Los jueves eran oficialmente de compras. Yamato tuvo que readaptar su horario ya que las clases de inglés de Sora habían sido canceladas, y el método de su madre para curarse siempre involucraba comprar. Así que valía la pena intentarlo.

Mientras regresaba, pasó por la casa de Yuu y vio a Shun en la puerta.

"Oh, hey Yamato." Dijo Shun.

¿Qué haces por aquí?"

"Estoy esperando a Yuu."

"Pero, ¿pensé que…?"

"Sí, Yuu y su mamá tuvieron 'la charla', y ella volvió a contratarme. Alguien está muy emocionada por apoyar la nueva etapa de su hija." Canturreó. Intercambiaron miradas, y rio.

Yamato bajó las bolsas al suelo y se recargó en la puerta. "Tú y Yuu, huh…Entonces, ¿es oficial?"

"Ha. Um. Estamos saliendo con exclusividad, sí." Shun tímidamente pasó una mano por su cabello.

"No quiero sonar impertinente, pero ¿qué viste en ella? Eres atractivo y listo y Yuu es…"

"¿Bonita, pero no muy lista?"

Yamato alzó las manos. "Iba a decir que no era estimulantemente intelectual, pero bueno…"

"Me hace reír," Shun dijo. "Y tiene el corazón más grande que cualquiera podría tener."

Escucharon un "¡Hey-ohhhh!" acercándose, y ambos supieron quién era.

El rubio mantuvo sus ojos en Shun, quien se iluminó al ver a Yuu.

Y Yamato pensó que, por primera vez en su vida, sabía exactamente lo que se sentía.

"¿Te veo cuando empiece la preparatoria?"

"Claro." Dijo Yamato.

Yuu y Shun estaban yéndose cuando Yamato corrió hacia ellos y les dijo tres palabras que nunca pensó decirle a nadie: "Necesito su ayuda."

-.-

Yamato miró su diario y se detuvo en una hoja nueva.

' ̶Q̶u̶e̶r̶i̶d̶a̶ ̶M̶i̶m̶i̶'

'M̶i̶m̶i̶'

' ̶Q̶u̶i̶e̶r̶o̶ ̶d̶e̶c̶i̶r̶t̶e̶ ̶c̶ó̶m̶o̶ ̶m̶e̶ ̶s̶i̶e̶n̶t̶o̶…'

' ̶L̶a̶m̶e̶n̶t̶o̶ ̶q̶u̶e̶…'

' ̶N̶u̶n̶c̶a̶ ̶f̶u̶e̶ ̶m̶i̶ ̶i̶n̶t̶e̶n̶c̶i̶ó̶n̶…'

' ̶E̶s̶t̶á̶s̶ ̶m̶e̶j̶o̶r̶ ̶s̶i̶n̶…'

"¡Maldita sea! Querido Yamato, eres un idiota." Dijo rompiendo la hoja y haciendo una bola de papel.

-.-

"No me cambió."

Sora pausó con una mano en su rímel. Sus ojos miraron a Yamato a través del espejo. "¿Qué?"

"Enamorarme. No me cambió; solo me hizo darme cuenta de cosas de mí mismo que nunca había visto antes." Yamato se detuvo en la puerta y miró a Sora. "Así que, quizá tengas razón. Quizá soy un imbécil. Un bastardo. Un ser rastrero, y no recibo suficientes abrazos. Pero al menos ahora lo sé."

"Bien por ti."

"Papá me dio las llaves de su casa en la playa." Yamato tragó el nudo en su garganta. "Creo que tú y yo necesitamos pasar tiempo lejos del otro. Y después de lo que estoy por hacer hoy, puede que nunca más quieras volver a verme, lo cual entenderé, pero espero que sepas que no creo que seas una mala persona. Nunca lo hice," dijo. "No somos malas personas – solo tenemos que crecer un poco."

La mirada de Sora recayó en los productos en su tocador. "Solo vete, Yamato."

Él creyó que quizá Sora entendía; aun cuando estaba dando todo de sí para no dejarlo notar.

Caminó para besar la mejilla de Sora. "Te veré cuando empiecen las clases."

