sus hermanos se hubiesen acercado a nosotros o a alguna de las Famirias más importantes desde un principio.
- Ya veo… en otras palabras, optaron por respetar mis deseos – tradujo Caelian con una sonrisa.
- Bueno… casi… – rio el Pallum. Loki sí quería intentar reclutarlo, sólo que tomó un poco más de tiempo el convencerla para que desistiera.
- *Giggle* Suena a que tienes una Diosa juguetona… lo aprecio, Capitán Finn.
- Sólo Finn está bien, mi título es sólo una formalidad para con los demás miembros de mi Famiria, Caelian-san.
- Muy bien, Finn a secas será – respondió el albino, un tanto divertido. Entonces… aclarado eso. Me gustaría escuchar lo que tu Famiria desea pedirme que haga…
En ese momento, todo el ambiente se tornó serio, quedando las bromas a un lado.
El momento de las negociaciones había comenzado.
No podían dejar que la oportunidad se les fuera…
- Nos gustaría pedirle, por favor, que entrenase a nuestra novata estrella, Ais Wallenstein – dijo Finn señalando a la jovencita de rostro inexpresivo. Como sabe, esta petición puede sonar…
Caelian, obvió por un momento las explicaciones del Capitán de Famiria y observó a la mencionada con detenimiento.
Algo en él resonaba, de manera harmónica, con esa chica.
Como cuando una mamá lechuza, adopta un polluelo de otro nido.
La encarnación del Ziz logró deducir que ese fenómeno se debía a la serie de coincidencias que rodeaban la existencia de la muchacha.
Por ejemplo, la denominada Princesa de la Espada no era un humano completo, era un ser conocido como Demi-espíritu. Era sabido que los espíritus como raza no eran capaces de dejar descendencia de la forma conocida, por lo que, su siguiente conclusión, era que la pequeña había sido infusionada con la esencia de un espíritu poderoso. Uno que, graciosamente, se afiliaba con el mismo elemento que daba origen a la Bestia Primordial de las Aves: El viento.
Todo esto, sumado a que la muchacha tenía un estilo adaptado para lograr daño a través de la velocidad de sus movimientos, la hacían bastante prometedora a los ojos del albino.
A diferencia de Bell, cuya alma estaba más alineada con su elemento secundario: el fuego, Ais buscaba la destreza y poder en las corrientes de aire, aspecto que dibujaba una sonrisa dentro de los pensamientos del peliblanco.
Viento y Fuego. Dos discípulos bajo su ala, cada uno empoderado por factores distintos.
Sonaba a una idea alocada, pero una que podía llegar a tener su mérito.
Construir un compañero y rival para Bell podía acelerar su crecimiento, motivarlo a buscar nuevas alturas a probar que podía superar a aquellos bendecidos por los Dioses.
Si, definitivamente, era información que sus Ancestros etiquetarían como valiosa.
Aunque… aún quedaba un detalle a tener en cuenta.
La jovencita adoptada por Loki carecía del factor acelerado de crecimiento que poseía su primer pupilo.
Según los análisis mentales que Marina le había hecho a medio mundo, Ais Wallenstein, deseaba poder más que nada, con el fin de poder cobrar venganza contra una de las tres grandes misiones mundiales: el Dragón Negro de un Ojo. Cada día de su existencia, ella enfocaba su mente en prepararse para el destinado momento en que tuviese que enfrentarlo. Por desgracia, esto si bien le sirvió para desarrollar una nueva Skill, derivada de su aversión a los esbirros del calabozo, también había truncado sus capacidades sociales.
Sus expresiones faciales eran limitadas, volviéndola como muchos afirmaban en, prácticamente, una muñeca de porcelana.
Para empeorar si situación, aún con todo ese sacrificio y abandono, la Princesa de la Espada no pudo ser bendecida con una habilidad de crecimiento como sí lo había sido su pequeño e hiperactivo Protégé de cabellos blancuzcos.