Yamato estaba acostumbrándose a ver el rostro de Shun en una videollamada. Ahora mismo, estaba en la pantalla del iPhone del rubio, quien descansó sus codos en el volante y ladeó su celular para protegerlo de los rayos del sol.

"Fuerte y claro." Yamato dijo, su voz era el único sonido en la desierta carretera frente a la preparatoria. "¿Dónde está Yuu?"

El video se movió de Shun al otro extremo del auditorio de la preparatoria. Entre las sombras, Yuu estaba dándole la espalda a la cámara, sosteniendo varios manuscritos, extendiendo una copia a cada estudiante. "Trabajando en ello." Dijo Shun sonriendo al verla.

En el fondo, escucharon la voz de Sora empezando el bien ensayado discurso. "¡Bienvenidos, estudiantes!" dijo. En el video, Yamato pudo ver que Sora ni siquiera miraba sus tarjetas.

Dos líneas más de 'este es el primer día del resto de sus vidas', y Yamato vio a los estudiantes, en la fila delante de Shun, poniéndose de pie para irse.

"Hey, ¿por qué están-…? ¡Esto es muy grosero!" la voz de Sora se quebró.

"Y la bomba por fin cayó." Shun susurró. "¿Estás seguro que planeaste todo?"

"Hasta el último detalle. No hay forma en la que esto pueda salir mal."

La vista de Shun reparó en el manuscrito que tenía en su regazo. Era una copia del diario de Yamato.

Shun giró las hojas y se detuvo cuando vio el nombre de Yuu.

Rayos…

"Yamato…"

"¡Ya debo irme, hablamos luego, adiós!" Yamato metió su celular en la guantera y la cerró. Bien, después de todo, solo hubo un pequeño agujero en su plan.

Yuu fue una de las primeras en salir de la preparatoria, sus manos estaban vacías ahora. Alzó ambos pulgares hacia Yamato cuando lo vio. Y él solo pudo ondear incómodamente la mano y hundirse más en el asiento de su Jaguar.

Los demás salieron pronto, rodeando el área ahora, estudiantes y profesores, algunos entretenidos, algunos escandalizados, algunos avergonzados. Y luego estaba Mimi, quien sobresalía de entre todos como siempre, aun cuando estaba usando una falda negra y una blusa con un corbatín rojo y un blazer celeste, tal como los demás estudiantes.

Caminó hacia Yamato, con una copia del diario bajo el brazo.

"Hola."

"Hola."

"Y," Mimi dijo. "¿Por qué?"

Yamato se alzó de hombros con las manos en los bolsillos, "No más secretos. Ellos saben lo que tú sabes, lo que yo sé."

Mimi pasó las hojas. "Pero no estoy ahí." Sentenció mirándolo a los ojos.

"Era un libro de conquistas. Tú nunca fuiste una conquista."

"Toma agallas, en especial incluir una carta para mí al final." Mimi giró la última hoja y leyó en voz alta. "Mimi, saber lo que quería no fue la parte difícil. Fue saber si lo merecía o no. Y aun cuando todavía no tengo una firme respuesta para eso, sé que no puedo no intentarlo-"

"¡¿Qué?!" Yamato gritó, tomando la copia. "¡Yuu es una idiota! ¡Era privado, estaba en un sobre sellado!"

Mimi sonrió. "O quizá es más inteligente de lo que creías." Porque Mimi siempre creía lo mejor de las personas – ya sea de tontas como Yuu, o bastardos como Yamato.

Pero quizá tenía razón esta vez.

Yuu 1, Yamato 0

"Habría llegado a ti más pronto." Mimi dijo, "…pero no fue fácil con todos ahí queriendo felicitarme."

La chica que había logrado hacer que Yamato Ishida se enamorara. Todo oficialmente había cerrado un círculo.

De reojo, vio a Shun bajando las escaleras. Yuu estaba recostada contra la puerta. Cuando sus ojos se encontraron, la chica lució como cachorrito herido e hizo que Yamato se sintiera mal.

Shun se detuvo a unos pasos de ella y extendió sus brazos. Yuu caminó hacia él y lo abrazó.

Y aunque las nimiedades podían ser inevitables incluso con los planes más detallados, a veces las cosas funcionaban solas.

Hasta que Mimi le recordó algo, "Estás al tanto de que mi papá ahora sabe de nosotros, ¿verdad?"

"Maldición…" Yamato enterró su rostro en sus manos.

"Hey, hey," Mimi tomó la mano de Yamato en la suya. "No tendrás secretos, y yo tampoco. Podemos lidiar con esto juntos. Mi papá es agradable, deberías conocerlo."

"Estoy seguro que lo es, aunque no estoy seguro que le guste que no vaya a cursar el año. Pero estoy emocionado por ser parte de la escuela de arte."

"¿No estás preocupado por dejar la preparatoria?"

"¡Nop!" Yamato dijo. "No tengo nada que perder. Al carajo las finanzas. Me arriesgaré con el canto. Porque, ¿por qué demonios no? Tenías razón, tengo sueños."

"Lo sé." Mimi sonrió. Ahora era la chica que convenció a Yamato Ishida de desistir sus planes de ir a la universidad para dedicarse a ser artista.

Pero estaba bien con ello. Todo se sentía bien. Era un bonito día, el inicio del nuevo año escolar, las manos de Mimi estaban cálidas y los tibios rayos de sol hacían que los ojos de Mimi tuvieran un color aún más bonito.

Yamato sujetó su rostro y la besó, ganándose un vitoreo por parte de los demás.

Sonaba a cliché pero hoy era, sin lugar a dudas, el primer día del resto de sus vidas.

El bullicio de la preparatoria murió rápidamente. Rompieron el beso para ver qué pasaba.

Todos estaban mudos, pero ninguno prestaba atención a Mimi o a Yamato; sus ojos estaban en Sora en las escaleras. De pie a su lado estaba el secretario del decano, sí, ESE secretario, y ambos estaban siendo regañados por el decano Tachikawa en una forma que hizo a Yamato estar muy seguro que aún no estaba listo para ir a cenar con Mimi y con él.

Por otro lado, todos quizá podían deducir que Sora no entraría a esa universidad. O incluso a esta preparatoria después de hoy.

"¿Crees que estará bien?" Mimi preguntó mirando en dirección de Sora.

"Personas como Sora aprenden de la manera dura, así que al menos de esta forma está aprendiendo algo. Algún día me lo agradecerá."

Mientras Sora bajaba las escaleras como una reina caída, vio enojada a Yamato, destilando veneno.

"…Bueno, quizá no en este siglo, pero algún día. Esto le ayudará a la larga, creo," Yamato dijo. "Sora siempre ha querido, secretamente, dejar la preparatoria y ligarse a alguien famoso."

Mimi apretó la mano de Yamato. "Más le vale no meterse entre nosotros."

"Ni por un minuto."

Los labios de Mimi estuvieron sobre los suyos otra vez, y Yamato estuvo feliz de recargarse contra su impecable Jaguar y besar a su – oh cielos – a su novia, a su adorable novia.

"Debo regresar a la preparatoria." Mimi dijo contra sus labios.

Yamato ladeó la cabeza en dirección de su auto. "¿Nos vamos de pinta? ¿Solo esta vez?"

Mimi Tachikawa no era fácilmente corrompida, pero hoy sería una excepción.

Para sorpresa de Yamato, Mimi fue directo al asiento del conductor. Saltó sobre la puerta del auto cayendo justo en el asiento. En la guantera, encontró el par de gafas de sol favorito de Yamato y se lo puso. Lucía perfecto en ella.

"Demos un paseo, amor." Le sonrió al rubio agitando su corazón.

Yamato ni siquiera objetó, solo rio y le dio las llaves antes de sentarse en el asiento de copiloto.

Porque sí, este era el primer día del resto de sus vidas.

~Fin~


Agradezco mucho las lecturas y los comentarios, y lamento la enorme demora - tenía los ánimos por los suelos, pero ya voy mejor.

Sin embargo, a modo de compensación habrá otra historia pronto 😊

Cuídense mucho, nos leemos~