Sin duda alguna, la vida de aventurera de esta joven era una tragedia griega tras otra…
¿Tal vez, colocar una de sus plumas dentro de la Falna de la rubia espadachina, le daría el empujón que ella buscaba?
Su dominio sobre las almas (Pneumas) de otros seres vivientes era limitado mientras éstas se encontraran resguardas por un cuerpo funcional y activo.
Y arrancarlas de su recipiente, no era la opción más óptima o moral en ese punto.
Caelian había tenido que estudiar los métodos de los espíritus que residieron en el mundo para poder emular su influencia y crear la falsa Falna que había puesto en Bell Cranel.
Qué más que otorgar una Bendición como tal, aquel procedimiento consistió en colocar una de las páginas de su Ars Teúrgia dentro del chico, usando sus plumas como vía de entrada.
Fue así, como puedo emular la función que tanto les gustaba utilizar a las Deidades.
La pluma mantendría la página en su sitio, creando una copia de seguridad del alma del niño.
Podía realizar el mismo procedimiento con la jovencita Wallenstein.
Aunque no sabría decir cuanto podría llegar a modificar, antes de que su "truco" fuese descubierto por la Diosa Loki.
Bueno… no perdía nada intentándolo.
Después de todo… el albino se encontraba en una posición donde, de ser descubierto… nadie podría siquiera tocarle un pelo…
El resultado podría valer la pena…
- Y, por eso, creemos que…
- Acepto – pronunció el alienígena encubierto de repente, causando que todas las personas a su alrededor guardasen silencio.
Riveria, quién había estado enumerando mentalmente los puntos de Finn, miró sorprendida al sonriente peliblanco.
- Perdone, pero… ¿podría repetir eso…?
- He dicho que acepto, señorita Riveria. Acepto convertirme en el mentor de Ais Wallenstein- finalizó Caelian, cosa que alegró a algunos y confundió aún más al resto.
- Entonces… en cuanto a los términos…
- Sólo tengo una condición – agregó el Ziz encarnado, ocasionando que los tres principales ejecutivos se tornaran serios nuevamente.
- Nómbrela.
El albino de ojos cual jade tomó un poco de aire.
- Mi única petición… es que la Diosa Loki me otorgue total acceso a la Falna y status de la joven Wallenstein.
- …
- …
- ¡¿EHHH?!
El piso de arriba pronto estalló en murmullos.
- ¿Al status de Ais-su? (Tiona)
- ¡¿De Ais-san?! (Lefiya)
- ¿Mi… Falna? (Ais)
- Oe, fenómeno, ¿para qué quieres saber sobre los stats de Ais?
Caelian se giró viendo que la irrespetuosa pregunta había provenido del impetuoso hombre lobo de la Famiria Loki. Al mismo tiempo, se percató de que todas las miradas estaban en su persona.
No por nada, alguien pedía a cambio la información completa de un miembro de otra Famiria.
Con su dignificada calma de siempre, el mayor de los hermanos separó los labios intentando explicar la razón de su extraña propuesta más, en cuanto notó a la persona que ingresaba al recinto, se detuvo, optando mejor por dar la bienvenida al invitado.
- Me alegra que hayas vuelto con bien, Horatius. – fueron las palabras que salieron de su boca, provocando que todos volteasen a ver al recién llegado.
- ¡Yoh! ¡Anija! – exclamó éste con su tono jovial de siempre. Venía a decirte que…
El Behemoth notó entonces a las demás personas en el cuarto.
- ¡Oh! ¿Estás teniendo una junta? ¡Lo siento! ¡Es bueno verlos de nuevo, Loki Famiria! – saludó alegremente, el cocinero. ¿Tan pronto de nuevo aquí, para almorzar? Jajajaja
En ese momento, el ambiente tenso de antes se volvió añicos casi por completo.
Todos allí no podía evitar atribuírselo al afable y honesto recibimiento que siempre les brindaba el hermano del medio.
Su acercamiento era mucho más afectivo y menos… "monetario" que el de Mamma Mia.
Esto había hecho que la Famiria de la Diosa de las travesuras, se pasease por allí seguido.
No tenía nada que ver con que tuvieran una fuente de cerveza de acceso ilimitado…
Claro que no…
- Pensé que tardarías más, Horatius, lamento si traje invitados a este piso, sin consultarte.
- Naaa, descuida – aseguró el tabernero. De hecho, venía a pedir tu opinión respecto a… una situación que tuve en el pueblo.
Caelian arqueó una ceja al oír esto.
- ¿Situación?
- Sii… es que, me reencontré con ciertas personas… y ellas pues… *Sigh* será mejor si todos bajamos para que las conozcas, Chibi debe estar reteniéndolas abajo.
- En ese caso, no puedo ignorarlo. Finn, ¿puedo solicitar que continuemos nuestro debate en otro momento? Parece que, una situación familiar importante sacaba de presentarse…
El Pallum sonrió con simpatía.
- No me molesta, de hecho, me siento un poco curioso de quién podrían ser estas personas, ¿nos permitiría acompañarlo, en lo que analizamos su propuesta?
- Seguro – respondió el albino. La opinión de un tercero siempre es…
*BANG*
- ¿Eso que fue?
Horatius se palmeó la frente.
- *Sigh* Chibi…
PISO DE ABAJO
- Bien… déjenme entender esto bien… - dijo la joven de cabello blanquecino, mientras acariciaba su escopeta, estando sentada sobre una gran silla giratoria. Aniki les pateó el trasero a ambas cuando visitó Telskyura y, según sus normas del demonio, eso significa que, ahora, están obligadas a quedar embarazadas de él con la única finalidad de producir una poderosa descendencia, ¿estoy en lo correcto?
Las dos gemelas amazonas, que se mantenían arrodilladas sobre el suelo de la taberna, asintieron de manera orgullosa.
- ¡Hai!
- Mmm… tú, la de la expresión sádica – dijo, entonces, señalando a Argana. ¿Qué tienes para ofrecerle a mi hermano si decide tomarte como su esposa?
La bella mujer de piel bronceada sonrió de manera soberbia.
- Pues… si me elige, mi marido podrá disfrutar de mi cuerpo tantas veces que él lo dese….
*BANG*
Sólo para que, de un momento a otro, la muchacha frente a ellas le diese un escopetazo al suelo, a centímetros de sus rodillas.
*Shic-Shic*
- Mala respuesta… dijo Marina, apuntando los cañones del arma a la cabeza de la gemela.
- ¿E-Eh…?
- Ahora… vas a…
- ¡Marina!
- ¿Mmm?
Todas las involucradas giraron sus cabezas en el momento en que oyeron las voces de los hermanos mayores.
- Oh, Aniki, Oni-sama, ¿Qué hay?
- ¿Qué hay? ¡Chibi, ¿por qué les estas apuntando con una escopeta a Arkana y Basket?!
- ¡Es Argana y Bache! – protestaron las atónitas mencionadas.
- ¡Lo que sea! ¿Por qué lo hiciste?
- ¿Porque me caen mal…?
- Presta pa acá – clamó Horatius, arrebatándole el arma de las manos a su hermana y propinándole, además, un buen sape en la nuca.
- ¡Ow!
- ¡Nada de dispararle a la gente dentro del establecimiento!
Los ejecutivos de la Famiria Loki, quienes habían venido siguiendo al mayor de los albinos, no pudieron evitar cuestionarse el surrealismo de aquella escena, sobre todo, teniendo en cuenta las personas a las que la hermana menor estaba haciendo bullying.
- ¡¿Argana/Bache?! – clamaron Tiona y Tione al unísono, aunque con tonos extremadamente opuestos, cosa que sólo provoco que el rubio capitán suspirara más que rendido.
Sin duda alguna, las sorpresas de ese día, estaban siendo repartidas por montones…
*BLAM* (Portazo)
- ¡Caelian Ad Astræ! – dijo una voz profunda y autoritaria, correspondiente al imponente aventurero que acababa de ingresar a la taberna.
- ¿¡Ottar!?
Y, parecían no querer acabarse en un futuro cercano…
